Hola de nuevo a todos, :) les traigo la segunda parte, espero les guste, el desenlace está en la tercera parte que subiré el miércoles sin falta ?. Gracias a las personitas que me han dejado un mensajito, me gusta entrar a la página y saber que hay a quienes les gustó lo que escribí. Saludos a todos y nos estamos leyendo estos días.
Shikamaru escaneó inmediatamente los chakras a su alrededor y no encontró rastro de la problemática. -Gaara, Kankuro… ¿qué los trae por aquí?- era extraño que con los nuevos cargos de los hermanos estuvieran fuera de Suna.
-Shikamaru, no seas irrespetuoso- Dijo Shikaku, acercándose a este.
- No se preocupe ya estamos acostumbrados a su grosera forma de ser- escucharon todos.
-¿Temari-hime?- reconoció Shikaku.
Shikamaru sintió como se le aceleraba el pulso, había buscado su chakra hacía un instante y creyó no verla, no tan pronto, ¿esa mujer había ocultado a propósito su chakra?. Reconocía su sentimiento de nerviosismo, pero no estaba seguro a que se debía, pues antes ya habían trabajado juntos con más frecuencia que con otros aliados Shinobis. Chasqueo La lengua- ¿Y me lo dices tú?–
Temari no contestó, simplemente sonrió de forma landina. A nadie le pasó desapercibido el gesto, pero sólo a un Shinobi se le detuvo el corazón, mientras Temari mostraba saludos al líder del clan Nara y este le presentaba a su esposa; los hermanos menores se destensaron al ver que los adultos restaron importancia a la forma violenta que tuvo su hermana al contestar al primogénito de estos.
Gaara descubrió primero el gesto del niño -Shikamaru- llamó.
Todos por inercia voltearon a verlo, Dai contenía el llanto en un puchero incluso su labio inferior temblaba, Shikamaru se alarmó- Shikadai ¿qué pasa? ¿Te duele algo?-
A Temari le conmovió tanto el gesto del niño, que casi se le rompe el corazón - ¿Qué tienes Shikadai?- confirmó con la mujer a su lado si había dicho bien el nombre. Volteó a ver al niño para regalarle su mejor sonrisa, pero sólo obtuvo el llanto del menor, cosa que la hizo sentir miserable. De los ojos del infante brotaban gruesas lágrimas, su pecho inhalaba y exhalaba de forma forzada. Kankuro recriminó a Temari el haber hecho llorar al niño, y está reconoció no saber que fue lo que hizo, Yoshino y Shikaku le hicieron saber que no tenía culpa, pero no estaban seguros, menos este último.
Yoshino, intentó quitar a Dai de los brazos de Shikamaru, pero el niño con un gesto se negó. Temari no pudo quedarse tranquila al verlo así, incluso Shikamaru le mostró con la mirada que todo estaba bien aunque siguiera llorando el niño de forma lastimera. Temari, hizo caso omiso y se aproximo a ellos para socorrer al bebé, pues para ella lo era, Dai al notar que la rubia se aproximaba le extendió los bracitos y con las manitas intentó alcanzarla, a Yoshino le sorprendió el gesto del niño.
Una vez que Temari sostuvo a Dai, Shikamaru lo soltó, todos estaban sorprendidos por la escena, pues el niño se acurruco entre el cuello y la clavícula de la mujer. Temari lo consolaba. – Lo siento- Sé dirigió a los Nara.
Los Nara pidieron a sus invitados pasar con confianza a la casa, los Sabaku pidieron disculpas por los inconvenientes ocasionados, la matriarca les afirmó que no había porque hacerlo más bien eran ellos los que debían pedirlas, pues Shikadai interrumpió los planes de los hermanos de llegar a una posada a hospedarse además de retrasados en presentar sus respetos a la Hokage. El pequeño Nara en ningún momento dejó que lo apartarán de Temari, pero tampoco quiso contestar las preguntas que le formularon una vez que se tranquilizó, Shikaku fue quien propuso dejar en paz al niño, sin dar mayor explicación hasta callar a su mujer cuando está intento cuestionar esa orden, fue allí donde incluso el Kazekage no pudo negarse a la invitación de acompañarlos.
Shikamaru se hallaba muy pensativo, queriendo entender la reacción de Dai, incluso su padre se acercó para confirmarle sus sospechas. -Tengo la sospecha de que alguna relación tiene todo lo sucedido con la aparición de Dai.- fue lo que le dijo.
-Ya lo creo también, y no me sorprende- alcanzó a contestarle, su padre le cuestionó con un gesto- ¿Te acuerdas que te dije sobre los ojos de Dai?- Shikaku recordó al instante las palabras de su hijo hacía unos días, no pudieron platicar más pues Yoshino los puso atender a los invitados.
-Oe! Me siento incómodo, no sé ustedes- Dijo el marionetista, mientras los Nara desaparecieron un instante.
- No eres el único, pero evita comentarlo- Dijo Gaara.
Ambos observaron a su hermana sonreír a Dai pues este los observó un instante antes de volver a aferrarse a la kunoichi. Los hombres Nara entraron a la sala con algunas bandejas apoyando a la matriarca con los bocados y té, conversaron todos por un largo tiempo hasta que el pequeño se quedó dormido.
-Lo siento Temari, Gaara, Kankuro. Dai se ha comportado extraño el día de hoy, hasta interferir con sus planes- Se atrevió a decir Shikamaru.
-No, Shikamaru. Discúlpame, tu y tu familia pues hice llorar a Shikadai.-
Yoshino pidió a la rubia mujer que la acompañara a la planta alta, para acostar al niño en la cama, pues seguro despertaría si se lo quitaba de lo brazos. Mientras las mujeres subían las escaleras, Shikaku habló en nombre de él y su hijo de ofrecerle pasar la noche allí, pues ya era tarde para encontrar posada, por supuesto no era tan entrada la noche. Shikamaru mencionó que era lo más adecuado y ante la negativa de los hermanos Sabaku, argumentó que su madre tampoco estaría de acuerdo con dejarlos ir, no hasta mañana, estos no ocultaron el suspiro que compartieron al verse en jaque. Para cuándo bajo Temari, los mayores se disculparon para ir a arreglar las habitaciones dónde se hospederían, la rubia no ocultó su enfado ante sus hermanos y Shikamaru, por la decisión tomada sin su consulta.
Shikadai se despertó a mitad de la noche, todo estaba a oscuras, pero reconoció a la persona de su lado, recordaba haber visto a Temari, pero ¿dónde estaba? ¿Acaso la soñó? Se levantó para averiguarlo.
-Mmm…¿Shikadai a dónde vas?-Dijo Shikamaru medio adormilado.
-Tengo shed-Se sorprendió al saberse atrapado.
No hubo respuesta rápida- en el Buró, te dejé un vaso- apenas se le entendió en el susurró.
Él niño espero a que el muchacho tuviera una respiración pausada para salir a explorar fuera del cuarto, una vez que salió de allí se sintió listo de explorar la casa, pero tal fue su decepción al notar toda la casa a oscuras; reconoció el sonido que hacía la arena al moverse, pues lo había escuchado muchas, pero muchas ocasiones y con la confianza de hallarse entre las sombras que se formaban con el reflejo de la luz de la luna por dónde está pudiera entrar, siguió aquel arrullador sonido que le hacía pensar en lo cálido de la misma arena. Encontró de donde provenía aquel sonido, pegó su oreja a la puerta que lo separaba de aquella arena para confirmar si provenía de allí dentro, así fue, esa arena seguro pertenecía a la calabaza del Kazekage. Alguna vez Gaara le enseñó su secreto para dormir, después de que retiraran al Shikaku de su interior, sufría menos insomnio y la arena de la abuela servía como una canción de cuna. Si la calabaza estaba en ese cuarto, el Kazekage lo estaba y muy seguro sus otros hermanos.
-Así que te gustaba husmear, pequeño llorón- mencionó Temari a espaldas del niño, este tapó su gritó de sorpresa y ella se percató. – ¿Dime qué te ha traído a esta hora, pequeño Dai?- buscó ver por lo menos a Shikamaru acompañarlo, pero al no divisarlo supuso que estaba dormido y que seguro no notó la salida del niño. Suspiró Temari.
-¿Tu eres Temari, cierto?- Dijo el niño.
- Así que sabes hablar, ¡eh!. Sí soy Sabaku no Temari- Shikadai pensó que su padre tenía razón su madre era muy mordaz cuando soltera, pero sonrió al confirmar que era ella.
Temari, se colocó en cuclillas para estar a la altura del niño – que hermosa sonrisa tienes- le sonrió de la misma forma que él lo hacía, Dai se ruborizo.
-Tu también- desvío la mirada, mientras ocultaba su timidez enrollando el borde de su playerita para dormir- a Temari le produjo mucha ternura la acción.
-Gracias. Ya es tarde para que andes rondando tan noche y a oscuras-
-¡No!- contestó abruptamente, sin gritar pues despertaría a los demás.
-¿No?- enarcó la ceja la mujer.
-Shhh- Dai posó uno de sus deditos en su boca, para que ella pusiera atención, no podía decirle que había salido a buscarla.- ¿Oyes eso?- pegó su oreja a la puerta de enfrente.
Temari, se acercó e hinco a la misma altura que el niño, entendió que el ruido que atraía al niño, era el de la arena de su hermano. -Es la arena de Gaara- el niño la observó, pensó en aclararle- Gaara es mi pequeño hermano y Kankuro es el mediano de los tres.-
-Entiendo, pero ¿siempre hace ese ruido?-
- No, sólo cuando Gaara necesita dormir-
-Es cálido- Temari no entendió, el niño no se había despegado de la puerta- el sonido, me refiero al sonido, me hace pensar en arena caliente que no quema-
Temari le extraño esa idea, pues ella también lo pensó muchas veces. Se levantó mientras decía -bueno, vamos te llevaré a tu cuarto-
-Quiero verla- Sé confrontaron ambas miradas...
- ¿Temari?-dijo Kankuro, al percibir como una ligera luz de una lámpara de Buró le molestaba los ojos.
- Lo siento, sigue durmiendo Kankuro-
- No vayas a despertar a Gaara- en eso el marionetista, escuchó la vocecilla que acompañaba a su hermana y cuestionaba si "esa era la calabaza" no iba a averiguar de quien era, se moría de sueño pues el viaje fue largo.
-Oye ¿qué crees que haces? No molestes- susurró Temari en forma de regaño.
-¡Kuroooo!- susurró apoyo sus manitas alrededor de su boca para conducir el sonido a través de hueco de la sábana por dónde se asomaba la nariz del marionetista.
El muchacho sabía quién era desde el principio, pues desde que Temari prendió la luz, por reflejo se cubrió hasta el rostro dejando sólo un hueco para respirar. Le dio risa, la risa del niño pues ambos se toparon "ojo a ojo", el niño se había asomado por el hueco nuevo que hizo para confirmar que era el pequeño Nara en la habitación. Se estiró, extendiéndose por todo en futon, despabilando un poco el sueño.
-Sólo venimos a ver la calabaza, niño- Dijo la kunoichi, mientras destapaba su futon, para su regreso.
-Temari ¿Qué hace este niño aquí?- Sé había reincorporación sobre sus sábanas, el niño se acercó a unos pasos de la calabaza, sabía que el pelirrojo despertaría si se aproximaba más. – Se supone que habías ido sólo al baño-
- Si, pero antes de terminar de usarlo, percibí a cierto pequeño husmeando- Dai ignoró el comentario, pensaba como podía quedarse sin problemas, seguro Shikamaru lo buscaría, pero quería quedarse a lado de la rubia.
-¿Ibas al baño?- Dijo el pequeño ojiverdes.
-Si-
-Ve, aquí te espero- Sé sentó en la esquina del futon de la mujer, quedándose quieto.
-¡Oh no! Te paso a dejar al cuarto de Shikamaru, seguro cuando sepa que no estás se hará un disturbio y suficiente tuve con hacerte llorar hoy en la tarde- pensó en preguntarle el motivo de su llanto.
-Pero, y ¿si te gana de la pis? Shika no va a despertar tan fácil- los hermanos Sabaku se observaron de reojo.
-¿Qué quiere decir Temari? – dijo Kankuro
Suspiró reconociendo lo perezoso del shinobi- Sé refiere a que si Shikamaru no se percató hasta ahora de su ausencia es porque tiene el sueño pesado-
-¿Ah Si?-
Al final Temari, decidió regreso al sanitario mientras Kankuro cuidaba al niño, hasta que lo llevará de vuelta a su cuarto. Para cuando volvió se topó con la imagen de encontrar a los tres profundamente dormidos, Gaara acurrucado y Kankuro junto a Dai desparramados, suspiró en cansancio pues no había tardado más que 15 minutos. Decidió dejarlos mientras iría por Shikamaru para avisarle de Dai y fuera por él. Con timidez avanzó hasta la habitación que sabía era del joven Nara, tocó suavemente, nada, lo llamó varias veces, tampoco, llegó a un punto que estaba entre molestar a los padres del muchacho o atreverse a abrir la puerta de la habitación Shikamaru para despertarlo; al final se rindió, espero por mucho a que alguien necesitaba salir al sanitario o en un leve despertar detectaran que estaba en el pasillo, regreso decepcionada y con mucho sueño a su cuarto, no le quedó de otra que dejar al niño en su cuarto y ya en unas horas esperaba madrugar para explicar a los primeros en despertar, lo acontecido esa noche esperando no provocar más inconvenientes. Llegó a acomodar a Dai en su futon, no se atrevió a pasarlo al de Kankuro, seguro se pelearían el espacio o su hermano aplastaría al pequeño y con Gaara ni lo pensó.
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