NOTAS:Los personajes pertenecen al universo de Star Wars. El resto sale de mi cabeza.

¡Bueno pues aquí tenéis el primer capítulo! Esta parte quería que fuese una introducción al personaje de Rey y su vida. También veréis que aparecen otros personajes conocidos. :)

1.

La joven se sobresaltó.

"Vamos muchacha, levántate. Hay que ponerse manos a la obra", la anciana, al verla hiperventilando, se inclina ligeramente para mirar el rostro de la joven. Un destello de preocupación cruza sus ojos. "¿Otra vez las pesadillas? Vaya… hacía mucho que no te ocurrían, ¿verdad?" Rey sigue tan ensimismada que se limita a asentir.

La anciana Maz suspira. "¿Algún día me contarás que es eso con lo que sueñas? Cuando te levantas parece como si hubieras visto un monstruo…" "Rey, ya sabes que puedes hablar conmigo. No temas abrirte a m-"

La chica se levanta de golpe, evitando entrar al trapo de la mujer mayor.

"Cierto, hay muchas cosas que hacer hoy. Lo olvidaba" Comienza a calzarse las botas y a buscar sus ropas de trabajo colgadas en la percha.

De camino pasa al lado de la mesa, donde le espera el desayuno. Una sonrisa aparece en su rostro y su pecho se llena de calor.

Jakku era uno de los territorios más pobres y subdesarrollados del continente. Para la mayoría se trataba de un lugar meramente de paso, ya que nadie que tuviera una buena situación económica se le ocurriría quedarse en ese infierno. Porque lo parecía.

La región estaba constituida por kilómetros y kilómetros de dunas de arena. Debido al clima desértico la flora escaseaba, y para encontrarla había que ser observador y un gran conocedor de la naturaleza autóctona. Como Maz Kanata.

Rey estará eternamente agradecida por lo que la mujer hizo por ella.

Con cuatro años la muchacha fue abandonada por sus padres en el desierto, dejándola a manos del señor Unkar Plutt. No recuerda los rostros de sus progenitores pero sí sus propios gritos, suplicando que no se marcharan sin ella. ¡No! ¡noo! ¡Volved!

El dolor sigue desde entonces. Un agujero que le perfora el pecho cada vez que recuerda aquel día. Su mente emite las imágenes del carro alejándose, haciéndose cada vez más pequeño hasta ocultarse entre el mar de dunas. Es su peor pesadilla.

A partir de ahí, una pequeña Rey es contratada por Unkar, o mejor dicho, esclavizada.

El señor Unkar Plutt era propietario de un puesto de chatarra. Puede parecer un negocio inútil, pero la verdad es que el hombre sabía lo que hacía. El muy desgraciado. En un lugar empobrecido como Jakku, cualquier objeto con un mínimo de utilidad podía convertirse en una venta valiosa. Claro que Unkar no se ensuciaba las manos, esa tarea dejaba para sus esclavos. Rey estaba entre ellos.

A decir verdad era una de las mejores chatarreras en Jakku, ella era consciente de ello. Por eso estaba continuamente al tanto del resto de trabajadores, cuya envida podía costarle caro a la chica. Aunque también consiguió ganarse la empatía de otros, a los que de vez en cuando ayudaba, y como resultado, recibía el mismo trato. Eso sí, el vínculo con algún habitante de Jakku era nulo, en un territorio tan hostil Rey no había podido experimentar la amistad.

El trabajo de chatarrera le aportó un montón de lecciones, y por supuesto de lesiones. Era una superviviente. Una niña solitaria que tuvo que crecer demasiado rápido, carente de experiencias propia de las etapas vitales de una persona.

Su vida era monótona; aguantar los gritos de Unkar, trabajar bajo el sol abrasador, rasgarse la piel, con suerte acabar el trabajo sin ningún esguince y con algo valioso en manos; ir al puesto de Plutt y que este le diese la mísera porción de comida que él considerase equivalente a lo que le había traído.

Las cosas mejoraron cuando Maz apareció. La mujer no tenía buena fama en Jakku. Unkar la odiaba, así que a Rey le cayó bien al instante. Había algo reconfortante en su mirada que le hacía sentirse segura, e incluso querida.

Maz Kanata era una mujer que vivía alejada del centro. Cuando aparecía por allí, un silencio incómodo inundaba el ambiente, seguido de murmullos que no se caracterizaban precisamente por ser halagadores. La anciana Maz era odiada por los habitantes de Jakku. E irónicamente la más solicitada a la hora de necesitar de su sabiduría. La gente la insultaba, la acusaban de hechicería. Rey no veía nada malo en ella. Maz le parecía una persona resuelta y autosuficiente.

En las primeras ocasiones que se cruzaron intercambiaron pocas palabras, simples cortesías entre vecinas. Pero Rey sentía que la mujer buscaba algo más de ella. Si la joven no estaba equivocada, la esperanza invadía su mirada cada vez que conversaban. Esto a ella le reconfortaba y a la vez inquietaba. ¿Qué esperaría esa mujer de una chatarrera huérfana?

Maz luchó hasta liberar a Rey. Ese acto significó mucho para ella hasta el día de hoy. Nunca había recibido la compasión de nadie, si ni siquiera sus padres la quisieron ¿cómo iba alguien más a hacerlo? Cuando Rey contaba con la temprana adolescencia, dejó de ser la posesión de alguien, para ser de ella misma.

Ahora Maz ya no es la persona más odiada de Jakku. Rey compite con ella por el primer puesto. Le da igual. Lo que piense el resto de ellas le importaba lo más mínimo, se tenían la una a la otra.

Conviviendo, se dio cuenta de que la anciana era un personaje de lo más pintoresco. Aunque ella no estaba para hablar, Rey era consciente de que a veces se comportaba de manera recelosa en lo que respecta su intimidad. Por eso cuando sus sentimientos estaban a flor de piel, explotaba en llantos, que eran silenciados por caricias en el pelo y miradas comprensivas. "Rey, eres especial. Pronto lo descubrirás."

Esta mujer y sus mensajes crípticos que la dejaban pensando horas y horas por la noche hasta dormirse. Y soñar. Por supuesto que Maz estaba al tanto de sus misteriosas ensoñaciones. Parecía que las hubiese vivido sin haberle hablado de ellas. Y es que su inconsciente no deseaba compartir algo que era tan privado para ella.

Rey termina su desayuno y se dispone a preparar todo lo necesario para salir.

"Maz, si no te encuentras bien deja que salga solo yo." "Ya sé que no soy tan buena como tú para encontrar plantas, pero he mejorado" Rey sabía los estragos que causaban la edad en la mujer, era natural. .

Maz la mira con una sonrisa ladeada. "Ay niña, sabes que confío plenamente en tu habilidad, la única que no lo hace eres tú." "Además, este trabajo es a lo que debo mi vida, y lo haré hasta que me muera."

Rey pone los ojos en blanco. "Como quieras, pero luego no digas nada si me coges una insolación" Replica a modo de regañina burlona.

La joven se agacha para coger los bastones y le entrega el más corto a la mujer.

Los rayos de sol aprietan fuerte, como es usual. Rey se asegura bien de que su ropa no deje nada expuesto a la radiación, y se cubre completamente el rostro y la cabeza. Finalmente, se pone las gafas protectoras que ella misma había construido aún siendo chatarrera.

Cuando ve que Maz está lista, abre la puerta de la cabaña.

"Manos a la obra."

Las reservas de suministros se estaban agotando y Maz había predicho que una tormenta de arena se acercaría en los próximos días. Después de esto, era probable que muchas personas enfermasen, por lo que acudirían a casa a por remedios de la señora Kanata.

"Rey, estate atenta" la anciana se gira hacia atrás dirigiéndose a la muchacha. "Mi vista cada vez está peor, así que tú eres mis ojos"

La chica asiente y sigue avanzando, concentrada observando el terreno en busca de algún indicio de naturaleza.

Era una tarea difícil. A veces podían pasarse horas y horas hasta encontrar las plantas necesarias, porque buscar flora en el desierto era como encontrar una aguja en un pajar.

Siente una pequeña presión en la parte trasera de su cabeza y Rey se para en seco. Inmediatamente divisa un montón de rocas a unos treinta pasos de donde se encuentran.

"Todo recto, Maz. Creo que podemos encontrar algo útil hacia allí."

La chica está ansiosa por ver si su intuición es certera. Agarra bien su bastón y se pone a correr hasta llegar a las rocas.

Una sonrisa de satisfacción aparece en su cara.

No eran rocas, debería haberlo imaginado. Esta especie era de las más particulares. A primera vista, el aspecto era sólido y grueso, podían pasar por piedras. Era simple apariencia, para protegerse de los depredadores. Pero si se observaba bien, escondía delicadas flores blancas y amarillas.

"Lithops, o roca viviente". Dijo Maz. La planta favorita de Rey.

La chica se agacha a recogerlas y las mete en su saco. Por la noche desprendían un olor ligeramente perfumado. Perfecto para destaponar los orificios llenos de arena y recuperar la respiración.

"¡Ya eres toda una experta! Es increíble como consigues rastrearlas" "Parece como si se comunicaran contigo."

Rey encoge los hombros. "No sé… hay algo en mi cabeza que hace saltar la alarma, siempre que se encuentra alguna cerca.", otra vez. Esa mirada que le inquieta. La esperanza en los ojos de la anciana.

Después de unos segundos Maz se da la vuelta y sigue caminando.

"Vamos, muchacha. Hemos empezado bien la jornada así que mejor no entretenerse."

Pasaron tres horas. Rey y Maz iban cargadas, felices de volver a casa con lo necesario. Nada más llegar a la cabaña habría que hacer el inventario y ordenarlo todo para las futuras visitas.

Rey estaba empapada en sudor, su garganta ardía y apenas le quedaba ya saliva. Quedaba un poco de agua en la cantimplora, así que se la entregó a Maz. La mujer le sonrío agradecida, ella era muy mayor y debía cuidarla.

Ya podían verse las paredes de barro de la casa. Había un burro atado. Maz y Rey compartieron una mirada tensa.

"Maldito desgraciado, como haya entrado a casa lo echo a patadas…" la chica dice entre dientes.

Maz apoya una mano en el hombro de Rey. "Tranquila, es mejor tratarlo con calma"

A medida que se acercan ven la figura enorme y gruesa apoyada en una de las paredes.

"Señor Plutt, qué sorpresa. ¿A qué debemos su visita?" se adelanta la anciana a hablar. Con personas tan brutas convenía usar la cordialidad. Y era mejor para él que la mujer no mostrara su genio.

Unkar ignora el saludo, e intenta mirar por las rendijas del muro.

"¿Se le ha perdido algo aquí?" el tono irritado de Rey hace que el hombre se gire hacia ellas. Se queda un rato analizando con su mirada a las dos mujeres.

La mirada maliciosa no tardó en aparecer. El hombre cruza los brazos y se yergue. Su cuerpo ahora es aún más enorme.

"Menudo par hacéis las dos" Rey se tensa, está aguantando el impulso de clavarle el bastón en el ojo. "Pues estaba inspeccionando la zona, ya sabéis dentro de poco vendrá una tormenta…" "Y me topé con vuestra guarida." Acaba con una carcajada.

Maz da un paso, haciendo ademán de entrar a la casa. "Bueno, pues si solo era eso le deseamos un buen viaje de vuelta" "Es mejor que se vaya cuanto antes, no vaya a pillarle la tormenta."

Cuando pone la mano en el manillar y entre abre la puerta, una mano enorme se posa bruscamente sobre la suya cerrándola de un portazo. Rey se interpone rápidamente entre Plutt y Maz.

"Vete inmediatamente" la voz amenazadora de la joven rompe la tensión.

Unkar mira de arriba abajo a la muchacha.

"Cállate esclava, no estás para darme órdenes". La furia ciega la mente de Rey. Siente que sus oídos pitan y la presión en su cabeza vuelve a parecer. Pero más intensa que cuando localizó las plantas, se sentía como una olla hirviendo. A punto de explotar en ella algo que no sabía exactamente qué era.

Antes de que pasase algo, Maz la coge de los brazos y la pone detrás de ella, la muchacha era mucho más alta y se la veía igualmente.

La anciana adoptó una postura amenazante.

"Unkar, no se vuelva a dirigir así de nuevo a esta joven. Tiene nombre, y ya no es suya." "Váyase de aquí ya. No queremos que haya polémica en el pueblo ¿verdad?"

Plutt finalmente da unos pasos hacia atrás. "Me importa una mierda el pueblo. Es prácticamente mío, tengo influencia sobre todos. Así que es usted la que debe tener cuidado, vieja bruja."

Dicho esto se da la vuelta y se sube al burro.

Rey esta hiperventilando, inspira y espira para relajarse y que la ira escape de su cuerpo.

Sí. Maz era considerada una bruja por la gente de Jakku. Pero en el sistema en el que vivían era muy peligroso hacer ese tipo de acusaciones tan a la ligera. Podía llevarte a la muerte.

"Vamos Maz, descansa en la cama y yo me quedaré haciendo el inventario."

Se oía el rugido de la masa de arena. Tardaría poco en llegar hasta ahí. Rey recuerda las primeras veces que vivió las tormentas. Era terrorífico, y más aún sin tener un refugio seguro.

Las ventanas y todas las rendijas estaban bien tapadas, con suerte nada podría irrumpir en la casa.

POM, POM, pom, pom, pom

"¿Será algún animal? Deberíamos dejarlo entrar" Maz deja su tarea y mira a la puerta.

Esa forma de picar a la puerta no era propia de un animal.

"No creo que lo sea." Contesta Rey, "¿debería…-"

¡AYUDA! ¡AGU-!... ¡AGUA!

Era una voz pastosa, ahogada.

Rey corre y recoge su bastón. "Quédate ahí" "Voy a ver quién es".

La chica coge el pomo de la puerta y prepara el bastón en posición de ataque.

Abre la puerta. Un joven cae de bruces dentro de la casa.

NOTAS: Si has llegado hasta aquí, ¡muchas gracias por leerme!
¿Adivináis quién es el último personaje en aparecer? Dejádmelo en los comentarios! los kudos también se agradecen :D
Hasta pronto!

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