A partir de aquí los capítulos cambiaran este desde el punto de vista de Kagome (el Lemmon) y el siguiente de Sesshomaru y sucesivamente, bueno empecemos!
El estaba siendo muy brusco, dolía, sí, pero sus manos eran suaves y, poco a poco, el dolor se fundió con el placer. Me excité. Desea que apretara, que acariciara, que apretara una nueva, una gema, una orden, un gemido. Una de sus manos, se desliza por mis piernas y se mantiene hasta que sus dedos con garras se hunden con fuerza en mi interior ,. Placer, dolor, placer, dolor, placer ... era todo en lo que pensar pensar.
Mi sexo estaba húmedo; mis pezones hinchados, mis labios entreabiertos. Exudaba deseo de pronto su lengua dejo de acariciar mi cuello y sus dedos abandonaron mi interior. Me miro con sus ojos rojos como el fuego y me dijo
-Suplícame
-Continúa Por favor
Dije pero por su expresión no era suficiente, se alejó más de despegar su cuerpo del mío, mi cuerpo protestó ante la pérdida de calorías, no sabía cómo había terminado en esta situación, se suponía que el me estaba tomando por la fuerza, pero ahora era yo quien le pedía hacerlo, de nuevo el hablo
-¿Qué quieres?
-Ser tuya
Casi gemí no podia mas, queria que sus manos volvieran a mi cuerpo. Mis palabras lo convencieron y de nuevo junto su cuerpo al mio y sus manos invadieron de nuevo mi interior aún más fuerte que la primera vez, mi sexo palpitaba apretando alrededor de sus dedos pidiendo que profundizara más en él, comenzó a acariciar mis pezones duros, dejo mi intimidad y tomo mi mano guiándola hasta su miembro y no pude evitar gemir ante la magnitud de este lo que me hizo desearlo aún más. Con una de sus garras desgarro la pequeña tanga que cubría mi intimidad y en un movimiento casi desesperado me acerque a su miembro.
Un dolor invadió mi intimidad cuando su miembro comenzó a entrar en mi, pero el placer fue aún más grande y las necesidades de tenerlo por completo dentro de mí me invadió y trató de hundirlo en mí, pero me detuvo, desenrolló mis piernas de su cintura haciendo que su miembro saliera de mi interior y bruscamente me giró dejándome frente a la roca y de espaldas, apretándome contra la roca, tomándome de los costados de mi trasero, rasguñandome y me atrapó contra la roca, me sujete de ella para evitar el golpe de mi cara contra esta y sin ninguna oportunidad reaccionar el dolor me inundo de nuevo enviándome una oleada de placer.
Su miembro estaba completamente dentro de mí, gemí y el comenzó a moverse envistiéndome contra la roca, tan fuerte, tan rápido, tan doloroso, pero placentero, ya ni siquiera podía sostenerme deje que mi rostro se pegara contra la roca, y él seguía envistiendo una y otra vez, mi intimidad se apretaba a su miembro, estaba al borde del placer y cuando una enorme oleada de placer me invadió gemí de nuevo, pero esta vez más fuerte, tan fuerte que resonó entre los árboles y mi gemido fue seguido por un gruñido de su parte, mientras de mi intimidad comenzaba a salir toda la humedad que delataba mi placer, un placer que nunca antes había sentido.
El continuo envistiéndome cada vez más fuerte hasta que un gruñido más fuerte que el anterior incluso más fuerte que mi gemido salió de su garganta y pronto sentí como mi vientre era abrazado por una calidez y la humedad que emana de mi intimidad y deslizaba por su miembro se mezclaba con la suya.
Casi caí cobre mis rodillas cuando el aflojo su agarre en mi, pero me sostuve de la roca, cuando alejo sus manos de mi lentamente gire para verle, mi pecho subía y bajaba, tenia dificultad para respirar, le mire y el rojo de sus ojos había desaparecido, ahora eran de su tono dorado, quise hablar pero no podía solo continúe mirándole y el me miraba sin ninguna expresión el brillo que antes se notaba en sus ojos había desaparecido.
El comenzó a acomodar sus ropas y yo hice lo mismo, me sacó la pieza de tela que se suponía que era mi tanga y me acomodaba el uniforme escolar, sentí como él se giraba y levantaba mi vista de nuevo para verlo pero él ya se encontraba caminando hacia los árboles y sin decir una palabra desaparecio entre ellos. Me dejó caer y tomar mis rodillas entre mis brazos, observe el cielo, ya estaba amaneciendo, me asombre ante esto y volví a mirar en dirección a donde él se había ido, mi mente trataba de procesar lo que acababa de pasar entre el demonio y yo.
¿Y QUE TAL? ESPERO Y LES HAYA GUSTADO ESPERO SUS COMENTARIOS
