Capítulo 10: Cuenta regresiva

—¡Pero qué está pasando! —gritó ella desesperada cuando vio aquello. Klaus entraba con Elijah y Kol, ambos se estaban desangrando por una herida que tenían en el cuello. Una mordida en realidad. Y lucían enfermos.

—Fue Marcel —le dijo Klaus. Ella y Rebekah soltaron un grito, Caroline apretó a Hope contra su pecho. ¿Qué rayos quería decir eso?

—¿No que lo habías matado? —le reclamó Rebekah a su hermano Elijah. Su cuñada lloró toda la noche cuando se enteró de lo que pasó. Rabio, destrozó todo lo que se atravesó en su camino y se fue de la mansión. Pero esa mañana llegó a despedirse de su sobrina pues no quería pasar más tiempo en esa casa. Fue entonces cuando Klaus llegó con sus hermanos malheridos.

—Lo vi morir —dijo Caroline sorprendido—. Por favor explícame qué sucede.

—Que Elijah tuvo razón, Marcel es la bestia. Siempre fue él. Amigo, enemigo, familia. Anoche cuando lo mató no fue así en realidad, él encontró una forma de beber la pócima que tomó Lucien. Ahora él es el monstruo que hará caer a nuestra familia.

—No puede ser…—quiso gritar en ese momento, sintió que estaba temblando. Dejó a Hope un momento sentada en el sofá, se sentía tan nerviosa que pensó se le iba a caer.

—Y nos mordió —dijo Kol haciendo un gesto de dolor. Estaba sudando, se había puesto enfermo como si lo hubiera mordido un licántropo. Caroline sabía que ahora era diferente. Ni la sangre de Klaus podría curarlos, y si no encontraban una solución pronto, los dos originales iban a morir.

—Niklaus, tenemos que sacar a nuestra familia de aquí —le pidió Elijah respirando con dificultad—. Marcel está furioso con todos nosotros, quiere acabarnos. Y tus enemigos están aquí, vendrá por ti.

—Que venga —dijo Klaus desafiante—. Quiero ver si es capaz de hacerme daño a mi.

—Lo hará —dijo Kol—. Te odia ahora mismo, no está pensando con claridad. Nos culpa por lo de Camille, por Davina, por todo. No sé si va a matarte, no sé qué hará contigo. Pero tenemos que irnos.

—Puede hacerle daño a Hope —dijo de pronto ella y todos los hermanos la miraron horrorizados. ¿Sería capaz Marcel de hacer algo así?

—No, no… Él no daña a niños —explicó Rebekah nerviosa—. No lastimaría a Hope, eso lo sé. Ni a mí, sé que aún me ama.

—Puede ser —dijo Freya. La bruja bajó rápido por las escaleras, al parecer había escuchado todo el alboroto—. No dañará a Hope, pero dañará a todos los demás que podemos cuidarla. Quién sabe si hasta Caroline pague por todos.

—Eso jamás —dijo Klaus con seguridad—. Ella no tiene nada que ver en esto, y no permitiré que la toque.

—Escucha Niklaus, Marcel está histérico. No creerá en tus palabras, ni en las de nadie. Tenemos que salir de aquí, él ya viene —le dijo Elijah. Todos lo quedaron mirando. La situación era crítica, todo se había precipitado. La profecía se cumplió después de todo, los Mikaelson iban a caer. No había muchas esperanzas para Elijah y Kol después de esa mordida, Marcel en verdad quería matarlos a todos.

—Vámonos de aquí —ordenó Klaus, y nadie se detuvo a buscar una maleta ni nada, simplemente tomaron lo que había a la mano y buscaron un lugar seguro.

Durante el camino, Elijah y Kol se pusieron peor. El sudor aumentó, la herida se veía más horrible y se quejaban del dolor. Klaus los llevó a todos a un apartamento fuera de la ciudad, un lugar aparentemente seguro donde podrían decidir qué hacer. Era Caroline quien cargaba a la bebé, Hope notaba la tensión y estaba muy inquieta por toda esa situación. Cuando llegaron, ella y Rebekah se ocuparon de recostar a los hermanos Mikaelson que sufrían por la herida que les provocó Marcel. No es que tuviera un gran afecto por ellos, pero los apreciaba de cierta forma. Y no quería verlos morir, no quería que Klaus pierda a su familia de verdad. Eso lo destrozaría.

Freya preparó algo para retardar el efecto del veneno que tenían en su sangre, eso al menos los aliviaría un poco, pero no había mucho que hacer ahí. Pasaría lo inevitable, y no tendrían posibilidades.

—No puedo detenerlo —dijo Freya desolada—. Con Lucien fue diferente, aproveché la conexión con los ancestros a través de Davina para canalizar energía, pero eso no volverá a pasar.

—¿Y no puedes canalizarnos a nosotros? —le pidió Rebekah desesperada—. ¡Por favor hermana! ¡No podemos perder a nuestra familia! Tenemos que hacer algo, cualquier cosa.

—No será suficiente —dijo con pesar—. No puedo quitarle a Marcel su poder, y queda muy poco tiempo para encontrar una cura. Tendríamos que buscar veneno de todas las manadas, y saben que eso para estas alturas es imposible.

—Yo… no sé… puedo llamar a Bonnie, ella es maravillosa. Serían dos brujas, podrían detener esto, podrían…—decía ella nerviosa. Iban a morir, los Mikaelson estaban en la cuerda floja. Y lo peor era que el siguiente era Klaus, él era el objetivo final de Marcel. Iba a matar a Klaus y ella no podía permitir eso.

—Caroline —dijo Klaus de pronto. Posó despacio una mano en su hombro y la miró a los ojos. Los notó cristalizados, pareciera como si él también fuera consciente que ese era el final—, aunque Bonnie Bennet pudiera ayudarnos, sería muy tarde para cuando ella llegue aquí.

—No… ¡No Klaus, deja de decir eso! Tú eres el híbrido original, eres invencible…

—Ya ves que no —dijo con cierta tristeza. Caroline no pudo contener las lágrimas, fue rápido hacia él y lo abrazó con todas sus fuerzas mientras lloraba. Desesperada, besó sus mejillas y sus labios. Se sentía al borde del colapso.

—¡No voy a perderte ahora que te he elegido! ¡Klaus no voy a dejarte morir!

—Y yo no quiero abandonarte —dijo él suavemente. Le acarició la mejilla y le dio un beso largo. ¿Acaso eso era una despedida? A eso le sabía. No quiso soltarlo, pero Hope empezó a llorar. Quizá la pequeña también sabía que su padre podía dejarla para siempre. Se separaron un instante, Klaus cargó en brazos a su hija y le dio un beso en la frente. La meció despacio hasta que se calmó. Él tampoco quería soltarla.

—Necesito ganar tiempo —dijo Freya de pronto—. Se me ha ocurrido algo que podemos hacer, y por ahora es la única opción.

—¿Cuánto tiempo necesitas? —le preguntó Klaus.

—Todo el que se pueda, aunque considerando como están las cosas quizá no sea más de dos horas.

—Yo lo haré —anunció Rebekah.

—Tú no vas a ir a ningún lado —le dijo Klaus muy serio—. Es peligroso y no voy a perderte.

—¡Marcel no va a matarme! No me odia, nunca lo ha hecho. Se la tenía jurada a Kol porque cree que él llevó a Davina a ese estado, Elijah lo mató, y pues a ti te culpa de todo. Conmigo no es así, no tiene nada contra mí. Puedo ganar tiempo, intentar convencerlo.

—No vas a lograr nada, él no va a detenerse con su venganza —le dijo seguro Klaus. Lo peor era que tenía razón, nada iba a parar a Marcel.

—Ganaré todo el tiempo que se pueda —anunció Rebekah segura—. Quizá no lo convenza de que pare con esto, pero al menos será suficiente para que Freya pueda hacer algo. Te juro que voy a regresar —le dijo a su hermano. Klaus asintió, Rebekah estaba por irse, pero él la detuvo un instante. Antes de que ella pudiera reclamar que la deje salir, su hermano la abrazó fuerte, como temiendo que esa fuera la despedida. Rebekah no reaccionó unos segundos por la sorpresa, pero no tardó en estrechar a su hermano. Apretó los ojos conteniendo las lágrimas, Klaus le dio un beso en la frente luego.

—Cuídate —Rebekah asintió, los hermanos se separaron y ella tuvo que partir para intentar detener a Marcel.

—Klaus, hablemos un momento —le pidió Freya—. Caroline, ¿puedes cuidar a Hope y a mis hermanos un momento?

—Claro, vayan. No tarden —les pidió. Solo esperaba que lo que sea que Freya estuviera planeando funcionara. Se sentía al límite, muerta de miedo por perder a Klaus. A Hope. A Rebekah, a Elijah, a Freya. Hasta a Kol. A su nueva familia. No quería perder a los Mikaelson.


Pasó con su hermana a la habitación de al lado. La verdad era que Klaus lo veía todo muy negro, no veía salida a lo que estaba pasando. Conocía a Marcel y entendía su enojo. Ahora no era solo él, también sus enemigos habían llegado a New Orleans a cazarlo. Suponiendo que Rebekah logre convencer a Marcel de que lo deje con vida, había decenas de vampiros ahí que querían matarlo. Gente que no tendría piedad de él ni de Hope, mucho menos de Caroline. Sus errores de toda una vida de impunidad venían por él y acabarían con todo lo que amaba si no hacía algo pronto. Lo que sea, cualquier cosa. Sea cual sea el costo, lo iba a pagar.

Freya tampoco lucía bien, parecía a punto de quebrarse en cualquier momento. Sus hermanos podían morir y nadie podía hacer nada, quizá solo ella. Hace un momento les dijo que no podría conseguir suficiente energía para detener a Marcel, ¿entonces qué podía ser? ¿Cuál era el plan?

—Klaus, creo saber como podemos salvar a Elijah y Kol.

—Dime —pidió él de inmediato.

—No va a gustarte.

—No importa, solo dímelo. Estoy dispuesto —dijo muy seguro. No iba a perder a su familia, no dejaría que nadie muera ese día.

—Ya sabes que no puedo hacer lo mismo que hice con Lucien, y hay muy poco tiempo para conseguir la cura, ellos no van a sobrevivir al día. Hay una manera de parar el efecto del veneno de Marcel. No es una cura, pero al menos servirá. Ellos estarán dormidos gracias a un hechizo, como hibernando. Protegeré su mente con una fantasía placentera para que no sufran, es lo mejor que podemos hacer.

—Si, claro. Está bien, haz eso. ¿Y para qué me necesitas a mí?

—Klaus, la única forma de mantener ese hechizo por mucho tiempo y evitar que todos mueran es con una gran fuente de energía, de vida. De ti —lo entendió. Klaus no dijo nada, pero ya en su mente sabía la respuesta—. Tú tienes que mantenerte con vida, y así nos vincularé a todos contigo.

—Marcel quiere matarme.

—Marcel no te matará, eres como su padre. Y tienes que asegurarte que así sea. Deja que él se haga cargo de ti, porque si te encuentran tus enemigos no te tendrán piedad.

—Él tendría que mantenerme vivo, quizá en el jardín —dijo recordando aquel lugar donde Marcel enterraba vivos y secos a sus enemigos. Escondidos detrás de ladrillos o podrirse por siempre. Ese era el lugar que le esperaba.

—Klaus, sé que es horrible. Pero es la única manera. O Marcel te mata, o te mantiene vivo de esa forma. Si te mata todo estará perdido, pero si logras que no lo haga entonces hay esperanza para la familia.— Era una apuesta del tipo 50/50. Quería creer que Marcel solo estaba muy dolido, pero cuando lo tenga al frente no sería capaz de acabar con su vida. ¿Pero y si eso no pasaba? Ya había mordido de forma mortal a sus dos hermanos, para Marcel, ellos ya estaban muertos. ¿Por qué le tendría piedad a él? Quizá si lo mate. De cualquier forma sus hermanos estarían perdidos sin la idea de Freya. Puede que funcione, puede que no. Pero él tendría que soportar mucho tiempo secándose en un jardín, sufriendo interminables torturas.

—Entiendo —respondió en voz baja mientras procesaba todo—. ¿Cuánto crees que tardes en encontrar una cura?

—No tengo idea. Puede ser unos meses, un año. O años. A Lucien le llevó años, quien sabe y sea más fácil ahora que ya sabemos lo que queremos. No puedo asegurarte nada, Klaus. Pero te juro que haré todo lo que sea posible para tener a mi familia de vuelta.— En ese momento Freya se desvaneció, él apenas pudo sostenerla.

—¿Qué te sucede?

—Nada, no es nada.— Pero estaba muy débil. Y ahora notó que también sudaba.

—Freya, dime de una vez que está pasando.

—Es veneno —confesó—. Tuve un pequeño altercado con una vampiresa, creo que sirve a Marcel o a tus enemigos, no lo sé. Pero yo… yo también puedo morir.

—¿Y cómo piensas hacer esto?

—Con ayuda de Caroline. Ella es amiga de una bruja Bennet, ¿verdad?

—Dudo mucho que ella quiera ayudarnos, será todo lo contrario.

—Por favor, Klaus. Es Caroline, tu Caroline. Si pudo cambiarte a ti, podría convencer al demonio de volver al cielo. Y de seguro podrá con esa bruja Bennet.— Sin querer sonrió, claro que su rubia era capaz de eso y más. Ya entendía para donde iba la idea de su hermana. Él se sacrificaba mientras todos entraban a ese sueño profundo, y Caroline se encargaría de ellos. De mantenerlos vivos y encontrar la cura que los salve. De cuidar a Hope también.

—Tengo que hablar con ella primero, es mucha responsabilidad.

—Klaus, en realidad la pregunta es si tú estás dispuesto a hacerlo. El sacrificio lo harás tú. Quien se sacrificará serás tú. Nosotros dormiremos y no seremos conscientes del tiempo, en cambio tú…

—Está bien Freya, ya no sigas.

—¿Puedes hacer eso?

—Claro que puedo, ni siquiera debiste preguntarlo. Haz lo que tengas que hacer —dijo muy seguro. Sabía que era lo que tocaba porque tenía que salvar a su familia. De él dependía la vida de todos, que haya un futuro para la familia Mikaelson. Nadie más pagaría por sus errores, y él los mantendría vivos a todos. Pero Caroline…

Sintió un nudo en la garganta de solo pensar en ella. Sentía que se le oprimía el corazón. Le prometió una vida juntos. Le prometió amarla siempre. Le prometió París, Londres, Tokio. Le prometió una vida llena de felicidad, y ahora le daría un adiós. Le daría el dolor de perder el paraíso que alcanzaron juntos por un corto tiempo. Ella que estaba llena de luz, ella que iluminó sus tinieblas. A ella la haría sufrir con su sacrificio. ¿Pero acaso tenía alternativa? No había esperanzas para nadie, y él tenía que salvar a su familia. Caroline tenía que entenderlo, y si no quería aceptarlo no importa. Si no quería esperarlo no la forzaría, no la haría sentir culpable. No la forzó a nada antes, ahora menos. La amaba así.

—Iré a hablar con Caroline —le dijo finalmente a su hermana—. Alista todo para ese hechizo. ¿Será necesario meter a Rebekah en ese sueño profundo?

—No, creo que sería de mucha ayuda si se queda al lado de Caroline. Entre las dos podrán apoyarse, serán tiempos muy difíciles.

—Entonces esperaremos que Rebekah vuelva y acabará todo esto. Voy con Caroline.

Al salir de nuevo a la sala la encontró al lado de su hija. Hope dormía, y por las lágrimas de Caroline resbalando silenciosas por sus mejillas diría que escuchó toda la conversación. Mejor aún, no quería repetir lo mismo. Al verlo, la rubia se puso de pie, y tal como hizo hace un rato, corrió hacia a él para abrazarlo y besarlo. Estuvieron buen rato así, sin lograr separarse. No quería dejarla, ¿cómo decirle adiós a esos labios? ¿A su mirada tan pura? La tortura real sería estar lejos de ella, no el suplicio por el que Marcel lo haría pasar.

—Tenemos que hablar un momento —le dijo él despacio. No quería interrumpir eso, pero era algo necesario. Ella asintió, la llevó de la mano a la habitación donde hasta hace unos minutos conversó a solas con Freya. Cerraron la puerta, la hora de la despedida había llegado—. Sé que has escuchado todo.

—No pude evitarlo, lo siento.

—No te disculpes de nada, no es necesario. Eso nos ahorra mucho, ya sabes lo que tengo que hacer. Y mi decisión ya está tomada.

—Lo sé Klaus, no me tienes que explicar. Está bien, lo entiendo —dijo con la voz quebrada, llena de dolor.

—¿Lo entiendes?

—Claro que si. Es tu familia, tu hija, tus hermanos y hermanas. Tienes que hacerlo, solo te tienen a ti y a nadie más. No hay otra salida, Freya jamás te hubiera propuesto algo como eso si supiera que hay otra forma de salvarlos —él asintió despacio. Caroline tenía roda la razón, era lo único que les quedaba.

—Lo siento tanto, Caroline. No quiero hacerte esto, no quiero dejarte ahora —dijo tomándola de las manos. Las apretó, buscó su mirada que tanto amaba. Ella sufría por su decisión, pero a la vez notaba en sus ojos algo más. Amor, un brillo especial, algo que no podía definir.

—Está bien, Klaus. No quiero perderte, no quiero que me dejes. Pero así son las cosas y no te tendré rencor por esto jamás.

—Te estoy abandonando.

—No, estás haciendo un sacrificio por tu familia. Y eso me hace amarte aún más, porque ahora mismo frente a mi eres la persona que sé que siempre fuiste. Eres el vampiro que siempre creí que podía ser salvado porque era capaz de amar, y no sabes lo orgullosa que me siento de ti.— En ese momento sintió que no podía más. La acercó a sí y la abrazó con fuerza, no pudo contener las lágrimas. Él que siempre vio el amor y el llanto como un símbolo de debilidad, ahora sabía que amar no hace débil a nadie. Que aunque estuviera a punto de decirle adiós al gran amor de su vida, todo lo que vivieron juntos valió más que todo el oro del mundo.

—Caroline, no tienes que hacer lo que dijo Freya. Rebekah podrá encargarse de Hope, ella podrá conseguir la cura. No es tu obligación.

—Ella no podrá sola, eso lo sabes. Y Freya tiene razón, podré convencer a Bonnie para que me ayude.

—No quiero arruinar tu vida y menos darte tremenda responsabilidad. No estás obligada, de verdad. Puedes irte, no habrá rencores.

—Cállate antes que te golpee, ¿cómo se te ocurre pedirme algo así? —preguntó ofendida—. ¡Claro que voy a ayudar! Y ni pienses que me voy a separar de Hope, voy a cuidar a esa niña como si fuera mi hija. Pobre de ti que te opongas.— No pudo evitar la sonrisa. ¿Cómo no iba a amarla con todas sus fuerzas? Debió adivinar que intentar convencer a Caroline de que no tome el control de algo era un caso perdido.

—Te juro que si en algún momento decides mandar todo al demonio no te guardaré rencor.

—A ti te voy a mandar al demonio si sigues con la tontería de querer apartarme de tu vida —Klaus la tomó suavemente del mentón y le dio un beso.

—Ojalá hubiera tiempo para…

—¿Para? —preguntó ella.

—Ya sabes —sonrió de lado. En cuanto entendió, Caroline le dio un manotazo sin fuerzas.

—Idiota, tus hermanos están agonizando afuera y tú quieres coger. Qué asco tu vida —bromeó. Aunque sea un instante antes de partir quería ver una sonrisa en su rostro. No quería recordarla con los ojos llenos de lágrimas.

—No quiero "coger", quiero hacerte el amor —ella le sonrió también. Le dio otro beso, uno largo.

—Me quieres convencer hablándome bonito, como siempre —susurró ella sobre sus labios.

—No ha sido usando mi labia que te conquisté, querida.

—Por supuesto que sí. Me tienes desde que me dijiste que estaba llena de luz. — Era increíble como ella recordaba cada palabra que le dijo. Klaus tenía muchas cosas en la cabeza, y a veces en medio de su emoción le dijo tanto que no conseguía recordar del todo. Y cuando ella mencionó aquello lo recordó a la perfección. La noche, la fiesta. Su bella silueta al lado del caballo. Su mirada de incredulidad, su sinceridad. Recordó como se sintió aquella vez, casi desesperado por su atención, por demostrarle que no era un maldito monstruo. Y lo logró, vaya que si. Caroline vio en él más allá que cualquiera.

—Por eso te amo —le dijo él. La notó sonreír otra vez. Si esa era una despedida, no lo parecía. Porque había amor y esperanza.

El tiempo pasaba y ya Rebekah debería estar de vuelta. Ambos salieron a ver cómo iba Freya con los preparativos para el hechizo. La pobre aún estaba muy débil, pero todo estaba casi listo. Elijah y Kol dormían, era mejor que estén así para que puedan soportar el dolor. En medio de todo el alboroto no pudo despedirse de ellos, quién sabe cuándo volvería a verlos. Se acercó a Elijah y arregló el nudo de su corbata, luego siguió con Kol y le acomodó los cabellos. Los miró a ambos y se sintió seguro de lo que iba a hacer. Los mantendría con vida cueste lo que cueste.

Ahora le tocaba el turno a su pequeña. Levantó a Hope en sus brazos y miró a sus bellos ojos. Esa niña que era su esperanza, tal como su nombre lo decía. Una bebé que no lo recordaría cuando el volviera. ¿Será que estaría presente para su próximo cumpleaños? ¿O la vería ya como una niña grande? ¿Una adolescente? ¿Lo amaría ella a pesar del tiempo? Ojalá que sí, porque él la tendría presente cada día de su vida. Hope le acarició las mejillas, no dejaba de mirarlo. ¿Será que su hija presentía algo? ¿Sabría que papá se iba? Ojalá que no. Era muy pequeña para extrañarlo, y eso de alguna forma lo aliviaba.

Poco después apareció Rebekah. Lucía agitada y apurada, pero al menos estaba íntegra y Marcel no le hizo daño.

—Justo a tiempo —le dijo Freya—. Necesitaré un poco de tu sangre también —le pidió.

—¿Mi sangre? Espera, ¿qué tienen planeado hacer? —preguntó Bekah confundida—. Klaus, tenemos que irnos ya. Marcel no quiere escuchar razones, no quiere escucharte. Vendrá por ti, te matará, por favor…

—Cálmate Bekah, todo va a salir bien —le dijo él aparentando tranquilidad—. Toma mi sangre Freya, ya es hora —dijo él acercándose. Su hermana tomó una daga y le hizo un corte, el hechizo estaba en proceso.

—¿Alguien quiere explicarme qué está pasando? —preguntó ella confundida.

—Yo lo haré, tranquila —dijo Caroline—. Todo va a estar bien, Rebekah. Tenemos que confiar en que será así.

—Espera, ¿qué rayos piensan hacer?

—Un hechizo que podrá salvarnos —le explicó Freya—. Ahora tu sangre, Rebekah. Por favor.— Aún sin entender nada, le tendió el brazo a Freya y dejó que le sacara un poco. Rebekah quería saber qué pasaba, pero nadie le explicó nada mientras Freya pronunciaba las palabras del hechizo—. Listo, está hecho. Puedes ir ahora, Klaus.

—Está bien.— Antes de irse fue hacia su hermana la bruja. Lucía peor que hace un momento, se estaba deteriorando. Tenía que moverse rápido para que tampoco le pase nada a ella, tenía que evitar eso a toda costa—. Adiós Freya, te juro que nos volveremos a ver, hermana —ella asintió. No vio una sonrisa, pero si lágrimas y una mirada conmovida.

—Estaremos juntos todos otra vez, ya verás que sí —contestó Freya.

—¿Pueden explicarme de una vez de qué va todo esto? —exigió Rebekah.

—Caroline ya te dijo que ella lo hará —contestó él.

—¡Deja de tratarme como una niña y cuéntame lo que pasa! ¿Qué es lo que ustedes han planeado? —seguían sin contestar. Klaus se acercó a ella, y como hace un rato, le dio un largo beso en la frente.

—Siempre serás mi pequeña hermana. Lo sabes, ¿verdad?

—¡Klaus por favor! ¿Qué vas a hacer? —preguntó preocupada, al borde de las lágrimas.

—Viviré por ustedes.

—No vas a dejarnos.

—Será por poco tiempo, Bekah. Cuida a mi hija, a Caroline. Prométemelo.

—Te lo prometo —dijo ya sin controlar su llanto.

—Klaus, es hora. No queda mucho tiempo —insistió Freya y él solo asintió. Fue suficiente de las despedidas.

—Adiós, amor —la voz de Caroline fue suave como un susurro. Pero él la escuchó, la miró, y antes de irse le dio un beso intenso. Un último beso para que lo recuerde siempre.

Klaus Mikaelson sabía lo que tenía que hacer. Siempre hubo una profecía, y esta se cumplió. Los Mikaelson cayeron, pero aún así volverían a levantarse. Iría con Marcel y procuraría que no lo mate, se las ingeniaría para que piense que torturarlo en su jardín y enterrarlo vivo era mejor castigo que la muerte. De cierto modo era verdad, así que no estaba engañando a nadie.

Antes de cerrar la puerta, Klaus miró lo que estaba dejando atrás. Sus hermanos dormían. Hope estaba tratando de gatear hacia él. Freya y Rebekah lo miraban con lágrimas en los ojos. Caroline también lloraba, pero a pesar de eso le sonrió.

Klaus se iba, y jamás pensó sentir un dolor tan grande. En ese cuarto estaba todo lo que amaba.

FIN

Notas finales

¡Fin al fin! Ok no XD siendo sincera, por poco y no termino la historia. Me bloquee, en realidad llevo buen rato bloqueada con varias de mis historias y las intento retomar poco a poco.

Como indiqué al inicio, antes de empezar, "Hermoso error" está basada en la tercera temporada de "The Originals". La variación principal fue que se agregó Caroline a la historia y tuvimos al fin el Klaroline 3 Y ya que estaba siguiendo la línea original de la temporada, opté por terminar de la misma manera que en la historia original: El sacrificio de Klaus por toda su familia.

En lo personal, esa es una de mis temporadas favoritas, y a pesar de que es lacrimógeno que Klaus pase años de sufrimiento me pareció que redimió mucho a su personaje. Pagó las culpas, sus errores, casi pierde todo, y finalmente después de siglos de traiciones decide salvar a su familia. Lo mismo ha pasado aquí, pero Caroline estuvo a su lado 3

Lo bueno es que todas sabemos que las temporadas siguieron y Klaus quedó libre de su prisión. Así que eso pasará de todas maneras, y la historia no tendrá un punto final sin que veamos eso.

Tal como puse al inicio de esta historia, "Hermoso error" es un premio de un concurso que organicé entre mis lectoras el año pasado y la ganadora eligió pedirme que escriba la historia, que fue realizada de acuerdo a sus pedidos y ya yo me encargué del drama de por medio XD Así que solo nos resta el epílogo para terminar.