-Los personajes aquí utilizados pertenecen a Craig Bartlett y a Nickelodeon


Cap. 8 conociendo a Helga

El día había terminado, Helga salió disparada en cuanto sonó la campana no quería darle oportunidad a Arnold para ponerse de acuerdo con el trabajo, simplemente se dirigió hacia su casillero, tomo lo necesario y corrió escaleras abajo para encontrarse con Brainy que estaba hablando con Laila.

-Nos vamos a casa. -fue lo único que pudo decir la pequeña niña de ojos azules a su ahora nuevo mejor amigo.

Sin darle tiempo a responder, solo se dejó arrastrar por una muy rápida Helga, Laila solo se alcanzó a despedir con un ligero - Hasta mañana chicos. - le resultaba gracioso ver el nerviosismo que invadía a Helga y que no se tomaba la molestia de ocultar ante la chica pelirroja.

-Laila ¿has visto a Helga?, no la encuentro por ninguna parte. - Arnold había hecho todo lo posible por alcanzarla, pero cuando estuvo a punto de intervenirla en el pasillo, se vio interrumpido por Eugene y Harold, que le estaban preguntando si habría practica esa tarde.

Sin decir mucho solo negó con la cabeza, se excusó con ellos para verificar con la chica de moño rosado sus dudas sobre lo que le habían preguntado.

Cuando la vio hablando con Laila creyó que la suerte estaba de su lado y simplemente se esfumó, por qué lo evitaba acaso se iba a poner de difícil como en las ocasiones pasadas.

-Se acaba de ir con Brainy.- respondió con suma paciencia Laila.

Suspiro Arnold -gracias Laila. - empezó a caminar el chico con cabeza de balón.

-Arnold, te importaría acompañarme a mi casa- Laila había preguntado con total naturalidad que Arnold simplemente asintió con la cabeza y se colocó al lado de su amiga.

Los chicos empezaron a caminar, Laila hablaba de lo interesante que le ha la parecido el proyecto del señor Simmons y lo grandioso de poder conocer mejor a sus compañeros de esa manera.

-Arnold, ¿qué te parece el proyecto? - Laila preguntó a su amigo y no recibió respuesta de parte de èl.

-Arnold? ¿Te encuentras bien? - pregunto de nueva cuenta la chica

-He, perdón Laila me perdí en mis pensamientos- se excusó Arnold de verdad estaba repasando los detalles de esa semana y ahora no sabía si de verdad, tendría éxito con esto, sabía que desde que se enteró de los sucesos que hubo con Helga y Brainy no se había acercado a los chicos para ayudarlos.

-Laila, ¿crees que a Helga le agrade Brainy? - Esa era una pregunta que lo asaltaba últimamente, y sabía que ella podía emitir un juicio imparcial entre los chicos y que quizás lo podría entender sin sentirse raro al mencionarlo en voz alta.

-Mmm… quizás, no veo nada de raro que ella se allá echo su amiga y que ahora pasen tiempo juntos. - dijo Laila sin mayor importancia

-Mmm.. a lo que me refiero Laila es que, tú...tú ¿crees que a Helga le guste Brainy más que un amigo? - Arnold se sentía tonto al preguntar esto, pero quería tener algunas respuestas antes de empezar el proyecto con la chica rubia.

- ¿Qué pregunta tan curiosa Arnold? … Laila cubrió sus labios para no empezar a reír.

- ¿Curiosa? ¿Por qué te parece curiosa Laila? - Arnold enmarco una ceja al escuchar el comentario de su pequeña amiga

-Es que nunca te vi interesado en las amistades de Helga o es que acaso...- Laila no podía creer lo que sus oídos estaban por escuchar.

- ¿Acaso que...?-pregunto algo serio Arnold

-a menos que de pronto Helga se haya vuelto interesante para ti, no le veo raro de que ella pase tiempo con Brainy, incluso creo que tienen una linda amistad- Laila era lista y sabia como ser sutil para sacar la verdad a sus amigos sin que estos se dieran cuenta.

- ¿Porque todo mundo cree que es lindo y no raro?, siempre ella lo golpeaba sin ninguna razón, y solo basto un par de días para que de la nada, ellos fuesen los mejores amigos- dijo en un tono exasperado Arnold

-Arnold desde el accidente te he observado, te has comportado diferente con ellos y creo que hay algo que te molesta, es eso o es que ¿te gusta Helga? - la sinceridad de Laila podía ser insólita.

Arnold se detuvo en seco y no sabía cómo responder la pregunta de Laila.

- ¿Gustarme?, No, claro que no, ella no me gusta, solo pienso que es raro que pase tanto tiempo con él. - dijo Arnold cursándose de brazos. - es tan raro el asunto que ha llegado al grado de que no haya dicho nada sobre las prácticas de béisbol de esta semana además del cambio tan radical que ella ha tenido con los demás chicos. -

-Arnold, si no te conociera diría que estás celoso -Laila soltó una sonrisita que era irritante para Arnold, lo que lo sorprenden dio por qué nunca pensó que ella podría enfadarlo a ese punto.

-Celoso!, Cielos Laila estamos hablando de Helga y Brainy, yo porque tendría que ponerme celoso, ellos... ellos se ven bien juntos ¿no? Todo mundo lo dice, solo decía que es raro que Helga ahora ponga toda su atención en el cuándo sabemos que Helga no es de ese tipo de chicas. - Arnold parecía molesto para este punto de la conversación.

-Qué tipo de chicas te refieres Arnold? Pregunto con seriedad Laila, aunque no le gustaba el tono que utilizaba Arnold quería ver las reacciones del chico ante lo que había dicho.

-De esas chicas que pierden el piso por un romance Laila. -Arnold parecía exasperado por este tema.

-Mmm no lo creo Arnold, sin embargo, creo que en el fondo todas las chicas somos iguales queremos romance, aunque se una muy ruda como Helga, además quién no te dice que pueda haber algo más ahí.- sentencio Laila

-No lo creo Laila ella ya ha tenido un romance, antes de que entraras, Stinky me confeso que le gustaba y que entre más la conocía más fascinante le había parecido, pero cuando ella lo supo no enloqueció como lo hacen la mayoría, simplemente lo rechazó diciéndole que no era su tipo, al principio le dolió a él, pero con el paso de los días, ella lo siguió tratando de igual forma, sin burlarse de sus sentimientos, simplemente ella… ella es diferente a las demás y ahora con lo del accidente, ¿por qué te diría que ser diferente con Brainy?, parece que no fuese ella.-

-Arnold, lo que supones es válido, pero como te dije las circunstancias son diferentes por cómo se dieron las cosas, quizás con Stinky no fue como lo esperaba, y quizás con Brainy parece disfrutar su compañía, además he visto que hay una conexión especial, quizás él sea su persona especial.-

Para este entonces Arnold estaba frunciendo el ceño, ¿Helga acaso se estaba enamorando?, y si era así porque le resultaba fastidioso, después de todo a él que más le daba, ¿él estaba interesado en Laila no?, entonces por que la charla que estaba teniendo con ella no la estaba disfrutando.

-Entonces crees que ellos estén saliendo- dijo con resignación Arnold

-Tal vez, quién no te dice que antes de que empiece el verano, ellos sean una adorable pareja. - dijo Laila con alegría

Para Arnold esto no era un consuelo, no sabía por qué, pero quizás la forma en que se estaban presentando las cosas no era la adecuada, quizás Helga se sentía en deuda con Brainy y por eso pasaba tiempo con él, si eso tenía que ser, por qué no había otra explicación.

-No lo sé Laila, hay algo que aún no me termina de convencer del todo esto, el accidente, el cambio repentino de actitud de ella y sobre todo por qué me ha estado evitando- la voz de Arnold tenía un cierto tono de tristeza.

-Arnold creo que es muy dulce que te preocupes por Helga, pero suenas un poco paranoico con lo que acabas de decir. -

-Quizás solo sea mi imaginación, pero aun así quiero ayudarla, por qué no he podido acercarme a ella esta semana. -

-Solo dales tiempo para que ellos empiecen a ser los mismos. - Laila puso su mano sobre el hombro de Arnold para mostrarle su apoyo. - y si te parece una buena idea quizás podríamos invitarlos a estudiar juntos y verás que no hay nada raro ahí. -

-Quizás. - Arnold apreciaba el gesto que había tenido Laila ante él. - solo ahora tengo que ponerme de acuerdo con ella para empezar nuestro proyecto. -

-Si te sirve de algo Arnold, yo mañana me reuniré con Brainy para empezar a conocernos, quizás tengas la oportunidad de reunirte con Helga. -

-Esa es una excelente idea Laila. -

-De nada. - Laila dejo escapara una sonrisa para el chico rubio.

-Laila, gracias por la charla.-

-No tienes nada que agradecer, y hablando de ideas, sigue en pie tu invitación para ir al cine, obvio como amigos. -

de pronto Arnold soltó una risita, la felicidad broto dentro de él, para la chica pelirroja resultaba ser un alivio poder arrancarle una sonrisa a Arnold quien parecía necesitarlo en ese momento.

-Claro que si Laila, creo que me vendría bien distraerme un poco-

-Te parece bien el sábado a las 5-

-Perfecto Laila pasare por ti-

Y sin darse cuenta los chicos ya habían llegado al pórtico de la pelirroja se despidieron, para cuando Arnold hecho andar hacia la pensión pensó que esto era una pequeña llama de esperanza, primero con Helga y después con Laila, la suerte parecía sonreírle.


En casa de la rubia, Brainy parecía muy apacible desde su asiento, mientras que Helga paseaba de un lado a otro por su habitación, no podía creer en la mala suerte que tenía, ¿porque tendría que trabajar con precisamente con Arnold?.

-Rayos!, tengo una suerte de los mil demonios, hubiese preferido que la señorita perfección hubiese trabajado con Arnold por esta ocasión, pero de verdad las cosas siempre me tienen que salir al revés, además tu sigues obstinado con tu estúpido plan, en serio Brainy si no tuvieras ese yeso en la mano yo misma te rompería el brazo o peor, la cabeza para sacarte de esa estúpida idea- vociferaba Helga de un lado a otro

-Ghh... Tranquilízate. - le pidió el chico asmático

-Tranquilizarme! Brainy, estamos hablando de que el resto del mes tendré que estar pegada a la cadera con Arnold, eso estúpido, eso es … -

-Ghh … bueno.-

-Bueno? ...es... es... o diablos. - la chica se había derrumbado sobre su cama, por una parte, ella estaba emocionada, pero sus inseguridades, sus miedos la estaban invadiendo, como era posible poder simplemente estar junto a su amado y no matarse, en el pasado no habían tenido buenos inicios y mucho menos buenos finales, pero de alguna forma salían a delante.

Brainy saco su inhalador, espero unos minutos poniéndose de pie para poder sentarse al borde de la cama junto a Helga, Brainy sabía que en esos momentos Helga sufría un ataque de ansiedad y como lo había hecho al principio de la semana él podía convencerla de seguir adelante

-Helga... esta es una oportunidad maravillosa, si no te has dado cuenta de lo que ha estado pasando desde que te sugerí que ignoraras a Arnold el resto de la semana, él se ha fijado en ti un poco más, al grado de que todo el tiempo pasa observándonos... - Brainy fue interrumpido por una molesta Helga.

-Y eso que!, Al grano hermano no quiero que me llenes con tu sermón psicológico, bastante tengo con la loquera para que tu vengas y quieras también...-

-Helga!, basta de lamentarte, si en el pasado las cosas no habían funcionado es porque habías actuado tu sola, pero ahora me tienes a mí y a Phoebe y a.… a otro aliado que nos ayudaran a que las cosas marchen de forma diferente, confía en la gente, confía en mi- las palabras de Brainy sonaban no solo seria, si no llenas de determinación, quien diría que debajo de esa fachada de niño tímido había alguien más testarudo que Helga.

Con un suspiro la chica rubia se sentó a un lado de Brainy, no sabía cómo ni por que el chico podía apaciguar su interior, era como si la llenara de una calidez que la hacía sentir menos sola y por primera vez importante para alguien, que no fuese su familia.

-¡Oh, está bien!- le dio un ligero golpe en el hombro. - de acuerdo chico listo confiare en ti y en tu loco plan, al menos es un alivio que hallas incluido a Phoebe. -

-Es lo menos que podría hacer por mi bravucona favorita. - dijo entre risas Brainy, disfrutaba hacer reír a la rubia.

-La única querrás decir. - dijo Helga con una enrome sonrisa mirando directamente a los ojos de Brainy, eran la primera vez que notaba el color marrón claro que se ocultaba detrás de los anteojos, tenían un brillo especial, uno que la hacían sonrojarse, quizás sus ojos eran menos grandes que los de Arnold, pero no por ellos dejaban de ser bellos pensó la niña de moño rosado.

Después de un momento en el que ambos no habían apartado la mirada, sonó el teléfono, para fortuna de Helga este había sido la señal perfecta para salir de esa situación peculiarmente incomoda, sin decir mucho la pequeña niña se acercó a su escritorio para poder empezar a transcribir los apuntes de su cuaderno al cuaderno de Brainy, por ello se habían reunido toda la semana para evitar retrasos cuando tuvieran que estudiar

-Olga! Teléfono- su atolondrado padre seguía igual, a pesar de haber prometido que no volvería a confundir su nombre, con el de su hermana

-Es Helga papá! Tomare la llamada en mi cuarto gracias.-

-De nada, oye pregunta su madre si Braian se va a quedar a cenar con nosotros.-

-Es Brainy papá, por dios Bob. - la voz de Helga sonaba ya con resignación, su padre siempre había sido malo con los nombres de sus amigos y esta vez no era la acepción

-Si, si como sea, ¿se queda o no?-

-Claro que se va a quedar papá. -

Helga negaba con la cabeza, no sabía cómo Bob había logrado formar su imperio, a pesar de lo despistado que a veces parecía su padre, tomo el teléfono y después de decir "hola", se quedó helada al reconocer la voz de quien la estaba llamando ahora.

-Hola Helga, soy Arnold- después de dejar a Laila en su casa, el chico se dirigió a la pensión, pensó que sería bueno llamar a la rubia de coletas para que pudiesen verse mañana, ya que el sábado estaría ocupado con Laila y el domingo tendría que ayudar a su abuelo a impermeabilizar el techo antes de que llegaran las lluvias inoportunas que a veces traía el verano

-Ar..Arnold!- sacudió su cabeza y se dio una bofetada mental- hola melenudo! - su voz sonó muy casual

-Te... Te llamo porque me preguntaba si quieras reunirte mañana en mi casa para empezar con lo del proyecto- dijo con nerviosismo Arnold

-Mañana!, me... Esperas un momento cabeza de balón déjame consultarlo con Brainy .-

Para Arnold esto era el colmo, desde cuando Helga tenía que consultar sus cosas con alguien como Brainy

-Hey cabeza de balón, mañana parece buena idea, me acaba de decir que él y Laila, se reunirán así que podré tener la tarde libre, será mejor que nos apresuremos con esto, mañana llevare algunas cosas si no te importa. -

-No para nada Helga, te parece bien a las 4 nos reunamos. -

-Si no hay más remedio, a las 4 estaré en tu casa. -

-Bien y una cosa más Helga, ¿Brainy está en tu casa? - Arnold había dejado escapar la pregunta antes de reparar en que aquello sonaba algo imprudente y fuera de sito de su parte

-Eso no es de tu incumbencia Arnoldo- y sin más Helga colgó el teléfono dejando a Arnold con un fuerte nudo en el estómago.


Era viernes por la tarde, la mañana paso más rápido de lo que se había imaginado Arnold, a la salida el chico rubio se encontraba caminando al lado de su mejor amigo para dirigirse a casa.

Tuvo que soportar las burlas de Gerald durante gran parte del día, al decirle que él tenía suerte de poder trabajar con la chica más linda de la clase (haciendo referencia a Phoebe) y que para la mala suerte de Arnold él tenía que trabajar una vez más con la bullying de cuarto grado.

A Arnold no le importo el alboroto que hacía Gerald con respecto a que Helga tedia que ir a su casa a trabajar.

-Hermano creo que esta vez estas siendo demasiado optimista con respecto a trabajar con Helga G Pataki-

-Gerald, que tiene de raro que trabaje con ella, no es la primera vez que lo hago. - se encogió de hombros Arnold.

-Arnold! Estamos hablando de Pataki, la chica con más mal humor de toda la escuela. -

-Si, pero creo que esta vez será interesante, podré conocerla un poco más, además tu no me habías dicho que quizás se esté calmando-

-Mm mm mm, ¡oh hermano! o eres demasiado optimista o demasiado tonto para no ver que esto apesta- dijo con tono exasperado Gerald

-Soy optimista Gerald, siempre lo he sido. -

-Lo que tú digas Arnie, solo no quiero que esa chica loca te mate. -

-Gerald!- dijo Arnold en forma resignada, quizás la preocupación de Gerald sonaba exagerada, pero tenía una razón de ser y esta era que Helga no era del todo de su agrado.

Después de despedirse de su amigo corrió para su casa, quiera estar lo mejor presentable para Helga, aunque sonara loco en su mente se había posicionado la idea de que todo tenía que salir bien, además de que esta vez trabajarían en su habitación.

Cuando llego a la pensión solo saludo a sus abuelos tomo un vaso con agua y subió las escaleras para ver que todo se encontrara en orden, solo recogió un poco su escritorio, acomodo su cama para que ella no pensara que era un chico desordenado, cuando termino la pequeña tarea su vista se posó en lo que era uno de los anuarios de su clase, empezó a ojearlo.

Era el anuario del primer grado, vio cuanto habían cambiado, observaba a cada uno de los chicos de su clase, pero su vista se detuvo cuando vio a Helga, la chica rubia como en todas las fotografías donde ella parecía siempre se veía enojada o seria, jamás sonreía.

Esa era la chica que el conocía y no la que estaba deambulando por los pasillos de la escuela al lado de Brainy, pero aunque le doliera admitirlo el pasar tiempo con él y ser amiga con aquel chico raro le estaba haciendo bien, sabía que ella era valiente y temeraria pero que también era amable y buena.

"Toc- toc" Arnold vio interrumpidos sus pensamientos cuando de pronto tocaron a la puerta.

Sin pensarlo dejo el libro en la cama y se dirigió para abrir pensando que era su abuelo.

-Un momento abuelo. - contesto Arnold volviendo a revisar por última vez su habitación creía que tenía tiempo de bajar para esperar a Helga ya que solo faltaban unos minutos para que fueran las 4.

-De hecho no soy tu abuelo melenudo!- la voz inconfundible de Helga estaba del otro lado de la puerta

Arnold trago en seco al escuchar la respuesta, no sabía cómo de pronto toda esa seguridad que siempre le demostraba a Helga se había desvanecido momentáneamente, respiro hondo y abrió la puerta

-Ya era hora zopenco, pensé que me arias esperar más tiempo- Helga se hallaba tan nerviosa que simplemente creía que era mejor utilizar su tono habitual para que Arnold no lo notase.

-Discúlpame Helga, estaba terminando de acomodar un poco, pero pasa. - Arnold la dejo entrar

Helga entro a la habitación, y un sentimiento de maravilla la lleno, era la primera vez que estaba en aquel lugar como invitada y no como intrusa pensaba la chica, cargaba una mochila azul que dejo de inmediato en el sillón rojo, acomodo un poco su vestido e inspecciono el lugar con curiosidad hasta que se topó con la mirada de Arnold.

-Y bien! Que aremos primero. - Helga parecía muy tranquila, pero por dentro era un manojo de nervios, sabía que esto no sería nada fácil, pero tenía que lograrlo, ya había podido ocultar sus verdadero yo por 7 años a su amado.

-Qué tal si empezamos con algo fácil- sugirió Arnold

- ¿Y que es fácil para ti Arnoldo? - Helga se encontraba cruzada de brazos, le había prometido a Brainy controlar su mal humor, pero había algo que no contaba y eso era que Arnold la podía sacar de quicio fácilmente.

-Mmm quizás...si empezamos con que personajes podríamos relacionarnos.- fue lo primero que se le vino a la mente a Arnold

-Arnold, Arnold, Arnold creo que te estas adelantando mucho, quizás podría decir que para mí tu eres como Gandhi, por lo buen samaritano, pero quien no me dice que tienes un lado salvaje o loco, entonces mi teoría seria errada y gastaría tiempo y si a ti no te importa no quisiera desperdiciar mi tiempo, porque tengo demasiadas cosas que hacer. - cerro los ojos y volvió a cruzarse de brazos, quizás era un poco dura con el chico, pero bueno después de lo que vivieron en Industrias futuro su relación se basaba en simplemente molestarse.

Helga se sentó sobre el sillón rojo y dejo escapar un suspiro- creo, que deberíamos empezar por saber las cosas básicas que nos gustan y de ahí partiremos con lo demás, te parece bien- dijo Helga sin mirar directamente a Arnold.

-Claro Helga, lo que tú digas- Arnold sonrió repentinamente se había acostumbrado a los cambios de actitud de la chica así que no era difícil adivinar el estado de ánimo que ella presentaría mientras trabajaran juntos.

-Bueno camarón con pelos que es lo que sabes de mi.- dijo sin rodeos la chica

-Mmm. - peso por un momento Arnold, tenía que ser cuidadoso con su respuesta. - sé que te llamas Helga G. Pataki, te gusta el color rosa, las luchas y el béisbol, además de que eres un buena actriz e imitadora, fuiste la niña modelo a principios del año, tienes a tus dos padres y una hermana además de que eres la chica más temeraria de la escuela.-

-Uh?- al escuchare esto último Helga sintió que el chico solo conocía lo superficial- gracias, eso creo- Helga de pronto se puso de pie y empezó a caminar alrededor de Arnold como si lo estuviera analizando- Mmm veamos lo que yo sé de ti. - "se demasiado de ti" pensó Helga así que tenía que improvisar. - es obvio que te gusta el color azul, desde que tengo memoria vas con esa tonta gorra a todas partes, tienes dos abuelos geniales y además de una excéntrica, pero adorable familia, tu mascota es un cerdo, haces buenas acciones y eres un poco metiche si me lo preguntas- dijo con apronte desgano Helga.

De pronto los chicos se quedaron en silencio, mirándose de vez en cuando, ¿era todo lo que harían ese día?, se preguntaban, no sabían cómo empezarían su proyecto, el abrirse el uno con el otro así de pronto no parecía lo apropiado, no tenían la suficiente confianza para poder depositar su propia información, de hecho, se había tornado incómodo para ambos.

-Creo que esto no está funcionando zopenco, mejor pasemos a otra cosa, me podrías prestar tus apuntes de matemáticas- sugirió Helga sabía que no lograrían gran avance si se presionaban, sabía que el chico tenía un límite y este había salido a relucir en el último proyecto, eso le costó a ambos chicos tener que estar buscando un huevo por toda la ciudad por dos días, y de verdad esa semana se había tornado muy larga para Helga, entre ayudar a Brainy y estar evitando a Arnold a toda costa.

Arnold entendió el punto de Helga y quizás solo con un poco de tiempo y mucha paciencia podría abrir el cerrojo que enmascaraba a la verdadera Helga, con un leve "a qui tienes" le paso su libreta esperando que quizás al sentirse más cómoda la chica de vestido rosado pudiese hablar.

-Mientras escribes te importaría que ponga algo de música. - pregunto Arnold a Helga.

-Si no hay más remedio- soltó con tono resignado Helga- pero solo te advierto que no pongas nada cursi, o ese blues que tanto le gusta a Gerald, quisiera... quisiera escuchar lo que a ti te gusta- soltó Helga con un ligero sonrojo en sus mejillas, empezando a escribir sobre su cuaderno para sí poderlo ocultar.

Por su puesto Arnold lo noto y creyó que se veía adobarle, así que con una amplia sonrisa solo asintió con la cabeza.

-Creo que esto te va gustar. - de pronto Arnold tomo su control remoto, las luces de su habitación se entonaron un poco más suaves y el estéreo empezó a entonar un suave pero ligero jazz.

-Mmm, no es mi estilo cabeza hueca, pero no está mal- soltó Helga con indiferencia se acomodó en el sillón y empezó a disfrutar de la música, y era verdad sabía que este era el estilo de Arnold tantas noches en vigila y siempre escuchando las suaves notas colándose por las rendijas no la hacían apreciar como lo estaba haciendo ahora, sin embargo, no creía que era lo suyo.

Arnold simplemente tomo el libro de historia y empezó a ojearlo simplemente para tener algo con que entretenerse, se dirigió al borde de su cama para darle espacio a Helga mientras escuchaban la música, de vez en cuando la observa y le parecía interesante ver que ella balanceaba de vez en cuando su cabeza o su pie al ritmo de la música, ella era tan diferente.

Cuando él le mostró a Laila su pasión por el jazz ella simplemente le sonrió, le agradeció que compartiera su peculiar gusto y a los dos minutos de haber puesto el disco la chica bostezaba y sin más remedio tuvo que poner la radio ya que no contaba con la música que a ella le gustaba.

En cambio, Helga simplemente se acomodó y empezó a disfrutar los de la melodía eso era interesante y nuevo para él, mientras que para ella los nervios empezaban a disiparse quizás no era lo que imaginaba, pero era agradable pasar el rato con su amado de esa forma.

Arnold se aclaró la garganta – ¿qué tipo de música te gusta Helga? - pregunto con curiosidad el chico con cabeza de balón.

Helga aparto la vista de su cuaderno y se acomodó sobre el sillón para responderle al chico.

-Me gusta casi un poco de todo, pero más que nada el Rock alternativo y una que otra banda de metal, pero he de confesarte que hay algo que últimamente ha llamado mi atención. - se encogió de brazos la chica de moño rosado restándole importancia.

-Oh!- dijo el chico esbozando una sonrisa ya que por primera vez en toda la tarde Helga empezaba a ser honesta con el - y se podría saber qué es eso que te ha llamado la atención- Arnold era cauteloso sabía que no podía molestar a la chica porque si no se cerraría y hasta ahí quería estancado el tema

-Mmm.. Quizás un día te lo muestre cabezón- dijo Helga con una sonrisa ladina

-Oh vamos Helga, el proyecto se trata de conocernos un poco mejor, que mejor forma de saber lo que nos gusta si no te das la oportunidad, ¿además que otra cosa quieres hacer esta tarde? - Arnold había soltado esto con la esperanza de que la chica siguiera con una actitud de lo más serena, tenía que jugarse el pellejo y no sabía si la tranquilidad que mostraba Helga era una buena señal.

-Solo con una condición zopenco- dijo Helga pensando no podía perder nada si lo intentaba además la razón estaba de parte de él, tenían que conocerse para poder llevar a cabo el proyecto "especial" del señor Simmons- bien, todo lo que hablemos durante nuestras reuniones queda entre tú y yo, a menos de que yo lo autorice, es importante para mí que nadie se entere lo que te voy a revelar, tengo una reputación que cuidar y eso incluye a tu amigo el cabeza de Espagueti, queda claro Arnoldo si no te las veras con mis puños- dijo esto remarcando esto último con aparente enfado sabía que tenía que conservar la calma pero simplemente con Arnold no podía contener su apasionado ser.

-Y si en tu caso, quieres que yo mantenga algo en secreto, te doy mi palabra que nada saldrá de mis labios. - Helga hizo un ademán sobre sus labios como cerrando un zíper y ponía su mano sobre su. Corazón, - y Arnold, no quiero nada de tratos especiales después de que me conozcas, no quiero la lástima de nadie, ¿de acuerdo? - Helga era consiente que su pasado no era exactamente un cuento de hadas como el de otros niños, pero no por ello dejaría que su orgullo fuese pisoteado, algo de lo que podía pecar los Patakis era de que podían ser Orgullosos hasta la muerte.

Arnold estaba feliz de que Helga se estaba abriendo con él, aunque precian exagerados sus temimos ya que no creía que ella pudiese guardar grandes secretos, tenía que respetar su decisión. - De acuerdo Helga, se ara como tú digas-. Le tendió la mano como para cerrar el trato.

Por un momento Helga observo la mano de Arnold y dudo en tomarla, enmarco un ceja sobre su rostro y después de dos segundos y dejando salir un suspiro la tomo y le dio un apretón para reafirma el pacto que habían hecho hace unos instantes, hubo un momento de silencio entre los chicos, de pronto sus ojos se toparon y Arnold parecía buscar algo en los ojos de Helga, algo que le indicara que ella seria sincera ante él, el nerviosismo los invadió de nueva cuenta y la chica de vestido rosa puso su mano detrás de su espalda al ver que el contacto entre ellos se había prolongado más de lo necesario, le regalo una sonrisa nerviosa. La reacción hizo que Arnold sonriera, lo que hizo que Helga se sintiera a gusto con la decisión que acababa de tomar.

-Entonces ¿quieres una Soda Yahoo?. - pregunto Arnold para cortar de tajo la incomodidad que se había formado por un instante.

-me agradaría mucho Arnold. - Helga volvió a dirigirse al sillón y conservando su sonrisa volvió a retomar la tarea de pasar los apuntes a su cuaderno.

Arnold salió de la habitación para traer las sodas, Helga espero 5 minutos para asegurarse de que nadie la pudiese oir, saco su relicario y como era su costumbre empezó uno de sus tan ya habituales monólogos.

-No puede ser que este aquí en la habitación de mi Amado y que él quiera saber de mí, oh mi dios creo que puedo morir porque soy inmensamente feliz, o mi dulce y tierno Angel de cabellos rizados, apreciare cada momento que compartamos, aunque eso implique que tenga que mentir, Brainy tenía razón esto puede ser más fácil, además le di mi palabra de que tendría que ser sincera contigo, quizás no sea tan mala la idea este proyecto del todo. - Termino de decir Helga, aun viendo que tenía unos minutos de sobra corrió a la cama de Arnold abrazo su almohada y aspiro su aroma.

-O dios mío, sigue oliendo tan bien como la última vez que estuve aquí, un día de estos entrare a su regadera para robarme su shampoo y lo pondré en mi altar. - dijo en voz alta Helga.

Dejo escapar un suspiro y dio un vistazo alrededor de la habitación, de verdad era acogedor aquel lugar, de pronto sus ojos cayeron en el anuario que había dejado a un lado Arnold antes de que ella llegara, se sentó sobre la cama y lo tomo, con pesar empezó a recordar el primer día que se conocieron, puso una mano en el corazón y sonrió ante tal recuerdo, quizás no era el más agradable debido a que ese día había ido sola a la escuela, se había enlodado durante el trayecto y un perro había robado su almuerzo, pero fue el día en que conoció a Arnold.

Helga no se había percatado de que Arnold ya había entrado a la habitación, el chico aclaro la garganta para que la chica pudiese notar su presencia, de inmediato Helga cerro de golpe el libro, sus mejillas se ruborizaron ante el acto de ser atrapada curioseando entre las cosas del chico, Arnold dejo escapar una risita y se sentó a un lado de Helga.

- ¿Recordado viejos tiempos, eh?.- pregunto Arnold pasándole la soda que tenía entre sus manos.

-Algo así. - Helga había agachado la mirada se sentía lo suficientemente avergonzada por haberse tomado la libertad de ojear el anuario del chico que por ahora no podía verlo a los ojos.

- ¿Re... recuerdas el primer día que nos conocimos? - dejo escapar Arnold

-Creo que sí, fue en la clase de la señorita Robinson, en pre- escolar, si no mal recuerdo- mintió Helga sin mirar a Arnold.

-De echo... Fue en la puerta del preescolar, te vi cuando llegaste sola y empapada, me...me acerqué a ti para cubrirte con mi paraguas y te dije que me gustaba tu moño rosa. - para cuando Arnold había dicho la última palabra se había sonrojado aún más que Helga no sabía por qué se sentía así ante la chica que era su Bullying, era una locura que él se sintiera asi de nervioso.

-Por que combinaba con mis pantalones rosas. - dejo salir Helga quien lo miro directamente a los ojos, sentía una inmensa felicidad saber que el recordaba ese pequeño acto y que para ella hizo la diferencia desde ese día.

Se miraron a los ojos como buscando la respuesta ante la tensión que se había generado entre ellos una vez más durante esa tarde.

-Tus ojos!- dijo Arnold a Helga con curiosidad.

-Que tienen mis ojos- dijo apartándose Helga para tener un poco de espacio

-Son Azules. - fue lo único que pudo decir Arnold.

De pronto Helga soltó una carcajada al grado de sostenerse el estómago y estar a punto de caer de la cama al suelo por el comentario del chico.

Arnold enmarco una ceja creyendo que había dicho algo gracioso, pero si lo analizaba no lo era y que quizás la chica estaba más loca de lo que le había dicho Gerald.

-Arnold, Arnold, Arnold. - apenas pudo decir Helga después de tratar de controlar su risa. - de verdad necesitamos conocernos más, tenemos 7 años de ser compañeros y apenas lo notas, de verdad sí que eres un cabeza hueca. - dijo dándole un pequeño golpe en el hombro.

Arnold se sonrojo ante el comentario de la chica, de verdad era vergonzoso saber que ella tenía razón y que hasta apenas se había fijado en el color de sus ojos y que no eran azul claro si no un azul profundo, el azul perfecto si se lo preguntaban.

-Bien hagamos esto desde el principio cabeza de balón. - dijo Helga tratando de apaciguar la vergüenza que sentía el chico.

-Mi nombre es Helga Geraldine Pataki.- dijo tendiéndole la mano a Arnold- y es un placer conocerte.-

Arnold tomo de inmediato la mano de la chica y con una sonrisa le dijo

-Mi nombre es Arnold Shortman y el placer es todo mío Helga. - para ambos chicos este marcaba el principio de lo que parecía ser una amistad.

-Y Arnold, si le cuentas alguien que significa la G, te mato. - dijo Helga sosteniendo aún más fuerte su mano.

-Lo prometo Helga. - el rostro de Arnold enmarcaba una Felicidad indescriptible, por primera vez había sentido que las barreras que la chica se había interpuesto durante este tiempo ya no parecían tan impenetrables y que al fin podría conocer a la verdadera chica que estaba frente a él.


Hola Chicos!

Espero les halla gustado este capitulo, de verdad me encanto el curso que esta tomando la historia, disculpen si he tardado en publicar los capítulos pero he decidido entregarles calidad en lugar de cantidad, por que de verdad se lo merecen y por que me han mostrado su cariño con sus comentarios y siguiendo la historia, de verdad lo aprecio muchisimo.

SandraD: estoy de acuerdo el Amor unilateral apeste pero aveces sucede.
A: gracias claro que si, continuare con la historia
devi2791: es un halago saber que te gusto la historia y tu hermoso comentario
MissHillwooD: eres una chica lista y sabes leer entre lineas y obviamente Brainy es una pieza clave en TJM por eso hago este tributo a él, no te preocupes el tendrá su final feliz ;)
Miyasa: me encantan tus historias, jajajaja Gracias por tus comentarios siempre me animan ;)

Para los nuevos lectores les doy la bienvenida, a los que la siguen la historia desde el inicio gracias por continuar con migo en esta aventura. Estén pendientes de la siguiente actualización.

Con Cariño Piscis34