Este fic es la continuación de otro que se llama Nothing but love, escrito por Busshunter acá la liga

s/6488179/1/Nothing-But-Love

Los personajes no me perteneces, son una idea original de Jamie Brittain y Bryan sus comentario respecto este nuevo capi. ¿Siguen en sintonia?

Había olvidado lo mucho que me gusta escribir, a veces hasta creo que soy buena...

Por cierto, si tienen dudas, criticas, consejos, comentarios, si les esta gustando, si no les late o cualquier cosa déjenme un reviews.

Bis Blad

Capítulo 30 - Políticas o Leyes

NARRA NAOMY

Escucho la puerta de la entrada cerrarse y es cuando me permito dejar de contener la respiración, no me puedo relajar a sabiendas que mi suegra se encontraba tan cerca de mi, aunque también es algo excitante, como si en este momento le estuviera reclamando a mi novia ser gay, mientras que anoche dormimos abrazadas justo a un lado de su habitación, hasta me la pude haber follado, pero me contuve por Katie.

Como si mi pensamiento la llamara, la otra gemela se gira y termina abrazándome por la espalda, cuela una de sus piernas entre las mías y se acomoda en mi nuca. Me dejo mimar y la suave respiración de mi cuñada me arrulla, pero no me vuelvo a dormir, contempló el amanecer neblinoso por la ventana, me pierdo viendo como el panorama que se aclara poco a poco.

Creo que ha pasado como una hora cuando me giro para toparme a mi cuñada, la veo dormir y noto cuán parecida es a Emily, sus facciones que son ligeramente más redondas, pero sus lunares son increíblemente iguales, sus orejitas de elfo me encantan, pero sobre todo como tiene una manera tan linda de dormir.

Hay personas que tienen gracia al dormir, y las gemelas Fitch lo tiene, es como tomar posturas y expresiones tan cómodas, que al verlas dormir me pregunto por qué nos complicamos tanto la vida.

Inesperadamente Katie llega a segunda base y se acomoda entre mis pechos, justo como lo hace su hermana, la dejo ser, no tengo corazón para apartarla cuando se ve tan cómoda y relajada, no soy capaz de romper en tormenta cuando el cielo está tan despejado. Continúa aclarando la mañana y aunque una parte de mí quiere volverse a dormir, me mantengo despierta para irme temprano al colé y recuperar mis llaves, además le prometí a Emily que pasaría por ella.

Escucho nuevamente movimiento en la casa, de seguro el señor Fitch y James se alistan para salir y agradezco a dios porque el sueño de la hermana mayor sea sagrado. Así me pierdo entre los decorados de la pared que tiene mi novia.

Reflexiono un poco y comienzo a sentirme incómoda. Aunque no esté haciendo nada malo, sé que Emily se molestaría si nos viera así; en un principio creo que no tiene motivos, sin embargo, tras meditarlo por más tiempo creo que lo que a mi novia le molestaría es que alguien más ocupe un lugar que solo debe ser para ella. Y no solo me refiero a que nadie debe acurrucarse en mis pechos, sino que Emily siempre ha sido comparada con su hermana, y creo que parte de sus conflictos tienen relación con la idea de no sentirse única, no ser apreciada como alguien independiente de Katie. Me siento mal porque yo, en mi actitud relaja he cedido muchos espacios que deberían ser especiales e importantes.

Así empezó todo con Sofía, primero deje que me mirara, luego que tomara mi mano, después que me besara y cuando sentí que había cruzado el limite ya no pude frenarla. En ese aspecto Emily y yo estamos destinadas a lastimarnos, pero sé que puedo aprender, sí ella intenta confiar en mí, yo debo intentar comprenderla mejor.

Además, creo que este tipo de fallas se deben a que nunca he tenido una relación tan implicada; solo acostones de una noche, sin contar que también soy la primera relación de Emily, por lo que; mientras ella es totalmente aprensiva, yo me debato entre mi libertad y el compromiso con mi novia. Es cruel e injusto, cualquiera podría decir que no deberíamos ser pareja, pero es cuestión de aprender, comprendernos y crecer, muchos ya lo hubieran dejado, pero tras este tiempo con mi langosta me siento mejor conmigo misma, siento que soy más madura, más segura y capaz de hacer todo.

Como primer acto de madurez, muevo un poco a mi cuñada, la giro lo suficiente para que me dé la espalda, le doy la almohada que use para que la abrace, las Fitch son como koalas, deben abrazar algo para sentirse seguras, es algo lindo de ellas. Antes de que contemple a Katie pensando en su gemela, un portazo me alerta, me asomo disimuladamente por la ventana y veo al pequeño James y a su padre abordando el vehículo familiar para así irse.

Me levanto de la cama y bajó a la cocina, en donde encuentro avena recién hecha y café, todo en mi quiere probar a desayunar, pero no me atrevo. Tomo un vaso y me sirvo agua, me tomó casi tres vasos antes de decidirme servirme un café y tomar una manzana. Al terminar lavo los trastes.

Son las ocho de la mañana, la biblioteca abre a las nueve y debo pasar por unas cartas de recomendación para la universidad a las díez, creo que tengo el tiempo perfecto para hacer todo: subo a la habitación de Katie, tomó algo de ropa de Emily, me voy al baño para lavarme la cara y cambiarme, recojo mis cosas, dejó una nota para la gemela dormida y sin más me dispongo a salir de la casa de mi novia.

Cierro suavemente la puerta de la residencia Fitch y voy hasta dónde está mi auto para así conducir, mi primer instinto es encaminarme a mi casa, luego hago un giro algo brusco al recordar que no tengo llaves. Aunque una parte de mí quiere irse caminando, dispongo del tiempo, pero una vez que pueda regresar a casa debo resolver varias cosas, ya que mi madre debe llegar por la tarde, además que mañana será la encrucijada cena con la familia de mi novia.

Me detengo en una tienda que abre las 24 horas para comprar cigarros, un jugo y un sándwich, no es que tenga hambre, solo quiero matar un poco el tiempo antes de llegar al colegio. Tomo lo comprado, me fumo un cigarrillo en la puerta del lugar y luego voy al carro para comer mi desayuno, en tanto encuentro mi celular que había dejado aquí la noche anterior.

Solo tengo una llamada perdida de mi madre y un mensaje.

–Hija, recuerda que llegamos a las 17:00 horas, pasa por nosotros.

De inmediato tecleo una respuesta –vale, a las 17:00 en el aeropuerto.

Contemplo el aparato mientras como el insípido emparedado de tres quesos y tras unos bocados envió un mensaje a Emily.

–Exitoso escape del castillo Fitch: soy una ninja de habilidades asombrosas.

Y así una vez terminado la ingesta de alimentos, tiro la basura y me dispongo a ir al colegio por una última vez tomándome mi tiempo para conducir tranquilamente por los suburbios de mi ciudad que emanan tranquilidad esta mañana de vacaciones.

Al estacionar el auto en la escuela vibra mi celular y veo un mensaje de mi novia.

–Cada día me sorprenden más tus habilidades.

–Cuando gustes te puedo dar una demostración ;)

–Que tal esta misma tarde.

–Alguien está demasiado ansiosa.

–Y te responsabilizo a ti por eso.

–Se que soy irresistible, pero soy inocente de todo cargo.

–Y restregarte contra mí toda la noche es inocente?

–En mi defensa; tú también lo hiciste.

–Señorita Campbell se está negando a acatar sus responsabilidades?

–De ninguna manera Miss Fitch.

–Saliendo vamos a tu casa?

–Vale, pero antes tengo que hacer unas cuantas cosas en el cole y hacer la despensa.

–Quieres que te acompañe?

–Siempre.

–:3 (aquí debería ir un emoji de corazón, pero no encontré el símbolo de "menor qué")

Guardo el celular y enciendo un cigarrillo que consumo en la puerta de lo que es casi mi antiguo instituto, entro al edificio y recorro los lúgubres pasillos hasta dar con la biblioteca, la cual afortunadamente ya está abierta, al entrar me encuentro a Miss Marie de espaldas a mí quien se encuentra sacando algunas copias, así que la llamo sutilmente.

–Maestra?

La profesora salta un poco de la impresión, pero de inmediato se recompone –Naomi, qué sorpresa, no te esperaba hasta el almuerzo.

–Sí, es que me he dejado unas cosas ayer que vine a regresar unos libros.

Por alguna extraña razón la maestra se gira un poco y parece abochornada, lo cual me hace sobre pensar un poco lo vivido ayer –oh y que… Qué te has dejado?

–Mis llaves, me he tenido que quedar de refugiada por esta noche.

–Pobre de ti, me hubieras hablado para venir a abrirte.

–oh, descuide, al final ha salido bien, pero necesito recuperar mis llaves y las de mi novia.

–También se le olvidaron a Emily?

–sí, a veces somos muy despistadas…

La maestra toma sus hojas y comienza a buscar entre el mostrador –mira, creo que deben ser estas –me tiende mis llaves y las de mi pelirroja.

–claro estas son.

–sabes… No deberían ser tan descuidadas, dejando o haciendo cosas por lugares como este… Digo, ahora que irás a la universidad debes ser más precavida, cualquier escándalo puede ameritaba tu expulsión.

Okey, este comentario me confirma que la maestra sabe lo que ayer Emily y yo hicimos en la sacro Santa biblioteca, pero me da gracia –gracias Miss, lo tendré en cuenta.

–por cierto Naomi… Debo volver al salón, pero por favor espera en mi despacho, en un momento te atenderé.

–claro.

Me dirijo al despacho de mi maestra de francés, el cual está abierto, así que entro, de inmediato ubico un enchufe para cargar mi móvil, en tanto me distraigo viendo la oficina, el lugar huele a crema humectante y aunque es algo sencillo deja ver un aire sofisticado, pero relajado.

Tomó el teléfono para mandarle un mensaje a mi langosta.

–Cariño, tendrás que esperarme un poco, te marco en cuanto consiga las cartas que necesito.

Quiero fumar, pero me parece que sería una falta de respeto, así que me acomodo en la silla y mi cuerpo comienza a dormitar. Se me escurre el tiempo y cuando acuerdo me doy cuenta que la maestra se encuentra enfrente de mí y me llama con delicadeza.

–Naomi… Naomi… Naos…

–Perdón –me incorporo casi pegando un salto– me he quedado dormida, por dios, disculpe maestra.

–Descuida Naos, creo que te deje mucho tiempo esperando.

–Esta bien, no hay problema –la maestra pasa a su asiento en lo que yo me estiro un poco –ante todo soy yo la interesada, así que de antemano muchas gracias maestra.

–Es un placer… Entonces necesitas una carta de recomendación, verdad?

–Sí, y como usted estudio en Goldsmith pensé que sería ideal.

–Claro, claro, deja la redacto y ahorita mismo te la entrego –enciende su computadora en lo que cambia de tema– y dime, ya te has decidido por Ciencias políticas o leyes?

–Todavía no, me interesa más las ciencias políticas, pero no quiero terminar de maestra… Claro no es que ser maestra sea malo, es solo que no creo que sea para mí…

–Bueno, lo bueno de Goldsmith es que puedes llevar materias generales el primer semestre antes de decidirte, aunque lo ideal es que ya lleves una idea bastante clara de lo que pretendes hacer en el futuro.

–Sí, lo sé… Pero cada vez que lo pienso, solo termino más liada.

Empieza a teclear y el sonido interrumpe un poco la conversación.

–Y dime cómo has estado… Digo la última vez que te vi estabas algo abatida…

–oh… No se preocupe, ya me encuentro mejor… A decir verdad, ni siquiera supe porque me puse así… Y me disculpo, digo… No debería haber pasado…

–No te preocupes Naomi… No es que me moleste apoyarte, eres mi alumna y me necesitabas, así que no te la compliques. Además, ahora que sales, puedes verme más como una amiga que como tú maestra –hace un gesto con el hombro queriendo restarle importancia, pero al sentir su mirada directa me da a entender otro mensaje. Creo que lo mejor es ignorar todas las posibles implicaciones y centrarme en que hago esto por un trámite.

–sí bueno, igual y un día nos tomamos un café o algo.

–Estaría bien, hasta puede que te lleve de excursión al campus o algo por el estilo.

–No se moleste tanto, Miss Marie, bastante pena me da incomodarla con la carta…

–No es molestia, de hecho, ya la terminé, ven para que la revises.

Me paso a su lado del escritorio mientras leo el texto de recomendación, y vaya que habla bien de mí, siento como su mirada me sigue, lo cual me hace sentir rara… Aunque por un momento creo que podría ser benéfico tener a un adulto como amigo.

–wow, vaya que es una recomendación, por mi parte es más que perfecta.

–Muy bien, entonces la imprimo– teclea el comando y empieza a trabajar la impresora –al final de la carta viene mi teléfono y mi correo electrónico, para cuando te apetezca ir por ese café –firma el papel y me lo entrega.

–Ookey, gracias maestra –con esto me confirma que mi novia tiene un olfato celopatico especial para las personas… –bueno me tengo que ir, Emily me espera fuera.

La maestra se para y me tiende la mano, al tomarla para despedirme me jala para darme dos besos en las mejillas, le resto importancia para salir inmediatamente del lugar.

Recorro los pasillos como no queriendo aceptar lo que acaba de pasar, Emily tenía razón, esa maestra quiere algo conmigo, y no creo que quede en un café o una excursión al campus.

Tras recorrer los pasillos encuentro a la pequeña Fitch parada enfrente de la oficina del director.

–Emsy, perdón, esperaste mucho –mi novia está de brazos cruzados y con la mirada fija, no me mirada, apenas ha notado mi llegada, carraspeo la garganta para llamar su atención.

–Naomi, perdón estaba concentrada, ya te dieron la carta por la que venias?

–Sí, ya todo resuelto.

–Que bien, me alegro –parece concentrada en otra cosa y de inmediato vuelve a mirar hacia la puerta de la oficina –sí, ahorita vamos a la biblioteca… Por las llaves y eso.

–No te preocupes Emsy, ya las recuperé –me concentro en la puerta para tratar de descubrir que es lo que atrapó la atención de mi pelirroja y solo escucho leves murmullos – tengo tus llaves y las mías, podemos irnos a casa…

–Sí, es solo que quiero esperar un poco… –tras unos minutos se escuchan pasos y mi novia me jala al interior de la siguiente aula vacía que está a oscuras, desde ese lugar vemos como el director le entrega la boleta final a Effy y luego saluda a otro hombre, el cual me resulta vagamente familiar…

–nos alegra poder ayudar a cualquiera de nuestros alumnos en situación especial… Sobre todo a personas como Elizabeth, que siempre han mostrado ser estudiantes excepcionales.

–Gracias Doug, me alegra que hayan tomado la mejor decisión para la señorita Stonem.

El sujeto, el cual estoy segura que no es el padre de Effy, saluda de mano al director y después posa su mano en el hombros de nuestra amiga para dirigirla a la salida del colegio.

Una vez que todos se retiran me quedo pensando en que Effy se ve más apagada de lo normal, como si estuviera drogada o fuera de sí, seguramente le han aumentado las dosis de fármacos, aunque la chica trae puesto un suéter de Freddy… Lo que más me desconcierta es el sujeto que la acompaña, me hace tener escalofríos.

–Es el doctor Foster, el psiquiatra de Effy, pero… Qué hace aquí…

–oh, es el que estaba en el hospital, ya me acuerdo… Aunque no sé, ahora que lo veo me parece algo raro…

–A mí también me resulta inquietante… –Emily toma mi mano con fuerza y tras unos minutos me jala hacia la salida.

FIN DEL CAPI

Jornada de Actualización Masiva 2/3