Ni MSLN ni sus personajes me pertenecen.

Tampoco me pertenecen las canciones usadas en este capítulo.

Para quien se pregunte que canciones aparecen, son éstas por orden de aparición:

- Chenoa: Atrévete

- Pastora Soler: Espérame


Capítulo 4: "Tan lejos y tan cerca"

Desde hace unas semanas, su rutina había cambiado. Ahora se dirigía hacia la playa, como cada día, donde hacía un duro entrenamiento para prepararse para la competición. Algunos días, tanto Nanoha como ella coincidían y entrenaban juntas. Hoy no era uno de esos días, por lo que Fate se sentó un poco en la arena antes de empezar. Se sentó abrazando sus rodillas y hundiendo su cabeza entre ellas después de haber mirado el mar durante un rato. Y fue entonces cuando empezó a recordar… "Cuando me mudé a Estados Unidos sólo corría cuando sentía la necesidad de escaparme de algo, cuando sentía la necesidad de huir de ella. Con el tiempo dejé de sentir y, por tanto, dejé de correr hasta que… Esa ansiedad que sentía desaparecía cuando corría, quería sacar todo ese dolor y rabia que tenía dentro. Ahora estoy de nuevo aquí… y tú… tú has tenido que tratarme así de nuevo… ¿por qué? ¿Por qué tuviste que enamorarme así? ¿Por qué tuve que tener estos sentimientos hacia ti? ¿Por qué no te fijaste en mí? ¿Por qué no puedo olvidarte? ¿Por qué no puede ser esto más fácil?" Estaba completamente ida en sus pensamientos que no se dio cuenta de que alguien se sentó a su lado.

- ¿Por qué? –susurró.

- Fate-chan…

- ¿Eh? –se sobresaltó y se puso de pie de un salto– ¿Na-noha? –la miró confundida– ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

- Veamos… –se agarró la barbilla como pensando– hace unos diez minutos… Estabas tan ida en tus pensamientos que me ignoraste todo este tiempo. –fingió enfado.

- ¿Qué?

- Nyahaha. Era broma Fate-chan. Quería devolverte la misma broma que me gastaste esta mañana.

- ¡Nanoha! –no pudo evitarlo y rió con ella– ¿Empezamos? –ofreció su mano para hacerla poner en pie y la cobriza la aceptó sin pensar.

Fate se disponía a empezar con el calentamiento previo antes de empezar con su entrenamiento, pero sintió una mano que la sujetó por la muñeca.

- Dime, Fate-chan. ¿Por qué, qué?

- ¿Eh?

- Antes de yo hablarte susurraste "¿Por qué?"

- Ah…eso… Estaba pensando en t…. –paró bruscamente de hablar al darse cuenta en lo que iba a decir– No es nada. Vamos a empezar, no tenemos mucho tiempo y sigo estando muy oxidada… –miró a la cobriza tiernamente.

Nanoha la soltó de su agarre y ambas empezaron a hacer los calentamientos previos a su entrenamiento. Hayate estaba en lo cierto, Nanoha había adquirido más rapidez en estos años y Fate estaba completamente oxidada y su cuerpo se lo hacía saber. Mientras corrían se hacían bromas, así como se empujaban para que la otra la persiguiera corriendo o dejaban caer la una a la otra mientras reían y corrían para que la otra no la alcanzara mientras se escuchaban voces y risas "Eres una lenta, Fate-chan". Día tras día, ella siguió entrenando en la playa, con o sin Nanoha. Siguió exigiéndose a sí misma el máximo rendimiento. Se sentía nuevamente que se ahogaba en ese pozo de sentimientos que no la llevaban a ninguna parte. Pasar tiempo con Nanoha y las bromas que se hacían la estaban llevando de nuevo a caer en ese abismo del que se alejó hace 6 años. Su amor hacia Nanoha había despertado nuevamente, estaba creciendo rápidamente y no sabía cómo frenarlo. Dejó de dormir bien debido a todas las guardias que tenía que hacer. A veces, al salir de una guardia nocturna, se iba a correr a la playa antes de ir a casa para llevar a Vivio a la escuela. Esa playa siempre la relajó y ahora era su vía de escape a estos sentimientos.

Una tarde, tras recoger a Vivio de la escuela, fueron a tomar un pastel a la pastelería que regentaba la familia de Nanoha.

- Buenas tardes Momoko-san. –dijo alegremente Fate.

- ¡Fate-chan! ¡VIvio-chan! Bienvenidas. Por favor, sentaros. Enseguida os llevaré unos deliciosos pasteles y unas bebidas. –dijo Momoko sin poder evitar alegría.

Fate y Vivio se dirigieron a una mesa y se sentaron esperando los pasteles y bebidas. Mientras comían, llegó Hayate y se sentó junto a ellas. Estuvieron un rato hablando y riendo hasta que llegó Chrono para recoger a Vivio y Hayate. Fate le dio un beso a su hija y un abrazo a Hayate y Chrono para despedirse. Fate quiso pagar por los dulces y bebidas, pero Momoko se opuso.

- Fate-chan. No dejaré que pagues nada. Sabes muy bien que eres siempre bienvenida y nunca aceptaré tu dinero. –dijo con mirada seria, pero a la vez con una sonrisa encantadora como la de cierta cobriza– No sabes lo que me gusta verte por aquí.

- Momoko-san… Me gusta estar aquí. Me siento como en casa. –dijo tiernamente y Momoko no pudo contener las ganas de abrazarla y así lo hizo.

- ¿Qué te parece si nos sentamos un rato? Me gustaría saber de ti. –decía mientras llevaba a Fate hacia una mesa para sentarse de nuevo– ¿Sabes? El chico es muy guapo, aunque si te soy sincera, yo pensaba que tú amabas a mi hija y acabaríais juntas en una relación… –puso cara de decepción fingida.

- ¡Momoko-san! –exclamó Fate mientras su cara competía con los tomates.

- Ara ara, Fate-chan. No es nada malo. Siempre me di cuenta de que tratabas a mi hija de una forma muy especial. Dulce y cariñosa. Estabas dispuesta a hacer cualquier cosa por ella, por no verla triste y por verla sonreír. Siempre la protegiste. Tu mirada me lo decía todo. Cuando me dijo que estaba saliendo con Yuuno no podía creérmelo, pero fue su decisión. De todas formas, me alegro de que seas feliz con ese chico, mereces ser feliz, aunque… –interrumpió la rubia.

- Él no es quien tú crees… Momoko-san. –bajó la mirada.

- ¿Entonces? –preguntó asombrada.

- Es una larga historia… –su mirada se tornó fría y triste.

- Fate-chan… –dijo Momoko acariciando su mano– ¿Cómo está Precia? –sintió como la rubia se tensaba y empezó a preocuparse– ¿Fate-chan?

- Murió hace 4 años… –Momoko se llevó su mano libre a la boca sin poder creer lo que acababa de escuchar.

- Lo siento mucho, Fate-chan. No lo sabía. Nanoha no me contó nada…

- Nanoha no sabe nada y espero que siga siendo así, Momoko-san. –suplicó seria– Ahora debo irme. Tengo que ir a correr. Nos vemos pronto, Momoko-san.

- Vuelve cuando quieras, Fate-chan. Te estaremos esperando, ya lo sabes. Y no te preocupes por Nanoha, no diré nada. –dicho eso, Fate desapareció.

Se dirigió a la playa donde nuevamente hizo su duro entrenamiento hasta la noche. Mientras corría no podía quitarse de la cabeza las palabras de Momoko. ¿Cómo era posible que ella se hubiera dado cuenta de sus sentimientos hacia su hija y Nanoha no? O quizás sí se dio cuenta y por eso aceptó a Yuuno. Sí, tiene que ser eso. Ella decidió alejarse de mí de esa forma. Después de desahogarse, volvió a casa para ducharse, descansar un poco y dirigirse de nuevo al hospital donde tenía otra guardia.

Al finalizar su guardia, donde había perdido a un paciente en quirófano, se dirigió al despacho de Hayate para entregarle su informe.

Splash

Fate abrió la puerta rápidamente al escuchar ese sonido y se encontró con una Hayate que se sujetaba la mejilla tras haber recibido un golpe por parte de Nanoha.

- Hayate… Nanoha… ¿Qué es lo que ha pasado aquí? –miró sorprendida a las dos– Nanoha, ¿por qué…? –miró confundida a la cobriza que tenía lágrimas en los ojos– Nanoha… –la cobriza bajó la mirada y empezó a correr huyendo de aquel escenario, dejando solas a la castaña y a la rubia– Hayate –dijo acercándose a ésta– ¿Estás bien? Dime, ¿qué ha pasado para que Nanoha te abofeteara?

- No es nada, Fate-chan. Estoy bien…

Flashback

Hayate se encontraba en su despacho terminando unos informes cuando alguien llamó a su despacho. Dio paso a esa persona y levantó la mirada.

- Oh, Nanoha-chan. ¿Qué pasa? Es muy raro verte por aquí. –dijo con una sonrisa.

- ¿Desde cuándo? –cuestionó enfadada.

- ¿Eh? –la miró confusa– ¿Desde cuándo que?

- ¿Desde cuándo traicionas a tus amigas?

- ¿Traicionar? ¿De qué hablas, Nanoha-chan?

- Hace una semana os vi… a Chrono y a ti… en la playa… junto a Vivio… –Hayate se puso pálida.

- ¿Qué es lo que viste?

- ¡Os besasteis! Por dios, Hayate-chan… ¿¡es que no piensas en Fate-chan!?

- Lo que yo haga con él no es de tu incumbencia, Nanoha-chan. –se puso seria.

- ¿Desde cuándo te acuestas con él?

- Te vuelvo a repetir que no es de tu incumbencia.

- ¿¡Desde cuándo!? –gritó muy enfadada.

- Hace 4 años…

- ¿4 años? Vivio… ¿Cómo pudiste? ¿Cómo? ¿Y tú fuiste su mejor amiga?

- ¡Fui y seguiré siendo su mejor amiga! ¡Y deja de meterte en mi vida!

Splash

Nanoha no pudo evitarlo… la abofeteó. Sintió rabia y dolor por su rubia amiga, quien seguía siendo igual de densa que siempre y no se daba cuenta de lo que pasaba a su alrededor. Su mejor amiga se estaba acostando con su marido y ella no sabía nada. ¿Cómo podía Hayate mirarla a los ojos y fingir que no pasa nada? Se sentía mal por engañar a su amiga.

Se abrió la puerta y allí estaba ella, mirando asombrada y confundida a ambas…

Fin Flashback


Pasaron los días hasta que por fin llegó el día de la gala benéfica. Fate quedó en ir a recoger a Hayate para ir juntas. Las primeras en llegar fueron ellas ya que eran las directoras de Urgencias y del Hospital. Fate cogió una copa de vino y empezó a hablar con todos los posibles benefactores mientras Hayate hablaba con los directivos de otros hospitales.

Al cabo de un rato, llegaron Nanoha y Yuuno, con quien coincidió en la entrada. Al entrar en el lugar, fueron recibidos por Hayate, quien se encontraba tomando otra copa de vino.

- Nanoha-chan, Yuuno-kun, bienvenidos.

- Hola, Hayate. ¿Podemos ayudar en algo? ¿Con quién deberíamos hablar? –preguntaba el rubio mientras la cobriza se quedaba en silencio.

- Pues, verás Yuuno, me vendría bien un poco de ayuda para distraer a algunos doctores de otros hospitales. Tú siempre has sabido qué hacer en estos casos, así que te lo dejo a ti. En cuanto a los benefactores, la verdad es que Fate-chan lo está haciendo de maravilla, aunque no esperaba menos de la sexy rubia jaja. Antes de abrir la boca ya están todos babeando y sacando el talonario para hacer donaciones jaja. Nadie puede resistirse a sus encantos –decía pícaramente una divertida Hayate mirando a Nanoha– Sabía que era la mejor.

- No hables así de Fate-chan. La haces ver como un trozo de carne. ¿Dónde está? Iré a ayudarla. –preguntaba la cobriza, a lo que su castaña jefa sólo señaló en dirección dónde se encontraba su rubia.

Yuuno y Hayate se fueron a continuar hablando con el resto de invitados de otros hospitales, dejando a una cobriza boquiabierta y tomando un gran sorbo de su copa de vino mientras observaba a su rubia amiga a lo lejos. Fate se dio cuenta de que había llegado Nanoha, se disculpó amablemente con las personas que hablaba y se dirigió, con copa en mano, a donde estaba una sexy cobriza sola con un vestido corto rojo pasión totalmente ceñido realzando su figura, dejando un hombro libre y casi sin dejar nada a la imaginación cuando bajabas la mirada. Llevaba un bolso negro de mano y unos tacones negros a juego con el bolso. Cuanto más la miraba Fate, más sentía que le faltaba el aire.

- ¡Wow! Estás hermosa, Nanoha. –dijo sin pensar una ruborizada Fate.

- Gra… gracias, Fa… Fate-chan… tú… tú también. –decía tartamudeando una cobriza ruborizada que había quedado prendada viendo a su sexy amiga mientras venía hacia ella con ese vestido negro ceñido sin mangas con una rejilla semitransparente en la parte superior delantera y con un cinturón dorado que realzaba su cintura, una abertura en el lado izquierdo que dejaba al descubierto parte de su tonificado muslo y un bolso de mano y tacones dorados.

- Gracias, aunque no tanto como tú. –sonrió y guiñó el ojo a Nanoha haciéndola ruborizar de nuevo– Así que… así son las galas benéficas. Espero que la noche acabe pronto, estoy cansada de hablar con tanta gente que ni si quiera conozco.

- Nyahaha. Las galas benéficas son muy largas, Fate-chan. Esto es sólo el principio… Espérate a que tengas que…

- No me lo recuerdes Nanoha… Me muero de la vergüenza solo de pensar en lo que tengo que hacer…

- Eso no es nada Fate-chan, después será mucho peor cuando vengan a pedirte que bailes con ellos... –decía una divertida cobriza– Nyahaha.

- ¿Qué? Dime que estás bromeando Nanoha… –miró la rubia con terror a la cobriza– ¿Después de eso tengo que bailar con ellos? ¡No quiero! Míralos, nos están desnudando con los ojos. ¿Cómo puedes estar tan tranquila? Son todos unos pervertidos, incluso más que Hayate… –decía la rubia entrando en modo pánico que hacía reír más a la cobriza, aunque al escuchar el nombre de Hayate se tensó un poco.

- Tranquila, Fate-chan. –dijo a la rubia mientras se acercaba peligrosamente– Siempre podrás huir o bailar conmigo. –le susurró al oído haciendo a la rubia estremecerse ante la idea.

- Nanoha por favor, dime que me sacarás de aquí cuando llegue el momento del baile –le pidió la rubia cogiéndola de la mano y con cara de cachorrito, a lo que la cobriza rió y asintió– No tengo suficiente con una cosa que también tengo que bailar con todos estos babosos… –y la cobriza rió aún más.

La noche siguió mientras ellas hablaban con todos y bebían más y más vino. Cada vez que alguien quería propasarse con Fate, Nanoha acudía en su ayuda tomándola de la mano, entrelazando sus dedos y apoyando su cuerpo en la rubia mientras le daba un beso en la mejilla o bien abrazándola por detrás, dando a entender de que esa rubia tenía dueña. Lo que Nanoha no sabía era que ese comportamiento estaba haciendo a Fate vulnerable y la estaba haciendo caer aún más en ese pozo de soledad nuevamente. Los muros que levantó años atrás estaban empezando a romperse.

- Fate-chan. Es la hora… –decía Hayate mientras veía a su rubia amiga palidecer– Lo siento Nanoha-chan, tengo que llevármela. Por cierto, deberías ponerte en primera fila para ver el espectáculo –decía seria pero traviesa.

Hayate la tomó de la mano y juntas se dirigieron al fondo del gran salón donde se encontraba un pequeño escenario.

- ¿Estás lista para seducirla? –decía juguetonamente Hayate.

- ¡Hayate! –le ardió la cara mientras que la castaña soltó un par de carcajadas.

Fate tomó una última copa de vino y se la bebió de un solo sorbo. Mientras, su castaña amiga cogió un micrófono y dijo unas palabras antes de darle otro micrófono a su rubia amiga, de que una música empezara a sonar y de que dos chicos subieran al escenario con ellas.

"El amor es milagro, tan mágico y fugaz. Embruja tu corazón que sabe a libertad. Regalo de vida, intenso licor. Atrápalo al vuelo. Es cuestión de valor"cantaba y bailaba con un chico una castaña de la forma más seductora posible mientras la rubia bailaba con el otro chico de manera sensual, lo que hizo que la cobriza frunciera el ceño.

"Ven y atrévete. Sedúceme. Soy lo mejor que va a pasarte. Enrédame. Conquístame. Ven y arriésgate. Conéctate a mí" –la rubia cantaba y bailaba mirando al chico– "Cuando miro tus ojos, puedo adivinar. la rubia le guiñó un ojo al chico quien sonrió ante el gestoTe mueres de ganas, ¿por qué disimular? ambos sonrieron Estás asustado, lo quieres negar. Tu piel ya lo sabe la rubia se pegó al chico y recorrió parte de su pecho mientras la cobriza no podía aguantar los celos– tiene que llegar"continuó cantando y bailando de forma seductora mientras Hayate bailaba con su acompañante.

"Ven y atrévete. Sedúceme. Soy lo mejor que va a pasarte. Enrédame. Conquístame. Ven y arriésgate. Ven y atrévete. Sedúceme. Ven a alcanzar, el universo. Enrédame. Conquístame. Ven y arriésgate. Conéctate a mí"continuó cantando y bailando Hayate.

"No lo pienses más. Acércate a mí. Yo te haré volar. Lánzate al fin" –cantó de nuevo la rubia dirigiendo sus ojos a una cobriza que tenía la boca y ojos abiertos de par en par mientras veía como Fate cantaba de esa forma tan sensual mientras que aquel chico se pegaba a ella por detrás y acariciaba su cuerpo– "Ven y atrévete. Sedúceme. Soy lo mejor que va a pasarte. Enrédame. Conquístame. Ven y arriésgate"

"Ven y atrévete. Sedúceme. Ven a alcanzar, el universo. Enrédame. Conquístame. Ven y arriésgate. Conéctate a mí" cantaron al unísono Hayate y Fate mientras se miraban y reían. Los chicos bailaban tras ellas.

La canción terminó y todos aplaudieron y silbaron. Ellas bajaron del escenario y se dirigieron a donde estaban Yuuno y Nanoha.

- ¡Wow! ¡Vaya! Eso ha sido increíble. –decía el rubio.

- Fate-chan… habéis estado increíbles. Nunca imaginé que Fate-chan pudiera hacer ese tipo de movimientos y mucho menos cantar así. Nyahaha.

- ¡Nanoha! –se ruborizó– No me lo recuerdes. Ha sido vergonzoso.

- Nanoha-chan, no sabes lo que me costó vestir así a Fate-chan para la gala y la actuación. –explicaba la castaña– Estas fiestas deberían hacerse más a menudo… Fate-chan ha seducido a más de uno y lo ha dejado con la boca abierta, pero en especial había una persona que se la comió con la mirada y hubo deseado ser ese pulpo bailarín que no apartaba sus manos de mi rubia amiga… –decía una pícara Hayate que estalló en carcajadas haciendo enfadar y sonrojar fuertemente a la cobriza.

Flashback

- Hayate… Nanoha me ha explicado que en la gala tenemos que cantar… ¿Me lo puedes explicar?

- Etto… jeje. Lo siento, Fate-chan. –decía la castaña sacándole la lengua– Todos los años es lo mismo, así que tranquila. Nunca he ganado esa donación extra, así que estoy segura de que este año, gracias a ti, lo conseguiremos. –suspiró la rubia.

- ¿Y qué canción has decidido?

- Una sensual por supuesto jaja. Los dejaremos a todos boquiabiertos y no dejarán de pensar en la sexy rubia, sobre todo cierta cobriza... La canción será…

Fin flashback

El resto de directivos hicieron sus actuaciones, pero había que reconocer que ninguna había sido tan buena como la de ellas. Al final de la noche elegirían la mejor actuación y, por tanto, le darían una donación extra.

Y entre copa y copa, llegó la hora del baile y casi todos rodearon a la rubia para pedirle uno. A lo lejos, Hayate, Yuuno y Nanoha la miraban divertidos por la situación tan incómoda en la que se encontraba la rubia que buscaba a Nanoha para que la salvara nuevamente. Ésta, sin esperar más, fue en su ayuda. Al llegar al lugar, carraspeó para hacerse un hueco entre todos.

- Disculpen mi intromisión, señores, pero esta sexy doctora que ven aquí me prometió que el primer baile me lo concedería a mí, que para eso es mi novia. –dijo Nanoha guiñando el ojo a la rubia y con una sonrisa que dejó a todos con la baba caída y a una rubia que le ardía la cara.

Nanoha tendió la mano a su rubia y ésta la aceptó sin pensarlo. La cobriza se acercó lentamente a la rubia y le susurró con voz ronca al oído "ahora eres mía durante un rato" y la rubia sintió su cara arder más aún. Nanoha salió corriendo jalando a la rubia haciéndola salir al exterior de la mansión.

- Nanoha… Gracias por cumplir la promesa de salvarme de esos babosos. Siempre has sido muy amable.

- De nada, Fate-chan. Siempre podrás contar conmigo para lo que necesites. Aunque hayamos estado separadas mucho tiempo, yo…yo…yo… nunca… dejé de pensar en ti. Fuiste mi mejor amiga. –decía una tímida cobriza– Quiero decirte que siento haberme comportado así, pero pensé que esa sería la única forma de quitártelos de encima. Supongo que el alcohol me dio el valor para actuar así. Nyahaha. Por cierto, Fate-chan tiene una voz muy seductora y sexy… y también baila muy bien. –la rubia se ruborizó violentamente haciendo reír aún más a una Nanoha divertida.

- ¡Nanoha! Por favor, no me recuerdes más la actuación, ha sido horroroso. Si lo hubiera sabido, jamás habría aceptado la dirección de urgencias. Pero, gracias, Nanoha. Gracias por ser mi amiga. –Fate ofreció una sonrisa que derritió a Nanoha– Aunque no sé si a Yuuno le gustará lo que has estado diciendo…

- ¿Yuuno-kun? –se extrañó la cobriza– Me encanta esta canción. Es preciosa. –suspiró la cobriza al escuchar una de sus canciones favoritas.

- ¿Me haría el honor de concederme este baile, señorita? Ya que eres mi novia por un rato, debo comportarme y bailar contigo. –le guiñó el ojo– Te debo un baile, Nanoha. –se inclinó la rubia mientras le tendía la mano a una Nanoha sorprendida y ruborizada pero que no dudó en aceptar.

Fate puso una mano en la cintura de Nanoha mientras sostenía la otra y Nanoha puso su mano libre en el hombro de la rubia. Fate no había pensado bien lo que le había dicho a Nanoha y ahora se arrepentía de bailar con ella. Su corazón dolía. Y con ese dolor que sentía Fate, ambas empezaron a bailar lentamente mientras escuchaban la canción.

"Escúchame, he de partir… Si eres fuerte tú, seré fuerte yo. Recuérdame, vuelve a reír, sigue siendo tú cuando no esté yo. Es la vida la que hoy decide por mí. La distancia no hará que me olvide de ti"

"No he vuelto a sonreír de la misma forma desde que te fuiste, Fate-chan. Mi vida se apagó sin ti. Siempre he pensado en ti. Siempre. La vida quiso separarnos y ahora volvemos a estar juntas, aunque te siento más lejos que nunca" –pensaba la cobriza al oír la letra.

"No quiero ver, tristeza en ti. Como dueles tú nadie me dolió. Yo volveré, confía en mí. No apagues la luz en tu corazón. Si es la vida la que hoy me aleja de ti, el destino será quien nos vuelva a reunir"

"¿Sabes cuántas veces me dije esto? Quererte de esta forma me duele, me duele tanto que asusta. Por motivos de la vida nos alejamos, pero el destino te trajo de nuevo a mí y puedo sentir felicidad, aunque sólo sea por recuperar tu amistad. Pero esa mirada que tienes, esa tristeza que veo en tus ojos… ¿Qué te ha pasado Fate-chan? Hacía años que no veía esa tristeza en tus preciosos ojos que siempre me cautivaron. Prometo que recuperaré tu confianza y haré que vuelvas a tener esa mirada que siempre amé" –seguía pensando la cobriza cerrando los ojos mientras sin darse cuenta pegó cada centímetro de su cuerpo al de Fate-chan, rodeó el cuello de ésta con sus brazos y hundió su cabeza en su cuello.

"Puede que nos separe un mar, puede que desesperes, puede que incluso empieces la vida de nuevo, tu vida de nuevo. Pero recuerda donde estés, siempre estaré pensándote. No importa cuándo. Juro volver a ti. Óyeme"

"El día que te fuiste me juré a mí misma que iría a buscarte, que te encontraría, pero nunca tuve el valor. Me daba miedo enfrentarme a ti. Te quería tanto que tu rechazo podía destruirme… Ahora sé que has empezado una nueva vida junto a Chrono y Vivio… Y duele, duele mucho. Y más aun sabiendo que tu marido te es infiel… ¿Cómo puede serte desleal? ¿Es que no se da cuenta de la persona tan maravillosa que tiene a su lado?" –dejó de pensar cuando se dio cuenta de que Fate dejó de moverse. Abrió los ojos y se dio cuenta de la posición en la que se encontraban, ya que, al rodear el cuello de la rubia, ésta la rodeó por la cintura. Dio un salto y se separó bruscamente de la rubia que estaba completamente roja mirando hacia otro lado.

- Lo siento, Fate-chan. No me di cuenta. Cuando escucho esta canción siempre me distraigo. Lo siento, de verdad.

- No pasa nada, Nanoha. –la rubia se apoyó en la baranda de mármol y se puso a mirar hacia la luna– Dime, Nanoha. ¿Cómo te ha ido estos años? ¿Qué tal con Yuuno? ¿Os habéis casado ya? Pensé que ya tendríais mini tú correteando por ahí. –dijo sin voltear la vista a Nanoha y sonrió imaginando a una mini Nanoha correteando– Sería adorable.

- ¿Eh? ¿Casados? Nyahaha. Como eres Fate-chan. Yuuno-kun y yo no estamos casados y nunca lo estaremos.

- ¿Por qué no? –preguntó sorprendida.

- Porque él y yo somos sólo amigos. –dijo apoyándose también en la baranda y miró hacia el mismo sitio que la rubia.

- Antes de que me fuera se os veía felices, pasabais tiempo juntos. Erais la pareja perfecta. ¿Qué fue lo que pasó?

- Antes de yo empezar a salir con Yuuno-kun… mi corazón ya pertenecía a otra persona. Yo estaba enamorada de otra persona. –dijo sincera la cobriza esta vez mirando a Fate, quien le devolvió la mirada sorprendida.

- Vaya, parece que me ocultaste más de una cosa, Nanoha. Y yo que pensaba que te conocía… Entonces, ¿estás con esa persona ahora? –preguntó curiosa la rubia.

- No. Es un amor imposible, un amor unilateral… Se casó –con un marido que le es infiel, pensó– y formó una familia. No puedo competir contra eso. Además, estoy segura de que nunca sintió lo mismo que yo. –dijo una cobriza con los ojos empezando a humedecerse.

- Lo siento, Nanoha. No quería hacerte sentir mal. –se acercó a Nanoha y la abrazó– Pero dime, ¿cómo sabes que no siente lo mismo? ¿Te confesaste? ¿Qué idiota te rechazaría? Mírate –tomó la barbilla de la cobriza para hacer que la mirara– Eres hermosa.

- Fa... Fate…-chan… –Nanoha abrió los ojos como platos.

Nanoha no lo pudo resistir más y empezó a llorar. Fate la abrazó con más fuerza hasta que Nanoha se calmó, entonces la separó un poco y puso sus manos en las mejillas de la cobriza para retirar las lágrimas que por ellas resbalaban. Nanoha se quedó mirando esos ojos borgoña que tanto amaba, que siempre parecían llamarla… desde el primer día que los vio. Esos ojos la estaban mirando ahora con ternura y… ¿amor? Poco a poco, la cobriza dejó de pensar con claridad, el alcohol estaba haciendo efecto, y empezó a acercarse al rostro de Fate.

- Fa… Fate-chan… Yo… yo tengo… algo que… decirte –susurró la cobriza.

- Shhh… –pidió silencio la rubia.

Lentamente, cerró los ojos y ambas siguieron acortando la distancia que entre ellas existía. Nanoha podía sentir la respiración y aliento de Fate. Estaba a sólo un paso de probar esos labios que siempre quiso saber cuál era su sabor y que quiso que fueran suyos, pero entonces se le vino a la mente una pequeña niña rubia con ojos bicolor y se separó bruscamente de Fate.

- Lo… lo siento… Fate-chan… No… no sé qué me pasó. –dijo la cobriza nerviosa y tartamudeando intentando calmar su corazón que aún lo tenía a mil. La rubia solo sonrió.

- ¿De qué hablas Nanoha? No ha pasado nada. Ahora, si me disculpas, creo que es hora de que me vaya. Iré a hablar con Hayate. Debo hacer algo antes de ir a recoger a Vivio. Hasta el domingo, Nanoha. –se acercó y le dio un beso en la mejilla a la cobriza– Nos veremos en la competición. Buenas noches. –dijo la rubia con una sonrisa que reflejaba tristeza y una mirada que mostraba dolor.

Ella no quería que se fuera, quería detenerla, hacer que se quedara con ella y besarla. Estaba ansiosa por probar esos labios que la llamaban cada vez que los veía. No quería evitar ese beso, pero no podía dejar de pensar en Vivio y ella no quería hacer lo mismo que hace Hayate. "Tengo que ser fuerte y evitar estos sentimientos tan fuertes que tengo hacia ella, sea como sea" –decía la cobriza.


Notas de autor:

Lo sé. Es una locura emparejar a Hayate con Chrono, pero quería hacerlo un poco diferente y no tan previsible jaja.

Espero que os haya gustado y os hayáis llevado una sorpresa con esa pareja.

Como siempre, muchas gracias por vuestros comentarios. Me hacen completamente feliz.

Si tenéis alguna sugerencia, también las acepto :)

Nos vemos en el próximo capítulo