Ni MSLN ni sus personajes me pertenecen.

La canción usada en este capítulo tampoco me pertenece.

Esta vez he usado el estribillo de la canción "Como un fantasma" de Chenoa


Capítulo 5: "Promesa"

Fate fue a su casa a cambiarse de ropa y se dirigió a la playa. Tenía que deshacerse de esos pensamientos y sentimientos. Debía correr para olvidar lo que acababa de pasar… "Casi la beso. No puedo seguir así. Tengo que huir otra vez".se decía a sí misma.Se puso sus audífonos y empezó a escuchar música muy alta para intentar olvidar y correr rápido.

"Como un fantasma me sigues de nuevo, te siento, te respiro, te pienso, te espero y sin quererlo hasta suspiro contigo. No encuentro una razón, ya no, ya no. Como un fantasma te llevo conmigo, te pienso, aunque no quiero, te evito y no puedo. Por más que intento, no te olvido. Estás vivo en cada sensación de amor, de amor. ¿Cómo te saco de mí?"

"Quiero escapar de tu sombra. Quiero vivir de nuevo, escribir mi propia historia. ¿Por qué no puedo borrarte de cada espacio de mi memoria, Nanoha? ¿Tenía que quererte tanto que no soy capaz de verte sin sentir algo más que amistad? Pensé que después de 6 años sería más fácil, pero no, siempre regresas a mi mente sin aviso. Quiero librarme de estos sentimientos. ¿Cómo lo haré?" –decía la rubia mientras corría más intensamente. Una carrera tras otra, cada vez más intensas. Fate estaba al límite y lo sabía, pero aun así no quiso parar. Habían pasado casi dos horas desde que abandonó la gala benéfica y seguía allí, corriendo como alma que lleva el diablo.

Nanoha, al pasar por la playa para volver a casa, vio a una rubia corriendo en la arena. "¿Fate-chan?se preguntó. Dejó el coche a un lado y se bajó. Se dirigió a la playa y se quitó sus tacones para andar por la arena. Se quedó a una distancia prudente de la rubia para que no la viera. Desde lo lejos observó cómo Fate corría sin parar. "¿Por qué estás corriendo a estas horas, Fate-chan? ¿Qué es lo que te está pasando? ¿Por qué no me lo cuentas?" se preguntaba la cobriza en murmuro. Nanoha vio como Fate corría cada vez más veloz, como si la vida se le fuera en ello. Quiso acercarse, pero no era una buena idea después de lo que había pasado. No quería incomodar a la rubia y tampoco podía asegurar que se pudiera contener si se repetía la situación. Se limitó a observarla desde la distancia hasta que, repentinamente, Fate se desplomó en la arena. Nanoha no dudó y corrió hacia ella.

- ¡Fate-chan! –gritaba una cobriza preocupada y sosteniéndola en brazos– ¡Fate-chan! –dio varias palmaditas en su cara para hacerla reaccionar.

- ¿Na-no-ha? ¿Qué haces aquí?

- Eso mismo me pregunto yo. ¿Qué haces a estas horas corriendo, Fate-chan? ¿Estás loca? –no obtuvo respuesta– ¿Te encuentras bien? –asintió la rubia– ¿Puedes levantarte? –asintió de nuevo– Te llevaré a casa. Apóyate en mí.

- No hace falta Nanoha. Estoy bien. –dijo secamente.

- ¿Qué estás bien? Mírate Fate Testarossa, no estás bien y te he dicho que te llevo a casa. –la rubia se puso en pie y se apoyó en la cobriza reconociendo que si Nanoha la llamaba así era mejor obedecer y no hacerla enfadar más.

Ambas subieron al coche. Fate le dio las indicaciones para llegar así a su apartamento y Nanoha la acompañó hasta su habitación y la acostó. En ese momento se dio cuenta de que ni Chrono ni Vivio se encontraban en la casa. ¿Por qué? ¿Dónde estaban? ¿Es que Chrono se fue a casa de Hayate y se llevó a Vivio? Quiso quedarse allí para cuidarla, no quería dejarla sola, pero Fate insistió en que estaba bien y que solo necesitaba dormir, por lo que Nanoha se marchó una vez que Fate se quedó dormida. Al día siguiente, ésta no fue a trabajar para recuperar fuerzas para el domingo.

Llegó el domingo y junto a él, la competición. Todos estaban emocionados. Fate dejó a Vivio con Hayate, quien la llevaría a la competición más tarde mientras ella llegaba un rato antes al lugar de la competición para practicar un poco. Empezó a hacer el calentamiento y después corrió lentamente, pero iba intensificando el ritmo conforme iba recordando lo pasado el viernes por la noche cuando casi besa a Nanoha. "No puedo seguir así. Es como un imán que me atrae y no puedo escapar. ¡Me volveré loca! No puedo volver a sentir lo mismo que hace 6 años o estaré perdida." –decía la rubia. Siguió corriendo hasta que se le nubló la vista empezando a ver borroso y de fondo una sombra que venía corriendo hacia ella gritando algo que no alcanzaba a entender.

- ¡Fate-chan! –gritaba Nanoha preocupada y abrazándola– ¡Fate-chan! ¿Qué te pasa?

- Na-Nanoha, lo siento. Estoy bien, no te preocupes, solo ha sido un leve mareo. Gracias. –sonrió la rubia para no preocupar a su amiga.

- ¿Qué estás bien dices? ¡Te ibas a desmayar otra vez! No debes de sobre esforzarte. Descansa un poco, aunque en tu estado es mejor que no participes.

- Estoy bien Nanoha. Iré a echarme un poco de agua en la cara y estaré como nueva.

- ¿Por qué eres tan obstinada? ¡No has cambiado nada, Fate! –gritaba una cobriza entre enfadada y preocupada– ¿A caso no te das cuenta de lo que me preocupo por ti?

- Gracias, Nanoha. Gracias por preocuparte tanto por mí, pero estoy bien. –le dijo Fate mientras acariciaba la mejilla de su amiga para después irse a la fuente.

Fate iba secándose la cara con una toalla mientras Nanoha la miraba preocupada. Los familiares de los competidores empezaron a llegar. Vivio venía tomando la mano de una mujer peliacua que venía hablando felizmente con Hayate. Muy cerca de ellos, venían los padres de Nanoha, Momoko y Shiro Takamachi, junto a sus hermanos.

- ¡Fate-mama! –gritó la pequeña mientras corría para ser cargada por su madre– Da tu mejor esfuerzo Fate-mama, sé que ganarás. –y abrazó a Fate– Tú también, Nanoha –la cobriza sonrió a la pequeña.

- Gracias, Vivio. –la rubia miró a Lindy y Hayate– Hola Hayate. Hola… mamá –se giró a ver a la cobriza quien tenía los ojos como platos y a Momoko quien pareció comprender la situación– Nanoha, Momoko-san, ella es Lindy Harlaown, mi… madre.

- ¿Eh? ¿Madre? –miró confusa a su rubia amiga quien bajó la cabeza. No entendía nada.

- Encantada de conoceros, Nanoha-chan, Momoko-san. –decía una sonriente Lindy.

- ¿Eh? Igulamente, Lindy-san.

- Gracias por cuidar de Fate-chan, Lindy-san. –decía amablemente Momoko.

- Bueno bueno, es hora de que vayáis a distraer a todos con vuestras curvas mientras corréis. Nosotras os animaremos desde allí junto a Chrono. –decía una pícara Hayate– Nos veremos en la carrera de relevos.

- Hayate-chan, no digas esas cosas de mi hija –protestó Momoko.

- ¡Hayate! No digas esas cosas delante de Vivio –decía una rubia ruborizada y dejando a Vivio en el suelo– ¿Vamos, Nanoha?

- ¿Eh? Oh sí, vamos.

- Fate. –llamó Lindy a la rubia.

- ¿Sí mamá?

- Ten cuidado, hija. No quiero que vuelvas a…

- Tranquila mamá. –la interrumpió Fate mientras Nanoha observaba todo con muchas preguntas pasando por su cabeza– Todo estará bien. No volverá a pasar. –dijo con una tierna sonrisa a Lindy, se acercó y la abrazó– Gracias… mamá. –y se marchó con Nanoha a la salida.

Primero serían unas carreras individuales y después sería una carrera de relevos. Fate se puso en posición ya que sería la primera en participar y después lo harían Nanoha y Ginga, la persona que se ofreció voluntaria para participar. Comenzó la carrera, y como era de esperar, Fate no tuvo ningún problema en ganar ésta. Siempre fue muy rápida, y a pesar de que dejó de correr cuando estaba en Estados Unidos, con el duro entrenamiento que tuvo estas últimas semanas ha sido suficiente para recuperar esa velocidad que siempre la caracterizó. Acto seguido, Nanoha hizo su carrera, y a pesar de que tuvo algo más de dificultad para alcanzar la meta, también se alzó con la victoria. Ginga, a pesar de ser muy rápida, no tuvo tanta suerte y quedó segunda, pero, aun así, su equipo iba ganando. Después de eso dieron un pequeño descanso mientras preparaban la prueba de relevos.

- Ne, Fate-chan, ¿estás bien? He estado pensando que como la cuarta persona tiene que dar dos vueltas, sea yo quien lo haga. Tú no estás en condiciones, tienes muy mala cara. Ya te has desmayado dos veces. –decía la cobriza preocupada– Estoy muy preocupada.

- Gracias, Nanoha, pero estoy bien, no te preocupes. Ahora, ¡vamos a ganar esta prueba! –dijo muy animada la rubia.

- Cabezota… –murmuró Nanoha.

Se dirigieron a sus puestos. Ginga comenzaría a correr en primer lugar para pasar después a Hayate; Hayate a Nanoha y, por último, a Fate. Dieron el pistoletazo de salida y Ginga empezó a correr. Ésta se torció el tobillo y tuvo problemas para llegar a Hayate sin ser la última, pero lo hizo y no abandonó la carrera. Hayate corrió como alma que lleva el diablo y llegó rápidamente a Nanoha, quien corrió lo más rápido posible para intentar dar ventaja a Fate ya que se veía que no estaba bien a pesar de su testarudez. Cuando ésta la alcanzó, Fate empezó a correr adelantando a todos los que iban por delante suya. Dio la primera vuelta, pero cuando iba por la segunda, su vista empezó a nublarse de nuevo. "No puedo desmayarme ahora, tengo que terminar la carrera y ganarla para conseguir esos fondos para ayudar a los niños que lo necesitan. Prometí a Hayate que haría todo lo posible por ayudarla. Tengo que resistir un poco más. Conseguimos la donación extra en la gala con nuestro baile, ahora debemos ganar esta carrera. Vamos, no me abandonéis ahora, fuerzas" –pensaba la rubia mientras seguía corriendo. Estaba a punto de llegar a la meta cuando sus fuerzas ya la estaban abandonando, pero hizo el último esfuerzo y atravesó la meta, donde la esperaban Ginga, Hayate y Nanoha. Al llegar, su vista se apagó completamente y cayó al suelo. De fondo escuchaba unos gritos y a alguien llorar, pero no podía abrir los ojos, estaba demasiado cansada.

Abrió los ojos lentamente y se dio cuenta de que estaba en su habitación. Miró hacia la ventana y comprobó que era tarde, la luz de la luna se colaba por ésta. Dirigió su vista al otro lado de la habitación y vio a una cobriza dormida en un sillón sujetando su mano. Se soltó de su agarre lentamente y se sentó en la cama llevando su mano a su cabeza. Quiso levantarse de la cama, pero una mano la detuvo. Nanoha se había despertado.

- Fate-chan. ¿Cómo estás? ¿Te encuentras bien? ¡Eres una idiota! ¿¡Sabes el susto que nos has dado!? –le reprochaba una cobriza que empezaba a llorar.

- Lo siento, Nanoha. ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Por qué estás aquí? ¿Dónde está Vivio?

- Vivio está con Lindy-san y Chrono-kun en casa de Hayate. Necesitabas tranquilidad y vigilancia, así que Hayate le dijo a Lindy-san que era una buena idea que me quedara yo aquí para que no hicieras ninguna locura. Te desmayaste al finalizar la carrera, te llevamos a la enfermería y después te trajo Chrono-kun. –dijo esto último con tristeza.

- Ya veo. Gracias, entonces.

Hubo un silencio cómodo durante un rato hasta que Nanoha empezó a llorar de nuevo.

- Nanoha, ¿qué te pasa? ¿Por qué lloras? –la rubia se levantó y abrazó fuertemente a su amiga– Sabes que odio verte llorar. Me gusta cualquier Nanoha, pero me gusta más la que sonríe. –Nanoha quedó helada ante esa confesión.

- Idiota... ¿Sabes el susto que me diste? Pensé que te había pasado algo. Si te pasara algo… yo… no lo soportaría. Estos 6 años me he estado preguntando si estarías bien… Te… eché de menos… Fate-chan. Y cuando volviste y te vi, sentí alegría, pero a la vez nostalgia y preocupación porque vi de nuevo en tu mirada el vacío y la tristeza que tenías cuando nos conocimos. Es por Chrono-kun, ¿verdad?

- Gracias por preocuparte, Nanoha. Todo está bien, no pasa nada. Sólo ha sido estrés. Yo también me pregunté cómo estarías tú y te eché de menos. –decía mientras deshacía el abrazo– ¿Por Chrono? ¿Qué pasa con Chrono?

- Tú… ¿no has notado nada?

- ¿Notar? ¿El qué? –la miraba la rubia confundida.

- Yo… tengo que contarte algo, Fate-chan… pero me da miedo tu reacción.

- Nanoha… –susurró– Puedes contarme lo que quieras, no va a pasar nada. Confía en mí. –decía dulcemente la rubia.

- Yo… el otro día… cuando quedamos en la playa… vi… yo… vi… a Chrono-kun y a Hayate… juntos.

- ¿Y cuál es el problema? –preguntó con miedo pensando que a Nanoha le gustaba Chrono.

- Se estaban besando… –confesó en un susurro.

- Es normal besarse cuando amas a alguien, Nanoha. –suspiró.

- Tú… ¿tú lo sabías? –preguntó incrédula.

- Claro. Yo fui la primera en enterarme. Ella me lo contó. Llevan 4 años juntos. –la cobriza abrió los ojos como platos.

- No entiendo, Fate-chan. ¿Ella se acuesta con él y no te molesta?

- ¿Por qué iba a molestarme? Mi mejor amiga y hermano merecen toda la felicidad del mundo. –sonrió.

- ¿Hermano? –preguntó incrédula.

- ¿Pensaste que era mi marido? –la cobriza asintió sintiéndose estúpida– ¡Oh no, por dios Nanoha! Él es mi hermano. Es hijo de Lindy-san. Es una larga historia que aún no estoy lista para contarte. Quizás cuando vuelva de Estados Unidos. Mañana me marcho… pero regresaré. –la cobriza abrió los ojos como platos ante lo que acababa de escuchar– Sólo serán unos días. Tengo que asistir a una conferencia y después tengo algo que hacer. Te lo digo para que lo sepas. No quiero que pienses como hace 6 años.

- ¿Seguro que volverás? ¿Cómo sé que no te irás de nuevo y no volverás esta vez? –dijo Nanoha con un nudo en la garganta– No quiero perderte otra vez… No ahora que volvemos a ser amigas…

- Volveré. Vivio se quedará aquí, Nanoha. Por esa razón está aquí Lindy-san, aunque me vendría bien que tú le echaras una mano. Lindy-san tiene cosas que hacer también y habrá momentos en los que nadie se pueda quedar con ella. Vivio te aprecia y le gusta estar contigo. Te prometo que cuando vuelva te contaré porqué llamo a Lindy-san mamá cuando tú sabes que mi madre se llama Precia. –se levantó y dio un beso en la mejilla a su cobriza haciéndola ruborizar– No me perderás… Ahora, vamos a cenar, me muero de hambre.

Nanoha no quiso interrogar a la rubia porque sabía que, si la forzaba, se cerraría y no habría manera de que le contara. Además, le había prometido contárselo todo cuando volviera de Estados Unidos. Sólo podía esperar, aunque no sabía si podía esperar mucho más.

Nanoha preparó la cena tal y como hacía cuando compartían el piso cuando eran adolescentes, ofreciéndole el plato favorito a Fate, cosa que hizo sonreír a ésta haciéndola muy feliz. Mientras cenaban, hablaron sobre trivialidades y rieron.

- Fate-chan, tómate esta pastilla y vuelve a la cama. Tienes que descansar.

- ¿Y tú, qué harás?

- Yo voy a recoger estos platos y enseguida iré a la habitación. Me quedaré a tu lado toda la noche. No me fio de ti. –guiñó un ojo a la rubia.

- Esta bién.

Fate se fue a su dormitorio, se tomó la pastilla, se tumbó en la cama y esperó a que la cobriza viniera. Nanoha no tardó mucho en aparecer y en sentarse en el sillón.

- Nanoha. No vas a dormir ahí. –dijo seriamente Fate– Ven, duerme conmigo. La cama es lo suficientemente grande para poder dormir las dos. –la cobriza se ruborizó.

- No-no hace falta, Fate-chan. Estoy bien aquí. –dijo nerviosa.

- Nanoha, si quieres cuidar de mí será mejor que entres en la cama para que no pueda levantarme. –sacó la lengua a la cobriza.

Nanoha no lo pensó más y se metió en la cama de Fate. Sus corazones latían rápidamente. Tardaron un poco en relajarse y caer en los sueños de Morfeo. Nanoha se desveló en mitad de la noche y miró con detalle a la rubia que descansaba plácidamente. Se inclinó un poco y se acercó al rostro de su amiga. Apartó un mechón de su cara y le susurró "Lo siento, Fate-chan. Es la única forma de saber a qué saben los labios que nunca serán míos y que siempre quise probar" dijo la cobriza, y la besó mientras dejaba caer unas lágrimas. Escuchó un gemido y se separó rápidamente volviendo a su posición inicial. Fate se giró quedando frente a ella e inconscientemente rodeó su cintura acercándola a ella. Nanoha sentía su pecho doler por los sentimientos que la rubia le hacía sentir. Siempre quiso dormir así junto a ella, para siempre. Sentía también esa calidez que sentía cuando era adolescente y Fate la rodeaba con su brazo cada noche mientras dormía. Siempre se sintió protegida. Nanoha empezó a llorar en silencio mientras su corazón se rompía en mil pedazos al saber que nunca estaría así con su amada rubia.