Capítulo 6: "Prueba de amor"
- Hola madre. Ha pasado medio año desde que no vengo a visitarte. Espero que estés bien. Vivio está bien. Es una niña muy alegre, simpática, cariñosa e inocente, como siempre ha sido. Se ha adaptado muy rápido a la vida en Japón y es muy feliz allí. Cuando hace sus pucheros no puedo resistirme y siempre acabo cediendo. Lindy-san también está bien. Echa de menos hablar con su amiga y contarle cómo le va todo, pero es fuerte y siempre nos regala su mejor sonrisa. Desde que te fuiste, ha sido mi mayor apoyo, y aunque me costó llamarla mamá, ya lo hago. Espero que no te moleste, aunque seguro que estás feliz de que lo haga. El día que la llamé así pude ver como sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no de tristeza, sino de felicidad, y me abrazó muy fuerte. Y ahora te estarás preguntando qué tal me va a mí y no sé por dónde empezar a contarte madre… Después de convertirme en madre, llegué a ser la mejor neurocirujana de mi promoción y de todos los Estados Unidos. Quería que te sintieras orgullosa de mí y que mi hija tuviera un futuro garantizado, sin darle todos los caprichos, pero sí consentirla un poco. Volví a Japón para trabajar en el hospital de Hayate, ¿te acuerdas de ella? Sigue siendo igual de loca y divertida. Me ofreció el puesto de directora de urgencias, y tal y como le prometí hace 6 años, lo acepté. Por esa parte me sentí muy feliz. Pude salvar muchas vidas y eso no tiene precio... y también he podido pasar más tiempo con Hayate, la echaba mucho de menos… Pero… al volver a Japón y trabajar para Hayate, volví a ver a Nanoha. Ella también está trabajando en el hospital. Es la pediatra. Pensé que podría ser fuerte, que al haber madurado podría controlar mis sentimientos hacia ella, que podríamos ser amigas de nuevo, pero lo cierto es que cada vez que la veía, sentía una punzada en el pecho que hacía que me faltara el aire. No quiero que sea mi amiga, quiero que sea más. ¿Qué podía hacer madre? Desde que la vi por primera vez en el parque, me miró con preocupación y me dijo que quería mi felicidad y ser mi amiga, me enamoré de ella. Cada año que pasamos juntas mi amor iba creciendo. Nadie me trató como ella. Luché por ocultarlo, levantando muros y alejándome de ella cuando me enteré de que salía con Yuuno porque mi corazón se rompió en mil pedazos. Doy gracias porque a ti te trasladaron a Estados Unidos y nos tuvimos que mudar, aunque… tuvo un alto coste… habría sido mejor que no nos hubiésemos mudado y yo no estaría aquí hablándote… Te echo de menos, madre. –lloró durante un rato. Cuando se calmó continuó hablando– Pero volviendo al tema de Nanoha, he estado pensando, madre. Jamás podré formar parte de su vida, ella no me ama. Yo supuse que estaría casada y entonces todo sería más fácil. Ella estaría centrada en su matrimonio y yo lo estaría en trabajar y cuidar de Vivio… pero nada salió bien y yo sentía de nuevo ansiedad y dolor al estar junto a ella. El saber que estaba tan cerca de mí, pero a la vez tan lejos… me hacía sentir el mismo dolor que hace 6 años. Hace unas semanas casi nos besamos. Ella no estaba pasándolo bien y yo no pude evitar el sentimiento de quererla proteger e intenté besarla, pero ella me rechazó. La amo, madre, jamás podré amar a alguien como la amo a ella… Desde hace 6 años me he estado diciendo que si ella es feliz es suficiente para mí, pero no es cierto… Yo quiero ser su felicidad, quiero que me sonría de esa forma tan cálida solo a mí, quiero que me mire con esa dulzura solo a mí, pero eso no va a pasar… nunca. Así que, hace dos días le envié a Hayate mi carta de renuncia y he llamado a Lindy-san para que regrese junto con Vivio. Aquí, Vivio y yo éramos felices, adorábamos ir al parque al que yo solía ir a correr cuando necesitaba mi vía de escape. Creo que fue la mejor decisión, ya sabes que lo único que se me da bien es huir. –rió irónicamente– Volvemos aquí contigo, madre…
- Fate-chan… –susurró alguien a su espalda... Esa dulce voz…
- ¿Na-noha? –se volvió la rubia mientras lloraba a mares– ¿Qué haces aquí?
Flashback
Ding dong
- Nanoha-chan, tenemos que hablar. –decía una castaña muy seria y triste.
- Pasa, Hayate-chan. Es cierto que tenemos que hablar. Te debo una disculpa. –bajó la mirada avergonzada al recordar lo que hizo.
- No tienes que disculparte. Quien debe de disculparse soy yo por no habértelo contado, pero le prometí a Fate-chan que no te diría nada. –decía arrepentida– Pero eso ya no importa. Estoy aquí por otra cosa que tiene que ver con ella.
- ¿Con ella? ¿Qué es lo que pasa? –preguntaba curiosa.
- Esta vez voy a romper una promesa, pero creo que mereces saberlo…
- ¿Qué pasa Hayate? Me estás preocupando. –preguntó asustada la cobriza.
- Nanoha-chan, ¿quieres a Fate-chan? –preguntó directa y seria la castaña.
- ¿Eh?
- Dime la verdad, Nanoha-chan. ¿La quieres? –insistió la castaña.
- No, no la quiero, Hayate-chan… la amo. Siempre la he amado y siempre la amaré, pero…
- Bien. –interrumpió Hayate– Entonces, necesito que cojas un vuelo a Estados Unidos y vayas a por ella… –se sorprendió ante tal petición– Como sabes, tenía que asistir a una conferencia… Una conferencia que fue hace una semana y a la que no asistió. –la cobriza se asustó ante esa noticia. ¿Por qué no asistió a la conferencia y por qué no había vuelto ya?– Después de eso me preocupé, así que la llamé. Me dijo que tenía algo que hacer, pero hace dos días me llegó esto… –le entregó una carta a su amiga.
- Esto es… –abrió los ojos como platos.
- Una carta de renuncia, sí. Ha dejado el hospital. Se va a quedar en Nueva York… –la cobriza empezó a llorar– Esta es una época muy mala para ella, le trae muchos recuerdos… Tal y como la conozco, debe estar sufriendo sola, como ha hecho siempre. Toma, aquí tienes el billete de avión, sale en 10 horas. En este papel hay anotadas 3 direcciones. Lindy-san te las ha escrito en el orden que ella cree que estará, siendo la primera la más probable. La última dirección es la de su apartamento. Toma, éstas son las llaves. Ahora, ve. Te necesita. Te está esperando. Solo tú puedes ayudarla. No vuelvas sin ella. Lindy-san y yo cuidaremos de Vivio. –suplicaba la castaña.
- Hayate-chan, ella no siente lo mismo… Si lo sintiera no se marcharía de mi lado de nuevo. Me prometió que volvería cuando le dije que no quería perderla… –lloraba aún más.
- Eso no es cierto, hija. –llegó Momoko a casa de su hija y entró al encontrarse la puerta sin el cerrojo echado.
- Mamá… –la cobriza corrió a los brazos de su madre y se desahogó en sus brazos.
- Nanoha-chan. Creo que es hora de que te cuente una pequeña conversación que tuve con Fate-chan al poco tiempo de llegar.
- ¿Eh? –dijeron al unísono Hayate y Nanoha.
- Verás… Un día vino con Hayate y Vivio… Ellas se marcharon con un chico peliazul muy guapo y yo le dije que me alegraba por ella, pero que siempre pensé que había estado enamorada de ti. –la cobriza abrió los ojos como platos– Ella se ruborizó mucho y cuando le dije el motivo de porqué pensaba eso, ella en ningún momento lo negó…
- Mamá… ¿quieres decir que Fate-chan me quiere? –decía incrédula.
- Más que querer, esa chica te ama, Nanoha-chan. Es una lástima que nunca te hayas dado cuenta cuando esa chica ha hecho hasta lo imposible por ti… –dijo tristemente– Pero ahora es tu oportunidad de ir a por ella y no dejarla escapar, otra vez. Ve, Nanoha-chan. Os lo merecéis. –animó a su hija.
- Tu madre tiene razón, Nanoha-chan… –animó su castaña amiga también.
- Lo haré, Hayate-chan, mamá. No la haré esperar. No la dejaré sola. No la dejaré escapar. Esta vez no.
Fin Flashback
Nanoha corrió hacia Fate y la abrazó fuertemente, tan fuerte como si de un momento a otro la rubia fuera a desaparecer. Fate, ante esta acción, deshizo el abrazo, se puso en pie y salió corriendo hasta que la sujetaron del brazo. Nanoha la había visto venir, sabía que huiría, así que estaba preparada para correr en caso de que fuera necesario. Cuando la alcanzó, la jaló hacia ella y la abrazó de nuevo.
- ¡Suéltame Nanoha! ¡No deberías de estar aquí! ¡Déjame! ¡Vete! –gritaba Fate mientras seguía llorando e intentaba zafarse del abrazo.
- No. No pienso soltarte, ni dejarte ni irme a ningún sitio. Voy a quedarme aquí, contigo, aunque no quieras. No volveré a dejarte ir como hace 6 años, Fate. Me importas y me preocupo por ti, por eso estoy aquí. Confía en mí. No me iré y no te soltaré. No caerás. No sin mí.
Al escuchar esas palabras, Fate cayó al suelo y le devolvió el abrazo llorando desconsoladamente hasta que sacó todo lo que tenía dentro. La cobriza deshizo el abrazo lentamente, sujetó el rostro de Fate con sus manos y limpió los restos de lágrimas que aún quedaban en él. Se puso de pie y le ofreció su mano con una cálida sonrisa.
- Vámonos, Fate-chan. Vamos al apartamento. Hace frío. Te prepararé algo caliente para que entres en calor. –la rubia asintió, tomó su mano y se dirigieron al apartamento de Fate.
Nanoha preparó un baño con agua caliente para Fate, quien no había hablado nada desde que la encontró llorando en aquel lugar hablándole a su madre. Una vez que preparó el baño, dirigió a su amiga hasta allí y la ayudó a entrar en él. Fate estaba temblando de frío y de las lágrimas que había dejado salir de ella sin retenerlas. Nanoha fue a preparar algo de beber caliente mientras Fate se relajaba en el baño, pero la rubia siguió llorando. Se abrazó las rodillas y hundió su cabeza en ellas. Nanoha volvió al baño, y, al darse cuenta de que la rubia lloraba todavía, se quitó la ropa y se metió en la tina también. Se puso a la espalda de su amiga y la abrazó desde atrás, a lo que la rubia se tensó.
- Tranquila, Fate-chan. Estoy aquí. Contigo. No voy a irme a ninguna parte. Nunca. –y abrazó más fuerte a su rubia para que se tranquilizara.
- Nanoha, yo… lo siento.
- Fate-chan... –suspiró– ¿Hace cuánto tiempo murió tu madre, Precia?
- Hace 4 años... –Nanoha se sorprendió.
- ¿Hace 4 años? –susurró– Entonces… ¿estabas embarazada de Vivio?
- No. Vivio… no… ella no… es mi hija biológica, Nanoha.
- ¿Eh? ¿Entonces? –preguntaba sin entender nada.
- Mi madre volvía de trabajar del hospital. Estaba lloviendo mucho. El semáforo se puso en rojo y no le dio tiempo de frenar. Un coche se cruzó y mi madre lo embistió. Todos los ocupantes murieron en el acto, salvo una bebé de 3 meses que milagrosamente sobrevivió.
- Vivio… –susurró la cobriza y la rubia asintió– ¿Por qué te hiciste cargo de ella?
- Cuando me enteré de lo sucedido fui a visitar a la bebé. Cuando vi esa carita y esos ojitos bicolores simplemente no quise abandonarla. Los doctores me explicaron que ella, al igual que yo, no tenía familiares y, por tanto, se la llevarían los servicios sociales, por lo que pedí su custodia. Me la concedieron provisionalmente por ser tan responsable, aunque yo fuera menor de edad. Pensaron que sería una buena idea que ambas estuviéramos juntas ya que estábamos solas. Poco tiempo después, Lindy-san me adoptó. Ella era la mejor amiga de mi madre y le prometió que si le pasaba algo, ella cuidaría de mí. Es por eso por lo que llevo el apellido Harlaown. Chrono es mi hermanastro. Es hijo de Lindy-san. Cuando cumplí la mayoría de edad me concedieron la custodia definitiva de Vivio, así que me centré en mi carrera universitaria como neurocirujana y en Vivio.
- No me puedo hacer una idea de lo que has tenido que sufrir, Fate-chan. Ojalá hubiera estado en esos momentos ahí para ti, como te prometí cuando éramos pequeñas. –decía la cobriza con lágrimas en los ojos y hundiendo su cabeza en los pelos dorados– Ahora entiendo porqué cuando te miraba a los ojos veía esa tristeza y dolor que vi cuando te conocí… Pero ya no estás sola, tienes a tu nueva familia, a Hayate… y me tienes a mí, Fate-chan. Yo siempre estaré ahí para ti, aunque tú no me veas… –susurró.
- Nanoha. –se dio media vuelta quedando frente a frente con la cobriza y la besó en la mejilla– Gracias. –Nanoha se ruborizó– La verdad es que no quiero volver, quiero quedarme aquí, pero supongo que tengo que luchar por Vivio. Ella se merece que su Fate-mama la cuide y proteja. Tengo que pensar en su bienestar.
- ¿Por qué no quieres volver?
- Porque lo que mejor sé hacer es huir. –rió haciendo una mueca– Hay situaciones que se me escapan de las manos y no sé manejar.
- ¿Huir? ¿De qué?
- No quiero hablar de ello. –dijo bajando la mirada.
- Fate-chan, dime una cosa. –le sujetó el rostro para que la mirara a los ojos– Lo que le contabas a tu madre en el cementerio, ¿era cierto?
- ¿Eh? –abrió los ojos como platos imaginando que Nanoha pudo escuchar todo.
- Dime, ¿es cierto que me amas? ¿Es cierto que siempre me amaste? –preguntaba seria.
- Lo siento, Nanoha. –apartó la mirada– No quería que lo supieras, aunque ya es tarde. No debiste escuchar eso. No volverá a pasar. Perdóname. –la rubia se deshizo del abrazo y se dispuso a salir de la tina, pero Nanoha la sujetó del brazo y la jaló hacia ella quedando nuevamente frente a frente.
- No…. No lo sientas, Fate-chan…. –la cobriza puso sus manos en el rostro de la rubia y se acercó lentamente hasta que quedaban pocos centímetros entre ellas– Me gustaría escucharlo de nuevo porque yo… también te amo, Fate-chan. –y rompió la distancia entre ellas, besando así al amor de su vida con delicadeza, dulzura y… amor, un amor que llevaba oculto demasiado tiempo y que por fin podía salir.
- Na…Nano…ha –empezó a llorar nuevamente la rubia.
- Fate-chan, lo siento. Yo no… –la cobriza sintió pánico– Lo siento, Fate-chan. He estado esperando por este momento tantos años que no me pude contener más. Lo siento –dijo cabizbaja la cobriza– Siento haber metido la pata.
- No lo odio, Nanoha. Lloraba de felicidad. No me esperaba tu confesión. –le acarició la mejilla y le sonrió con ternura y brillo en sus ojos– Yo también lo estuve esperando durante mucho tiempo, Nanoha. ¿Sabes que te has llevado mi primer beso?
- En realidad… es el segundo beso que te robo, Fate-chan. –la rubia abrió la boca para decir algo, pero la cerró– Tras la competición, cuando dormí en tu cama, cuando te quedaste dormida, no pude resistirlo y te besé. Lo siento. –confesó avergonzada– Déjame explicarte mis sentimientos… Como te dije, antes de salir con Yuuno-kun yo ya estaba enamorada de una persona… Esa persona eras tú. –Fate abrió los ojos como platos– Aun así, él me pidió que le diera 3 meses para intentar llegar a mi corazón. Si no lo conseguía, él se rendiría. Acepté porque así, muchos de mis problemas se acabarían, pero pasó el tiempo y tú empezaste a actuar raro, poco a poco te fuiste alejando de mí hasta que me abandonaste y te mudaste a otro apartamento. Yo estaba totalmente hundida. Yuuno-kun incluso pensó que fue una mala idea salir conmigo porque yo nunca te olvidaría y lo único que hizo fue alejarnos. Él se culpaba por la situación que teníamos… Luego te marchaste y mi vida se apagó. Le pedí perdón a Yuuno-kun y le dije que lo seguía viendo como a un amigo. Nunca hemos dejado de ser amigos. Siempre estuvo ahí cuando necesitaba desahogarme porque no dejaba de pensar en ti, pero nunca lo besé ni él a mí porque yo no quería ser besada por alguien que no fueras tú. Cuando volviste a Japón y vi que tenías una hija, me hundí. Tú ya habías besado a alguien, y no solo eso, habías entregado tu cuerpo y alma a otra persona y yo seguía esperando por ti. Jamás pude olvidarte, Fate-chan. Siempre te amé y te amaré. –besó fugazmente a la rubia y sostuvo su rostro entre sus manos mientras susurraba frente a sus labios– Fate-chan, dímelo. Quiero escuchártelo decir. Quiero saber que esto es real, que no es otro sueño de los que llevo tanto tiempo soñando.
- Nanoha… te amo…. –decía con una sonrisa la rubia– Y no, no es un sueño, es real. Estoy aquí y siempre lo estaré porque soy tuya, Nanoha. Siempre he sido tuya.
Nanoha besó a Fate de nuevo, pero esta vez con pasión y deseo, transmitiendo todo lo que llevaban dentro. Lentamente, el beso se fue profundizando. Nanoha mordió levemente el labio inferior de su rubia pidiendo permiso para entrar a explorar el interior de su boca, a lo que Fate correspondió gustosa. Sus lenguas danzaron la una con la otra hasta que la falta de aire hizo que se separaran y juntaran sus frentes mientras sonreían. Nanoha salió de la tina tomando de la mano a Fate. Se secaron, se colocaron el pijama y fueron a tomar algo caliente. Después de eso, la cobriza guio a la rubia hacia la cama y la hizo tumbarse en ella. Nanoha se tumbó junto a ella y la abrazó mientras que la rubia le acarició la mejilla y volvió a besarla primero dulcemente y poco a poco más intensamente. Fate se colocó sobre ella e introdujo sus manos bajo el pijama de la cobriza y empezó a recorrer su cuerpo mientras seguían besándose. Un jadeo ahogado se escapó de la cobriza al sentir las manos de la rubia sobre sus senos. Se volvieron a separar por falta de aire.
- Na…Nano…ha…. te…. te amo. Siempre te he amado y siempre te amaré.
- Fate-chan. Yo también te he amado, te amo y te amaré. Ahora cállate y bésame. Ya hemos perdido muchos años de nuestro amor. –decía mientras sonreía.
La rubia obedeció a su amante y la besó. Poco a poco, la rubia desnudó a su Nanoha, empezó a besarla tiernamente haciendo un recorrido de besos desde su mejilla hasta su cuello y clavícula haciéndola erizar su piel. Siguió haciendo un recorrido hasta llegar a uno de sus pezones, que empezó a lamer y succionar. La cobriza jadeaba su nombre en cada caricia y beso que recibía de su amada mientras ella arañaba la espalda de ésta. Ambas se estaban excitando a un ritmo desenfrenado.
- Fate-chan… hazme… tuya… por favor. Te necesito. –susurró con deseo y anhelo.
- ¿Estás segura? –preguntaba la rubia dudosa dejando de jugar con el pezón de la cobriza.
- Nunca he estado tan segura de algo, corazón. Te amo y quiero ser tuya ahora y siempre. –enredó sus dedos en la melena rubia, la acercó a su rostro y susurró frente a sus labios– Hazlo… –y la besó.
Fate, ante esa confesión, solo pudo sonreír y hacer lo que su cobriza le decía. Lentamente, la rubia siguió recorriendo cada rincón del cuerpo desnudo de Nanoha. Lo recorrió lentamente, sin prisa, con su boca y con sus manos, sin dejarse ninguna parte sin explorar, haciendo erizar la piel de una cobriza con cada caricia y beso, haciéndola jadear el nombre de su amada cada vez más "Fate-chan… Fate-chan…" y arquear la espalda ante los espasmos de placer que su rubia la hacía sentir. Toda la noche iba a ser de ellas. Iban a contarse con gestos el amor que se profesaban la una a la otra y que habían retenido demasiado tiempo. Un amor eterno…
