DISCLAIMER: Yuri On Ice no me pertenece.

ADVERTENCIA: OCC(?), Errores ortográficos, palabras desconocidas y nuevas y algo de olor a ra

¡Perdón la tardanza! notas al final ;; al fic.


Caecus

Sombras confusamente mezcladas

A los pálidos mudos convulsivos

Escalofríos de algo parecido al amor

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.

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—O-Oh, o-oficiales

Hablar fue lo peor que pudo haber hecho, su voz titubeante y nerviosa daba paso a las sospechas, pues el rubio entrecerró sus ojos al verlo y el moreno carraspeó fuerte…

Eso solo le hacía sentir como una hormiga bajo una gran lupa

— ¿Q-Q-Q-Que les trae por aquí…?

Los dos se miraron, un vistazo cómplice bastó para que fruncieran el ceño y se cruzaran de brazos, Yuuri había ignorado que ya habían dicho sus motivos de la visita y por si fuera poco, la categoría que era bajo sus ojos

Un sospechoso

Se mordió los labios sin saber que responder ante el silencio y se regañó a si mismo al encogerse en el marco de la puerta, estaba tan asustado que sus uñas se fundieron con la madera casi delirantemente y sus rodillas se juntaron más haciéndolo tocar el suelo

— ¿G-Gustari…

Brusco, el movimiento de atrás fue algo sorpresivo y brusco. Viktor terminó por abrir la puerta de par en par y asomo su melena albina con una sonrisa deslumbrante, luego lo jalo de la cintura y lo pego a su cuerpo cálido y robusto.

—Caballeros ¿No desean entrar? Hace algo de frío afuera

El rubio estuvo a punto de objetar, pues hacía calor y no había necesidad de entrar, no obstante, el que se veía más experimentado y serio miró a sus espaldas detallando el camino apedreado y se abrigó con sus brazos al sentir la brisa fría que venía del sur.

— ¿Y bien?

Contemplaron su sonrisa extraña, era tan sincera que no pudieron negarse ante tal hospitalidad, estaban siendo convidados y tenían la poca, aunque todavía certeza de que sería grato; entraron cuidadosamente haciendo chirriar la madera y Yuuri apretó la camisa de Viktor entre sus dedos pegando el oído en su pecho, su corazón estaba relajado, muy muy calmado, no sabía cómo lo hacía, pero...se veía…tan apacible

Termino por seguir con su mirada, bajo sus lentes de marco azul, a los dos entes que miraban sin escrúpulos su mansión mientras era abrigado por el brazo del albino; ya no era como hace unos minutos, ya no se sentía abrazado por el más dulce amante, era como si el tiempo hubiese regresado hasta hace unos días cuando lo único que sentía era el miedo, los nervios, la angustia del monstruo, de Viktor.

Levantó la cabeza sintiendo su fuerte agarre en la cintura y quiso empujarlo fuera, pero había algo, algo en su interior, que lo obligaba a acorrucarse más en su cuerpo tibio, sus sentimientos lo doblegaron, y sintiéndose a la deriva, la única soga que tenía a su alcance estaba dispuesta a dejar que la jalase todo lo quisiese

Así que ¿Era normal que estuviese rogando para que Viktor lo tomara más fuerte entre sus brazos? ¿Tanto como para esconderlo de sus escrutadas miradas? Solo quería hundir la cabeza en su pecho y no sentir sus ojos recelosos, sus bocas diciendo a susurros:

"Asesino"

No quería, no quería

—Yuuri, iré a prender la chimenea, tú a cambio puedes hacer un poco de té para estos caballeros

Los oficiales sentados en sus sillones asintieron lentamente mientras que el abrazo se deshacía, se sintió vacío y frio, pero recupero un poco su compostura y no anhelo su tacto hasta que lo vio desaparecer entre los pasillos

— ¿C-Con azúcar o s-sin ella?

Los dos parecieron entender, o tal vez comprender, que su titubeo constante parecía ser algo más de costumbre que nervios o ansiedad; volvieron a asentir sin decir ni una palabra y rápidamente se fue a la cocina y comenzó a calentar agua sosteniéndose del mesón

Si hace algún tiempo, gozaba de no sentir la pesadez en su pecho, ahora era imposible no codiciar ese sentimiento, por un momento, por un mísero momento, pensó que sería feliz, que tal vez, desde hoy, ya no habría problemas, incluso estaba preparado a una vida con Viktor, sin escapar, sin temor, una falsa, pero que no dolía.

Hace unos minutos y semanas, podía dormir tranquilo observado por ojos índigos, mientras que su corazón se llenaba a borbotones simplemente con el apasionante amor que Viktor exclamaba hacia él, pero… era falso, era falso, era falso y le gustaba, y temía, temía lo que sentía, porque se había acostumbrado

Y mientras que las marcas de sus uñas se pegaban a sus palmas y su frente se estampaba contra al filo del figón, estaba buscando en su interior volver a esos tiempos, a cuando vivía en la incredulidad y aparentemente, del amor que sentía por Viktor.


Cuando la tetera silbo, se sobresaltó tanto que hizo caer las cajas de té que estaban encima de la alacena, su cuerpo giró bruscamente tratando de remediar el caos, pero la sorpresiva brisa que indicaba que invierno estaba cerca, trajo consigo que la ventana se abriera de sopetón asustándolo aún más. Su cuerpo reaccionó a cubrirse la cabeza y chillar como un ratón, agachándose en el suelo, sintiendo las agujas gélidas en su piel nívea

—¿Esta bien?

Sin embargo, una chillona voz camuflada por una fuerte se oyó por toda la cocina. Elevo la vista detallando la melena rubia que estaba ayudándole a levantar las cosas y trato de sonreír apretando fuerte sus manos temblorosas

—S-S-Si…

Levantaron las cajas y las pusieron encima de la mesón en completo silencio, Yuuri las abrió lentamente bajo la atenta mirada del oji-verde y trago saliva al verse observado de manera tan crítica y crucial

—L-Lo siento yo-

Se crispo por su repentina voz y resoplo avergonzado, estaba muy tenso, si no se calmaba ahora sería aún más evidente quien fue el asesino de la familia Nishigori…

No era enteramente él…pero tampoco podía salirse de aquel terrible cuadro en donde solo estaba pintada la tragedia

—Señor, debería calmarse un poco, me hace pensar que de verdad es el asesino — La respiración se le corto de un tajo, pero el rubio giro su cabeza a un lado y sonrió — Es una broma, la verdad usted no es el sospechoso número uno

No supo que decir ante eso, primero porque seguía titilando del miedo, y segundo porque todavía no podía tragarse aquella palabras "Usted no es un sospechoso"

—Mi compañero, Otabek, dijo eso solamente porque su mansión es la que queda más cerca de la casa Nishigori, es irónico, pues no esta tan cerca que digamos

Su manzana de adán se movió inquieta mientras que asentía erráticamente, la casa estaba a kilómetros, muy, muy lejos, y era tanto así que aun desconocía como Yuko podía caminarse todo el camino sin algún vehículo

—O-Oh ya veo…

El rubio torció la boca en una mueca que solo lo desconcertó más, no sabía qué hacer, como comportarse, estaba distraído y no tenía ni idea de cómo proseguir ¿Seguir hablando? ¿Quedarse callado? Hace mucho tiempo no recibía visitas en casa y ahora que tenía compañía, y que veía a alguien humano, no sabía ni como sentirse al respecto

—Tu…

Dejo de tutearlo, pero eso no le molesto para nada, eran de la misma edad si se fijaba bien, o incluso, ese chico era un poco más joven, tenía una cara de niña casi andrógina, pero se notaban sus facciones masculinas en esos pequeños trazos de su nariz y boca

— ¿Vives solo?

El cielo estaba teñido de una luna amarillenta, grande, situada desde la cumbre, que los acechaba a través de cortinas orladas y pálidas, iluminándolos, en compañía del viento y árboles que oscilan tenebrosos, que suspiran en la soledad entre sí, y se ocultan entre la penumbra; Yuuri podía ver todo eso desde su ventana mientras que su corazón delator, tocando su garganta, le obstruía el paso para decir algo

¿V-Vivir…solo?

Pensó que era algún juego de su mente, pero el rubio estaba parado ahí, escudriñándolo con sus profundos ojos verdes y preguntando "¿Vives solo?"

O-Ósea que…

No comprendió la situación, pues el momento de la puerta y su reciente entrada seguía vivido en sus mente, entonces...¿Por qué preguntaba si vivía solo?

Lo miro de reojo, sus manos ocupadas en la tetera, y abrió la llave del lavamanos dejando que el agua corriera, sintiendo que el ruido podía acallar sus demonios internos

—S-S-Sí…vivo solo

Un escalofrió se deslizo por todo el cuerpo del rubio a la vez que un relámpago rompía la plena oscuridad; el oficial de policía retrocedió un poco mientras que Yuuri lavaba un par de utensilios sin quitar la vista del lavabo, el cuchillo, la esponja, el agua, sus manos.

—N-No dije mi nombre…

No era conocido por ser tan cobarde…pero aun era un novato y este tipo de cosas, este tipo de situaciones, no sabía manejarlas. El azabache cerro el grifo y sirvió las tazas de té con lentitud, fue extraño no verle temblar o titubear, su semblante muerto solo le daba más pavor

— S-Soy Y-Yuri Plisetsky…

Se sintió extraño ¿Por qué se sentía tan intimidado? El ambiente se había sumido en una tranquilidad y desolación casi prófuga de todos los males, entonces ¿Que era esa nubla que aparecía ante sus ojos? Eran como gotas de angustia escurriéndose de las paredes, creando un charco de ácido a sus pies capaz de matarlo, con el terror trepando por sus costados y la mirada alazán del pelinegro, morando cerca suyo…

Yuuri le entregó la taza de té con delicadeza, y puso la otra en un plato deslizándose hasta la sala, luego el oji-verde le siguió sin chistar aun sin comprender que había sucedido en la cocina, pues todavía seguía escuchando la palabra solo resonando en el lugar.


Mientras que trataba de disimular su lívida piel, su corazón ardoroso y sus inmensas ganas de llorar, Yuuri se sentó en el sofá al frente de los dos hombres con delicadeza y los contemplo tomarse su té, estaban concentrado en el sabor mientras que olían el hálito con gusto, incluso se veían cómodos y relajados, o al menos eso mostraba el callado y serio Otabek que degustaba su taza con parsimonia

Pasó un buen rato hasta que por fin se diera cuenta que Viktor había prendido la chimenea, la calidez repentina que inundo toda la mansión la sintió incluso en la más pequeña fibra de su piel, la gélida estancia se calentó un poco para el reconfortante alivio de los invitados, pero el moreno todavía nervioso no estaba preparado para todas las cosas que podían pasar en ese instante

—Vaya ¿Cuándo prendió usted la chimenea? No me di cuenta en ningún momento

Apretó sus manos y junto sus rodillas sin tener el valor de mirarlos al rostro, habia una profusión en sus miradas que no lo dejaban pensar, y estaba seguro que de ser así, se sentiría más angustiado y miedoso de lo acostumbrado.

—Su mansión es muy suntuosa, realmente bella

No se esperaba ningún comentario con respecto a su mansión y mucho menos que dijera que era "suntuosa", cualquiera con bastantes tornillos en la cabeza tendría miedo; las puertas chirriantes, el viento que suspira, hay muchos rincones del lugar oscuros y llenos de asolación…nadie, nadie querría vivir ahí

A menos de que la mansión estuviera ligada a tus más íntimos recuerdos

—Oh

Escucho un ligero resoplido de asombro y sintió la incipiente incertidumbre, el oficial pelinegro de nombre Otabek alzo su cabeza y detallo el marco con arabesco de oro, el lienzo en óleo, al caballero posado eternamente en su sillón y observando. Nunca pudo deshacerse del cuadro y ahora que era tan real como para tocarlo, no había forma ni siquiera de desaparecer de su vista.

Respiro profundo al verlos perdidos en el cuadro, sus cabezas giradas en la misma dirección contemplando lo mismo le ponía inquieto, y mucho más ahora que su mente estaba dispersa y alerta; podía escuchar como las ventanas comenzaban a cerrarse de improvisto, ver como por la puerta escurren las hojas al caer, sentir el cálido fuego de la chimenea lejos, lejos de su sitio.

Yuuri

Se cubrió los oídos desoyendo cualquier voz, pues escuchaba la de Viktor pegada al surco de su oreja, y era tan ígnea que lo sobresaltaba de sobremanera.

Hey, Yuuri~

Levantó la cabeza con el ceño fruncido y detalló al albino que oscilaba a su alrededor, Viktor le sonrió recargándose en el sillón y las mejillas se le calentaron al ver aquella curva en su boca

— ¿Señor?

Cuando volteo respondiendo el llamado, las miradas desconcertadas que le regalaron lo hicieron encogerse en su sillón.

— ¿Esta bien?

Miro de reojo a su derecha y desgraciadamente solo encontró el vacío, no había nadie.

—S-Sí…lo siento

Escucho un bostezo alto y bullicioso, la soñolienta modorra comenzaba a ensañarse en uno de los oficiales que si recordaba bien el nombre, era Yuri, el rubio. Su taciturno rostro comenzó a contagiárselo, pero antes de adormecer sus sentidos, contempló la pintura cayendo en la cuenta de algo; era diferente. Viktor seguía ahí con sus ojos índigos y su sonrisa, pero tenía en su marco un afiligranado más delicado, en las matices del rostro y cuerpo, trazos más desordenados, pintados de colores oscuros, algo frívolos.

El retrato, en resumen, era más tenebroso, casi como si fuera un espejo que mostraba la verdadera identidad de Viktor; aterrador, terrible, pavoroso, un caníbal sediento de carne, de sangre…

De tu amor

Trago saliva encogiéndose en su silla y empino la taza de té hacia sus labios con lentitud, estaba ya muy oscuro y la neblina se acumulaba alrededor de su casa, asechando sus ventanas y opacando su vista…ya no podía escapar de esta.

—S-Señores

Los visitantes elevaron su cabeza a la par dispuestos a escucharlo fuerte y claro, ahora que Yuri le había explicado en la cocina la verdadera razón por la que estaban ahí, no había razón para estar asustado ¿Cierto?

— ¿Q-Quisieran pasar la noche aquí?

Entre miradas confundidas mientras que entraban en un estado de vigilia, Yuuri sintió la necesidad de mirar hacia el techo y encontró la silueta de Viktor recargada en el barandal de las escaleras, su mano acunando la mejilla, y la gran sonrisa trepando por sus labios.

—Si no es mucha molestia…

Les brindo un asentimiento tembloroso mientras que hablaban entre sí a murmullos y miró de nuevo hacia el techo; Viktor ensanchó su sonrisa observándolo con sus penetrantes luceros, la iris cerúlea, la pupila negra lacerante que se engrandecía a medida que más lo contemplaba, su cornea, su cornea azulina y al final su reflejo, que como siempre, solo era él.

Desoyó las palabras del oficial Otabek concentrado en su mirada, y entonces cuando el relámpago apareció de improvisto irrumpiendo la oscuridad, Viktor desapareció.


—Aquí están sus cuartos…

Les abrió la puerta de una habitación con dos camas continuas y se ajustó más el abrigo levantando la lámpara de quinqué que hace poco había conseguido; en sus momentos de paz y tranquilidad, esculcando algunas cosas que antes pertenecieron a su abuelo, encontró ese viejo y sucio candil que le abrigaría en la penumbra, ya no más candelabros, ahora tenía esa pequeña lamparilla.

Los dos hombres examinaron el lugar mientras que metía una mano a su bolsillo, ya que a pesar de parecer inofensivo, todos sus movimientos eran vigilados, y cuando Otabek lo volteo a ver en el marco de la puerta tan lívido e inquieto, entrecerró los ojos

—Señor Katsuki, le agradecemos todo lo que usted está haciendo

Trago saliva haciendo ademanes para que no le tomara tanta importancia y le explicó dónde estaba el baño y la cocina mientras que el aire gélido se concentraba en el lugar una vez más

—No se preocupe, estaremos bien

Por un momento pensó que era algo extraño que aquellos hombres no comenzarán su interrogatorio, e incluso imagino que lo harían cuando tomaban té en la sala…el hecho de que se estuvieran conteniendo, como si esperaran algo, le ponía nervioso y asustadizo

Luego de hablar un poco más, se despidió mirando de soslayo el rostro efusivo del rubio, parecía encantado con la habitación, porque a pesar de no tener sábanas de seda o un balcón como el suyo, habían nichos que colgaban de la pared con cuadros antiguos y heráldicos, caballeros de caballo blanco y escudos con alas, podrían ser la diversión para cualquier niño y no dudaba que aquel oji-verde fuera uno de ellos.

Suspiro encaminándose a su habitación, seguía desconfiado, pero si estaba todo el día en su habitación nadie entraría y-

—L-La sangre…

Miro el quinqué y la ígnea llama apretando la manija, el fuego con su alazán iris se volvió más brillante, la pupila se le dilato de la impresión y se desvió de su camino rápidamente

La alfombra cerca de las escaleras, seguía con esa horrorosa mancha

La había ignorado todo este tiempo, pero ahora que tenía a los oficiales respirándole en la nuca, no podía darse el lujo de dejar eso ahí, por eso, mientras que a zancadas se acercaba a su destino, se sintió como un idiota. ¿Cómo no había caído en cuenta de eso antes?

En su camino ya estaba contando las cosas que necesitaba para limpiar la alfombra: agua, jabón, cloro y una esponja. Trasnocharía si era posible, pero debía de quitar esa mancha antes de que amaneciera

Con ese pensamiento en mente, estaba preparado para brindarle un vistazo y bajar rápidamente las escaleras para buscar los materiales, sin embargo, cuando llego y se agacho para ver de cerca, no había nada

La alfombra estaba limpia

Miro a su alrededor escandalizado y jadeo encarnando las uñas a la altura de su pecho, su corazón empezaba a latir rápido porque sentía que Viktor estaba cerca, y su cuerpo anhelaba por un instante, un poco de su presencia cálida y reconfortante…lo admitía, y ya desde hace algún tiempo no provocaba el mismo bochorno de antes; necesitaba del albino…

De hecho, solo podía confesar que encontraba el sentimiento que sentía, como algo repulsivo. No podía evitarlo, pero si criticarlo, pues se sentía aún más solitario cuando veía que la única mano extendida hacia él, era la del albino

Ya no encontraba alguna salida para el húmedo y sofocante túnel, así que o viviría ahí para siempre, o buscaba alguna vela para encender el camino…

Y fue extraño pero, mientras que se sentaba en el primer peldaño y acunaba sus mejillas, la vela que imaginó para su túnel, fue la de Viktor.


Sintió algo baboso en su mejilla y se despertó descubriendo que se había quedado dormido en las escaleras; había estaba tan meditabundo que simplemente cayó como un tronco seco y enterró el rostro en sus rodillas poniendo el candil a su lado.

Abrió sus parpados poco a poco y cuando su visión se enfocó, se encontró con Makkachin en sus narices jadeando con la lengua afuera

— ¿M-Makkachin?

Hace rato que no había visto al caniche, de hecho, no lo recordaba desde hace unas semanas atrás, y no sabía si era porque estaba demasiado metido en esa farsa de la felicidad o porque el poodle siempre desaparecía misteriosamente

— ¿C-Como estas? A-ah ¡espera!

Se había sentido grato dormir con esa cálida sensación pues la chimenea ahora solo tenía rescoldos en su interior, sin embargo, no pensó lo mismo cuando se levantó bruscamente y la espalda le crujió quejándose por la mala posición; Makkachin tomo el quinqué mordiendo la agarradera y corrió por los pasillos obligándolo a perseguirlo

¿Qué le sucedía? ¿Quería jugar? Estaba tan amodorrado como para querer divertirse ahora, y tampoco es que no quisiese pero, de cierto modo la palabra "Feliz y diversión" no cabían ni en la mansión, ni en esta situación.

— ¡Makachinn!

Corrió por varios pasillos sin quitarle la mirada de encima y trato de detenerlo, pero el caniche con el candil iluminando el camino miro hacia atrás y corrió aún más rápido desviándolo hasta el jardín cerca del comedor

— ¿E-El jardín?

Abrió la puerta corrediza y asomo su cabeza, el día estaba frio, y el vapor que salía de su boca cada que jadeaba bailaba con la brisa y luego desaparecía

—¡Makachin!

Comenzó a llamarlo cuando lo vio perderse en el jardín, pero lo único que escuchaba eran los suspiros de las flores que estiraban sus cuellos e inclinaban sus cabezas, el grillo y su chillido constante, y el viento al treparse por las hojas de los arboles.

— ¿Debería entrar?

Se abrazo las costillas resoplando, no podía volver sin el candil azafranado

— ¡Makkach-

Dejo de gritar cuando de entre las flores salió la cabeza de Makkachin, tenia el quinqué en la boca pero algo extraño en la cabeza

— ¿Qué es eso?

Se acercó agarrando la lámpara para dejarla en el suelo y luego se limpió sus empañadas gafas mirando de cerca; era una rana, grande y por lo que veía, vieja también

— ¿Que hace una rana en el jardín…?

Se preguntó en voz baja, y el caniche pareció entenderlo porque ladro dejando que la tomara en sus manos. Era viscosa, y podía sonar repugnante pero la baba de su piel se le pegaba a sus dedos fríos como pegamento

— Oh, espera…¿Tú no eres…?

Rememoro algo que había sucedido hace un largo tiempo y atrás la sonrisa que trazo sus labios, amerito aquella diversión

—Mari, eres la rana Mari

La acuno en sus manos elevando la mirada y retrocedió metiéndose a la casa cuando escuchó a lo lejos el teléfono sonando.


Con la rana acunada en sus manos, se encaminó a contestar el teléfono con Makkachin a su lado agitando el rabo, se sentía como el pequeño Yuuri que deseaba que no metieran a Mari a la sopa, caminando por los pasillos, sin miedo o nervios…estaba tranquilo ahora que podía confirmar que tenía a los oficiales en la mira

Cuando subió las escaleras e interceptó el teléfono que sonaba, contempló la puerta, aquel portón que estaba al lado de la ventana, y sintió algo de movimiento en sus palmas, pero solo contesto desviando la mirada hacia la ventana

— ¿Si? ¿Quién habla?

¿Señor Katsuki?

Asintió afirmando que era su nombre y bajo la mirada frunciendo el ceño, la rana, atrapada entre sus manos, estaba pálida y tenía los ojos rojos

Lamentamos informarle que su hermana…—Titubeo, pero no estaba tan atento a lo que decía porque de pronto, la rana comenzó a agonizar entre su manos— su hermana acabe de fallecer…lo sentimos

Y entonces, cuando el silencio perduro en su carne, y la noticia logro comprenderla, la rana dejo de moverse

Estaba muerta.


Respondiendo Reviews

Mushu Smaug: Todo estaba bien hasta que se metió la intriga xD La calidez que siente es muy reconfortante uwu y ya veo que tienes demasiadas preguntas y muy pocas respuestas JAJJAJA aunque mira, ya sabes que paso con Mari :D debía de traer tempestad xD tanta tormenta daña el ecosistema JAJJA xD Perdona la demora :c Dos palabras: Escuela secundaria, me alegra que te haya gustado, espero este tambien,nos vemos~

Ninna Tendo: Sorry not Sorry, desde un principio todo estaba destinado a ser así xD pues si lo son~ no son propiamente personajes favoritos (Menos Otabek 7v7 aunque le sienta mejor un JJ que un mocoso rubio JAJ) ¡Espero este capitulo te haya gustado! perdón la demora :C adioss~

PINKDIAMOND4000: Te juro que si fuera una lectora xD estaria así de preocupada JAJJA claramente no te dire cuando era xD cuando terminemos, tal vez podamos entenderlo owo disculpa la tardanza, la verdad si demoro en actualizar xD en fin, gracias por leer~ espero te haya gustado, bye~

Fujioka Miyazono: ¡Oh! ¡Muchas gracias por tu review! no te puedo decir nada xD pero con este capítulo tal vez puedas confirmar algo o por el contrario dudar más owo, de hecho, es uno de mis capítulos favoritos, me gusta la esencia que tuvo, demostrando un farsa casi espantosa; es como imaginar a Yuuri con los ojos vendados recibiendo caricias en un cuarto oscuro, pero feliz de ser amado y poder tomar una mano cálida. En fin, espero este capitulo te haya gustado, nos vemos~

Guest: ¡Hace tanto tiempooooooo no recibía un comentario así! owo Me encanta como interpretas todo, y tranquila, nunca una opinión es incorrecta, pues es lo que he demostrado (Eso significa que lo hice bien) y :D Nono, yo espero volverte a leerte de nuevo, si deseas comentar algo estoy aquí para responder owo no sé si habrá esperanza y un pequeño atisbo de luz, pero mientras tanto, vamos a disfrutar esto antes de que se acabe xD ¡Muchas gracias por leer! espero te haya encantado, byebye


Bueno, creo que la excusa de no haber actualizado ya la conocen mucho xD así que solamente diré que... ¡Ya estamos cerca del final! Personalmente y admito, tuve que sentarme a pensar muy seriamente en todo el desarrollo, pero llegando a una conclusión estoy amando mucho el rumbo que ha tomado este fic (Pues sería uno corto) y también deseo que lo estén disfrutando mucho al igual que yo.

¿Merezco un review? ¡Me encantaría saber qué te pareció! owo

Gateway To Infinite~