DISCLAIMER: Yuri On Ice no me pertenece.
ADVERTENCIA: OCC(?), Errores ortográficos, palabras desconocidas y casi climax(?)
Al capítulo.
Kyrie eleison
Gimo, como un reo,
El pecado enrojece mi rostro;
Perdona, Dios, a quien te implora.
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La oscura sombra reflejada en la puerta atrajo su atención mientras que colgaba lentamente, la noticia resonaba en un eco incesante por todo el lugar, pero era oídos sordos hacia la inminente y devastadora sorpresa.
—De seguro sus últimas palabras fueron… "Ojala te pudras en el infierno, Yuuri"
Río sosteniéndose de la mesa ante el leve mareo que comenzó a nublarlo, estaba sorprendido, y su piel se volvía de un color casi cadavérico, pero no había que temer, todavía podía quedarse en pie y no sucumbir ante la pesada culpa.
—Es una pena que hayas muerto, Mari.
Silbo suavemente tocando el estómago de la rana, estaba fría, y tenía los ojos blancos y desorbitados, eso pondría feliz a Mila, de seguro la echaría en la sopa.
— Después de que pasamos tantos tiempo juntos…
No fue capaz de deshacerse de ella, prefirió quedarse en el mismo lugar examinándola un buen rato sin ninguna intención morbosa de por medio, y aunque por un momento algunos recuerdos llegaron a su cabeza, siguió tambaleante en el mismo lugar aun contemplándola.
—Sería bueno enterrarte en el jardín, no hay espacio en la sopa para ti, no creo a que los invitados le agrade eso.
Volvió a sonreír, jactándose de sus chistes sórdidos, y empezó a caminar por el pasillo en el que había venido, quería rezar y creer que los invitados no eran para nada noctámbulos, no sería agradable toparse con uno de ellos ahora que estaba a punto de enterrar a Mari.
— ¿Sabes? Te llegue a odiar por un tiempo…pero siempre fuiste mi hermana, mi querida hermana.
Cruzó por el otro pasillo risueño y las moscas que rondaban cerca comenzaron a posarse sobre el cuerpo inerte; Yuuri se detuvo deponiendo su sonrisa y observó detenidamente, luego sus ojos se abrieron despacio viendo el cadáver en sus manos, y la quijada le tembló.
—Muerta.
Antes de entrar al jardín, inundado de las más fuertes pesadumbres, Makkachin se le cruzó en el camino tan alegre y juguetón como siempre. Lo primero que hizo, al verlo tan triste y desolado, fue enterrarle las dos patas en el pecho.
—No sé qué hacer…
El caniche olio la rana y Yuuri pensó en lo fétida que estaría luego de unos días aproximadamente, ahora su cuerpo estaba fresco, pero pronto empezaría a llenarse de gusanos.
—Ya no me queda nadie…
Makkachin olfateo al anfibio con más insistencia, pero el azabache lo alejo de su nariz y lo llevó al jardín buscando una pala con la mirada.
— ¿Tienes alguna idea de en donde es-
El torbellino que le revolvió el cabello lo tomó desprevenido, y tal vez por eso, la sorpresa que le siguió, se duplicó más. El canino tomo a la rana en su boca y comenzó a correr lejos del lugar con mucha prisa.
— ¿Eh? ¡Es-Espera! ¡No-No te lleves a Mari!
Lo siguió presuroso desconcertado por la repentina acción, los perros eran curiosos y enérgicos, pero no cualquiera agarraba un cadáver en la boca y se marchaba ufano, incluso parecía una espuria sacada de algún cuento de fantasía.
La neblina soñolienta, lenta y en vigilia, lo cegó por un instante, y ya no veía a la distancia el cuerpo onírico de Makkachin.
— ¿No estaré…soñando?
Se miró las palmas trazando el camino de sus falanges hasta las uñas y trago saliva, no podía creérselo, no cuando Makkachin llegaba de repente en una forma tangible, no cuando Mari caía muerta al igual que la rana, y mucho menos que ahora el perro se llevara el cadáver casi culposo de un delito.
De seguro no era más que imágenes oníricas ¿Cierto?
La bruma comenzó a dispersarse poco a poco, y mientras que sentía debajo de sus pies la vasta vegetación, encontró al caniche de espaldas agitando la rana como un juguete.
—Vamos, dámela ya.
Demandó regañándolo, pero al contrario de lo que esperaba, el perro la mordió y la sangre empezó a trepar por sus dientes blancos.
— ¡No es comida! ¡No lo es!
Asió las patas de la rana que salían por su boca y trato de envararlo a la fuerza, sin embargo el canino gruñó como una bestia y la agito reñido a que la recuperara.
— ¡Viktor te dará un premio…! Pero ¡Dámela!
De lo primero no estaba seguro, comenzando con que tal vez era un sueño, y segundo, no sabía qué tipo de cosas podría darle ese hombre a aquel perro que le gustase más morder el cadáver de un animal, que alguna otra cosa.
Makkachin se detuvo, y Yuuri gritó victoria en su interior esperando a que se la diera, no obstante el perro negó y comenzó a despedazarla. La sangre y tripas volaron y cayeron por todas partes, mientras que los huesos crujían y la piel caía a jirones salvajes.
Miro el espectáculo suspirando desanimadamente, luego se tiró al suelo de rodillas bajando la mirada, y más que llorar o sentir la fulgurosa Intemperancia por el breve descuartizamiento, estaba triste porque ni siquiera un entierro le había hecho a la pobre y desdichada rana, ni siquiera se había de merecido aquel suplicio.
— ¿Y bien? ¿Estas orgulloso?
Frunció el ceño viendo al perro jadeante y se cruzó de brazos cuando lo escucho ladrar, su aliento nauseabundo y su hocico húmedo de sangre sólo pudo traerle una imagen mental del albino.
Las mascotas se parecen a sus dueños ¿Eh?
—Bien, estas castigado.
Sentenció haciendo que el animal gimiera de pena, parecía arrepentido de lo que había hecho, pero antes de que se marchara dejándolo solo, hundió el hocico en el charco de sangre y empujó a sus pies algo.
— ¿Me darás un regalo para que no me enoje?
Enarco la ceja curioso, pero antes de rechazar el detalle, se enterneció un poco por el dulce acto y simplemente acarició la cabeza del animal viendo sus facciones de completo gozo. Entonces, se agachó tomando entre sus manos el objeto y lo sacudió quitándole la sangre.
— ¿Esto es… una llave?
El lugar era frio y exiguo, pero había una única vela que lograba alumbrarlos a los dos en la profusión de la oscuridad.
—Hey, Otabek…
Clamó su nombre a susurros entrecerrando los ojos para acoplarse a la penumbra, el cuerpo del pelinegro yacía a su lado en una cama aparte, pequeña, pero cómoda al fin y al cabo.
— ¿Te diste cuenta?
El estado de sosiego que habían cargado hasta quedarse ahí acostados, se esfumó dando paso a la incertidumbre, ninguno de los dos quería sentirse agraviado por el sentimiento que inundaba su pecho, pero debían de sacarse las dudas rápidamente.
— ¿Qué paso?
Le sorprendió ser el único en haberlo notado y trato de rememorar el momento para asegurarse si había visto bien o no, al final desechó las dudas y trago saliva alzando la mirada hacia el techo.
—El señor…El señor Katsuki…¿Tiene los ojos azules?
Adolecía de ser irritante e impulsivo, pero una de sus cualidades tal vez eran lo observador que podía llegar a ser. Otabek respondió al cabo de un rato, igual o aún más desconcertado que él en un principio
—¿A qué te refieres?
Pensó detenidamente lo que diría y recordó la conversación de hace un rato en la cocina "Vivo solo", se estremeció al repetir la frase en su cabeza y se arropo más con las cobijas ocultando sus rubicundos cabellos.
—Cuando abrieron la puerta la persona que nos atendió era el señor Katsuki, pero…tenía los ojos azules ¿No te parece extraño? Cuando nos sentamos a hablar con él, sus ojos eran alazanes.
"Caballeros ¿No desean entrar? Hace algo de frío afuera"
Yuri miró por un pequeño hueco a su compañero y compartió el mismo semblante de confusión, sin embargo antes de caer en la completa paranoia, Otabek le dio una rápida respuesta.
—Es posible que la luz haya influenciado un poco—. Intento aceptar su respuesta, pero no podía quitarse la inquietud que inundaba su pecho.
—Sí, pero ¿Azules? Lo creería si tuviera los ojos de color verde pero, son cobrizos, rojizos y marrones, no creo-
—Yuri, ya es muy tarde, puede que tengas razón pero ¿Qué tiene de interesante eso? El color de ojos de nuestro sospechoso no tiene nada que ver.
Se aplaco debido a su regaño y enrojeció dándole la espalda, ¿Qué se creía ese idiota vejándolo así? Se cubrió la cabeza con la almohada sin el alivio para dormitar y se mordió los labios, era extraño, muy extraño.
Pero al contrario de él, que estaba ansioso y nervioso, el pelinegro a su lado se mantenía templado, tranquilo y calmado. Otabek espero unos minutos en donde supo que Yuri había caído dormido y abrió los ojos con desdén mirando la pared.
—Con que ojos azules…
Se adentro a la mansión con la llave en mano, era pequeña y tenía un afiligranado muy delicado, además de verse vieja también estaba oxidada ¿Que hacia eso dentro de una rana?
Aún sometido a la idea de que fuera un sueño se pellizcó el brazo, y aunque el dolor fue horrible, no lo despertó.
Busco a Makkachin con la mirada inquiriendo una respuesta, y solamente tuvo la idea de guardarla en su bolsillo, no tenía ni idea de dónde era, y tampoco podía averiguar qué clase de cosa era, estaba ahora mismo sumergido en la tranquila pero agobiante sospecha de dos hombres dormidos bajo su lecho, y no podía distraerse por mucho que quisiera.
Decidió mejor lavarse las manos que olían a hierro y pasearse por los pasillos un rato. Sin embargo tuvo la breve certeza de que se encontraría a Viktor en cualquier giro de esquina, y solo tuvo que esperar a media noche para que fuera así. Lo encontró narcotizado por la música en el salón principal y se asomó cuidadosamente para escucharlo.
—He oído esta sonata, pero… ¿Cómo es que se llamaba?
Se lamento terriblemente cuando su corazón empezó a latir velozmente, sintiéndose como un idiota, con sus mejillas ruborizadas y los ojos alborozados de excitación.
—No parece de este mundo…
Jadeo extasiado despegándose de la pared, porque ahora enterrado en el estupor de su música, si no se iba, sería sumergido en su magnificencia e indecible talento.
Se alejó escuchando a la lejanía su melodía y se cubrió el oído alarmado. Podía, al igual que su pieza musical, escuchar su corazón, y tenía un ritmo igual o más desenfrenado al dueño de su completa excitación.
Sonaba como un tambor, y parecía ser el perfecto acompañante para la sinfonía que interpretaba Viktor; el latido de un corazón delator y confundido.
Camino a zancadas más largas hasta alejarse lo suficiente y se recargo en una pared con la lengua por el piso, no es que como si hubiera estado corriendo todo este tiempo, pero se sentía fatigado, agotado, y solo quería reposar la cabeza en alguna mullida almohada y quedarse dormido por un largo, largo tiempo.
Pero, fue desagradable la idea de dormir cuando recordó que en su habitación reposaba una gran tensión de culpabilidad, no era arropado por los inocentes, y para desgracia suya, se había acostumbrado a dormir con Viktor como si fuera algún guardián de armadura dorada.
Suspiró oyendo sólo matices de la música que tocaba Viktor y se arrastró por la pared sentándose en el suelo, los ojos le pesaban y la espalda le mataba, pero una siesta no parecía ser una satisfactoria opción.
— ¿Eh? ¿Qué haces aquí Makkachin?
No obstante, todo el nudo de zozobra que trepaba por su garganta se disipó cuando alcanzo a ver al caniche, estaba ansioso y rasguñaba con extrema impaciencia una puerta cerrada, más concretamente, aquella siempre al lado de la ventana, del teléfono, la habitación de Viktor.
Trago saliva al verse atrapado en aquel pasillo y comenzó a alejarse lentamente, pero los gemidos dolorosos del perro lo hicieron voltear la mirada más de 3 veces, ¿Qué querría?
Makkachin desesperado, como una bestia encolerizada, empezó a bramar y empujar la puerta, sus uñas se enterraban en la madera descolorida mientras que el chirrido de sus rasguños resonaban como dos cuchillas al tocarse erráticamente.
—Está bien, está bien amigo.
Se le acerco temeroso, y luego miro el asidero del portón con aversión; hace algún tiempo había querido abrirla y descubrir que había, luego el simple hecho de pensar es este misterio, era ignorado por su parte…pero esta vez, esta vez la curiosidad volvía de nuevo, y más arrasadora que nunca.
Palpo sus bolsillos y con la trémula mano saco la llave que había salido del interior de la rana, cabía en su palma por lo minúscula que era, y su afiligranado le hacía recordar al linaje completo de su abuelo; elegante y delicado. Acaricio el tronco de la llave con nerviosismos y se detuvo sorprendido al delinear con la yema de sus dedos las letras escritas en su pluma(1)
Se acercó para leerla y entrecerró los ojos.
La parte que toco decía "cor meum" Y al reverso "ac vestrum" pero no tenía idea de que podía significar aquella frase.
—Incluso los elementos son misteriosos…
Miro el cerrojo y luego al canino, sea lo que sea que estuviera dentro de esa habitación, Makkachin lo quería ya, y parecía ser de vida o muerte.
Estiro el brazo sintiendo como se comían su corazón de un bocado, pero se lo agarró al ver lo tembloroso que estaba.
—Vamos Yuuri…mientras…mientras que la bestia no esté…
Se tragó el nudo de la garganta sudando la gota fría, Viktor seguía tocando, y si abría la puerta, no se daría cuenta, ¿cierto?
La mirada herida y dócil del caniche lo hizo desistir de no hacerlo y entonces enterró la llave en la cerradura súbitamente y la giro escuchando el suave click.
Se colocó sus ropas, presuroso de que no lo oyeran, y dio una última mirada al cuarto antes de salir lentamente cerrando la puerta con suavidad. Otabek prendió la linterna que tenía en su mano y caminó a paso lento por los pasillos de la inmensa mansión.
No era tan idiota ¿Cómo podría de la nada aceptar tal hostilidad de un sospechoso? Si uno de sus primeros motivos por los que estaba metido ahí era investigar, no dormir en una cómoda cama; tal vez fue muy bueno de su parte, pero desde hace mucho tiempo que no creía en las bondades humanas.
Se deslizó por los pasillos con lentitud y empezó a relatar el caso: Dos individuos, casados y con hijos, desaparecieron repentinamente, primero la mujer, luego el hombre; la última vez que fueron vistos fue en la mansión, el único contacto que tenían era la mansión que vivía cerca, la única persona misteriosa y escalofriante, era el hombre que vivía ahí.
Los rumores del pueblo eran desalentadores, tenían una pinta medieval tan marcada que habían proclamado que la persona que vivía en la cima de la colina, en esa gran mansión, era un monstruo. No lo habían visto, no habían hablado con él, y le tenían miedo, terror y pánico.
Comenzó a examinar cada pasillo recordando el comportamiento del dueño, ese hombre de lentes azules parecía ser un soso, alguien aburrido y sin gracia, no había nada extraordinario en él más que su notable tartamudez y cobardía, no parecía ser el tipo que estaban buscando…
Pero no podía solamente basarse en eso para estar seguro.
Empezó por revisar cada rincón, cada pared, cualquier mancha o pista que pudiera captar sería suficiente, pero parecía más difícil de lo planeado. El lugar era grande y espacioso, y no podría tomar cualquier detalle insignificante como su último recurso, si estaba dispuesto a atrapar al asesino de la familia Nishgori , debía de ser cauteloso.
Se movió intranquilo por los pasillos, tal vez no era mentira que aquí habitaba un monstruo, no se sentía sereno cuando caminaba por ese lugar, la oscuridad era total, y sus únicos ojos eran la linterna y sus manos ¿Cómo podía no sucumbir al miedo?
Cada paso hacia un chirrido, y el tic tac del reloj resonaba con más insistencia, caminar presuroso parecía no salvarlo de su propio miedo, y la única cosa que parecía temer ahora era su imaginación, pero no había nada, decía, nada que pudiera hacerle daño.
Con eso en mente no dudo mucho y prosiguió en su búsqueda, se agacho al ver una pared y toco el tapiz rasguñado…parecía provocado por una bestia, pero podría haber sido solamente un gato, si tan solo hubieran gatos en la casa….
—Ahora que lo pienso…desde hace rato se escucha una melodía.
No había pasado desapercibido, pues no muy cerca de donde estaba, se escuchaban matices de música, notas nacidas en un incesante sube y baja repleto de persecución, siempre parecían condenada a llegar a su clímax pero no nunca lo lograban, se pausaban, y se volvían lentas y tranquilas; eran pasos parsimoniosos, pero que solo le causaban escalofríos.
Fue entonces cuando recordó las palabras de Yuri "Ojos azules". ¿Ojos azules? Imposible, Si el único ser que había visto con la iris así era el señor pavoroso en su cuadro, y no había nadie más en ese lugar.
— ¿Qué demonios…?
Se pegó a una pared, la música lo estaba absorbiendo en sus míseros sentimientos, no recordaba haber sentido tales emociones, porque era…era como si estuviese en alguna marcha fúnebre.
Se arrastró hasta llegar a una puerta cercana y se cubrió los oídos tratando de eludir la música, sentía que estaba a punto de vomitar, no podía mantenerse más tiempo levantado, estaba siendo presa del vértigo, tambaleándose, con la vista borrosa, no podía…
Trepo la mano hasta el pomo de una puerta y antes de caer al suelo la abrió adentrándose; la música cesó, sus pulmones pudieron respirar y su cabeza dejo de dar vueltas.
¿Qué había sido eso?
No supo explicarlo, pero su ánimo había caído completamente, sentía que el mismísimo diablo había declarado una inminente derrota hacia sus enemigos, venganza, dolor y lágrimas; no había esperanza.
Trago saliva, no entendía porque tantas cosas venían a su cabeza de manera tan repentina, no era una persona tan dúctil,y mucho menos alguien que recaía en profusiones sentimentales de tal calibre, porque siendo policía, alguna parte de su humanidad ya se había perdido.
—Vamos, esto no es diferente a tus otros casos.
Alumbró con su linterna la habitación y disipo su miedo convirtiéndolo en algo mucho más fuerte; determinación. Si lograba descubrir al asesino, vengaría a las pobres niñas huérfanas que sufrían en casa, se retorcían en la cama, que solo deseaban el beso de su madre en la frente, la sonrisa de su padre, pobres desdichadas que solo encontraban al otro lado de puerta, dos lápidas con sus nombres.
La sangre le hirvió de pura cólera, esos lozanos rostros seguían emanando lagrimas mientras que el asesino se regocijaba de dicha, estaba seguro que aquella bestia no conocía la tristeza…porque sus ojos nunca serían tan aciagos como los de esas niñas…
Ese pensamiento, mientras que revisaba algunas cajones del lugar, solo le hicieron recaer en su sospechoso #1, pues ahora era menos probable que fuera el culpable ¿Cómo podría? si con tan solo verlo te sentías miserable, porque a pesar de tener el valor de dar una sonrisa, sus luceros no contenían vida que pudiese comparar con la de él o Yuri, era un ente muerto, vivo por circunstancias que desconocía.
Le daba algo de lastima…ese hombre parecía haber pasado por muchas cosas…. aunque tampoco era como si le interesara mucho, no estaba dispuesto a entrometerse en la vida de un sospechoso, y menos cuando uno de los códigos inquebrantable era "No simpatizar con el enemigo".
—Vaya, es una habitación muy lujosa.
Dejo de lado tanta divagación e ilumino los doseles de la cama, luego le echó un vistazo a la lámpara de araña que colgaba del techo y observo el espejo al otro lado del tocador pegado a la pared; era inmenso el lugar, si hasta tenía un balcón cubierto de cortinas orladas y ventanas de cristal.
Alzo una ceja intrigado, le parecía absurdo tanta suntuosidad, de pronto para subir un poco el ego, pero no debía de ser tan exager-
— ¿Qué es esto?
Se detuvo a mirar las cortinas, eran blancas, inmaculadas, sin ninguna mancha…excepto en las esquinas, ahí había algo marrón, estaba sucia, manchada de algo. Se acercó a paso lento y se agacho, luego cuando toco la cortina y la jalo solo un poco, esta cayó precipitadamente al suelo y dejó al descubierto el balcón.
Respiro profundo y tomo el asidero, dejo que la brisa le acariciaba los cabellos, y después solo se asomó un poco y miró hacia abajo.
Inmerso en el estupor, mientras que la puerta rechinaba abriéndose, logro ver en donde siempre yacía la cama de Viktor, una tumba.
El lugar no era como en antaño, las cortinas tenían agujeros del tamaño de toronjas y la luz entraba ligeramente por ellas, los espejos estaban rotos y sus pedazos esparcidos en el suelo, la pared olía a humedad y se había oxidado, tenía manchas oscuras por todos lados; ya no era ni el recuerdo de lo que había sido la lujosa habitación de Viktor, porque ni con algo de mampostería o enlucido, la habitación volvaria ser la misma, y no era precisamente por como estaba, si no lo que tenía dentro.
Makkachin entro campante hasta la habitación dejándolo en el marco y escarbo profundo entre unos escombros, era la madera del armario negro en donde una vez uso como escondrijo para evitar irse a casa, pero que ahora solo eran desechos que servían para hacer una gran fogata.
Mientras que el canino seguía en su búsqueda incesante, se vio absorto contemplando la lápida enterrada en el suelo que decía cortamente "Viktor Nikiforov". No tenía epitafio, no decía nada, solo un par de flores marchitas y su nombre.
Las manos le temblaron y los labios se le pusieron pálidos, se cubrió la boca aguantándose un grito y empezó a hiperventilar.
La tumba…de Viktor.
Ahí debía de estar su cuerpo, sus huesos, al Viktor del pasado, Vitya….
Viktor siempre estuvo muerto y no había más explicaciones para eso.
— ¿Q-Qué pasa?
Inesperadamente, Makkachin mordió la manga de su camisa y lo llevo hasta el lugar en donde había desenterrado algo. Cuando lo vio enarco una ceja ¿Que quería que hiciera con una pala?
—E-Espera…¿Quieres que yo…?
Miro la tumba, luego al perro y negó efusivamente, no lo iba a hacer, pero el caniche se hizo al lado de la lápida y empezó a cavar con brusca carrera; volvió a rehusarse, pero el morbo comenzó a carcomerlo por dentro.
Ya sabía porque antes se había sentido tan atraído a las fauces del lobo, si es ahí donde pertenecía.
Miro a su derecha, encontrando el sillón rojo, el que desde antes estaba desgastado y viejo, y acarició las marcas de garras grabadas en el antebrazo recordando una promesa pasada.
"¡Un sillón! ¡E-Este está un poco v-viejo! ¿No? Mira, tiene rasguños…"
El canino ladro pidiendo su ayuda, y cuando volteo a verlo, con la pala en mano, miro la puerta y la cerro lentamente.
—Vamos desenterrar algunos viejos recuerdos…Vitya.
Se limpió el sudor de la frente respirando profundo y miro el ataúd con algo de curiosidad y grima.
—Aquí está su cuerpo…
El caniche aruño la madera gimiendo de dolor y Yuuri recayó en lo real que se sentía todo, los olores, las sensaciones, ahora que podía afirmar que no era nada onírico, tenía miedo de lo que podia pasar ahora, la aberración que cometía, lo estaba cegando poco a poco.
— ¿Por qué quieres sacarlo de ahí?
El perro se detuvo y lo volteo a ver, esta vez con los ojos fijos y penetrantes en los suyos, lo condenó como su verdugo cuando se acercó más aun sin quitarle la mirada, parecía agazapado, amenazante, enojado tal vez por su incredulidad, con la meta de hacerlo recaer en la situación.
Pero Makkachin no gruño, no ataco, se sentó mirándolo suplicante, y entonces su mirada triste vio el ataúd y volvió hacia él, "Ayúdame" decía, y no tuvo de otra que quitar la tapa del ataúd cerrando sus ojos.
Duro menos de 2 segundos, el perro hundió la cabeza dentro y Yuuri abrió lentamente sus luceros contemplando el cadáver, los huesos eran robustos y grandes, sus dedos estaban revestidos de alhajas, su vestimenta era formal, ambigua, y en su cabeza reposaba una boina muy significativa…
Ese no era Viktor.
— ¿A-Abuelo?
El perro escarbo empeñado en encontrar algo, y el azabache terminó por meter las manos agarrando el cráneo, no eran los huesos del albino, no era su lápida, no exista tal cosa como su tumba.
—Entonces…entonces él…
Makkachin le enterró algo en las manos, un pergamino amarillento. Alzó su mirada negra, el mar de desdicha corriendo por sus pupilas, y bajo la cabeza abriéndolo con las manos trémulas.
Contractus
Respondiendo Reviews
PINKDIAMOND4000: Hay muchas pistas JJAJAJA Con esto encontrarás toda la respuesta(?) xD yo tambien pense en Dorian Gray, pero me base en un texto llamado "Espantos de agosto" en sí, no puedo responderte nada, tus hipótesis son buenas, pero no puedo rechazar o confirmar una xD. Viktor es posesivo, MUCHO, pero amable, DEMASIADO...(?) JAJAJA, Me tarde más, disculpa xD, la escuela me mató, había momentos en donde tenia el capitulo, pero no podía corregirlo porque estaba ocupada, igual, tampoco tengo Beta-Reader que me ayude xD ¡Espero te haya gustado este capítulo! Nos vemos~
Mushu Smaug: Creeme que me gustaría explicarles todooooooo xD pero eso vendra despues JAJJA Bueno, no hay tumba...no hay cadáver... woa ¿Qué sucede aquí? :0 Yuuri ya no tiene fuerzas xD...o bueno, no sé, Yo necesito dormir, pero recientemente he estado obsesionado con el zosan de One piece...Culpa :c jJAJAJJA, pues, si te fijas bien en el capítulo 3 al final dice "Y a lo último, el cuadro sonriente del ruiseñor que ahora le habla." Por eso les dije que pusieran real cuidado a los detalles xD ¡Gracias por leer! Espero te haya gustado también este episodio, estamos en la recta final ah~ :C Nos vemos~
Luna Kagamine: ¡Hola dear! qué bueno dejarte muda xD ¡Aw! ¡Genialllllll! Te estás familiarizando con los personajes ¿No es fantástico? Después vas a querer lavarte las manos porque tocaste una rana muerta xD Uff, cobarde y todo pero sigue siendo lindo...corrompido y todo xD admito, LO ADMITO XD adoro las relaciones tóxicas, pueden conmigo owo, es un Viktuuri que le falta al Fandom, todo es muy rosa, aburre a veces uwu "Creo" yo también creo xD nop, no puedo confirmar nada ni rechazar algo. Ellos son los primeros personajes en interactuar de manera "Extraña" en la vida de estos dos...¿lograran algo? ¡Aw! Ya este es el penúltimo capítulo reina xD, ya casi llegamos al clímax. Bueno, ya sabes, la escuela es horrible xD gracias por comprender, espero este capítulo te haya gustado tanto como a mí, nos vemos~
He sido bendecida y tuve 5 dias de descanso que se acaban mañana xD estos dias estuve reflexionado sobre este fic y escribiendo, al final concluí que amo mucho esta historia xD sobretodo por la evolución de mi escritura, el primer capítulo empezó el año pasado, y no es nada comparado a mi narración de ahora, estoy super satisfecha con todo, y espero el sentimiento perdure.
Seguramente es este el penúltimo capítulo, digo "seguramente" porque nada es seguro conmigo xD, en fin, les agradezco a todos por leer :DDD
La sonata que tocaba Viktor es "Lacrimosa de Mozart" Sí es posible, tambien escuche Yuugure no Tori de Snk, tanta desolación les servirá un poco xD
¿Merezco un review? ¡Me encantaría saber qué te pareció! owo
Gateway To Infinite~
