Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y a la Saga Crepúsculo.
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¡Hoooola de nuevo!
Nos volvemos a leer un viernes más (HAY NOTICIAS SOBRE LA ACTUALIZACIÓN AL FINAL DEL FIC) y como siempre quiero comenzar agradeciendo todos vuestros comentarios tan bonitos que me dejáis. MILES DE GRACIAS.
A las lectoras de siempre, no sé cómo deciros que os adoro y que me encanta encontraros historia tras historia y a las nuevas BIENVENIDAS a esta pequeña familia que son mis Fics, espero que los disfrutéis tanto como yo lo hago escribiéndolos
Sí, sí repetimos POV. Dos seguidos para Edward.
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SE ABRE LA VEDA PARA BUSCAR CHICA A EDWARD
Edward POV
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- Rose no te rías, te prometo que tengo a media empresa tirándose de los pelos.– intenté razonar con la novia de Emmet mientras ella me miraba divertida.
-Te entiendo Edward. Bienvenido al mundo de Isabella Swan yo llevo así veintiocho años y sigo sin entenderla – me explicó aun divertida mientras se encogía de hombros.
Bella llevaba dos semanas ausente. Bueno, no del todo… Nos había avisado que estaría unos quince días sin poder reunirse con nosotros ni atender llamadas. La orden era intentar seguir con el proyecto y si algo no se podía hacer… que esperásemos a su vuelta a la ciudad.
Aislamiento para potenciar el proceso creativo o no sé qué mierda me había dicho Tanya que le había explicado Bella cuando la llamó para anunciarle que estaría unos días sin poder formar parte activa del proyecto.
Al parecer, ella y Black habían vuelto a sus orígenes en búsqueda de inspiración y no tenían intención de volver hasta que la nueva carta estuviera lista. Era un problema que les estaba comenzando a volver locos y la presión se comenzaba a notar. Las obras estructurales del restaurante casi habían acabado y ahora comenzarían a hacer las obras más estéticas y después entraría en juego todo lo suplementario, decoración, diseño de menús y un largo etcétera que se suponía era adecuado que fuera ligado con la nueva carta… y ésta aún no existía lo cual traía de los nervios a la pequeña chef y, según me había contado Rose, al idiota de su socio. Así que se habían ido unos días a Forks, con la familia para ver si conseguían sacar a adelante la parte más importante del proyecto; la comida.
-¿Pero era necesario desaparecer durante dos semanas? – preguntó Alice mientras nos acercaba una copa a cada uno con un precario equilibrio.
Nos habíamos reunido en el cumpleaños de mi padre. Mi madre le había preparado una gran fiesta y todos los amigos cercanos estaban invitados, igual que conocidos y gente importante que papá había conocido durante todos estos años a cargo de departamento de urgencias del hospital. Por supuesto, Emmet y Alice junto con sus respectivas parejas no podían faltar. Y yo había aprovechado este momento más distendido del aperitivo para interrogar a Rose. No bromeaba sobre el parón de todo el proyecto del Fantasía y a Carl tirándose de los pelos. Por no mencionar que yo comenzaba a sentirme muy ansioso por llevar dos semanas sin ver a Bella. Nuestro último encuentro me había creado unas necesidades no satisfechas que me estaban comenzado a pasar factura… Parecía un maldito adolescente. Había pasado casi un año y medio en trance y ahora Isabella Swan me había despertado y de la peor de las maneras.
-Bella es así… y bueno, Jacob aún está intentado que lo perdone por haberle dicho que no tenía criterio… Así que ha hecho lo que mejor sabe hacer– comentó con indignación haciendo que Alice y yo nos sintiéramos muy intrigados.
La pequeña duende no lo podía esconder, además, después de nuestra charla sobre Bella, su interés por ella había crecido exponencialmente.
-¿Y qué es? – preguntó Alice impaciente al ver que Rose se perdía en sus pensamientos y no continuaba hablando.
-Llevársela a su terreno… Sabe que Bella lo quiere demasiado y en Forks no lo podrá evitar. Además, los Swan lo adoran y siempre jugarán a su favor. Bella no tiene ninguna oportunidad de hacerse la dura… - comentó dando un pequeño puntapié al césped de mamá. – Aunque si eso es bueno para el restaurante, supongo que no está tan mal. – acabó resignada.
-Cualquiera diría que va a lavarle el cerebro – intentó bromear Alice.
Era increíble el don que tenía mi amiga para irrumpir una conversación privada entre dos personas y hacer que fueras tú quien te sintieras un extraño cuando ella se apoderaba de ella.
-No es eso… Mira yo no soy neutral con Jake. Me cae demasiado mal como para serlo – rebatió Rose.
-¡Y es por eso que esta es la mejor ocasión para ti! Ni Edward ni yo lo conocemos así que puedes desahogarte con nosotros – le animó a continuar Alice con una sonrisa un tanto maligna en la cara.
Intenté hacerla parar, su afán por saber más de Bella no tenía límite, pero ella ni se inmutó.
-Yo sé que Jacob la quiere y ella a él… pero tampoco puedo evitar pensar que a él siempre le ha ido demasiado bien que Bella sea tan poco dada a conocer gente nueva – comenzó a explicar Rose.
Debo reconocer que estaba agradecido a Alice. Bella era un libro cerrado para mí. Me costaba saber qué pasaba por su mente y cada vez sentía más necesidad de ella, pero su actitud era tan volátil que no sabía qué pensar. Estas pequeñas conversaciones robadas a Rose me ayudaban a entenderla un poco más.
-Sé que los dos hemos tendido a protegerla – continuó Rose – Pero mientras que yo intento que ella salga de su concha y deslumbre a todo el mundo… Él… Él la quiere solo para él. Y cada vez que ella comienza a separarse un poco, él encuentra la manera de hacerla volver… y no es justo, porque él ha tenido su vida y ella no se ha metido… Además… ¡Da igual! ¡Emmet después me dice que me obsesiono con Jacob y acabara siendo verdad! – intentó desviar el tema.
-¡Oh vamos! Emmet habla por el placer de escucharse muchas veces. – esta vez, para mi sorpresa, fui yo, y no Alice, quién la animo a continuar - Tú te preocupas por Bella, no veo que tiene eso de malo.
La enana me miraba con una cara que ni un gato después de cazar un canario. Esto me iba a traer consecuencias, pero al diablo con ellas, quería saber más.
-No sé, es una tontería en realidad. – dijo sacudiendo sus hombros –Desde que volví a Seattle los noto… como si algo hubiera cambiado entre ellos… No están como siempre. Parece que quieren cosas diferentes y creo eso es lo que los está separando… - explicó un poco confusa.
-¿A qué te refieres? ¿Profesionalmente? Pensaba que ambos querían expandir su negocio – preguntó Alice que estaba impaciente por intervenir.
-No… No sé cómo explicarlo… - dijo contrariada. – Nunca me ha caído bien Jacob, pero era innegable cuando estabas con ellos que se entendían solo mirándose… que ambos sabían quiénes eran el uno para el otro independientemente de las habladurías de la gente sobre ellos… Imaginaros chico y chica que se pasan el día juntos desde pequeños, se entienden a la perfección, trabajan juntos, se adoran… - explicó mientras mi odio por Jacob crecía al ver todo lo que compartía con Bella mientras a mí casi no me daba ni la hora – Pero eso que tenían… ya no es igual…
-¡Aquí estáis! – Escuchamos gritar a Emmet que se acercaba con Jasper – Tu madre te está buscando. Los invitados están comenzando entrar para sentarse en las mesas, deberíamos hacer lo mismo – nos explicó haciendo que nos moviéramos para el salón y terminando esta conversación tan fructífera.
Iba pensando en lo que nos había dicho Rose sobre Bella mientras buscaba a mi madre entre la gente.
Solo había visto a Black y Bella juntos una vez. En la primera y única reunión que habíamos tenido con ellos dos, después siempre se había encargado esa pequeña mujer que era mi tortura. No podía negar que se notaba cuando estaban juntos que se conocían muy bien. Eran esa clase de personas que se entienden sin palabras, incluso estaba seguro que los dos eran muy conscientes de lo que pensaba el otro sin ni mirarse… pero si algo no hubiera dicho que eran es solo amigos. Al menos por parte del tal Black. Aún recuerdo las miradas tensas entre él y Caius. Sus conversaciones retándose y el malhumor de Bella por su actitud. Era interesante pensar como en tan poco tiempo había cambiado todo tanto, seguramente si esa reunión se volviera a repetir sería yo el primero en gruñirles y lanzarles algo por intentar llamar la atención de Bella.
-Cariño aquí estás… ¿Edward? – escuché la dulce voz de mi madre llamar mi atención.
-Estaba distraído. ¿Dónde nos sentamos? – la distraje mientras ella me acompañaba a la mesa dónde estaba papá ya sentado junto con James Witherdale y Victoria, un matrimonio que habían sido íntimos amigos de mis padres desde que coincidieron en la universidad. También estaba su hija Irina con ellos. Prácticamente nos habíamos criado juntos a pesar que era dos años más pequeña que yo.
-Buenas noches – me presenté mientras retiraba la silla de mamá para ayudarla a sentarse.
Saludé a los amigos de papá y me senté en la única silla disponible al lado de Irina.
-Buenas noches. No te había podido saludar antes, discúlpame – le dije dejándole un leve beso en su mejilla.
Hacía unos años que no la veía pero seguía exactamente igual que siempre. Su melena larga y rubia perfectamente peinada y con el mejor de los atuendos para hacerla lucir aún más bonita de lo que ya era.
Nos conocíamos de toda la vida y era muy simpática. Mamá y Victoria siempre nos habían intentado emparejar, pero cuando conocí a Jessica todos sus esfuerzos se fueron por la borda. Me llevaba muy bien con ella, y aunque no éramos íntimos, habíamos compartido bastantes tardes de juego e incluso en el instituto habíamos coincidido en alguna fiesta, aunque como ella iba dos cursos por debajo del mío no compartíamos amistades. Al llegar a la universidad nuestros caminos se volvieron a separar, ella se había decidido por la soleada California.
-No te preocupes, he visto que has estado muy ocupado y no es como si no me hubiera entretenido poniéndome al día de la increíble vida de media ciudad… Nunca subestimes el poder de las amas de casa para enterarse de absolutamente todo sin salir de su comedor – me contestó divertida acercándose a mí para que no nos escucharan.
-No lo hago… por eso intento mantenerme lejos de ellas. Son una especie peligrosa – le confesé. –
-Pobre Edward Cullen… un indefenso hombre en las garras del club de lectura de su adorada madre – bromeó con indiferencia mientras comenzaban a repartir la comida.
Irina era una buena chica, que no había tenido demasiada suerte en el amor. Era raro verla sola, acostumbraba a ir acompañada de un chico diferente cada vez que la veía y no porque fuera una pica flor, sino porque no le duraban nada. Era una romántica empedernida y todos la acababan decepcionando tarde o temprano. Algún día aprendería que para encontrar un hombre con el que compartir su vida más de un mes debería dejar de buscar entre los chicos de la discoteca que no buscaban nada serio. Era demasiado bella y demasiado lista para perder su tiempo con ellos.
La conversación con ella fue muy entretenida. Siempre había sido una persona muy extrovertida y era imposible no encontrar nada en común de lo que habar.
-Tus padres son adorables… En serio ¡Míralos! Después de tantos años de casados y tu padre sigue mirándola como si fuera la única mujer del planeta – comentó apoyada en su silla de manera graciosa mientras observábamos a varias parejas, entre ellas los anfitriones, bailando lentamente en la pista.
Me fijé en mis padres y no pude evitar recordar cómo no hace mucho tiempo era yo quien miraba así a la que pensaba iba a ser la mujer de mi vida. Era extraño pero esos recuerdos cada vez eran menos tristes… Eran conmovedores, pero soportables.
-Eres una romántica. ¡Aún recuerdo todas las veces que me hiciste mirar "Never been kissed" o "Dawson's Creek"! – apunté recordando cómo me torturaba cada vez que venía a casa y nos teníamos que entretener mientras nuestros padres jugaban sus eternas partidas de cartas.
-Son clásicos Edward. No te obligué, te hice un favor en la vida– me dijo amenazándome con el dedo. - ¿Bailas? – me preguntó.
-¡Dios no permita dejarte en esta silla aburrida! – acepté su propuesta ofreciéndole mi brazo.
Notaba las miradas de buena parte de los invitados puestos en nosotros. Había sido así durante casi toda la noche. No habían sido muchas las ocasiones en las que me había dejado ver en este año y medio y mamá había renunciado a hacer la mitad de las fiestas que hacía con sus amigos solo para no hacerme pasar el mal trago de decirle que no iba a asistir. Así que ahora era toda una sensación.
Nos acomodamos y comenzamos a bailar.
-Algún día me agradecerás también tu habilidad por el baile – me dijo mirándome divertida.
-Créeme que ver más de cincuenta veces "Grease" no me ha enseñado a no pisarte los pies – bromeé haciéndola reír.
-Eres un desagradecido, Edward Cullen – me contestó encogiéndose de hombros. – Además, tú no eres tan guapo como John Travolta.
-No era eso lo que decían tus compañeras de instituto – contraataqué recordando cómo me había suplicado que le dejara presentarme a unas chicas para que le permitieran hacer las pruebas para entrar al equipo de animadoras.
-No estás envejeciendo nada bien. - me contestó una vez más haciéndose la desentendida haciéndome reír.
-Me alegro que hayas podido venir… - me miró confusa – Todo el mundo me está mirando como si fuera un bicho raro… ya sabes es la primera vez que vengo a un evento del estilo desde que Jessica murió, al menos contigo es diferente – le expliqué.
-Me alegro de servirte de distracción. Tiene que ser incómodo para ti – me dijo sinceramente Irina.
-Lo es, pero ya no tanto…Con el tiempo se hace todo más soportable. – le confesé.
-Hacíais muy buena pareja. Me hacíais creer en el amor – me dijo antes de apoyar su cabeza en mi hombro para continuar bailando.
Bailamos unas canciones más antes de volver a divisar a mis amigos.
-¿Te apetece volver a ver a Emmet y Alice? – le pregunté despertando su interés.
-¡Claro! – me contestó rápidamente.
Fuimos hasta su mesa y después de los saludos, la conversación fluyó hacia nuestros días de instituto.
-¿Y dónde vives ahora, Irina? – preguntó Alice.
-En Seattle. Me mudé hace unos meses, vivo con una amiga de la universidad. – nos explicó.
-¡Ahhhhhhh! – chilló Alice.- ¡Qué bien! Así nos podremos ver más. Tengo toda la intención de comenzar a llenar este grupo de mujeres – declaró Alice como si estuviera maquinando algo malévolo.
La noche fue muy tranquila, y a pesar de las miradas que tuve que soportar de todo el mundo, estuve realmente bien entre tanta gente. Ver a mis padres por primera vez en mucho tiempo tranquilos y disfrutando sin estar preocupados por mí era un cambio que esperaba se mantuviera en nuestras vidas durante mucho tiempo.
-¿Vuelves a Seattle? – le pregunté a Irina cuando me iba. Como hijo de los anfitriones había sido el último de mis amigos en abandonar la fiesta, pero ahora solo quedaban los amigos íntimos de mi madre y me sentía fuera de lugar.
-Mi padre me ha venido a buscar, así que me tendré que esperar a que decidan devolverme a la ciudad o me quedaré en su casa a dormir – me contestó resignada.
-Yo me voy ya, si quieres te puedo acercar… a no ser que quieras continuar enterándote de los entresijos de vida de la gente – me ofrecí apiadándome un poco de ella.
Si me costaba pensar qué hacer yo rodeado de tanta gente con la que no tenía nada en común, me puedo imaginar que era igual de pesado para ella quedarse.
-Dame cinco minutos. – me dijo mientras saltaba de su asiento.
Me acerqué para despedirme de mis padres y mamá como siempre me miró con suspicacia.
-He visto que tú e Irina habéis pasado mucho tiempo juntos… - me dijo mientras me arreglaba, sin necesidad, la corbata.
La miré divertido, al parecer Esme Cullen volvía a adoptar su papel de celestina que había abandonado durante tanto tiempo.
-Siempre hemos sido amigos – le contesté resignado.
Sabía que tarde o temprano esto iba a suceder.
Todo el mundo había esperado, con mucho respeto, a que yo superara mi duelo por Jessica, pero, al parecer no era el único en darme cuenta que algo había cambiado, también era notable este cambio para los demás. Alice lo había hecho cuando me abordó preguntándome por Bella, mamá lo hacía ahora con Irina… Se había abierto la veda de buscar una chica para Edward.
-Mi amor, de las mejores amistades nacen los mejores amores – me dijo con una sonrisa tierna.- Me alegra que comiences a darte una nueva oportunidad… Que vuelvas a hacer tu vida. Te sienta bien, cariño. – acabó dándome un abrazo.
-Poco a poco mamá. – le respondí mientras ella me miraba con comprensión.
-¡Ya estoy lista! – Exclamó Irina llegando a nosotros – Esme la fiesta ha sido preciosa, muchas gracias por invitarme – le dijo a mi madre haciéndola feliz.
-No me des las gracias, eres de la familia, de ninguna manera podías faltar. Y mucho menos ahora que vives tan cerca de nuevo. Y ahora marchaos, no quiero que se os haga más tarde, tenéis un largo camino por delante – nos despidió mamá dándonos un abrazo a los dos.
Dejé a Irina en su casa cerrando una gran noche.
Hacía tiempo que no cogía el coche, pero me alegraba haber optado por él y no por la moto esta noche. A mamá le hubiera dado un ataque, como cada vez que lo hacía, y además hubiera tenido que dejar a la pobre Irina rodeada de gente de más de sesenta años que solo le preguntarían por qué no tenía pareja o si comenzaba a pensar en sentar la cabeza como si el que estuviera haciéndose un hueco como redactora de noticias en el principal canal de la ciudad no sirviera de nada.
Como se había vuelto una costumbre subí un par de calles más de lo necesario para poder encarar mi calle, desde un punto lo suficientemente alto que me permitiera pasar por delante de casa de Bella. Cuando llegué alcé mi vista para comprobar que sus luces seguían apagadas. No había habido señales de que hubiera alguien dentro desde hace semanas. No sé qué esperaba si sabía que estaba en ese pueblo suyo con Black….
Yo sé que Jacob la quiere y ella a él… Esas palabras de Rose llevaban rondando en mi mente desde que las había escuchado. Bella me intrigaba y mucho más ahora que igual me enviaba señales de quererse acercar como me ignoraba a minuto siguiente, pero su relación un Black era todo un enigma para mí. Uno que no llevaba excesivamente bien. Sabía que había muchas formas de amar a alguien. Yo mismo quería con locura a Alice sin que eso supusiera que quería tener algo con ella, pero la única vez que había visto a Black no me había parecido que todo lo que sintiera por Bella fuera sólo platónico.
Parece que quieren cosas diferentes y creo eso es lo que los está separando… Volví a sentir las palabras de Rose encendiendo un sentimiento extraño dentro de mí. Jacob Black sería un majadero si no viera lo que tiene delante y mucho temía que no lo era. A diferencia de Caius, al que Bella parecía tomárselo a broma, quizás como un entrañable y loco amigo, con Jacob era diferente. Sin ser muy cercanos a ellos dos ya me había dado cuenta que ella por esta amistad estaba dispuesta a luchar contracorriente y hasta aceptar cosas que no la hacían feliz. ¿Qué sentiría Bella por él para hacer todo eso?
¡Maldita Isabella Swan! Me había eclipsado desde el primer instante y ahora era incapaz de purgarla de mí.
…
-Buenos días Tanya. Espero que hayas podido descansar – saludé a mi secretaria.
Era miércoles y llevábamos una semana un poco loca. Había decidido que iba a probar un poco su talento y le había asignado un proyecto que supervisaba personalmente. Una de nuestras mejores firmas estaba haciendo una fusión y ella se había unido al grupo de trabajo. Sabía que le estaba quitando horas de sueño y de estudio de algunas asignaturas de la universidad, pero ella había insistido en que podía con todo y estaba motivada, además continuaba haciendo sus labores como secretaria de manera impoluta. Sin duda tenía tablas, esperaba que continuara el tiempo necesario con nosotros para verla crecer como profesional.
-Sí, Señor Cullen lo he hecho. – me contestó mientras me seguía a mi despacho para ponernos al día de lo que teníamos por delante – Estos son lo último que me mandó y aquí tiene su café – me dijo acercándome una carpeta y poniéndome delante de mí una taza.
-No creo que haya descansado mucho si has acabado todo lo que te mandé ayer– comenté incrédulo mientras le echaba un ojo por encima – Los revisaré después. Y bien, ¿Qué tenemos hoy?
-La reunión con Smith para el cierre de su empresa. Con Watson para la nueva redistribución de los beneficios entre los socios. Tiene también una reunión con Aro y otra con Marcus para comentar las auditorias de la empresa de cosméticos de sus esposas. Y… - dijo con un aire misterioso – Bella Swan ha llamado. – anunció con una sonrisa en la cara.
Esto sí era una buena noticia. No sólo para mí personalmente que ardía de ganas de verla, sino a nivel laboral. Realmente, el proyecto estaba parado y parte del personal estaba crispado. Habían pasado dos semanas y media sin saber nada de ella.
-Dime que no vamos a alargar más esta tortura – con un poco de suerte mi tono no dejaría entrever mi necesidad personal.
-He concertado una cita con ella mañana por la tarde. A las cuatro y media. Le he dejado libre el resto de la tarde porque supongo que con todo el revuelo que hay les llevará bastante tiempo ponerse al día. – me informó eficientemente Tanya.
-Maravilloso. Informa a Carl y los demás, a ver si conseguimos al menos trabajar un día en paz – comenté dando por acabada nuestra reunión matutina diaria.
Tanya asintió antes de marcharse y dejarme solo con mis pensamientos.
Bella había vuelto. Supongo que eso era bueno. Todo parecía indicar que su misión de crear una carta había ido bien…Pero ¿Qué más habría pasado? No me podía sacar de la cabeza la conversación con Rose sobre Black.
La jornada de trabajo me había absorbido dejando mis preocupaciones de lado, pero ahora que estaba en casa solo mi mente volvía a ir a mil por hora. Ni el ejercicio conseguía ya acabar con las ganas que tenía de Bella.
Desde que habíamos estado juntos la necesidad de volver a tenerla entre mi cuerpo había aumentado en vez de disminuir. En vez de saciarme solo me había hecho estar más sediento. Había intentado analizar qué era lo que me pasaba.
¿Sentía algo por ella?
No. Al menos, nada muy profundo de momento. Pero había algo en ella que me atraía como la luz a las polillas. Me había dado cuenta desde el primer instante que la vi en esa sala de juntas que era de esas mujeres que te hacen perder la cabeza y no me había equivocado. Había sido terriblemente inocente cuando pensaba que Caius y Black se estaban comportando como unos niños intentando llamar la atención de Bella cuando ellos simplemente ya se habían dado cuenta de lo que Isabella Swan ocasionaba y yo era aún un ciego.
Mañana la volvería a ver después del encuentro que habíamos dejado a medias en el restaurante. Lo mejor sería no pensar mucho en ello si no quería acabar como un adolescente hormonado calmando mi propia excitación.
….
-Hazlo entrar Tanya – contesté resignado a través del comunicador.
Vi a entrar a Carl como una tromba a mi despacho.
-Sabes que por mucho que llegues veinte minutos antes, ella no lo va a hacer por arte de magia. – dije sin necesidad de especificar que hablábamos de Bella. Si había alguien más ansioso que yo de verla en esta empresa, era Carl.
-¡Dos semanas y media! ¡Veinte días en total! Este proyecto es mi bebé y lo tengo abandonado porque sus padres han desaparecido – comentó haciendo aspavientos.
Intenté no analizarlo en exceso, pero pensar en Bella y Black como "padres" de nada me revolvía el estómago.
-Céntrate Carl que creo que este proyecto está acabando con la poca cordura que había en ti – bromeé con él, sabiendo que mi sensatez también había pasado a mejor vida desde que Bella llegó a mi vida.
Había pensado mucho en este último hecho y aunque había una pequeñísima parte de miedo por dejar atrás a Jessica predominaba la excitación. No sólo sexualmente, incluso no únicamente centrada en Bella, sino ganas de comenzar una nueva etapa. Cada vez me sentía más preparado para comenzar a construir mi vida de nuevo. Mi amor por Jessica nunca desaparecería, como tampoco lo haría la vida que habíamos tenido juntos, pero era joven y no podía estancarme en recuerdos de algo, que injustamente, nunca volvería a tener.
Estuve trabajando un rato más aprovechando que Carl había desaparecido con Tanya. Supongo que estaría en la sala de juntas para preparar varias muestras de algo que tenía que enseñar a Bella.
-Le esperan en la sala de juntas Señor Cullen – me avisó Tanya entrando a mi despacho.
-Muy bien, vamos a devolver la paz a esta empresa – bromeé con ella – He corregido lo que me has entregado esta mañana. He hecho algunos cambios, haz las modificaciones en el documento original y prepáralo todo para la reunión con el cliente. Si no entiendes algo mañana lo comentamos. Cuando acabes puedes marcharte, te lo has ganado. – le expliqué antes de irme a la sala que quedaba al final del pasillo.
Entré en la sala deseoso de verla y me topé con un Deja vu.
Bella estaba al fondo de la sala comentando animadamente algo con Carl. Estaba preciosa. Su pelo volvía a estar suelto y su melena de rizos castaños caía libremente por su espalda. Un serio vestido negro y unos zapatos de tacón completaban su aspecto demasiado sobrio para mi gusto. Nada era equiparable a su refrescante vitalidad cuando vestía como era ella y no con este aspecto que había adoptado siempre que venía a la empresa. ¿Quién le habría dicho que era necesario que dejara de ser ella para hacer negocios?
Mi vista se desvió un poco a su izquierda para ver a Jacob Black. Esta vez la diferencia entre los dos no era tan destacable, supongo que era debido a los tacones que llevaba puestos Bella que la hacían parecer bastante más alta, pero él seguía luciendo igual de incomodo con la situación como el primer día que nos vimos en esta misma sala.
¿Qué narices estaba haciendo aquí?
Su mirada se clavó en la mía. No había amabilidad en ella, ni tampoco en su aspecto. Estaba aquí por alguna clase de obligación. No me extrañaría que Bella lo hubiera chantajeado.
-Buenas tardes – decidí hacerme notar.
-¡Edward ya estás aquí! – exclamó Carl contentó por poder comenzar la reunión acercándose a la mesa y tirando a Bella con él.
Esperé hasta que ella llegó a mi lado y le tendí a mano. Necesitaba tocarla.
-Un placer volverte a ver – la saludé y ella se sonrojó haciéndome notar que no todo estaba perdido. Quizás podríamos hacer algo con esta necesidad que ambos sentíamos.
Antes de soltar su mano dejé una suave caricia en su palma que le hizo cerrar brevemente los ojos.
-También a usted Señor Black – saludé profesionalmente al socio de Bella. No se me olvidaba que él nunca había estado muy a favor de contratar nuestros servicios, así que mejor mantener el trato en el plano más respetuoso posible, para evitar incomodidades.
-Me he desligado demasiado tiempo de todo el proceso, y no ha sido justo para Bella… Espero poder enmendar mi error – comentó mientras posaba una de sus grandes manos en la espalda baja de Bella haciéndome hervir de rabia.
-No os dejéis engañar… es como los estudiantes que dicen que este curso llevaran todo al día y después no se ponen a estudiar hasta que faltan dos horas para el examen – interrumpió Bella aligerando el ambiente que se había creado y mirando a Black con algo de ¿remordimiento?
¿Qué habría pasado entre estos dos y a qué se debían estos cambios en Back?
-¿Comenzamos? – pregunté intentando no darle más vueltas de las necesarias. De repente ya no tenía tantas ganas de tener esta reunión.
Me senté en la cabecera de la mesa. Con Bella a mi lado, a la izquierda, y Jacob a continuación. En la otra banda, Carl y a su lado Josefine, la encargada de marketing y publicidad del proyecto.
La reunión fue muy bien. Carl pudo obtener el okey que necesitaba un sinfín de cosas y Josefine les informó que comenzarían a crear la estrategia de publicidad del nuevo local. Entrevistas en medios locales, anuncios, redes sociales y un largo etcétera que por la cara de Bella estaba siendo un poco abrumador para ella. Black seguía impertérrito la reunión, solo alguna mirada de advertencia de su socia conseguía hacerlo participar, pero se le notaba atento a lo que le explicábamos.
Seguíamos discutiendo la estrategia publicitaria y como encuadrarla en el presupuesto junto con preferencias de Bella y Black cuando percibí el olor a rosas que tan bien reconocía.
Me giré y vi a Bella pasándose la mano nerviosa por su cabello mientras fruncía el ceño y se mordía los labios. Había hecho las suficientes reuniones con ella para saber que había algo que no la acababa de convencer.
-¿Estás bien? – me acerqué un poco más a ella mientras nuestros otros tres acompañantes discutían sobre la necesidad de hacer una gran inauguración.
Sus ojos conectaron con los míos y sus dientes apretaron con más fuerza sus labios. Tenía tantas ganas de substituir sus dientes por mis labios que solo el estar acompañados por tres personas más impidió que lo hiciera.
Sacudió su cabeza antes de contestar.
-Cansada… nadie diría que echaría de menos tus aburridos balances y datos legales – me susurró creando un pequeña burbuja entre nosotros.
-Siempre podemos tener una reunión privada… seguro que hay algún aburrido dato económico que te podría explicar con todo lujo de detalles – le dije sugerentemente acercándome un poco más a ella lo que me permitió notar como se alteraba.
-¿Todo bien por aquí? – la profunda voz de Black nos interrumpió haciendo que nos separáramos.
-Le preguntaba a Bella si quería un café. ¿Alguien? – me ofrecí intentando salir de la situación lo mejor posible.
Me levanté a servir algunos cafés de la máquina que había siempre preparada en la sala y continuamos con la reunión. La mirada furiosa y la hostilidad de Black se redirigieron, esta vez ya no parecía furioso con todo el mundo en la sala, parecía haber encontrado un objetivo más personal: yo.
Parece que quieren cosas diferentes y creo eso es lo que los está separando.
Supongo que cada vez estaba más claro que era lo que quería Black. Solo esperaba que Bella no quisiera lo mismo, aunque yo no era nadie para pensar así. Total, lo nuestro era algo solo físico. Había mucha química pero no había amor por medio.
La reunión acabó una hora más tarde con todos nosotros bastante agotados mentalmente. Antes de salir de la sala de juntas Bella se aclaró la garganta. Era increíble ver como alguien tan pequeño era tan decidido y buscaba cualquier manera de hacer oír su voz.
-Nosotros… os queríamos haceros una propuesta… - miró a Black buscando su apoyo que aunque relajó el gesto y cabeceó asintiendo no hizo el intento de tomar la palabra – Tenemos los platos principales que formaran parte de la carta, aún queda mucho, pero sin lugar de dudas es un gran punto de inicio… Bueno, queremos invitaros a una pequeña cata que hemos programado para el martes que viene… - nos invitó con una sonrisa nerviosa en la cara. – Creo que… bueno, os ayudará un poco a entender qué es lo que queremos hacer y… a mí me haría mucha ilusión. Estáis haciendo un gran trabajo y es… no sé… es importante para mí. – acabó mientras se retorcía las manos nerviosa.
Rose había dicho muchas veces que Bella no solía preocuparse por nadie que no fuera su círculo más íntimo, así que este paso debía ser realmente especial para ella. En todos estos meses había pocas cosas por las que había visto a Bella apasionada y la cocina y su restaurante era una de ellas, si quería compartir este momento con nosotros nos podíamos sentir unos privilegiados.
-Si no os va bien… lo entendemos. No estáis obligados a aceptar ¿Verdad que no Jake? – buscó algo de seguridad en él. De repente era un manojo de nervios que daban ganas de abrazar para protegerla del mundo.
-Estaremos allí – dije seguro como el infierno que no habría nada que me hiciera perderme esa cita y además quería que se sintiera segura. Absolutamente siempre, sin necesidad de recurrir a Black.
-Por supuesto ¡Es un honor! – comentó Carl y Josefine también aceptó con el mismo entusiasmo.
Cuando salimos al pasillo Bella se quedó algo rezagada, unos pasos más atrás del grupo, casi juraría que estaba esperándome ya que cuando llegué a su lado soltó un poco de aire antes de hablar.
¡Vaya esto sí era nuevo!
-Andrea también está invitada y Tanya… ¿Serías tan amable de decírselo? – me preguntó algo más tranquila. Fue un detalle que se acordara de la ayudante de Carl y Tanya que también han estado participando aunque no tan activamente en el proyecto.
-Por supuesto. Es un gesto muy bonito de vuestra parte – le dije aunque dentro de mí estaba convencido que era una deferencia más por parte de Bella que de Black.
-Gracias… Será bueno para que todo el mundo sepa qué es lo que queremos… Bueno, Jake no estaba muy convencido, pero al final le ha visto los beneficios – comentó con un deje de orgullo en su voz, confirmando mis sospechas.
El imbécil de Black no se merecía el ser de luz que tenía al lado.
-¿Crees que Alice querrá venir? – me preguntó de nuevo parándome antes de que nos pudiéramos reunir con los demás – Esto nos irá mejor a nosotros que vosotros, sinceramente… sois como unos conejillos de indias, un estudio de mercado que diríais vosotros – añadió riéndose haciendo que un calor dentro de mí me apretará las entrañas.
-Estoy absolutamente seguro que será la primera en llegar – le aseguré haciendo que su sonrisa se ensanchara.
Me sentía bien al saber que Caius no era el único capaz de provocar alegría en ella.
-¡Genial! – me dijo mirándome fijamente para después continuar caminando sin atreverse a añadir nada más.
Cuando llegamos a la zona dónde se enchanchaba el pasillo, donde estaban los escritorios de las secretarias, entre ellos el de Tanya, vi una larga melena rubia que definitivamente no estaba con nosotros en la reunión… Teniendo en cuenta que no quedaba nadie en la empresa no sabía quién podía ser o cómo había entrado.
Se giró.
-Edward, he venido a raptarte y no acepto un no por respuesta. He visto muchas series de ladrones cómo para saber qué tomar medidas si opones resistencia – me dijo Irina con su particular humor.
Escuché un pequeño gruñido detrás de mí antes para inmediatamente ver cómo Bella se despedía velozmente de todo el mundo, sin ningún rastro de la sonrisa que había tenido tan solo un minuto atrás y salía lanzada como un cohete para el ascensor, seguida de un Black que me fulminó con una mirada de odio más severa de lo que nunca le había visto.
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NA:
¿Qué os ha parecido? Tenemos nueva chica en el fic ¿Qué os ha parecido Irina? Y al parecer Bella y Jake han tenido unas minivacaciones en Forks y algo ha cambiado….¿Alguna apuesta? ¿Dejará Bella de ocuparse de los negocios con Volturis?
Ya sabéis que espero vuestros comentarios/ teorías como agua de mayo (nunca mejor dicho). Me encanta leer lo que pasa por vuestras mentes sobre este par.
ACTUALIZACIÓN: Las que me seguís de otras historias sabéis que acostumbraba a actualizar dos días a la semanas. CREO (y subrayo el creo) que a partir de la semana que viene podré volver a hacerlo. NO ES SEGURO PERO ACTUALIZARÉ EL MIÉRCOLES (espero y deseo poder comenzar a subir 2cap/semana) O si no hay suerte EL VIERNES. Y una vez comience la rutina de 2cap esos serán los días escogidos.
