Aloja u-u, "¿por qué esa cara?", me han rebotao el fic, "¿Quienes?, espera, no me importa", bueno u-u;

Pos aquí está el capítulo, lo hubiese subido hace una semana pero me líe con el proyecto de un amigo y asdasdasdasd. Pero ya estoy aquí, y lo que puedo decir es que no sé nada, porque he revisado este capi varias veces y yo diría que es neutraloso, es un capítulo de preparación, respondo algunas dudas, planteo más, y pues ya. No ando muy animado ahorita así que os dejaré leyendo nomás xD.

Espero que les guste, y de verdad me gustaría responderos los reviews, pero es que a veces no sé como así que solo os puedo decir GRACIAS LOS QUIERO MUCHO ASDASDASDASD; ah, eso me recuerda, me han sugerido que si cambiaba el tipo de letra de los pensamientos, pero, no sé cual ponerle o-o, yo lo ponía en cursiva, pero es que igual no se nota tanto, lo pongo acá y no por mp, porque así todos podéis opinar ^^ (conque lo haga uno nada mas me conformo, tampoco es que espere una oleada de comentarios diciéndome que tipo de letra debería usar para los pensamientos), mientras tanto lo dejaré así como siempre. En fin, que aquí está el capi, nos vemos abajeto /o/


...

Y sonó el despertador.

Abrí los ojos un poco nervioso por el sueño y porque me esperaba que la pegaso me hiciese una broma para inaugurar esta nueva etapa de nuestra relación. Pasamos de ser dos desconocidos que viven juntos, a ser dos bichos que son amigos que viven juntos y van a hacer ejercicio. Bueno, progreso es progreso.

[Relationship level up]

-Bueno, esto es extraño. - Dije en voz baja mientras me daba cuenta de que nada raro ocurría al mismo tiempo que revisaba el reloj despertador para ver la hora. – Por otro lado, ¿cómo aprendió esa loca a mover mi alarma? – Me pregunté recordando que Dash no sabía números, y mucho menos habría de saber cómo manejar el despertador.

Me levanté, me puse mi camiseta, tomé la pasta dental y salí de la habitación.

-"Vamos no me jodas". –Pensé al ver a la pegaso parada en dos patas en la cocina preparando algo en un recipiente plástico sobre el mesón. - "Joder con los mundos paralelos, si es que estoy mal". – Me dije dentro de mi cabeza mientras empezaba pellizcarme otra vez.

Rainbow Dash continuó revolviendo algo en el recipiente utilizando una cuchara que sostenía con los dientes. Acabó en un momento y se dio cuenta de que yo había salido de mi habitación.

-¡Jex! – Exclamó alegre en plan "que bien que te despertaste, te estaba esperando", lo cual me dio mal rollo.

Yo me quedé con cara de "¿qué pasa?", ella corrió hacia mí y me empujó hasta la cocina. Me puso frente al mesón y rápidamente sirvió su mezcla en un vaso plástico.

-Ya. – Dijo ella tan tranquila esperando a que yo me lo bebiera mientras me veía con una carita de "lo he hecho para ti, así que te lo vas a beber".

Lo ojeé un poco y se veía extraño, era... era amarillo pálido, parecía una tortilla de huevo sin freír, pero tenía otras cosas, creo que trocitos de manzanas; Además, cuando me fijé en la basura vi cáscaras de naranja.

-Ehmmm, creo que yo paso. – Dije con cara de yaoming.

-Jex. – Dijo en un tono estricto antes de que pudiera moverme para irme.

-Pero... – Repliqué pero ella me miró con sus ojos de "o lo haces tú o hago que lo hagas". – Vale. – acepte a regañadientes y ojeé una vez más el jugo raro que la pegaso había hecho, luego lo olfateé y en efecto olía a huevos, naranja y creo que había otra cosa, pero no sabía que era. – "joder con el elíxir, esto lo devuelvo seguro". – Pensé y de regreso vi a la pegaso. – ¿Estás segura? – Le pregunté nervioso como si no supiera que hiciera lo que hiciera me haría beberlo.

La pegaso asintió con su cabeza con los ojos cerrados segura de su fórmula.

-Bien, pero si me muero, es tu culpa. - Dije antes de tomar el vaso y batirlo un poco para después alzarlo a la luz para ver su color como si fuera un vino.

Rainbow me veía atentamente mientras yo me armaba de valor y le daba un sorbido a la mezcla. En cuanto lo hice me dio un retorcijón en todo el cuerpo mientras dejaba el vaso en el mesón y me largaba del lugar.

-Bueno ya está hecho me voy a bañar que tengo que traba-

-¡Jex! – Me interrumpió enojada, la pegaso.

-Waaaa, pewo es que, dabe a boque topical y no e tan boico omo sena. – Dije intentando no saborear la cosa esa que por si no entendieron, dije que sabía a bosque tropical, pero que no era tan bonito como sonaba.

-Hmmm. – Murmulló rabiosa indicándome que me acercara.

-Ben. – Acepté disgustado. – "Y ahora espera que me lo beba todo, si es que... preferiría comer algo que cocine ella en lugar de esta cosa que quien coño sabe porqué le ha puesto lo que le ha puesto". – Pensaba acercándome a la pegaso y su vaso de jugo que me había revuelto el estomago.

Tomé el vaso y Justo después de que Dash me dijera algo en Equestriano...

-¡Hasta el fondo! – Exclamé y me tomé todo el vaso tan rápido como pude sin respirar. – AAAhhhyy, me hubiese tapado la nariz. – Me dije totalmente asqueado del sabor que tenía aquella mezcla.

Antes había probado un poquito, pero nada como el vaso entero, joder.

Dashie río satisfecha y me despeinó el pelo con su casco izquierdo delantero mientras yo estaba ahí muerto del asco intentando no vomitar el elíxir tropical de los cojones.

-Joder... vaya forma de empezar la mañana. – Dije intentando respirar profundo para calmar mi estomago. – Ya pasó, chiquita, ya pasó, tranquila. – Decía mientras me sobaba la panza. –Ya pa-Bruarrrgghhggh. – Vomité hacia la derecha en todo el pasillo frente a mi habitación al mismo tiempo que Dash daba un salto para alejarse de mí quedando suspendida en el aire mirándome con cara de "¡No mames wey!" mientras yo me vaciaba cual globo.

[Opening time, wiiiii, ¡canción!

No se qué madres me inventé,

Para que te quedaras a vivir aquí ~
Lo cierto es que va una semana
Y ya me he cansado un huevo de ti ~

Fin, ahora sigamos con esta madre.]

...

Rainbow Dash se acercó otra vez a mí con otro vaso y una botella de agua; me sirvió el agua y me la ofreció desde el mesón.

-Joder, porqué mi vómito huele a pizza. – Decía mientras trapeaba el suelo. – Ah, gracias. – Le dije a la pegaso tomando el vaso de agua que tan amablemente me sirvió. – Es curioso, solo haces cosas buenas por mí para intentar arreglar lo malo que me hiciste antes y hacerme sentir mejor; la culpa mueve montañas, ya lo decía alguien por ahí. – Dije mientras la veía y pensaba en todas las otras veces que me ayudó.

Entonces Dash empezó a hablar, aparentemente conmigo, en Equestriano. Es curioso porque antes no hablaba mucho, siempre usaba gestos y dibujos; de hecho solo hablaba en su idioma para insultarme o por impulsos. Pero ahora estaba soltándose más a hablar.

Así que... mientras me hablaba en Equestriano, y yo hacía como que entendía, acabé de limpiar el suelo y fui a cepillarme los dientes, que me hacía falta. Luego de lloriquear al ver mi cabello frente al espejo, cogí valor de mis bolsillos, tomé la toalla y me bañé con el granizo que salía de la ducha. Ni modo, eran las seis de la mañana. Y es por eso que me asaltó una duda: "¿Esta por qué está tan despierta tan temprano otra vez?".

Salí de la ducha con la toalla y pillé a Dash volviendo a la cocina desde la sala en el pasillo.

La pegaso se sentó y me miró arqueando una ceja y poniendo una sonrisa de "¿qué pasa guapo?" para romper un poco los cojones.

Levanté la mano con gesto enfadado mientras murmullaba para expresar que dejara el fastidio y me metí en la habitación.

-Joder. – Dije y enseguida escuché las risas de la pegaso viniendo desde la cocina. – Algún día podré vengarme... de alguna manera. –

Me vestí y pensé que quizás ya daba igual, que debía dejar a Rainbow utilizar la pasta dental que le había quitado, mínimo para que se lavara los dientes. Así que fui y arrimé el colchón para sacar los calcescondites. Tomé uno y cuando lo abrí no había nada, ah, salvo una nota con unas letras en el idioma mas troll del mundo con un corazoncito a un lado.

-¿Será cabrona?, bueno, que esperaba yo, si la dejaba todo el día sola en casa, con rencor y toda la hostia. – Dije mientras volvía a arrimar el colchón. – Igual ya he dejado una en el baño, este descubrimiento fue de lo más tonto. – Me dije pensando en que pude haberle ofrecido la que yo había usado antes.

Salí de la habitación con la nota en la mano, cogí la pasta dental del baño, y me acerqué a la sala.

-¡Rainbow! – Llamé a la pegaso, quien estaba mirando la tele rodeada de hojas de papel y lápices lista para pillar un infomercial.

Le mostré la nota y ella empezó a reírse para sus adentros.

-¿Tú... comer... esto? – Le pregunté en un tono algo serio alzando la pasta dental que traía.

-Ka. Ehmm... ¿no?... no... – Respondió un poco confusa, y no la culpo, era muy de mañana.

-¿Segura? –

-Que si... – replicó un poco fastidiada pero a la vez risueña.

-"Joder, ya me está copiando"... "Kawai desu ne"... "Shut up, baka, coño"... "¿Y eso que fue?"... "Espanjanglish". – Pensé al oírla repetir las palabras que usaba yo cuando ella me insistía mucho.

-¿Ya? – Preguntó la pegaso dirigiéndose a mí.

-Ya... ¿qué? –

-Tu... ir... ammm... –Dijo ella y luego un poco confundida recurrió a una de las hojas que tenía en el suelo. – Tú, ir, Ta... ehhhh... – Decía confundida intentando decir una palabra de la cual no recordaba su pronunciación.

Al verla hecha un lío, me acerqué para ver qué quería decir. Entonces ella me señaló el dibujo que hicimos para expresar "trabajo, o trabajar".

-Ah, si, voy a trabajar. – Le respondí y me agaché para aclararle como se decía la palabra. – Tra...ba...jo. –

-Tra, ba, jo. – Repitió ella. – Trabajo. –

-Ahí lo has pillado. –

-Bien, ¿tú ir trabajo? -

-Sip. –

Al oír mi respuesta positiva, la pegaso fue hacia la puerta trasera y se asomó con cuidado mirando hacia arriba apoyada del marco de la puerta.

-"¿Pero qué hace?" – Me preguntaba al mirarla saliendo de la casa en plan "misión imposible".

-¡Ya! – Exclamó desde fuera llamándome con su cabeza para que yo saliera.

-"Aw, que bonita, me está cuidando". – Pensé al darme cuenta de que había salido para asegurarse de que no hubiera rayos en el cielo. Puede sonar ridículo pero fue bastante tierno.

Salí de casa y pasé a su lado.

-Gracias, loca. – Le dije alegremente acariciando su fleco y continuando mi camino.

Al poco rato de caminar me di cuenta de que la pegaso me estaba siguiendo.

-"¿Qué pasa, ahora me quiere acompañar al trabajo?" – Me pregunté mientras volteaba a verla siguiéndome. – ¿Qué pasa, Rainbow?, me estás cuidando demasia -

-¡CORRER! – exclamó la tía de repente mientras levantaba vuelo en plena bajada.

-¡Ahí están, ahí están tus malignas intensiones! ¡Mañosa! –

-¡CORRER! –

-¡Que no se puede correr bajando una montaña, pesada! –

Y volvió a mirarme con su cara de "te voy a aplicar la doble O; o lo haces o te obligo".

-Pesada, que eres una pesada. – Le dije mientras empezaba a correr con cuidado para no caerme. – Y lo eres en ambos sentidos, que no es que te esté llamando gorda, pero joder con las ideas que se te ocurren. –

Corrí como animalejo hasta que la bajada se volvió menos pronunciada y pude regular mejor mi velocidad. Por suerte no me caí, y eso que llevaba un sueño que no veas. Pero igual continué corriendo hasta donde estaba el auto de Mazz esperándome.

-¡Mazzo abre la puerta! – Grité desesperado desde lejos mientras me acercaba al auto con la pegaso a mi lado.

-¡¿Qué pasa, rocky?! – Exclamó el cabronazo riéndose de mí.

Me acerqué al auto, Mazzotta abrió la puerta de atrás y cuando iba a entrar, la pegaso me tiró del cuello del a chaqueta para alejarme del auto.

-¡SUELO, DIEZ! - Gritó señalando la tierra y luego descendiendo para hacer un par de flexiones.

-¿También te has puesto a estudiar números?, joder, estás muy aplicada. – Dije sorprendido.

-¡Jex! – Exclamó poniéndose de pie nuevamente.

-Que sí, que ya voy, pesada. – Respondí mientras me ponía a hacer flexiones a un lado de la carretera.

-Jajajaja, como te trata. – Se rió Mazz.

-Tú, ¡DIEZ! – Le gritó Dash al friki de repente.

-¿Qué?, no, si yo... – Se intentó excusar el Mazzo pero Dash lo atacó con su cara de mala dejándole un poco desconcertado.

-Pero... –

Entonces Dash se acercó a la puerta del auto y le puso la pezuña encima a modo que amenazaba con rayarla.

-¡Ay carajo, está bien está bien, yo hago flexiones o lo que quieras pero no me rayes el coche!, que si no el Kevin me mata. – Dijo el Mazzo totalmente espantado mientras salía del auto más rápido que al tiro y se ponía a hacer flexiones junto a mí.

-A que acojona. – Le dije.

-Mucho, mucho. – Respondió.

Terminé antes que Mazzo y me puse de pie.

-Esperar. – Dijo la pegaso y se fue volando extremadamente rápido.

Entonces Mazz se acomodó para levantarse sin haber terminado.

-Yo no haría eso si fuera tú. – Le advertí

-Pero si no está. –

-Eso crees tú. –

-Joder que miedo. – Dijo y luego terminó de hacer las diez flexiones. – ¿Y así es todo el día? -

-¿Qué no me has visto? –

-Ah, cierto. –

En eso la pegaso vuelve y me da una bolsa con un par de manzanas.

-Ah, gracias, se me había olvidado empacar el desayuno. –

-¿Y a mí no me vasa dar nada? – preguntó Mazzotta. – Yo también hice lo que me dijiste. –

Dashie le bufó y luego se fue volando no sin antes despedirse con su saludo militar, que llevaba tiempo sin hacerlo.

-Dame. – Dijo Mazz acercando su mano a mis manzanas.

-No, son mías, me las he ganado. – Dije mientras abrazaba las manzanas y las apartaba del friki.

-Meh, bueno, cabo Jex, vámonos que tenemos que trabajar. – Mazz se dio la vuelta y regresó al auto.

Yo cerré la puerta de atrás, fui al asiento del copiloto, abrí la puerta, me senté, y nos fuimos a la chingada, o sea, al trabajo.

-Bueno, tanto miedo no da. – Comentó Mazz.

-Si hombre, por eso saliste corriendo del auto, jajajaja. –

-Si es que quería rayarlo, ¿Cómo mierda supo que eso le serviría de chantaje? –

-Lo que pasa es que Dash tiene una capacidad para encontrar puntos débiles que no mames. –

-Oye, es mala, pero mala mala. –

-Claro, te lo llevo diciendo mucho rato, si es que no escuchas. –

-Si te escuchaba, lo que pasa es que no creía que fuera tan difícil. Pensé que sería un poco mas... –

-¿Dócil? ¿Tierna? ¿Sencilla? –

-No, o sea, yo ya sabía que era algo violenta, yo estuve ahí cuando nos persiguió arrojándonos cosas y ahí está la prueba. – Mazz señaló la grieta en el parabrisas. – Pero vamos, no había tenido la oportunidad de tratar con ella. Bueno, aún no la tengo, porque tampoco me ha dejado. –

-Así es ella. –

-Hummm. Tienes que presentármela formalmente. –

-¿Pero para que la quieres conocer?, Mazzo, no caigas como yo lo hice hace unas semanas. Mira lo que me ha pasado, y apenas la conozco. ¿Enserio te quieres meter en ese fregado? –

-También es verdad, no quiero acabar como tú. –

-Ah pues muchas gracias. –

-No, o sea. –

-Ahora por listo te la voy a presentar. –

-No, ojo, o sea, yo... –

-Míralo como se caga de miedo, jajajajaja. Para que luego digas que no. –

-Vale, da miedo. –

Asentí complacido de la afirmación que hizo Mazz.

-Pero yo pensaba que solo a ti te trataba así, ahora resulta que es con todo el mundo. –

-No sé yo. –

-¿Por? -

-Es que me he enterado de que tuvo un novio y la dejó. –

-No jodas, ¿como así? -

-Que no que no, que no puedo hablar de eso, seguro me está espiando ahora mismo. –

-¿Pero son teorías tuyas de esas, o ella te lo contó? –

-En parte lo son... –

-Entonces vale verga. –

-Pe-pero la oí hablar del tipo en sueños. –

-¿Habla dormida? –

-Y ronca. –

-¿Vale pero a que querías llegar con eso? –

-Que igual y le tiene mal rollo a los hombres, ya saben cómo se ponen algunas tías cuando llegan a cierto número de relaciones rotas. –

-¿Y tú que sabes? –

-Pues lo mismo que tú, lo que me ha enseñado la televisión. –

-Touché. Pero entonces eso significa que a ti te tiene que tratar aún mas pa la cagá. –

-No, si ya me agarró un poco de cariño, o creo yo, pero hay que estar claro, yo, y no es porque me haga menos, yo no soy así todo super macho men. –

-Pues ahí tú y el Dei están deacuerdo. Eres carne de Yaoi. –

-Ya pero tampoco se trata de hundirme o insultarme porque te juro que me cago en tu puta madre. –

-Vale vale ¿cual es tu punto? –

-Pues que igual Dash no me ve como una amenaza, o al menos ya no mas, desde que quedó claro que ella no me atraía sexualmente soy como... como... –

-Como su amigo gay. –

-Claro que no. –

-El único hombre con el que las mujeres se sienten cómodas para ser ellas mismas es su amigo gay. –

-No mames. –

-Y en tanto a ti no te guste Dash, y a ella no le gustes tú, son como un gay y una lesbiana viviendo juntos, pero sin serlo. Es, perfecto, la amistad hombre mujer nunca fue mas posible, bien hecho Jex. – Dijo Mazz mientras yo estaba con la mirada hacia abajo sintiéndome algo mal.

-¿Su amigo gay? – Pregunté desanimado.

-Sip. –

-El coño de su madre. –

-Pero no te sientas mal, ¿es lo que querías o no? –

-Hombre, yo quería ser su amigo, no su amigo gay. –

-Que es una manera de decirlo, es para expresar que no te atrae sexualmente nada más. –

-Vale, pero si yo soy su amigo gay, ella es mi amiga lesbiana. –

-Sí, eso fue lo que te dije antes. –

-Pues nada. –

-Aunque yo no descartaría el hecho de que algún día te viole.-

-Y dale con eso, ayer tuve una pesadilla de mierda, me cago en todos ustedes. –

-Lool, ¿tuviste una pesadilla en la que te violaba? Jajajaja... –

-No, pero casi, si no hubiesen aparecido ustedes a wearme no sé que hubiese pasado. –

-¿Quieres que te lo explique? –

-¡No! –

-Bueno pero no te enojes. También podrías violarla tú. –

-A que te quito el volante y estrello el puto auto a ver si así dejas de decir estupideces. –

-Bien, pero yo apuesto a que algún día ella te moverá el piso o tu se lo moverás a ella. Viven juntos, así que solo es cuestión de tiempo. –

-Claro que no. –

-Jex, el enamorarse es como venirse, no lo puedes evitar, pasará tarde o temprano. –

-Otra frase del gran pensador, Mazzotta. Ah por cierto, hablando de apuestas, ¿recuerdas la que hicimos la otra vez?, pues ya lo he logrado. –

-¿Ya te ama? Que rápido ha pasado lo que he dicho. –

-Que no imbécil, que ya me quiere, ya no me odia. –

-Claro, por eso te obligó a hacer flexiones como esclavo. –

-Eso lo hizo porque está entrenándome, acuérdate. Además, antes de salir de la casa, se puso a revisar el cielo para cuidar que no me cayera ningún rayo, y después antes de irnos me trajo el desayuno, ah, y ayer cuando vio que yo estaba vivo se disculpó conmigo y me abrazó llorando y no me quería soltar; y también que por la noche me tranquilizó cuando tuve la pesadilla, se rió de mí pero de todas formas se intentó contener mientras intentaba calmarme. Lo de entrenar, el como conversamos durante la cena y el jugo que vomité esta mañana son señal de que ya no me odia, vamos que me quiere y se preocupa por mí. –

-Meh, pero todo eso es porque se siente culpable de casi haberte matado, no cuenta. –

-Que ella no puso el rayo. –

-¿Cómo lo sabes? –

-Pues porque si, algo aquí adentro me dice que... –

-Que no quieres ir a trabajar es qué, flojo. –

-¿De verdad crees que ella puso el rayo y que todo lo que ha estado haciendo por mi estas últimas veinticuatro horas lo ha hecho porque se siente culpable? –

-No lo sé, tú la conoces más que yo. –

Mazzo tenía razón, yo la conocía más. Y es que recordé lo que dije esa mañana cuando limpiaba mi vómito: "Solo haces cosas buenas por mí cuando intentas arreglar lo malo que me hiciste antes y hacerme sentir mejor". A decir verdad no sabía que pensar, pero era un hecho que Mazz se quería agarrar de ese vacío legal para no pagarme la pensión alimenticia que me prometió.

-Oye pero yo he dicho que lo haría a mi manera. –

-¿Y? –

-Pues ala, dar pena es mi manera. –

-No jodas. Eso no vale y además, ya verás que se le pasa en dos días. –

-El trato era que me cogiera cariño, y ya lo ha hecho. –

-Pero por las razones equivocadas. –

-Que vas a saber tú lo que me quiere Dash. –

-¿Y tú qué? –

-Yo vivo con ella. –

-Pero eso no es suficiente para saber lo que piensa. Además como yo lo veo, aún te trata a los coñazos. –

-¿Y qué quieres? ¿Qué me dé besitos y me trate de mi amor?, somos amigos, coño, así es nuestra relación, rústica. –

-No me convence. –

-Tú lo que no quieres es darme la pensión, pinche tacaño. –

-También, pero ya has gastado parte de tu jodida paga, así que te voy a tener trabajando hasta fin de mes quieras o no. –

-Carajos. –

-¿Quieres que te deje ir? Líate con ella. –

-Eso lo dices porque vas sobre seguro de que no lo haré, mamón, que eres un mamón. –

-Jajajajaja. –

-Pinché, culero wey. –

-Meh, -

-¿Por qué insisten tanto con el tema?, si es que no lo entiendo. –

-Wey tienes diecisiete años y estás más solo que la una. –

-Y tú tienes veinte y estás igual. –

-Pero yo lo hago por elección. –

-Si claro. –

-Tú estás negao, pero negao negao. –

-No estoy negado. Solo que no quiero... –

-¿Lo ves? –

-Arrrgh. –

-Además tú sabes cómo es el Dei. –

-¿Y tú qué? –

-Oye, tú quieres dejar de trabajar y yo te he dicho lo que tienes que hacer. –

-¿Y por qué tiene que ser justamente eso? –

-Porque no se me ocurre otra cosa más difícil, además, si dejas de trabajar te aburrirás muy rápido, y si te lías con Dash pues igual y no te aburrirás tanto encerrado con ella en casa todo el día. –

-¿Si me lanzo del auto crees que podría morir? –

-Depende de cómo caigas, aún así no voy muy rápido porque hemos salido temprano. –

-Asdasdasd. –

-Como sea, es un reto, porqué como ya establecimos antes, a Dash no le gustas ni le atraes por ser de otra especie, ahora imagínate tú la montaña que tendrías que mover para que eso cambie. Joder que si no habría que darte una recompensa por semejante logro, sería el equivalente a que una mujer reconvirtiera a Ricky Martin. –

-Jajajaja, pues sí, pero no. –

-Como quieras, yo... yo voy a seguir aquí. –

-Pues siga usteh, que yo seguiré siendo amigo de la dasha. De todas formas no estoy tan desesperado por dejar de trabajar, hasta le estoy cogiendo el gustillo. –

-¿Que dices?, si has ido como tres veces nada más. –

-¿Y qué? ¿Acaso no se puede llegar a enamorarse de algo en tres días? –

-Eso digo yo. –

-Pe-pero el caso de Dash es otro. –

-Venga que sí, lo que pare tu llanto. –

-Mamón. –

Y continuamos el camino hasta la tienda hablando de una que otra chorrada intranscendente.

...

Y por fin llegamos al a tienda de los cojones, donde estaban los tres empleados, mas la enchufada. "Mira quien fue a hablar, si el enchufado eres tú", pero yo... yo... y como decía, que llegamos y yo estaba todo nervioso mientras intentaba peinarme para que no se me viera el jodido peinado de vieja que me había quedado después del rayo.

-¡Mi amooooooooooor! – Empezó a gritar ya se imaginan quien.

-¡Mazzo! – Susurré en tono de súplica.

-¿Qué? -

-¡Mátameeee! –

Volví a susurrar con cara de llanto.

-No seas llorón, Jex, sé un hombre. – Dijo Mazz mientras apagaba el auto y se disponía a salir de él.

-¡Chúpame la pija, boludo! – Le susurré con acento argentino para fregarlo.

Mazz suspiró soltando un quejido.

-¡Aquí está! – Exclamó para que la que te conté se acercara al auto a sacarme.

Escuchaba como la tía correteaba acercándose a mí cada vez más mientras yo me escondía intentando meterme bajo el asiento conforme oía sus pies avanzar.

-¡Holiiiis! –

-"Dei de mierda Dei de mierda Dei de mierda Dei de mierda". – Repetía dentro de mí cabeza.

-¿Pero que haces ahí abajo? – Preguntó para luego empezar a sacarme de mi escondite. - Ven aquí para que pueda ver tu hermosa ca-¡Aaap! - Dio un pequeño grito agudo al mismo tiempo que se alejaba de mí acercando sus puños a su mentón y se quedaba con cara de sorpresa, parpadeando con los ojos bien abiertos. – Ja-jiji...jajaja-¿qué...qué te pasó? Qssjajap. – Preguntó intentando contenerse tapándose la boca mientras yo veía hacia un lado con ojos dormilones.

Maldije mi suerte, solté un quejido y salí del auto tropezándome con la caja de condones que había en la alfombra del copiloto, provocando que la caja saliera a la calle.

Jenny se quedó mirando la caja un poco boquiabierta en plan asomada mientras bajaba las manos de su boca.

-Joder. – Dije en voz baja en tono quejumbroso mientras cogía la caja y la lanzaba de mala gana dentro del auto al mismo tiempo que cerraba la puerta intentando no azotarla para que Mazzo no se enojara.

Luego empecé a caminar hacia la tienda con cara de "Que se acabe el mundo, me valen verga todos, coño, carajo, no joda".

-¡O...oye! – Exclamó Jenny detrás de mí.

-Bueno hoy tenemos que trabajar y... – Decía Mazzotta mientras a todos les valía madre y lo único que veían era a mi nuevo estilo con cara de "WTF".

Enseguida Brenda empezó a reír y luego explotó en carcajadas yéndose a apoyar de un auto para no caerse mientras continuaba descojonándose de mí.

-Pero-jajajajaj, si es que jajajaja me haces todo el trabajo ajajajaja. -

-¿Pe-pero que te pasó? – Preguntó Fernando.

-No quiero hablar del tema... – Respondí de mala gana.

-Pero... –

-Que se ha quemao mi casa, coño. – Dije lo primero que se me ocurrió y entré a la tienda en plan malhumorado.

Los demás, a excepción de Brenda, hicieron reacciones de "no mames wey, pobre tío, como la tiene que estar pasando con la vieja que lo engañó" y cosas de esas.

Saqué mi banquito y mi camisa negra de segurata del cuarto de máquinas, lo puse en la entrada y me quedé a mirar la carretera. Nadie me dijo nada después de entrar a la tienda y era mejor para mí, no estaba enojado, bueno tal vez un poco con Brenda, pero me resultaba beneficioso que pensaran que yo estaba mal porque se me había quemado la casa, porque así mínimo pasaba algunas horas en paz. Pero claro, las horas solo fueron minutos y la paz fue relativa.

-Oye... – Dijo una voz tímida haciéndome voltear.

Era Jenny, que se acercaba sin saber cómo hacerlo. Su tono de voz me decía que se había tragado lo de mi casa en llamas, por lo que me sentí mal.

-Ehmm... – murmullaba indecisa parada un poco lejos de mí.

-Ven, siéntate. – Dije sin más, mientras me bajaba del banquito y me sentaba en el suelo.

Ella muy callada por primera vez en la vida, se sentó a mi lado desviando la mirada como si estuviera buscando algo. Quizás palabras con las cuales empezar la conversación.

-No te preocupes, que yo estoy bien y ya me acoplé en otro sitio y nadie se murió calcinado entre las ardientes llamas de aquel infierno. -

Jenny se quedó mirándome un rato algo extraña.

-¿Exageré? – Le pregunté porque sentí muy extraño hablar de esa forma.

-No... no lo sé, pero... ¿T-tú estás bien? -

-Pues si, bien lo que es bien, si estoy. Aunque lamento lo de mi pelo, creo que tendré que... cortármelo. – Dije sintiéndome como si tuviera que sacrificar a una mascota.

-Oh, y... ¿Dónde vives ahora? -

-El Mazz, o sea, er jefe, me adelantó la paga de todo el mes, y me ha alcanzado para alquilar un piso, bueno, una habitación en el piso de otra persona, así que bueno, ahora voy a estar trabajando aquí todo el mes quiera para cubrir el préstamo. –

Le dije intentando darle sentido a mis palabras. –"Joder, soy un crack". Pensé al verme inventando tanta mierda factible para justificar mi estado.

-¿Y cómo es esa persona?, ¿te trata bien? – Preguntó ella volviendo a su ánimo de preguntona-acosadora.

-Pues, es una chica, sip, es... un poco como Brenda, y... bueno, creo que con eso te lo digo todo, jaja. – Dije esperando que esta cuartada me sirviese para hablar de Dash de manera indirecta.

Jenny se puso tensa al oír que ahora vivía con una chica.

-¿Y ella te gusta? – Preguntó apretando un poco sus puños sobre sus rodillas con un tono tenebrosamente psicótico que hizo que la peli de atracción fatal se me viniera a la cabeza mientras ella me miraba amenazante de reojo.

–No no, o sea, ¿Brenda? Nah... – Respondí nervioso.

-La otra chica... –

-¿Qué pasa con ella? -

-¿Te gusta o no te gusta? -

-Nooo, tampoco. Si es muy borde y muy ehmm muy... –

Ahora era cuando mi lado brony atacaba y evitaba que yo hablara mal de Dash. – Tú me entiendes, es... ñeh. -

-¿Qué es ñeh? – Preguntó con tono acusador acercando su rostro al mío.

-¿Ñeh?, ñeh es, es... significa que... es ehhh... no importa, si de todas formas casi ni la conozco. -

-¿Y cuando la conozcas que pasará? -

-Ahh no sé, yo, no soy vidente, soy retrovidente. -

-¿Qué es eso? -

-¡D'uh!, nada, pero, no va a pasar nada, creo yo, o sea, si no me soporta, yo... no la soporto, ella necesita el dinero, yo necesito la habitación, y casi ni nos vemos porque siempre está por ahí volando, digo, corriendo y haciendo, ejercicios de esos que hace... la gente... cuando... ¿quiere? -

La loca se me quedó mirando fijamente con los ojos entrecerrados mientras yo sonreía nervioso intentado alejarme de su rostro. De repente ella empezó a fruncir los labios mientras cerraba los ojos completamente espantándome y haciendo que yo saltara hacia atrás.

-¡¿Pe-pero qué haces?! – le pregunté acojonado.

Abrió los ojos, me vio tirado en el suelo, gruño y luego se fue para detrás del escritorio, cogió a Brenda del brazo y se metieron en el cuarto de máquinas.

-¿Qué pasó ahora? – Preguntó Mazzotta con desdén. – ¡Oye! ¡¿Pero qué?! –Exclamó el friki siendo sacado a empujones de su "oficina" por la chica. - ¡Ábreme la puerta, que soy tu jefe! –

-Sí, pero no tengo contrato, así que como la poli se entere cosas malas pueden pasar. – Dijo Jenny desde el otro lado de la puerta.

-Danmit. – Dijo Mazz chasqueando los dedos y luego se frotó el mentón. - Bueno vale. – Aceptó resignado y un poco enojado su desalojo al mismo tiempo que se ponía a atender al cliente que Brenda dejó atrás cuando fue arrastrada por Jenny a la habitación del pánico, digo, cuarto de máquinas.

Mientras tanto, yo y el resto veíamos extrañados el suceso. Pero las miradas se volvieron hacia mí, por lo que alcé las manos como si me fueran a arrestar y luego me encogí de hombros poniendo cara de "no sé qué mierda ha pasao". Fernando por su parte luego de mi respuesta, empezó a ver un tanto desesperado la puerta de la habitación con aparentes ganas de ponerse a escuchar a través de esta, sin embargo estaba ocupado con un cliente al igual que Alejandro. Mientras tanto, Mazz rió fuertemente luego de unos segundos sin razón aparente. Y fue lo último raro que pasó por ese pequeño lapso de tiempo en el que las dos chicas estuvieron metidas en el cuarto de máquinas.

-No no no, hay cosas de las cuales es mejor no enterarse. – Le dijo Mazz a Fernando mientras lo apartaba con una mano, quien en cuando se desocupó, fue a pegar la oreja a la puerta.

-Ah, vamos, ¿no tienes curiosidad? – Le preguntó el nigga.

-Si, un huevo, pero a veces tampoco es bueno preguntar, por eso no lo he hecho. –

-No joda, si te ofrecieran un trabajo de detective seguro dirías "a veces es mejor no investigar". -

-Ahí lo vas pillando. – Dijo Mazz mientras le daba palmadas en la cabeza a Fer. – Ahora regresa a tu puesto, te pago para trabajar, no para ligar ni escuchar conversaciones detrás de una puerta. -

-No importa, mi buen amigo Jéxust me lo contará todo, ¿verdad, Jex? -

-¡Que paso de líos, coño! -

-Pero no seas así, oh… ahmm, perdón, ya luego, yo, ya... – Dijo Fer recordando que "se me quemó la casa y estoy encabronado".

-"Esto es la leche". – Pensé mirando los efectos de mi historia.

Al rato salieron las chicas del cuarto de máquinas y se volvieron a poner en sus puestos de trabajo. Jenny se notaba rara, y el resto de la mañana me dedicó una mirada fría, distante, gruñona y acusadora, como las de Dash, solo que ella parecía estar pensando en algo mientras lo hacía. Por su lado Brenda también estaba pensativa y concentrada.

-"No es normal, no."- Pensé dándome la vuelta para no toparme con la mirada de Jenny, aunque podía sentirla clavada a mi espalda.

Aunque incómodo, estaba de buen humor, por lo menos sentí que le importaba a alguien de manera incondicional, o eso creía yo. Con lo de Dash sintiendo culpa, el cincuenta por ciento de nuestra reconciliación valió verga, estaba arrepentida, pero joder, pero porque casi me mata, vamos que si no hubiese quedado inconsciente, le hubiera valido verga, ¿quizá?, no sé. Ni siquiera sé si ella puso el rayo, y es por eso que me hice un lío. Por otro lado, Mazz no me estaba chingando porque sí, analizándolo bien, el lo único que quería era que yo fuera feliz; Yo había pasado varios meses, como dije al principio, deprimido, y eso no tuvo que haberle gustado nada. Entonces, ¿que puede animar al pobre animal?, consíguele una novia a ver si se alegra, si no, pues le teñimos el pelo de negro y lo llamamos sasuke, hermano menor de Kevin, el Itachi. Que putada, ahora que lo pienso, hay cierto parecido. Pero en fin, pues eso, el pobre friki solo quería animarme. Volviendo a lo de Dash, acabé por restarle importancia, haya sido ella quien me electrocutó o no, eso le sirvió para que se enterara de que era lo que pintaba yo en su vida y para volvernos un poco más unidos; Así que, culpa o no, estaba bien para mí. Eso si, lo de que todo ese efecto durara solo tres días, me tenía nervioso.

...

El resto de la mañana fue algo... incómodo. Con eso de la mirada acusadora de Jenny, la mirada tipo pregunta de los demás, la ausencia de la Brenda molestosa y los clientes culiaos que se me quedaban mirando como si fuera un travesti que acababa de sufrir violencia domestica de alguna manera. Ahora me avergonzaba de mis botas y guantes. Sin embargo no faltó el gilipollas que me guiñó el ojo, lo cual me hizo perder la fe en la humanidad.

Fuera de eso, la mañana también se hizo tediosa y larga, pues no encontraba otra cosa en la cual pensar, intentaba pensar en "Los wonderbolts", pero por alguna razón no me venían ni ideas ni nada, y tampoco podía pensar en otra cosa que no fuese la nada, era como si mi cerebro hubiese dicho: "Que weba pensar hoy, me voy a tomar, te dejé una nota en el refrigerador". Así que en fin, el turno terminó a las once y media, cerramos, y quedamos reunidos fuera de la tienda.

-Y... Pues nada, ahí se ven. - Dijo Mazz sintiendo cierta tensión en el ambiente.

Y es que ni Brenda ni Jenny dejaban de verme feo, ¡¿Pero yo que cojones había hecho?! no podía explicármelo a mí mismo, y mira que yo con tal de resolver una duda, bueno, ya les dije lo de Soarin jugando a dos bandas, ya saben lo que hago.

-O-oye, ¿viste la boda? - Me preguntó Alejandro por fin dirigiéndome la palabra. – Ah, no, olvídalo. – Dijo recordando que quizás estaba muy ocupado con eso de mi casa en llamas.

-¡Coñísimoe'sumadre, la boda! – Exclamé indignado. – Y encima por estar peleado con Dash, si es que las ironías... – Agregué y luego me detuve en seco dándome cuenta de que había mencionado a la innombrable.

-¿Quién? – Preguntó Fernando extrañado.

-¿Quien? No, nadie. – Dije intentando sacar la pata.

-¿Dijiste Dash? – Preguntó, esta vez Alejandro con un tono que no supe identificar.

-"Y a ellos qué coño les importa, si como se los diga no me van a creer un coño" – Pensé intentando buscar una excusa. – Nada que, la chica con la que vivo ahora, que me alquila la habitación, que... se parece un poco y... sin querer la he llamado así. - Dije nervioso, y luego sentí como una lanza se me clavaba en el cuerpo, volteé y es Jenny, podría jurar que sus ojos eran rojos.

-¿Le has puesto un apodo? – Preguntó un tanto molesta, como cuando Dash me preguntaba si me había comido toda la tarta del refrigerador antes de intentar atacarme. Una pregunta para justificar violencia, vamos.

-Yo... – Dije nervioso a la par que tragaba saliva sin saber que cojones responder.

-¿Dash no es la poni esa azul de tu serie para...? -

-¡¿Le has puesto el nombre de una poni?! – Exclama esta vez ya denotando su enojo, y ahora si podía apostar una cena romántica con Dash a que tenía los putos ojos rojos.

-"¿La conozco?" – Me pregunté repentinamente.

-Bueno, nosotras nos tenemos que ir... – Interrumpió Brenda cargando a Jenny en sus brazos y llevándosela mientras esta me hacía señas de "tengo los ojos sobre ti" y articulaba sin pronunciar palabras.

-Es tan fuerte. – Comentó enamorado el Fernando mirando cómo se alejaba Brenda con su amiga en brazos.

-Demasiado. – Agregó el Alejo extrañado.

-Bueno, eso o ella es una muñeca de trapo. – Argumenté un poquito.

-Oye, y tú podrías presentarme a esa compañera de piso tuya. – Me propuso el alejo.

-Ehmm, no, tío, no. Jamás. – Respondí.

-¿Pero por qué no? ¿Te la quieres quedar tú, verdad? -

-No, o sea, no mames, no, es que todavía no me caes mal como para presentártela. Vamos que Brenda, es un angelito al lado de esta. -

-Pero Rainbow Dash no es tan ruda así... –

-Si claro como tú digas wey, yo es que, si, me tengo que ir porque si no "Dash". –Dije haciendo comillas. – Se va a enojar y me va a gritar. –

-Yo sigo pensando que es muy gay. – Comentó Fernando alzando la mano.

-Dash no es gay. -

-En, tiene razón... –

Apoyé la teoría de Alejo basándome en Soarin y en las insinuaciones de la pegaso.

-No, yo lo decía en general. A que el jefe está conmigo, ¿verdad? – Le preguntó Fer a Mazz dándole una palmada en el brazo.

-De hecho yo... -

-¿Tú también estás enganchado a ese tren? -

-Neh, a mi me da igual. Si yo solo vi el primer capítulo y lei un fic ahí de una caja y Dash. -

-Patrañas... –

Dije en voz baja recordando "My Little Dashie".

-Qué pasa, ¿a ti no te gustó? – Preguntó el alejo.

-No, o sea, si, es... muy bonito, muy... bacan; lo único que es mu fantasioso y eso. – Respondí ahora recordando a Dash amenazándome con mi espada en su boca y yo atado a un árbol, a Dash haciéndome dormir en el suelo del bosque, a Dash sacándome de a empujones de la habitación, a Dash dándome un patada en los huevos, a Dash haciendo enojar a Kevin, a Dash persiguiéndome encabronada en distintas ocasiones, comiéndose la pasta dental, haciéndome comprarle toallas, etc.

-Bueno, si yo me encontrara a Dash en una caja... –Comienza Alejo haciéndome sentir estúpido al pensar que yo estaba en su posición hace una semana y media. – Sería genial. – Dijo este sintiéndose seguro de lo que decía mientras yo me descojonaba por dentro.

Yo era como ese padre experimentado y hecho mierda por sus hijos, y él era como el primerizo que se imaginaba la vida bella y color de rosa con su bebé.

-Si weón, bacán, genial, no, lo mejor. – Afirmaba con una sonrisa de estás mas errado que la chucha.

-Bueno, y como te decía, o sea, con esa comparación la pintas como el diablo, no creo que sea así tan mala. Digo, si existiera, aunque jaja, es mejor que no exista, porque si viera lo que ponen de ella en el lado oscuro de internet... -

-Ejejeje, no tienes idea, tío, no tienes idea... bueno, como sea, ya nosotros nos tenemos que ir también a la chingada. - Dije y me fui tomando a Mazz del brazo para intentar arrastrarlo lejos antes de oír mas oraciones fantasiosas del brony que alguna vez fui, yo es que antes no me decidía entre Dash y Flutter, pero luego de que la pegaso abrió la boca, creo que ya saben cuál fue mi decisión.

Halé el brazo de Mazz pero me topé con el efecto de cadena de perro. El tío era como un puto poste, no lo podía mover.

-Tssjajajaja, te hace falta, si que te hace falta. – Dijo este mientras se volteaba para caminar hacia el auto. – ¡Vamos, boludo, que te están esperando! – Exclamó dándome la vuelta y empujándome hacia adelante.

-¡Ah, oigan! – Grité dirigiéndome a los muchachos que se habían quedado atrás.

-¿¡Qué?! -

-¡Que no se preocupen por mí, que ya, estoy bien y eso! -

-Vale vale, si ya nos había dicho Jennifer lo que pasó. -

-¡Ah okey!

– Exclamé y luego me volteé. – Joder, no puedo decir nada porque rula por todo el jodido local. -

-Entonces... ¿con cuál te vas a quedar? – Preguntó Mazz subiéndose al auto.

-¿De qué hablas? - Pregunté e hice lo mismo.

-¿Dash o Jenny?, que la tienes a la pobre muy celosa con eso que dijiste. Si es que no sabes tener tacto. – Dijo mientras encendía el auto.

-Pero si yo no la he tocado. -

-Coño, decirle que vives con una tía, sabiendo que está colada por ti, es una putada de las grandes. -

-Si es que tenía que inventar una excusa para justificar mi pelo y las quemaduras y toda la mierda. -

-Coño, pero no esa. -

-Además, creo haber visto esos ojos antes. -

-¿Qué ojos? -

-Cuando hizo la escenita del apodo, los ojos los tenía rojos, wey. -

-Habrá sido una alucinación. –

-Que no que no, que fue algo así como un deyabú. -

-Bueno, pero esas cosas pasan, es decir, hay veces que uno cree haber visto algo antes, y en su puta vida lo ha visto. –

-No sé, yo solo sé, que esas tías se traen algo entre manos. –

-Tú y tus paranoias. –

-Oye, mis paranoias han salvado a mucha gente. –

-Claro, claro. ¿Y la vez que creíste que los árboles se querían apoderar del mundo? y esa otra que... -

-Vale, antes de que me recuerdes más pendejadas mías y cambiando de tema, solo para aclarar las cosas, si tu conocieras a Dash, tu también serías un amigo gay, ¿no? -

-No sé. -

-¿Cómo que no sabes?, acaso... -

-No, que asco. -

-Ah, ¿que ahora da asco? -

-Bueno... -

-¿Ves como eres cabrón? -

-Ya no mames, y no, yo no sería su amigo gay, en todo caso sería un amigo cualquiera. -

-¿Y porqué cojones yo si soy su amigo gay? -

-Pues porque tú te ves más... -

-¿Mas qué? -

-Más inofensivo, no sé, que tu no... si a ti te ve una stripper, te sube a la tarima porque con solo mirarte la cara sabe que no le harás nada. -

-Vamos, que tengo cara de niño bueno. -

-¿Quieres que te ponga la canción de Arjona? -

-Dile a Arjona que se vaya a tomar un poquito por culo. ¡Y deja ya la radio coño!, todas las emisoras están en mi contra. -

-Vale vale, pero, si tanto quieres no ser su amigo gay... tírale los perros a ver si se escaquea y deja de joderte. -

-¿Y si no lo hace qué? -

-Pues tira para adelante. -

-Mazzo no me jodas. -

-Coño que es la única forma, si eres tú el que quiere salir de la tranquilidad, masoquista, que eres masoquista. -

-No quiero salir de la tranquilidad, solo que... no sé -

-Bien, no eres masoquista, eres irracional. -

-Pues si, un poco, tengo derecho. -

-Creí que habíamos quedado en que solo era una manera de llamar a vuestro nivel de amistad, tu serías el gay y ella la lesbiana, ninguno de los dos se gusta ni se gustaran, la atracción sexual entre ustedes dos es proporcional al amor que se tienen, que es aparentemente nulo, ¿Qué es posible que se atraigan en algún momento?, pues sí, es más probable que ustedes dos se líen a que se líen un gay y una lesbiana, principalmente porque a ella presuntamente le gustan los tíos y a ti las tías, solo que cada uno a su especie, y es por ello que no encuentran atractivo el físico del otro, pero si ella y tu bajan la guardia y se acaban enamorando, el amor lo puede todo y empezaréis a dejar esos complejos de mierda que tienen encima y se permitirán a los dos ser felices de una vez por todas, coño, que tú estás hecho un amargado contestón y ella una nefasta mandona hija de la chingada-¡APRENDE A MANEJAR, BOLUDO!. –

Me soltó la charla el Mazzo dándole al final una estocada al claxon para pitarle al tío que se comió la luz roja cuando le tocaba pasar al friki.

-Ya cálmate Marge. – Le dije imitando a Homero Simpson mientras lo veía dándole al claxon.

-¿Has oído lo que te he dicho o no? -

-Si, y quizás tengas razón, no me siento el mismo desde hace meses. Pero eso no significa que me deba liar con la primera tía que sale de un agujero negro. -

-Pues si no quieres a Dash, ahí tienes a la Jennifer. -

-Esa tía me da mal rollo. -

-Y encima te haces el selecto, si es que... -

-Que no quiero una novia, coño. -

-Dale a mi amigo la serenidad para aceptar las cosas que no puede cambiar, el coraje para cambiar las que puede, y la sabiduría para que se entere de que está siendo un aweoniao. –

Dice el Friki con las manos extendidas y los ojos cerrados en plan yoga.

-¡Pero toma el volante y abre los ojos que nos vamos a matar coño! -

-Vamos en línea recta y no viene nadie, no friegues. -

-¿Y si aparece un auto fantasma qué? -

-¿Ves? ahí está otra de tus paranoias, ¿qué auto fantasma, qué dices? -

-Pues el carro de Drácula. -

-Pffjajaja, no mames. –

-¡En fin wey!, que estoy bien así, sin novia. -

-¿Ah sí?, pues te recuerdo que lo primero que harás al llegar a casa es hacerle la comida a la tía con la que vives, piénsalo. -

-Argh, pero, perfectamente puede... o sea... no tiene que... Rainbow no... tu madre. –

Dije y me crucé de brazos poniéndome a mirar hacia un lado. – ¡Como toques la puta radio, te mato! – Exclamé al ver de reojo al Mazz inclinado intentando encender dicho aparato.

-¡Está bien está bien! -

Y luego de veinte minutos con la mente en blanco, llegamos a mi parada.

-Bueno, ¿no hay nada que tengas que comprar cierto? – Preguntó el friki.

-Coño de la madre, las hojas. – Dije recordando que se nos estaban acabando.

-No jodas, bueno, yo te traigo algunas mañana. -

-No no no no, que así aumenta la deuda y me vas a tener trabajando hasta fin de año como gilipollas. -

-Traanquilo que a las hojas invito yo, ¿cuántas necesitas? -

-Pues con un paquete de esos, yo y Dash nos apañamos. -

-No mames. -

-Si es que aún no aprende a hablar, entonces nos comunicamos con dibujitos y señas. -

-Vale vale, tú bájate y ve con ella, que seguro te está esperando. -

-Meh. –

Mascullé mientras salía del auto.

-Y no te preocupes. Está en manos del tiempo, no las tuyas. – Dicho esto el tío arrancó y se fue dejándome en medio de la acera de tierra.

-Que no está en mis manos dice, el imbécil. De a bolas que si, y me encargaré de que no pase un coño. Principalmente porque no me sale de los huevos darle ese gusto. – Gruñí y me fui a buscar una manera de subir a casa.

Llegué a la cima luego de pillar una subida relativamente fácil. Con algo de nervio y curiosidad, me asomé a la casa para ver si había un desastre natural provocado por la científica loca. Pero no había nada, todo estaba tranquilo y sereno, se notaba que la pegaso o no estaba en casa o estaba mirando tele, o dormida.

-Al fin en casa. – Suspiré relajado mientras caminaba hacia la puerta trasera. – Sin broncas, sin problemas... solo felicidad y paz. -

Abrí la puerta y vi ahí la tele encendida. El canal era Discovery Kids, lo cual era raro hasta que me acerqué y noté que la pegaso no estaba en el sofá. Apagué la tele y fui a beber agua para después asomarme por la ventana de la habitación de la pegaso. Y fue cuando la pillé dormida con sus pezuñas abrazando la tortuguita que le había comprado días antes cuando intenté reconciliarme con ella; una escena más que enternecedora que me hizo querer llorar, pero no tenía ganas.

No me había fijado si estaba o no en mi habitación el día anterior, por lo que no sé cuando se la llevó. El hecho que lo hiciera, a mi parecer no reflejaba mucho afecto hacía mí, sino que reflejaba lo mucho que extrañaba y quería a su adorada mascota.

-Menos mal que se tardan en doblar el capítulo, porque si no la habrían hecho polvo a la pobrecita. – Pensé en Dash mirando capítulo de cómo conoció y eligió a Tank para ser su mascota, de ahí a todo lo que habrán vivido, de seguro sería un capítulo para que me mandase a hacer puñetas y quedarse sola en la casa mirándolo mientras se pone sentimental.

Yo estaba ahí todo conmocionado y enternecido, hasta que la pegaso abrió la boca haciendo una mueca para roncar dándose la vuelta sin dejar de abrazar al peluche.

-Si es que hasta dormida es una experta jodiendo los tiernos momentos. – Me quejé luego de sacudir la cabeza y decidía entrar a la casa para hacerle algo de comer.

.

... Continuará.


Mientras tanto en el sistema solar...

-¿Y nosotros qué? -

¡A tomar por saco ya, hombre!, que se ha terminado el capítulo. Voy con Dash que quiere discutir una cosa del guión. En el próximo capítulo.

-Mas te vale, ¡o cierto armadillo podría enojarse!

El armadillo no está leyendo, así que no mamen. Pero ya que estamos...

¡Trailerosaso!

Hola, soy gokú...

gokú, el prota soy yo ¡sácate!

Pe-perdon perdon, dame un autografo

Protagonista mis alas, la prota soy yo

Mira a la otra

¡Hola, soy Rainbow Dash!

¡Y yo Jéxust!

Y...

¡Ja!, se ha quedao sin palabras, si es que...

Cuando aprenda a hablar, te vas a cagar

Uy uy uy que miedo, la poeta acaba de rimar. No, rainbow, no, espera, que era broma, era broma, no ¡nooAaAAAAAAAAAAAh!


PD: Me han rebotao de equestrianet xD, no hay pedos. Al menos lo intenté :P