Hola _ ... ... ... pos que... emm... yo... holi :3

Bueno bueno, pasaré de deciros por qué me tarde tanto en escribirlo, pero os diré por qué no publiqué esta madre antes (la tengo lista desde hace como una semana), el problema es que no me convenció el capítulo, así de simple, es... algo que veo debo escribir, pero es algo que por otra parte no me convence digamos para justificar el tiempo que tardé en escribirlo, ya os he dicho que cuando escribo algo, procuro que cuando lo publique, haya valido la espera, este, no estoy seguro si sea el caso xD, y por eso me preocupó publicarlo y estuve una semana revisandolo de pies a cabeza mirando que podía cambiar, que podía agregar para no sé, hacerlo mas interesante. Pero en fin, lo único que puedo hacer ahora que hice todo lo que se me ocurrió (que no fue mucho), es ponerme a escribir mas seguido y más rápido, para que así, si me toca escribir un capitulo de este tipo que no tienen mucha emoción o humor, no será para tanto, pues el nuevo capítulo que lo complementa, llegará pronto y no un mes después. Y así ^^, al menos eso espero hacer, es mi proposito de año nuevo Dx, organizar poco mas mi vida y hacerla más productiva. (me he puesto a jugar Civilization V y pos a mi vida le falta producción para acelerar la construcción de capítulos (?) )

En fin, pues eso, si tenéis algun comentario sobre el capítulo luego de leerlo, comentenlo DX!, sea malo, sea bueno, si es malo (con sus razones) estaré bastante agradecido de que me den esa crítica. Yo por mi parte me tomo cada crítica no como una cosa negativa y mala, si no como una oportunidad de mejorar, ¡Así que hagan sus críticas ):3!

PD: Una cosa que sé que podría llegar a fastidiar a algunos es el hecho de que nuestra amiga pegas, la razón por la que la mayoría entró, está un poco desplazada (no mucho, pero segun veo yo, lo está un poco), esto lo tengo en cuenta y por ello estoy buscando la manera de equilibrar las cosas de una mejor manera pues a mi me encanta escribir las escenas con Dash aunque a veces se tornan díficiles debido a ciertas cosas que tienen que ver con el teimpo y el espacio y dfsafassadfafafdsaf... como sea, espero que disfruten el capítulo de todas formas xD.


...

Momentos después Rainbow paró de reír, yo también, nos miramos... y tres segundos después la estaba correteando por toda la casa intentando quitarle el control remoto mientras ella reía burlándose de mí. Así estuvimos un rato hasta que...

-Ya, no me importa, quédatelo y métetelo por donde te quepa..., al fin que ni quería. – Le dije mientras me echaba en el sofá todo hecho mierda.

Rainbow Dash se rió de mí, me arrojó el control al pecho y luego se fue de la casa.

-Lol...y al fin que ella tampoco quería... – Dije riendo de desconcierto. – Jeje...jajaja ¡CABRONA! – Le grité con cariño y odio a la pegaso que salía de la casa luego de haberme agotado así porque sí.

Enseguida se escucharon unos ruidos raros a la par que unos aleteos que empezaban a alejarse poco a poco. Me dio curiosidad por el ruido, pero no la suficiente como para pararme y salir a ver qué cojones se estaba llevando, que posiblemente había sido alguna de las chatarras que tenía apiladas a un lado de la casa

Y me quedé mirando la tele algunos minutos hasta que decidí ir a echar una siesta a mi habitación.

...

Hasta que repentinamente la puerta de mi habitación se abrió de golpe y casi instantáneamente...

-¡JEX! – Me gritó en la cara cierta pegaso celeste haciendo que me despertara de golpe gritando y jadeando como loco.

-¡¿QUE HA PASAO QUE HA PASAO QUE HA PASAO?! –

-Hola. – Me dijo la poni potra pegaso yegua salvaje del carajo con un tono tan inocente y tierno que ni ella se lo creía.

-..., Hola, Rainbow... hola... – Dije lamentándome. - ¿Y ahora qué pasa...? – Le pregunté dando cabezazos por el cansancio y empezando a tararear algo con murmullos.

-Ir. – Dijo y luego empezó con su tarea favorita: arrastrarme.

-Rainbooow, déjame dormir, porfaviurs. – Le rogué mientras ella me sacaba de la habitación y luego me obligaba a ponerme de pie.

-Jex. – Decía mientras me daba pataditas en el suelo.

Le gruñí y me quedé tirado en el piso. Al menos así fue hasta que cogió mi cpu, lo puso enfrente de mí y empezó a acariciar la coraza plástica con una mirada maliciosa en plan "sería una lástima que le pasara algo".

-Eres una... – Le dije guardándome la última palabra para que por si las moscas.

Me puse de pie.

-A ver, ¿Que hay que hacer? – Le pregunté y ella respondió me pidiéndome que me sentara mientras traía varios papeles con dibujos para comunicarse conmigo.

Me explicó que como no pude hacer el circuito de entrenamiento entero, ni estuve, ni estaré cerca de hacerlo en mucho tiempo, al menos según ella, pues tendríamos que hacer ejercicios básicos como levantar cosas y ejercitar las diferentes partes del cuerpo que ella creía esenciales. Pero antes de eso, quería ponerme a correr como loco el resto de la semana para "entonarme" un poco en lo que es hacer ejercicio, que me acostumbrara, y dejase de ser tan vago. En eso le reproché que ella si que era una vaga, pero se escudó diciendo que ella era lo mejor de lo mejor y que pues como ya estaba bien no necesitaba hacer tanto como yo para mantenerse en forma. Y pues eso básicamente. Ah, y que a partir de ese momento, yo no tenía derechos, ni días importantes, ni tiempo libre, ni una mierda a menos que ella lo decidiera, inclusive me invadió el fin de semana diciendo que estaba preparando algo para ese entonces.

-Joder... – Susurraba pero la pegaso se acercó a mí alzando una ceja.

Ah, y que tampoco podía quejarme..., Y tú te preguntarás: ¿Por qué tenías que hacerle caso?, pues porque la pegaso había secuestrado a mi CPU y demás partes de la computadora escondiéndolas en su habitación para hacerme chantaje si me oponía. Realmente quería ponerme en forma... o quizás... solo estaba trastornada. En fin...

Me puso a correr alrededor de la casa, luego a saltar, después me puso a hacer tres sesiones de quince abdominales, en los cuales me ayudaba extendiéndome una pezuña para ayudarme un poco a subir, también me sugirió cortarme el pelo, le dije que se fuera a la cresta, no me entendió, pero aún así me hizo darle vueltas a la casa en forma de castigo por haberle dicho o llamado cosas que no entendió... y total, que me exprimió como a una esponja con ejercicios aeróbicos que según ella, funcionaban. Recordemos que Rainbow de anatomía y fisiología humana... poco, ella me ponía a hacer lo que creía que era bueno para mí, y yo no la cuestionaba porque a excepción de uno que otro ejercicio extraño, estaba siendo un poco lógica.

Al final ya era de noche y yo ya estaba todo hecho mierda. Sin embargo Rainbow aún no estaba conforme, así que le rogué, le supliqué y me arrastré para salvar esa poca cantidad de vida que me quedaba. Ella se agobió y puso su cara de duda, entonces yo encendí la tele, le puse sus programas de deportes, y eso la atrajo como una polilla a la luz. Aproveché ese momento en el que estaba distraída para escaparme al baño para ducharme, luego comer un poco, y por fin, dormir sin que Rainbow volviese a molestar.

...

Y de repente desperté, bastante cansado aún, pero ya era de mañana por lo que tenía que pararme de la cama sí o sí para ir a trabajar, por suerte me animó el hecho de que no tenía que bañarme puesto que lo había hecho la noche anterior, y que lo único que debía hacer en el trabajo era estar sentado, por lo que me dispuse a ponerme de pie con buena cara. Y fue ahí cuando me di cuenta de que no me podía mover, y que para colmo, había dejado el reloj a un lado de la tele donde lo había puesto Rainbow, por lo que tampoco sabía que hora era, por lo que empecé a preocuparme un poco.

Estaba totalmente entumecido, me dolía hasta el cabello y encima, había dormido en una mala postura, por lo que mi cuello me molestaba incluso más que Dash, aunque ella había sido la principal culpable de todo.

-Su madre... – Decía con rencor mientras respiraba pesadamente intentando averiguar si de alguna maneras me lograba parar.

Pero iba ser que no..., y empecé a pensar que me quedaría atrapado en la habitación el resto de mi vida, empecé a hacer planes sobre cómo iba a comer, ir al baño… en fin, acabé por agobiarme mucho y empecé a llamar a la equina del mal.

– Rainbow! ¡Ayuuudameeee... waaaaaaaaaaa! – Grité desesperado y enseguida la pegaso hizo acto de presencia.

-¿Qué? – Preguntó extrañada y luego de que yo frunciera el seño y la mirara iracundo, se acercó a mí examinándome con su mirada.

-¡No!, ¡No te me acerques! ¡Atrás, Satadash! – Exclamé girando un poco mi cabeza para mirarla de reojo y tapándome más con la sábana a la par que cruzaba los dedos de una mano, porque si juntaba las dos, seguro se me caía un brazo.

La pegaso me miró raro pero continuó acercándose para darme golpecitos con su pata.

-¡Aaaaaah! – Exclamé en plan dramático haciendo que la pegaso se alejara de mí recogiendo su pezuña.

Me miró un rato y luego empezó a reírse al darse cuenta de lo que me pasaba, tenía más agujetas que una zapatería.

-Cómo te la pasas a mi costa, bicha mala. –

La pegaso salió de la habitación y luego regresó con un vaso lleno de su mezcla milagrosa que quien sabe para qué cojones servía. Me lo acercó y esperó paciente a que yo lo tomara.

-Si hombre, y yo voy y me lo tomo, como soy gilipollas..., - Dije y luego me puse a buscar mi camisa que había quedado hundida entre el colchón y la pared. – Ayayayay carajo como duele. – Me quejé mientras movía el brazo para sacarla.

-Jeeex... – Dijo melodiosamente Dash atrayendo mi atención.

-¡Que no me beberé esa madre!, ¡sácate! – Le dije y ella salió de la habitación.

-Ostras, me hizo caso; de todas formas, como si no fuese suficiente castigo estar aquí hecho mierda, no, encima quiere que me vomite en mi cama; vaya negocio he hecho... – Refunfuñaba poniéndome la camiseta cuando de repente la pegaso entró en la habitación con un racimo de uvas y otras frutas sobre sus alas.

Las soltó en una esquina de la habitación y volvió su mirada hacia mí y el jugo a un lado de mi cama.

-¿Qué? -

Rainbow sonrió mirándome mientras usaba su pezuña para jugar con una manzana.

-¡Chantajista! ¡Mala! – Exclamé mirándole como volvía a aprovecharse de mi situación para su beneficio. - Joder pero como eres de retorcida, ¡yo...! – exclamé y empecé a intentar levantarme de la cama.

Al ver que no lo lograba, la pegaso se regocijó en su victoria estratégica y se comió una uva mientras me observaba.

-Aaaaaaafgh. – Decía mientras intentaba nuevamente levantarme, pero solo logré sentarme y ver el jugo tropical extraño de color naranja claro.

Volteé a ver a la poni celeste y esta se puso a menear su cabeza mientras miraba hacia arriba. Rugí, me quejé, pataleé y decidí tomarme el jugo sin respirar, como si fuese una pastilla, tragando y listo. Quedé jadeando un poco y luego me dio un retorcijón en todo el cuerpo. No, no era un efecto mágico del jugo, era el asco nomás. Aunque tengo que decir que el sabor que me quedó en la boca era un tanto diferente al del día anterior, igual y estaba hecho de otras cosas, pues no me hizo vomitar.

Rainbow Dash, por su parte, feliz de la vida, se dedicó a acercarme las frutas que había traído para que yo desayunara.

-"Piénsalo así, de una manera u otra, con todo y chantaje, nos ha traído el desayuno a la cama". – Pensé, quizás para sentirme un poco mejor.

Luego la peluda celeste se salió de la habitación, y mientras yo comía, ella volvió, ¿para qué?, pues para mostrarme el jodido reloj despertador, en el que ponía que faltaban veinte minutos para las siete, más o menos la cantidad de tiempo que se tardaba el Mazz en llegar a la tienda.

-¡Me cago en... el tiempo! – Exclamé exaltado por la hora de mierda, por lo que salté de la cama, busqué la chaqueta, me la puse, corrí fuera de la habitación, y... - ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH! – Grité como loco por el dolor de las agujetas que de alguna manera ignoré durante unos segundos.

Al menos ya estaba de pie, "vestido", y fuera de la habitación. Regresé asomando mi cabeza por la puerta, y la pegaso estaba ahí rapiñándome el "desayuno" pero en cuando se dio cuenta de que la veía dejó de hacerlo y empezó a despedirme alzando su pezuña y agitándola de arriba abajo.

-¡Mala, que eres mala! – Le grité en susurro a la sonriente pegaso, que una vez más se había salido con la suya. – Arrrghh, bah, no tengo tiempo ¡debo llegar!, ¡Aagh! – Gruñía adolorido mientras me encaminaba para ir montaña abajo hasta la carretera.

Pero de repente la pegaso, como acostumbraba a hacer, me tomó de sorpresa por debajo de los brazos y me llevó a toda hostia hasta el auto de Mazz soltándome en el asiento de atrás.

-Lol, un Jex a domicilio; ¿Qué onda wacho? – Preguntó el friki mientras se volteaba luego de que yo cayera.

-Aaayyy me-me c-cago en su puta madree. – Tartamudeé aún tembloroso por el viaje que me había dado la pegaso, quien se fue rápidamente del lugar muy risueña.

-Oye. – Dijo el mazzo. – Pues se la ve más feliz... ¿Qué ha pasado? – Preguntó mientras arrancaba el auto sin importarle una mierda como había llegado hasta el asiento de atrás ni mis quejas ni nada.

-Pues nada, que encuentra la felicidad en el sufrimiento del prójimo. – Decía dificultosamente mientras me acomodaba en el asiento. - ¿Y tú que cuentas? -

-Ahmm, lo de siempre, o sea nada, hoy quiero ir a ver un edificio que están construyendo, a ver si mudo la tienda para allá. -

-¿Eso tiene sentido? -

-¿Mudar la tienda?, pues... -

-No, lo de ir a ver el edificio, si se está construyendo digo yo que... -

-Ah, no te preocupes, si he hablado con la gente esa y me han invitado a verlo en plan preventa. ¿Quieres venir? -

-Si así llego más tarde con Dash... -

-Ocuparemos la hora del almuerzo, así que muy tarde no vas a llegar. -

-Woh woh woh, ¿y qué vamos a comer entonces? -

-Yo traje mi comida por aquí en un táper. -

-No mames ¿Y yo qué?, estoy desde ayer que no como nada. -

-Le dices a Jenny que te invite algo y ya. -

-Si hombre, no tengo más nada que hacer. -

-De hecho. -

-¿Pero no viste como se fue ayer?, seguro ya no me quiere hablar. Coño, ojalá. – Dije ilusionado por la posibilidad de que la loca me dejase en paz.

-Meh, mientras tú no vuelvas a meter la pata... espera, mejor no termino la frase porque el que tu no vuelvas a meter la pata es algo tan bizarro que si lo digo seguro se desgarra el universo. -

-Ja ja ja, pinche. -

-Bueno, y ¿Qué tal el entrenamiento? – Preguntó el friki al oír cómo me quejaba constantemente.

-Fatal, Mazzo no te engañes, hacer ejercicio es malísimo para el cuerpo, si ya no me imagino saltando nunca más, y eso que no lo he intentado aún, solo sé que no puedo. –

-Pero eso es normal, tenías mucho tiempo sin ejercitarte, además, que te duela significa que Rainbow Dash está haciendo buen trabajo. -

-No sé yo... -

-Si no te duele, no te sirve. -

-¿Sabes?, hay algo que te puedo decir acerca de eso, pero estoy tan jodido que mejor prefiero no pararte bola y recostarme tranquilo. -

-Je, ¿y tus poderes?, ¿reanudarás tu entrenamiento? -

-Hombre, por supuesto, pero ya lueguito... que ahora lo que es ahora no puedo ni moverme, como para estar lanzando rayos. Aunque ahora que lo pienso el tema de la meditación sí que está a mi alcance. -

-Hazlo, meditar es bueno, y a vos seguro te sienta bien. -

-Hummmm..., en todo caso, ¿para qué quieres mudar la tienda? -

-Primero, para tener mas espacio donde meter las cosas, segundo, para tener un baño, tercero, porque queda mas cerca y cuarto, porque está barato. -

-Barato... bueno, tú sabrás. -

-¿Qué quieres decir con eso? -

-Hombre es que lo último que compramos barato fue un aire acondicionado, y se estropeó al tiro. -

-¿se estropeó?, pero si fuiste tu con el xcabex que se pusieron a intentar arreglar el ruido que hacía y lo terminaron rompiendo con sus boludeces de... boludos. -

-Wey, neta te está afectando ya el vivir con nosotros, si se te está olvidando tu propia forma de hablar. -

-¿Y tú qué?, ya casi no hablas jexuñol. -

-Ya pero es que en español hay tantas formas de decir las cosas..., e incluso ni siquiera tengo que usar las consonantes, mira: oe e a ea eao ie a n'ah, uo e ue uo eé; y vo me habei entendido perfectamente. -

-Si si si, perfectísimo. ¿Estás tonto? -

-Mehmmm -

-Lo peor es que quizá le pase lo mismo a la pobre Rainbow. -

-Meh, no sé, yo la veo un poco aplicada, pero vamos tampoco... aunque claro, ahora que sabe que hay una serie en la tele sobre ella, quizás intente aprender más rápido para saber que dice la gente sobre ella. Hmmm... sip, esto se pondrá feo. -

-Oh, hablando de eso, aun no consigo monitor para ti y... -

-No no, tranquilo, aunque yo sufro por el síndrome de abstinencia, en cuanto me acuerdo de que tengo a la demonio en casa, se me quitan las ganas de tener internet; mas aún por lo último que te dije. Se pondría a investigar y... -

-¿Y qué?, no te entiendo, ¿Qué podría pasar? -

-Ahí está el problema, no sé que podría pasar, la última vez casi me mata, no quisiera arriesgarme de nuevo. -

-¿Pero no le contaste que todo era cosa de sus otros fanáticos? -

-Pues si, pero...

-Pues ya está. Déjala que chismeé lo que dicen de ella. -

-No sé, yo lo veo muy peligroso... -

-Won, estás siendo muy sobreprotector, ni que fuese una niña. -

-Pero sí lo es, además, estoy protegiéndome a mí mismo de ella. -

-Pues peor. -

-¿Peor? -

-Si, tienes que dejar que sea feliz. -

-Ay la hostia ¿y eso que tiene que ver ahora? -

-Pues que la tienes encerrada todo el día en casa y ... -

-¿Disculpa? encerrada no está, si se la pasa todo el día de arriba para abajo, nunca mejor dicho; además con lo de la tortura disfrazada de entrenamiento ya está entretenida. -

-Ya, pero ella necesita su tiempo de ocio. -

-Hombre, si atarme boca abajo de un árbol para hacer abdominales y echarse en el sofá a ver la tele la mayor parte del día no es tener tiempo de ocio, pues no jodas. -

-Déjala que se meta a internet. -

-Tú lo que quieres es que se arme desmadre, que te conozco. -

-Bueno, un poquito, es que sería genial. -

-Eso lo dices por ti, yo soy el que tiene que aguantarla en casa. -

-Exacto. -

-Hmmm... no no no, quita quita, Dash es muy viciosa, prefiero alejarla lo más que pueda del internet. -

-¿A qué te refieres con "viciosa"? -

-Me refiero a que se vuelve adicta fácilmente a las cosas, o al menos esa es mi teoría. -

-Ahhh..., bueno pero es igual won, no se lo puedes negar, el internet es de todos, ¿no ves que está en el aire? -

-Ya, pero... -

-¿Sabes qué?, déjalo, si al final tu y yo sabemos que Rainbow Dash hará lo que le de la gana y tu... pues serás como el coyote intentando parar al correcaminos; jaja. -

-Yo..., seeh. – Afirmé resignado. – Soy un puto tapete. -

-Pero no te hundas, algún día serás una gran alfombra. -

-¿Eso para qué lo dices?, ¿para animarme o para hundirme más? -

-Para ninguna de las dos, adivino el futuro. -

-¡Pues ya no más!, Rainbow tendrá que aprender que si vive conmigo, vive bajo mis reglas. -

-Jex intentando someter a Dash..., espera que para imaginarse eso hay que concentrarse mucho. – Dijo el friki frunciendo el seño y apretando los dientes. – Noup, no puedo, ni yo, con mi nivel nuclear de imaginación puedo concebir mentalmente esa utopía multiversalmente bizarra. -

-..., algún día voy a coger ese volante, voy a estrellar este auto, y... y lo voy a estrellar ya verás. -

-Venga que si, dentro de nada Dash estará en un traje de chacha haciéndote todos los deberes de la casa. -

-No, tampoco así... con tener un poco de autoridad me conformo... -

El friki suspiró risueño y continuó manejando sin decir palabra, mientras tanto yo me dediqué el resto del camino a pensar en cómo me dolía todo y en que quizás no podría levantarme del asiento.

...

Cuando llegamos a la tienda, ahí estaban todos esperando, yo tenía hambre, los demás frío, aunque yo también, Jenny cruzada de brazos con un suéter rosa y una mirada fija incómoda hacia mí, no supe si estaba enojada, no lo parecía, aunque Brenda, a su lado, siempre parecía ponerse de mal humor cuando yo llegaba, ella iba vestida normal, parecía no afectarle el frío, todo lo contrario al Fernando que se estaba congelando por llevarse una camiseta sin mangas, mientras que el alejo iba todo abrigado. De los pantalones no digo nada porque no mame.

El cielo estaba nublado, así que era de esperar que lloviese pronto.

Mazzo salió del auto y se dirigió a la puerta de la tienda, donde lo saludaron de la manera más fome y lúgubre que existe. Mientras tanto yo, incómodo por la mirada acosadora de Jenny, me intenté apresurar a bajar del auto ocultando el dolor que sentía con cada movimiento que realizaba.

-¿Qué le pasa ahora? – Escuché preguntar curioso a al alejo.

-Nada, que está yendo al gimnasio y tiene agujetas por ponerse a hacer de todo el muy boludo. – Le respondió Mazzotta.

-¿Por qué? – Preguntó Jenny al Mazzo en cuanto escucho lo del gimnasio.

-"Y luego soy yo el que la caga..." – Pensé logrando sacar mi cuerpo del auto.

-Ah, bueno que... le ha dado el punto y quiere ponerse en forma, después de todo es el de seguridad, le vendrá bien para el trabajo. – Explicó Mazz como pudo mientras abría la tienda.

-Si claro. – Dijo Jenny con un tono que, claramente decía que no le había convencido la explicación del friki, mientras que Brenda se mofaba de mi manera de andar.

-Holaaa. – Les saludé a todos cuando por fin logré acercarme al grupo.

-Con que yendo al gimnasio ¿eh? – Dijo Fernando dándome una palmada en la espalda haciéndome perder un poco el equilibrio.

-Aja... – Le respondí aguantándome el dolor e intentando no caerme.

-Cuidado que te caes. – Me advirtió.

-Si ya sé, si me caigo me quedo en el suelo, no puedo ni saltar. -

-Mira, ese es un dato interesante. – Dijo Brenda y luego entró a la tienda seguida de Jenny.

Luego entramos los demás, ellos se pusieron en sus señores puestos y yo hice lo mismo luego de buscar mi camiseta negra.

-Joder... sentarse nunca fue tan doloroso... – Dije entre dientes mientras me sentaba con cuidado en el banquito. – "De aquí si es verdad que no me paro." – Pensé al verme ya sentado.

Miré a los lados y nadie me prestó atención, excepto el Fernando que me saludó levantando el puño y agitándolo un poquito con una sonrisa en plan apoyo diciendo: "¡Fuerza!"; yo asentí un poco sarcástico e intenté imitar su saludo, pero en cuanto levante y agité el puño, me dio un tirón en el brazo que me hizo recogerlo y abrazarlo. El tío se rió poquito y luego siguió a lo suyo.

...

Un poco más tardecita, cuando la tienda estaba un poco tranquila, se me acercó la que te conté mientras yo estaba ocupado mirando hacia la carretera.

-¡Psst! ¡Jéxust! – Me susurró el alejo desde la distancia; escuché mi nombre y me volteé encontrándome con la Jenny parada junto a mí de brazos cruzados mirándome fijamente en plan enderman.

-Ehh... – Balbuceé aterrado, a ese paso, me iban a crear un trauma con las mujeres que...

-¿Tiene un buen culo, no? – Me preguntó dejándome a cuadros.

-¿Eh? – Hice confusamente apenado.

-Sí así unas buenas ancas para masajear y azotar con las manos... – Decía y hacía cosas con las manos.

Si hay algo que caracterizaba a Jenny, era que no tenía pelos en la lengua a la hora de hablar de ese tipo de temas... mucho menos cuando estaba enojada.

-De nuevo... ¡¿eh?! – Hice una mueca extraña intentando borrar la imagen mental tan gráfica que había descrito.

Al menos nadie parecía estarnos escuchando.

-No te hagas el tonto, por alguna razón le habrás llamado como a una poni. – Dijo, revelando el porqué de su ataque.

-Ehmm, primero, no estoy seguro si esa comparación sea válida. – Dije mientras levantaba el dedo índice y cerraba los ojos; y para los que se lo pregunten, si, Dash estaba en casa, y no, no me había puesto a contemplar ese tipo de cosas. – Y segundo, ayer dije bien claro que le llamé así sin querer por el simple hecho de que tienen personalidades parecidas, fuera de eso, es tan plana como Brenda. – Expliqué y en ese momento fui golpeado por la carátula de un cd. – Asdasdsdas, ¡Mazz, weón, controla! – Exclamé y luego recogí la carátula del cd que me habían lanzado.

-Tú te lo has buscado, a mi no me metas. – Dijo el friki a la par que Brenda me sacaba la lengua y el dedo medio.

-¿Entonces... tú no...? – Preguntó Jenny ahora sonando apenada.

-No. – Respondí un tanto cansado. – No me gusta la tía, nos odiamos... – Decía sonando bastante odioso, pero antes de que pudiera acabar de intentar convencer a la loca de que me dejara en paz...

-¿Entonces podemos tener una cita? – Preguntó inclinándose hacia mí.

-Ahmm... ¿una cita?, ¿eso existe aquí? ¿no era solo en estados unidos? – Pregunté confuso sin idea de cómo cojones reaccionar o pensar.

-¿Sí o no? –

-Ehmmm, no sé... yo... ehhh... –

-¡¿Ves cómo si te gusta la otra?! – Exclamó haciéndose la dramática y poniéndome de los nervios.

-Está bien está bien, ya, una cita. – Dije sin poder creer lo que estaba diciendo, solo quería sacármela de encima, y valla que lo estaba haciendo mal, pero mal mal, vamos lo que es mal, súper mal.

Jenny sonrió, sus ojos volvieron a brillar raro, y luego se dio la vuelta yéndose a su sitio dando saltitos. Al momento regresó.

-¡¿Cuándo?! – Preguntó poniendo su rostro demasiado cerca y pestañando muy rápido con una sonrisa de miedo.

-Ahmmmemmmemm. – Balbuceé indeciso buscando la respuesta en el techo y el suelo.

-¡El sábado! – Exclama ella emocionada.

-Bien, no, espera, el sábado creo que tengo que hacer algo con... – En eso Jenny me mira tenebrosamente de reojo.

-Con... – Decía con un tono lúgubre esperando a que yo dijera el nombre de una fémina para clavarme el hacha.

-No, nada, la lavadora que se había estropeado, pero ya luego la arreglo. – Dije intentando no volverla a cagar. – "Soy un mentiroso de mierda". – Me reproché a mí mismo en mi cabeza.

-Está bien. – Dijo con una sonrisa, la maniaca del suéter rosa y luego se puso al lado de su amiga detrás del mostrador.

-"Esto no acabará bien, no acabará bien, no acabará bien..." – Pensaba mientras meneaba la cabeza preocupado por lo que fuese a ocurrir ese sábado.

Levanté un poco la mirada y vi a Fernando que me hizo una seña levantando ambos pulgares y sonriendo desde detrás del mostrador; hice lo mismo con una sonrisa poco convincente y luego dejé caer mis manos para después levantar mi mano izquierda y rascarme preocupado la nuca mirando a la calle.

...

Al rato, luego de algunas miradas raras, dolores musculares insoportables, un desayuno gratis que me invitó Jenny antes que yo se lo pidiera, y más de las dos primeras, llegó la hora de pararse del banquillo para irse a casa.

-¿Te quedas o te vienes? – Me preguntó Mazz junto a los demás que me esperaban fuera de la tienda con las llaves en su mano.

-Ya va, denme un momento. – Respondí gruñendo un poco y respirando profundo para hacer un último intento de pararme del banquillo.

Entonces exhalé violentamente y apoyándome de la pared... me caí al suelo al no poder mantenerme de pié.

-Ayayayayayay ¡coñísimoe'sumadre! – Exclamé entre dientes en tono de susurro al resbalar y caer al suelo.

Enseguida saltó Jenny al rescate.

-¿Te hiciste daño? – Me preguntaba mientras tomaba mi mano y me ayudaba a levantarme

-Asdasdasd, no, bueno, si, pero no, igual si, pero nada importante. – Respondí.

Me aguanté el dolor como pude y caminé hasta afuera intentando separarme de Jenny, quien estaba aferrada a mi brazo con la excusa de evitar que me volviese a caer.

-Ya... ya estoy bien, no hace falta que me sigas agarrando el brazo. – Le dije intentando sonar amable.

-Jejejeje, está bien, el sábado ya me cansaré de agarrarte. – Dijo con tono pícaro agobiandome mucho. - ¡Nos vemos! – Exclamó yéndose voluntariamente con su amiga que ya había partido del lugar.

-Adiós... – Me despedí de ella alzando la mano con una sonrisa nerviosa.

-Oye, al final me vas a tener que enseñar tú a mí. – Comentó Fernando dándome un codazo.

-Estoy asutao, macho. – Le dije sin dejar de ver al par de chicas que se alejaban lentamente y aparentemente hablando entre sí.

-¿Pero por qué?, oye, aprovechando que estás y ahí, intenta hacerme la segunda con Brenda. – Me pide el nigga.

-Claro, como Brenda me quiere tanto..., no ves que si me acerco a ella me mata, vamos, como le sugiera con debe liarse, me ata a un poste con la bandera de estados unidos y me manda en una caja hasta Al Qaeda. –

-Jajajajaja, no, es decir, no así, mira, pregúntale a Jennifer cosas sobre Brenda y luego me lo dices a mí. –

-Vamos, lo que es un topo emocional. –

-No estoy seguro de lo que significa eso, pero bueno. –

-Ya, ¿y qué se supone que le pregunte? –

-No sé, tu inventa, todo dato es importante. La fecha de su cumpleaños, que le gusta, que talla de sujetador usa... –

-Hombre, menos cien. –

-Oye a mi novia me la respetas, ¿eh? –

-Vale vale... –

-Pues eso, ya sabes, cualquier cosa, me llamas. –

-Oye oye oye, acuérdate de presentarme a tu amiga. – Me dijo el alejo acercándose a mí.

-Y dale, que no es buena idea. – Le respondo imaginándome a Dash conociendo a sus fans.

-Pero hombre, no acapares, que entre los bonitos de cara y los lanzados, ¿qué me queda a mí? – Pregunta señalándome a mí y luego al Fernando

-Pues tu mano. – Responde el nigga.

-No, mi mano no... –

-Rápido que tenemos que irnos. – Dijo Mazz interrumpiendo la conversación y arrastrándome tirando de mi chaqueta.

-Bueno bueno, yo no prometo nada, lo tendré en cuenta, su llamada es importante para nosotros, deje su mensaje después del tono, piiiii. – Dije a la par que me alejaba del lugar siendo arrastrado por Mazz.

Luego de que el friki me ayudara a entrar en el auto, entró él, y nos fuimos camino a ese sitio donde se supone que iba a mudar la tienda.

-¿Eso qué es? – Le pregunté al Mazz acerca del maletín negro que había en el suelo del asiento del copiloto, o sea, el mío.

-Me dijeron que llevara una señal. –

-¿Señal de qué?, ¿van a llamar a batman o qué onda? –

-Claro que no, ignorante de la vida, es... pues un dinero que se da para anticipar el pago del monto total que cuesta una cosa, en este caso, el pedazo de local que voy a comprar. –

-¿Pero no lo tendrían que terminar de construir? –

-Jex, es preventa, por eso prepago. ¿Lol? –

-No sé yo, ¿no estarás mal informado? Yo es que no estoy seguro que las cosas sean así, y en todo caso creo que es mejor que esperes a que esté listo, es decir, bueno, ni siquiera lo has visto, igual y solo quieren venderte un condominio como en ese capítulo de bob esponja. –

-Si hombre, para que venga otro boludo y se quede con mi tienda nueva, no voy a dejar que se me escape. – Decía el firki mientras empezaba a ir más rápido con el auto

-Bueno, tú verás, a mi me suena sospechoso. –

-A ti todo te suena sospechoso, apuesto a que crees que Jenny en la cita te va a secuestrar, te va a violar en el baño, te llevará a su casa, te esconderá en su cuarto, te sellará los labios, te vendará la cara, pintará la venda, te dibujará los ojos y te romperá brazos y piernas para tenerte como un peluche o un muñeco inchable en su habitación hasta que te mueras por deshidratación o que se yo. –

-... –

-¿Es, o no es? –

-Hombre, no, no soy tan idiota..., obviamente en mi historia yo conocería a otros weones que tiene en el armario y que no los saca porque si lo hace se harían gays, entonces yo hablaría con ellos y haríamos un plan para escapar que tomaría doce días, doce horas, doce minutos y cuarenta y cinco segundos ejecutar para poder salir de allí arrastrándonos hacia la libertad, o hacia el hospital, lo que nos pille más cerca. –

-Le voy a comprar un teléfono a Dash. –

-¿Por qué? –

-Para llamarla de vez en cuando y decirle que te pegue, si es que... –

-Meh, como sea, me da mal rollo eso de la tienda nueva. –

-¿Sabes lo que me da mal rollo a mí? –

-¿Qué? –

-Que de alguna manera conseguiste una puta cita, o sea, tú, weón, tú. Y el universo no se ha desgarrado por ninguna parte, no que yo vea. –

-Yo solo quería que me dejara en paz... –

-Pues lo llevas claro. –

-Asdasdasdasd. –

-¿Y ahora que le dirás a Dash? –

-¿Cómo que qué le diré?, pues nada. –

-Hombre es que si sigues intentando alejarte de Jenny, conociéndote vas a terminar casado con ella, ¿y entonces Dash qué? ¿Será la mascota? ¿la otra? ¿o una bigamia?, Creo que te suicidarías antes de eso... cobarde. –

-Ya ya ya, deja de agobiarme que yo sé lo que hago. –

-No, no sabes. –

-Claro que sí. Sé que no sé lo que hago, o sea que sí sé. –

-Claro, claro, está clarísimo. –

-Pues eso. –

-Ajá. –

-... –

-... –

-¡MIERDA! –

-¡¿Qué pasó?! –

-¡TENGO UNA CITA! ¿¡CÓMO MIERDA PASÓ ESTO!? – Grité como loco y luego intenté lanzarme por encima de la puerta del auto hacia la carretera, lamentablemente, o por suerte, según se vea, no tenía fuerza suficiente para lanzarme por sobre la puerta.

-A buenas horas vienes a reaccionar. – Dijo Mazz sin prestar mucha atención a mi intento suicida de tirarme a la carretera.

Al final me rendí y me quedé con cara de jodido durante el resto del camino.

...

Un rato después llegamos al dichoso centro comercial donde Mazz quería comprar un local para establecer su tienda.

-Hombre, a mi no me parece que estén a punto de acabar nada, esto está... como que a la mitad. –

-Meh, si esto es pin pan pin pan... y ya está listo. –

-¿Y luego yo soy el ignorante? –

-Tranquilízate, no te esponjes. –

-Bien bien, ya, vamos. –

-Te ayudo a bajar o... –

-No no, déjame solo que yo puedo, tu adelántate. –

Y así lo hizo el Mazzo, acercándose a aquel edificio en construcción luego de tomar el maletín negro, dispuesto a entrar sin importarle un pepino si estaba bien o no, si infringía alguna ley o no, o si se le caía el edificio encima o no. Uno diría que estaba siendo valiente, pero como Rainbow, el solo era un descuidado de mierda.

-¡Jex, ¿Vienes o no vienes?! –

-¡Que sí, pesao! – Le grité no tan fuerte.

-¡¿Qué haces?! –

-¡Nada, que ya voy! – Exclamaba mientras salía del auto y me ponía de pié.

Empecé a caminar con un poco menos de dificultad que antes hasta llegar con Mazz.

-Oye por cierto, ahora como que estás ocupando más tus modismos argentinos, ¿a que se debe? -

-Leí en internet que el acento argentino atrae a las chicas. –

-Ya, ¿y no que estabas bien solo? -

-Won, si vos podés conseguir una cita sho puedo conseguir alguien con quien casarme a hora mismo. -

-Bueno, ahora mismo no, porque no hay nadie por aquí. -

-Se supone que hay que entrar, aquí tengo el piso anotado la dirección y el piso del edificio donde nos están esperando. – Decía Mazz mientras sacaba un papelito arrugado del bolsillo de su pantalón y me lo mostraba.

-Ah, ¿y seguro que es aquí? – Pregunté con un poco de miedo al ver el lugar desolado y cubierto por cintas amarillas.

-Que sí, no seas pesado, vamos. – Dijo y luego guardo el papelito devuelta en su bolsillo mientras empezaba a caminar.

Y así nos adentrarnos en el edificio. Yo nervioso y el tranquilo. No veía a nadie por ningún lado pero cada vez que intentaba decirle algo al Mazz, este me callaba con sonidos molestos.

-Bueno, aquí es donde se supone que nos encontraríamos. – Dijo el friki mirando hacia todos lados en busca de personas humanas.

-¿Aquí es donde vas a poner la tienda? – Le pregunté mientras observaba la señora sala donde creí iba a estar la tienda nueva.

-No sé, eso creo. –

En eso se escuchan pisadas detrás de nosotros.

-El Maletín. – Dijo casi instantáneamente una voz insípida haciéndonos voltear.

-Ostras... – Susurré al ver a un grupo de tipos y alguna mujer con una pinta de mafia o banda, que no les quitaba nadie.

Uno de ellos se nos acercó, le quitó el maletín a Mazz de las manos y regresó con los demás.

-Sss uuuhhh, te estafaron. – Le susurré en el oído al friki.

-No me digas. – Respondió irónico en el mismo tono.

-Si es que te lo dije weón, no has escuchado ese dicho, ¿que al final o barato sale caro? –

-Ellos no son con los que se supone tenía que encontrarme, así que no... –

-¡Hey! – Exclama el aparente líder de la banda interrumpiendo al friki. – ¡¿Qué es esto?! – Preguntó.

-Ehmm, dinero... ¿no? – Dije con sentimientos encontrados, por un lado me sentía pro porque Mazz estaba jodido y yo tenía razón, y estaba asustado por lo que pudiera pasar.

-¡¿Nos están tratando de joder?! ¡Esto no es ni la mitad de lo que acordamos! – Gritó a la par que pateó el maletín haciendo llover dinero.

-Oe weón, para ser un malandro tiene muy buen vocabulario. – Le dije a Mazz. -¿Estás seguro que era aquí? –

-Ehmm. – Murmulló el friki sacando de su bolsillo el papelito con la dirección del edificio. – Mierda. – Dice en voz baja con una cara que pondría una persona lista que se saltó un número en una operación matemática que venía en un examen importante.

-Me cago en tu puta madre, weón... -

-A ver, ¿tienen el resto del dinero o no lo tienen? – Preguntó el señor ladrón.

Mazz y yo dudamos al responder con murmullos y ruidos, lo cual irritó a la mafia de los huevos que se tomaron eso como un "no".

-Bueno... – Dijo el señor doctor profesor flaite poblacional a la par que metía su mano en su pantalón bajo su camisa, dándonos a entender que claro, que iba a sacar un arma e íbamos a valer verga.

Mazz y yo dimos un paso atrás acojonados y enseguida empezó a sonar la sirena de la policía afuera del edificio. El jefe de los weones estos, que ahora llamaré Bob, o Juan Pérez, miró hacía los lados al igual que el resto del grupo aparentemente asustados.

Aproveché la situación y en un lapsus de locura e instinto de supervivencia, saqué el arma que había tomado de la guantera del auto y empecé a disparar como rambo haciendo que todos se tirasen al suelo.

-¡MUERAN PUTOS BICHOS LA CHINGADA MADRE NOJODA CARAJO LA VERGA DEL COÑO DE LA MADRE! – Grité mientras disparaba como aweboniao hacia todos lados intentando acojonarlos vivos.

-¡¿Qué haces, pedazo de boludo?! –

-¡Salvo nuestras vidas! –

Entonces el grupo de weones empezaron a moverse.

-No me jodas, ¡soy terrible malo! ¡No achunté ni una!, ¡Por eso ocupo al espía, weón! –

-¡Pero cómo coño vas a achuntar nada! ¡Esa es la de salva maldito animal! –

-¡¿Qué?! ¡¿La de juguete?! ¡¿Neta?! –

-¡CORRE, WEÓN, CORRE! – Me gritó a la par que me empujaba hacia el fondo del pasillo.

.

.

.

...Continuará.


Y llegamos al final /o/, ¿que opinan del capítulo ahora xD? sean sinceros ;n; sean un cinco o un siete, pero no un diez Dx

En fin, Gracias por llegar hasta acá y apoyarme y gracias a lso que me comentaron en el anterior capítulo, que, perdonen por no responderos, es que a veces lo único que me sale decir es en pocas palabras "gracias" y pos me siento como que no expreso la gratitud que siento y parece algo como si se lo dijese a todo el mundo xD (conste, soy agradecido, pero así parecería como si fuese una maquina que responde "gracias por enviar su comentario"), ashi que... ah, pero muchisimas gracias a los que me ocmentaron pidiendo que actualizara xDDD, de verdad me han dado el empujoncito que necesitaba pa ponerme a revisar y decidirme a publicarlo sin más -, y personalmente le doy diez kilos de gracias a un lector que hoy cumple años y me ha ayudado a ser premium en el "Tf2" xD; Muchas gracias Carlos y Feliz Cumpleaños ^^.

Y así nos despedimos, nos vemos en el próximo capítulos, un abrazo a todos Dx!

PD: La dash del capitulo de la semana antes pasada me hizo tener sentimientos encontrados ;n;, y mamense, a mi la spit me sigue gustando :I