HOLA! *le pasa un flecha rosando la sien* ehhh... :yaoming:, vale, me tardé un putasote, pero entré a la uni, me tenía que adaptar, la profe de orientación me vomitó encima, en la otra clase la vomité yo encima, me tomó cierto rencor, pero ya no tanto, fregué un examen de mate por un par de signos mamones que no me dio tiempo a revisar... en fin, estoy aquí acomodando horarios y tonteras, todas las semanas estoy full de evaluaciones, salgo de una para que me manden otra el mismo día y así, "Ingeniería en sistemas", ole tus huevos. Y ya. Por eso he tarado tanto, no creo que deba decir mucho mas, realmente lamento que me haya tardado tanto (más porque el capi no resultó precisamente como quería) para encima entregarles un capi corto (en comparación al anterior y referente al tiempo). Pero bueno, espero que me perdonen y aquellos que piensan que dejo de escribir o dejo de lado la historia, les digo que no, nunca, lean bien NUNCA VOY A DEJAR DE ESCRIBIR ESTA MADRE HASTA QUE LA TERMINE.Así que, si bien me tardo, no significa que no esté trabajando en la historia.
Y pues nada, el capítulo realmente está muy ajustado en tiempo, por lo que no pude meter todo lo que quería, e incluso el final no era el planeado pero... ya me había tardado mucho así que bueh. Quise intentar centrarlo completamente en Dash como dije en la anterior introducción, pero no pude ._., será el próximo, o el siguiente, no sé, sólo sé que ya no prometo nada Dx, siempre me pasa algo culero cuando lo hago...
En fin, espero que les guste el capítulo, de nuevo perdón por la tardanza, fijense que ni tiempo (ni imaginación, ni inspiración) tuve para hacer algo respecto al aniversario del fic, realmente muchas gracias a todos los que a lo largo de estos dos años me han estado leyendo y siguiendo. Aunque no comenten los aprecio, y a los que ocmentan tiene un plus y un vale para que puedan pasar a darle un abrazo a Dash :v, ojo, dije que pueden darselo, no dije que se dejaría. Gracias al moloni y al wolfo por estar ahí weandome de vez en cuando y recuerdo que debo ponerme a escribir si tengo tiempo libre. ^^
La portada no supe mucho como hacerla, tenía una idea, pero luego me di cuenta de que no tenía diseño para Yaniss, y todo se limitó a trabajar en su diseño. Hice algunos pero al final me quedé con uno que ya postearé en deviantart los bocetos. Si hay ideas para una portada, pueden hacerlas no joda que si me ayudarían xD. Pero bueno, ya, os dejo.
Joder..., Dos años, doscientas mil palabras, diez mil visitas, más de cien comentarios... creo que esto es mas grande de lo que yo pensaba xd.
Observé incrédulo a la pegaso, quien con la mirada inspeccionaba a la súcubo que yacía tirada en el suelo cual muñeca de trapo tras el golpe con sartén en la cabeza que le había propinado la equina del mal.
-¡Rainbow! – Exclamé señalando con las manos y reprochándole a la pegaso lo que había hecho.
La bicho susurró algo en Equestriano mientras veía a la peli roja con alas de murciélago desmayada y luego volteó hacia mí mostrándose sorprendida de mi reacción. Luego suspiró acercándose a mí, me dio unos golpecitos en la cabeza con su casco y entró revoloteando a la casa diciendo cosas en su idioma como si se alabara a sí misma.
-Joder, con doña novel de la paz. – Dije y luego centré mi mirada en la pobre Yaniss. – Oye, rojita, ¿Estás bien? – Le pregunté asustado mientras le daba unas pataditas en sus pies. – Jodeeer, y ahora... – Me decía al momento de ser interrumpido por la pegaso que venía con una cuerda entre sus dientes.
Un buen rato después.
-¿Humh? – Masculló la súcubo peli roja mientras lentamente abría los ojos. – Hmmff, ¿Hmpmmf? ¡Hmhmhmhmf! ¡¿HMMMFHMHMPMPF!? – Empezó a carraspear histérica al verse amordazada y atada de pies y manos tirada sobre su espalda en el suelo de la sala mientras se retorcía en plan oruga intentando zafarse.
-Yaniss, mírame, cálmate. Y no te lo tomes personal, así nos trata a todos. – Dije mirando desde el sofá a la pobre humanoide que me intentaba gritar con desesperación mientras me miraba con miedo y confusión.
En eso la pegaso pasaba corriendo de aquí para allá inspeccionándola con curiosidad, cosa que llamó la atención de la súcubo que me dedicó una mirada aún más confundida luego de encontrarse cara a cara con la pegaso.
Me encogí de hombros ante su mirada.
-¿Hmmf hmmf... hmmfhmmfpf? – Carraspeó a modo de pregunta mientras señala con su cabeza a la pegaso que se alejaba y se ponía a revisar el bolso de la súcubo metiendo su cabeza dentro de él.
-Si si, ella es María, Dash, la otra, la poni, "mi compañera de piso" – Le dije a la amordazada peli roja, quien se sorprendió mucho y volteó a ver a la pequeña y alada yegua celeste de melena arcoíris vestida con sábanas.
Yo también voltee y entonces la pegaso empezó a sacar el látigo de Yaniss mordisqueándolo desde el mango con cara de curiosidad.
-Ostras... – Susurré. – ¡Dash, no, suelta eso! – Le ordené a la pegaso mientras esta meneaba el cuello intentando dominar al látigo.
Finalmente Rainbow agitó el mango y logró dar un sonoro azote al suelo. Enseguida soltó una risita y me dedicó una mirada que me hizo tragar saliva.
-Rainbow, suelta esa madre... que... -
-¡JEX, DIEZ! – Pegó un grito a la par de un latigazo al aire en mi dirección.
-Hostiaaaas. – Dije aterrado escondiéndome detrás del sofá.
-Jejejejijijiji... – Rió maliciosamente la pegaso dejando de lado el látigo y continuando con su hurgar dentro del bolso de la súcubo.
Por su parte Yaniss no entendía casi nada sobre lo que pasaba y solo se dedicaba a mirar sorprendida a la pegaso que encima podía hablar.
-¡Hmmmf hmmfp hmmf! – Masculló enfadada la peli roja mirando a la peli arcoíris que revisaba su bolso. – ¡Hmmpf! – Volteó a mirarme a mí con el seño fruncido.
Entonces intentó señalar con sus ojos el trapo que le tapaba la boca.
-Ehmm. – Murmullé mientras miraba de reojo a la pegaso asegurándome de que estuviese entretenida con la cabeza dentro del bolso.
Al ver que Dash seguía husmeando y moviendo su cola, pensé que sería seguro acercarme a la súcubo para quitarle el trapo de la boca. Pero entonces justo la pequeña y peluda yegua estornudó dentro del bolso y sacó la cabeza para sacudirse la nariz con sus patas en medio de lo cual logró pillarme con las manos en la masa.
Gruñó y se abalanzó hacia mí empujándome lejos de la peli roja.
-¡Jex! ¡No! -
-Cago en... dolor... sufrimiento... agonía... – Balbuceé adolorido por la hostia que me pegó la pegaso que se juntaba con todo lo que antes me había pasado. - ¿Pero por qué? – Le pregunté reincorporándome poquito.
-Jex, esto, no, bueno. – Dijo refiriéndose a Yaniss señalándola con su pata derecha delantera.
-¿Cómo que...?, no, Dash, ella es buena. Pero buena buena, hombre, si tuviésemos que atar a alguien por ser malo, nos faltarían cuerdas para atarte lo suficiente. – Le dije mientras me acercaba a ella.
-Hmmmm. – Murmulló desconfiada.
Le dedicó una mirada de sospecha a la peli roja, quien le devolvió la mirada un tanto enfadada.
-No. – Dijo la poni sentándose de golpe y cerrando los ojos negándose a liberar a la pobre chica con alas de murciélago.
-¿Eh? -
-¿Hummfp? -
Dijimos Yaniss y yo tras la negativa de Rainbow. Seguido de eso, la súcubo empezó a estremecerse furiosamente.
-Rainbow, estoy cansado, llevo una noche, no, llevo un día, que lo que quiero es acostarme a dormir, por favor, puedes dejar de ser tan cabrona por un momento y... – Intenté razonar con la quina del mal, pero esta empezó a hacerse la dormida fingiendo roncar. – Vale, vale, mira, ¡Ah! ¡ya sé!, Si es que yo planeo las cosas hujumm, mucho antes de que pasen. – Decía mientras me iba a la cocina para coger la bolsa sobre el mesón. – Vamos a hacer otro trato, señora demonio. -
-¿Hmmf? –
Carraspeó la súcubo.
-No no, contigo no, con ella. – Aclaré señalando a la problemática poni de pelaje celeste que se encontraba al lado.
Saqué la hamburguesa vegetariana y se la ofrecía la pegaso a cambio de la libertad de la súcubo, quien nos miraba sin enterarse de nada. Rainbow vio la hamburguesa, torció la cabeza, se acercó, la olfateó, y luego de examinarla con la vista la reconoció, alzó su pezuña en mi dirección, puse la hamburguesa en la bolsa con cuidado, le di la mano, Dash tomó la bolsa, se acercó a Yaniss, le sacó la lengua en su cara y luego se fue a encerrase en su habitación donde se escuchó cómo la pegaso se desenvolvía la hamburguesa y se la hartaba.
Suspiré y luego me dediqué a desatar a la súcubo. En cuanto terminé, esta salió disparada hacia su bolso cual cohete y se puso a registrarlo mientras yo la veía extrañado. Luego de buscar desesperadamente, logró encontrar y sacar el frasco que nos había enseñado a mí y a Mazz hacía un rato cuando estábamos en el auto y se bebió el contenido. Yo por mi parte me quedé ahí boquiabierto, me volteé descolocado y levante mis manos meneando mi cuerpo a la par que volteaba alternadamente hacia otros lados intentando no ver a la peli roja con alas de murciélago.
-Cielos. – Susurraba desilusionada mientras lentamente bajaba el frasco. – Pensé que todo era parte de un juego erótico. -
-¡Pues claro que no! – Exclamé.
-Hubiese estado entretenido, aunque no sé qué pintaría el poni, a menos que... ¿Jexy? – Preguntó con tono y mirada pícara volteando hacia mí.
-Ahh, no no no no, a ver, a ver... ella es mi compañera de... casa, vamos, no... – Le decía mientras acomodaba el sofá para ponerlo nuevamente de cara a la tele.
-¿Ella?, Y... ¿Y es un poni hembra? -
-Una pegaso, y bueno, científicamente, según la biología, es hembra. -
-Y y y... -
-Para hacerla corta. – Le interrumpí. - Es la misma que sale en la serie esta de los ponis de colores que ve el alejo y que yo también veo, y llegó aquí a través creo que de un agujero negro, de gusano o lo que sea, que aun no me explico bien por qué cojones se habrá formado, se estrelló contra un árbol delante de mí y desde entonces la he estado cuidando, vivo aquí porque los weones de la Mansión no querían tenerla allá, no habla nuestro idioma, se lo estoy enseñando como puedo, y como habrás visto, no es muy buena anfitriona. -
-Ah, bueno... ¿qué te iba a decir?... ¿te la estás tirando? -
-Otra; que ya te he dicho que no, coño, solo somos amigos. -
-¡Espera un momento!, ¿entonces todo lo que me dijiste era mentira?, eso de que se te había quemado la casa y... bueno, lo del caballo que te pateó ahora lo ent... ah no no no, ¡espera otro momento!, ¡que te maltrata!, claro, por eso saliste huyendo cuando usó mi látigo para amenazarte, y encima te ordenó algo como si fuera tu dueña; ¿Cómo se atreve...? – Gruñó e hizo como que se arremangaba y luego se fue en dirección a la puerta de la habitación de la pegaso. - ¡Oye! ¡Sal de allí o te saco de los pelos, desgraciada! – Exclamó golpeando la puerta.
-¡Woh woh woh!, para para que aquí nadie va a sacar de los pelos a nadie de ningún lado. – Dije tomándola de la cintura y alejándola de la puerta. – En todo caso tu también me mentiste no me jo-Ayayayay me cago en todo... – Me quejé al sentir un tirón en los brazos.
-¿Qué te pasa? – Preguntó preocupada dejando rápidamente de lado su ira para acercarse a mí. - ¿Te duele algo? -
-Nada, nada, los brazos que... ya sabes, el gimnasio... – Mentí, pensando que quizás no le caería muy bien el que Rainbow me estuviese explotando, digo, entrenando.
-¿Gimnasio?, Ja, ¡es ella que te tiene así!, Ahora mismo me vas a explicar que es lo que pasa aquí y qué se supone que hay entre ti y esa... – Dijo absteniéndose la última palabra pero volteando a ver la puerta de la habitación del a pegaso.
-Vale, vale, pero tranquilita, ¿eh? – Dije levantando mis palmas.
En eso Rainbow Dash abrió la puerta de la habitación bastante confundida mientras revisaba el marco de la puerta; luego volteó a vernos a mí y a la súcubo con ojos adormilados.
-¿Qué? – Preguntó despectiva provocando que la peli roja se estremeciera.
Rainbow notó la mirada de Yaniss y bueno, se supone que yo era el de la electricidad pero...
-A ver, las dos, al sofá. – Ordené al par de féminas mientras señalaba el sofá para que se sentaran antes de que alguna hiciera una tontería.
Ambas obedecieron sin dejar de mirarse feo y tomaron asiento una al lado de la otra en el sofá pero con cierta distancia entre ellas. Se podía cortar la tensión con un pan seco. Me coloqué delante de ellas con la mesita de centro improvisada de por medio y una vez ahí me dispuse a intentar relacionarlas un poquito con el fin de introducir a Yaniss al equipo, y para explicarle a la misma las dudas que tenía sobre la pegaso que se encontraba al otro extremo del sofá, de la cual no estaba seguro de cómo se tomaría la idea de que hubiese más gente en casa. Pero bueno, empecé.
-Bien, primero, las presento. Yaniss... – Dije y al momento fui interrumpido por una tosecita de la pegaso.
La miré y esta se puso como que a mirar el techo disimuladamente.
-Bien. – Accedí de mala gana. – Rainbow Dash, Yaniss, Yaniss, ella es Rainbow Dash. – Señalé alternada y respectivamente a cada una.
La pegaso celeste sonrió satisfecha y luego se burló de la súcubo sacándole la lengua mientras esta la miraba con cierta hostilidad. La peli roja no entró en el trapo y se limitó a cruzarse de piernas y brazos desviando su mirada hacia el lado contrario.
-Okeeey..., bueno, a ver. Comencemos por el principio, Rainbow... -
-¡¿Por qué siempre comienzas con ella?! –
Reclamó Yaniss interrumpiéndome.
-Shshshshhhshh. – Siseé agitando los brazos para callarle haciendo que volviese a su posición ahora agitando rápidamente el pie que le quedaba en el aire. – Como decía, Rainbow, Yaniss... se va, a, quedar, aquí, con nosotros, un rato. – Decía pausadamente mientras hacía señas en plan charadas.
La pegaso frunció un poco el seño intentando entender lo que yo había dicho; luego alzó la ceja un momento y me señaló los papeles a un lado de la tele. Tomé uno junto a un lápiz y en un espacio en blanco dibujé a la súcubo junto a nosotros dos todos felices con una flecha apuntando a la casa que estaba encerrada dentro de un círculo. Se lo pasé a la pegaso y esta tardo un poco pero al final reaccionó.
-¡¿Esto, aquí?! – Exclamó disgustada señalando a Yaniss y el suelo respectivamente.
-¿Cómo que "esto"? – Preguntó la peli roja descruzando sus brazos y mirando a la pegaso.
-Es que aún no sabe hablar bien y mientras tanto... – Le expliqué. – Y si, Rainbow, se va a quedar aquí, y ambas van a dormir en tu habitación. – Dije señalando dicho lugar luego de hacer las mímicas correspondientes a ellas dos y dormir.
Rainbow exclamó indignada.
-No. – Dijo cruzándose de patas y arrugando la nariz mirándome seriamente.
-Rainbow... -
-¡¿Por qué?! –
Preguntó levantando sus pezuñas en el aire encabronada por mi decisión.
-Eso mismo iba a preguntar yo, ¿por qué no puedo dormir contigo? – Preguntó la súcubo sumándose al boicot empezado por la pegaso.
-Primero para evitar que tú intentes violarme y segundo para que qué se yo, no sé, tener un orden, una habitación para ustedes dos, que sois chicas, podéis hacer pillamadas todos los días y... a mí que me cuentas, solo hay dos habitaciones y, es peligroso que yo duerma con cualquiera de las dos, así que se hacen una habitación de chicas, y así se conocen, o se matan, pero yo quiero dormir todas las noches con ambos ojos cerrados. -
-Hah, Jexy, de verdad me crees capaz de... – Decía la súcubo haciéndose la victima mientras yo la miraba con ojos adormilados de "no te creo nada". – Vale. – Concluyó con la mirada baja.
-¿Qué? – Preguntó Dash sin enterarse de nada.
-Rainbow, tú, ella, dormir, allá. -
-¡Que no! –
-¡Siguiente punto...! – Exclamé pasando de hacerle caso a los pucheros de la pegaso. – A ver, Yaniss, ¿alguna duda que quieras que te aclare a cerca de miss simpatía? – Le pregunté a la súcubo mientras la pegaso resoplaba.
-¿Quién es, y por qué te dejas dominar por ella? –
-Bien, a ver, de nuevo, ella es Rainbow Dash, es la... de la... puta oh que complicao. A ver, ella es de una serie de niñas llamada My Little pony, la última versión de esa serie que ha salido, pues ella es de ahí. Y debido a un no sé qué que qué se yo, terminó, digamos, "estrellándose" en este mundo. Y no, no salió de la tele, aparentemente hizo un viaje entre dimensiones o mundos o que se yo, el punto es que Dash no es de este mundo. ¿Te vale esa explicación? -
-Creo que sí..., ¿Entonces es como yo y Monet, que vinimos de otro mundo? -
-Exactamente, la única diferencia es que ella no sabe cómo llegó, o al menos yo no sé porque como ya sabes no habla español, por ende no se ha podido explicar bien. Actualmente nos comunicamos por dibujos, señas y el poco español que hasta ahora ha aprendido. -
-Bien, y... -
-Ahora, ella no me "domina" como tú dices, simplemente que bueno..., ella... me está entrenando... –
-¡¿Cómo que entrenando?! – Preguntó asustada.
-No no no, o sea, que me ayuda a hacer ejercicio! -
-¿Te ayuda a... hacer ejercicio?... ¡¿Y cómo te ayuda exactamente si se puede saber?! -
-Carajo; O sea, mira, técnicamente ella es como mi entrenadora personal, que me pone rutinas y esas cosas. ¿Entiendes? -
-Hummmmm. –
Murmulló desconfiada mirándome mientras se cruzaba de brazos.
-¡Es cierto! -
-Bien bien. Digamos que te creo. -
-Joder... -
-Te lo prohíbo. -
-Ehh, ¿El qué? -
-Hacer ejercicio. -
-¡¿Pe-qué? ¿Por qué?! -
-Porque me gusta que Jexy sea así, tierno y suavecito.
– Dijo en tono alegre esbozando una pequeña sonrisa que denotaba uno de sus colmillos.
-¿Eh? Yo... –
Decía mientras me revisaba el brazo sintiéndome algo avergonzado por el comentario de Yaniss. - E...eso háblalo con ella. –Dije señalando a Dash. - A mi no me jodan mas las dos, son muchas cosas las que debo explicar, estoy cansado, llevo un día que no joda; Primero esta cabrona me explota con sus raros ejercicios, luego me toca lavar la ropa a mano, luego practicar con la espada, después vestirme como persona, prepararme para una cita, intentar comportarme para que luego la cague y venga TU amiga a darme latigazos en el pecho, dejarme calvo, y semi castrado, o completo, no sé; me quedo ya sin nada de dinero, y encima, quizás deba regresar al puto inframundo para resolver todo lo anterior respecto a Monet. Así lo que menos me tiene preocupado ahora mismo es el cómo se lleven o como cojones se arreglen las dos para dormir en la misma habitación, que por cierto, deberé donarte mi colchón para que la cabezota esta no te haga dormir en el suelo, por lo que supongo que esta noche dormiré en el sofá; Así que por favor, me van desocupando el lugar, pero antes, ¿Alguna duda, o ya les vale con lo que saben? – Les pregunté al par de féminas ya hasta los cojones de la noche mientras extendía las manos y las miraba alternadamente.
Ellas se miraron, y luego voltearon hacia el lado opuesto.
-No me cae bien. – Dijo la peli roja al mismo tiempo que la pegaso decía algo en Equestriano con el mismo tono enfadado de voz.
-Pues ala, voy a pasar el colchón para que duerman tranquilitas, ¿vale? – Dije fingiendo dulzura y felicidad con las dos bichos que ya me tenían de los nervios.
Si es que tenía muchas cosas que explicarles a ambas, quería que se llevaran bien, o de plano que se conocieran bien, tenía que tratar los latigazos, tenía que evitar que se mataran, quería dormir, tenía que hacer recuento de cuantas putadas me había hecho la vida, quería despertar, no me importaba si tenía o no piernas, en ese momento, creí que sería hasta mejor. Empezaba a estresarme como nunca me había estresado, y todo por el giro tan repentino que dio mi vida apenas acabé la curva cerrada que me mandó con la llegada de la pegaso. Si es que ya estaba empezando a volverme de un loco que...; entonces de repente las dos tías se acercaron lentamente la una a la otra y se empezaron a besar apasionadamente en el sofá.
-¡JEX! – Gritaron las dos al unísono sacándome de mi transe y provocando que me diese una bofetada.
-Okey, estoy mal. Jejeje JAJAJAJA, estoy mal, jajaja aaaahhh. – Reí psicópata. – Vamos, por favor, váyanse al cuarto, déjenme dormir aunque sea un poquito, estoy hecho mierda, soy humano, no un robot ¡se los ruego! ¡Déjenme descansar! ¡Tengan piedad! – Pedí de rodillas al par de chicas que me miraban con pena desde el sofá.
La pegaso suspiró y bajó al suelo.
-Bien. – Aceptó de mala gana y se fue a su habitación metiéndose en ella y dejando la puerta abierta.
-¡Gracias, Rainbow, sabes que te quiero! – Exclamé. - ¿Qué? – Le pregunté a la súcubo que me veía con desapruebo. – Oh vamos, tú también sabes que te quiero. – Le dije.
-Está bien, Jexy, haré el intento. – Accedió a dormir con la pegaso en la misma habitación mientras se ponía pie. - Pero desde ya te digo se trae algo contigo. – Agregó desviando su vista hacia la puerta de la habitación de la pegaso, donde esta hacía ruidos extraños.
-¿Qué dices? – Le pregunté agraciado. – Ehm, ¿sabes qué?, no quiero saber, voy a por el colchón. – Dije pasando de sus celosas paranoias y yéndome a mi habitación.
Tomé y levanté la colchoneta inflable que tenía por cama, y la llevé a la puerta del cuarto.
-¿Has estado durmiendo ahí? – Preguntó la súcubo acercándose a mí.
-Si; pero no te preocupes, es más cómoda de lo que parece. Le pones unas sábanas una almohada y un poco de empeño, y duermes como si fuese una nube. – Le expliqué intentando venderle la colchoneta (convencerla de que era buena).
-Uhmm, bueno, de todas formas mañana traeré algunas cosas del departamento. Quizás pueda traer las dos camas que compramos Monet y yo y puedas quedarte con una y... – Comentaba la peli roja mientras yo luchaba por hacer que la colchoneta saliera por la puerta. - ¡Ajá! – Exclamó tirando del cuello de mi camiseta.
-"Hostias". – Pensé.
-Llevaba un buen rato intentándolo, ¿Y qué te pasó aquí, eh? – Preguntó. - ¿Quién te mordió? -
-Ehmm, nadie, fue, un... un mosquito. -
-Jeeex... -
-Fue ella.
– Admití avergonzado luego de un suspiro.
La tía gruñó trotando en el mismo sitio en plan impotente.
-¿Y por que ella si puede y yo no? -
-Bueno, primero porque tienes colmillos y podrías desangrarme, y segundo porque técnicamente no lo hizo apropósito. -
-Sí claro, fue un accidente. -
-Bueno, dije técnicamente, porque... estaba borracha y se puso lujuriosa y luego me atacó, no creo que... -
-¡¿Qué?! -
-Jodeeer. Oye, sé que es complicado, pero... ¿tú confías o no confías en mí? -
-¡Me cuesta! -
-Pues ya está. ¡Joder con esto que no sale! -
-Sería mejor que lo desinflaras, ¿no crees? -
-No, que luego hay que volverlo a inflar y no me da la gana. -
-Y yo todavía no sé muy bien que te traes con ella, es decir, ¿por qué estás viviendo con ella? -
-A ver, los ruegos y preguntas ya fueron, pero como es una pregunta importante te la responderé; Lo que pasa es que bueno, cuando llegó, ella estaba lastimada y confundida, y pues, realmente se deprimió al verse tan lejos de su hogar en un mundo que no conocía, y por eso yo la estuve cuidando y ayudando desde entonces. Le prometí que estaría a su lado hasta que encontrara la manera de ayudarla a volver a casa. Aunque bueno, no recuerdo habérselo prometido. ¡Rainbow, te prometo que te ayudaré a volver a casa, pinche loca! – Exclamé en dirección a la habitación de la pegaso.
-¡Que sí! – Respondió molesta.
-Ya está. Y... pues dejando todo lo que ha pasado de lado, somos amigos y realmente le he cogido cariño; Aunque no sé si pueda decir lo mismo de ella a mí. Pero bueno, mientras tanto, vivimos juntos y ahora tú, una más de la familia. – Le dije a la peli roja logrando sacar la colchoneta de la habitación.
-¿O sea que soy algo así como tu esposa? – Preguntó la súcubo rodeándome con sus brazos.
-No, eres, digamos que Rainbow es mi prima, y tu su hermana que viene de visita, o sea mi otra prima. – Respondí quitándome sus manos de encima.
-Ja, ¿yo hermana la roba novios? Sí, claro. -
-Y dale, que entre yo y Dash no hay nada; y tampoco entre tú y yo. -
-Bien, bien, y... ¿Cómo se supone que esperas que duerma con ella?, es obvio que está celosa de mí, y además no me termina de caer bien. -
-Pues no sé, hagan una pelea de almohadas, cuéntense secretos, hablen de hombres, yo qué sé. -
-Que estereotipo más degradante, Jex... -
-¿Bueno y entonces para qué me preguntas? Si sabes que no sé nada. Ah, y Rainbow no está celosa de ti, ¿Por qué lo estaría? Si apenas te acaba de conocer, bueno, de hecho ni siquiera te conoce todavía. -
-Te digo que te quiere para ella sola, ¿no viste como se comportó toda la noche desde que llegué? -
-Pues como siempre... -
-No. Estaba ahí intentando reafirmar su dominio sobre ti, Jexy; desprestigiándome y tratándote mal; estaba diciendo: "El está bajo mi control y no serás capaz de quitármelo, ¡es mío!", aunque, ahora que lo pienso, es demasiado territorial para ser una poni. -
-Ay la verga, bueno, mira, como tú quieras, yo creo que el tiempo que pasarás con ella te sacará de dudas y paranoias. Aunque sí, yo siempre he dicho que Dash es más leona que poni, o algún felino más que un equino. -
-Ah, una última pregunta. -
-Joder... -
-¿Por qué andaba con una sábana encima? -
-Porque su ropa está sucia. -
-Oh, ¿tiene ropa? -
-Ehmm, sí, pero, bueno, ya... lo hablaremos mañana. –
Le decía mientras entraba la colchoneta a la habitación de Dash, donde esta vigilaba celosamente nuestros movimientos desde su cama. – Bueno, lo voy a poner por acá. – Dije y solté la colchoneta en la esquina opuesta al colchón de la pegaso. – Ala, buenas noches, pásenla bien... – Me despedía en plan "no me importa si inician una guerra de trincheras, solo quiero dormir y ser feliz".
La súcubo me tomó el brazo justo cuando estaba saliendo, dejándome de cara contra ella y pudiendo observar a la pegaso por encima de su hombro.
-Si no me crees, mira su rostro. – Me susurró al oído en plan sensual en un tono que seguro la pegaso pudo percibir.
Me puse un poco nervioso al tener a la despampanante peli roja tan cerca de mí y disimuladamente miraba de reojo a Rainbow que nos observaba incómoda desde su cama. Entonces la súcubo simplemente se limitó (quizás por saber las consecuencias que traería darme un beso en la boca) a darme un beso en la mejilla, cosa que sólo hizo que la pegaso le diese vueltas a sus ojos con gesto enfadado.
-Buenas noches, Jexy. – Me dijo aún en tono de susurro.
-Ehmm, si si, chao. – Respondí y enseguida retrocedí para cerrar la puerta delante de mí.
Antes de cerrarla totalmente pude ver como la súcubo se daba media vuelta y le soltaba una risa de superioridad a la pegaso que le respondía con un bufido indiferente.
-"Esto tiene muy... muy mala pinta." – Pensé.
Cerré la puerta y me fui directo al mini refrigerador a coger todo el hielo y escarcha posible para restregármelo en el pecho y así mínimo bajar un poco el ardor e hinchazón que me habían dejado los latigazos. Me saqué la camisa, la mojé en el lavaplatos y la metí en el congelador del mini refrigerador, planeaba sacarla después de un rato y hacer lo mismo que con el hielo.
Apagué las luces, fui al sofá, acomodé los cojines y me eché en él. Luego poco a poco empecé a "untarme" la escarcha del mini refrigerador antes de que se volviese agua y así proseguí con el hielo un buen rato.
Intentaba no pensar en el par de féminas que había en la habitación detrás de mí, y solo me dedicaba a concentrarme en mi dolor y... a quien vamos a engañar, siempre acababa de alguna forma pensando en lo difícil que serían las cosas ahora, o al menos por un tiempo mientras Yaniss se asentaba en la casa. Y hablando de eso, también se me vino a la mente la actitud de Dash, no calificándola como celosa, si no como inesperada, es decir, pensé que iba a armar mas desmadre o mínimo se iba a cachondear de mí por traer una chica o algo, pero... aparte de su saludo oficial, que es dejar inconsciente a la gente con un golpe en la cabeza, no hizo mucho más, de hecho, parecía que no le interesaba para nada saber algo a cerca de Yaniss y de por qué la había llevado a casa, como si no le importara su presencia. En pocas palabras, sentí como que la aceptó demasiado rápido. Si fue así, ¿Por qué?; y fuera de eso, otra teoría que se me vino a la cabeza mientras le daba vueltas al tema, era que... tal vez, tal vez haya decidido confiar en mí. Es decir, con intentar defender a la súcubo intentando hacerle entender que era inofensiva, supongo que le demostré que lo era, y que por lo tanto, no debía preocuparse por ella debido a que yo (el miedoso por excelencia) tampoco lo hacía, entonces fue como que confió en mí, para confiar en la súcubo. No sé si me explico.
En todo caso, el tema con esas dos estaba complicado, y yo tenía demasiados problemas como para ocuparme de un puto harem. De todas formas Yaniss estaba loca, y Rainbow más, así que...
-¡Jex! – Exclamó repentinamente, Yaniss, desde dentro de la habitación de Dash. - ¡La emplumada esta me ha quitado la almohada! – Reclamó encabronada.
Enseguida Rainbow opacó el grito de la peli roja con uno suyo en Equestriano con tono en plan "Yo no hice nada".
-Jooodeer. – Susurré sin poderme creer la tontería que acababa de escuchar. -¡Rainbow, no seas infantil, devuélvele la almohada a Yaniss! – Le ordené con tono cansado a la pegaso que parecía que ya se estaba pasando de cría.
Enseguida ambas empezaron a gritarse con uno que otro gruñido, vamos, que aparentemente las weonas se estaban cayendo a hostias en la habitación.
-¡Jex *Equestriano*! – Exclamó la pegaso hablando dificultosamente en Equestriano mientras gruñía al igual que la súcubo.
-Esta noche va a ser bien laaarga... – Susurré tras un suspiro de frustración mientras me ponía más hielo en el pecho. – Jajaja... Será posible con... la pelea de gatas... – Añadí agraciado escuchando al par de locas discutir y aparentemente lanzarse cosas.
No supe bien si llegaron a los golpes, pero creo que si se revolcaron en alguna ocasión. Lo curioso es que duró mucho, es decir, que Yaniss le dio pelea a Rainbow, lo cual de por sí es un logro. Ya luego de un rato, las dos se fueron deteniendo gradualmente entre jadeos e insultos faltos de aliento hasta aparentemente quedarse dormidas.
-¿Quién habrá ganado? – Me pregunté en voz baja cuando Dash empezó a roncar.
-¡Y ENCIMA RONCA! – Gritó Yaniss frustrada.
Enseguida Dash le respondió con otro grito, luego ambas se dijeron cosas y la paz volvió, o simplemente se pactó la guerra fría. No lo había pensado, pero el orgullo y la agresividad de Dash, sumado a las paranoias y celos de Yaniss, siendo multiplicado por mi presencia, daban como resultado la tormenta perfecta.
Y es que estuvieron peleando durante como... no sé, pero más de una hora estuvieron y no joda la cantidad de cosas que se dijeron, claro, de Rainbow no entendí casi nada, y Yaniss en algún momento empezó a usar el dialecto demoniaco para igualar a la pegaso, pero hasta ahí estaba siendo un espectáculo; luego ya solo me quedó escuchar sus inentendibles gritos, gruñidos y los golpes a los muros que nunca faltaban.
Pero luego de lo anterior, ambas se calmaron. Dash empezó a roncar de nuevo y Yaniss dejó de quejarse. Para ese entonces yo ya me notaba más capaz de dormir, a fin de cuentas, ambas ya habían resuelto sus diferencias, o quizás no, pero el caso era que después de la pelea yo ya no tenía nada que hacer, salvo responder preguntas que ya se las irían formulando las dos féminas en el trascurso de la noche, por lo que luego de levantarme y sacar la camiseta que había metido en el congelador para ponérmela encima, me dormí. Aunque... en el fondo seguía preguntándome por qué habría iniciado la pelea, es decir, Rainbow no haría la infantilada de quitarle la almohada a Yaniss así porque sí.
...
Desperté tranquilamente, escuchando uno que otro pájaro cantar, sonidos relajante de las montañas, el batir del viento sobre las hojas de los árboles, el olor del aire fresco sin contaminación, el frío sabroso de por la mañana combinado con la calidez de del clima, y un par de weonas gritándose cosas en la cocina.
-Me cago en... ahhh cierra los ojos... cierra los... buah, no puedo. Mejor escapo física y no mentalmente. – Me decía a mi mismo en voz baja mientras me decidía a bajar lentamente del sofá aún acostado. -Qué carajo. – Dije en voz bajas al darme cuenta de que mi torso estaba lleno de crema y de la impresión cayéndome al suelo. - ¿Por qué? – Me cuestioné dándome cuenta de que todo el cuerpo me dolía, claro, todo lo que el día anterior había ocurrido, ahora estaba pasándome factura.
-¡Jexy! – Exclamó Yaniss al rescate. - ¿Estás bien? – Me preguntó. - ¡Tu y yo no hemos terminado! – Le gritó a Dash luego de acercarse a mí en el suelo delante del sofá.
La pegaso resopló despectiva y luego la escuché abrir el mini refrigerador.
-Si si, estoy... Aaghh. – Ahogué mis palabras al ver sobre mí los exuberantes pechos desnudos de la peli roja.
En contra de mis voluntades cerré mis ojos y me cubrí la cara avergonzado.
-¿Qué te pasa? – Preguntó la bicho como si no supiera que estaba en pelotas.
Enseguida Rainbow preguntó algo en Equestriano con un tono hostil mientras se acercaba.
-¿Qué quieres? – Le replicó la súcubo a la pegaso en un tono que hizo a la pegaso responder de mala gana iniciando nuevamente una pelea.
-Coño de la madre, a ver, las dos, al sofá. –
-Pero... -
-¡Al sofá! -
Exclamé luego de dificultosamente ponerme de pie y señalando el sofá mirándolas con mi ojo temblante.
Ambas bichos rugieron agobiadas y se subieron al sofá como la noche anterior. Rainbow desde su sitio le sacó la lengua a Yaniss quien le respondió sacándole el dedo medio haciendo que Rainbow torciera la cabeza sin comprender a que obedecía esa seña.
-Me cago en... la madre... a ver. – Decía mientras me ponía la camiseta y caminaba para estar delante de ellas. - ¡Primero!, ¿qué es esto? – Pregunté señalando en mi pecho la crema que estaba embarrada en él.
-Una cre... –
-¡Eh eh! Para hablar me levantan la mano. – Dije interrumpiendo a Yaniss.
-Si te vas a poner con esas reglas mínimo deberías mirarme mientras hablo. – Reclamó esta al ver que yo tenía la mirada desviada hacia la puerta que estaba a mi derecha.
-N-no... – Respondí tragando saliva y negándome a ver aquel monumento sentado en mi sofá al lado del personaje ficticio que ya no lo era.
-¿Qué pasa, no te gustan? –
-D'adasdabababa... Respóndeme, qué es esto. – Le exigí evadiendo su pregunta y evitando sufrir una hemorragia nasal.
-... -
Note que Yaniss se había quedado callada así que miré de reojo y me la encontré recostando su cabeza sobre sus brazos cruzados en el espaldar del sofá.
-¿Y ahora qué te pasa? –
-Jexy no me encuentra atractiva... –
Dijo en tono en plan deprimida con respiración entrecortada.
-Jodeeer... Pero si ya te he dicho muchas veces que... ¿Sabes qué? No entro al trapo. Termina con lo que antes ibas a decir. – Le pedí intentando no caer en su juego; manipulaciones las justas.
-Bien. Esta mañana, antes de que la... relinchona esta se levantase, te puse unas cremitas para lo del látigo y tus quemaduras. Por cierto... jijiji... tienes...jiji, el sueño muy pesado. – Decía mientras se cubría la boca para parar su risa.
-Eh?, qué... ¿Qué quieres decir? Por... ¿Por qué lo dices? – Le pregunté nervioso.
-Nada... – Negó desviando su mirada e inflando sus cachetes.
-Yaniss... –
-Está bien, admito que tuve algún pensamiento impuro cuando estaba restregándote la crema. Pero no hice nada. – Dijo la peli roja mientras levantaba un poco la mano y cerraba los ojos.
Entonces notó que yo la miraba mientras con mi mano intentaba censurar y limitar mi vista para solo ver a ambas féminas del cuello para arriba, por lo que la colmilluda lujuriosa empezó a agitarse dando pequeños botes en el sofá con la acción consecuente que todos nos imaginamos en este momento.
-Aaahhg. – Me quejé mientras me daba la vuelta para evitar ser víctima de la seductora peli roja y la mirada extraña de Rainbow Dash. -
-¡Oh vamos! – Exclamó Yaniss al ver que me volteaba.
-Aasadsadgashdgadcaf. – Decía mientras sacudía la cabeza.
-Ven aquí, sabes que quieres... –
-Aaaaghh ¡No, no pienso morir así! – Exclamé sufriendo profundamente por dentro.
-Y dale, ¡unos preliminares, ¿es mucho pedir?!... No vas a morir por eso. –
-Mentira, sería como empezar a comerse un helado, no puedes comer solo una cucharada. –
-¿Me estás comparando con un helado?, humm, en cierto modo ahí hay un doble sentido, ¡pervertido! -
-Eh, no, yo...Ehmmm... –
-De todas formas no te hagas el santo, mas de una vez te pillé mirándome el escote en la tienda. –
-Coño, pero no me puedes incriminar por eso, es como si pasara un viejo en patineta, sin querer, volteas a verlo. –
-¿Qué? –
-¡No es el punto!, ¿Por qué coño estás de-de... desnuda? –
-Si ella está así, ¿por qué yo no puedo?-
-Pues porque ya te lo expliqué ayer, su ropa estaba... – Decía en el momento que recordé que Rainbow solo tenía bragas, y como Yaniss se enterara, yo estaba fregado, aunque ya lo estaba. –
-Sucia, y la mía también. – Dijo interrumpiéndome y salvándome la vida, porque como esta se enterara que Rainbow llevaba ropa interior, sacaba la lencería de marca. – Además, a mí siempre me ha gustado andar desnuda por mi casa. –
-A ver, pero si yo llevo ropa, ¿por qué tú no? -
-¿Eh? –
-O sea, si no llevas ropas por Rainbow, ¿Por qué no llevas ropas por mí? –
-Ehmmm... paso. –
-¿Cómo que pasas? –
-Jex... – Dijo Rainbow ya cansada de que nadie le hiciera caso.
Volteé lentamente a verla intentando bloquear mi visión periférica con mis manos para no ver a Yaniss. La pegaso alzó ligeramente sus alas hacia arriba imitando el encogerse de hombros.
-Bien, Rainbow, a ver..., si es que... ya olvidé para qué más las mandé a sentarse. Ah, ya, ¿por qué corajos estaban discutiendo? –
Rainbow me vio haciendo una mueca mientras meneaba la cabeza indicándome que no entendía nada.
-Perdón Rainbow. A ver, Yaniss, ¿no puedes llevarte bien con ella? –
-Ah, o sea, ¿crees que yo soy la del problema? –
-...; ¿Rainbow, tú, poder; Tú, y Yaniss... bien? – Pregunté levantando mis pulgares y sonriendo.
La pegaso orbitó sus ojos y frunció el seño desviando su mirada hacia otro lado.
-¡¿Podría alguna de las dos poner de su parte?! –
-Jex. – Dijo Rainbow bajándose del sofá.
-¿Qué ha pasao? – Pregunté y ella me señaló con su ala que la siguiera hasta afuera, y eso.
-¿Dónde van? – Preguntó Yaniss.
-Creo que a entrenar... – Dije algo confuso mientras seguía a la pegaso.
-Ja, pues veamos. – Dijo escéptica la súcubo decidiéndose a caminar junto a mí mientras yo intentaba hacer como que no estaba ahí.
-Yaniss, una pregunta. – Le dije mientras me detenía y forzaba mis ojos a verla a la cara. Esa simple acción, dejaba como un paseo por el campo a cualquier prueba de Dash.
La súcubo se detuvo y me miró retándome con un sonrisa de gata al ver que intentaba no bajar la mirada.
-Por... ¿por qué esta repentina necesidad de andar ehmm... tú me entiendes, desnuda por la casa? – Le pregunté intentando no caerme por las piernas que me temblaban y el nudo que se me formaba al intentar hablarle sobre ese tipo de temas. - ¿Es por Dash?, si no hace falta que... -
-¡Jexy, yo estoy enamorada y pienso luchar por ti! –Me dijo entusiasmada mientras tomaba mi mano
-¿Qué coño, enamorada? E-eso es nuevo. – Dije sorprendido de la confesión de la súcubo, ahora sí podíamos confirmar que era la Pretty demon.
-¡JEX! – Gritó la pegaso a mis espaldas llamándome para que me acercara a ella.
Volteé alternadamente entre la pegaso y la súcubo aún aturdido por lo que acababa de oír.
-¡Ya...ya voy! – Exclamé dejando atrás a Yaniss, quien solo sonrió y me siguió hasta donde estaba la pegaso.
Al llegar la pegaso me señaló que hiciera mis estiramientos.
-¡Vagina!, el suelo está caliente. – Se quejó Yaniss aparentemente tras quemarse la planta de los pies con el piso.
-Ahhg no lo digas así. –
-¿Y cómo es? –
-Ve...ddud... de... da... olvídalo. – Le dije a la pelirroja, quien hizo uso de sus alas para flotar sobre el suelo caliente.
Me puse a hacer mis estiramientos un momento hasta que...
-Jex... ¿qué haces? – Me preguntó la flotante peli roja al ver que estaba inventando los ejercicios.
-Ehmm... me estiro antes de comenzar. – Respondí un poquitín nervioso con los brazos extendidos para arriba y para abajo.
-Ajá... – Dijo muy poco convencida mientras se asomaba por mi costado y me echaba una mirada desaprobatoria.
Intenté no mirarla y enseguida me dio una colleja provocando una pequeña risa por parte de la pegaso.
-¡Exactamente por esto no te dejo hacer estas cosas! – Exclamó enojada.
Rainbow se acercó volando y apartó a Yaniss de mí.
-No. – Dijo y cuando uno pensaría que Dash me estaba defendiendo, fue y me dio otro golpe igual al de la súcubo.
-¿Y, pero, tú qué? – Repliqué confundido y un poco cabreado mientras me sobaba la nuca.
La pegaso se encogió de hombros y luego intentó evitar el contacto visual conmigo.
-Y dale, que no, le pegues, sin razón. – Decía la súcubo mientras empujaba a Rainbow lejos de mí.
La peli arcoíris regresó y empujó a la peli roja y viceversa hasta que empezaron a gritarse otra vez.
-Oi... – Iba a pedirles al par de féminas que detuviesen su comportamiento infantil, pero... –"Espera, da unos pasos hacia atrás y regresa hacia la casa mientras Rainbow está distraída" – Pensé y empecé a hacer lo que me dictaba mi instinto de supervivencia.
Pero en cuanto me di la vuelta...
-¡Jex! – Exclamaron las dos al unísono al ver que me estaba yendo.
-Ahgrhgaaagh. – Rugí agobiado. – Pero... a ver, si se van a pelear yo me voy, porque... – En ese momento vi el cuerpo desnudo de Yaniss y sentí como me quedaba sin voz así que tuve que voltearme mientras me llevaba las manos a las sienes intentando controlarme.
Temblé un momento y luego me reincorporé.
-Como sea. – Dije volviendo a la normalidad.
-¿Jexy, me das un abrazo? – Preguntó la peli roja con un tono inocente.
-¿Yaniss puedes dejarme entrenar...? –
-¡Que no! – Replicó interrumpiéndome.
-¿Pero por qué? –
-No sabes hacer estas cosas por ti solo, ni siquiera sabes estirarte, podrías lastimarte seriamente y más con esta zorra como entrenadora; si tú no te lastimas solo, lo hará ella y no me da la gana. – Explicó y luego se cruzó de brazos. Menos mal que Rainbow Dash no entendía nada de lo que decía.
-Entonces enséñame tú. –
-No, ya te dije, me gustas así como eres, suavecito y blandito. –
-Waaaa... Pero yo si quiero ser más fuerte. –
-¿Para qué? – Preguntó un poco confundida, sin rastro de egoísmo en su voz. – Vives sólo, no corres mucho peligro, no tienes casi nada de lo que preocuparte, creo... y... -
-Yo... no puedo decir en este momento exactamente para qué, pero... –
-¿Cómo que "no puedes"?, ¿Jexy, que me ocultas? –
-No es importante. O bueno, si, si lo es, pero... pero no ahora. Después. –
-¿Qué? –
-Ehht, tú, tú háblalo con Rainbow, que ella es la que está empeñada con entrenarme como loca. – Dije mientras empezaba a caminar hacia la casa para intentar esconderme.
-Jexy... – Oí susurrar a Yaniss mientras me alejaba. – ¡No, tú no! – Exclamó dificultosamente como si estuviese deteniendo algo inquieto, o sea, a Rainbow. – Deja a Jexy en paz. – Le dijo.
Entonces la pegaso resopló y dejó de darle problemas a Yaniss hasta que entré a la casa.
-... – Cerré la puerta detrás de mí y empecé a respirar profundo. – Tengo tiempo, aun queda tiempo, no tengo por qué estar nervioso, no hay nada por lo que estar nervioso, soy capaz, no hay nada de lo que no sea capaz. – Me decía en tono de susurro a mí mismo mientras caminaba hacia el sofá con las manos a la altura de mi pecho y la mirada baja. – Cálmate... me calmo... calmado, no pasará de nuevo. – Dije y me senté en el sofá mientras cerraba los ojos.
Luego de unos momentos, solté una pequeña risa.
Lo había olvidado, y por poco fue una casualidad el que me pusiese a hacer ejercicio. Y no, nada de eso obedeció a los problemas que les he estado narrando hasta ahora, este pequeño fallo de cordura fue por... algo más.
Después de un momento Yaniss entró por la puerta de enfrente, le pregunté por Rainbow y me dijo que se había ido a volar por ahí. Luego disimuladamente dijo que se iba a dar una ducha, se metió al baño, y dejó la puerta abierta. Yo por mi parte encendí la tele rápidamente para desconectarme.
...
Luego de un rato sentí como algo pesado reposaba sobre mi cabeza. Por un momento pensé que Rainbow me había llegado por detrás y me había puesto un melón en la cabeza. Hasta que oí esa inconfundible risita demoniaca.
-¿Por qué? – Pregunté perturbado mientras me temblaba el ojo izquierdo. - ¿Por qué me torturas así? –
-Ay, no seas exagerado. No tiene porqué ser una tortura... – Dijo Yaniss reincorporándose y rodeando sofá colocándose delante de mí. Ahí pude ver que portaba el vestido rojo del día anterior - En fin, Jexy, yo creo que ya debería irme para organizar la mudanza, o hacerla de una vez, no sé. – Comentó algo indecisa.
-Bueno, si quiere te acompaño hasta la parada. – Dije animado y poniéndome de pie para luego dirigirme algo apresurado a la puerta de atrás.
Entonces Yaniss me tomó el brazo para detenerme.
-Aunque..., por otro lado no me gusta nada la idea de tener que dejarte aquí con la roba novios... –
-Y dale... –
-Enserio, Jexy, ¿no quieres venir a vivir conmigo? -
-Ya te lo dije antes... o al menos eso intenté, Dash es mi responsabilidad, y no quiero dejarla sola. –
-Pero ya ves como te trata; te golpea, te insulta y te humilla. Además es una ordinaria. –
-Si, me maltrata, me hace sentir mal a veces, pero maldita sea la quiero de todas formas. No sé por qué, pero la... quiero, y muy en el fondo, sé que intenta demostrarme que aprecia lo que yo hago por ella, sólo que... a su manera. –
-Entonces dices que si yo te maltratara como lo hace ella, ¿también me amarías? –
-Ehh, no... es decir..., yo a ti ya te quiero... son, amores distintos y... –
-Bien. – Dijo interrumpiéndome. – Entiendo. Me iré antes de que me vuelvas a hacer daño. –
-Oh vamos, no es eso. –
-No, olvídalo. Ya veo lo que te importo. –
-Yaniss, no puedes hacerme elegir. –
-¿Y qué puedo hacer?, ahh porque no quieres que luche por tu amor, pero tampoco quieres que me haga a un lado, y encima tampoco quieres elegir. ¡¿Quieres decirme que se supone que debo hacer?! Aaargh. – Rugió enfurecida y luego se fue volando por la puerta trasera cargando su bolso.
-¿Y no me dejarás responderte? – Le pregunté alzando un poco mi tono de voz a ver si le llegaba.
-¡Vete a la mierda! –
-Joder... – Dije y enseguida entró la equina celeste tan cariñosa y peluda.
-¿Esto... no... Aquí? – Preguntó con cierto brillo en los ojos.
-No. – Respondí, y en cuanto lo hice la pegaso esbozó una rápida, fugaz y discreta sonrisa que luego escondió.
-Bieeeen... – Decía hasta que la interrumpí.
-Pero. – Le interrumpí. – Ella, vivir, aquí, ahora. – Aclaré y en cuanto la pegaso escuchó "vivir" puso una cara de cabreo y sorpresa que no veas.
-¿Vivir? – Preguntó. - ¿Aquí? – Agregó en plan "are you kidding me?.
Aparentemente la pegasini pensó que la señorita súcubo sólo se quedaría una noche. Y que luego regresaría a su hogar donde sea que fuese. Igual y fue por eso que aceptó a Yaniss sin mucha protesta.
-Sí. – Respondí, pretendiendo estar decidido y ser firme.
La pegaso enseguida frunció el seño.
-Pero... –
-Dash, no empieces. –
Y empezó. Se volvió una fiera, o mejor dicho, dejó salir esa fiera que lleva dentro. Se volvió loca. Me gritó, me reprochó cosas, me hizo preguntas, y finalmente respiró profundo. Se calmó un poco. Luego me miró fijamente unos segundos. Desvié un poco mi mirada para que no me acojonara vivo y luego de eso la pegaso se encerró en su habitación dando un fuerte portazo.
-Pero no rompas la puerta, que no tengo dinero para... –
-¡YAH'RA! – Gritó interrumpiéndome.
-Jodeeer. Y encima se encabronan las dos, si es que es mejor estar sólo. -
... Continuará.
Y... yasta!, ¿Yah'ra es como Jara?, no sé, tu que crees?, en la escena que eliminé (si, eliminé una escena que daba saida a un final alternativo que aún puede tener cabida en el siguiente capi) salían mas palabras en equestriano y demoniaco, y como dijo un amigo (Er sans), faltaron mas Jex voladores -3-, pero lamentablemente también estaban en esa escena que eliminé xd, so... "¿Todo lo bueno en la escena que eliminaste?", ehmm... mas o menos, pero es que iba muy apresurado según mi punto de vista. Ya lo pondré no se preocupen, la escena fue retrasada, no eliminada por completo.
Creo que ya no?, es decir, gracias todos por leer este capítulo, si les gustó denle like, compartanlo con sus amigos, y no olviden dejar un comentario. Les ha hablado Jex, y les deseo, muy buenas noches. (?)
