Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y a la Saga Crepúsculo.
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¡Hooola de nuevo!
Aquí estamos una semana más con el capítulo del fin de semana. Espero que lo disfrutéis mucho, y que paséis un gran fin de semana también.
Como siempre muchísimas gracias por el cariño y por dedicarle tanto tiempo a esta historia, es muy bonito lo que hacéis.
La web de FF no me ha ido muy bien en toda la tarde, así que espero que se suba bien la actualización.
Ahora sin más os dejo con vuestro querido Edward.
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HOT DOGS
EPOV
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A Jacob Black.
De todas las personas con las que Bella podría haber hablado de lo nuestro, ella elige a Black. No sabía si adorarla por tener el valor de decirle a un hombre, que a todas luces está colado por ella, que tenía algo conmigo o reñirla por ir a echarle algo semejante a la cara. Black no me caía bien, pero no debió ser plato de buen gusto escuchar esa confesión cuando él le estaba abriendo su corazón. Bella y sus habilidades sociales.
Me había explicado que desde que estuvieron en Forks, los dos habían puesto las cartas sobre la mesa, y estaban intentando volver a encauzar su amistad a lo que fue hace un tiempo… Pero si de algo no era consciente Bella era que lo que le estaba pidiendo a Black era casi un esfuerzo titánico.
Cuando llevas toda la vida siendo de las únicas, por no decir la única persona, con la que Bella había compartido su vida, la única persona con la que ella contaba a diario, ¿Cómo aceptas dejar de serlo y encima recompones tu corazón por el camino?
Esperaba que lo consiguieran porque Bella sufría con esta situación y yo no podía hacer nada para quitarle la tristeza de los ojos cuando pensaba en Black, pero no apostaría mi dinero por ello.
Me paré delante de la puerta para admirar el cartel del Fantasía. Era de luces de neón, intentando evocar los locales nocturnos con la puerta oscura de metal. Sin lugar a dudas estaban llevando la idea al extremo y estaba quedando genial. Bajé por las escaleras que ya estaban arregladas y sutilmente iluminadas.
Al entrar al restaurante pude ver como estaba todo dispuesto en la sala. Finalmente el Fantasía era una realidad. Me apoyé en el atril que utilizarían para recibir a los clientes y admiré el lugar. Era grande y sin ninguna duda entre todos los equipos habían conseguido lo que Bella había querido desde el minuto uno. Siempre supe que era una mujer de ideas claras. Sabía dónde quería llegar con este proyecto, y aunque había aceptado cambios que le habían sugerido los expertos, el Fantasía se había hecho tal y como ella había querido.
-¡Vaya! Estás aquí – me sacó de mi ensimismamiento Irina.
Hoy se grabaría la segunda parte del reportaje, esta vez en el nuevo restaurante. Durante la primera grabación no pude estar presente porque el trabajo no me lo permitió, pero esta vez había conseguido sobornar a Tanya para que me programara unas horas libres y poder estar con Bella.
-Ya ves, me he podido escapar un rato - comenté mientras la saludaba con un abrazo.
-Estás muy guapo hoy – me admiró Irina cogiéndome de las solapas de la chaqueta de mi traje dándome un vistazo que me hizo reír por su fingido descaro. – Sexy Cullen, cualquiera diría que quieres impresionar a alguien – acabó con un silbido.
-Quizás deberías hacer tú a entrevista, al parecer eso sí sería un reclamo para el público - escuché la firme voz de Bella a las espaldas de Irina. Solo tuve que desviar unos milímetros mi cara para poder verla.
Joder, no había nada en este mundo que la pudiese eclipsar.
Estaba preciosa. Llevaba una sencilla blusa azul con unos pantalones vaqueros negros que le quedaban como una puñetera segunda piel. La habían peinado dejando su melena suelta y maquillado ligeramente.
Estaba seria. Seguramente era debido a una mezcla explosiva de lo poco que le gustaba la idea de salir por televisión y que volvía a pillar a Irina en el momento menos oportuno, así que podíamos dar gracias que no nos estaba tirando alguna cazuela a la cabeza.
-Dudo que alguien te pudiera hacer sombra – aseguré haciendo que su rubor comenzara a sustituir su gesto ofuscado.
-No sabía que vendrías hoy – afirmó un poco confundida mientras seguía mirando con esa mirada tan particular suya la distancia entre Irina y yo.
Isabella Swan iba a acabar con mi mundo.
-Ya me perdí la primera parte de la entrevista, tenía curiosidad por ver cómo salía ésta – le aseguré sin apartar mi vista de ella y me acerqué para dejar un beso en su cara.
Hace unos días habíamos dicho de comenzar a dejarnos llevar en público, pero también era consciente que aquella noche Bella estaba dejándose llevar por la emoción y había dado muchos pasos adelante en nuestra relación, no quería presionarla mucho más. Ella quería ir a poco a poco y en el fondo se lo agradecía. Sabía que también era lo mejor para mí. Me moría de ganas de besarla, pero dejaría que fuera ella la que marcara el ritmo y más con Irina como variable extraña en esta situación.
-Me imagino – comentó sutilmente cargada de ironía que no me pasó desapercibida, y por la pequeña risa que escuché a mi lado, a Irina tampoco.
-Os dejaré solos, iré a repasar con el cámara las luces y esas cosas – nos dijo Irina antes de desaparecer.
Me quedé dónde estaba mirándola divertido.
-¿Qué? – preguntó a la defensiva.
Daba igual las veces que se lo digiera ella no acababa de creerse que entre Irina y yo solo había una amistad de muchos años. Quizás si no fuera tan testaruda y hubiese aceptado ir a alguna de las reuniones en las que Irina había estado hubiese visto que su comportamiento conmigo no distaba mucho al que tenía con Emmet o Alice… pero ella había sido inflexible al respecto. Si en la reunión estaba mi rubia amiga, ella buscaba cualquier excusa para no aparecer. Se había convertido en una especie de ritual el volver a su casa después y tomarle un poco el pelo.
-Que no te ves con claridad, preciosa. Ven aquí – dije tirando de su brazo para atraerla hacia mí.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca le cogí la cara para que no se pudiera escapar y ataqué esos labios que clamaban mi nombre cada vez que estaba a menos de un metro de ellos.
En vez de apartarse se acercó más a mí devorándome como siempre lo hacía, como si nunca fuera suficiente.
La primera vez que sucumbí a mis deseos por Bella, aquel día en su cocina que ahora quedaba tan lejano, pensé que tenerla ese instante calmaría mi sed de ella. Que podría continuar con mi vida con normalidad después de ese encuentro. Me comencé a dar cuenta en cuanto abandoné su cuerpo que estaba equivocado, pero jamás pude llegar ni a imaginar que sería tan intenso casi seis meses más tarde.
-Mucho mejor así – le susurré cuando me separé de ella y la vi con una sonrisa.
-Soy tonta, lo sé…. – se quejó escondiéndose en mi pecho- Es solo que no sé…. Al llevarlo todo en secreto se me hacía difícil gestionar lo que sentía cuando alguien te miraba… a sus ojos tú estabas disponible…. Yo no soy una loca celosa aunque me estás volviendo un poco loca – acabó divertida expresando lo mismo que me pasaba a mí.
-Bella… no sabes las veces que he querido plantarte un beso delante de Caius o cualquier idiota – le contesté haciendo que se relajara.
-Somos idiotas – afirmó haciéndome reír.
-Sois adorables, a la par que idiotas… aunque eso solo va por ti Edward Cullen y no lo retiraré hasta que supliques mi perdón por colgarme el teléfono el otro día. – nos interrumpió Alice.
-¿Algún día alguien dejará de interrumpirnos? – le pregunté a Bella ignorando a mi pequeña amiga –
-Puedes ignorarme todo lo que quieras pero estoy aquí – insistió, casi sucumbo a la risa que amenazaba con salir de mí, pero aguante. – Bella estás preciosa. – la saludó pasando por mi lado sin hacerme ni caso.
-Sabes que no hacía falta que vinieras…. Aunque agradezco muchos tus consejos – le contestó Bella intentando separarse de mí, pero no la dejé. –
Alice tardó en contestar porque la muy entrometida estaba demasiado entretenida mirándonos con cara soñadora.
-Además te traigo la lista de personas que quedamos que te seleccionaría para la inauguración. – contestó finalmente cuando dejó de babear en nuestra dirección. Era tan obvia.
Al final el departamento de publicidad había decidido que haría una pequeña selección de personas influentes del gremio y los invitarían a una especie de inauguración privada del Fantasía. Algunos críticos gastronómicos, bloggeros, foodies…. Y de esos últimos Alice era una experta así que habíamos decidido tirar de contactos. Ella estaba encantada de ayudar y nosotros teníamos un dolor de cabeza menos.
Antes de que Bella pudiera coger la lista le quité el papel de las manos a mi amiga.
-¡Yo me encargaré! No quiero que tengas más dolores de cabeza de los que ya tienes – le dije a Bella sabiendo que llevaba unos días muy atareada con la selección de los últimos trabajadores y su entrenamiento.
-Gracias – me dijo con una sonrisa mientras me daba un espontaneo beso en los labios dándome una más que agradable sorpresa.
-De verdad que estoy intentando no hacer ningún comentario por eso de no meterme donde no me llaman… Jasper dice que tengo que trabajar mi entrometimiento, pero es que me lo ponéis muy difícil cuando estáis tan cariñosos y encima delante de mis narices ¡Aish! – dijo Alice a una velocidad casi supersónica.
-Sigue haciendo caso a tu marido. – bromeé con ella a lo que solo me sacó la lengua.
Bella se rio llamando mi atención y esta vez un poco más consciente y para divertirme un poco con Alice fui yo quién besó a Bella.
Alice casi saltaba de la emoción.
-Hablaremos más tarde, ni pienses que te vas a librar – dijo apuntándome con el dedo.
Cuando nos giramos para dirigirnos al set que tenían preparado en la cocina Irina nos esperaba en la puerta con una sonrisa.
-¿Preparada Bella? – le preguntó amablemente a lo que mi chica solo asintió.
Mi chica.
A través de las cámaras y los focos pude ver a Jacob Black que llevaba una camisa de color azul que combinaba con el atuendo de Bella. Después de lo que me había explicado Bella sobre que la lucha de los sentimientos que Black tenía hacia ella debería ser más empático con él pero no podía. Me seguía pareciendo una persona egoísta que se había acostumbrado a tener a Bella para él y no estaba seguro que quisiera renunciar a ello con tanta facilidad como ella creía. Bella confiaba mucho en su amistad, y no sería yo quién la cargara de dudas, mucho menos ahora que era un tema tan delicado. Ya había probado hace unos meses lo que significaba intentar hacer cambiar de idea a Bella sobre algo relacionado con Black y no pensaba volver a caer en el error.
Bella se sentó en el taburete que quedaba al lado de Jacob y éste la miró como si no existiera nada más en el mundo.
¡Mis narices si Black había renunciado a tener algo más que una amistad con ella!
La redactora les estuvo explicando cómo sería la entrevista y algunos detalles junto con Irina y en cuanto todo quedó aclarado comenzaron a rodar. Como la que se encargaba de formular las preguntas era la redactora del programa, Alice, Irina y yo nos quedamos un poco más alejados para no molestar en los planos o distraer la atención.
Bella estaba deslumbrante. Era difícil entender como alguien que tiene tanta seguridad en lo que hace y sabe tan bien lo que quiere tiene tan poca idea de la imagen que proyecta. Tenía un don que atrapaba, que había que quisieras saber más de lo que fuera que te contara y su voz era casi como un canto que podrías escuchar durante horas, en cambio, ella seguía arrugando la nariz cada vez que le habíamos propuesto actividades de promoción que requirieran su imagen alegando que no sería ningún extra para la gente. Sin ninguna duda, no se veía con claridad.
Black, a pesar de su habitual pose arrisca, estaba haciendo un esfuerzo para parecer amable y por mucho que me costara admitirlo lo estaba consiguiendo. El maldito había conseguido llevarse a Bella a una especie de burbuja dónde solo existían ellos dos y su mundo privado de la cocina.
Sentí la mano de Alice sobre las mías dándome un apretón y a girarme pude ver cómo me sonreía, esta vez sin su picardía característica, solo quería relajarme.
Asentí e intenté alejar esos pensamientos de Black y Bella de mi mente. En el fondo le entendía, yo también arriesgaría hasta mi última oportunidad con ella, no todo el mundo lo iba a aceptar con tanta deportividad como Caius que Bella había decidido pasar página.
Bella me sonrió en varios momentos de la entrevista haciendo que mis dudas se disiparan y también haciendo que Alice se emocionara demasiado a mi lado. Algo me decía que iba a ser complicado gestionar sus expectativas ante este nuevo panorama que se abría ante ella.
Mientras acababan de recoger todo y hablar con Black y Bella sobre detalles de emisión, Alice y yo salimos dándoles algo de privacidad.
-Hacéis buena pareja - me aseguró sonriente y solo pude asentir porque aún era extraño pensar en Bella y en mí como eso... como una pareja - Pero me deberías haber puesto al día antes ¡Mal amigo!- acabó dándome un manotazo en el brazo.
-Bella quiso que quedara todo entre nosotros. – expliqué y aunque hizo una mueca de disgusto no añadió nada más
-¿Desde cuándo ocurre esto? – preguntó.
-Desde la petición de mano de Rose – dije preparándome para la reacción de Alice.
-¡¿Qué?! De eso hace una eternidad Edward Anthony Cullen – me regañó mientras abría sus ojos con sorpresa y ponía sus brazos en jarras.
Si no supiera que su furia iba dirigida a mí me haría hasta gracia.
-Exageras – rodé los ojos, pero por suerte su réplica se vio interrumpida por su teléfono.
Miró la pantalla y después de soltar un bufido me miró de nuevo.
-¡Tengo que irme! Pero ni sueñes que esto se acaba aquí. Dile a Bella que ha estado perfecta. –Dijo con orgullo - ¡Te quiero aunque me ocultes información! Estoy tan feliz por ti – dijo a modo de despedida mientras me daba un rápido beso y contestaba a su llamada.
Me quedé un rato más esperando a que salieran de las cocinas los demás. Me quería despedir de Bella antes de irme. Ella seguramente se quedaría aquí como llevaba haciendo los últimos días, casi semanas, ultimando cosas.
Primero vi salir al cámara y la reportera que se había encargado de la entrevista para después ver a Irina, cargada de papeles acompañada de Bella y Black. Los primeros me saludaron levemente y continuaron su camino, pero el otro grupo se paró justo cuando llegó a mi lado.
-¡Ya hemos acabado! – comentó alegre Irina – Esta tarde llamaré a Josefine para ponerla al día, aunque bueno seguro que Bella lo hace a la perfección. En cuanto esté montado os haré llegar una copia para que deis el visto bueno y en unas semanas debería salir en antena. La nueva sección está prevista que comience en dos semanas y he conseguido que lo haga con el Fantasía, así que debería coincidir con la gran inauguración – nos explicó Irina ilusionada.
Nos había ayudado mucho moviendo las pocas influencias con las que contaba en el canal para que este reportaje fuera un gran éxito.
-Muchas gracias por todo Irina, sé que has hecho un gran esfuerzo por ayudarnos y te lo agradezco mucho – se adelantó Bella sinceramente.
Como siempre Bella sorprendiéndome.
-Ha sido un placer y siempre que necesitéis alguna cosa en la que sea de utilidad no dudéis en llamarme. Los…. Amigos de mis amigos son los míos también – dijo mirándonos alternativamente a Bella y a mí.
¿Cuándo se había dado cuenta Irina que entre Bella y yo había alguna cosa?
Se despidió de Black rápidamente y se fue siguiendo a sus compañeros y dejándonos a los tres solos, en un silencio claramente incómodo.
-¿Alguna cosa más que se deba solucionar del Fantasía? – Me preguntó Black en un tono que indicaba claramente que me estaba invitando a irme.
-No nada más. – dije muy serio aunque con un deje de aburrimiento, por muchas ganas que tenía de decirle un par de cosas sabía que a Bella no le gustaría que lo hiciera. – Estos días el trabajo más importante es el vuestro, ultimarlo todo para deslumbrar a vuestros clientes – añadí esta vez solo pendiente de Bella que me devolvió el gesto con la más hermosa sonrisa.
-Jake porque no vas preparando todo para las entrevistas de los cocineros– sugirió Bella de un modo sutil.
Una vez más volvía a recordar nuestra primera reunión dónde a pesar de los intentos de Black por imponer su voluntad siempre acababa siendo Bella quién hacía y deshacía.
Aunque a regañadientes el imbécil de su socio nos dejó a solas. En cuanto Bella se aseguró que su amigo no estaba cerca me cogió de la mano para apartarme un poco de la vista directa a las cocinas.
-Me gustaría tener alguna excusa para sus modales contigo pero no la tengo – me explicó triste.
¡Maldito Black!
-Bella no eres tú quién se tiene que disculpar por su falta de educación, no eres su madre. Y tampoco eres la culpable de que él no sepa sobrellevar la situación – la intenté convencer.
Cuando Bella me había explicado la conversación que había tenido con Black en Forks había una especie de culpabilidad escondida que me ponía de mal humor. No sabía cómo pero Black había conseguido que Bella se sintiera mal por no sentir lo mismo que él, cuando nadie manda en nuestros corazones.
-Lo sé, es solo… que …. ¡Da igual! No quiero discutir contigo – dijo intentando cambiar de tema.
Sabía que Bella no me lo había contado todo lo que había pasado con Black y no lo necesitaba. Era su historia y su pasado yo no tenía ningún derecho a exigirle nada más de lo que ella quisiera compartir conmigo, pero lo que sí me incumbía era lo que Jacob Black le estaba haciendo sentir justo ahora. No iba a permitir que se aprovechara del buen corazón de Bella.
-Shhhh escúchame – le cogí su perfecta cara entre mis manos para atraer su atención - ¿Qué te parece si tú y yo esta noche vamos al cine, comemos cualquier cosa y después nos relajamos como solo nosotros sabemos? – le propuse con ganas de borrar el estrés y la tristeza que se había aposentado en su cuerpo en los últimos días debido al lanzamiento del nuevo restaurante.
-¿Un perrito caliente con mucha mostaza y kétchup y palomitas grandes con un refresco extra grande? – preguntó ilusionada.
-Si es lo que deseas es lo que tendrás. – le aseguré algo más animado por su cambio de humor.
-Me vas a acabar convirtiendo en una caprichosa – bromeó.
-Podré vivir con ello si me regalas esa sonrisa – le contesté y ella automáticamente ensanchó su gestó ilusionado.
-Adulador – me rebatió besándome.
-Preciosa – le devolví reclamando sus labios de nuevo.
…
Salí de casa preparado para hacerle pasar a Bella una noche tranquila, que consiguiese un poco de calma entre tantos nervios y estrés que la rodeaban estos días.
Me sentía un poco snob cogiendo la moto para llegar hasta la otra punta de la calle, pero tenía ganas de dar un paseo y Bella se había burlado de mí unas cuantas veces, era hora que viese que no soy un estirado que solo sabe ir en traje y rugir ordenes desde la mesa de su despacho.
A mis padres y Jessica nunca le había hecho mucha gracia que montara en moto, decían que era peligroso, pero a mí me encantaba la libertad que me daba el sentir el viento en la cara y no había estado dispuesto a renunciar a ello nunca.
Obviamente, no tardé en llegar a casa de Bella y en cuanto estacioné sentí mi teléfono vibrar en mi chaqueta.
"Bajo en un segundo, chico rebelde. Xx B."
En cuanto leí su mensaje miré hacia arriba y vi como las cortinas de la ventana de su comedor, que daba a la calle, se movían y rápidamente las luces de su apartamento se paraban.
No tardé en verla aparecer por la puerta. Llevaba un mono corto de color azul con unas sandalias de tacón que siempre se ponía… decía que así no tenía que estirar tanto el cuello para besarme. Nunca me dejaría de asombrar lo preciosa que estaba cuando vestía de ese color. Era hipnotizante.
-Hola guapo – me dijo con una sonrisa deslumbrante.
-Hola aduladora – le contesté con una sonrisa de medio lado que había notado que la hacía temblar. Me encantaba ver como seguía teniendo efecto en ella.
Bella solo rodó los ojos acercándose a mí para besarme. Sus suaves labios acariciaron los míos en un beso dulce y antes de que pudiéramos profundizar el beso se apartó con una sonrisa traviesa.
-No me esperaba esto y…. guau… he de confesar que eres muy tentador con esa cazadora y la moto – me dijo aún con la mirada pilla.
-¿Te gustan las motos? – pregunté sorprendido mientras le daba el casco y una chaqueta que había comprado para ella. Hacía ya calor en la ciudad, pero necesitaba ir protegida.
-No conduciría una, pero me gusta que me lleven…. Aunque no me sirve de nada peinarme, pero si a ti no te importa ir con alguien con pelos de loca por la calle a mí me está bien. – sentenció justo antes de ponerse el casco y subirse detrás de mí.
Su confesión me había dejado una ligereza en el cuerpo, al fin alguien al que le gustaba este vehículo.
Las pequeñas manos de Bella rodearon mi cuerpo estrechándose contra mí. Sentí todo su cuerpo pegado a mi espalda y me entusiasmó a la vez que lo odié. Sentir a Bella a milímetros de mí siempre era un placer, pero quizás uno demasiado tentador para ir conduciendo atentamente.
-Eres malvada – le comenté para que supiera que no me había pasado desapercibido el movimiento que había hecho para acomodarse en la moto.
-No sé de qué me hablas – se hizo la desinteresada haciéndome reír justo antes de arrancar.
El viaje no fue muy largo pero me permitió disfrutar del trayecto y de Bella que me iba haciendo comentarios, ilusionada, cada vez que parábamos en algún semáforo. Había estado buscando un local que se dedicaban a hacer fast food un poco más elaborado de lo acostumbrado. Bella tenía una ligera obsesión por los perritos calientes con mostaza, así que esperaba que lo disfrutara.
-¿Y esto? – preguntó emocionada cuando vio el local con luces del estilo años sesenta.
-Me dijiste que querías un perrito caliente con mucha mostaza y kétchup, pues eso es lo que te he conseguido – le respondí mientras ella estaba casi dando saltos de emoción.
Repentinamente se tiró a mis brazos dándome un beso que casi me hace cambiar de opinión sobre la cena para volver a su apartamento y amarla como me reclamaban sus labios.
-¡Eres maravilloso Edward! – me dijo sinceramente haciéndome sentir cada vez más esperanzado en que lo nuestro se acabaría solidificando en una bonita relación.
-Si hay algo que tengo claro es que para ganarte, primero tengo que llegar a tu estómago – bromeé con ella.
Bella me miró de manera curiosa, cómo si hubiera dicho algo completamente extraño cuando era la verdad más clara que se puede tener cuando tratas con una chef.
-Y ahora vamos, tenemos entradas para el cine para de aquí una hora– la empujé con cuidado protegiéndola con un abrazo mientras nos adentrábamos al abarrotado restaurante.
Era un local no muy grande y definitivamente tenía éxito, lo que me daba una idea de que las críticas que había leído por internet cuando lo busqué no estaban del todo erradas. Bella divisó un lugar libre en la barra y se escabulló hasta conseguir apoyarse en ella consiguiendo sitio para nosotros. A mí me costó un poco más, pero conseguimos acomodarnos para tener un pequeño lugar para apoyarnos los dos.
No tenía ninguna queja en tenerla tan pegada a mí. Su olor a flores me inundaba y, además la corta distancia me permitía acariciarla suavemente sin que fuera muy visible para el resto de personas que nos acompañaban. Y a Bella tampoco parecía molestarla, así que sin ser un restaurante de tres estrellas Michelin, no necesitaba nada más.
-Llevaba mucho tiempo deseando venir, pero con mis horarios no había tenido mucho tiempo. – me explicó mientras se estudiaba el pequeño desplegable dónde explicaban los diferentes tipos de panes y salsas que realizaban.
¿Tantos bollos habían? ¿Cocinarían el hot dog tradicional o era demasiado Mainstream para ellos?
-No me digas que le estás viendo ventajas a no estar siempre en el restaurante – comenté ligeramente sabiendo que era un tema delicado para ella.
-Siempre ha tenido algunas ventajas – me comentó justo antes de alzarse y darme un rápido beso- Pero sí, los horarios de un restaurante son un poco esclavos… digamos que no dejan tiempo para mucho… - me comentó apenada.
Durante todos estos meses viendo a Bella ir arriba y abajo intentando cuadrar las agendas de todo el mundo para que ella pudiera estar algún rato en el Sublime me había hecho darme cuenta cuán difícil era para ella tener un horario que le permitiera cierta vida social. Había tenido suerte de conocerla en un momento de su vida en el que las cocinas no le robaban el tiempo, pero qué pasaría cuando el proyecto del Fantasía se cerrara y volviera de nuevo a la normalidad de su vida, de su trabajo. Si algo tenía claro era que a partir de unas semanas sería Bella la que estuviera al otro lado de la barra e instantes como este serían mucho más complicados de conseguir.
-¡Edward! – me llamó Bella que me miraba extrañada porque me había queda ensimismado.
-Perdona – le dije dejando un beso en su frente - Pero ahora tienes tiempo y solo quiero que disfrutes de él sin pensar en nada más – intenté borrar de mi cabeza, y del de Bella, el futuro próximo para centrarnos solo en el presente - ¿Así que qué pedimos? – concluí volviendo a llevar el tema a un sitio seguro.
-¡Yo elijo por ti! – propuso entusiasmada aunque sabía que pediría todo lo que le apeteciera para poder probarlo buscando una excusa para hacerme creer que lo había hecho pensando en mí.
La tenía calada, siempre hacía lo mismo. Eran las contras de salir con una enamorada de la comida.
Bella escogió dos perritos para cada uno y aunque no le dije nada porque estaban muy buenos costaba encontrar la salchicha entre tantas salsas y panes raros. Ella intentó explicarme diferentes cosas sobre los sabores, pero mi paladar no estaba tan desarrollado como el suyo, y aunque apreciaba la buena comida, muchos de los conceptos que me explicaba Bella me sonaban a chino, pero solo por ver su emoción cuando lo hacía la escucharía durante horas. Al fin y al cabo, supongo que a ella le pasaba lo mismo cuando yo la acribillaba con datos económicos.
Llegamos a tiempo al cine y, obviamente, pedimos palomitas y su refresco gigante. La película estuvo bien, pero sin lugar a dudas lo mejor era compartir estos momentos con Bella. Había costado llegar hasta este instante de nuestra relación, pero al fin parecía que ambos estábamos seguros de dónde queríamos ir.
Mientras volvíamos a casa me sorprendía al pensar en lo mucho que había disfrutado esta noche. No había sido una cita perfecta de película, pero era esa sencillez lo que más me atraía de Bella. Lo hacía fácil cuando se lo proponía…. Porque otras veces era malditamente testaruda.
Me había costado mucho tiempo hacerme a la idea de lo que mi vida podía llegar a ser sin Jessica. Habíamos estado tantos años juntos que cuando ese malnacido la había matado me había sentido completamente perdido sin ella. Era como si me hubieran quitado una parte de mí y no podía imaginarme cómo volver a ser completamente feliz y ahora… ahora Bella me había vuelto a dar aire, me había vuelto a poner a vida en marcha sin darme cuenta de que lo estaba haciendo.
-Sabes tienes rollo muy sexy cuando vas en moto… Eres como la cara oscura del siempre perfecto Edward Cullen – Bromeó Bella cuando aparcamos la moto en el garaje de mi apartamento – Me gusta – sentenció sonriendo.
Desde que había aceptado a venir a casa la primera vez, era más frecuente que pasara aquí la noche. Supongo que hasta que no quisiéramos dar algún paso más en nuestra relación, si es que llegaba el día, el que viviéramos cada uno en una punta de la calle era un beneficio añadido a pasar la noche en casa del otro. Nos ahorraba mucho tiempo por las mañanas cuando teníamos que cambiarnos de ropa para ir a trabajar, al menos no teníamos que cruzar toda la ciudad en plena hora punta, con una carrera nos bastaba.
-Tú sigue tentándome con esa mirada que te vas a arrepentir en cuanto lleguemos a casa – le dije intentándola cazar. Ahora que estábamos en la intimidad de mi bloque de apartamentos no habría reglas sociales que me impidiesen hacerle lo que esos ojos oscuros llenos de lujuria me pedían.
Bella no me dijo nada solo salió corriendo hasta el ascensor, dónde la encontré ya dentro esperándome con el casco apoyado en su vientre.
-No te creas que eso te va a servir de algo… solo dilatara lo inevitable. – la advertí mientras ella se mordía el labio.
Siempre lo hacía, era un acto involuntario, que me encendía mis instintos más primarios. Odiaba ir tan cargado con los cascos y las chaquetas para no poder atraerla a mis brazos y besarla.
Recorrimos el corto pasillo que separaba el ascensor de mi apartamento con las miradas conectadas, tentándonos, jugando el uno con el otro haciendo que el ambiente se electrizara.
En cuanto la puerta se abrió y dejamos de cualquier manera los cascos y las chaquetas encima de la mesa de la entrada y nuestros cuerpos chocaron tan solo un segundo después. Nuestras manos volaron a nuestros cuerpos y nuestros labios al fin se encontraron en el beso que nos habíamos estado negado durante toda la noche. Uno completamente sediento y sin frenos.
Levanté a Bella en brazos y la llevé hasta mi habitación. Sabía que si la dejaba un poco más tomaría el control de la situación hasta volverme completamente loco, y por mucho que me gustase, esta noche llevaba mucho tiempo al límite.
La tumbé en la cama mientras llevaba mis labios a su delicado cuello. Bella era la mujer más sensible con la que había estado nunca, pero su cuello era sin dudas la zona más especial para su toque. Ella movió ligeramente la cabeza para darme mejor acceso mientras llevaba sus manos a mi pelo e iba dando pequeños tirones a medida que la temperatura de su cuerpo comenzaba a subir.
Recorrí con mi boca todo su cuello y solo cuando me sacié bajé por su escote hasta llegar al borde de sus pechos. Desabroché el primer botón lentamente y todos los demás fueron cayendo mientras notaba como Bella escurría sus manos por mis caderas para desabrocharme el cinturón y comenzaba a abrir mis vaqueros urgiéndome a quitármelos, pero estaba dispuesto a dejarla primero a ella sin ese precioso conjunto que se había puesto hoy. Continué mi labor hasta que ella misma levantó sus caderas para ayudarme a dejarla solo en ropa interior. Aproveché ese instante para librarme también de mi molesta ropa.
Sus manos tiraron de mí para volver a reclamar mis labios y sin dejar de besarla hice a un lado su delicada lencería para introducir dos de mis dedos en su interior comprobando que todas las miradas y caricias robadas de esta noche habían surgido también efecto en ella. Moví mis dedos estimulándola mientras ella se retiraba su sostén quedando completamente desnuda ante mí.
Era una delicia verla y sentirla piel con piel.
Mientras yo seguía con mi labor, cerrando mis labios en su pecho, ella consiguió bajar mis calzoncillos y de la misma manera que estaba haciendo con ella noté como sus manos trabajaban mi eje haciendo que mi respiración acabara igual de entrecortada que la suya.
-Edward te necesito dentro … por favor – gimió Bella.
-No hace falta que supliques mi amor – le respondí mientras retiraba mis dedos para poder penetrarla haciéndonos gemir a los dos al notar lo bien que encajábamos juntos.
-¡Joder Edward! Se siente tan bien – dijo cuando comencé a moverme en su interior.
Y yo no podía estar más de acuerdo con ella.
-Bella te deseo mucho – intenté decir con mi voz entrecortada por el deseo y el esfuerzo.
Bella acomodó sus pies en el colchón abriéndose más a mí e intentando aumentar el ritmo de nuestras embestidas.
-Bella…. Yo… si sigues así mi amor… vamos a acabar en nada – intenté controlarme.
-Shhhh no me voy a romper Edward – me dijo justo antes de besarme para dejar claro su punto.
Solo pude aumentar el ritmo, envolviéndonos a los dos en un ritmo vertiginoso. Sentí las manos de Bella colarse entre nosotros, sabía que estaba desesperada por alcanzar el clímax, su cara se contraía de placer y su labio pagaba las consecuencias de sus vanos intentos por acallar sus propios gemidos.
En unas pocas embestidas más sentí sus paredes estrecharse alrededor de mí para justo después ver como el placer atravesaba a Bella por completo. No tardé mucho en vaciarme en ella derrumbándome encima de ella exhausto.
En cuanto volví a ser dueño de mi cuerpo salí de ella, pero la mantuve cerca de mí mientras disfrutábamos de un cómodo silencio que solo rompían el sonido de nuestras caricias.
Escuché una fuerte respiración de Bella y cuando me giré para ver qué ocurría vi como su mirada me observaba con cautela.
-¿Qué pasa preciosa? – hizo una mueca casi imperceptible mordiéndose el labio.
Casi como un acto reflejo mis dedos volaron a esa tierna y enrojecida parte de su anatomía para liberarlos.
-Sabes lo que eso me provoca y necesito algo de tiempo para recuperarme – bromeé con ella haciendo que parte de la duda que había en su cara hace unos instantes se esfumara.
-Edward… - Bella cambió su postura poniendo su cuerpo contra el colchón para mirarme directamente a los ojos. – Estaba pensando que quizás tú querrías ser mi acompañante en la inauguración del Fantasía… Quiero decir no tendré mucho tiempo libre, pero aun así… yo he pensado que quizás podríamos aprovechar para…. Bueno, ya sabes…. Para que fuera más natural todo… - acabó nerviosa mirándome con esos ojos de duda.
¿Algún día Bella aprendería que no había nada que ella me pudiera pedir a lo que yo me pudiera negar?
-Por supuesto que sí seré tu acompañante preciosa – le dije contento mientras ella saltaba encima de mí para besarme de nuevo.
Porque aunque yo estaba invitado a la inauguración de su restaurante por ser el director de su proyecto en Volturis, el que ella quisiera que fuera como su acompañante era un paso más para nosotros como pareja. Ella cada vez estaba más segura, tanto como lo estaba consiguiendo estar yo a pesar de mi propio pasado y eso solo eran buenas noticias que estaba dispuesto a celebrar… comenzando por este mismísimo instante.
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NA:
¡Taxaaaan!
¿Qué os ha parecido? Bueno parece que Edward no está muy convencido de las intenciones de Jake… creo que es de vuestro club hater de Jacob jajaja
Una vez más ya sabéis os animo que me dejéis vuestros comentarios, me divierte mucho ver vuestras apuestas y teorías sobre este par.
La próxima actualización será el MIÉRCOLES.
Nos leemos en el próximo,
Saludos ;)
