Ha, ohe... ahh... facket! ya se que me tardé un webo otra vez Xd "Nosotros también, nomas publica y ya", vale. Si es que me distrage mucho y... "que no nos interesa, nomás publica"... Si es que me dormia a las doce del medio dia y depsertaba a las tres de la mañana... "¡No body cares, jex, no body cares!" Pero... "Shut up or I'll kill you!", :okay:


Rainbow Dash me animó, u obligó, a correr lo que para mí fue como una hora, pero que para ella dice que fue como un minuto y medio. Claro, un kilómetro para Rainbow, es un parpadeo.

-No me mires así, no me mires así, que tú eres... una... pinche caballa. – Le decía exhausto y tirado en el suelo a la pequeña pegaso de crin arcoíris que me miraba un poco decepcionada pero con una expresión de que ya se lo esperaba.

Y es que luego de explotarme con los trotes de aquí para allá durante poco más de media hora, quería que encima corriera todo el camino de regreso, y nos habíamos alejado un vergal de donde estábamos. "¿un vergal?"... si, ya sabes, vergal más, vergal menos... es una cifra bastante precisa. "Ah, ya, ¿y cuánto es un vergal?"... Pues un vergal son cinco putales y tres cuartos; un putal son tres huevos y medio; un huevo son dos chingos y medio; y un chingo son cinco minutos en namek. Que como todos ya sabemos, es un chingo. Y así, ¿ves? Cifras exactas, it's science, bitch!

El caso, no alcancé a correr ni medio camino de regreso, que serían como nueve huevos y tres cuartos, que serían como casi tres putales, más o menos. Habíamos ya pasado un muy buen rato "haciendo cardio", y a decir verdad Rainbow ya se veía aburrida de verme sufrir siempre con lo mismo, por lo que aparentemente había decidido dejarme descansar en el suelo.

Al poco rato Rainbow se acercó nuevamente a mí y empezó a darme pataditas, a las cuales me daba flojera responder, bueno, no tanto flojera, si no que estaba hecho mierda y prefería no moverme. Sin embargo escuché el inconfundible sonido del motor de cierto auto que se acercaba.

-No jodas, ¿ya lo mataste? Bueno, mucho has tardado. – Dijo el Mazz, quien se había detenido a un costado de donde estábamos.

-No hables mucho, que te la echo encima. – Le respondí a sus tonteras aun tirado en el suelo.

-Como si te fuese a hacer caso–

-¿Ah, que me estás retando? Oye Rainbow... –

-¡No no no...! eh, digo..., no la molestes, pobrecita, se nota que ha tenido un mal día, ¿No ves que la ha dejado el novio por otra, y encima se la ha metido a vivir en casa? –

-Oe, Rainbow, cáelo a putazos. – Le dije a la peliarcoíris.

La pegaso me miró confusa mientras torcía un poco su cabeza.

-¡Que lo mates! – Exclamé mientras le señalaba al Mazz.

Entonces Rainbow volteo a ver a Mazz y luego lo saludó agitando su pezuña.

-haaa. – Dijo amistosamente la pegaso.

-¡D'uh! Rainbow... – Le decía con frustración y vergüenza.

-Jajajaja, ni te entiende, que boludo. –

-Un día lo hará, y cuando lo haga, ¡ya verás! –

-Cuando lo haga se dará cuenta de que la intentas usar como a un pokemon y te va a golpear a ti, aunque bueno, eso ya lo hace sin necesidad de lo otro, jajaja. –

-Tú no digas nada, que la Yaniss te tiene de camión de mudanza. –

-Arrrrgh, es verdad, y no he visto ni un pezoncillo... – Decía Mazz con una mescla de melancolía e impotencia.

-Ñeh, es que aquí no se usa esa monedad... –

-No me refería a eso... –

-¿Entonces...? –

-Olvídalo. –

-Bueh, a ver ¿que traes allí? – Le preguntaba al friki mientras me ponía de pie.

Rainbow se había alejado de nosotros en cuanto nos pusimos a hablar y se había puesto a hacer un vuelo de reconocimiento.

-Pues un montón de... ¡Mierda! – Exclamó.

-Hombre, yo sé que Yaniss tiene demasiadas cosas, pero no seas cruel. –

-No, boludo, que olvidé que por ahí viene la camioneta de Frank, ¡dile a Rainbow que se esconda que si no nos carga la chingada! –

-¿Quién cojones es Frank; y qué le pasa? –

-Un wey que trabaja en la tienda por la tarde, que le pedí el favor y se retrasó un poco en la entrada, no mames, ¡apúrate! Que tiene una cámara, que está estudiando fotografía. – Me decía acelerado como si el pinche mundo se estuviese acabando.

-Pos lo caemos a putazos si toma una foto y le rompemos la cámara. –

-No podemos, que es mi empleado, ay, tu madre, ¡Rainbow! – Exclamó el friki provocando que Rainbow detuviese su vuelo y voltease a verlo desde el cielo.

Enseguida Mazz empezó a hacerle señas con todo el brazo para que se fuese y rápidamente Rainbow se acercó a darle una hostia.

-Que chin... ¡¿Qué le dije?! – Preguntó Mazz desconcertado mientras Dash le veía feo.

-Yo qué sé, cualquier pretexto para ella es bueno para armarla de pedo. Si es que tiene mucha ira acumulada y no sabe... –

-Bueno me da igual, sácala de aquí que ahí viene Frank. –

-Vale, Rainbow. –

-¿Qué? – Preguntó la pegaso volteando a verme.

-Tú, casa, ir. –

-¡Pero díselo bien! – Exclamó el Mazz.

-¡Así es como ella entiende!-

-No. – Respondió la pegaso.

-¿Lo ves? –

-¿Cómo qué no? – Dijimos Mazz y yo al unísono luego de procesar la respuesta de Rainbow.

-Rainbow tienes que irte. – Le supliqué y entonces escuché la camioneta que empezaba a asomarse a lo lejos.

La pegaso se cruzó de brazos y me miró con una sonrisa.

-Rainbow, por favor, ándale. –

-¡Pero mira su cara, deja de suplicarle que le gusta! – Exclamó el friki.

-¡Rainbow, mira! – Señalé la camioneta color rojo que venía.

Entonces la pegaso volteó a ver y luego chocó sus cascos frotándolos el uno con el otro poniendo una sonrisa sádica.

-¡No, eso no, que te vayas a la chingada de aquí, carajo, rápido! – Exclamé y apunte hacia el cielo.

La pegaso soltó un quejido y luego se fue volando. Al poco rato la camioneta se detuvo y de ella salió un joven de piel pálida de más o menos la misma edad que Mazz con una gorra blanca y medio desgastada volteada en plan Ash ketchum y vestido en plan casual con una camiseta blanca y unos blue jeans; enseguida se bajó de la camioneta el tipo empezó a correr en nuestra dirección.

-Actúa natural; y por favor no hagas como una vaca. – Me susurró Mazz mientras le hacía un gesto de "¿qué pasó?" al Frank haciéndose el despreocupado.

Yo por mi parte puse mi mejor sonrisa de no me he enterao de nah. "Pero si esa es la que llevas siempre", ya pero es que yo siempre voy con lo mejor, ¿sabes?... "no pos si, el señor..."

-¡¿Vieron eso?! ¡¿Qué fue eso?! – Preguntó el pobre wey todo conmocionado agitando la cámara que tenía en la mano.

-Oe mucho gusto, soy Jéxust. – Me presenté amistosamente extendiendo mi mano intentando cambiar el tema mientras Mazz se encogía de hombros.

-Soy Frank. – Dijo el fotógrafo correspondiendo mi saludo aun sin salir de su éxtasis. – No, ya, enserio, estaba con ustedes, seguro lo vieron. –

-¿El qué? – Preguntó Mazz.

-¡Una especie de caballo volador que estaba junto a ustedes! –

-¿No será más bien que viste un dragón mágico? – Le respondió el friki medio agraciado.

-Oye no te burles de mí, que mira, casi le tomo una foto. – Decía Frank mientras se ponía junto a Mazz mostrándole la cámara y poniéndonos nerviosos a todos. – Lo que pasa es que ha salido borrosa, no se cómo pasó si esta cámara es de las buenas. – Dijo y nos colocó una foto donde salía solo un as arcoíris borroso que se alejaba del auto.

-Puta que es rápida, la cabrona. – Susurré entre dientes mirando la imagen.

-¿Qué? – Me preguntó Frank nervioso.

-Meh, eso es un reflejo del sol que se coló en tu parabrisas en plan prismático. -

-Que no, que es imposible, mi parabrisas... –

-Jex, ven súbete donde puedas vamos a terminar de llevar las cosas. – Me dijo el Mazz interrumpiendo al conflictuado fotógrafo.

-Dale. – Respondí y me subí en la parte de atrás junto con bolsas de ropa y un escaparate mediano.

-Ya, Frank, vamos. – Le dijo Mazz al fotógrafo.

-Oye per... –

-Tranquilo, ¿qué va a ser eso? ¿Un poni arcoíris volador que supera en velocidad a una cámara profesional? ¿Enserio? – Preguntaba Mazz en tono sarcástico a su empleado.

-Bien, tienes razón, es jodido, pero..., coñue'la madre ya sé como se sienten los que ven ovnis y luego los pasan por la televisión... –

-Ya, cálmate, terminemos de hacer esto. –

-Está bien, pero de todas formas estén atentos. – Decía mientras se iba en dirección a su camioneta.

-Ehhh si, si, estaremos atentos. – Dijo Mazz con un tono poco convencido.

Frank volvió a su camioneta revisando el cielo en busca de la indiscreta arcoíris.

-Jooder, estuvo cerca. – Le decía al Mazz mientras este encendía el auto para continuar el camino hasta donde siempre se estacionaba para esperarme o dejarme cerca de la montaña donde estaba la casa.

-No, está cerca. – Corrigió el friki sonando un tanto preocupado. – Ahora de seguro va a estar vigilando con la cámara, si es que se cree paparazzi. Por suerte Rainbow Dash es rápida, si no la hubiese agarrado; menos mal que ya se fue. –

-No se yo, eh... –

-¿Qué pasa, dónde está? -

-No sé, pero nunca me hace caso, no creo que hoy sea la excepción. –

-Esperemos que sí, no quiero tener que perder otro empleado. –

-¿No teníamos un artefacto antiguo ancestral místico de esos para borrar la memoria en plan los hombres de negro? ¿Dónde está? –

-Yo qué sé, no me acuerdo. –

-Joder. –

-De todas formas mientras el tiempo contigo no la haya afectado y Rainbow no haga una tontería... -

-Oye... –

-¿Qué? –

-Nada... –

Continuamos el camino hasta llegar al desencarre... ya saben cómo... desembarque, pos desencarre... ¿no?... okey no. En fin, salimos del auto, y empezamos a bajar las cosas de la camioneta. Frank se había colgado la cámara del cuello por si acaso a pesar de las bromas que le gastaba el Mazz sobre ponis voladores y coca. Yo por mi parte también andaba un poco nervioso mirando los cielos por si acaso aparecía Dash queriendo liarla.

-¿Seguro que no quieres ayuda para subir todo esto? – Me preguntó Frank mientras bajábamos el pinche congelador de su camioneta.

-Neh, gracias, esto si acaso ya les digo a los que viven conmigo que bajen a ayudarme, que se están pasando de frescos. – Dije en plan "voy sobrao" para no hacer quedar a Frank más tiempo del necesario.

-Está bien... – Respondió y dejamos el congelador a pie de la montaña.

-Bueno ya casi está, nada más falta lo del auto. – Dijo Mazz saltando de la camioneta, de donde ya habíamos bajado un armario, sillas, una mesa, y algunas cajas además del congelador.

Nos dispusimos a ir a por las cosas del auto todos muy contentos y en buen plan; el Frank parecía que ya se le había pasado la paranoia luego de que el Mazz le diese conversación un rato mientras estábamos dejándolo todo al pie de la montaña. Hasta que...

-¡¿Que-qué es eso?! – Exclamó el fotógrafo alzando su cámara a las alturas.

-Es sólo una nube. – Dijo Mazz desestimando las palabras del pobre Frank sin siquiera voltear a ver qué pasaba.

-¡Ni siquiera estás viendo! - Replicó exaltado.

Volteé a ver de reojo y no lo podía creer, el espacio entre esas nubes tenía la forma de Rainbow, bueno, tenía la forma de Rainbow, pero en culerísimo, ya saben, no podía ser perfecto, eran nubes.

-Rápido tírale una foto. – Le dije a Frank emocionado. –"Joder creí que esta mariquería ya se me había quitado" – Pensé al detenerme en seco y darme cuenta de lo que había dicho.

-Que es una nube, te lo dije. – Gruñó Mazz acercándose a donde estábamos con el escaparate en las manos.

-Pero vi que algo pasó volando. –

Ñeeh, ve y trae las otras bolsas para poder descansar de este día que parece que ha durado como cuatro meses. –

El fotógrafo suspiró frustrado y se fue en dirección al auto.

-Mazzo no seas tan culero que luego por eso te odian. – Le susurraba al Mazz mientras Frank estaba recogiendo las bolsas con la cabeza metida en el auto.

-Entonces ayúdame, que me lo estás dejando todo a mí. –

-Si es que no sé qué decirle. –

-Pues que está tonto. –

-¿Y si me agarra manía? –

-¿Qué más te da, si no lo vas a volver a ver en la vida? –

-¿Tú qué sabes? –

-¿Y tú? -

-Buen punto. –

Y enseguida escuchamos una voz que nos hizo a los dos sentir un escalofrío de los pies a la cabeza.

-Oye... Jexy, que... que me ha entrado un poquito el complejo de culpa y pues... he decidido bajar para ayudarte. Olvidé que no podrías tú solo con el congelador. Jiji, sin ofender. – Decía una apenada Yaniss mientras se acercaba flotando con sus alas, su cola, su escote, sus pantaloncillos y una cola de caballo. – ¡Hola lolfi! Disculpa las molestias jummm. – Le dijo al friki y luego le sacó juguetonamente la lengua.

Yo y el Mazz nos quedamos petrificados mirándonos el uno al otro con un pantallazo azul en nuestras mentes mientras se disparaba el flash de una cámara a nuestras espaldas. Entonces Frank empezó un tiroteo de fotos con flash, y la Yaniss como era muy farandulera, empezó a hacer poses provocativas en plan calendario de verano mientras yo y el Mazz competíamos a ver quién reaccionaba después.

-Jijiji, me gusta el chico nuevo, ¿quién es? – Decía Miss discreción mientras posaba para la cámara.

Enseguida se escuchó un estruendoso ruido dentro de la camioneta seguido de un bocinazo y un aleteo que terminó con una joven y alada yegua celeste de ojos magenta asomándose por el parabrisas desde el asiento del conductor con un chocolate en el hocico, donde no tardó en dibujar una avergonzada sonrisa y poner una expresión de "trágame tierra".

-¿Qué haces tú ahí? – Le preguntó la súcubo a la pegaso celeste que solo atinaba a comerse el chocolate que había encontrado. – Por eso es que estás gorda. ¡Ja! – Le reprochó cruzándose de brazos y girando el cuello al momento de su risa.

El pobre Frank no daba abasto, no sabía si seguir tomándole fotos a la súcubo o a la pegaso que estaba comiendo en su camioneta. Encima se había quedado medio mudo porque solo se le escuchaba tartamudear con cierto temor y desconcierto.

-¡Oh no, una súcubo! ¡Por favor no nos hagas daño! – Exclamé en plan obra de teatro acercándome a Frank y llevándome a Mazz conmigo.

-¿Qué mosca te ha picado a ti ahora...? – Me preguntó Yaniss confundida sin enterarse de nada.

Entonces le guiñé desesperadamente el ojo moviendo mi mano en círculos a un costado de mí mientras ella arrugaba los labios intentando deducir que cojones estaba pasando. Se llevó la mano a la boca y por fin entendió, no tan rápido como hubiese querido pero al menos lo suficiente para que Frank no sospechara nada.

-A-a ver... ¿cómo hago esto...? – Decía para sí misma un tanto nerviosa juntando sus dedos y mordiéndose los labios. – ¡Si es que estoy un poco desentrenada, nnnnhhhgg!. – Continuó con sus dudas mientras se daba la vuelta y pegaba saltitos un poco desesperada por una idea.

-¿Qué hacemos? – Preguntó Frank un poco sin aliento luego de echarle una foto a Rainbow quien no dejaba de mirar expectante la escena mientras se comía el chocolate que sostenía con sus pezuñas y se relamía los labios.

-Sigue tirándole fotos para distraerla. – Le sugirió Mazz casi con la baba colgando.

-¡No! – exclamé en voz baja dándole una colleja. – Tu lo que quieres es verle haciendo poses y no. –

-Tiene razón, Mazzotta, no te dejes influenciar por sus encantos. –

-Si me dejo, si me dejo, ¡ven, tómame a mí, yo me sacrifico por el equipo! – Exclamó Mazz en plan todo salvaje intentando ir a por Yaniss.

-No, ¡oye ayúdame! - Me dijo el Frank sujetando a su jefe para que no cometiera una tontería.

Entonces seguí el juego sujetando al Mazz, quien por otro lado ni estaba jugando.

-Sé que no es buen momento, ¿¡Pero lo ves!? Ahí está el poni volador que te dije antes. ¿Ahora quien está loco? ¡¿Eh?! –

-Bueno ya, no mamen... – Les dije.

Entonces Yaniss por fin se calmó y respiró profundamente.

- ¡Ajá! – Exclamó dándose la vuelta, apuntándonos con el dedo y poniendo voz de mala de peli de Disney. – Creyeron que se salvarían de mí... y de mi... ehh... horripilante criatura que me acompaña y que... ¡se ha apoderado de su camioneta! ¡Si! Y que... que ya no funciona porque... porque... porque... ¡le hicimos un hechizo! ¡¿A que sí?! – Exclamó Yaniss intentando dar una buena puesta en escena para luego apuntar a Rainbow, quien seguía en la camioneta.

Todos volteamos a verla y al momento Rainbow puso cara de ponchada en plan "ehhh... ¿Línea?".

-¡El hechizo funcionó perfectamente, ¿verdad que sí?! – Preguntó Yaniss una vez más provocando que Rainbow entendiera poquito y empezara a asentir y a alzar las pezuñas agitándolas sobre el salpicadero del auto en plan "estoy haciendo un conjuro aquí que no jodas" mientras yo y el Mazz intentábamos no partirnos de la risa.

-¡Y-y...¿Quién eres tú? – Le preguntó el nervioso fotógrafo a la malévola y terrorífica demonio que nos había emboscado bajo el cielo del crepúsculo y nos tenía acorralados contra el auto de Mazz.

-Ehhh yo, yo... ¡soy clavel! ¿Clavel?-¿Sí?-¡Clavel! Una de las siete jinetes del cli...max, ¡clímax! – Decía Yaniss mientras progresivamente iba reduciendo la velocidad de sus palabras y poniendo cara de "¿qué fregados estoy diciendo?". – Y esa yegua fea que ven ahí es eh... ¡Adultera! y es bajita porque como no quedaban de las altas, pues... pa mí; me salió a la mitad de precio. Mu... muy barata ella, fácil de comprar. –

-¿Te estás riendo? – Me preguntó Frank.

-No no, son... los nervios. – Le respondí disimuladamente.

–¿Y ahora como vamos a hacer? – Preguntó preocupado. – Joder, esto lo cuento y no me lo cree nadie, menos mal que tengo las fotos, si no... –

Entonces en ese momento golpee la cámara intentando tumbársela, y lo logré, lo malo es que le colgaba del cuello y pues no...

-¡¿Qué haces?! – Me preguntó confundido.

-No-no sé, un-un espasmo que... he tenido, de repente... – Me excusé apenado.

-¡Oigan! ¡Préstenme atención que estoy aquí intentando someterlos para robarme su semen y... tener hijos...! porque... olvidé... mi anticonceptivo. Y así... – Dijo Yaniss al vernos conversar entre nosotros.

-Ya sé. – Susurraba Frank pasando de la pobre súcubo. – Le arrojaremos las bolsas, y luego subimos a tu auto, Mazzotta, y entonces mientras esté distraída arrancamos y nos vamos a la verga. –

-Jojojojo ¡Demasiado tarde! – Exclamó la malvada súcubo. – Aún si se van ahora, los perseguiré por siempre, en donde quiera que estén, os cazaré día y noche sin importar nada, hasta en vuestros sueños los estaré esperando; soy como Freddy, pero yo, los violo. Ahora entréguense a mí o... es igual, entréguense. Empezando por ti, el rubio, órale, venga, rapidito. –Dijo Yaniss aprovechándose de la situación.

-Ehh no, no. – Dije escaqueándome de, aparte de morir, montar una escena delante de Mazz, Rainbow, y el Frank con su cámara.

-Oh, ¿quieres que sea por las malas? A que traigo el látigo... – Me dijo la despiadada demonio amenazándome si no iba con ella. – Jijijijijiji. – Rió macabramente mientras juntaba los dedos y miraba hacia otro lado.

Frank me quedó mirando en plan "¿Qué vas a hacer?"

-¡¿Pe-pero por qué?! – Preguntó Mazz. - ¿Qué tiene el que no tenga yo? –

-Muchas cosas, jaja. –

-¡¿Pero que cosas?! –

-Ya Mazzotta cálmate. – Le Pedía Frank.

-Si es que no tiene nada, ¿Qué tiene? ¡Nada! –

-Que humano tan insolente, ¡te voy a comer! – Exclamó la pelirroja y le enseñó sus colmillos al Mazz.

-Oe tampoco te pases con él. – Dijo Frank defendiéndome poquito.

-Si es que estoy intentando ayudarlo, para que la súcubo no se lo lleve. – Le susurró Mazz.

-No si, claro, muchas gracias, pinche cabrón. – Le dije. – Deja de mamar y subamos al auto y vámonos desta'verga ya. – Susurré ya acojonado por la mirada decidida que la pelirroja de ojos dorados tenía sobre mí.

-¿Pero no oíste lo que dijo? Nos perseguirá si huimos. –

-Pues me compro un puto spray anti-violadores de esos y yastá. –

-Sigo esperandooo... – Decía Yaniss, es decir, Clavel, agitando su pierna con los brazos cruzados.

Volteé a verla de reojo.

-Ven aquí, tonto. – Dijo y entonces me guiñó el ojo mientras movía su dedo señalándome que caminara hacia ella.

-Bien, ya sé. – Les dije a los demás y temblorosamente empecé a caminar en dirección a la demoniaca mujer, aunque decir demonio y mujer es casi lo mismo pero bueno.

-¿Qué haces? – Me preguntó Mazz.

-Tengo un plan. – Dije como si estuviese seguro de mí mismo.

No, la neta mi plan era esperar que Yaniss tuviese un plan, ya sabe, porque me guiñó el ojo. Respiré profundo y terminé de acercarme a esa amplia sonrisa de gata que había puesto la súcubo conforme me acercaba a ella. Al instante estuve a su alcance me abrazó presionándome contra ella permitiéndome sentir el calor de su cuerpo a la par de sus pechos presionando mi cuerpo provocando que me quedase paralizado y empezase a sudar por los nervios. Se acercó hacia mis labios en lo que iba a ser un inminente beso, pero se detuvo a muy pocos centímetros para mostrarme una mirada de anhelo mientras podía sentir su aliento contra mi rostro; luego de un segundo se desvió y empezó como que a olerme y a besarme el cuello y yo súper agobiado pensando: - "¿Ves cómo era mejor salir corriendo?"... "Cabrón para una ves que uno se intenta hacer el valiente, van y lo violan, ¿qué pedo?"... "cual valiente si lo hemos echado a la suerte pensando que esta tía tenía un plan"... "Pues vaya plan"... "Coño, ese guiño era por algo"... "Y qué pasa si se le metió algo en el ojo"... "Pues que vamos a morir" -

-Jijiji... la ligera estática que produce tu cuerpo me provoca una extraña sensación en la lengua... – Decía en voz baja mientras juguetonamente empezaba a morderme el lóbulo de la oreja.

-¿Yanis-ssss...? – Le susurré al momento de sentir un maldito escalofrío cuando la tía sin previo aviso fue y me agarró el culo a traición.

-Hmmm ¿Qué quieres? – Me susurraba pícaramente al oído mientras continuaba con lo suyo.

-Ehh... que... se... se me ha olvidao... jaja... – Dije desconcertado porque en veces estaba empezando a perder la noción de lo que estaba haciendo conforme la súcubo bajaba su mano a zona restringida. – Yo... joder... - Decía intentando enfocar mi mente. – "Es solo una ilusión, maldito hechizo de Monet, si tan sólo hubiese estudiado mejor el conjuro...; ya, debo enfriarme, piensa en cosas tristes, piedras grises, morder arena, hojas secas, papales, Fluttershy, reprobar matemáticas con nueve punto cuarenta y cinco de veinte, maduro ganando las elecciones..., aguantar a Rainbow luego de todo esto" – Pensaba intentando evitar caer en las garras de la malévola y sensual Clavel. – Oye... –

-... –

-Que... Que Rainbow está ahí en la camioneta y... como que montar un show aquí... – Decía nervioso mientras Yaniss se disponía a empezar a meterme mano.

-Si quieres podemos darle un papel en la obra... – Respondió con una voz un poco extasiada creo que ya sin saber que fregaos estaba diciendo.

-Ehhhhh... – Decía nervioso ya sintiendo que había saltado al precipicio, y pues me había caído.

-Ya... ya... tú relájate. – Me susurraba al oído presionándose contra mí cada vez más. – Que, ahh... lamentablemente... no es tu día de suerte... o el mío, según se vea. -

-¿Eh? -

-Tú amiguita ya tiene un plan... –

-¿Qué plan? – Le pregunté escaso de aliento y un par de segundos después escuché un cuerpo caer al suelo.

Volteé y el Frank estaba tirado a un lado del auto y como siempre, Dash era la primera sospechosa, encontrándose en los asientos de atrás del auto de Mazz asomándose con la vista pegada en el fotógrafo.

-Joder, ya estamos otra vez. – Dije y fui a reunirme con el Mazz.

-Pero, yo... – Dijo Yaniss al separarse nuestras manos. – Aaaaarrrrghh. – Empezó a gruñir impotente mientras me alejaba de ella. – Como la odiooo... – Exclamó en tono de susurró.

-¿Ves? Al final le ha pegao. –Le dije al Mazz.

-Ya, pero podemos decir que fue Dash, y así no nos culpa de nada. Está mejor montado. –

-¡¿Y tú porque le pegas?! Loca. – Le pregunté a la pegaso, que señaló a Yaniss y luego a mi y puso cara de "¿Enserio?".

-Ja, ¿ves como si estaba celosa? No quería seguir mirando como Yaniss te violaba. –

-Que no me iba a violar. –

-Jex, por favor, pero si Dash no llega a dejar inconsciente a Frank, ahora mismo estarías con Yaniss, en un charco de de... -

-Mazz, cálmate. –

-Pero si es que mírala, si está ahí a cuatro patas, si es que va provocando. –

-¿Eh? – dije y voltee a ver a la pobre súcubo ahora estaba de rodillas con la mirada en el suelo toda deprimida. - ¿Yaniss estás bien? –

-...Siih... – Respondió entre sollozos sin levantar la mirada. – Lo dejé escapar, soy una tontaaa... tonta tonta tonta... – Repetía en voz baja pegando la frente contra el suelo una y otra vez.

-Hmmm... Bueno, ya se le pasará. – Dije y volví a centrarme en Frank. – Oe y ¿cómo ha hecho para dejarlo inconsciente, si no se oyó ni un golpe? – Le pregunté al Mazz.

-Pues no sé, se acercó ahí en plan león de la sabana entre el monte, se ha subido al auto, se acercó a Frank, se le montó encima y como que le hizo una llave y lo noqueó así de la nada. No sé qué ha hecho. –

-Pero si es una poni, no tiene ni puta idea de cómo cojones funciona el cuerpo humano. –

-Pues no sé, lo habrá adivinado, y tu diciendo que no es lista. – Dijo Mazz y inclinó a ver a la Dashie que estaba meciéndose sentada con carita de "yo estoy aquí esperando... no sé qué, pero estoy esperando." – Quien es una pegaso chiquita y peligrosa, ¿quién? – Le dijo Mazz en plan cariñoso y luego Dash le sacó la lengua y voló del auto.

-No le hables así, no le gusta. –

-Meh, ¿entonces qué? –

-¿Qué de qué? –

-Tenemos dos opciones, o te desapareces y le decimos a Frank que "Clavel" te violo y se fue, o le decimos que se fumó algo lo ha soñado. Yo creo que nos conviene más la primera. –

-No, porque si muero, ¿a dónde coño llevas todo esto?, además que Rainbow es Rainbow, el tío en cualquier momento se mete a internet y la encuentra y se viene, o empieza a tocar las pelotas. Yo creo que es mejor decirle que Rainbow o sea... ¿Cómo fue que la llamó Yaniss? –

-Adultera, jajajaja. –

-Pues eso, que lo pateó y lo hizo mierda, y yo aproveché el desmadre para eh... no sé, echarle sal encima a Yaniss y se derritió, y con su muerte, pues la pegaso desapareció en plan mascota del wow... –

-Es igual, aparte de que eso no te lo crees ni tú, Rainbow sigue siendo famosa y alentará su tontera, de investigar sobre lo que pasó, aparte de que ahora lo tendré todo el día molestando por esta "real experiencia paranormal" que hemos tenido. –

-¿Entonces que propones? –

-... –

-... –

-Que se ha fumao algo. – Dijimos al unísono.

-A ver. – Decía Yaniss aclarándose la garganta y sacudiéndose la tierra. – ¿Este chico fuma? –

-Pues no sé. – Respondió Mazz.

-Entonces no puedes decir que se fumó algo, sería muy sospechoso. Sería como si yo lo hiciera con Jexy y luego le dijese que bebió mucho, se quedó inconsciente y lo ha soñado. – Dijo acercándose. – Y... no es que lo haya pensado hacer antes... –

-Vale, ¿Entonces qué propone Nicole Kidman? – Le preguntó Mazz agraciado a la pelirroja.

-Oye no me provoques, que aun voy y traigo el látigo. – Amenazó Yaniss al Friki. – En fin, yo creo que mejor lo agarras, y lo llevas rápido a su casa, donde pueda despertar en su cama, y crea que todo lo ha soñado. –

-Bueno, eso suena bien. Pero es que no sé cuánto tiempo va a estar inconsciente, ¿Y si se despierta en medio del camino? –

-Ehmm, oye, tú. – Le dijo Yaniss a Rainbow, quien estaba cotilleando las cosas de la súcubo.

-¡Rainbow! - Le llamé al ver que no atendía a Yaniss.

Enseguida la pegaso volteó y se acercó a donde estábamos. Entonces arqueó las cejas para preguntar que qué queríamos. Me golpeé la muñeca y señalé a Frank, a lo que Rainbow contestó golpeando rápidamente el suelo unas veinte veces y luego se encogió de hombros.

-Vamos que como veinte minutos más o menos, ni ella sabe. – Expliqué.

-Entonces no da tiempo. – Dijo Mazz.

-En todo caso, Frank no me conocía antes de esto, ¿y si me ve en la tienda? –

-Pues un deja vu de esos. –

-Que no, que se le ve muy curioso como para quedarse de manos cruzadas. –

-Entonces la hemos cagado, porque no creo que el conozca a Rainbow, es decir, no la reconoció antes, eso quiere decir que no la ha visto en ningún lado; y si la ve después en internet o la tele se va a acordar de ella y pasará lo mismo. –

-Pero es que a Rainbow no la tiene a mano para preguntarle nada. Si me ve en la tienda se me echa encima, ahora si ve a Rainbow, pesará que fue casualidad, a menos que intente llamar a Hasbro lo cual es muy poco probable. –

-No estoy muy seguro... –

-¿Entonces que vamos a hacer? –

-Yo creo que es obvio. – Dijo Yaniss irrumpiendo en la conversación. – Hay que matarlo. – sentenció con tono macabro.

-... –

-... –

-¿Un poquito? – Preguntó apenada.

-¿Ves como si da miedo? – Me susurró Mazz.

-No podemos matarlo. – Dije.

-Tranquilo, yo lo hago; lo que sea por ti, cariño. – Dijo la pelirroja y se dispuso a ir a por el pobre Frank.

-Que no, que no es eso. – Negué tomándola del cuello de su camiseta para que no hiciera la tontería.

-Ya, no mamen, que me van a dejar sin empleados. – Interrumpió el Mazz.

-Ah hablando de eso, ahora empezaré a cobrar mis horas de trabajo en la tienda. – Dijo Yaniss.

-¿Qué? Pero... no tengo fondos. –

-Uy, que no. -

-Coño, hablemos de eso después, primero lo primero. – Señalé intentando enfocarlos en la situación.

-Oye, ¿Pero estás seguro que está inconsciente? – Preguntó el Mazz.

-¿Qué dices? – Pregunté.

-Coño, que igual y Rainbow lo mató y lo que nos dijo ahorita fueron los años de sentencia en la cárcel. –

-No seas animal, ¿Cómo lo va a matar? –

-Que sí, que la vi haciéndole algo ahí en el cuello como si lo ahorcara. –

-Pues... todavía respira. – Dijo Yaniss agachada junto a Frank. – Solo está... ¡Ya sé! – Exclamó y empezó a buscar algo en el auto.

-¿Qué pasa? –

-Creo que lo vi moviendo cosas por aquí cuando llegué. – Decía mientras dejaba el auto y se iba a por las otras cosas que estaban cerca de la montaña.

Buscó en el escaparate y de ahí sacó un frasco con líquido transparente.

-¿Qué es eso? – Preguntó Mazz.

-Es... ¡Un poquito!.. de cloroformo que pues ehhh... Tjejejeje... jeje... – Reía nerviosa mientras se acercaba.

-Ah, Muy bien, ¿Y se puede saber que cojones hacías trayendo eso a la casa? – Le pregunté a la malamañosa súcubo.

-Pues nada... que... Bueno le dicen que el frasquito se derramó y que mientras tomaba las bolsas, el olor se filtró y lo dejó inconsciente y por todo lo demás se hacen los locos para que crea que a partir de allí todo lo demás lo soñó. – Explicó su idea, pasando olímpicamente de mi pregunta.

-Bueno, también puede funcionar. – Comentó el Mazz.

-¿Ajá, y como explicamos el cloroformo? – Pregunté.

-Pues le decimos que es para limpiar, yo que sé. – Decía Yaniss un tanto agobiada.

-¿Pero el cloroformo sirve para limpiar? –

-Creo que lo leí por ahí... –

-Bueno vale, a ver si funciona, y si no, pues va a tener que creernos de todas formas. –

-Okey, ¿ahora donde lo ponemos? – Pregunte respecto a Frank.

-Bueno, si se ha desmayado, entonces..., déjalo en el asiento de atrás. – Sugirió la pelirroja.

Mazz y yo cargamos a Frank y luego de que Yaniss hiciera espacio lo echamos en el asiento de atrás.

-Bueh, ya está, ahora ustedes dos a casa. – Les dije al par de féminas aladas. – Que ya la han liado bastante. – Agregué.

-¿Entonces no quieres que te ayude? –

-Bueno, en un rato bajas, o subo, no sé. Pero ya, rápido, llévate a Rainbow. – Decía empujándola un poquito.

-Bien, bien, pero que sepas que la próxima vez igual y no me contengo nada. – Me decía mientras se alejaba. – Que no te di un beso porque quiero que la primera vez sea especial. Quiero que sea uno de esos recuerdos, de los cuales quieras abrazarte, aferrarte, que no puedas olvidar, y que nuestro primer beso, sea nuestro último primer beso. – Continuó con su película con voz soñadora mientras se iba flotando de espaldas extendiendo su mano hacia mí.

-Nnnn...ajá... – Dije todo aweoniao si cachar bien el sentido de lo que había dicho.

Yaniss orbitó sus ojos con una sonrisa de "vale, es tonto" y un suspiro.

-Oye, Rigbon, que nos vamos. – Le dijo a la pegaso con tono odioso llamando su atención y provocando que esta le mirara mal.

Luego volteó a verme y yo le señalé que siguiera a la súcubo con cara de "anda, no seas culera". Rainbow bufó y entonces empezó a volar con una hueva que...

Ambas se fueron y desaparecieron sobre la montaña, nosotros por nuestra parte nos pusimos a terminar de descargar el auto mientras Frank seguía inconsciente.

...

Al raaato cuando ya teníamos todo colocado a pie de la montaña, habíamos arreglado el desastre que Dash había hecho en la camioneta junto con cualquier otro rastro de lo sucedido, y estábamos sentados en el capó del auto hablando puras tonteras...

-Pues eso, que Rainbow está muy rara últimamente. No sé qué le pasa. -

-Meh, déjala, no ha pasado demasiado tiempo desde que casi te mata con un rayo. -

-Y dale, que fue casualidad. –

-En todo caso, si me dijiste que hablaste con ella sobre Yaniss, igual y solo está intentando respetar su espacio para no complicar más las cosas y agobiarte. –

-Bah, ¿me estás diciendo que la dichosa Rainbow Dash, está sacrificando su comodidad para intentar aumentar la mía? –

-Pues no sé, para todo hay una primera vez. -

-Hehh... ¿qué? ¿Qué pasó? – Preguntaba Frank despertándose.

-Coño, ya se levantó. – Dijo Mazz volteando a ver al fotógrafo con cara de desorientado.

-¿Do... donde está la súcubo, y la pegaso? -

-¿Quién? – Dijo el Mazz extrañado. – Pero si ya te dije que fue un mosquito lo que viste con la cámara. –

-Oye no me intentes tomar el pelo que estaban los dos aquí y actuaban muy extraño, que coño se traen entre manos ustedes dos. –

-A ver, cálmate, que lo único raro que pasó aquí es que mientras recogías las bolsas, en una de ellas se derramó este frasco que traía cloroformo y te tumbó a la verga. – Explicó el Mazz en plan calmado mientras le acercaba el frasco medio vacío de cloroformo.

-Pero, coño, la cámara. – Recordó Frank y se puso a buscar las fotos, que a pesar de las quejas de Mazz, habíamos borrado. – Oigan, no, pero... ¿Dónde están?... yo... tu-tú estabas a punto de ser violado por esa súcubo. – Dijo señalándome a mí.

-Jodeh, al más pendejo. Pues mejor prueba que seguir vivo... – Respondí disimulando.

-Frank, creo que es mejor ya que nos vayamos que es muy tarde y estamos todos muy cansados. Venga, baja de ahí. – Dijo Mazz abriéndole puerta.

-O... okey. ¿Y por qué había cloroformo en una bolsa? – Preguntó el fotógrafo mientras bajaba del auto.

-Pues que me equivoqué y lo metí en la bolsa pensando que era cualquier cosa. –

-Pero yo decía... –

-Fraaank, que ya me quiero ir a la casa que tengo mucho lío, ¿quieres dejar de hacer preguntas? O empiezo a llamarte Jorge. – Le pidió Mazz a Frank con tono de hueva.

-Está bien, está bien. – Dijo algo confundido el fotógrafo de la gorra y luego se fue un poco desorientado hacia su camioneta con cara de "ehh aquí pasó algo raro", quizás ya sospechaba de mí y de Mazz y decidió no liarla más, o simplemente se tragó lo del sueño con entereza.

-Buah, tengo que aprender a hacer eso que le hizo Rainbow Dash, seguro que me será muy útil. -

-No, que luego le haces como homero. –

-Jajaja, en fin, adiós, Jex, cuídate. –

Entonces ambos dos se montaron cada uno en su vehículo, se despidieron, y se marcharon en direcciones opuestas, el Frank yéndose a la avenida y el Mazz a la mansión, dejándome por fin solo ahí en medio de la nada junto al montón de equipaje.

-Joder. – Dije en voz baja. – Espero que esto no trascienda, sino... –

-Pssst, Jexy. – Escuché susurrar cerca de mi oído.

Volteé y enseguida me puse nervioso porque no había nadie.

-¿Ya...Yaniss? – Pregunté al vacío sobre mi hombro de donde venía la voz de la pelirroja.

-Estamos solos otra vez. – Decía Yaniss seductivamente mientras se materializaba a mis espaldas restregando sus manos en mi pecho. -Jijijiji ¿Por dónde estábamos? – Me susurró al oído y empezó a besarme le cuello de nuevo.

-A-a-a-a-aaah. – Decía medio acojonado mientras me iba hacia adelante librándome de ella. – Yaniss, ya hablamos de esto. –

-No, no hemos hablado de nada. ¡Ven aquí ahora mismo! Traje el látigo. – Dijo amenazantemente juguetona en una mezcla de entusiasmo e ira.

-¡He, Tai jo, geri! – Exclamó cabreada la pegaso celeste que estaba intentando levantar el congelador por un extremo.

-Hah, ya está la otra. ¡Que nos dejes en paz! Hmmrrrrgg. – Gruñó la pelirroja volteando a ver a Dash, a lo que esta respondió susurrando cosas en equestriano en tono de burla. - ¡¿Qué dijiste?! -

Entonces el par de féminas cruzaron miradas y yo me fui a por unas bolsas para subirlas.

-Ala, pasando. – Dije mientras subía hasta la casa dejándolas atrás.

-¿Ves? Ya hiciste enojar a Jexy. – Le dijo Yaniss a Rainbow.

-¡Hakara nia, Celestia! – Exclamó la poni bastante estresada.

-¡Lat'fer zemit! – Respondió la súcubo.

-¡Iagej'qi faw! -

-"Joder ya empezaron..." – Pensé al oírlas hablarse nuevamente en Yanissén y Rainbowñol.

Y mientras el par de weonas empezaban a pelear y a mentarse la madre, yo subí e incluso hice varios viajes de ida y vuelta y ellas seguían discutiendo. Así que luego de intentar hacerme notar entre el par de bichas, sin éxito alguno, me subí hasta la casa, rodé el sofá hasta al frente de la tele y me senté a ver televisión intentando olvidar lo que había pasado o casi pasa con Yaniss, quien por otro lado dejó la casa hecha un jodido desastre, aparentemente para limpiarla, ya que se veía toda la sala y la cocina se veían bien pinche impecables, por lo que podemos decir que se había pasado la tarde limpiando lo que yo obvié cuando lo hice hacía ya… carajos, hacía una semana que no le pasaba ni un cepillo a la casa, ni un coleto, ni nah, pobre Yaniss. Y hablando de ella, ya había pasado cerca de diez minutos hasta que junto con la pegaso abrió la puerta de la casa cargando el congelador manteniendo aún viva la discusión.

-Lalalalalala Uhe ond ka're~... – Cantaba Rainbow en voz alta mientras Yaniss le gritaba enfadada.

-Holaaa. – Dije intentando nuevamente hacerme notar para ver si dejaban de discutir.

-Jexy, sé que te dije que iba a intentar llevarme bien con ella pero es que no me deja en paz, siempre está molestando... –

-Pero qué dices, si te está ayudando a mover el cacharro. -

-No, no me está ayudando... –

-¿Entonces? -

-Me lo quiere quitar para cargarlo ella sola y no me da la gana. –

-Joder... –

-Por cierto, tenían esta casa hecha un desastre, menos mal que llegué yo. -

-Si, justo noté, dije: "como que está veinte por ciento más limpia ¿no?", ¿A que sí, Rainbow? -

-¿Qué? – Preguntó la pegaso.

-Que a que está más limpia la casa... –

-Jex, ohe'k gaff ti a se t'hab. – Dijo en tono cansado y luego movió el congelador obligando a Yaniss a avanzar.

-¡Oye! – Exclamó Yaniss al ser empujada.

De mala gana las dos movieron el freezer hasta lo que quedaba libre de la sala, entre el sofá y el mesón, encajándolo justo al lado con el escritorio donde estaba la pc.

-Uff, Que gusto que encaje tan bien. – Dijo la pelirroja llevándose las manos a la cintura luego de bajar el trasto ese.

Rainbow se limitó a bostezar mientras se subía al mesón y tomaba su sábana para ponérsela nuevamente de toga; luego se subió al sofá y se recostó contra el bastante cansada.

-Kaa raaa... – Se quejó en voz baja y ronca mientras acomodaba contra el brazal dándome la espalda casi cayéndose dormida.

-Qué raro, normalmente dura ocho veces más. ¿Qué le hiciste? –

-¿Yo? Nada. – Responde Yaniss luego dejando de beber agua.

-No la habrás besado. –

-Por favor, yo, ¿besar eso? -

-Hak ti, giara huffy. – Susurra la muy cansada pegaso y luego bufa.

-Grosera... – Le reprocha la súcubo.

-Pero si ni sabes que dijo. –

-Tsch... –

-En fin, ¿Por qué está tan cansada? –

-Porque la muy bestia se encaprichó y mientras yo traía algunas bolsas, cargó con el escaparate, el armario, y gran parte del equipaje ella sola. –

-Aw, pobrecita, solo quería ayudar. – Dije y entonces le alboroté el fleco a la pegaso, quien solo se limitó a bufar suavemente estando ya medio dormida.

-¡Pero no te pongas de su lado!... Bah, ¿Sabes qué? Voy a darme una ducha. – Dijo a la par que se quitaba la camisa. – Y es que me siento... muy sucia. – Agregó antes de irse al baño contoneándose mientras se sacaba el sujetador y lo dejaba caer al suelo.

Luego de un momento sacó su mano por la puerta y soltó sus bragas en el pasillo para después de un momento encender la ducha.

-Uy que torpe, dejé la puerta abierta. ¿Jexy, quieres venir a cerrarla? Es que no hay cortina de baño y no quiero mojar el suelo. – Decía haciéndose la tonta.

-Tranquila, si se va a mojar de todas formas con el agua salpicando. – Respondí burlonamente mientras me volteaba para seguir mirando la tele provocando que Yaniss cerrase la puerta un tanto encabronada. – Tssjajaja, aaaay, tranquila Rainbow, que ya te vengo yo. Aunque esto es culerísimo, es decir, tú me molestas a mí, yo molesto a Yaniss y ella te molesta a ti, esto es un triángulo de bullyng. No era penal. – Dije con una pokerface en el sofá junto a Rainbow, quien estaba ya completamente dormida.

Y así quedamos hasta allí, con Yaniss ya mudada en un ochenta por ciento, Dash mas parlante que antes, y yo... pues yo con ciertas ganas de ir al baño, para que les voy a mentir.

.
...Continuará.


Y ala, "Está mas corto que la chucha tu puta madre un mes para esta mamada la madre que" adtdtadATSDASTDASDTADST hice lo que pude u-u, si es que son muchas cosas las que he de meter y fijense, eso fueron como nada mas fueron como tres horas de en el universo del fic, y se echó unas siete mil palabras en el word, la madre que me pario xD.

En fin, como es de mañana, me desperte a las cinco de la mañana, un sabado, ¿por qué? porque ayer me dormi como a las siete de la noche, un viernes, ¿Por qué?, no sé. Estoy tan aburrido que hasa soñé que me había dormido tarde, y luego soñé que iba a la uni, y veia clases normal, así, porque sí. En fin (otra vez), que com oes de mashiana pos que tengo algo de cansancio, estoy mentalmente sufriendo de pereza crónica así que la neta no se me ocurre que poner aquí, y antes de extenderme hablando chorradas sobre mein vida, pos me voy mejor DX

Ah, coño, que ya está lista la portada que mencioné, (bueno, está lista hace un buen rato), lamento si algunos colores están como mal puestos, es que como mi monitor es daltonico ps no los puedover bien, el amarillo para mi ahora mismo es blanco y el morado es rojo, y el azul es negro, así que... como sea, está es mi deviant, que no puedo poner el link aquí, así que si... espera... jexust . deviantart art / Un-Nuevo-Impulso-Segunda-temporada-portada-481776133?q=gallery%3AJexust&qo=0 ahí está el link, so... adeos ^^