Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y a la Saga Crepúsculo.

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¡Hoooola de nuevo!

De verdad GRACIAS POR TODO VUESTRO APOYO SOIS MARAVILLOSAS. Me dais mucha energía con vuestros comentarios.

Esta vez no quiero extenderme mucho, porque creo que es de los capítulos más largos que he escrito alguna vez en mis Fics.

Así que os dejo con Bella….

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TEMER O TENER

BPOV

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Me apoyé en la puerta del apartamento de Edward mientras él llegaba para abrirla. Estaba agotada.

Hoy había sido la primera inauguración del Fantasía. Habíamos hecho un primer pase para críticos gastronómicos y gente influyente en las redes sociales, pero mañana sería la inauguración oficial y a partir de ahí todo lo que nos quedaría sería mucho, mucho trabajo por delante para que pudiéramos considerar este proyecto un éxito.

-Buenas noches preciosa – me saludó Edward haciéndome abrir los ojos que se me habían cerrado por puro cansancio –

Preciosa.

La semana pasada mientras hacíamos el amor me había llamado mi amor y aunque solo había sido una vez, y estaba segura que ni él mismo había sido consciente, cada vez que ahora me llamaba preciosa sentía una pequeña punzada de añoranza. Era una estupidez, pero últimamente estaba muy débil debido al estrés del restaurante y hasta las cosas más pequeñas se me hacían las más importantes del mundo.

-Te he echado de menos – le dije cuando noté como Edward me estaba cogiendo en brazos para llevarme directamente a la cama.

Se lo agradecía porque se me antojaba una larga procesión el corto camino hasta su habitación.

Edward no había podido venir hoy a la inauguración. Era el cumpleaños de su madre y había aprovechado para ir a cenar con ellos para compensarlos por no poder pasar el fin de semana con ellos, como siempre hacía. Me había jurado que no sólo me iba a acompañar a la fiesta del sábado del Fantasía, sino que el domingo lo iba a dedicar a mimarme. Eso sí que era algo con lo que soñaba y más en este momento en que no podía aguantar ni mi propio peso.

Edward me dejó sentada en la cama y se fue a su baño privado, en solo unos segundos escuché el agua correr.

-Nos estoy preparando un baño… Te irá bien antes de ir a dormir – me dijo suavemente mirándome de una manera extraña mientras se acercaba a mí y me daba un suave beso.

Lo abracé por la cintura pegando mi cara a sus duros abdominales. Me sentía tan cuidada cuando Edward estaba conmigo. Hace unos meses no hubiera dudado en irme a mi casa, tirarme en la cama hasta que a la mañana siguiente el despertador me obligara a levantarme, pero hoy…. Hoy lo único que había deseado al salir del Fantasía con dolor de pies y de espalda debido a todas las horas que llevábamos en tensión era estar así, justo como estaba ahora. Con Edward, en sus brazos.

Y en ese momento lo supe. Algo que me había empeñado en intentar retener.

-Te… -al estar tan pegada a él pude notar como retenía el aire al escucharme comenzar a hablar después de un silencio - Te adoro, Edward Cullen – Confesé sabiendo que no estaba preparado para escuchar nada más.

Solo había sido un momento de debilidad producido por las horas de trabajo, nada más.

-Te llevo – me dijo cogiéndome una vez más en brazos hasta que me volvió a dejar sentada en el borde de la bañera dónde me desvistió. Él hizo lo mismo antes de entrar al agua conmigo.

Edward se puso en mi espalda y me apretó hasta que estuve apoyada en él.

-Esto es el paraíso pero si me duermo no será mi culpa, estás avisado – le dije disfrutando de sus caricias distraídas y la tranquilidad que nos envolvía.

Noté como su pecho vibraba con su risa haciéndome reír a mí con él.

-Cuéntame cómo te ha ido, ¿O me estás castigando por perdérmelo? – bromeó.

Edward no había estado muy feliz cuando se dio cuenta que el pase para la crítica y el cumpleaños de su madre coincidían, después de tanto tiempo involucrado en el proyecto quería estar allí... Y bueno, también quería estar conmigo, pero había sido una causa de fuerza mayor y yo lo entendía perfectamente aunque había aprovechado para tomarle un poco el pelo estos días.

-Nunca – le aseguré apretando su mano entre la mía. – Pues la verdad es que ha ido muy bien. Los platos han salido a tiempo y el servicio ha estado impecable… y sinceramente creo que los invitados se han ido muy contentos, pero supongo que tendremos que esperar a leer su crítica para saberlo. – comenté esta vez algo más nerviosa.

-Saldrá bien, estoy seguro – me animó con confianza mientras dejaba otro beso en mi cabeza.

La verdad es que a pesar de los nervios que acompañaban a cada estreno, y más en una cena en la que todos los invitados habían acudido a valorar tú trabajo, estaba satisfecha. La creación del Fantasía había sido un trabajo especialmente duro y eso se notaba en los nervios con los que habíamos empezado la noche tanto Jake como yo. Y aunque la fluidez que existía cuando cocinábamos juntos aun no volvía del todo, había sido genial volver a nuestro ambiente natural. Nos habíamos concentrado sólo en eso y nos había salido todo redondo.

-Eso espero… tengo muchos nervios, pero sé que hemos hecho un buen trabajo. – Contesté segura– Incluidos vosotros – añadí sabiendo que sin el magnífico apoyo de Volturis no hubiese sido igual.

-Somos un buen equipo, preciosa – se limitó a decir con un tono que me hacía soñar con algo más.

Estuvimos un rato más en la bañera colmada de espuma hasta que el agua se comenzó a enfriar. Salimos abandonando ese momento tan bonito que Edward había creado. No tardamos mucho en secarnos y acostarnos dónde Morfeo me reclamó rápidamente mientras Edward alternaba besos y susurros en mi cabeza.

Me pareció escuchar salir de sus labios un de aquí muchos años te voy a decir, viste que sí eras tú, mi amor, pero estaba tan cansada que ya no diferenciaba la realidad de mis sueños.

Los rayos de la mañana se colaban por las ventanas interrumpiendo mi sueño. Me di la vuelta para comprobar que Edward seguía aun dormido. Estaba boca arriba y la sabana prácticamente no le cubría nada. Siempre se quejaba que nunca le dejaba taparse porque le robaba de un tirón las sabanas en cuanto me daba la primera vuelta, pero cuando lo veía así no me podía arrepentir de ninguna de las maneras…. Tener la visión del cuerpo desnudo de Edward justo al despertarte era algo de lo que sentirse orgullosa y no por lo que lamentarse.

Todas estas semanas desde que la cena anual de Volturis habían sido un sueño. Era extraño como al quitarme todas las inseguridades de encima me había permitido descubrir un nuevo Edward y cada vez estaba más segura que lo que sentía por él era amor. Había pasado de sentir miedo por lo que este hombre provocaba en mí a estar completamente segura que me había enamorado de él. No sabía si Edward sentiría lo mismo, pero algo en mí me decía que era algo que aún no estaba preparado para escuchar. No me importaba esperar, no ahora que lo que teníamos era tan bonito.

Su boca hizo un pequeño mohín al respirar y me dieron ganas de tirar de sus labios como tantas veces había hecho él con los míos. Era casi una obsesión lo que tenía Edward con mis labios.

Abandoné mi idea inicial pero a cambio decidí colmar de besos su torso. Edward se cuidaba e iba al gimnasio los fines de semana con Emmet y Jasper y se notaba en su cuerpo bien formado. Edward comenzó a moverse al notar mis manos y mis labios bajando por su cuerpo.

-Bella…- murmuró entre un gemido de placer y la voz pastosa de la mañana.

-Shhhh – me limité a decir siguiendo con lo que estaba haciendo.

No tardé mucho en llegar a su abultado miembro. Lo agarré con mis manos y noté como Edward se tensaba y gemía. Al levantar mi mirada vi como su cara se contraía de placer. Se había acomodado en sus codos para poder apreciar qué es lo que hacía y por su cara estaba encantado con el resultado por el momento.

-Veo que te has levantado traviesa – me dijo con su sonrisa de medio lado y una mirada que me decía que no era la única traviesa en esta habitación.

-Y yo veo que estás bastante contento con ello – le guiñé un ojo justo antes de introducir su miembro en mi boca.

Las manos de Edward fueron a mi cabeza guiándome en los movimientos como tanto le gustaba hasta que en un momento sentí como esas mismas manos me apartaban de su zona más sensible.

-Bella… yo no quiero acabar así… quiero que disfrutemos los dos – me pidió afectado.

-Oh créeme que estoy disfrutando, Edward – le sugerí y lo escuché bufar intentado relajarse cuando sintió mi declaración.

-Bella, soy todo tuyo – me dijo mientras me situaba encima de él y me iba introduciendo lentamente hasta quedar perfectamente encajados.

Nos comenzamos a mover al unísono. Edward gruñó.

-Mierda Bella no voy a aguantar – dijo momentos antes de comenzar a vaciarse dentro de mí. Apreté mis movimientos y con su ayuda llegué al poco también al máximo placer derrumbándome en sus brazos.

Estuvimos un rato abrazados, pero el despertador tenía otros planes y con su estridente sonido nos impidió continuar en ese estado de tranquilidad absoluta.

-Bienvenido a la realidad – le dije mientras se estiraba para apagar el maldito cacharro.

-No me quiero levantar… ¿estás segura que no te quieres quedar aquí conmigo? ¿No te puedo sobornar? – me dijo Edward en un tono tan zalamero que casi caigo en su trampa olvidándome de mis obligaciones.

Lo sentí ciñéndose sobre mí y besándome como solo él sabía hacer, tirando de mi labio inferior volviéndome completamente loca.

-No seas malo… -le pedí intentándolo separarlo de mí, algo que él facilitó – Además, nos veremos en unas horas… espero que seas puntual – le dije dándole un pico antes de salir disparada para la ducha.

Al salir le robé a Edward una camiseta y me vestí con mis tejanos de la noche anterior. Aún tenía tiempo de pasar por casa a cambiarme antes de ir al Fantasía. Él me esperaba aun con su pijama en la cocina. Había una taza de café a su lado. Preparado para llevar, cosa que agradecí.

-Me mimas demasiado – le dije agradecida dándole un beso rápido, pero sus manos me atraparon la cara antes de que me pudiera escapar y profundizó un poco más el beso.

-Te cuido porque es lo que mereces, preciosa – acabó haciéndome sonreír mientras dejaba una caricia en mi mejilla.

¡Dios le quería tanto! Había sido tan idiota en intentar negarme todo lo que Edward me hacía sentir durante tanto tiempo. Tiempo que podría haber aprovechado.

-Me voy o no llegaré. – le dije antes de que sus atenciones me atraparan.

Salí de casa mientras dejaba atrás la risa de Edward.

Pasé por mi casa solo a ponerme ropa interior, cambiarme la camiseta y ponerle comida a Crookshanks que últimamente no parecía muy contenta conmigo debido a mis horarios infernales.

Llegué como siempre a la carrera al restaurante, pero al bajar por las escaleras que daban al Fantasía toda la tensión se esfumó. Volvía a estar en mi lugar seguro.

No había nadie aún, lo que me permitió observar la calma tan poco real de un restaurante. Al ver estas paredes ahora me sentía orgullosa, más de lo que me había sentido en su día con el Sublime. Esto era completamente nuestro. Mío. Había estado tan involucrada en este proyecto que era inevitable tener este vínculo tan especial con este local.

Intenté dejar la nostalgia a un lado, pronto vendrían los repartidores con la comida para los menús de esta noche y necesitaba revisar los pedidos y además comenzar a preparar algunas cosas para esta noche.

Durante la mañana estaría sola y a partir del mediodía llegaría Jake para preparar el servicio conmigo. Él se quedaría en el Sublime mientras yo revisaba las cosas aquí.

La puerta de atrás sonó. Alguien la aporreaba.

Era el repartidor de verduras. Bien, ahora solo faltaba el del pescado y carne. Nos poníamos en marcha.

Poco a poco todo fue llegando, incluido el personal de sala y camareros. Estuve con ellos practicando y dando las instrucciones necesarias. La noche de hoy sería más distendida que un servicio normal, pero el que la comida fuera saliendo como si fuera un catering y no una cena usual requería también un poco de sincronización por parte de todo el mundo. Habíamos decidido que para que fuera más una fiesta que no una cena aburrida, iríamos sacando diferentes platillos con lo más representativo de nuestra nueva carta. Así que los camareros tendrían que estar continuamente atentos a que a los invitados no les faltara de nada y además tendrían que sacar bandejas sin descanso. Esperaba que todo saliera bien, tanto dentro como fuera de cocinas.

Recibí una llamada de mamá para decirme que ya habían llegado, junto con los tíos Carmen y Eleazar y el padre de Jake. Se quedarían en un hotel este fin de semana. Siempre nos habían apoyado y no habían dudado ni un momento en venir hoy para la nueva apertura.

Me ponía un poco nerviosa en pensar en mi madre, Jake y Edward en el mismo espacio… por diferentes motivos pero solo esperaba que todo saliese bien y que René y Jake se comportaran.

-Bella ven a mirar esto – me llamó Ben el barman del Fantasía.

Decidí que no era el momento para pensar en cosas que no podía controlar y comenzar a concentrarme en mi trabajo si quería que todo fuera un éxito.

Jacob llegó al principio de la tarde cuando ya tenía a todo el equipo de cocinas dispuesto y comenzando a preparar los fondos de las preparaciones. Era esencial para que tuvieran mucho sabor que se hicieran a fuego lento y todo estuviera bien concentrado.

En seguida nos pusimos a trabajar como siempre habíamos hecho y por un momento me permití soñar en que nada había cambiado. Que todos estos meses no nos habían hecho mella.

-Bella en media hora comienza a llegar la gente – me recordó Jake. – Será mejor que te vayas a cambiar – me recordó señalando nuestras chaquetillas un poco manchadas.

-Voy. Los de Volturis vendrán antes… ya sabes para ir recibiendo a los invitados y estas cosas, cuando estén todos aquí deberemos salir un rato para socializar… así que espero que seas simpático – le señalé amenazadoramente.

Jake levantó las manos sonriendo de esa manera tan despreocupada suya.

-Seré un encanto. Haré todo para que esto triunfe, no lo dudes nunca pequeña – me dijo apretando mis hombros para después dejar una caricia sutil tensándome.

-Lo sé. Ahora me voy a cambiar…. – interrumpí nerviosa este momento.

Una vez estuvimos todos preparados no tardó mucho hasta que comenzaron a llegar nuestros primeros invitados. Como siempre los primeros fueron nuestra familia.

Papá y mamá estaban guapísimos, pero por encima de todo lucían extremadamente orgullosos de nosotros cosa que me enterneció. Aprovechamos que aún estábamos solos para enseñarles el local y dedicarles un rato de calidad antes que la vorágine de la inauguración nos absorbiera.

Josefine fue la primera que llegó del equipo de Volturis, ella se encargaría de ir gestionando todo el evento junto con nuestro nuevo gerente de sala Louis.

-Preparamos las mesas para emplatar y en cuanto nos den el okey en sala como que han llegado todos los invitados comienza el servicio. Necesitamos que todo vaya rodado. Todos vosotros sabéis lo que tenéis que hacer, Jacob y yo supervisaremos todo pero habrá momentos que nos tendremos que ausentar así que es importante que nadie se relaje. Somos un equipo y está noche es nuestra primera demostración después de semanas practicando. Sé que lo haremos genial. – expliqué a mi equipo justo después de que Josefine se dirigiera a las puertas del Fantasía para abrirlo a nuestros invitados.

El Fantasía era una realidad.

-Habéis escuchado a Bella. Nada puede fallar y nuestra confianza en vosotros es absoluta, así que a trabajar – apuntilló Jake poniendo un brazo sobre mis hombros.

Sabía que estaba nervioso, igual que yo, pero de esos nervios que surgen cuando sabes que estás haciendo algo importante, esos nervios que te ayudan a seguir adelante y no de los que te paralizan.

-Vamos pequeña, esto lo tenemos – acabó mientras me daba un beso en la frente para justo después girarse para ir a revisar las mesas de emplatado y preparar las elaboraciones de los primeros platos que saldrían.

Me puse en marcha, calculaba que tendríamos una media hora antes de salir a saludar a los invitados.

Estaba acabando de corregir el sabor de unos platos cuando noté un suave beso en mi mejilla. No hacía falta que me girara para comprobar de quién se trataba. Su esencia había acabado siendo parte de mí, era mi hogar.

-Hola – me susurró dejando una caricia en mi espalda antes de apartarse un poco de mí.

Me giré sonriente, como hacía últimamente cada vez que estaba con él. Edward Cullen me hacía demasiado feliz.

-Buenas noches… ¿Ya estáis todos aquí? – pregunté hecha cada vez más un manojo de nervios.

-Sí – dijo suavemente y advirtiendo mi estado, pasó sus manos por mis brazos en un intento de eliminar la tensión – Todo el mundo está alucinando con el local y las conversaciones que he ido escuchando son todas muy buenas. – me explicó haciéndome respirar un poco más tranquila- He convencido a Josefine para que me dejara venir a mí a buscaros. Es la hora, preciosa. – acabó guiñándome un ojo.

-Pues vamos allá – le sonreí segura mientras cogía su mano.

Con algo tan sencillo como su presencia y sus palabras había esfumado todas mis inseguridades. Además, la cocina estaba funcionando como un reloj suizo y eso era lo que más tranquilidad me estaba dando.

Me giré para buscar a Jake que aunque seguía ocupado con la mise en place de los primeros platillos nos miraba a Edward y a mí de reojo con cara de pocos amigos. Algún día superaríamos este bache, pero hasta entonces no estaba dispuesta a esconder a Edward. Ya nos habíamos escondido suficiente por mi tontería. Solo me quedaba intentar gestionar lo mejor posible el amor por el hombre que había llegado a mi vida para enseñarme a vivir de manera diferente a como lo había dicho hasta ahora y mi amigo.

Tiré de su mano para dirigirlo hasta la zona de las cocinas dónde estaba Jake. Era necesario que saliéramos los dos.

-Jake… - llamé su atención – Es hora que salgamos a saludar a los invitados.

-Por supuesto – dijo mientras asentía a Anne que se encargaría de lo que él estaba haciendo mientras estuviéramos fuera – Edward - lo saludó brevemente uniendo sus manos en un apretón tenso por las dos partes.

-Antes de que salgáis… Irina ha traído un pequeño equipo para haceros una rápida entrevista. Si queréis… saldrían mañana en las noticias del canal. – nos explicó Edward.

Irina de nuevo…. Me dieron ganas de rodar los ojos. Ella y su más que efectiva disposición a ayudarnos… Aunque claro esa ayuda siempre le permitía estar al lado de Edward. ¡Oh, la casualidad!

Jake se dirigió a la puerta que separaba las cocinas del restaurante, pero Edward me agarró del brazo parando mi marcha.

-Creo que esta noche vas a cambiar tu idea sobre Irina… - me dijo misteriosamente.

-¿Así? ¡Qué bien! – le respondí irónicamente mientras él reía.

Nos aproximamos a Jake que ya esperaba con la puerta abierta para que pasáramos. Edward se escabulló por detrás intentando pasar desapercibido y dejarme este momento sólo para mí y Jake. Era de agradecer y un gesto muy bonito de su parte. Susurré un gracias en silencio cuando lo volví a localizar al lado de Caius y él me guiñó el ojo en respuesta.

En cuanto la gente nos vio allí plantados pararon todo lo que estaban haciendo y nos dieron una pequeña ovación haciendo que mi cara se tiñera de rojo. Alcé la cabeza hacia Jake y vi que también él estaba un poco avergonzado. En cuanto nuestros ojos se encontraron movió su cabeza y con su mano en mi espalda me dio un pequeño empujoncito para que me adelantara y digiera unas palabras. Había insistido, durante todos estos días, en que fuera yo quién llevara la voz cantante ya que, según él, había sido la que más había trabajado para que este nuevo sueño fuera hoy una realidad.

-Muchas gracias a todos, de corazón- dije en cuanto los aplausos cesaron – Gracias por acompañarnos esta noche tan especial y gracias por haber estado con nosotros durante este camino que no siempre ha sido fácil. Quiero ser breve, pero me gustaría dar las gracias no solo a nuestras familias sino también especialmente a nuestro arquitecto y diseñadora junto con todo el equipo de Volturis porque sin ellos hubiera sido imposible llegar hasta aquí y el Fantasía no sería lo maravilloso que es. – acabé mirando a dónde estaban Caius, Edward, Tanya, Carl y Julius y Celine que me miraban tan orgullosos como si fueran unos padres en la promoción universitaria de su hijo.

-¡Ahhh y espero que os guste mucho la comida! – volví a dirigirme al público cuando ya estaba girada para volver con Jake.

Se escuchó una carcajada generalizada y solo pude refugiarme detrás de los grandes hombros de Jake avergonzada.

-Lo has hecho genial – me animó Jake divertido justo antes de que los brazos de René me engulleran.

-Bella estamos tan orgullosos de ti – me dijo mientras me colmaba de besos.

-¡Mamá no me dejas respirar! – me quejé aunque sabía que mis reclamos caerían en un saco roto.

-¡Ya está bien René! Deja que felicite a mi hija – me salvó papá mucho más comedido que mi querida madre. – Es maravilloso… estoy deseando probar la comida. – me dijo sonriendo.

Recibimos el cariño de los tíos y del padre de Jake justo antes que Rose acompañada de Emmet, Alice y Jasper y Edward se acercaran a nosotros.

-Bueno, bueno… pero quién está aquí, la última celebridad de la ciudad. ¡Estás en todos lados y todo el mundo habla maravillas de ti primita! – me alabó Rose mientras me achuchaba en un abrazo.

-De nosotros… - la corregí pero ningún tipo de arrepentimiento cruzó su cara al verse descubierta en su intento de dejar a fuera a Jake.

-Felicidades a ti también, Jacob – le dijo con su mejor cara… O lo intentó, cosa que ya apreciaba.

-Gracias Rose. Un placer que te guste… - contestó en el mismo tono que mi prima y si sus miradas mataran estarían los dos fulminados.

-Mamá, papá… Este es Emmet, el prometido de Rose – les interrumpí en su particular guerra, no necesitaba su eterna pugna presente cuando Edward estaba a punto de conocer a mis padres –

Tanto Charlie como René intercambiaron unas breves palabras con Emmet encantados. También presenté a Alice y Jasper que aprovecharon para darme muchos ánimos y felicitarme a mí por el resultado del Fantasía.

-Y él es Edward Cullen… - comencé un poco nerviosa. Nunca antes les había presentado a nadie a mis padres - Es amigo de Emmet y también ha sido el director del proyecto… Él ha sido fundamental estos meses para mí – les expliqué a mis padres intentando explicarles sin decirlo claramente lo que Edward significaba para mí.

René y los actos públicos no eran la mejor mezcla como para presentarlo de otra manera. Edward dejó una leve caricia de asentimiento y con su habitual encanto se metió en el bolsillo a mis padres, mis tíos y hasta el padre de Jake, para el disgusto de su hijo.

Continuamos hablando un rato más, pero teníamos que saludar a más gente y además la comida debía comenzar a salir. Entramos a dar las órdenes para que la comida comenzara a marchar y volvimos a la parte más aburrida de este acontecimiento. La parte más social.

-Bella, Bella, Bella… no me puedo creer que no hayamos podido vernos antes – me sorprendió Caius justo al salir de las cocinas - ¡Cuánto me alegro por este éxito! Te lo mereces todo dulce Bella – me ánimo abrazándome.

Caius se había convertido en un gran amigo en todos estos meses, pero estas últimas semanas, que al trabajar codo con codo con Edward por hacerse con el control de la empresa, lo había llegado a conocer un poco más, ganándome completamente. Deseaba que solo le pasaran cosas buenas, era todo lo que merecía.

-Caius muchas gracias por todo… De verdad, algún día sabré como devolverte todo tu apoyo – le dije sinceramente.

-Tonterías. Para eso estamos los amigos, además… - se calló misteriosamente acercándose a mí – Tú sigue haciendo feliz al futuro copropietario de mi empresa, es la mejor manera de devolverme el favor – acabó divertido.

-Idiota – bromeé con él empujándole mientras se carcajeaba.

Oteé el ambiente y vi a Jake explicando a un pequeño grupo de personas los primeros platos que habían comenzado a salir ya de cocinas.

Seguíamos cumpliendo a la perfección el horario que nos habíamos marcado. ¡Bien!

-Siento interrumpir este buen ambiente entre nosotros, pero deberíais salir un momento a hacer una pequeña entrevista… Así os lo quitáis de encima y los cámaras pueden llevar las imágenes a redacción a una hora decente – me recordó Caius.

-Claro… vamos a ello. Voy a buscar a Jake y nos vemos fuera – le respondí un poco desganada como siempre que el plan incluía una cámara de por medio.

Hice una seña a Jake y en cuanto recibí su ok me dirigí hacia las escaleras dónde estaban Edward e Irina junto con Caius. Cuando me fui acercando pude ver como las manos de la rubia periodista y Caius estaban entrelazadas. Con sorpresa llegué hasta a ellos, pero no los pude pillar a tiempo porque ellos ya subían juntos y bastante acaramelados hasta la calle, dónde haríamos la entrevista para aprovechar que se viera la entrada del restaurante.

-Pero… Pero… Estos dos… ¿Están juntos? – balbuceé sorprendida a Edward que me miraba con cara de sabiondo.

-Eso parece – me respondió levantando sus cejas y apoyándose en la pared.

¡Maldito Edward Cullen!

-¿Desde cuándo lo sabías? – volví a preguntar.

-Me lo dijo hace unos días. Llevaba varias semanas hablándome de una rubia despampanante, pero ninguno de los tres habíamos hecho la conexión. Se ve que están intentando profundizar un poco más en su relación y acabaron uniendo cabos. – explicó divertido.

-Vaya…- comenté un poco sorprendida –

Llevaba meses intentando ver en todas las acciones de Irina filtreos encubiertos con Edward y ahora resultaba que no había sido así. Qué había sido injusta con ella.

-Creo que le debo una disculpa – admití finalmente mi irracionalidad hacia ella. Edward me miró con ternura y hasta con orgullo.

-No creo que la necesite – me guiñó un ojo dejando en el olvido toda mi anterior actitud para con su amiga.

-Vamos, acabemos con esto – le dije a ver que Jake se acercaba con nosotros – Solo tengo ganas de que me lleves de vuelta a casa – le sonreí haciendo que él hiciera lo mismo mientras dejaba un beso en el tope de mi cabeza.

Hicimos la entrevista rápidamente, solo era un pequeño corte, pero que después del éxito que habían tenido los reportajes en el programa matinal creían que serían bien recibidos y en el fondo era publicidad gratuita para nosotros.

Jake y yo nos fuimos turnando para atender a nuestros invitados a la vez que supervisábamos que todo en las cocinas fuera bien. Una de las últimas veces que salí, ya solo quedaban nuestros amigos más íntimos y, como llevaba haciendo ya desde hace un tiempo mi vista fue derecha a buscar a Edward.

Y casi me caigo de culo al suelo cuando lo vi hablando con mis tíos y mis padres. ¡Con René enganchada de su brazo!

¡Por favor me quería morir de vergüenza!

Di media vuelta para esconderme en las cocinas, allí nadie me encontraría, ya saldría en otro momento… o no, quién sabe.

-¿A dónde vas? – me cuestionó Rose interponiéndose en mi camino.

-A esconderme. Gracias por tu preocupación. – intenté librarme de ella, pero no había manera. - ¡Rose! – la apremié.

-¿Cuándo me ibas a decir que estabas con Edward? – me preguntó

-¿Cuándo surgiera? – intenté responder con evasivas pero me miró con su perfectamente depilada ceja alzada. – Vale, te lo tendría que haber contado. Lo siento, pero ahora no es el momento.

Rose se limitó a sonreír maléficamente.

-Hacéis buena pareja. Y tienes razón no es el momento necesito mucho más tiempo para que me lo cuentes todo con lujo de detalles, pero sí es el momento que vayas a echarle un cable a tu hombre. ¡Tira! – me dijo empujándome a la sala en dirección a dónde estaban mis padres.

Los ojos de Edward me vieron rápidamente y soltó una pequeña carcajada que hizo que su pequeño grupo se girara para verme.

-¡Cariño! Ven, Edward nos estaba explicando todo lo que habéis hecho con este local – me dijo mamá pero yo preferí quedarme al lado de Charlie… Me ponía menos nerviosa.

Edward parecía tranquilo, cosa que me alegraba, alguno de los dos debía estarlo.

-Sí, la verdad es que sin su ayuda todo el papeleo me hubiera engullido – contesté sincera mirándolo intentando disimular las ganas que tenía que todo esto acabara para volver a estar en sus brazos.

-Qué suerte tener a alguien así a tu lado, ¿verdad cariño? – preguntó mamá con la sutileza de un camión.

-Sí mamá, una suerte… Edward me cuida mucho, en todo. – asentí segura mirando a Edward que me sonreía de lado derritiéndome.

-Me lo puedo imaginar – insistió mi madre quién estaba segura que ya tenía muy claro lo que Edward significaba para mí.

Había sentido los ojos de René en mi cogote durante toda la noche, pendiente de cada gesto, cada mirada y cada caricia entre Edward y yo. Estaba segura que las tenía todas perfectamente registradas. Yo no había querido forzar las cosas, porque hoy era el día del Fantasía y no quería mezclar, pero tampoco había querido esconder lo que sentía por Edward. Mucho menos cuando una simple caricia suya servía para eliminar todos mis nervios.

-Bella, cielo, te estábamos buscando para despedirnos. Ha sido una noche magnifica, pero estamos cansados del viaje y nos gustaría descansar. – me explicó papá acabando con los intentos de mamá de hacerme decir en voz alta algo que estaba deseosa de admitir – Edward ha sido muy amable entreteniéndonos mientras tú encontrabas un hueco.

-Ya… seguramente él no opina lo mismo. - bromeé.

-¡Isabella! – me regañó mamá pero todo el mundo estaba riendo y nadie le hizo ni caso. Edward negaba con la cabeza, un poco avergonzado.

¡Bien, no iba a ser yo la única que pasara vergüenza aquí!

-Nos vamos cielo, antes que tu madre acabe haciendo una de las suyas. – Volvió a poner paz mi padre – Estoy muy orgulloso de ti, te queremos muchísimo cielo – acabó apretándome en un fuerte abrazo.

Mamá me envolvió en uno de sus abrazos y besos empalagosos.

-Te quiero mucho mi niña, estoy segura que todo… y con todo quiero decir todo te irá maravillosamente a partir de ahora – acabó guiñándome un ojo – Te llamamos mañana antes de regresar a casa.

Estaba despidiéndome de mis tíos cuando escuché que mamá le decía a Edward.

-Gracias por cuidar a mi niña, sé que a veces es un poco difícil… - me dieron ganas de matar a mi propia madre pero los brazos de mi dulce tía Carmen me lo impidieron.

Edward no dijo nada, sólo cabeceó y me miró divertido. Bueno, al menos ya conocía a René.

-Al fin se ha ido casi todo el mundo – me acerqué a sus brazos que me apretujaron contra su pecho.

Inspiré su olor relajándome.

-Ha salido genial y tú has estado magnifica... los dos de hecho. – me felicitó y en ese momento supe que aunque la crítica nos destrozara, con su apoyo, el de mis padres y mis amigos tenía suficiente.

-Adulador – le rebatí como ya se había convertido en costumbre entre nosotros.

-De verdad, debería matarte por no contarme nada – volvieron a interrumpirnos, esta vez Rose.

-No nos dejaran de interrumpir nunca – gruñí.

Edward se limitó a bufar divertido atrayéndome hacía él y dejando un beso en mi cabeza sin soltarme de su lado.

-Deberíamos irnos. Esta gente querrá recoger y volver a sus casas – interpelo Jasper al resto de sus amigos.

-Es buena idea. Además, la semana que viene tenemos que vernos. Hay algo que queremos contaros – explicó emocionado Emmet.

-Sabes cariño…. Estoy pensando en omitir a Bella del plan… - insistió Rose mirándome retadora.

-P-E-S-A-D-A – deletreé.

Se despidieron todos volviéndome a decir lo contentos que estaban de que todo hubiera salido tan bien.

Me giré hacia Edward que era el último que quedaba.

-¿Me da tiempo de ir a casa a buscar el coche mientras tu acabas aquí? Dudo que tus pies te sigan el ritmo mucho más – se ofreció.

-Sería un detallazo. – le respondí derretida por el cariño con el que me trataba.

-Además, no sé cómo ha ocurrido pero tu madre me ha hecho prometerle que voy a cuidarte y no pienso incumplir mi promesa – me dijo dulcemente aunque solo quería rodar los ojos por el descaro de René.

-No me hables de ella. – negué aún ofuscada pensando en todo lo que le habría dicho al pobre Edward cuando no estaba presente.

-En un rato vuelvo… No seas mala – dijo sugerentemente antes de marcharse.

Fui hasta las cocinas dónde Jake estaba comiendo con el personal. Me senté a su lado y los acompañé mientras comentábamos lo contentos que estábamos por cómo había ido, no solo la noche, sino también la presentación de ayer.

El lunes comenzaríamos con el horario normal. De momento, Jake y yo nos iríamos turnándonos, cada uno estaría en un restaurante durante diferentes semanas y después podríamos ir viendo cómo nos organizábamos. Después de la experiencia con la creación del Fantasía había insistido a Jake a que era necesario salir de este restaurante de vez en cuando y que quizás deberíamos comenzar a delegar en nuestro equipo para tomarnos más tiempo libre. Por el momento aún era una idea peregrina, pero estaba dispuesta a que ambos tuviéramos un horario lo más sano posible, teniendo en cuenta que un restaurante siempre es sacrificado.

-Vamos, todos a vuestras casas, hoy ya habéis trabajado bastante – les ordenó Jake y nuestros trabajadores sin pensárselo dos veces comenzaron a marcharse.

Cuando el último de ellos cerró la puerta Jake comenzó a recoger y poner en el lavaplatos los últimos utensilios que quedaban.

-¿Emocionado? – le pregunté al ver que le era imposible estarse quieto.

Jake solía reaccionar así cuando estaba ilusionado con algo, tenía tanta energía dentro que parecía que no le permitía ni quedarse quieto.

-Mucho. Sabía que habíamos hecho un gran trabajo, pero ha salido todo muy bien. Lo has hecho muy, muy bien. Sin ti esto no hubiera sido ni la mitad de bueno, pequeña – me dijo sonriendo tirando de mí para abrazarme.

Habíamos evitado el contacto físico desde que habíamos vuelto de Forks, pero en este momento era imposible negarle un abrazo.

-Los dos hemos trabajado mucho – reafirmé.

Sentí como Jake nos separaba aunque continuaba cerca de él. El margen de movimiento con las cocinas tampoco era muy amplio.

-Bella…. Yo…. – Jake tembló mientras seguía cerca de mí sin dejarme apartarme– Lo siento Bella pero, de verdad que no sé cómo hacerlo - acabó justo antes de lanzarse a mis labios.

Sentía su beso feroz, intentaba separarlo pero era demasiado grande para que mis manos surgieran algún efecto. No se lo devolví, pero a pesar de eso no desistió. Cerré con fuerzas mis ojos para evitar que mis lágrimas cayeran.

A pesar de todo los esfuerzos…. Nos habíamos roto.

-Vaya, siento interrumpiros en un momento tan íntimo – sentí la voz de mis deseos y mi mundo acabó de romperse.

Jacob se alejó de mí.

Y esta vez mis ojos no pudieron parar las lágrimas que brotaban violentamente de ellos.

-Ed…Edward – susurré casi sin fuerza.

Me costaba respirar. Solo quería volver el reloj atrás, a esta mañana con Edward en su casa sintiéndome segura y feliz y no ahora que solo sentía desgracia.

Todo lo que conocía hasta hace unas hora estaba derrumbándose.

-Edward por favor espera….- reaccioné apartando a Jake de mi camino cuando Edward ya salía de la cocina.

-Que espere… ¿Para qué Bella? ¿Me vas a decir que no es lo que parece? – me increpó enfadado y yo le quería decir tantas cosas y tenía tan poca fuerza para hacer nada.

-Edward joder… espera, déjame que te lo cuente todo con calma – insistí intentando ordenar mis ideas que en este momento eran cada vez más caóticas por todas las emociones que estaba sintiendo.

-¿Sabes cuál ha sido tú problema Bella? Que me has pedido hasta la saciedad que te demostrara que solo éramos dos en esta relación, que no había nadie más que tú en mi vida, pero no te has dado cuenta que de quién tenías que desconfiar era de Black. Que él y solo él iba a ser nuestra sentencia. – me dijo enfadado haciendo que mi llanto se descontrolara.

-Edward por favor déjame que me explique– supliqué aunque ni yo sabía que le diría si me dejaba porque mi vida ahora mismo no sabía dónde se paraba.

- Bella… No te voy a pedir nada que no me hayas pedido tú antes a mí. Si quieres que luchemos por esto será mejor que solo seamos tú y yo en esta relación. Hasta entonces lo mejor que no nos veamos más. – declaró contundentemente rompiendo mi corazón.

Cuando pensaba que se iba a marchar, Edward se acercó a mí, y aunque con el rostro crispado me besó. No había la suavidad o la pasión que acostumbraba a encontrar en sus labios, sino rabia y despedida.

Antes de separarse completamente de mí me levantó la cara con sus manos y cuando nuestros ojos se encontraron me dijo.

-Bella… No luchar por lo que quieres solo tiene un nombre, y se llama perder. [**NA]– acabó con dolor en su ojos antes de abandonar definitivamente en Fantasía.

Me quedé mirando el lugar por el que se había marchado dándome cuenta que había herido a Edward después de pedirle mil veces que confiara en nosotros.

Me senté en una de las sillas porque mi cuerpo no aguantaba más mi peso. Este día había acabado de la peor de las maneras. Había comenzado mi mañana feliz, en una nube y convencida que estaba comenzándome a enamorar de Edward y tan solo unas horas después lo perdía y por el camino perdía también a Jake.

Pero quizás Edward tenía parte de razón, mi cabezonería por aferrarme a mi amistad con Jake le había dado a mi amigo un espacio para herirnos. Siempre puse por delante el salvar nuestra relación de amistad sin pensar en cómo podría repercutir en mi vida.

Me dirigí a las cocinas. Quería ver a Jacob.

-Bella – escuché que Jake me llamaba en cuanto entre.

Lo sentía lejos y a pesar de la lejanía de su voz la rabia me inundó en cuanto lo vi apoyado en una de las cocinas.

Yo había luchado por nosotros, por nuestra amistad y él había decidido cargársela a pesar de saber que yo no lo podía querer como algo más. Había sido una ilusa y él un egoísta. Y encima había acabado, sin ningún derecho, con mi relación con Edward.

-Vete – le dije con toda la fuerza que me había dado la ira recién renacida.

-Bella… - insistió

-¡Qué te vayas! ¡Quiero que me dejes sola, que te vayas, que todo esto se acabe! – chillé dejándome inundar por mi llanto.

Por primera vez en mucho tiempo Jacob me hizo caso y se fue.

En cuanto la puerta de personal se cerró me dejé caer en el suelo de las cocinas que habían sido mi paraíso y ahora eran testigo del peor día de mi corta vida.

Dejé que el llanto me poseyera, intentando sacar toda la tristeza de mi interior.

Estaba sola.

[**]

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NA:

Antes de nada las citaciones: la última frase que dice Edward "No luchar por lo que quieres tiene un nombre y se llama perder" NO ES MÍA. ES DE UN CANTANTE QUE SE LLAMA BERET de su canción "LO SIENTO". Ya sabéis que nunca me quiero apropiar de contenido que no es mío. Os animo a que os paséis por YT o alguna plataforma para escucharla, quizás os guste si no la conocéis.

Bueno, bueno y ahora… ¿Me tengo que ir a esconder a algún rincón? Me da miedo preguntar si os ha gustado porque bufff…. Pero en mi defensa solo diré que para mí no ha sido nada fácil escribirlo. ¿Qué pensáis que pasará ahora?

NOTICIAS DEL FIC: Con este capítulo comenzamos la recta final de la historia. Contará con entre 25 o 26 capítulos en total. Quizás pueda añadir algún outtake (si es que queréis alguno) pero la historia en sí quedaría en esos capítulos. Aish qué emoción y qué tristeza acabarla.

La próxima actualización será el JUEVES O VIERNES

Nos leemos,

Saludos ;)