Mira quién llegué :V!
Welcom welcom welcom, he desmorido aquí, para traeros una nueva entrega de vuestro fic olvidado, del gigante dormido, del volcán apagao que por fín vuelve a arder có-"Te estás muy arriba, ¿no? me han dicho.", pues si...
Cómo sea, he aquí el capi que todos esperaban, por fín, el desenlace de esta rivalidad... comienza. Adio, no tengo mucho que decir, lamentablemente no pude subir el capi más temprano porque estaba de viaje y se me complicó mucho todo (y tenía weba), recien acabé de revisarlo. Así que... todo de ustedes, yo... los veo al final xD.
...
Fui a por mi banco de madera y mi "uniforme" a la trastienda.
-Bueno, mira el lado positivo, ese look con todos esos raspones, quemaduras y golpes, te hacen ver más rudo, para el trabajo te va a venir de miedo. Nunca mejor dicho. – Me dijo el Mazz luego de que me pusiera la camiseta negra que ponía "seguridad".
-Oye, estoy empezando a pensar que... no sé, Yaniss quizás sí sea algo peligrosa. – Le comenté un poco nervioso por el cómo se estaba comportando la súcubo en casa.
-Te lo dije, boludo, pero no me escuchaste. Apuesto a que ahora Rainbow Dash la ves como un helado de dulce de leche bañado en crema de cacao y con chispitas de azúcar súper concentrada. –
-Bueno, sí, y no, porque últimamente se ha estado controlando mucho, creo yo. Siendo ella como es, hace rato hubiese caído a putazos a Yaniss; algo debe estarla cohibiendo. –
-No hace nada contra ella porque sabe que te molestaría. –
-Meh. –
-Jex, ¿No te das cuenta, o no quieres creer que Rainbow quiere llevarse bien contigo? –
-Ehhh... no sé, no me líes. Pero... en todo caso, si ella quiere ponerle fin a las hostilidades... quizás yo debería dejar de ser tan paranoico respecto a sus intenciones de una vez por todas. –
-Jex, la confianza, es la base de toda relación. –
-Seh, seh... – Respondí y salí de la trastienda encontrándome con Yaniss, o sea Jennifer.
-Jexy, si hablas tan bajito no podré escucharte. – Dijo con todo el descaro. - ¿De qué estaban hablando ahí dentro? – Me preguntó en plan paranoica acusándome con la mirada.
-Ehh... nada, sólo estaba cambiándome. – Respondí intentando sonar natural.
-¿Y no me invitaste? –
-Jenny... -
-¡¿Quién es esa?! Ah, soy yo, cierto... –
-Ya, ya, ya. – Le dije abrazándola. – Cálmate un poquito, que estás muy tensa. – Le susurré a ver si se quedaba quieta un rato.
-E-está bien. –
-Ookey. – Dije y me fui con mi banquito a sentarme en la entrada de la tienda. – "¿No crees que eso de abrazarla y hablarle en plan 'querida mía', es fomentar sus fantasías y cosas psicopatosas?"... "No, hombre, si es como un parquímetro, llega un punto en el que hay que meter otra moneda para que no te pongan una multa, es decir, tengo que demostrarle que la quiero de vez en cuando para que no se encabrone"... "Que forma más culera de ver los sentimientos de la gente, y luego hablas paja de Dash"... "Coño, bueno sí, sonó culerísimo, pero como le hago..., yo a Yaniss la quiero un montón, pero a veces se pone demasiado pesada". – Pensaba mirando al horizonte mientras entraban clientes a la tienda.
...
Pasaron un par de horas, y mientras yo estaba pensando en mis cosas acerca de que sólo había pasado como dos semanas y media con Rainbow y ya parecían tres años.
En eso llegó Frank corriendo como bestia saltando el escaloncito de la tienda y yéndose a por la pc donde andaba el alejo, por suerte el único cliente que quedaba en la tienda estaba siendo atendido por Yaniss, o sea, Jennifer.
-Alejandro préstame eso, ¡ya mismo! – Exclamó desesperado mientras yo asustado me puse de pie.
Jennifer le miró de reojo con seriedad mientras recibía el dinero del cliente, quien volteó sorprendido.
En la trastienda se escucha como el Mazz se levanta de su silla.
-¿Pero qué pasa, Frank? ¿No te toca hasta tarde? –
-Sí, pero es importante; el respaldo de mi cámara, no van a creer lo que encontré. – Se explica cómo puede el fotógrafo sin aliento.
-Joder con Peter Parker. – Dije en voz baja acercándome a la escena.
-Gracias. – Dijo amablemente Jenny al cliente, este se va, y la chica enseguida se acerca a donde está Alejandro con la computadora. – Holaa. – Saludó amigablemente la pelicastaña con una sonrisa al sudado Frank.
-Tú... – Dijo el fotógrafo tragando saliva y echándose hacia atrás con miedo al ver a Jennifer, o a Yaniss, o a Clavel, si es que tiene más seudónimos y me mato.
La chica alzó las cejas como si estuviese confundida y enseguida salió Mazz.
-Frank, ¿cómo estás? – Le preguntó el friki a Frank en plan amistoso.
En ese momento Frank lo ve y parece mirarlo de otra manera, entonces voltea y ve que me acerco deteniéndome detrás suyo con los brazos cruzados; Entonces Yaniss, Mazz y yo empezamos a actuar en plan mafia presionando con la mirada al pobre fotógrafo que no había tenido otra idea, si no la de meterse en la boca del lobo para buscar carne.
-B-bien. ¿Y tú? – Respondió nervioso.
Ni el Alejo ni el Fer sabían bien lo que estaba pasando, pero la tensión la podía golpear Rainbow con su pezuña.
-Yo muy bien. ¿Qué te trae por aquí? – Le preguntó Mazz al fotógrafo ya mirándolo cara a cara.
-¿Ti... tienes un puesto libre para trabajar en la mañana? –
-Ouhp, nop, fíjate que no. El último ya lo acaba de suplir Jennifer. – Respondió el friki con una sonrisa señalando a la chica del suéter rosa quien saludó al fotógrafo agitando la mano.
-Ah bueno, yo...; está bien. Bueno, igual me quedaré por aquí para... pasar el rato, ¿puedo? –
-Claro, ¿por qué no? - Responde Mazz dejándole pasar detrás del mostrador y mientras el fotógrafo me daba la espalda Mazz me hizo la seña del conejo con la mano, que era para que lo tuviese controlado. Seguido de eso miré a Yaniss y le señalé a Frank con los ojos. Ella respondió un una sonrisa y luego se viró para presentarse.
Yo por mi parte levanté mi mano para saludar al Frank y me devolví a mi sitio mientras Mazz también lo hacía, dejando gran parte del trabajo caer sobre la chica.
-¿A ver, enserio viniste para pedirle a Mazzotta trabajar por la mañana? – Preguntó Alejo.
-Ehhh... sí, bueno, también porque necesitaba internet, por mi casa se fue la luz y no traigo dinero para un ciber. Tengo que checar una cosa. – Dice el fotógrafo en voz baja pero sin escapar a los oídos de Yaniss y los míos.
-"¿Buscar qué?" – Me preguntaba al escucharlo. – "Mal movimiento ha hecho al venir aquí así"... "En eso llevas razón, el weón malo como detective. Aun así, cuidado debemos de tener." – Pensé observándole hablar con el alejo en voz baja sobre no sé qué.
Por un segundo me alerté hasta que vi a Jenny y esta me negó con la cabeza. Me quedé tranquilo, Igual estaban hablando de Fer, que estaba alejado haciéndose el serio.
Al rato luego de más clientes que entraban y salían llegó la hora del desayuno. El Frank atendía para pasar el rato, pues el Mazz ya le había dicho que no le iba a pagar nada extra. Algo si pasaba, y era que en ocasiones lo pillaba mirándome, aunque ya le había preguntado al alejo y escuché que este le explicó que me había liado con la Jenny y que por eso me rapé. Por otro lado también en ocasiones observaba a la chica, llevándose un regaño en plan chiste por parte de Alejo por lo anterior explicado.
El cabrón sospechaba, obviamente. Yaniss tampoco es que se halla currado mucho el disfraz esta vez. No iba tan diferente Jenny de Yaniss. Aunque, en realidad con todo y eso yo no la hubiese reconocido ya que la última vez que había visto a la tía habían sido hacía dos años de ese momento. Sin embargo el Frank tenía muy fresca su imagen.
Llegó la hora de comer. Comimos como si nada a excepción del Fernando, a quien el otro par de chicos se dedicaron a intentar animarle mientras yo aún vigilaba al Frank y Jenny hablaba con Mazz en la trastienda.
Parecía todo muy normal esa mañana, es decir. A pesar de que Frank estuviese vigilándonos y nosotros a él, realmente sentía que el weón no tenía idea de cómo proceder. Por otro lado pensé también que quizás el sólo estaba esperando a que alguno de nosotros hiciera algo extraño o quizás planeaba seguirnos de alguna manera de regreso a casa. Entonces, mientras comía de la empanada que me había dado Jenny, me puse a pensar es que quizás debíamos tener un plan en caso de que nos siguiese, porque el tío tenía una camioneta, ya había llegado a pie de la montaña donde teníamos la casa, y si seguía, llegaba a la Mansión y pues... si el cabrón llegaba a la Mansión, iba a caer pedo en la matrix.
Por su parte el Fer empezó a explicar poquito como se sentía. Yo me iba a unir a animarle pero no lo sé... no tenía demasiados datos y el fer casi ni lo conocía, no se me ocurría, no sabía qué decir en esos casos. Por lo que además de una que otra seña de levantar el puño en plan "fuerza", no hice demasiado. Por otro lado el Ipad rubio no me caía muy bien que digamos, entonces..., neeeh.
Fuera de todo eso, la mañana terminó muy normal. Cerramos, el Frank controlado, sin poder ni saber hace nada. O al menos creíamos nosotros al verlo tan reprimido, y menos mal, porque si el muchacho se ponía muy tonto, la Yaniss ya había dicho que no tenía problemas en matarle. Y es que estas "súcubos" son así con sus secretos, por algo casi nadie tiene ni puta idea de dónde se encuentra la metrópolis de dónde provienen o donde se encuentra cada momento. Y es por eso que nos infiltramos en ella aquella vez, trayendo como consecuencia el que casi nos matasen y el que Yaniss estuviese en ese momento viviendo conmigo.
-Bueno, nos vamos. – Dijo Mazz saliendo de la trastienda acabando Alejandro de contar el dinero.
El Mazz tomó el dinero, me valió verga, salimos todos, y cerramos el local.
-Adiós chicos, disculpen si estuve un poco... es que yo... – Nos decía Fernando con un nudo en la garganta a Jenny y a mí. – Oye... si vuelves a ver a... –
Entonces de repente fue la chica y lo abrazó fuertemente dejándolo sin palabras.
-...Tranquilo. – Le susurró Jenny con voz sentida al pobre chico a quien se le empieza a entrecortar la respiración mientras le corresponde el abrazo. – Tú vas a salir de esto. ¿Está bien?, tú vas a salir de esto. No te preocupes. - Le decía continuamente mientras ella también empezaba a sollozar y a abrazarlo más fuerte.
-V-vale... – Decía con un nudo en la garganta el muchacho siendo abrazado por aquella súcubo con corazón de oro disfrazada de chica normal.
-Entiendo perfectamente cómo te sientes. Yo... oye, si... si quieres podemos tomar un café y hablamos otro día, ¿sí? – Le propuso Jenny al Fer aligerando el abrazo y pasando a verlo a los ojos mientras le sujetaba el rostro.
El chico asintió.
-Ten. – Dijo la chica dándole un pedazo de papel. – Si te da el bajón, no dudes en llamarme. ¿Está bien? –
-S-sí. – Afirmó Fer ya secándose los ojos mientras Jenny se alejaba y volvía a mi lado. – Gracias, Jenny. -
-Aaaw, que bonito. – Dijo el Mazz. – Que tierno, mira si hasta el Jex se ha emocionado. – Decía el pinche friki dándome un codazo mientras yo estaba ahí de que macho men acorazado y la chingada.
Me hice el loco y a todo el mundo le dio la risa y se fueron luego de despedirse.
Nosotros entramos al auto mientras Jenny me hacía mimos por haberme emocionado un poco con su escena. Bueno sí, me ablandó un poco el corazón pero vamos tampoco...
-Aw, ven aquí. – Me dijo una vez nos montamos en el auto acercándome a ella para abrazarme.
-Dé-déjame. – Le dije zafándome de sus brazos y reincorporándome en el sofá. – Hombre, yo imagino que perder una Tablet tiene que ser duro pero... –
-Jexy, no seas insensible. -
-Tiene razón, Jex, no te pases de verga. -
-¿Sabes cómo me sentí yo cuando desapareciste? -
-Pues... –
-¿Cuántas noche las pasé llorando? Sintiendo un dolor aquí en el pecho que no se iba por más que lo intentara... bueno, si no fuese por mi genética envidiable ahora mismo estaría como una foca. Pero el punto no es ese. Intenta tener un poco de consideración con los sentimientos de los demás. –
-Está bien, perdón, si me mamé. Pero... oye no me digas esas cosas que me vas a hacer sentir mal. –
-Pero es verdad. Jexy, cuando te fuiste me hiciste mucho daño, no poquito, muchísimo. –
-Pero no fue mi culpa, estaba huyendo para que no me mataran, ¿yo qué sabía? –
-Lo mismo dirá Monet. ¡Si es que los rubios hacéis mucho daño! Por en las películas siempre son los malos. – Dice la súcubo empezando ya a enojarse conmigo.
-Yaniss... – Le decía tocándole el hombro mientras esta se viraba para mirarme.
-Jexy, no he de amarte tanto. Porque me duele el alma. Pero prefiero vivir con este dolor, a dejar de pensar en ti cada mañana. – Recitó la súcubo mientras el Mazz se parte a reír como loco.
-Oye, sé perfectamente de donde sacaste eso. – Le dije.
-Pero a que es bonito. –
-Dos tres, dos tres... -
-Ah, Yaniss, una pregunta aquí fuera del tema. – Dice Mazz acomodándose un poco en su asiento y tomando el retrovisor con una mano.
-¿Dime, Lolfi? –
-Tú... ¿puedes dormir boca abajo? –
-... sí, puedo dormir boca abajo. – Responde Yaniss no muy animada por la pregunta del Friki.
-Pero... –
-No, mis pechos no me molestan. – Añadió ya notándose un poco molesta.
-Ahh... -
-Ehhh oye Mazz el Frank no nos está persiguiendo ¿no? –
-No. Me fijé y creo que se fue con Alejandro y Fernando por ahí. Pero sería buena idea tener un plan por si se intenta ir camino a la Mansión. –
-Para mí no hay ningún problema. – Dijo Yaniss. – Sólo que ustedes no quieren matarlo y se complican la vida. –
-Yaniss no podemos matarlo, tiene familia y el muchacho técnicamente no ha hecho nada malo. De hecho, fue culpa de una por ahí que se acercó volando sin ver hacia donde iba y se puso a tirarse fotos. – Le dice el Mazz.
-Entonces lo intimidamos un poquito, pero me parece una tontería estar con todo este lío por culpa de un pobre e inútil humano. –
-Oye no te metas con Jex. –
-¡Hah! no es cierto, Jexy, no lo digo por ti, tú no eres… eh... ¡No lo digo por ti! – Exclamó la chica otra vez intentando asfixiarme cual boa.
-Qué sí, que sí. Ya... me muero. – Dije con el poco aliento que quedaba dentro de mí.
Yaniss dejó de abrazarme y se reincorporó mientras yo intentaba aguantar el dolor del apretón.
-De cualquier manera. A ver que se me ocurre para mantenerlo alejado. Podemos dar por hecho que si el tío tiene una de esas cámaras con un respaldo cabrón que se va a internet, sabe bien que estamos encubriendo algo, sabe de Yaniss, y sospechará que ni yo ni Jex somos normales, por lo que demasiado cuidado con el no deberíamos tener si se pone difícil. – Explicó el Mazz.
-¿Ahora sí podemos matarlo? – Preguntó Yaniss.
-No. Como has dicho antes, podemos intimidarle para que nos deje en paz si se pone demasiado pesado o nos vemos en apuros. –
-Ya. ¿Y si publica las fotos o algo? – Le pregunté.
-Puedo perfectamente a estas alturas eliminar todo lo que suba desde la Mansión, y si toca ir a su casa a quemarle la computadora, se irá. Lo que Frank haga o pueda hacer no es un problema y mucho menos algo por lo cual preocuparse dado que tú sabes quién obviamente ya sabe acá todo el pedo. –
-O sea, que como estamos muertos, ¿ya no importa que nos maten? –
-Sí, y no. Pero el punto es que lo único que importa aquí es que no somos matones, al menos no aquí. -
-¿Entonces? –
-Dejémosle. Ya se cansará y nos dejará en paz o simplemente no conseguirá nada y se frustrará. La televisión hará el resto. Así que paz. – Concluyó el Mazz bastante seguro de lo que decía.
-No sé yo. Habría que saber primero qué es lo que quiere hacer el wey ese. – Dije pensando en que quizás el tipo no quería exponernos.
-Lo que sea, ya nos daremos cuenta. Insisto, no hay nada de qué preocuparse respecto a Frank. -
-Vale, pero yo llevaré mi cuchillo por si acaso. – Dice Yaniss inconforme con la decisión de Mazz sobre no hacer nada con sangre.
-... –
-... –
-... –
-Jexyyy... – Decía la súcubo con tono malicioso inclinándose hacia mí.
-No, quieta ahí. – Le dije pegándome a la puerta del auto para alejarme.
-Hmmf. – Hizo la pelirroja decepcionada cruzándose de brazos haciendo pucheros mientras el friki acomodaba su retrovisor.
-Tú también. – Le dije.
-Aguafiestas. -
Al rato llegamos a nuestra parada y ahí nos bajamos.
-Ahhh, ¡Al fin! – Decía Yaniss quitándose el suéter y quedándose en sujetador. – Odio tener tanta ropa encima. Toma Jexy. – Añadió pasándome el suéter y empezando a flotar.
-Bueno Mazzo-Yaniss no. – Le decía al Mazz colgándome el suéter del hombro antes de darme cuenta de que la pelirroja estaba desabrochándose el vaquero para quitárselo.
-Pero Jexyyy... –
-No, no jodas, si te vas a quitar toda la ropa ya hazlo mínimo en la casa, mejor dicho en tu habitación, o sea la de Dash, bueno, de las dos. – Le dije a la súcubo con un tono un poco autoritario para que no se pusiese en plan ninfa del bosque.
-Jex pero no la reprimas, si ella quiere... – Me decía Mazz sin quitarle los ojos de encima a la exuberante pelirroja semidesnuda.
-Tú no digas nada, cabrón, que ya te pareces al Cabex. – Le reclamé.
-Meeeeh. – Respondió el friki. – Tú no eres su padre, déjala que haga lo que quiera. Ya es mayorcita. – Añadió.
-Yo creo que lo que pasa es que Jexy está celoso, quiere ser sólo él el que me vea desnuda, ¿no es así Jexy lindo? – Me preguntó tomándome de los cachetes y meciendo mi rostro.
-N-no, pero, andamos en la calle y... – Decía aun con las manos de Yaniss en mi rostro.
-¡Ay que rojo se ha puesto! – Exclamó abrazándome.
-¿Qué calle? Por aquí ya no pasa nadie no seas mentiroso, la quieres para ti sólo. – Me recriminó el Mazz con malicia y yo bloqueado sin poder responderle porque tenía a la otra encima.
-Tranquilo, Jexy, sabes que, yo... –
-¡JEX! – Gritó un ángel desde el cielo; ah no espera, era Rainbow.
-Joder, que puntería tiene esta. ¡¿Qué quieres?! – Preguntó enfadada la súcubo dándose la vuelta viendo de frente a la pegaso que se acercaba volando también con un gesto bastante cabreado.
-Ehhh, bueno yo me piro de aquí... – Decía el Mazz mientras arrancaba el auto. – Adiós, suerte. – Dijo apurado levantando la mano y yéndose a toda velocidad.
-Pero-¿qué? ¡Oe, cobarde!. – Exclame en dirección al auto viendo como el Mazz desertaba.
-¡Mira quien fue a hablar! – Me respondió a lo lejos.
-...Pues tiene razón... – Me dije a mi mismo en voz baja.
La pegaso aterrizó y se fue directamente hacia mí evadiendo la mirada de la súcubo, a quien apartó de mala manera para acercarse a mí.
-Oye, ¿qué te pasa? – Preguntó la súcubo molesta por el empujón.
-Jex... – Me dijo la pegaso ignorando a la súcubo mientras me hacía señas para que la siguiera.
Confundido la seguí hasta apartarnos de la pelirroja a quien Rainbow de mala gana le señaló con la pezuña repetidas veces que se quedara dónde estaba como si de un cachorrito se tratara.
-¿Qué pasa Rainbow? – Le pregunté en voz baja agachándome porque creí que quería tener una conversación privada.
-Jex. Yo... esperar. Esperar. Esperar, eso. – Decía lentamente con cierto tono de rencor e ira acumulada.
-¿Esperar? – Pregunté un poco confundido haciendo que la pegaso se llevase la pezuña a la frente.
-¡YO!... yo... no- .- Dijo y golpeó la tierra con mucha fuerza. – Eso, yo esperar. Pero... eso... eso, yo. – Decía trabada del coraje para después golpear nuevamente la tierra repetidas veces mientras el ojo le temblaba con ira.
-Ehhh... bueno creo que entiendo. Es decir, no la has jodido porque la esperas, o sea, le tienes paciencia. Pero dices que si te toca mucho los huevos pos la matas. – Intenté especular sobre lo que la pegaso quería decirme.
Ella naturalmente no entendió lo que yo entendí.
-Tú. – Dije y golpeé la palma de mi mano. – ella, si ella te... – Decía indeciso por la seña que debía hacer así que me restregué el puño por la cabeza, cosa que Rainbow por suerte pareció entender como "molestar".
La pegaso asintió seriamente. Nada más me estaba avisando que si en la mañana me olía extraño, eran los restos de Yaniss que se estaban pudriendo en la basura.
-Rainbow... – Le intenté decir con tono persuasivo pero... la verdad es que Yaniss si molestaba mucho a Rainbow y estaba justificada su rabia, así que... pues no podía decirle nada, más allá de la razón de que no me iba a entender bien, yo no tenía la suficiente doble moral para decirle que le tuviera paciencia, la pegaso, estemos claros, le había aguantado bastante. – Bueno. – Dije resignado.
Dash dio por entendido su advertencia y se regresó a casa volando no sin antes llevarse una mueca por parte de Yaniss, a la que respondió entrecerrando los ojos con desprecio.
-"Estás dos se van a caer a putazos y si no, al tiempo". – Pensé al verlas.
Y no me equivocaba...
-¿Qué te dijo tu amiguita, Jexy? – Me preguntó la súcubo cruzándose de brazos y agitando su pierna.
-¿Ya estás celosa otra vez? – Le pregunté pasando de su pregunta y yéndome montaña arriba.
-Arrrgh. – Gimió frustrada.- ¿Cómo puedes creer que estoy celosa de esa cosa? Por favor... – Dijo enfadada.
-... – No dije nada, porque no valía la pena armar una guerra innecesaria.
Sin embargo al momento me di cuenta de que ya la había fregado, pues había cerrado la puerta para recordarle que no debía pasarse de verga con Dash porque esta podía explotar en cualquier momento. Ya en ese momento sentía que si se lo decía nada más complicaría las cosas y se pondría en plan "¿Por qué la defiendes tanto?" y así.
Llegamos hasta la casa y Rainbow se había tirado en el sofá a mirar la tele, mientras que la súcubo por su parte se encerró en su habitación. Y yo... pues yo busqué algo para comer.
El ambiente se había tornado algo tenso y yo realmente me sentía algo fuera de combate.
Ya no podía defender a Yaniss porque sabía que para Rainbow realmente era una molestia, y no podía defender a Rainbow porque me constaba que a veces podía ser estresante de lo maniática e impredecible que era. Así que al no poder defender a ninguna de las dos, y sumando el hecho de que Yaniss se ponía celosa cada vez que Rainbow parpadeaba, pues... mi mente se hizo la yaoming con el tema y luego de comer, salí por ahí a sentarme en la sombra de un árbol alejado de la casa.
Luego de un rato me puse más cómodo y cerré mis ojos.
...
Al abrir los ojos ya había pasado un buen tiempo, no más de dos horas pero sí que estuve ahí medio dormido al menos una hora. Regresé a la casa un tanto jodido con cierto dolor de cabeza.
-"Si es que dormir por la tarde me sienta fatal..." – Pensé llevándome una mano a la frente mientras me acercaba a la puerta trasera.
Respiré profundo y al no escuchar gritos dentro, supuse que estaban tranquilas las dos chicas, así que entré.
Para mi sorpresa no había nadie, al menos en la sala. Fui a ver el reloj y eran cerca de las dos y media de la tarde, por lo que supuse que Rainbow interrumpió su siesta y se fue por ahí, mientras que Yaniss, simplemente supuse que andaba dormida en la habitación luego de escuchar un suspiro que provenía de la habitación. Supuse que no había habido peleas ni nada, por lo que en cierta forma me tranquilicé y volví a tomar algo de fruta para comer.
Fui al sofá y luego de buscar sin éxito el control como loco por todos lados, encendí la tele manualmente y ala, a desconectar. Lamentablemente no daban nada bueno en la tele a esa hora así que me aburrí como nunca por unos minutos hasta que Yaniss salió de su habitación.
-Jexy... – Dijo tristemente sentándose a mi lado.
Volteé a verla y me sorprendí un poco porque estaba hecha un desastre, casi tanto como Rainbow por las mañanas.
-¿Por qué eres tan malo conmigo? – Me preguntó melancólicamente antes de que yo pudiera decir nada.
-"¿A qué se refiere?"... "¿Tenemos que responderle o es una pregunta capciosa?"... "¿Tenemos que saber la respuesta pero no decirla?"... "¿Y si sigue hablando de eso y no sé qué es?"... "¿Pero hemos sido malos?"... "Siempre hemos sido malos, para absolutamente todo"... "No me refiero a ese tipo de mal y no te me vengas abajo ahora"... "Bien, pero yo no quise ser malo con Yaniss..."... "A ver ¿pero cuando la hemos tratado mal? No recuerdo..."... "Yo tampoco weón, pero... ¡di algo coño!"... "Dilo tú ¿no te jodes?"... – Pensé luego de que Yaniss me hiciera la pregunta. – Ehhh... Perdón. – Le dije un tanto sentido con la cabeza abajo, a lo que Yaniss respondió con un suspiro. – "¡D'uh!"-"¡D'uh!" –
-No era para que respondieras... – Me dijo desviando su mirada con un tono bastante triste.
-"Lo sabía, te lo dije"... "No me lo dijiste, me lo preguntaste"... "Es lo mismo." – Pensé.
-Verás, tengo la sensación de que no me quieres aquí y... –
-Yaniss eso no es cierto, no seas loca. Parezco grabadora diciendo a cada rato lo mucho que te aprecio. Que estés aquí, con todo lo que ha pasado es de lo mejor que podría haberme pasado. No quiero que te vayas. –
-Normal, soy la única que te puede ayudar a sacarte el hechizo. –
-No es tanto por eso, hombre, le das un poco de... no sé, ritmo a la casa, aquí con Rainbow las cosas serían muy aburridas a pesar de ser ella como es. Ya ves que se va y me deja solo por las tardes y regresa ya a la hora de cenar o mira la televisión, es... como vivir sólo, pero acompañado. Claro, a veces tenemos nuestros momentos pero... –
-Jexy... – Me dijo la pelirroja intentando centrarme al ver que me iba por las ramas. – De nuevo estás hablando de Rigbon. ¿Si es tan maravillosa por qué no te vas con ella? – Preguntó molesta.
-¿A dónde? – Pregunté irónico.
-N-no sé, a... a hacerlo en algún arbusto o qué sé yo. –
-Yaniss no puedes estar enfrascada en querer competir con Rainbow, ya te lo he dicho mil veces... yo... –
-Las quiero a las dos. – Dijo la súcubo imitándome. – No Jexy, no. Vale que nos quieras a las dos. ¡¿Pero qué?! ¡¿Acaso estás enamorado de las dos y estás ahí guardándonos en la recámara para cuando elijas a una?! ¡¿Qué somos, concursantes de un reality?! ¡¿Hay una cámara en la habitación?! – Preguntaba enojada mientras se acercaba a mí y yo retrocedía hasta arrinconarme contra la esquina del sofá.
-Ehhh, no. No es la tele, y sí, las quiero a las dos. Pero... –
-¡¿Pero qué?! – Preguntó encabronada antes de que cierta pegaso celeste entrara por la puerta.
-Jex. – Dijo al entrar.
-¡Aah ¿qué te pasa?! ¡¿Pero no venía hasta la cena?! ¡Venga, fuera! – Exclamó señalándole a Dash que se fuese, cosa que a la pegaso no le gustó mucho pues sólo se quedó mirándola con cara de "¿Qué te pasa, estás loca?". - ¡Sal de aquí, fuera! –
-¡Yaniss! – Exclamé para que se detuviese.
-¡Aaaaaaagh! – Gritó y se fue de nuevo a su habitación dando un fuerte portazo que hizo a Rainbow hacer un gesto de "uff", yo por mi parte suspiré agobiado porque ahí íbamos a de nuevo. – ¡Maldita mierda, tú también estás por delante de mí! – Volvió a gritar esta vez pegándole a algo que seguro había sido la torre de mi pc. - ¡AAAAghg, pene, mi pie! ¡La vagina de su madre! – Exclamó con dolor y frustración.
-¡Yaniss, controla el miedo, que el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento y el sufrimiento lleva al lado obscuro y ahí no se ve nada! –
-¡Tú vete a la mierda! ¡Si no te quisiera tanto ya estarías muerto con todas tus arterias colgando por toda la casa y yo estaría bebiendo tu sangre de tu cráneo luciendo mi collar hecho con tus orejas y mi abrigo hecho con tu piel de perro indeciso! – Me gritó desde su habitación escuchándose como hacía un desastre dentro. - ¡Es más! – Exclamó y enseguida salió encabronadísima de la habitación haciéndome saltar hacia atrás pensando que venía a por mí. - ¿Quieres pelear, eh? Yo sé que quieres, ven aquí. – Le decía con cierta locura en su tono a Rainbow mientras se le acercaba haciéndole gestos agresivos con las manos. – A ver si cuando sólo que de una, se decide por fin. – Le dijo disponiéndose a pegarle un guantazo a la pobre pegaso quien a pesar de estar confundida adoptó un pose de pelea.
-Woh woh woh, no te hagas loca Yaniss, no jodas. – Dije poniéndome en medio a pesar de que mis instintos me decían que no mamara.
-Jexy, permiso, por favor. – Me dijo lentamente con una sonrisa de loca.
-Ehhh, no. A tu cuarto, ahora mismo. –
-Jex... -
-Yaniss, ¿qué hablamos, Yaniss? –
-Yo... – Dijo respirando pesadamente y bajando la cabeza. – Ella... –
-No ha hecho nada. –
La súcubo me quedó mirando un momento con una expresión molesta.
-Ya no prometo nada. – Dijo y antes de que pudiese reaccionar me roció con su colonia cloroformística.
-¡Jex! – Exclamó la pegaso preocupada.
-¡Me cago en...! – Exclamé intentando sacar todo lo que había inhalado y evitar que suficiente cloroformo entrara en mi sistema.
Entonces la súcubo me dio la vuelta y me puso un trapo en la cara empezando a hacerme cosquillas con la otra mano mientras me alejaba de Dash quien intentaba alcanzarme con sus pezuñas. Al final nomás me dejó caer en el sofá mientras Rainbow empezaba a gritarle cosas y yo me quedaba inconsciente. Si es que... tenía que haberlo previsto.
...
Al despertar aún me encontraba en el sofá, no anochecía, el sol había bajado y eran como las cinco de la tarde. No parecía haber pasado nada. Todo estaba normal. La mesa de centro apenas se le había movido una tabla y los cojines del sofá seguían donde estaban. No había sangre en el suelo ni en ningún lado, no había pelos ni manchas...; como si no hubiese pasado nada, vamos.
Entonces Yaniss salió del baño.
-Ah, odio estar sucia... – Dice mientras cierra la puerta. – Jexy, despertaste. – Me dice con toda tranquilidad la muy cabrona llevando puesto un albornoz y una toalla en la cabeza. - ¿Cómo estás? –
-¿Dónde...Está...Rainbow? – Le pregunté un poco serio y a la vez asustado.
-Uh, no lo sé. – Respondió calmada yéndose hacia el mini refrigerador.
-¿Qué? –
-Se fue por ahí, quien sabe si regrese. – Dijo sacando agua y bebiéndosela. – Uhg, ¿esto es del grifo? – Me preguntó un tanto asqueada.
-No me cambies el tema. –
-Ya te dije, no sé dónde está tu querida amiguita. –
-¿Por qué coño me dormiste con cloroformo? no jodas. –
-Jexy, a veces te pones muy pesado. Además te veías muy estresado, necesitabas descansar. – Dijo descaradamente metiéndose a su habitación y dejando la puerta abierta.
-Yaniss, sabes perfectamente que eras tú la que necesitaba descansar. – Le dije y no recibí respuesta hasta que salió luego de vestirse sólo con un pantaloncillo y la parte superior de un bikini.
-Ya descansé. ¿No me ves? – Dijo y se echó el pelo para atrás soltando, sin darse cuenta, una pequeña pluma celeste medio destruida.
En ese momento me acojoné pensando que Yaniss le había hecho algo a Rainbow y me acojoné más aún cuando pensé en que Yaniss le había partido la madre a Rainbow.
-Ehhh, si, si, te veo. – Dije nervioso sin saber que debía hacer.
-Jeje. – Rió felizmente la súcubo mientras se iba a la cocina. - ¿Qué vas a querer para cenar? – Me preguntó amablemente. – Es por ir sacando... tu sabes, la parrilla y esas cosas. – Añadió.
Me sentía muy, pero que muy asustado. Tanto por su actitud de "Todo está bien, todos somos felices", como por el hecho de que Dash no estuviese por ninguna parte, eso sin mencionar la pluma que acababa de salir de su cabello. Además se acababa de bañar, dijo que estaba sucia, ¿sucia de qué? Si se había bañado esa mañana y no había hecho más nada luego de regresar. No sabía bien que pensar.
-Sorpréndeme. – Le respondí siguiéndole el juego de la felicidad.
-Jijiji, está bien, cariño. – Me dijo y empezó a buscar y bajar cosas de los gabinetes de la cocina.
-"Esta me va a servir un guiso de pegaso, seguro". – Pensé.
La súcubo había llevado muchas cosas para cocinar a la casa y aparentemente había reorganizado todo esa noche que se quedó con Dash mientras yo dormía.
Luego de mirar por un rato toda la casa mientras Yaniss elegía ingredientes y se movía de aquí para allá, salí un momento de la casa para ver si encontraba a Rainbow sobrevolando por ahí.
Me acerqué al risco para mirar al horizonte, hacia arriba y en todas direcciones por el amplio cielo, pero no encontré nada. Rainbow nuevamente había desaparecido.
-¡Au! – Exclamé en voz baja al ser golpeado por una pequeña piedra en la cabeza.
O tal vez no.
Volteé en la dirección de dónde provino la piedra y casi me como otra por toda la jeta si no fuese porque la bicha celeste que se escondía entre los arboles no apuntó bien y falló. Enseguida al ver que captó mi atención, me hizo un gesto con su pezuña para que me acercara.
Un poco confundido pero alegre de que Yaniss no se la hubiese cargado, le hice caso y me acerqué hacia donde estaba luego de asegurarme de que la súcubo no me estaba mirando.
-Rainbow, ¿qué pasó? – Le pregunté en tono de susurro.
-Nosotros, ir. Nosotros no más aquí. – Me respondió la pegaso en el mismo tono mientras cautelosamente observaba la casa.
-¿Qué dices? Es nuestra casa, la Yaniss se mama. Ya se le pasarán sus cosas de vieja loca. –
Rainbow me miró poca convencida de lo que decía y luego levantó su pezuña para darme unos golpecitos en mi cabeza para después agitar su casco haciendo una mueca de "no te entiendo ¿para qué me hablas?".
-Vale, no me entiendes, pero no tenemos porque... -
-¡¿Jexy, que haces ahí?! – Me preguntó la súcubo mosqueada desde lejos.
-Q'fit. – Susurró la pegaso frustrada y me empujó para que corriese, cosa que yo no estaba seguro si debía hacer.
-¡¿Encontraste a tu amiguita?! –preguntó la súcubo viéndose ignorada.
-Rainbow ya sé que te-Qué, que haces, ¡loca, no! Ayayaay la vergaa. – Decía aterrado por la repentina decisión de la pegaso de cogerme por debajo de los hombros con la cara contra su pecho para luego salir volando a toda velocidad.
-¡¿Oye, tú, qué haces?! - Exclamó la súcubo un poco asustada al vernos a mí y a Dash salir volando. - ¡No! ¡No te lo vas a llevar! ¡Vuelve aquí! – Gritó desesperada y empezó a perseguirnos.
Temblé como aweoniao y me abracé al cuello de la equina del mal quien se quejó en Equestriano pero sin parar de volar.
-¡¿Rainbow qué te-coño-pasa?! – Le pregunté histérico por la altura.
Dash me respondió en Equestriano con el mismo tono histérico.
Enseguida apareció la otra histérica gritando desde lejos mientras venía volando también a toda velocidad.
-¡Oh no! ¡No te llevarás a mi Jexy mientras yo pueda evitarlo, zorra-yegua hija de perra! ¡No lo mereces, es mío! – Gritó encabronada la peli roja alas de murciélago.
-Ostras... – Dije sorprendido.
-¡Uf'kaegh haq! – Exclamó la pegaso mirando por encima de su hombro.
-¡Lattá'fer zemit! – Respondió la súcubo encabronada.
-"Joooder ya empezaron..." – Pensé al oírlas hablarse nuevamente en Yanisnés y Rainbowñol.
Dash empezó a maniobrar intentando perder a Yaniss quien sorprendentemente le mantenía la distancia. Pero para desgracia de la pegaso, fuese donde fuese y como lo hiciese, no lograba confundir a la súcubo para perderla. Mientras tanto yo...
-¡Rainbow parate parate parate parateeeeee! – Le rogaba al borde del llanto acariciándole la melena y temblando por el miedo y el vértigo.
"Ja, pinche nenita", ¿Nenita?, ¿sabes lo que es estar colgado del cuello de una poni que vuela a ciento-quinientos kilómetros por hora entre los árboles, las nubes y haciendo volteretas? ¡¿Con el vértigo que yo tenía?! me cago en... su madre; todavía me da escalofríos cuando lo recuerdo. Cualquier montaña rusa se quedaba pendeja. Y por si fuera poco Dash estuvo a punto de estrellarse varias veces por estar respondiéndole a los gritos de Yaniss mientras miraba para atrás.
Rainbow gruñó, apretó los dientes con una expresión de impotencia al no poder perder a Yaniss y luego volteó a verme; suspiró y cambió rumbo a un descampado donde aterrizó, dejándome estremecerme y revolcarme en la dulce, dulce, quieta y estable tierra.
-Te amo, suelo, te amo, ¿te he dicho alguna vez cuanto te quiero? – Decía mientras la pegaso volteaba a ver hacia el cielo, hacia aquel punto negro que se acercaba velozmente a nosotros desde el crepúsculo.
Frente a la pegaso, cayó al suelo. Hecha una fiera, Yaniss, se dispuso a ver a Dash con cierta hostilidad. De repente el ambiente se volvió tenso, el viento empezó a soplar fuerte, el sol fue tapado por una nube, y ambas tías empezaron a caminar hacia atrás, distanciándose la una de la otra. Yo, seguía revolcándome en el suelo cual perro sin prestar mucha atención.
En cuanto me senté sacudiéndome el polvo, volteé a los lados, y me vi entre la yegua, y la súcubo, ambas con una mirada que decía que al menos una iba a perder un brazo, o pata, o ala. ¿Qué debía hacer yo? ¿Debía detenerlas? ¿Y morir en el intento? ...
Entonces Yaniss, bastante seria sacó de no sé dónde y empezó a arrojar un par de cuchillos a un costado y también estrelló contra un árbol el frasco con cloroformo. O sea que... le quería hacer la pelea justo a la pegaso, aparentemente.
-No sabes cuantas ganas tenía de hacer esto... – Dijo maliciosamente relamiéndose los labios.
-jJex! – Me dijo fríamente la pegaso con su mirada aún clavada en los brillantes ojos de la súcubo.
-¡¿Qué?! – le pregunté desde la lejanía.
-¡FUEERA! – Gritó autoritariamente la pegaso quien poco después fue alcanzada por una embestida por parte del femenino demonio peli rojo.
-¡Tae DA'HAHDDE! – Exclamó Yaniss al envestir la pegaso.
Ambas rodaron por la tierra hasta que le pegaso con sus patas traseras tocando el suelo pegó un salto y salió disparada hacia arriba empujando a Yaniss lejos de su área de despegue con la fuerza del mismo.
Dash, desde arriba, y mientras Yaniss se recuperaba, miró al horizonte, cerró los ojos por unos segundos como si estuviera relajándose; Me hizo sentir tranquilo por un momento porque pensé que no haría nada, hasta que hizo una pirueta en el aire dando un giro con el que regresó volando a toda hostia en dirección a Yaniss.
-¡Ynra...blere! – Exclamó en plan grito de guerra la eufórica pegaso yéndose como un misil hacia Yaniss quien despegó igual de rápido para enfrentarla.
.
.
.
...Continuará.
Ojojojó! (por algo dije que comenzaba, no que llegaba xD), "¿Se van a caer a putazos?", No, van a discutir sobre la constitución, ¿A ti que te parece?
Bueno ya, de pana estoy medio jodidillo, mañana debo volver a meter mi horario en la carcel para fichar, así que nos vemos en la proxima semana, con un capítulus de "Érase una Heart's Warming Eve".
PD: Sí, subiré pinche capi semanalmente salteado, así, por mis huevos. (Mínimo así actualizo más seguido, no me jdoan xD).
