[Advertencia: Violencia. Spoiler]
Resumen del capítulo:
El ser de las tinieblas abre sus alas de cuervo. Las sucias plumas negras derraman sufrimiento y muerte como gotas de aceite. El demonio protector, saca sus garras. El ángel lame sus heridas, y el humano de corazón puro afila sus colmillos de bestia.
"El fuego está en mis pies y los buitres han comenzado a rondar..., aun así me levanto"
Kacchan obstruye mi visión. Su espalda es todo lo que puedo ver. No sé si es para ocultarme, o para protegerme. Puede que sea un poco, o mucho, de ambas.
— ¿Qué cojones estás haciendo aquí? —su voz truena y los escombros del techo que no han caído empiezan a espolvorear como la nieve, amenazando con que el edifico se vendrá abajo en cualquier momento.
—No fue fácil encontrarte, debo admitir. —La voz jocosa es de un hombre joven.
Aprecio, por debajo de las piernas de Kacchan, unos zapatos refinadamente limpios y unos pantalones oscuros. El hombre que entra caminando desde el enorme agujero en la pared viste un abrigo de color verde oscuro con un cuello peludo, una camisa negra y una corbata blanca. También lleva guantes médicos desechables. Tiene el cabello castaño, corto y desordenado. Su rostro está tapado con una máscara anaranjada en forma de pico llena de costuras amarillas, la cual me recuerda a un médico especialista en plagas.
— ¡La puta que te parió! ¿Cómo llegaste aquí? —Kacchan luce cabreado y desesperado por igual. Su pose es cada vez más encorvada e intimidante. Sus pies están clavados en el suelo en frente de mí, como una muralla impenetrable. Todo él me dice que va a protegerme a toda costa.
— ¿Importa? —dice el otro sujeto, con un tono de diversión en la voz.
—Supongo que no —responde Kacchan usando el mismo tono. Una sonrisa descabellada se expande por todo su rostro y me aterro de su expresión lunática. Se ve intimidante. Mucho más intimidante que de costumbre, e incluso, creo que ha aumentado de tamaño... o sólo es el miedo haciéndome ver cosas.
—Siempre tan enérgico. Esa asquerosa confianza me abruma. Supongo que no quedará nada cuando te torture muy lentamente y me digas dónde está ella.
Todo el ambiente que se ha desatado me arrastra al pánico inmediato. Ese sujeto le habla a Kacchan con familiaridad. Tal vez se conocen de su tiempo, en el futuro. ¿Pero cómo llegó aquí? ¿Por qué lo está buscando? ¿Cómo hizo explotar el costado del edificio? ¿Es un villano? ¿Quién es ella?
Las preguntas me aturden y quiero que el suelo se abra y me entierre para siempre. Lucho en contra del pánico, pero apenas logro mantener a raya mis temblores. Hundo mi cabeza entre mis rodillas y presiono mi nuca con mis manos. Me hago una bola y como un avestruz, me engaño creyendo que así estaré a salvo.
Tengo miedo. Tengo miedo. Tengo miedo...
—Deku.
Alzo la cabeza en cuanto Kacchan susurra mi nombre, aunque sigue mirando fijamente al otro sujeto.
—Voy a hacer una apertura. Necesito que corras en cuanto veas la oportunidad y salgas de aquí.
—¡P-Pero... Kacchan!
— ¡Escúchame por una vez en tu puñetera vida, maldición! —ruje, dando un paso en dirección a su oponente—. Corre. No puedo pelear si tengo que protegerte.
— ¿Estás seguro de que está bien decir tu plan en voz alta? Sigo aquí y te puedo escuchar —dice aquel hombre de aspecto espeluznante, con indiferencia.
Kacchan vuelve a sonreír, sin el menor atisbo de miedo o cohibición. — ¡¿Ha?! ¡Eso no importa! No podrás hacer nada para detenerme, Overhaul.
Aquel sujeto —que ahora sé que se llama Overhaul— se ríe en voz alta y yo siento que mis huesos de repente se hacen de gelatina.
Tengo que correr. Kacchan dijo que no podía pelear si yo estaba aquí, pero no puedo moverme. Pensar en que tengo que pasar cerca de ese sujeto para llegar a la puerta me aterroriza y... no puedo abandonar a Kacchan. Lo odio, y no soporto que me toque, pero no quiero que pelee solo. No quiero que se sobre esfuerce cuando ya está herido.
No quiero que muera.
— ¡Deku! —Grita de repente y cuando lo miro, no tengo tiempo de interiorizar lo que sucede.
Overhaul alza su mano y la estampa con fuerza sobre el suelo. Éste se hunde y se contrae como si de repente la madera se hubiese convertido en agua. Entonces, adquiere la forma de un camino de espinas. Paralizado, observo aturdido y en shock cómo las espinas crecen a toda velocidad hasta nosotros. Parpadeo cuando el mundo se pone de cabeza y la transmutación del suelo se detiene. La mitad de la habitación se convirtió en un arma mortal en un instante, mas no tengo ni un rasguño. Es entonces que me doy cuenta que estoy entre los brazos de Kacchan y que él recibió todo el impacto.
— ¡Kacchan! —grito y me sacudo para que me suelte, pero su agarre es como hierro fundido. Sus brazos se aprietan en torno a mí y a pesar de todo no me suelta—. ¡Suéltame!, estás herido... —lloro. ¡No lo soporto! Necesito que me baje.
Uno de los aguijones traspasó su pierna, mientras que otro ha atravesado una parte de su abdomen. Hay sangre en todos lados. Incluso yo estoy bañado de sangre. Kacchan no pudo detener el flujo que salió disparado de su boca. Por otra parte, su expresión es dura y decidida. Apenas puede estar de pie, pero no me soltará.
—Maldito nerd —masculla con una voz ronca y seca. Me mira, examina cada parte y cuando está seguro que no estoy herido —salvo por el corte en mi frente—, sonríe—. Ya no puedes correr. Demonios, ahora tendrás que quedarte.
Tiene razón. Todo el suelo a nuestro alrededor es un campo asesino y aquel sujeto tiene el control. El torrente de lágrimas sale sin mi permiso y quiero golpearme hasta el desmayo. ¡Soy un maldito imbécil! Si el miedo no me hubiese dominado, Kacchan podría haber esquivado el ataque y contraatacar. Porque tuvo que lidiar conmigo es que estamos en esta deplorable situación.
—Carajo —gruñe entre dientes, mirando a Overhaul directamente a los ojos—. ¡Voy a limpiar el suelo con tu cara, Chisaki! Por tu culpa tengo que mostrarle lo peor de mí a Deku.
Overhaul alza una ceja y se encoge de hombros. —Estoy cansado de explicarte que ya no uso ese nombre. —Suspira—. Como sea. Este lugar es un basurero, terminemos antes de que me ensucie.
—Bien, entonces... —Kacchan me mira y puedo ver que, a pesar de todo, sus ojos están llenos de excitación. Prácticamente puedo sentir la adrenalina palpitando en sus venas. Desde que éramos niños, Kacchan siempre disfrutaba de la emoción de una buena pelea. Ahora no es diferente, aunque apenas puede estar de pie y tiene que cargar conmigo—. Vamos a hacer esto juntos —dice con una sonrisa del tamaño de la mitad de su cara. De las malvadas y perversas que tanto me asustan.
No necesita palabras para hacerme saber lo que está pensando e inmediatamente me espanto.
—No —sacudo la cabeza para reafirmar mi negativa, a lo que él responde ampliando su sonrisa—. No, no, no... —Sé lo que pretende. Sé cuál es su nuevo plan y por eso mismo me aferro y sigo sacudiendo mi cabeza.
—Sostente —dice, ignorándome por completo. Me alza hasta su espalda y no puedo hacer nada salvo aferrarme como un pulpo con brazos y piernas—. Si te sueltas te daré una paliza.
— ¡Estás loco! —grito cuando él toma una poderosa bocanada de aire y corre a toda velocidad contra Chisaki. Él se ríe y yo aprieto mi agarre, parezco una mochila en su espalda, pero a él no le importa y de todas formas arremete contra el enemigo.
Ambos sabemos que el único lugar en donde puedo estar a salvo, es a su lado.
—No sé si te darás cuenta que te ves bastante patético con ese insecto pegado a la espalda —dice Chisaki, con una mezcla de burla y asco en su voz.
Kacchan se detiene, hace explotar su puño contra el suelo justo en frente de Chisaki, pero éste lo esquiva de un salto.
— ¿Patético, dices?
Yergue su espalda con orgullo para enfrentar a nuestro adversario y yo tengo que ajustar mis brazos en su cuello mientras cruzo las piernas en su cintura para no caerme. Kacchan lleva una de sus manos atrás y agarra mi trasero para sostenerme. El sonrojo me llena, pero no digo nada.
—El chico del que estoy enamorado por fin me abraza, ¿y dices que es patético? ¡Ha! ¡Tienes una vida bastante aburrida, pedazo de basura! —Sonríe con cinismo, casi está carcajeando—. Pero podemos arreglarlo. ¡Te mataré! ¡Voy a reventarte hasta que no quede nada de tu patético y miserable culo!
Abro los ojos por la sorpresa y mi respiración se atasca en un gemido. Es sólo cuando Kacchan termina de burlarse de Overhaul, que me percato del significado de sus palabras.
¿Enamorado?
[POV. Kacchan]
¡Maldición! De todas las mierdas que me podría topar y tenía que ser Chisaki. ¿Cómo coño llegó aquí? No cabe duda de que tiene toda una legión de hombres con Quirks terroríficos, ¡pero mierda!, estoy en otro maldito tiempo.
—¿Dónde está ella, Black Vacuum? —dice ese imbécil otra vez. Sus ojos están enrojecidos por la ira, su mirada es intensa y siniestra, pero me es irrelevante. No le diré nada. Ahora mi prioridad es proteger a Deku.
Él aprieta sus brazos alrededor de mi cuello, lo siento temblar y hacer sus estúpidas murmuraciones en mi oído. Trata por todos los medios de entender lo que está pasando y me gustaría explicarle, pero ahora no tenemos tiempo. Este tipo es peligroso y sanguinario. No se detendrá hasta sacarnos la mierda.
—Deku.
— ¡Sí! —Chilla por todo lo alto, nervioso, tenso. Su voz aguda y aniñada casi revienta mi tímpano, pero lo dejo pasar.
—Escucha. Sé que tienes miedo y sé que te hice daño —trago saliva. Me cuesta decirlo en voz alta, porque eso lo hace real—, pero ahora tienes que confiar en mí. Necesito que te aferres con todas tus fuerzas, porque las cosas se pondrán un poco movidas.
—Confío en ti —él asegura inmediatamente y mi corazón se salta un latido. Eso era todo lo que necesitaba escuchar. Las fuerzas se restauran dentro de mí, la adrenalina fluye y anula las reacciones al dolor. Sé que estoy gravemente herido, pero mi cuerpo no lo recuerda.
—Bien —sonrío, sintiendo las pulsaciones de mi corazón contra mis costillas.
Doblo las rodillas, me inclino hacia delante y me preparo para la segunda ronda. Deku se aferra con todas sus fuerzas, su frente se ha enterrado en mi hombro para no mirar y su respiración calienta la piel de mi cuello. Esto me activa, como si de repente Deku fuese mis baterías de repuesto.
Se desata la batalla contra Overhaul. Él transforma la habitación tocando el suelo o las paredes. Las espinas de antes nos atacan desde todas direcciones, pero logro destruirlas usando mis explosiones. Los escombros llueven y los cimientos de este edificio de mierda amenazan con ceder más temprano que tarde, pero Deku y yo logramos mantener el ritmo por varios minutos.
— ¡A la izquierda! —Deku me alerta y esquivo la lanza de concreto que se dirigía a toda velocidad hacia mi flanco—. Usa más tu lado izquierdo, Kacchan. Él ve a través de ti.
— ¡Ya lo sé! —pero es sólo cuándo él lo dice que recuerdo nuestra primera pelea de entrenamiento. Deku pudo leer mis movimientos porque acostumbro iniciar los ataques con mi derecha. Al parecer, hay cosas que nunca cambian.
Chisaki está exasperado dirigiendo sus ataques uno detrás del otro. Yo, por otra parte, neutralizo cada uno de ellos, estallándolos antes de que hagan contacto. Es una carrera contra el tiempo que, de extenderse, tarde o temprano agotará toda mi estamina.
— ¡Sostente, Deku! —Le advierto antes de rodar con él por el suelo, hacia el armario. Desvío un ataque de Chisaki y logro romper la puerta de madera de una patada. Rápidamente tomo una de las granadas de mi traje y me preparo para volar toda esta mierda.
—Espera... —dice Deku por lo bajo. Se acerca a mi oído, su respiración irregular me hace jadear—. Calma, Kacchan. Podemos ganarle.
Detengo mi oda de explosiones para escucharle. Me sorprende lo calmado que está en esta situación. Aun así le dejo hablar, porque lo conozco. Deku es listo y su especialidad es el análisis. Debe tener un plan.
—Él tiene un patrón —dice, completamente seguro. Ladeo la cabeza para mirarle, tiene el ceño fruncido y una mirada penetrante. Sus labios están apretados en una línea irregular —señal de que aún tiene miedo— aunque se está esforzando por no ceder ante él.
Chisaki alza su mano y golpea el suelo. Sostengo a Deku por los muslos y doy un salto hacia atrás. El aterrizaje es algo forzoso, me tambaleo y golpeo una pared con mi hombro por la falta de fuerzas, pero me logro mantener en pie. Mis huesos y mis músculos están gritando, la sangre que sale de mi pierna y mi abdomen quema cada pulgada de piel; trato de ignorarlo, sin embargo.
Mi respiración es trabajosa cuando digo—: Explícate.
—No parece que tenga experiencia luchando cuerpo a cuerpo. —Argumenta con una voz sorprendentemente tranquila—. Él mantiene la distancia en todo momento y se asegura de que su Quirk te mantenga alejado. Pretende agotar tu estamina.
—Eso ya lo sé, no es la primera vez que peleamos.
—Lo imaginé.
Su respuesta me toma por sorpresa. — ¿Cómo?
—Él conoce tu punto débil.
— ¿Y ese sería?
Deku desliza sus manos de mi cuello hasta mis hombros y acaricia mis bíceps. Su gesto envía una punzada eléctrica a través de toda mi piel.
—Tus brazos —dice, acentuando sus palabras con el toque de sus manos—. Sin tus brazos, ya no podrás luchar. Él ha estado todo este tiempo apuntando a ellos con la intención de dejarte fuera de combate, sin matarte.
Ciertamente. Ahora que lo dice, es verdad. De no ser por mi tiempo de reacción, alguna de esas púas ya me habría destrozado los brazos.
—Eso no es todo. Él también está apuntándome.
—Si te derriba, habrá ganado —respondo, tensando mi mandíbula mientras presiono las piernas de Deku con mis manos. No pienso volver a perderlo. Ésta vez sí lo protegeré.
Chisaki no espera a que tracemos un plan. Ataca con todas sus fuerzas, con un solo movimiento la habitación por fin se derrumba y el edificio entero se viene abajo. Sostengo a Deku y él se sostiene de mí cuando salto a través del enorme agujero en la pared. Aterrizamos en la calle, en medio de una multitud que al parecer no quiere perderse del espectáculo.
—No lo repetiré, Black Vacuum. ¿Dónde está ella? ¡¿Dónde escondiste a Eri?! —Grita Overhaul con los ojos desencajados por la furia y la locura. Sale de la montaña de escombros en que se transformó el hotel, rascándose los brazos y las mejillas desesperadamente. Los minutos de batalla han comenzado a pasarle factura y ahora su Quirk ha llenado su piel de alguna especie de sarpullido.
Quiero hacerle frente, pero ya no me puedo mover. Yo también estoy cobrando factura. La pérdida de sangre me ha debilitado considerablemente y esa caída desde un tercer piso no fue muy favorable para mi pierna herida. Trato de levantarme del suelo con Deku a cuestas, pero caigo de rodillas de forma irremediable.
—Bájame —ruega Deku con la voz llena de llanto, pero lo ignoro. No lo soltaré—. ¡Bájame, Kacchan!
—Deja de decir estupideces, maldito nerd. Estoy pensando.
—Apenas puedes mantenerte despierto, ¡estás perdiendo mucha sangre!
— ¡Ja! ¡Yo soy imparable! Un rasguño no me matará.
Pero no es un simple rasguño, ambos lo sabemos.
No obstante, Deku ya no dice nada, se muerde los labios y yo lo agradezco. Necesito que confíe en mí, en que saldremos de esta los dos, juntos. Decidido, levanto mi brazo con la granada cargada al 100%, introduzco mi dedo en el seguro, pero cuando estoy a punto de retirarlo, una púa fina y delgada aparece del suelo y atraviesa la granada, pasando a través de mi brazo. Ésta empieza a brillar con alarmante color rojo y rápidamente la lanzo contra Chisaki.
La granada explota en el aire.
— ¡Coño! —Grito desesperado, porque he perdido mi arma. Comienzo a cargar una gran explosión, las venas de mis brazos palpitan y están tan hinchadas que sobresalen de la piel. Mis músculos duelen y la abertura de mi antebrazo desprende una gran cantidad de sangre, pero no importa.
—Kacchan —Deku envuelve sus brazos alrededor de mi cuello en un abrazo y pega sus labios a mi oído—. Calma. No pierdas el control.
Inmediatamente mi respiración se hace más regular y permito que el aroma de Deku me relaje—. No sé si te habrás dado cuenta que estamos en una gran desventaja. —Le digo, sin perder de vista los movimientos de Chisaki.
—Sólo necesitamos una distracción. —Dice después de unos segundos de silencio. Es apenas el tiempo necesario que le toma a Chisaki llegar hasta nosotros caminando.
—Si tan sólo esta maldita gente hiciera algo además de mirar.
—No pueden, Kacchan. Ellos sólo pueden esperar a que llegue algún héroe.
—Que sociedad más inútil. —Demonios, todo esto me irrita. Por eso no estoy arrepentido, estoy completamente feliz del caos que nacerá en este miserable sitio dentro de cuatro años.
Tomo una gran bocanada de aire y ésta vez logro levantarme sobre mis piernas, aunque éstas casi no pueden sostenerme.
Chisaki se detiene a escasos cinco metros de nosotros. Deku tiene razón. A pesar de que estoy herido, él mantiene la distancia. Aun así me preparo para su próximo ataque.
Él presiona sus palmas en el asfalto e inmediatamente éste se transforma en muros de bloques, como pilares cuadrados que vuelan hacia nosotros a toda velocidad. Hago el intento de saltar para esquivarlo, pero mis piernas ya no me responden.
Entonces, por primera vez en mucho tiempo, experimento el miedo burbujeando dentro de mi estómago. No me puedo mover, los pilares están cada vez más cerca y todo lo que se me ocurre es que Deku debe sobrevivir a toda costa.
—¡Lárgate, Deku! —grito al tiempo que lo agarro por sus brazos y lo lanzo lo más lejos que puedo.
Cae a unos metros de mí, rueda por el asfalto hasta que un poste de luz lo detiene. Él suelta un quejido por el golpe en su espalda, pero al menos se salvará.
Me volteo hacia el ataque de Chisaki al tiempo que preparo mis explosiones.
— ¡Kacchan! —Él grita cuando los pilares aterrizan justo sobre mí—. ¡No, no, no, no...! ¡Kacchan! ¡Kacchan!
Escucho algo que parece ser una risa estridente y ronca. Es una voz malditamente conocida.
—Así que éste es tu amado "Deku".
El humo se dispersa lentamente a medida que la realidad vuelve a mí. Estoy de pie, en shock en medio de una humarasca de polvo que no me deja ver absolutamente nada. Soy consciente, apenas, que el ataque de Chisaki falló y que estoy en una pieza.
Alzo la cabeza, dejo de mirar mis manos temblorosas —como si esto confirmara que aún estoy vivo— y me paralizo ante la silueta en frente de mí. La nube de polvo lo cubre por completo, pero soy capaz de distinguir un puntiagudo cabello rojo y un brazo levantado con el pulgar arriba.
—Kirishima... —mascullo, casi sin podérmelo creer. Ese bastardo... me salvó.
Kirishima se voltea con una sonrisa del tamaño de su cara y dice—: Te lo dije, Katsubro. Puedes contar conmigo.
Él camina en mi dirección, me da un golpe en el hombro con su puño y luego se detiene a mi lado, listo para dar pelea. Esto me envía una oleada de recuerdos, cuando ejercíamos como héroes y luchábamos lado a lado contra los villanos. El golpe de dolor que azota mi pecho es como lava que me quema de adentro hacia afuera, no obstante, me permito sonreír como hacía tiempo no lo hacía.
Me quedo a su lado y también me preparo para la pelea. —¡Espero que no me estorbes, pelo de mierda!
—¡Qué duro eres, bro! ¡Acabo de salvarte el culo! —Grita como un niño dando una rabieta, pero está sonriendo, muy ampliamente, muy Kirishima.
Lo observo de soslayo. Sus piernas están temblando y sus antebrazos desprenden una gran cantidad de sangre, tal vez por el ataque de recién. Este joven Kirishima aún debe entrenar para fortalecer su Quirk y aun así se interpuso entre el ataque de Chisaki y yo.
Él es un verdadero héroe. No es como yo, más bien es como...
— ¡Kacchan!
Deku corre hasta mí con los ojos llenos de lágrimas. Tropieza con sus pies descalzos con cuanta roca aparece en su camino, pero se levanta y sigue corriendo. Mi playera que le queda enorme, escasamente lo cubre hasta los muslos. Sus piernas pálidas y desnudas están llenas de raspones y suciedad. Su cabello es un descontrol con finas hebras pegadas a su frente por el sudor y todo él es un desastre, pero me pone tan feliz ver que está a salvo y que él... se preocupa por mí.
Llega a nosotros con la respiración hecha un caos, se estrella con fuerza contra mi costado y reprimo un quejido de dolor mientras lo envuelvo con mis brazos. Entierro la nariz en su cabello mientras lo abrazo, y él se hunde en mi pecho sin dejar de llorar como una cría.
—Creí que habías muerto... —llora más fuerte y yo sólo puedo acariciar su cabeza con toda la ternura que logro reunir.
—No moriré, lo prometo. —Hasta que tú lo hagas, quiero decir, pero me lo reservo.
—Chicos, es muy conmovedor y todo eso, pero ese tipo está preparando otro ataque —dice Kirishima dando un paso al frente. Dejo de mirar a mi Deku sólo un momento para confirmar que Chisaki ha construido algo que parece ser un Golem de roca.
—Tengo una idea —ajusto mi brazo alrededor de la cintura de Deku, él se aferra a mi destrozada playera con sus puños. Kirishima me observa por encima del hombro para no quitarle el ojo al enemigo, entonces continúo—: Puedo usar mi otro Quirk para escapar, ese que me trajo hasta este tiempo. Y puedo llevarlos conmigo.
— ¿Qué? —exclaman ellos al unísono.
— ¡No hay tiempo para explicar! —grito en cuanto el Golem inicia una carrera hasta nosotros. No hay tiempo. Sé que puedo hacerlo, sé que puedo salvarnos. Sólo necesito...— ¡Vayan allí! —señalo a mi motocicleta, que está aparcada a unos metros del lugar de batalla.
— Kacchan... ¿estás seguro?
—Sólo corre a la maldita moto. —Ordeno mientras tenso mis dedos para cargar una explosión, ésta nos servirá de distracción. Serán unos escasos segundos.
Kirishima entiende que estamos en una carrera contra el tiempo. Sostiene a Deku y corre con él en brazos hacia mi motocicleta. Deku grita que lo baje, que no me pueden dejar atrás, pero Kirishima sigue corriendo con el ceño fruncido y una expresión llena de convicción. Él no tiene la menor idea de cuánto agradezco que confíe en mí.
Mientras ellos se alejan, yo corro hacia el Golem. Arrastro mi mano derecha sobre el suelo, creando pequeñas explosiones que levantan el asfalto y cuando alzo el brazo hacia el monstruo de piedra que ya está encima de mí, hago una poderosa explosión que le da de lleno en la cara. La onda expansiva me manda a volar, pero logro reincorporarme y también corro hacia la motocicleta.
— ¡Es inútil, no podrás escapar! ¡Los Ocho Preceptos han rodeado las inmediaciones y están listos para atraparte! —Grita Chisaki a mis espaldas, pero sigo corriendo.
Deku y Kirishima ya están sobre el vehículo. Rápidamente me lanzo sobre él. Deku se acomoda en frente de mí, entre mis brazos y Kirishima en mi espalda. Enciendo el motor con un ágil movimiento de mi mano, la moto ruje debajo de nosotros.
—Sosténganse. Esto se pondrá un poco rudo.
Deku se encoje y se hace una bola entre mis piernas, aferrándose a mi torso. Por otro lado, Kirishima se sostiene de mis hombros. El Golem se recupera de mi golpe y Chisaki sube a su hombro. Intuyo que esa cosa en realidad no está viva, y que Chisaki debe controlarla desde una distancia relativamente corta.
—Su Quirk es... ¿cómo la reformación de la materia? —pregunta Deku en cuanto iniciamos la marcha, mirando fijamente a Overhaul y su mascota.
—Algo así.
—El monstruo no está vivo. Él lo destruye y reconstruye a gran velocidad y da la sensación de que se mueve.
Ruedo los ojos—: Eres muy observador, maldito nerd.
— ¡No! Quiero decir..., creo que tenemos una oportunidad. Necesitas tiempo para activar tu Quirk, ¿cierto?
Lo miro un instante. Deku alza sus ojos hacia mí y sé que tiene un plan. —Te escucho.
—Si tratamos de huir, él nos atrapará usando a ese monstruo. Sería como el juego del gato y el ratón e involucraremos a inocentes. —Acelero, la moto pasa de diez a cien en menos de un segundo y Deku chilla asustado, pero se recompone y continúa —: Sólo... iremos de frente —dice, mirándome a los ojos con una increíble seriedad.
Sonrío.
Ya entiendo su plan.
— ¿Hey, Bakugô? ¿No estás yendo en dirección opuesta? —Dice Kirishima, porque en vez de huir del centro de la batalla, dirijo el vehículo con toda la fuerza de su motor hacia el monstruo de roca.
—No.
— ¡Nos vamos a estrellar!
Ignoro sus gritos, me concentro sólo en la materialización de mi Quirk. Confío en que el plan de Deku funcionará. Chisaki, por otra parte, necesita tiempo para desmaterializar y reconstruir a su monstruo para moverlo. Tiempo que no le concederé.
El Golem baja su puño, explota contra el suelo, pero consigo esquivarlo, derrapando en el asfalto hasta que la moto casi se volquea. Mis pasajeros gritan y se sostienen a mí con todas sus fuerzas. Enderezo la moto, acelero y pasamos justo entre las piernas del Golem.
Deku tenía razón. El monstruo tiene un tiempo de reacción endemoniadamente lento, y mientras más cerca estemos, más difícil le es moverse. Si en vez de esto, me hubiese alejado, Chisaki simplemente lo habría empujado hacia nosotros y nuestras probabilidades de escape serían escasas.
Deku es un maldito genio.
Pero no tengo tiempo de celebrar. Los secuaces de Chisaki aparecen en frente de nosotros para obstruirnos el camino.
No me detengo.
Activo el Quirk.
Un destello ilumina toda mi piel, se siente como fuego y hielo a la vez. Aprieto los dientes, me concentro en expandirlo y el destello también ilumina la moto. Muevo mi mano derecha, acelero. La molesta luz amarillenta por fin cubre a Deku y a Kirishima justo antes de que nos estrellemos contra los hombres de Chisaki.
La luz se vuelve intensa de pronto, como un flash, todo se cubre de blanco y cuando recupero la visión, estamos en un lugar completamente diferente.
Estamos rodeados de un bosque marchito cubierto de nieve. Es de noche, los espesos nubarrones cubren la luna en lo alto y la poca iluminación apenas me deja ver un camino de tierra húmeda.
Detengo la moto, me permito tomar una respiración.
Lo logré.
Pude salvarlos.
La satisfacción calienta mi pecho y me relajo, empero, la adrenalina se disuelve y las fuerzas se me escapan. Todo mi cuerpo se afloja, mis músculos se destensan, todos, al mismo tiempo y mi visión se hace oscura de pronto. Siento un golpe fuerte en mi cabeza y escucho la voz de Deku en la lejanía...
— ¡Kacchan! ¡Kacchan... despierta, por favor! ¡Kacchan!
Continuará...
Nota: Uff... que capítulo más difícil. Horas sin dormir para Autora-san y todo porque no estoy acostumbrada a escribir peleas. Sólo espero que se haya entendido y que al menos lo hayáis visualizado, sino todo mi esfuerzo fue en vano ¬.¬/
Gracias x llegar a este punto
Preguntas de la autora: ¿Creen que en este episodio, Kacchan se haya redimido? ¿Deku lo perdonará? ¿Ustedes pueden perdonarle?
Próximo Capítulo: Diáspora.
