Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y a la Saga Crepúsculo.

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¡Hoooooola de nuevo!

Hoy tengo que deciros varias cosas. Lo primero, como siempre, daros las gracias por vuestro apoyo y los comentarios tan bonitos que me dejáis, son maravillosos. No os podéis imaginar que bien me lo paso leyéndoos.

Lo segundo, me fue imposible subir el capítulo el viernes por motivos personales. Nada grave pero me resultó imposible ponerme con la corrección del capítulo. Y… como no sé cómo me afectará esta semana los días de actualización quizás varíen un poco. Me sabe fatal porque siempre intento ser puntual con las actualizaciones. Solo quiero que sepáis que intentaré CEÑIRME AL MÁXIMO A LOS DÍAS DE SIEMPRE, pero no os puedo prometer nada 100% seguro. Es la recta final y quiero que todo sea perfecto, así que eso también requiere algo de tiempo extra. Espero que lo entendáis.

Tercero (y ya acabo) he leído a varías de personas que me pedís un OUTTAKE de Caius y me parece una gran idea. Lo tendré en cuenta, sin ninguna duda.

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NUNCA ME HE IDO DE ELLA

EPOV

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Ya era hora pensé al encontrarme a Bella parada delante de la puerta de mi apartamento.

Estaba tan preciosa como desaliñada.

Llevaba la ropa que acostumbraba a ponerse siempre que estaba en casa, con un moño encima de su cabeza, sus gafas de lectura resbalándole por la nariz y aunque sus ojeras seguían acompañándola había algo en su mirada que brillaba, a diferencia de las dos ocasiones que la había visto en este último mes separados en que toda ella lucía como apagada.

-¿Puedo pasar? – preguntó indecisa.

Testaruda mujer. Demasiado había tardado en volver como para que ahora no quisiera que entrara.

-Por supuesto – le dije abriendo la puerta de par en par, haciéndome a un lado para que pudiera pasar libremente.

-Espero no haberte interrumpido… Ha sido un poco impulsivo… - me explicó y, por primera vez, reparé en que llevaba una carpeta de la empresa en la mano.

¿De qué iba todo esto?

¿Qué hacía Bella con documentos de Volturi & Cullen Assesment y yo no sabía nada al respecto?

Si pensaba renunciar a nuestro asesoramiento sería por encima de mi cadáver.

-¿Tienes tiempo? Creo que tengo que explicarte unas cuantas cosas – me aclaró cuando me pilló con los ojos fijos en los papeles que portaba.

-En eso estamos de acuerdo. – le contesté haciendo un esfuerzo titánico por decirle que me importaba todo una mierda, que tendíamos tiempo para todo que ahora solo quería besarla - ¿Quieres tomar algo? – decidí preguntar antes de hacer algo que pudiera incomodarla, al fin y al cabo, no sabía a qué había venido, así que me tocaría ser prudente.

-Cualquier cosa que tengas estará bien – me contestó.

-Vino entonces. Ponte cómoda – le sugerí mientras iba hacia la cocina a preparar nuestras copas.

Mi noche había dado un cambio completamente inesperado.

Antes que Bella llegara estaba escuchando música mientras revisaba unos cambios que queríamos hacer en el organigrama de la empresa. Nada que no pudiera esperar y menos cuando al fin Bella había decidido dar señales de vida.

Llené dos copas de vino y me dirigí a la sala de estar.

Bella estaba sentada en el sofá con la mirada perdida.

-¿A eso le llamas tú estar cómoda? – le dije al ver que no se había sacado los zapatos para subirlos encima del sofá hasta quedarse hecha una bolita.

Me sonrió y, aunque no se acomodó como acostumbraba a hacer antes, sí relajó su postura dejándome mucho más tranquilo por lo que fuera que quisiera explicarme. Tanto secretismo me estaba poniendo nervioso y más después de estas semanas de espera.

La había puesto entre la espada y la pared, y quizás había actuado precipitadamente, pero aun así había decidido esperarla. Sabía que nuestro amor era fuerte y tenía la esperanza que ella volvería a mí de la misma manera que yo nunca me había ido de ella.

-No sé por dónde comenzar… - aceptó mientras daba un trajo de su copa.

No le contesté, sólo me puse cómodo, igual que ella, permitiéndome observarla expectante a lo que fuera que necesitaba explicarme.

Solo deseaba que fueran buenas noticias.

-Te quiero mucho Edward – declaró de golpe tomándome completamente por sorpresa.

Me recliné hacia ella olvidando toda la tranquilidad que hace tan solo un segundo pensaba que sentía.

¡Dios! Bella siempre conseguía pillarme completamente desprevenido.

- Te lo debería haber dicho antes, - Continuó - pero también me alegro de decírtelo ahora cuando ya no hay nada ni nadie que pueda hacernos daño entre medio…– se explicó nerviosa aunque en su mirada había mucha seguridad en sus palabras.

Me había quedado mudo. Tenía tantas cosas que decirle que no sabía por dónde comenzar.

Esto sí no me lo esperaba.

No porque no supiera cuales eran mis sentimientos sino porque después de tantos días sin vernos ni saber qué era lo que pasaba en la vida de Bella no pensaba que ella fuera a aparecer en mi casa y lo primero que hiciera fuera declararme, finalmente, su amor. Pero ella era así, llegaba por sorpresa y me volvía a desarmar como había hecho desde la primera vez que la conocí.

-Déjame que acabe antes de decir nada… - me pidió. Asentí aunque solo tenía ganas de gritarle a ella, y al mundo entero, que yo también la quería – Jake y yo… - se calló negando con su cabeza como si estuviera ordenando las ideas – Jake ha dejado los restaurantes, ahora soy la jefa de los… bueno, estoy en ello… da igual, eso no es lo importante, después te lo explico… - volvió a cabecear confundida. – Creo que mejor comienzo por el principio porque me estoy liando. – sentenció después de soltar aire –

Por su actitud algo me decía que en este mes que habíamos estado separados la vida de Bella había sido un hervidero de emociones caóticas.

Bella me explicó todo lo que había pasado, desde sus intentos por llegar a un acuerdo con Black hasta la decisión de él de marcharse y venderle su participación con pesar y, por momentos, al borde las lágrimas.

¡Maldito bastardo que se quería aprovechar de ella!

Siempre había habido una parte de mí que no se había fiado de Black. Desde el principio había buscado y rebuscado todas las maneras de proteger legalmente los negocios de Bella de Black, pero ella nunca había desconfiado de él, así que lo único que había conseguido era que me sintiera como un bastardo celoso al mal pensar de las intenciones del que a todas luces era una de las personas más cercanas a Bella… Pero, lamentablemente, el tiempo me había acabado dando la razón y él solo se había descubierto como un idiota sin escrúpulos. Al menos, en las peores horas.

Nunca había dudado que Jacob Black quería a Bella, a su manera quizás pero igualmente valida, pero cuando las cosas habían cambiado él no había sabido comportarse ni como un hombre ni como un amigo para Bella. Quizás Rose había tenido siempre razón y Bella nunca había sido su prioridad. En uno de momentos más trascendentales de su amistad había decidido tirar por el camino radical y no luchar por una relación de toda la vida con su amiga. Lamentable.

Por suerte Caius había estado a su lado para ayudarla. Tenía tantas ganas de erigirle un monumento en medio de la ciudad por no haber dejado sola a Bella, como de pegarle un fuerte golpe en su sonriente cara por no haberme puesto al corriente de lo que el bastardo de Black estaba intentando hacerle a Bella. Ella era mi novia, por no mencionar que laboralmente seguía siendo el director de su cuenta en la empresa. ¡Tenía el derecho a saberlo! ¡Quería haberlo sabido! Todo hubiera sido diferente y, sin lugar a dudas, no hubiera dudado en hacerle morder el polvo a ese imbécil aprovechado.

-He intentado por todos los medios salvar la amistad con Jake y él… él ha decidido que era su versión de nosotros o nada. –continuó con un tono que rozaba la indignación - Al principio me dolía más, supongo que los recuerdos siempre vuelven a dónde fuiste feliz y Jake me ha hecho feliz durante mucho tiempo, pero ahora me doy cuenta que no puedo continuar viviendo en el pasado. Nuestras circunstancias cambiaron y yo no puedo seguir nadando a contracorriente. No quiero hacerlo cuando eso me aleja de ti y me hace infeliz. – acabó.

Su rostro mostraba tranquilidad por su decisión pero también dolor. La entendía. Black y ella en los últimos tiempos no habían querido lo mismo pero eso no quitaba que habían sido muy importantes el uno para el otro. Bella había perdido en estas semanas un pilar muy importante de su vida.

"Perdóname si no puedo romper en mil pedazos mi vida y volver a recomponerla en solo quince días"

Me había reclamado cuando nos encontramos en la calle delante de la casa de Emmet y Rose. Ella lucía cansada, casi sin fuerzas y ahora estaba seguro que era precisamente así como se sentía. Me dolía pensar que había pasado todo eso sola, sin haber estado a su lado apoyándola.

-Lo siento – le dije sorprendiéndola.

-¿Por qué? Debería ser yo quién te pidiera disculpas… Debí ser más contundente con Jake, debí tomar la decisión antes. En el fondo sabía que acabaríamos rotos de una u otra forma, alargándolo solo lo hice peor para todos – me rebatió.

-Siento no haber estado a tu lado. – Insistí - Siento que hayas tenido que tomar todas esas decisiones en tan poco tiempo sin haber podido apoyarte, sin reconfortarte cuando llegabas a casa. Siento haberte impulsado a todo esto - le expliqué.

-No lo hagas. – me contestó segura - Lo tenía que hacer sola…. Necesitaba saber que lo estaba haciendo por decisión propia. Era una manera de protegernos… que nunca pueda tener un deje de duda que en una de las decisiones más importantes que he tomado fue solo mía. Me duele, pero no me arrepiento de lo que he hecho. – me aseguró.

-No sabes lo feliz que me hace escuchar eso…. Aunque hubiese preferido que no tuvieras que haber roto tu amistad con Black – le dije cada vez más deseoso de besarla y abrazarla, pero ella seguía manteniendo esta dichosa distancia entre nosotros.

¿Qué le pasaba? Me había dicho que me quería pero a su vez no se acercaba.

-Caius… ¡Dios mío! Si no fuera por él aún estaría hundida buscando dinero para pagarle a Jake por algo que es mío – bufó indignada haciendo que mi enfado volviese – Supongo que por eso también te debo una disculpa… Tú me advertiste y yo decidí confiar en Jake y no en ti – esta vez su rostro lo cubrió la decepción.

-Ehhh – la llamé levantando su cabeza para que me mirara – Tú confiaste ciegamente en vuestra amistad… es una cualidad que cualquiera busca en las personas a las que llama amigos. No te sientas culpable por eso. Además, Caius lo ha arreglado, ¿no? – le pregunté recordándole lo que me había explicado y asegurándome que todo estaba solucionado.

Aunque Caius no le había querido decir a Bella que era lo que había hecho para conseguir que ese idiota cediera sus acciones en el Fantasía, a mí me lo iba a contar con todo lujo de detalles. Esperaba que Black se hubiera enfrentado con el tiburón de las negociaciones que era mi amigo. Se lo merecía por intentar aprovecharse de Bella.

-Ya… bueno… yo…. En verdad todo esta visita era por eso mismo – me dijo señalando el documento que había mantenido cerca de ella desde que había llegado.

Al fin llegábamos a esa misteriosa carpeta de mi empresa.

-Y supongo que la parte en que me has dicho te quiero no es importante – intenté bromear con ella.

No tenía ninguna intención de olvidar esa parte de la conversación, por mucho que me interesara saber absolutamente todo lo que le había pasado, su declaración era lo único que continuaba nublando mi mente y al único tema al que quería volver.

-Es lo más importante – me aseguró mientras tomaba mi mano y la apretaba. – Pero con lo que hay dentro de esta carpeta sí que acabo de contártelo todo… y creo… de hecho, necesito tu consejo. – me pidió y me era imposible adivinar por qué pero tenía la sensación que sus palabras escondían algo.

-Vamos a ello entonces porque me muero de ganas de darte un beso – acabé confesándole haciéndola sonrojar.

¿Alguna vez ese sonrojo desaparecería de su rostro? Esperaba que no.

-Caius me ha propuesto invertir en el Sublime… Me ha dicho que me permitiría comprar la parte de Jake sin tener que ampliar el préstamo que ya tenemos con el banco – me explicó pasándome los documentos para que los mirara – Yo siempre me he perdido con estas cosas… y si no fuera por ti… - continuó haciéndome sonreír mientras leía por encima todas las hojas –

-¿Y que necesitas exactamente? – le pregunté para saber cuáles eran sus dudas. Lo que le ofrecía Caius era inmejorable.

-Tengo la sensación que me estoy aprovechando del dinero de Caius – declaró haciéndome reír. – Él me ha dicho que no invertiría en un negocio que no valiese la pena, pero aun así… sé que le doy pena. – acabó moviendo su cabeza reafirmando sus palabras.

-Esto es una propuesto bastante sólida como para ser tildada de acto de caridad. – le aseguré, no necesitaba leer cada palabra del documento, que era extraordinario, para saber que Caius no iba ni a aprovecharse de Bella ni a perder dinero en el camino.

Bella me miró aun indecisa.

-Si necesitas dinero… yo puedo… - me ofrecí.

-¡No! Absolutamente no. – sentenció antes de dejarme acabar de explicarme. – Ya me cuesta bastante aceptar el dinero de Caius como plantearme hacerlo con el tuyo.

-Vaya, no sabía que mi dinero tenía algo malo – gruñí intentando no sonar ofendido.

Entendía que ella había necesitado hacer esto sola. Bella era una mujer independiente y exitosa antes de conocerme, y además, no solo era algo que incumbiera a su vida profesional sino también al ámbito personal y eran sus decisiones. De hecho, me había gustado escuchar que una de las razones que la habían movido estos días era protegernos al no querer que alguna mala decisión pudiera afectarnos en un futuro. Pero quería que ella supiera que estaba con ella para algo más que compartir buenos momentos en privado, quería ayudarla y apoyarla en cualquier cosa que necesitara.

-Tonto – me dijo divertida mientras se movía más cerca de mí – Tu dinero no tiene nada de malo, ni el de nadie, pero no quiero mezclar las cosas… Tú y yo tenemos algo entre manos más importante que un negocio – declaró con una sonrisa tímida.

-¿Así? – pregunté jugando con ella mientras tiraba de ella para tenerla, finalmente, abrazada por la cintura, con nuestras caras cerca.

Su perfume se coló en mí volviendo a sentirme como si esta tortura de días que había pasado llegara a su fin. Como esos primeros días soleados de la primavera después de un largo y frío invierno.

-He tardado, y lo he hecho de la peor manera posible, pero no quiero que dudes cuando te digo que estoy dispuesta a todo por nosotros, por to… Solo necesitaba que todo se asentara antes de volver… Tenías razón cuando me dijiste que te había exigido algo que no te había dado – me explicó nerviosa.

Se mordió el labio como lo hacía cada vez que sus nervios la traicionaban y mis manos fueron hasta esos suaves y pequeños labios para liberarlos, dejando una caricia por su delicada cara.

-No hagas eso – le exigí acercándome a su oreja haciendo que su respiración se entrecortara.

Hacía tanto tiempo que no la tenía así que me estaba costando demasiado no abalanzarme sobre sus labios y volver a regalarnos el beso que llevábamos tanto tiempo negándonos. Pero realmente quería, necesitaba, que Bella acabara de decirme lo que estaba a punto de decir.

-Continúa con lo que estabas diciendo…. Sonaba muy, muy bien – la animé haciendo que su rubor cubriera todo su rostro.

-Pero si aún no me has contestado a lo de Caius – bromeó intentando cambiar de tema de manera nada sutil.

Al parecer, había algo que no había cambiado, le seguía costando horrores dejar a la gente entrar. Supongo que podía esperar un poco.

-Bella… le advertí para que supiera que la había pillado y sabía perfectamente sus intenciones.

-Edward… - me imitó con esa cara de no haber roto un plato en la vida que hacía que me rindiera a cualquier cosa que me pedía.

Quizás una tregua sí le podía conceder.

-Caius te está ofreciendo un buen trato y si tienes dudas siempre puedes delimitar cantidades o incluso la duración… lo hablaremos… en la empresa. Los tres. – le dije muy serio para que le quedara cristalinamente claro que a partir de ahora no estaba sola. – Pero ahora mismo no quiero hablar de Caius. Y más te vale decirme que no has venido a estas horas a mi casa para hablarme de negocios porque te prometo que te haré arrepentirte – acabé volviendo a encauzar la conversación para lo que realmente me preocupaba.

Bella se removió en mis brazos, pero no hizo ningún intento por separarse, simplemente eran sus nervios que no la dejaban estarse quieta.

No podía dejar de mirarla. Llevaba tantos días sin estar tan relajado y con ella tan cerca que me costaba hacer algo más que no fuera contemplarla y disfrutar de este instante.

-¿Me vas a hacer decirlo de nuevo, verdad? – me preguntó con esa sonrisa juguetona que tanto había echado de menos.

-No te puedes ni imaginar las ganas que tengo de volver a escucharlo, preciosa – le aseguré dejando el espacio entre los dos en inexistente.

-Te quiero mucho Edward. Estos días lejos de ti han sido muy duros…. Todos los días me tenía que frenar para no llamarte, para no venir hasta aquí o a Volturis con cualquier excusa tonta para verte… Y no sé si lo hice lo mejor que pude, sólo sé que nunca quise hacerte daño o que pensaras que tú no me importabas suficiente… porque siempre lo has hecho…. Desde el día que llegaste a mi vida ocupas mis pensamientos, nublas mis emociones… Estoy dispuesta a hacer todo lo posible por demostrarte que nuestra relación me importa… mucho… quizás es una de las cosas que más me ha importado en mi vida. – se declaró Bella, nuevamente, haciéndome estallar al escuchar finalmente que ella sentía lo mismo que yo.

Con el paso del tiempo me había dado cuenta que Bella era una persona de hechos y no de palabras, por eso nunca le había dado importancia a que no me digiera nunca que me quería. Lo sentía cuando estábamos juntos… La única vez que habíamos estado cerca de algo similar a una declaración me había sorprendido tanto que hasta mi aliento se había quedado atascado de las ganas que tenía de sentir esas palabras de su boca, pero algo la había hecho cambiar de opinión en el último momento y me había robado la oportunidad de sentir esas dos palabras hasta hoy.

-Mi amor – la llamé finalmente como me moría de ganas de hacerlo desde hace tiempo mientras sostenía su cara entre mis manos como si fuera de delicada porcelana –

Pero antes que le pudiera decir nada Bella puso sus dedos en mis labios mientras negaba con la cabeza.

¡¿Y ahora qué!?

-Shhhhh… no lo digas… - me dijo con una sonrisa y yo solo quería tirarme de los pelos intentando descifrar qué narices pasaba por su cabeza.

-Bella… de verdad…. – intenté razonar con ella pero no sabía ni que decirle.

Bueno, sabía perfectamente qué quería decirle pero ella no me dejaba.

-Es que yo quiero… - comenzó a decirme pero ya estaba harto de esperar.

-Te quiero mucho mi amor – la interrumpí y aunque su primera reacción fue un gesto de enfado por haberle llevado la contraria, rápidamente lo cambió por una gran sonrisa.

Poco a poco fui acercando su rostro al mío hasta que finalmente nuestros labios se volvieron a encontrar en ese beso que tanto había esperado.

¡Joder qué bien me sentía!

Comenzamos suavemente, como si volviéramos a reconocernos después de tantos días sin ellos, pero poco a poco el deseo nos fue invadiendo aumentando la intensidad de nuestros besos. De la misma manera que nuestros cuerpos estaban cada vez más juntos y nuestras manos mucho más exploradoras.

Noté como Bella se separaba de mí lentamente, como si le costara hacerlo. Bien, a mi también me costaba. No sé por qué narices se empeñaba en hacerlo desde que había llegado.

-Debería castigarte por llevarme la contraria – se quejó con la voz entrecortada aún debido a nuestro beso.

-Tonterías… - negué divertido con la cabeza - Te quiero y te lo voy a repetir todas las veces que quiera… Preciosa, te dejé libre pero ahora que has vuelto a mí no hay nada en este mundo que hagas o digas que me vaya a alejar o a evitar que te diga todos los días lo feliz que me haces. Me has devuelto las ganas de tener un futuro y eso lo merece todo – le dije a Bella haciendo que esta vez una lagrima cayera por sus rosadas mejillas.

-Me has chafado el plan, pero… ahora no me puedo enfadar contigo…. no después de lo que me has dicho – me contestó Bella dulcemente lanzándose nuevamente a mis labios.

Tiré de ella para estrecharla fuertemente y no darle más oportunidades de alejarse.

Poco a poco nuestros besos y caricias fueron subiendo de temperatura haciéndonos comprobar que lo mejor de las peleas entre las parejas era la reconciliación. Siempre había sentido una atracción imposible de resistir hacia Bella, pero ahora que sabía qué era no tenerla conmigo, ahora que había sufrido cómo era estar separado de ella, todo era mucho más intenso.

La recliné suavemente sobre el sofá para poder tener mejor acceso a su tentador y suave cuerpo.

-Edward – susurró Bella a medio camino entre un gemido y una queja.

Me separé levemente de ella para mirarle a la cara.

¡¿Y ahora qué?!

-Me vas a contar ya qué pasa…. – bufé resignado mientras ella hacía un puchero adorable con sus labios.

-Yo había pensado que quizás una cita romántica o algo así sería bonito antes de… ya sabes…. De volver a acostarnos, pero tú lo estás arruinando todo con tus besos y tus manos y… joder, y todo tú, cariño – me dijo antes de tirar de mi cuello para besar mis labios.

Esta vez fui yo quién me separé haciéndola bufar frustrada a ella.

Me reí por lo ansiosos que estábamos los dos del otro. De sentirnos juntos. Había tanta necesidad por las dos partes que no sé cómo narices pretendía Bella que nos separáramos esta noche y dejarlo todo hasta que a esa bendita cabecita suya se le ocurriera que era adecuado tener una cita.

-Vuelve a repetirlo – le exigí con una sonrisa que tanto le gustaban.

-¿El qué? – me contestó traviesa. Sabía perfectamente a que me refería así que decidí hacerla sufrir un poco.

Acerqué nuestros rostros lo suficiente para que nuestros alientos se mezclaran pero justo cuando sus labios estaban a escasos milímetros de los suyos giré mi dirección hasta su mandíbula y fue esparciendo besos hasta llegar a su oreja.

La respiración afectada de Bella se entrecortó cuando tiré con mis dientes de su lóbulo.

-Edward…. – gimió.

-Sabes que no es eso lo que quiero escuchar – murmuré mientras mis labios insistentes besaban su delicado cuello dejando un rastro de piel erizada.

Cuando fui bajando hacia sus pechos sentí la mano de Bella agarrar mi pelo y tirar suavemente de mí hacia arriba.

Intentó cazar mis labios pero se los volví a negar.

A este juego podíamos jugar los dos.

Nuestras miradas se encontraron y estaba seguro que podrían saltar chispas, casi literalmente, de nuestros ojos.

Sus manos encerraron mi cara pero no hizo ningún intento de acercarme a ella.

-Me tiras mis planes por la borda, me calientas hasta lo indecible y ahora me exiges… ¿qué? – me retó divertida mientras se mordía el labio inferior provocadoramente.

Acerqué mis caderas para que comprobara el problema que estaba creando. Ella no era inocente, especialmente en la parte de calentar lo indecible.

Pero antes de que pudiera contestarle tiro de mí y su dulce voz me susurró lo que tanto deseaba escuchar.

-No seas cruel conmigo…. Y bésame. Llevo mucho tiempo esperando por tus labios, cariño – acabó mientras dejaba un beso en mi mejilla.

- Será un placer, mi amor – contraataqué para ver cómo se formaba una preciosa sonrisa en su cara antes de besarla como si me fuera la vida en ello.

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NA:

Bueno, ya los volvemos a tener juntos. No he sido muy mala y he intentado no alargar mucho la separación (al menos en número de capítulos), pero sí tenía pensando desde el principio que la separación definitiva entre Bella y Jacob fuera dramática y me pareció lo más coherente, también, según como se fue desarrollando la historia.

Como ya os he dicho antes, no os puedo decir cuándo será la próxima actualización si el viernes o quizás de cara al lunes – martes de la siguiente semana porque ando un poco loca. Lo que sí que os aseguro es que será lo antes posible y que intentaré hacer capítulos que merezcan la pena la espera.

Muchos saludos,

Nos leemos en el próximo ;)