Holaa kiuvoo, perdón por tardar tanto (bueno, para mí fue más de lo pensado), es que con eso del juego y las otras cuestiones que ando haciendo se me amontonan las cosas xD. Pero en fin, es cuestión de irse organizando y así.

Por lo pronto no tengo demasiado que decir, estoy un poco cansado por todo el día que tuve así que bueno, los dejo con el capítulo ^^, hay algunas cosillas que hubiese querido retocar pero... si me quedo a esperar a que me agarre la inspiración para hacerlo, os quedais sin capítulo por otro mes xD. Como sea, es corto pero pues con información importante. Especialmente la del final (?)


La noche caía con tranquilidad, salvo por el hecho de que Yaniss sacó una radio y empezó a escuchar música a todo volumen. Las primeras eran tranquilas, románticas, luego empezó a animarse y a lo lejos podía escucharla cantando, no lo hacía mal, y no sé bien, pero en lugar de escuchar un grito o queja por parte de la pegaso, no escuché nada.

No presté más atención y quedé sumergido en mis pensamientos. Recordando todo aquello que podía sobre mis últimos días con mi familia y amigos, las aventuras que había tenido con los muchachos de la mansión, la enorme cantidad de sitios que visitamos, las leyendas vivientes que conocimos y los peligros a los que nos enfrentamos. Luego empecé a pensar en comida, en el internet, en la serie, finalmente en Dash, luego en Yaniss, luego en la daga que usó para llegar a la Tierra, y recordé a un amigo viejo, o sea, un amigo, que es viejo, por su edad, no porque lo conozca de hace mucho. En fin. El... digamos que su arma es una especie de bastón que se convierte en espada. Esa arma en concreto también es una de las hojas dimensionales, y lo curioso de todo esto es que todas las hojas dimensionales para ser activadas, necesitan algo de su dueño. En concreto, una parte de él. Cada una requiere algo en específico, y esta requería que el viejo le diese uno de sus ojos. ¿A cambio de? Una visión aumentada acerca del mundo que le rodea. Algo así nos dijo en su momento, y mientras yo estaba acostado en mi cama intentando recordar sus palabras, sentí la necesidad de volver a encontrarme con él. Parte de mí sintió como si el mismo viejo me estuviese llamando. Y no sería raro pensar que así fuese.

¿Regresar a Khazis? Mientras más me lo planteaba más obvia se me hacía la respuesta.

Ya no quería estar acostado, me sentía inquieto, así que me levanté y salí de la habitación.

-If you wanna be my lover ~ - Cantaba Yaniss mientras preparaba algo en la cocina y bailaba con la música a todo volumen.

-Ehmm... – Murmuré un pelín incómodo y eché un vistazo al sofá.

Rainbow no estaba.

-Que raro... – Susurré al ver sólo plumas y pelos en el sofá.

-¡Ay, Jexy! – Exclamó Yaniss al darse cuenta de mi presencia. Tomó el control de su radio y la apagó. – No te sentí ahí atrás. – Dijo un tanto apenada.

Mi cara al oír eso fue de que "Really?"

-Espera un momento, eso sonó muy mal... jiji...

-... ¿Te estás burlando de mí? –

-¿Qué? ¡No! –JAJAJAJAJA... –

-Ajá... –

-Ay Jexy, disculpa. Sabes que no era mi intención. – Dijo y colocó un sándwich en el mesón. – Ten, te hice esto. ¿Me perdonas? -

-...mmm ... Bueno. – Dije haciéndome el duro y me acerqué al mesón para comer.

Ella sonrió contenta y luego de guardarlo todo rápidamente, tomó asiento frente a mí.

-Oye Yaniss, una pregunta. –

-La respuesta es sí. –

-Entonces hazme otro sándwich, por favor. –

-¿Disculpa? Aún tienes brazos y piernas, hazlo tú. Jum. – Dijo enfadada cruzándose de brazos.

-Pero tú dijiste... –

-Pensé que preguntarías por otra cosa. – Concluyó interrumpiéndome y jugando con su pelo.

-... En fin... – Dije agraciado. – En realidad lo que quería decirte era que cuando salí estabas cantando y... –

-¡¿Me escuchaste?! – Preguntó exaltada. – Que vergüenza... – Dijo apenada bajando su cabeza hasta el mesón cubriéndose los ojos usando sus coletas

-No no, o sea... No cantas tan mal. - Le dije desinteresadamente. – De hecho, tu voz es linda. – Añadí con el mismo tono parcial mirando hacia arriba.

-¿Enserio? – Me preguntó incrédula. – Zury siempre dijo que cantaba horrible... – Susurró enojada.

-Sí, y lo que te iba a decir..., te salió bien el inglés, ¿también lo hablas? – Le pregunté curioso.

-Claro, es el idioma más sencillo que he conocido en mi vida. A duras penas alcanzo a entenderte cuando hablas a veces. Estúpido español y su... su... retorcicibidad... ¡AAhq! ¿Ves? Esa palabra no existe y la dije. Me estresa. –

-Para mí es genial. –

-Para mí no. –

-En cualquier caso, ¿cómo aprendes tan deprisa los idiomas? a mí me costó mucho y tú ya hablas mejor que yo e incluso otro idioma. –

-Pues sí, supongo que efectivamente podría concebir la idea de que mi habilidad para memorizar el significado y gramática de palabras en diferentes lenguas es excelsa y no una simple coincidencia. 'Cause you know, I am... well, if you insist on calling me "succubus", I could call myself that, but NEIN! ich bin nicht, in jedem Fall... –

-¡Woh woh woh! Ni siquiera entendí la parte que se supone estaba en español. En todo caso, ¿hablaste alemán? –

-Puedo hablar lo que yo quiera Jexy, como te decía... –

-Dilo en español, por favor. –

-Está bieeen. Yo, por mi tipo de demonio, si quieres llamarme demonio, cosa que de nuevo te digo que no soy... –

-Cola, cuernos, esos ojos... esas alas... –

-¿Quieres dejarme terminar? –

-Vale vale. –

-En resumen, como debo cazar distintas especies, cada una con su propio idioma, dado que soy una niña indefensa y delicada... – Decía haciendo ligeros gestos con sus manos, las cuales tenian los nudillos un poco heridos por los golpes que le había dado a la pegaso. – Debo ingeniarmelas para que no descubran quien soy y por consecuencia salga lastimada. Es por ello que, en fin, lo llevo en los genes. Supervivencia. También tiene que ver un poco el adiestramiento que recibimos, pero en fin. –

-Ya veo. –

-De todas formas me sé algunos trucos para aprender palabras. Supongo que podría cumplir tu sueño y enseñarle a tu amiguita a hablar. –

-Oye, se supone que ese es mi trabajo. –

-Sin ofender Jexy, admiro tu esfuerzo pero ese diccionario con dibujos que hiciste, aparte de muy mono, es muy poco útil para ayudarla a comunicarse, especialmente si hablamos de una criatura de su tipo. Tan tosca y ordinaria. –

-Oh bueno, si crees que puedes hacerlo mejor... –

-¡Claro que puedo! –

-No sé yo si Rainbow acepte recibir fácilmente enseñansas tuyas. –

-Por favor, Jexy, no existe perro que no pueda ser domado. –

-Ooohhh, ¡disculpaaa! –

-Perdonado. Jiji, ¡estoy muy feliz! –

-¿Por? –

-Es que... no lo sé. Me estoy integrando a tu círculo social, y eso me hace muy feliz. Estar cerca de ti y... formar parte de algo, es lo que siempre quise. –

-Jumm, ¿Cómo que parte de algo? –

-Jexy, no te hagas el tonto, sabes que esa cosa horrorosa nos traerá problemas, ¿o no? –

-... ¿Cómo sabes tú eso? –

-¡Lo sabía! Nos traerá problemas, ¡¿No es así?! –

-Ehh... –

-Cuentame de eso ahora mismo. –

-Yaniss, hay cosas que el sólo mencionarlas traería problemas. ¿ Entiendes? –

-... – La súcubo guardó silencio tras mis palabras y luego desvió su mirada hacia abajo con cierta seriedad. - Entiendo... pero... ¿No puedes decirme un poquito? – Me preguntó poniendo una vocecita y haciendo pucheros, dedicándome una mirada de cachorrito.

-¡Okeeey, yo me voy de aquí! – Dije soltando mi sandwich y alejándome del mesón antes de que su ternura me matara.

-Ahay, Jexy, ¿Por qué tantos secretos? ¡No me gustan los secretos!... Bueno, si me gustan, ¡Pero no me gusta que no me los cuenten! – Exclamó enfada cruzándose de brazos. – Jmmmmm. –

-Yaniss, me encantaría decirtelo todo. –

-¡Pues dámelo! –

-¡Dije decirtelo! –

-Ah... –

-Pero no pienso hacerlo, es un problema mio... que no quiero que las alcance a ustedes. –

La pelirroja salió de la cocina y se acercó a mí aún con los brazos cruzados y la mirada abajo.

-... Está bien. – Dijo en un suspiro y levantó su mirada hacia mí. – De todas formas, amor, puedes confiar en mí y lo sabes. – Dijo, acariciándome la mejilla. Sonrió. – Pareces un tomate. –

-N-no es cierto. – Dije.

-Jiji. – Rió y se fue al sofá. – De cualquier forma estaba jugando contigo antes, enrealidad, cuando dije que eso de "formar parte de algo", me refería a algo así como... como una familia. – Dijo y empezó a sonar melancólica, esbozando una pequeña aunque triste sonrisa.

-¿Y Monet? O sea... rei... – Decía mientras me disponía a acompañarla en el sofá, apartándo un poco los pelos que había dejado la pegaso.

-Zury es mi amiga querida, pero no tenemos las mismas metas de vida. –

-¿A que te refieres? Digo, los miembros de una familia no tienen por qué compartir las mismas metas. –

-Me refiero, Jexy, a que ella, tarde o temprano se marcharía sin mirar atrás. –

-... –

-Ella iba a seguir su vida total y absolutamente independiente de la mía. Sómos amigas, siempre lo seremos, pero hasta allí. Yo la considero una hermana... pero ella a mí no. – Dijo y empezó a abrazar con fuerza un cojín, hundiendo su cara en él. - Nadie..., tú estuviste allí..., sabes... sabes como son. –

Vi a Yaniss aferrándose al cojín, y sentía como sú voz se acogía un poco. Empecé a recordar como se trataban todas las, digamos personas, de aquel sitio. ¿Recuerdan la actitud de Brenda? ... a gran escala. Nos habían dicho que las criaturas que ibamos a espiar no sentían piedad, tristeza, miedo, amor o lástima por absolutamente ningún ser vivo, ni siquiera hacia sus semejantes. Se aseguraron de dejarnos en claro que no debiamos mostrar ningún tipo de lo que llamaban ellos "sentimientos humanos", nos dijeron que sin importar los actos crueles e injustos que precensiasemos, debiamos mantenernos fríos, porque de no hacerlo, nos descubrirían y eso nos llevaría directamente a la muerte a manos de quien nos viese.

-Para mí algo siempre estuvo mal allí. Para ellos... era yo. – Su voz empazaba a quebrarse. – Y les creí. Intenté soportarlo, intenté ser como las demás... y cuando estaba empezando a acostumbrarme... apareciste tú. Disfrazado de... de una de ellas. – Levantó su rostro del cojín, y con unas pocas lágrimas recorriendo sus mejillas, esbozaba una sonrisa temblorosa.

Recordé en ese momento que..., junto con Dei, me tocó espiar y recolectar información sobre el grupo donde estaba Yaniss. Y yo estuve junto a Yaniss gran parte de mi estadia en aquel sitio, porque en su momento, ella me pareció... la más humana, y la que menos miedo me causaba.

-Aún sin pronunciar una sola palabra, en muchas oportunidades te preocupaste por mí y me ayudaste. Cosa que jamás hubiesen hecho las demás. Recuerdo ese día cuando mi estúpida presentación de posiones salió mal, luego de todo eso corrí a esconderme en mi habitación... –

Bajé la cabeza, recordándo lo que había pasado, los ojos llorosos de Yaniss al ser humillada por las burlas de todos en aquel salón, como temblaron sus labios y tragó saliva para luego fingir una risa, haciendo de que no le importaba fallar ni reprobar. Se hizo la fría y salió del lugar, pero yo sabía lo importante que eran sus deberes para ella, y no quería quedarme de brazos cruzados sabiendo cómo se sentía.

-Llorar. Es algo que ninguna de nosotras hacía. La única que lo había hecho era yo, y la última vez que pasó en público... yo era una niña... y ellos... me gritaron, me llamaron enferma, rara, traidora, creyeron que era de afuera. Me golpearon. Una y otra vez... ¡Me golpearon hasta que no tuve más remedio que controlarme para dejar de llorar!... Es por eso que cuando abriste la puerta entré en pánico, creí que ibas a gritar y llamar a las demás y todo volvería a pasar, intenté cubrir mi rostro y sonreir para fingir que nada pasaba, pero tú te acercaste. Cerré los ojos esperándo un golpe y lo que recibí fue un abrazo tuyo. No puedo explicar como me sentí en ese momento en el que me sonreiste y secaste mis lágrimas antes de que hubiese esa explosión, te fueses corriendo y tu disfraz se cayese. Jexy... tú... fuiste la primera persona en percibir mis sentimientos y no verlos como algo malo o feo, fuiste el primero en reconfortarme cuando más lo necesitaba. Es por eso que quería encontrarte. – Dijo volteando a verme. – Jexy, tú me haces sentir segura. Segura para ser quien soy, para decir lo que pienso y para mostrar mis sentimientos sin temerle a nada. No me importa si eres un tonto que no siente lo mismo. Yo... yo te quiero. Y eso es algo que no me pasa con nadie más. ¡Así que te aguantas! – Exclamó y se estiró para abrazarme.

-Eh... –

-¡No digas nada! Solo abrazo. – Dijo, hundiendo su rostro en mi costado.

-... – Respiré profundo. No tenía idea de todo lo que Yaniss había dicho, todo lo que había sufrido durante su crecimiento y todo lo que habían significado para ella aquellos pequeños momentos en los que estuve junto a ella.

Ese día entendí que... no importa quienes seamos, cómo seamos o lo que hagamos. Sin darnos cuenta, siempre, hay alguien a quien hacemos sentir feliz con nuestra sola presencia.

La abracé de vuelta apoyando mi cabeza sobre la suya, y antes de que me diese cuenta, la pelirroja se quedó dormida con sus brazos alrededor de mi torso.

Al principio creí que estaba en problemas, pero no tardó mucho en echarme del sofá a empujones y tomar el cojín de antes.

Reí en voz baja y fui a tomar mi sándwich.

Salí de la casa y vi a Dash sentada frente al risco, de frente a los últimos rayos del sol que se ocultaba en el horizonte. Intenté hacer el menor ruido posible a ver si estaba hablando sola como otras veces. Pero no. Había absoluto silencio por parte de la pegaso.

-"¿En qué estará pensando?" – Me pregunté.

Parte de mí respondió automáticamente "Equestria", y es que esto era lo más probable, digo, pocas veces había visto a Dash tanto tiempo inmóvil en un mismo sitio sin que estuviese dormida.

Decidí volver a dentro y pues... ya que estaba Yaniss dormida, no podía ver la tele, no tenía mucho que hacer... me puse a barrer la casa.

...

Al rato Yaniss se despertó y yo rápidamente dejé el cepillo en su sitio y me alejé de él como si no pasase nada.

-Jexy, limpiaste. – Dijo apenas se puso de pie y miró al suelo.

-¿Eh? No... –

-¡Ay, qué lindo eres queriendo ayudarme sin decir nada ~! – Exclamó achicando su voz y apretando sus cachetes con la palma de sus manos.

-También vivo aquí, ¿no? – Le dije extendiendo mis manos y encogiéndome de hombros, avergonzado por sus palabras.

-No muchos hombres dirían eso. – Dijo y luego se dispuso a ordenar el sofá. - ¡Uy! Que tarde es. – Exclamó al ver por la ventana y percatarse de la oscuridad. – Ya es hora de cenar, eso si no lo haces tú sólo, ¿eh? -

-No sé donde metiste todo. –

-Jm, como sea, ¿Dónde está Rigbon? No es que me preocupe por ella, sólo me parece raro que no esté fastidiando. – Dijo acercándose a la cocina.

-No lo sé, a mí también me parece raro que no haya vuelto, hace una hora estaba afuera, pero cuando volví a revisar se había ido. –

-Quizás se dio cuenta de que era una intrusa... –

-Volverá. A veces... es decir, ella ya ha hecho cosas así antes, desaparece y luego vuelve. Cuesta creerlo, pero Dash tiene sentimientos también, y supongo que irse a volar por allí es la única forma que encuentra de calmarse a sí misma. – Decía mientras Yaniss sacaba cosas de los gabinetes. – De todas formas no es normal, creo que algo en este día la hizo ponerse así. ¿Qué habrá sido...? – Me pregunté a mi mismo en voz baja, observando la noche a través de la ventana de la sala.

Yaniss se detuvo, cosa que me hizo voltear a verla.

-Creo que... –

-¿Eh? –

-Sí. –

-¿Qué cosa? –

-Volveré a usar el pan. – Dijo en voz baja, guardando parte de lo que había sacado de los gabinetes y sacando el pan.

-¿Me estás escuchando? – Le pregunté con cara de "really?".

-¿Huh? Creo que no, estoy... ¿Era importante? – Me preguntó sin quitar la vista de lo que hacía.

-Mmmm... Realmente... no, no tanto. – Dije, pues realmente era mucho pedir que Yaniss hablase conmigo sobre los problemas emocionales de la pegaso a la que tanto le tiene rabia.

-Um, está bien. Te avisaré cuando la cena esté lista. – Me dijo y luego se fue a sacar cosas del freezer.

-Okeei. – Dije y me metí a la habitación.

Quería dejar sola a Yaniss. ¿Por qué? No lo supe en ese momento, pero la sentí rara desde que mencioné el tema de que a Dash le pasaba algo.

Llevábamos poco tiempo de empezar a conocernos, pero si algo pude notar de ella, es que era muy empática y no podía quedarse de brazos cruzados al ver a alguien sufriendo de tristeza. "¿Podrá ponerlo por encima de sus celos y resentimiento?", pensé al echarme en mi cama.

...

Estuvo lista la cena, comimos, vimos televisión un rato, y la pegaso seguía sin aparecer. Mientras mi preocupación seguía, el tiempo continuó y se hicieron las once de la noche. Salí afuera e intenté revisar el cielo, pero Yaniss me dijo que era mejor que fuese dormir, mañana debía ir a trabajar temprano y no era buena idea que amaneciese cansado.

-Yo me quedaré a esperarla. – Dijo seriamente y me dio un abrazo. – No te preocupes. Ella haría cualquier cosa, menos ceder una victoria. – Añadió, refiriéndose a que la pegaso no me dejaría solo con Yaniss.

Sonreí al oír las palabras de la pelirroja y decidí seguir su consejo e irme a acostar. Me costó un poco conciliar el sueño, pero finalmente lo logré.

...

Desperté al escuchar la alarme del despertador. Me froté los ojos, tomé mi cepillo y salí de la habitación en dirección al baño.

-Buenos días, Jexy. – Me dijo la súcubo desde la cocina.

Hice un murmuro incomprensible y seguí mi camino. Luego de lavarme los dientes y la cara, regresé y pude ver como la cola multicolor de cierta equina alada se asomaba por un extremo del sofá.

-Te lo dije. – Susurró Yaniss pasando frente a mí rumbo a su habitación.

Sonreí y me acerqué para verla. Estaba dormida con su rostro entre las sábanas.

Volteé a la cocina y vi un plato cubierto sobre el mesón, deduje que era mi desayuno así que fui a por él. Cuando lo abrí sólo encontré un papel con algo escrito en letras mayúsculas: "Hazlo tu mismo".

Resoplé y entré a la cocina para sacar lo que quedaba de pan y hacerme un sándwich.

Momentos después Yaniss salió de la habitación y se acercó a mí.

-Jexy, creo que ya te diste cuenta, nos acabamos el pan, así que habrá que comprar más. Toma. – Me dijo, poniendo dinero sobre el mesón mientras yo comía.

-¿De dónde...? –

-No es tu problema. – Dijo la pelirroja, interrumpiéndome.

-Como sea. – Dije, tomando el dinero y poniéndolo en el bolsillo de mi pantalón.

-Por cierto. – Susurró, poniendo sus codos sobre la mesa y agachándose. – Creo que sé lo que le pasa a tu Rigbon. –

-... ¿Ah, sí? – Le pregunté en el mismo tono que usaba ella, acercándome un poco y dándole una mordida a mi sándwich.

-Sipi. Es... complicado. Aún necesito recolectar más información sobre lo que quiere decir. Pero anoche estuvimos hablando... bueno, intentándolo. –

-¿Tú hablando con ella así como si nada? –

-Oye, yo puedo ser diplomática si así lo quiero. –

-Ya, tú sí, pero ella..., ¿Qué brujería le hiciste? –

-Le invité una copa de vino. –

-Ah, ahora entiendo todo. –

-Como sea, Jexy, debes irte ahora mismo. –

-¿Por qué? –

-La voy a despertar para seguir hablando, y no quiero que escuches nada. –

-¿Por qué? –

-Creo que es algo muy personal y dudo que quiera que tú te enteres de ello. –

-Ah, yo no, ¿Pero tú sí?–

-Ya ves. –

-¿Por qué tan complicada? –

-Eso es lo que voy a averiguar, ahora vete. –

Yaniss se alejó del mesón y me hizo un ademán con su cabeza para señalarme la puerta trasera. La miré un momento y orbitando mis ojos me levanté de mi asiento y fui a por mí chaqueta para luego irme.

Me despedí de las dos antes de cerrar la puerta trasera de la casa y emprendí mi camino... hacia la ventana lateral de la sala. Era temprano y el Mazz se podía esperar unos minutos, además yo tenía curiosidad de saber qué era lo que le ocurría a Dash.

Intenté hacer el menor ruido posible y llegué a ocultarme a un costado de la ventana abierta.

Entonces escuché a Yaniss acercarse a la sala.

-¿Rain? – Dijo en un tono que apenas pude escuchar. - ¿Despierta? – Le preguntó en el mismo tono, aunque un tanto más alegre.

-Sí. – Respondió la pegaso, luego de soltar un gran suspiro.

-Estás muy pensativa, ¿Te pasa algo? – Preguntó la pelirroja.

-... Yo... jeje... no. – Respondió Rainbow, bastante relajada, pero con algo extraño en su voz. Evidentemente era mentira eso de que nada le pasaba.

Por otro lado, se me hacía súper extraño oírlas conversar así, quiero decir, tan pacíficamente.

-Oh vamos, Jexy no está. – Le dijo la pelirroja a la pegaso, intentando que esta le dijese lo que le estaba pasando por la mente. – Dime. – Insistió.

-No. – Dijo firmemente la pegaso. – No quiero. – Matizó.

Segundos después la escuché suspirar.

-¡No está! – Exclamó Yaniss.

Supuse que Dash quería asegurarse de que yo no la oyese.

-Bien. – Dijo Rainbow, resignada pero sin molestarse.

Luego se escucharon algunos papeles y murmullos que no alcancé a oír bien. Pasó un tiempo hasta que Yaniss gritó algo que escuché alto y claro.

-¡¿ESTÁS CASADA?! –

.

.

.

... Continuará.


Sé lo que estarán pensando, pero shhh...

Como se habrán fijado desde el capítulo anterior, a pesar de que los capítulos sean más cortos, estoy escribiendo estas pequeñas escenas donde los personajes están abriéndose y permitiendonos conocer más acerca de ellos y sus motivaciones. Quizás Dash sea lo más enigmático de todo por el hecho de que no habla español aún, y efectivamente este capítulo nos da una ligera muestra de que creíamos tener una idea de lo que fue la vida de Dashie fuera del ojo de la serie, pero en realidad, no sabemos ni la mitad de lo que hay en sus recuerdos. Lo mismo pasa con Yaniss, a pesar de que ahora se saben ciertas cosas sobre ella, aún guarda muchos secretos.

Todo lo iré desglozando conforme avancen los capítulos. En fin, ya dije ya, estoy cansado, así que chau xD, se me cuidan, les avisaré cuando tenga preparado y listo el proyecto de The Mansion, ya empecé a escribir, pero la verdad no es fácil. En todo caso chao, que me enrollo y debo dormir xD.