Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y a la Saga Crepúsculo.

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¡Hoooola de nuevo!

Sí soy yo de nuevo. Y os estaréis preguntando… pero esta pesada no había acabado ya con el FIC jajaja Exacto, pero como os dije en su día (que muchas lo pedisteis) os dejo el outtake de Caius.

Os situo que hace ya mucho tiempo que subí el capítulo (el 23, concretamente): Bella y Edward están separados después de la inauguración del Fantasía y Caius decide hacerse cargo de que Jake firme los papeles para cederle el Fantasía a Bella y venderle las acciones del Sublime.

Sin más os dejo con Caius y espero que os guste mucho. Ha sido divertido ponerse en la mente de Caius.

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CAIUS OUTTAKE: BELLA NO ESTÁ SOLA

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Estaba rodeado de gente que conseguía ponerme de mal humor con demasiada facilidad.

Obviamente cuando estas a cargo de una gran empresa, una pequeña proporción de individuos que consiguen darte el día siempre son tus trabajadores… Por suerte, desde que mis hermanos habían dejado la dirección y Edward era el dueño de Volturis & Cullen Assesment el ambiente laboral se había purificado y los conflictos se habían rebajado lo suficiente para que mi tensión no se elevara tontamente cada día de mi vida laboral.

Después existían ese grupo de estas personas que se dedicaban casi profesionalmente a sacarme de mis casillas. Como si yo fuera su hobbie… Normalmente siempre lo habían formado mis hermanos en exclusiva, eran un dolor en el culo y de los grandes, pero últimamente se había unido a ellos el imbécil de Jacob Black. Nunca me había caído bien, lo admito. Al principio había sido por motivos completamente banales, algo así como un conflicto de intereses debido a Bella, pero a medida que pasaba el tiempo me di cuenta que era él y su egoísta personalidad la que hacían imposible que alguna vez fuéramos a irnos de copas juntos o compartir más espacio que una sala de reuniones dónde se podía cortar la tensión cuando estábamos ambos en ella.

Y para terminar estaban esas personas a las que quería y aun así me ponían de mal humor. Y ese grupo tan exclusivo estaba integrado únicamente por dos seres: Edward Cullen e Isabella Swan. Llevaban dos semanas haciéndose mutuamente infelices por pura cabezonería y jugaban con fuego con el límite de mi paciencia. Había intentado darles su espacio, ser comprensivo y todas esas mierdas de psicología barata que Irina insistía en que debía hacer pero me tenían completamente harto. Estaban los dos destrozados y aun así seguían separados.

Edward había sido un capullo dramático no dejando a Bella explicarse después de pillar a Back besándola el día de la inauguración del Fantasía.

¡Con lo que habíamos trabajado para que todo saliese perfecto y ese imbécil de su socio le arruinó el día a Bella!

Y Bella…. Era la reina de la tozudez. No había conocido nunca a nadie con tanta capacidad para llevarme la contraria y que encima la continuara queriendo y apreciando tanto como hacía como con ella.

Desde el primer día que la conocí supe que había llegado a mi vida para quedarse. Nunca conseguí que me viera como algo más que un amigo, y aunque una parte de mí le hubiera gustado descubrir que tal podríamos haber sido juntos, había aceptado que era no me quería como tal y, a pesar de lo que mis hermanos pensaran, soy un caballero y siempre he sabido que un NO siempre era un NO. Desde ese día descubrí en Bella una gran amiga, quizás de las pocas reales que la vida me había brindado y no estaba dispuesto a verla sufrir. Ni mucho menos que alguien la hiciera sufrir si podía hacer algo que lo evitara.

Jacob Black se había ganado mi enemistad el día que decidió hacer infeliz a Bella.

El sonido de teléfono me sacó de mis pensamientos.

-Señor Volturis – escuché la voz de Tanya al otro lado de la línea lo que solo podía significar una cosa.

-Hazlo pasar – le respondí sin necesitar más explicaciones. – Y llámame Caius, déjate lo de señor para el engreído de Edward, él es tu jefe directo – bromeé con ella.

Tanya había sido de gran ayuda en todo el proceso de compra de la empresa a mis hermanos y ahora me estaba echando una mano con Black. Edward no se había equivocado cuando se empeñó en que fuera a ella la que contratáramos para su departamento, oponiéndose a la opinión de mis hermanos y el departamento de Recursos Humanos que preferían otro tipo de perfil más asentado y con más experiencia.

Desde el día que Bella me contó lo que le estaba sucediendo me había propuesto hacerle morder el polvo a Black y si alguien sabía todo sobre el proyecto del Fantasía y el Sublime, aparte de Edward, esa persona era Tanya y ella no había dudado ni medio segundo en hacer todo lo posible para ayudar a Bella.

-Adelante – sentí a Tanya cediéndole el paso a Black justo antes de abrir la puerta.

Back entró decidido, como en las otras ocasiones en que nos habíamos reunido durante estas dos semanas. Estaba siendo duro pero se equivocaba si creía que yo era de los que me rendía. Solo había conseguido que lo cogiera con más ganas y el día que cayera estaría delante de él disfrutándolo.

-Me gustaría decir que es un placer pero ambos sabemos que no es así – me dijo a modo de saludo mientras le indicaba que tomara asiento y yo hacía lo mismo.

Esta era la tercera reunión que teníamos desde que había conseguido que Bella me dejara hacerme cargo de todo. Tenía carta blanca y no pensaba malgastar una hora más de mi vida en este tío y mucho menos si eso hacía que Bella y Edward continuaran en ese limbo en el que vivían. Había intentado que ambos cedieran, incluso había estado a punto de hacer de celestino planeándoles una cita a ciegas, pero eran terriblemente cabezotas y no estaban dispuestos a hacerme caso.

¡Es que nunca nadie me hacía caso!

-Si hubieras aceptado nuestra propuesta hace una semana ya no tendríamos que estar viéndonos las caras, así que si buscas a alguien a quien culpar de esta penitencia no mires hacía mi – le respondí sin molestarme en mantener las formas. Era innecesario llegados a este punto.

-¿Nuestra? Querrás decir tuya… dudo que Bella tenga algo que ver en ello. – me rebatió petulantemente y quise acortar la distancia que nos separaba de un salto para quitarle esa sonrisa de un buen derechazo.

Me estaba comenzando a cansar de ese tono sabiondo al hablar de Bella. Siempre queriendo dejar claro que él la conocía mejor que nadie cuando no había nada más alejado de la realidad. Bella había cambiado y él no estaba dispuesto a darse cuenta que ya no era la muchacha a la que tenía completamente dominada.

-Y yo dudo que sepas nada de lo que Bella quiere de un tiempo a esta parte. – le dije intentando controlar mi rabia.

Fue rápido, tanto que si no estuviera entrenado a medir cada una de las señales de mis adversarios en el proceso de negociación no me hubiera dado cuenta, pero sus ojos se empañaron de una oscuridad. De pena.

Cada día que pasaba estaba más convencido que Jacob Black era como un animal herido. Estaba defendiéndose con miedo y rabia hasta su último aliento, pero lo que había en el fondo era una herida bastante profunda causada por el rechazo de Bella. Bien, alguien le debería haber enseñado a retirarse a tiempo y sobre todo a entender que cada persona es libre de tomar sus decisiones, en especial en el amor, y por mucho que no concuerden con lo que querríamos debemos aceptarlas. Él no había respetado la decisión de Bella, y ahora pagaba las consecuencias.

-¿Y tú si lo sabes? – me atacó. Un animal herido.

-Bastante mejor que tú. Pero no estoy aquí para mear encima de Bella para ver quién la conoce mejor…. – intenté enderezar esta reunión a lo realmente importante.

-Veo que has asumido que eres un perdedor… Me sorprende que después de todo lo que la perseguiste simplemente asumieras con tanta facilidad su rechazo– insistió.

Quería provocarme y no le iba a dar el placer de conseguirlo.

-Sí, es lo que sucede cuando respetas a las mujeres y no intentas imponer tu voluntad. Yo elegí no perder a Bella y valorarla por lo que ella estaba gustosa de ofrecer, su amistad. Pero eso es algo que tú no entenderías nunca, ¿no? – contesté ponzoñosamente porque podía aceptar muchas cosas pero que él se atreviera a darme lecciones respecto a Bella no era una de ellas. – Y ahora sí, no estoy dispuesto a hablar nada más contigo que no sea esto – le dije acercándole la carpeta con nuestra oferta.

Black mantuvo mi mirada pero al final se cansó y tomó lo que le ofrecía.

No era idiota así que tardó muy poco en darse cuenta que lo que había escrito era exactamente lo mismo que las veces anteriores.

-Estás de broma. Esto es lo de siempre – me recriminó.

-Lo es… porque lo que te pedimos es lo justo y no pienso moverme ni un milímetro – le aseguré.- Renuncia al Fantasía y tendrás tu parte del Sublime. Ambos sabemos que ni monetaria ni emocionalmente has invertido mucho en el nuevo restaurante.

-¡Y tú que sabrás! – se encabritó moviéndose nervioso en su asiento – Os puedo llevar a juicio por lo que estás intentando hacer. Además dudo que Bella esté de acuerdo con esto. – se enfadó tirándome los papeles a mi dirección airoso.

Bufé por enésima vez intentándome controlar pero cada vez me era más difícil.

-No te atrevas a continuar mencionándola como si te importara su opinión o su bienestar cuando con tu mierda la vas a dejar en la ruina si es que consigue pagarte por algo que es de ella. – solté sin poder evitarlo cuando lo vi con esa postura orgullosa como si nada de esto fuera su culpa y fuera él la víctima.

Por un instante pareció que capté su atención y esa fachada se rescrebrajo volviéndome a enseñar al hombre detrás de estas acciones. Un hombre que estaba herido de amor.

Aproveché ese momento.

-Puedes presentar esa denuncia… al fin y al cabo eres un ciudadano libre, créeme que Bella no está sola y se defenderá con los mejores abogados de la ciudad. Quizás ganes tú o lo haga ella… veremos. Pero no olvides el precio de todo el proceso judicial… y no me refiero al dinero. Estás haciendo daño a Bella, pero de momento ella te guarda una fidelidad que no mereces y no le ha contado nada a nadie de tu peculiar praxis en los negocios. Pero cuando esto salga y la prensa se haga eco… podrás soportarlo… dejar de ser una de las promesas de la cocina a ser… esto….

-¡Qué sabrás tú!- me interrumpió.

-Bastante más que tú, sinceramente. Es mi mundo y lo manejo excelentemente, no lo olvides. No has jugado limpio y yo tampoco lo haré si decides continuar haciéndole daño a Bella. Firma esos papeles y ahórrate las miradas de decepción en la cara de tus familiares, amigos, en la de Bella. Aun estás a tiempo, sal de esta sala sin zanjar este maldito asunto y será tarde.- le aseguré.

Lo había intentado por las buenas, no por él sino por Bella. Esta era su última oportunidad. Me había cansado de hacer el papel de poli bueno. Ese normalmente era Edward no yo y dudaba que esta vez me parara en mi intento de hundir a Black.

Después de un largo tiempo mirándome como si me quisiera asesinar se levantó ligeramente hasta coger los documentos que habían quedado olvidados en medio de mi mesa y con más rabia de la necesaria los firmó.

Se levantó de su asiento dispuesto a irse de mi despacho sin despedirse. No me molestaban sus modales, tenía todo lo que necesitaba de él pero había algo que quería que le quedara cristalinamente claro.

-Black… Tendrás tu dinero antes de acabar la semana, te lo garantizo. – me daba igual los gritos de Bella si tenía que poner cada céntimo de mi bolsillo lo haría pero este hombre no iba a continuar rondando más en la vida de mis amigos – Y a partir de ahora quiero que sepas que Bella no está sola… Ella es fuerte y sacara los negocios adelante, pero Edward y yo estaremos a su lado a cada paso que dé para ayudarla y protegerla si es que hay alguien que quiere hacerle la vida imposible de nuevo. – le aseguré por si decidía resurgir de sus cenizas - Lamento que no hayas sido lo suficientemente valiente para querer vivirlo a su lado. – acabé.

Su espalda se agitó como si estuviera cogiendo aire fuertemente y sorprendiéndome se dio media vuelta.

-Yo también lo lamento. – sentenció con pesar en voz antes de irse definitivamente.

En el fondo no éramos tan diferentes.

Jacob Black comenzó siendo un gran amigo de Bella hasta que se enamoró de ella en el momento menos oportuno. La había tenido toda la vida y él decidió cambiar su relación en el instante en el que el corazón de Bella pertenecía a otro hombre. Yo, en cambio, comencé mi relación con Bella rendido a los pies de una mujer inteligente, independiente y a la que mis millones le eran absolutamente indiferentes y acabé siendo ese amigo en el que te apoyas cuando más lo necesitas.

La vida son los momentos que la componen y las decisiones que tomamos ante ellos. Algunas nos alejan de los nuestros despiadadamente y otras nos acercan a personas que cambian nuestro mundo por completo.

-Señor Volturis… quiero decir Caius… Esto… ¿Novedades? – vi como Tanya me llamaba desde la puerta impaciente por saber cómo había acabado esta reunión.

-Llama a Bella… la quiero mañana aquí a primera hora. – le dije con una sonrisa, la primera en muchas semanas haciendo que la joven secretaria de Edward me respondiera de la misma manera.

Y ahora solo queda lo más difícil… Que esos dos idiotas dejen de caminar en círculos y vuelvan a estar juntos.

Iban a conseguir que me salieran canas por su maldita culpa…. Solo esperaba ser el puñetero padrino de su primer hijo.

Me lo había ganado a pulso.

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