Mi mandíbula casi llega al suelo al escuchar esas palabras. "Rainbow Dash casada", ¡¿CÓMO?!
Me aferré al marco de la ventana intentando escuchar la conversación que esas dos estaban teniendo en el sofá de la sala, pero lamentablemente habían bajado el tono de sus voces. Quizás Rainbow regañó a Yaniss por grita; era lo más probable. De cualquier forma ellas seguían hablando allá adentro y yo no conseguía entender ninguno de sus murmullos; me estaba desesperando, quería saber si era verdad o mentira, ¿Cómo era posible que Rainbow estuviese casada? Tenía que ser cosa de Yaniss, no… no daba crédito a nada, no sabía qué pensar ni qué creer, ni siquiera sabía si debía importarme o no.
Estuve un rato esperando a que Yaniss volviese a pegar un grito; pero nunca pasó. Se me hacía tarde, ya debía irme al trabajo lo cual me desesperaba aún más. Finalmente decidí dejarlas tranquilas, respiré profundo y pensé "Son sus cosas, si tengo que enterarme de algo, lo haré al tiempo. No importa.".
Abajo de la montaña me encontré con Mazz. Le conté lo ocurrido y no tardó mucho en decirme algo que ya había pensado: Que era cuestión de que Yaniss no la habría entendido bien. Quizás tenía razón, quizás Yaniss si estaba exagerando, pero… había cosas que me hacían pensar lo contrario. Por otro lado, cuando Dash me contó sobre su vida aquel día que decidió abrirse, día antes de que ocurriera lo de la regla treinta y cuatro, no mencionó nada sobre un amor, sobre una boda, ni sobre nadie importante para ella en ese sentido. Pasó completamente de Soarin, pero eso no… ¿Estaba casada con Soarin?, pensé, quizás por eso tenía tantos problemas con él y en sus sueños lo maltrataba. No se me haría raro.
En cualquier caso eso me tuvo pensando toda la mañana hasta que regresé a casa.
-¡Jexy! - Exclamó Yaniss echándoseme encima apenas abrí la puerta.
-¡Yaniiiss! -Respondí al saludo devolviéndole el abrazo.
-Jex. - Dijo la pegaso desde el sofá sin despegar su vista de la tele.
-Dash. - Respondí su "saludo" mientras dejaba de abrazar a Yaniss para irme a la cocina a beber agua.
-¿Cómo te fue? ¿Mazzy se portó mal contigo? Dímelo y le pego. - Me decía la pelirroja, flotando a mi lado, acompañándome muy cerca de mí.
A estas alturas ya no intentaba alejarla, era un caso perdido.
-¿Qué? No, o sea... todo fue bien hoy. Fernando está mejor, Ale está… pues normal, y Mazz sigue siendo Mazz. - Respondí mientras me sentaba y apoyaba mis manos sobre el mesón. - ¿Y tú qué me cuentas? - Le pregunté devolviéndole una mirada inocente.
-¡Oh! nada, estuvimos aquí charlando un ratito. -Me dijo mientras toqueteaba mi calva cabeza.
-¿Y qué averiguaste? -
-¿De qué hablas? -
-De ella. - Dije inclinando mi cabeza hacia el sofá.
-¡Oh! Lo olvidé. Verás, Jexy, ehmm… - Decía, poniéndose un poco nerviosa.
-¿Ajá..? -
-Ella…, bueno. -
Yaniss empezó a desviar la mirada y conforme intentaba hablarme su respiración se entrecortaba.
-¿Estás llorando? - Le pregunté al notar sus ojos. - ¿Yaniss? -
-¡Déjame! Eres un… ¿Por qué? de-de todos los idiotas en este mundo, justo tú…tienes que... ay…¡No puedo! ... adiós. - Exclamó sacudiendo sus manos al borde del llanto y se fue corriendo a encerrarse en su habitación con sus manos cubriendo su rostro.
-Vaya. ¿Y eso? - Me pregunté sorprendido al ver que Yaniss se había quebrado en un abrir y cerrar de ojos, "¿que habrá pasado? ¿Qué le dijo Dash?" pensaba, con la mirada fija en la puerta de la habitación.
Me acerqué y toqué un par de veces.
-Yani… -
-Jexy, déjame un momento por favor. ¿Shi? - Me pidió del otro lado de la puerta con una voz chiquita y afligida.
-Eh… está bien. - Dije y me viré hacia la sala donde estaba Rainbow echada en el sofá mirando tele con una sábana encima.
Caminé hacia ella y la saludé. Me respondió con una sonrisa y luego me acomodé al otro lado del sofá para sentarme a ver la televisión con ella.
…
A lo largo de la tarde noté a Rainbow un poco rara. En ocasiones la pillaba mirándome de reojo, se reía sola y fijaba su mirada al suelo en varias ocasiones olvidándose de que yo estaba ahí. Yo simplemente la observaba sin decir nada, pero…, noté que no parecía la misma Dash de antes. Me puse a pensar y me percaté que desde hacía unos días su forma de tratarme cambió un poco. Me retaba menos y su agresividad no era la misma, su humor tampoco, de hecho estaba un poco más seria que antes. ¿Qué le habrá picado?, me preguntaba mientras le dedicaba una mirada.
Ella se dio cuenta y de la nada decidió bajarse del sofá y salir de la casa para volar hacia quien sabe donde. Sin decir nada y sin siquiera sacar la lengua o algo. Sólo se fue. Y Yaniss no salía de la habitación.
Intenté llamar a la puerta de la Súcubo pero supuse que se quedó dormida o quien sabe, simplemente no hubo respuesta.
Suspiré pesadamente y decidí hacerme un sandwich con los panes que había comprado en la mañana.
Y mientras yo pensaba en cosas como "Dashie está triste, ¿En serio se había casado?, ¿Qué tengo que ver yo con eso?, creo que estoy usando mucho jamón… no importa.", salió Yaniss de la habitación.
-Jexy, no me estaba masturbando. - Dijo firmemente sin que nadie le preguntara.
-Ehh, yo no dije nada. -
-Da igual, no lo estaba haciendo. - Insistió y se sentó frente a mí.
-Está bien. - Dije, concentrado en mi sandwich.
-Me… ¿Me puedes hacer uno? - Preguntó la pelirroja.
-¡¿Ahh?! - Exclamé con malicia. - No sé, tú tienes manos y podrías hacértelo tu sóla, ¿no?… -
-Bueno, si, pero… -
-¿Pero qué? -
-Es que... mis manos… yo no… o sea…¡Hazme un sandwich! - Exclamó enojada.
-¿Cual es la palabra mágica? - Le pregunté burlonamente y entonces ella apoyó las manos sobre el mesón para acercarse a mi rostro.
-Ma-ma-lo. - Dijo lentamente con los ojos cerrados y luego se acomodó en su silla nuevamente mirándome enfadada.
-... Toma. - Dije exhausto y le obsequié el sándwich que había hecho para mí.
-Que amable eres, Jexy. - Dijo la demonio feliz, con un tono un tanto irónico en sus palabras.
-Seh, seh… - Decía mientras me disponía a hacerme otro sandwich.
-Esto…, Jexy. - Me llamó la atención un poco apenada.
-¿Y ahora? - Pregunté con un poco de desdén, volteándome a ver que quería la pelirroja.
-¿Me lo puedes dar en la boquita? - Me propuso poniendo su voz chiquitita y agachándo su cabeza para verme desde abajo.
-¿Por qué? - Cuestioné, un poco mosqueado.
-Es que no quiero tomarlo con mis manos y… -
-¡O vamos, todos aquí sabemos que no te importa llenar tu sandwich de...! -
-¡Jexy, por favor! -
-¡Está bien, ya! -
-¡Vagina! - Exclamó cerrando su puño con emoción.
-¿Y ahora que dices? -
-Uhm, no sé, pensé que sonaría bien como grito de victoria. ¿A que sí? ¡Vagina, lo logré! ¡Es perfecto! -
-No, no lo es. -
-Uhmm, vagina. - Suspiró triste, haciendo pucheros.
-¿Por que tienes que escoger esa palabra? -
-¡Bueno, pene pues! -
-Uhm, ¿ves? eso suena mejor. -
-¡Que machista eres! -
-Oye, no es mi culpa que usar pene como expresión, suene mejor que usar vagina-¡¿QUE MIERDA ESTOY DICIENDO?! ¡¿Por qué hablamos de esto?! -
-Sólo dame de comer y cállate. Eres un cochino. - Dijo y se dispuso a apoyar sus codos sobre el mesón, abriendo su boca y mirándome fijamente.
-Toma. - Le dije, acercándole el sandwich.
-Eso es, ponlo frente a mis labios lentamente. - Me decía en voz baja, mientras cerraba sus ojos y juntaba sus hombros alzándose hacia donde yo sostenía el pan.
-Menos mal que el pan es cuadrao o esto sería más raro de lo normal. - Susurré para mí mismo.
-Vamos, ponlo en mi boca de una vez, quiero probarlo. -
-¡Yaniss, por favor! - Exclamé apenado.
-¿Qué pasa? ¿Qué he dicho? -
-O sea… - Dije mirándola con cara "¿qué te pasa?"
-¡Jexy, ¿quieres metermelo en la boca de una maldita vez?! -
-¡Está bien, toma! - Exclamé y le acerqué el sándwich a la pelirroja
-¡Ñam! -
-Carajo. - Dije totalmente apenado.
-Jijiji. - Rió la pelirroja para luego tragar. - Adoro crear tensión sexual para hacerte sentir incómodo. - Confesó alegremente con la boca llena mientras yo pegaba mi frente del mesón.
-Lo sabía. - Dije resignado aún con mi cara viendo contra el mesón.
-¡Es que eres tan tierno! -
-Déjame en paz. - Le pedí y ella mordió el pan de mi mano.
-Ño. - Dijo y tragó. - ¡Jexy! Una preguntita, ¿tú tienes segundo nombre? -
-Jéxust es mi segundo nombre. -
-¿En serio? -
-Sip. -
-¿Y por qué lo usas en lugar del primero? Eso es raro. -
-No me gusta mucho el primero. -
-¿Y…? -
-Cyril, ese es mi primer nombre. -
-¿Cyril? -
-Cyril Jéxust. -
-Cyril parece nombre de chica. Entiendo por qué no lo usas. Aunque es lindo. -
En eso, entró la pegaso por la puerta de enfrente.
-... Hola. - Dijo, fingiendo una sonrisa para nosotros.
Dió unos pasos hacia la sala, dio una vuelta alrededor de la mesa de centro y luego decidió irse a su habitación.
-¡Esa Dachi! - Exclamé acercándome a ella y alzando mi mano en plan "¡Chócala!".
La pegaso se detuvo en seco y me miró confundida por un segundo.
-Jeje. - Rió y chocó su pezuña con mi mano. - Jex. - Dijo yéndose a su habitación.
-Mmmmmm… - Murmuraba Yaniss mirándome fijamente entrecerrando sus ojos.
-¿... Qué? - Pregunté agraciado.
La pelirroja suspiró. - Quizás… no lo sé. - Dijo y desvió su mirada con una sonrisa melancólica.
-¿Quieres decirme qué pasa con ella de una vez? - Inisistí en querer saber sobre la situación de la pegaso.
-... Tú… moriste. - Me dijo, volteando a ver mis ojos fijamente.
-... ¿Eh? -
Empecé a pellizcarme para probar que sentía dolor y aún estaba vivo.
-Detente, tonto, no es eso. - Me dijo tomando mi mano y alejándola de mi brazo.
-¿Entonces a qué te refieres? -
-Pues… verás… en resumidas cuentas, Rainbow… mucho antes de llegar aquí, se enamoró profundamente de un poni. Se casó con él. … - Mientras hablaba, los ojos de Yaniss empezaban a aguarse. - Al poco tiempo de eso,... él murió. Y tú… de alguna manera le recuerdas a ese poni. Por eso está así. Todo lo que ella ha tenido que soportar a raíz de esa pérdida, ese gran muro de indiferencia que construyó entre sus sentimientos y el resto de su vida, se desploma al revivir lentamente en su cabeza... los recuerdos de aquellos momentos junto a quien más ha querido en su vida. Me pongo en su lugar y... - Lágrimas brotaban de los ojos de la pelirroja mientras hablaba y fijaba su mirada en el mesón, apretando sus brazos como si intentase abrazarse llena de impotencia. - No puedo creer que ella haya tenido que pasar por todo eso, no tenía idea de que…yo creí que ella no… - Decía entre sollozos, mientra se llevaba las manos al rostro negando ligeramente con su cabeza.
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… Continuará
oh guao!
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(Pal yutubi? claru no hay pe2)
