WELCOM BOIIIIIIIIIISSSSSS, Aquí os tiro el capítulo, debo irme! espero que les guste aunque es un poco sosito pero pues al menos conocemos un poco más a la mujer de los ojos cereza DX


-¡Tú! - Exclamó la pegaso celeste al poni extraño.

Él volteó, y cómo no podía a ser de otra forma, los colores se difuminaron, centrando nuestra atención en los dos ponis, que se encontraban a un costado de la carretera. La mente de Rainbow reconstruyó perfectamente al susodicho, quien al girarse provocó en nosotros una sensación cálida muy difícil de explicar, era como un punzón pero... de alegría.

-«Cielos...»- Pensó Yaniss.

-«¿Qué pasó?»-

-«Lo recuerda con una precisión que da miedo; su imagen es fija, ¿Te das cuenta? Incluso su amiga-novia temblaba mucho y cambiaba de apariencia. Este… Bueno, creo que no le puso las alas.»-

-«Quizás sea un poni terrestre; en ese caso, tienes razón, es… es sólido.»-

El poni de pelaje azul marino y ojos verdes, miró a Dash extrañado durante unos segundos hasta que pareció reconocerla, llevándose un casco la cabeza, sujetando un sombrero que llevaba y que cubría su oscura melena. Sonrió levemente y enseguida fuimos transportado a otro recuerdo.

Estábamos ahora viendo hacia una caída muy alta, asomados por una barandilla metálica. Volteamos y a juzgar por la cantidad de ponis en el sitio y el globo sobre nosotros, estábamos en un zeppelin. Dimos un par de vueltas por el lugar y bajamos hacia una especie de comedor donde, como no, Rainbow se acercó para pedir algo y luego fue a sentarse a una mesa cercana. Como niña pequeña, la pegaso empezó a jugar con el menú hasta que se le cayó al suelo.

Apenada miró hacia los lados y luego, disimuladamente, lo recogió y decidió esconder su cara detrás de él. Luego de unos segundos, asomó su mirada por encima y vimos al mismo poni de antes, mirándola con una sonrisa cargada de ternura desde otra mesa. Ella respondió con un suspiro y una sonrisa despreocupada, bajando el menú y mirando hacia otro lado, dando golpecitos a la mesa con sus pezuñas.

Los siguientes minutos fueron muy de tontear, ya que por momentos sus miradas se cruzaban, en ocasiones el la pillaba a ella y en otras era al revés. La pegaso sonreía con la mirada baja, agitada, como si quisiese ir hacia allá pero negándose al mismo tiempo, como si estuviese nerviosa.

-«¿Pero no se las follaba a todas? Mírala, tonteando con la mirada como una humana quinceañera.»- Pensaba Yaniss mientras la pegaso movía fuertemente de un lado a otro su cabeza.

-«Para mí que no le convence, digo, es un poni extraño que le sonríe así de la nada.»-

-«Pero si es su esposo.»-

-«Pero eso ella no lo sabe aún.»-

-«[...]… ¿Te das cuenta de lo bonito del significado de lo que hemos dicho?»-

-«¿Qué?»-

-«Olvídalo.»-

Llamaron a Rainbow, su comida estaba lista así que fue a buscarla. Al llegar y tomar la bandeja, sentimos como se armaba de valor con la intención de ir hasta la mesa donde estaba aquel poni, así que se giró y empezó a buscarlo con la mirada.

No lo encontró.

La pegaso recorrió el lugar con su bandeja sostenida por una de sus patas delanteras, esquivando ponis e intentando localizar la mesa donde estaba el tonto de las miraditas. Pero no hubo suerte. Rainbow suspiró resignada y se fue a sentar nuevamente en su mesa de antes. Observó durante unos segundos el sitio donde antes estaba el poni y con frustración le dió un ligero y repentino golpe a la mesa. Bufó y se llevó lo que había pedido a la boca, masticándolo con rabia. Mientras comía podíamos percibir sus ideas de que quizás el poni estaba arriba, pero tampoco quería seguirle, no quería parecer desesperada ni tampoco creía que él lo valiera, seguro era otro baboso más, no quería seguir perdiendo el tiempo, pero más allá de eso… ¿Tenía miedo?

-«¡Vé y fóllatelo en un baño de una vez, por el amor de… tu Dios poni extraño multiracial!»- Sentí a Yaniss pensar muy fuerte, no sé bien cómo.

-«Celestia.»-

-«¿Así se llama su Dios?»-

-«Diosa, más respeto. Aunque en realidad es princesa.»-

-«Cómo sea. No entiendo porque...»-

-«¿Pero no ves que tiene miedo? Pobrecita.»-

-«Lo sé, puedo sentirlo, es una mezcla entre narcisismo y desconfianza. Es muy rara. » -

-«Todas lo sois.»-

-«[...]... Ya verás cuando despertemos. » -

La pegaso se puso de pie, alejándose de la mesa aún sin terminar su plato. No pensaba con claridad, y sólo tenía en mente una cosa, "encontrar a ese idiota y" puntos suspensivos, porque mientras iba a buscarle no parecía tener claro que haría al encontrarle, pero aún así quería encontrarlo y le daba igual hacer el tonto cuando estuviese frente a él.

Al subir a la cubierta del barco volador, la pegaso se dio cuenta de que ya había llegado al destino, y todo el mundo estaba bajando. Empezamos a sentir ansiedad al ver a todos esos ponis bajar uno detrás de otro, sin lograr divisar al que nosotros buscábamos. Miramos hacia todos los que aún seguían en el barco, hacia donde todos se estaban yendo y hacia las escaleras por las que habíamos subido, pensando en que había que decidir dónde buscar rápido, si quedarnos, si irnos, "no podía haberse alejado tanto". Además de todo eso el orgullo golpeaba diciendo que estábamos haciendo el tonto por un idiota que a nadie le importa. Pero ya el asunto empezaba a ser personal y el no encontrarle podía herir más el orgullo de la pegaso que el no hacerlo.

Rainbow decidió volar, mientras un guardia le gritaba cosas como si no estuviese permitido hacerlo, buscábamos con la mirada entre los ponis de los alrededores, entonces bajamos, el guardia se nos acercó y pasamos de él completamente, yéndonos hacia una torre, bajando y llegando hacia una salida que daba a una calle, no lo vimos, subimos de nuevo, tomamos otro camino, la misma historia, Rainbow se vio tan estresada y jodida que aleteó bien fuerte como para desahogarse y suspiró llevándose los cascos a la cara.

Vergüenza. Impotencia. Y odio hacia sí misma por haber dudado antes de salir a buscarlo.

-«… Me suena esa situación.»- Pensaba Yaniss.

-«...»-

-«Es como cuando iba en autobús y vi a un chico...»-

-«Pensé que te ibas a referir a cuando nos esfumamos de Eizur como todos unos pros del espionaje.»-

-«¿Qué dices? Si menuda armaron cuando escaparon. Además enterarme de quién eras no era difícil, teniendo en cuenta que tu cuello tenía precio»-

-«Vale. vale. Sigue con tu historia del autobús.»-

-«No tiene más, sólo se bajó y se me perdió. Hubiese sido bien aunque realmente no lo necesitaba.» -

El recuerdo regresó al anterior, donde estábamos mirando a aquel poni a la cara. Parecía que Rainbow por fin lo había encontrado, quién sabe cuánto tiempo después.

-Hola. - Dijo él ofreciéndole una cálida sonrisa a la pegaso.

-¿Eres… el… estabas en el…? - Decía Rainbow sin concretar nada.

-Sí, y tú… ¿tú eres tú? ¿Tú estabas...? - Decía él sin tampoco concretar un carajo.

-Sí. - Contestó Dash, quedándose callada, y luego de unos momentos mirando hacia un lado.

Ambos se esquivaban la mirada porque la situación era incómoda de cojones.

-¿Y… ? - Decía él en un intento de romper el hielo. - ¿Cómo te llamas? -

-¿Yo? Rainbow… Rainbow Dash. - Contestó la pegaso un tanto descolocada como si le extrañase que no le reconociese, con un tono de "soy yo, la única e inigualable, no escuchaste un 'CLANK' hace años? era el molde, que se rompió cuando nací.". - ¿Y tú? -

-Me llamo Bladestorm. - Respondió el poni terrestre extendiendo su casco hacia la pegaso.

Dash contestó y él sonrió.

-Un placer conocerte, Rainbow Dash, creo que he escuchado de ti aunque… ahora mismo mi cabeza es un lío, debo llegar a una reunión. Lo siento de verdad, no tengo tiempo... - Decía el Blade avergonzado por tener que dejar a la pegaso atrás mientras se daba la vuelta para irse por su camino.

-¡Espera! - Exclamó Rainbow casi por inercia provocando que el poni volteara sorprendido. - Yo… -

-¡Señorita! - Gritaba un poni acercándose con unas alforjas. - … Olvidó… sus… su compra. - Decía jadeante el poni que aparentemente venía de la tienda de la cual Rainbow había salido antes.

Entonces sacó de las alforjas una bolsita que le entregó a la pegaso dejándola a un lado de ella.

-Gracias. - Dijo Rainbow un tanto nerviosa. - Lo siento. -

-No hay problema, ya he hecho el ejercicio de esta mañana. - Dijo el poni antes de retirarse.

Rainbow tomó su bolsita y miró a Blade un tanto apenada.

-Jeje… - Rió provocando que la bolsa se cayese de su boca y regando por el suelo su contenido.

La pegaso se quedó atónita un par de segundos antes de echarse hacia atrás y cubrirse la cara con sus alas.

-«… Me gusta. Es sutil. Muy sutil.»- Pensó Yaniss. -

-«… ¿Por qué me da la impresión que son condones? Es Rainbow que me está diciendo que son condones, ¿No?» -

-«Es toda una romántica. Podría enseñarte un par de cosas.»-

-«Para ti esto sería como un ramo de pollo frito o algo así ¿no?»-

-«Uh, pues... sí. ...Más o menos. Estás aprendiendo, Jexy. Me gusta.»-

Rainbow reaccionó, tarde, pero lo hizo, recogiendo las pequeñas cajas y metiendolas de regreso a la bolsa y luego a la alforja que llevaba, quedándose con la cabeza gacha. Luego la levantó mirando al poni de ojos verdes con una amplia sonrisa de "que alguien me dispare en el pecho y que sea pronto".

-Ehh… hay que ser precavidos, supongo. - Dijo el poni un tanto incómodo. - Con una vida sexual activa… -

-¡No, yo…! -Exclamó Rainbow interrumpiendo a Blade y quedándose callada de golpe como si lo siguiente que iba a decir la haría quedar peor. - … -

El poni se quedó expectante ante lo que podría concretar Rainbow, pero finalmente esta no dijo nada y sólo volteó su mirada como cagandose en todo lo cagable.

-Bueno yo… debo irme, en serio, lo siento mucho. - Decía el ojos verdes mientras se daba la vuelta y empezaba a caminar.

Rainbow lo rodeó y empezó a andar hacia atrás mientras miraba al poni.

-¿P-podríamos olvidar todo eso? … ¿Y empezar de nuevo?... ¿De alguna manera? - Preguntaba muerta de vergüenza.

-Um, claro, podríamos vernos más tarde en Hoofie Coffee. ¿Te parece bien? -

-Vale. -

Rainbow dejó de andar hacia atrás y dejó ir a Blade.

-Nos vemos entonces. - Dijo amablemente este.

-Adios ~. - Contestó la pegaso.

La Rainbow del recuerdo se excusaba a sí misma con la idea de arreglar la mala primera impresión que había dado; pero la del presente, nos hundía en una vorágine de emociones.

-«¿Por qué se ha fijado en él? No lo entiendo.»- Pregunté.

-«El amor es un misterio, Jexy, quizás… ni siquiera ella misma lo sabe hoy día.» -

-«Mmm...»-

Diferentes y cortos recuerdos rápidos de ellos dos pasaron frente a nosotros antes de detenerse en la cafetería donde Rainbow y Blade estaban hablando.

La pegaso hacía tonterías con un sorbete y él se reía al verla. El poni parecía bastante tranquilo, no se comportaba como uno pensaría que lo haría alguien en quien Dash se fijaría.

-¡Oye! - Exclamó Rainbow, contenta, llamando la atención de Blade, quien estaba bebiendo de su café.

-¿Dime? - Contestó parando de beber y fijando su mirada en los ojos de la pegaso.

-¿A dónde ibas esta mañana? Tengo curiosidad. -

-Oh, pues… -

-¿Con tu novia? - Preguntó Rainbow en tono de broma, volviendo a deleitarnos con su sutileza.

-¿Qué? No, una audición, yo... toco el piano. - Respondió el poni no muy contento pero aún así sonriendo al final.

-... ¿En serio? ¿Cómo? - Preguntó la pegaso, sorprendida de lo que acababa de escuchar. - Creía que apenas los dragones podían con ese instrumento. -

-Muchos ponis lo hacen. -

-Oohh, bueno, la verdad es que no sé mucho, más bien nada sobre ese mundo. Soy más de deportes y esas cosas, no es por presumir, pero soy muy buena. La mejor. -

-La gran Rainbow Dash. - Dijo él, haciendo énfasis en sus palabras al alzar un poco su cascos.

-Esa soy yo. - Dijo la pegaso alzando el mentón con orgullo y cerrando sus ojos.

-Jeje. - Rió el poni colocando su casco sobre una cucharita que estaba dentro de su taza de café y empezó a menearla. - Yo hago lo que puedo, no soy especialmente bueno. De hecho ayer mi audición no valió para nada. - Empezó a menear con más rapides el café. - ¡Perdona! Eso es pesimista, quiero decir, al menos participé, eso es bueno, ¿No? Fue divertido. … - Rectificó Blade volteando a ver a Rainbow, quien lo miraba fijamente sin decir nada.

La mirada despectiva de la pegaso puso un poco nervioso al poni haciendo que este parara de agitar su café.

-Rain… -

-¡Así hablan los perdedores, Blade! - Exclamó ella, rompiendo su silencio.

-¿Ah sí? - Dijo él, bastante confuso y nervioso.

-¡Claro! Un ganador acepta sus derrotas, aunque duela, y… te quemes por dentro. No las cubre y adorna con tonterías como participar y divertirse. -

-No digo que no acepte que fallé, pero… -

-Eso es mentira. -

-¿Eres telépata ahora? -

-Jajaja, nooo, es que si lo hubieses aceptado no te centrarías en intentar ser "positivo" respecto a ello. ¿O estoy mal? -

-... Está bien, quizás me siento mal por no haber quedado en... -

-¡No! -

-¿No qué? -

-Yo no me sentiría mal. -

-¿Por? -

-Si no lo he conseguido es porque no estoy preparada para ello. Y eso no me pone triste, me alivia, porque así evito hacer el ridículo en frente de todos intentando lidiar con algo para lo que no estoy preparada. -

-... No lo había visto así. ¿Pero qué hice mal? ¿En qué fallé? -

-Allí es donde debes atacar. -

-¿Y si no hice nada mal? -

-¿Entonces por qué no quedaste? -

El poni la miró fijamente durante unos segundos.

-[...] ... Creo que tienes razón. - Dijo, resoplando y frunciendo el ceño un tanto pensativo mientras desviaba la mirada, quizás pensando en su audición.

-He pasado por muchas competencias, créeme, al final te das cuenta de que el único motivo por el cual no ganas tus batallas, eres tú mismo. Incluso cuando alguien es mejor que tú, es asunto tuyo, de nadie más. - Concluyó Rainbow dándole un sorbo a su taza de café. - ¡Aaah! -

-¿Qué pasa? - Preguntó el poni, observando a la pegaso con preocupación.

-Bi dengua… - Respondió la peli arcoiris en un tono bastante tierno sacudiéndose una lágrima del ojo.

El poni rió relajado.

-Está caliente… - Dijo.

-Dia, be di cuenta… - Repuso la pegaso molesta.

Él se partía mientras Rainbow lo miraba con ganas de echarle el café encima.

-Disculpa, no es… jajaja, no es que me esté burlando, es que me la estoy pasando muy bien. -

-Ummm… -

-Oye, no sé si me equivoco, no leo mucho revistas pero… no eres tú la de… -

-Sí, sí, elementos de la armonía, la princesa es una pesada asocial y aburrida. Bueno, lo era antes de que yo llegara a su vida, soy muy de cambiar vidas ¿Sabes? -

-... Eheh... Yo me refería a un anuncio que vi una vez, sobre alguna bebida. -

-Ah…Jejeje… con que así se siente Applejack. -

-¿Quién? -

-¡Exacto! - Exclamó la pegaso y empezó a reírse descontroladamente.

Blade la veía como si estuviera loca, con una sonrisa un tanto incómoda mientras esperaba que ella se calmase de una vez.

-Bwajajaja… ¡Aaaaaahhhjajajaha!... me mataba. No le digas que dije eso. -

-¿Está bien? -

-Jeje, me gusta cuando no me conocen. -

-¿Por qué? -

-Antes era genial, pero… me cansé de idiotas, ¿si me entiendes? -

-Supongo, ser famoso puede ser agotador, yo… no puedo decir que me gustaría, pero tampoco me disgustaría serlo. -

-Que te reconozcan es bonito. Y hay muchos ponis maravillosos que son un amor y realmente te hacen sentir que has hecho algo bien, pero… -

La pegaso hizo silencio y suspiró.

-Detesto que me idealicen. Algunos ponis se olvidan que soy normal, incluso yo lo hago, pero que yo lo haga no me afecta tanto como cuando alguien me saca en cara mis defectos como si no debiera tenerlos. Lo hablé mucho con Twilight, pero... paso de esos ponis. Foto, autógrafo, y adiós. -

-... Entiendo lo que dices, pero aún no estoy seguro de donde me suenas. -

-¡Salvé Equestria! -

-Ohhhh, así como lo hizo… -

-Cállate. -

-... Perdona, es que la han salvado tantas veces que ya… -

-Sí, lo sé, ni yo estoy al tanto ya. -

-Pero… ¿No estás en los wonderbolts? Creo recordar a un amigo hablar de alguien parecido a ti. -

-Parece que vives debajo de una roca, ¿no? Bueno, yo estuve un rato allí en sus filas. -

-¿Lo dejaste? -

-... Ese es otro tema del que ahora no quiero hablar. Pero, sí, lo hice. -

-Entiendo. Bueno, si ya no salvas al mundo ni haces espectáculos ¿Qué haces? -

-En eso estoy; buscando trabajo. Es... complicado. - Dijo la pegaso chocando repetidamente sus cascos. - ¿Tú que haces? ¿Sólo tocas el piano? -

-No, eso es un pasatiempo, me gusta tocar pero honestamente estoy muy lejos de tener el talento para ser un pianista de concierto; tampoco quiero serlo. Busco participar en obras y musicales por el ambiente, me gusta la idea ayudar a infundir emociones con lo que toco. -

-Eso es lindo. -

-Trabajo en un restaurante, de cajero. No es la gran cosa pero… -

-Oye es un trabajo. - Repuso Rainbow agraciada.

-Si, jeje. -

Nos trasladamos fuera de la cafetería, y el par de ponis estaban hablando conforme caminaban bajo la cálida luz del atardecer.

-¿No has pensado en unirte a una banda? - Preguntó Rainbow.

-Umm, la verdad es que no, ¿Las bandas usan pianistas? -

-No lo sé, es un instrumento, ¿No? -

-Pues quizás eche un vistazo. -

-Jeje. -

-¡Oye! Una cosa que quería decirte antes... -

La pegaso volteó a verlo con curiosidad.

-Aunque haya pasado de enterarme bien del asunto, no menosprecio lo que hiciste por todos nosotros. De pequeño yo quería ser policía o bombero por ese tipo de cosas, al final la vida da demasiadas vueltas y te pone donde debes estar, ¿No? -

-Sí… sí lo hace. -

-No soy lo que de pequeño quería ser, pero soy feliz; y me alegra mucho que existan ponis como tú, que sin venir a cuento en sus vidas, las arriesgan, y para salvar ponis que quizás como yo, ni siquiera se molestan en saber quienes son realmente. Más allá de tus razones, lo hiciste; y creo que te admiro por eso. -

-... Gracias. - Respondió Rainbow ante las amables palabras de Blade.

La actitud de la pegaso era contraria a la que yo creí que encontraría, ella no actuaba como si mereciera esa admiración ni mucho menos, todo lo contrario, la encontraba más humilde, en sus palabras y en los sentimientos que reflejaba, ¿Había madurado? ¿O le habría pasado algo que la hizo cambiar? ¿Dónde coño estaba nuestra Rainbow orgullosa y molesta?

-Hhh… Bueno yo… -

-Tengo que irme. - Dijo la pegaso interrumpiendo al poni.

-Yo igual. - Agregó este.

-Fue un gusto conocerte, Blade. -

Dash sonrió, extendiendo su casco hacia él.

-Igualmente, Rainbow. - Respondió el poni correspondiendo el saludo y la sonrisa.

Ambos ponis, un tanto dudosos se dieron la vuelta y segundos después caminaron cada uno hacia su destino sin mayor reparo.

-«¿Y ya?» - Preguntó Yaniss. - «¿Y la boda? ¿Y la luna de miel? ¿Y el sexo salvaje sobre el piano qué? Me han timado, estoy decepcionada completamente. Como cuando bajé los batalones de aquel tylem.»-

-«… ¡Yaniss deja de ser gráfica!» -

-«Pero si no puedes imaginar nada.»-

-«Bueno pero...»-

-«Jijiji, te molesta que hable de mis experiencias con otros.»-

-«No es eso. »-

-«Mm Ya.» -

-«En todo caso, Rainbow me contó que era capitana de los wonderbolts, y aquí dice que lo dejó.»-

-«Recuerda que esto es el pasado.» -

-«Si, pero, ¿Por qué se retiró? ¿Y... por qué volvió?... ¿Y cómo…?»-

-«Luego cuando despierte puedes preguntarle lo que quieras, ahora necesitamos que siga recordando hasta que él hable con una ella del presente, quiero decir, una ella que sabe que él murió, no un recuerdo. »-

-«¿Podemos forzar eso?» -

-«Ahora mismo no se me ocurre el cómo, supongo que llegado un punto ocurrirá por su cuenta. »

-«Está bien.»-

-«Dicho esto, es pianista, ¿Sabes que significa eso?» -

-«¿Que cosa? Lo único que noto es que su nombre no va nada con lo que hace.» -

-«… ¡Pues que seguro que es bueno usando sus pezuñas para…!»-

-«¡Yaniss para!»-

-«Espera, ¿Cómo los ponis hacen para…? ¡No tienen dedos! ¡Oh, ¿Acaso...?!»-

-«¡Yaniss!»-

-«Perdón perdón perdón, me detengo, ya, roca, zanahorias, Uy. ¡Aaaaah!»-

Yaniss siguió intentando controlar su indecorosa mente con relativo éxito, mientras Rainbow nos mostraba recuerdos flash de su vida con Blade: charlas, comidas, salidas, yo me preguntaba, qué era lo que al final había pasado, la duda de Rainbow y los wonderbolts, ¿cómo se iban a encontrar de nuevo si no se dijeron nada sobre un próximo encuentro? ¿Cuál sería el desenlace? ¿Más allá de todo lo que una pareja pueda ser, que lo había convertido a él en alguien tan importante para ella? Tarde o temprano, quizás Rainbow decida contarnos gran parte de todo eso, tal vez más adelante en sus recuerdos, o quizás una vez despiertas y habiendo pasado el tiempo y supiese hablar español. La cosa por el momento, era simplemente esperar.

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...Continuará.