Lo primero que hice al abrir mis ojos fue buscar desesperadamente un lápiz para tratar de escribir lo poco que mi memoria había retenido sobre las cosas que You me dijo. No me esperaba que dijera algo importante tan de repente. Pero cuando encuentro el lápiz, ya no recordaba nada.
-¡Demonios!
Dijo dos nombres, ¿o eran lugares? Ya no puedo recordarlo, pero para la próxima estaré atento.
Debo salir a trabajar. Ya son las 6, y debo decir presente en las oficinas a no más tardar de las 7. Una ducha rápida, dos panes y un café muy cargado me ayudarían a sobrevivir uno de los tantos días a los que voy a laborar con apenas dos o tres horas de sueño.
Bajo las escaleras, doy la vuelta de la esquina, y empiezo a andar hasta la parada del autobús. Entonces, mientras espero mi transporte, resuena en mi mente la voz de You:
-Sakurauchi-san y yo, al principio, no nos llevábamos tan bien.
¿Mm? ¿Qué? ¿Sakurauchi? Me suena de algo.
Abro mi morral y busco detenidamente. El pequeño folleto que encuentro dice:
"Mrs. Sakurauchi se presenta éste sábado en el Gran Teatro. No pueden perderse ésta espectacular función."
Había dos reseñas de dos tipos, uno que ya entrevisté y me dejó un grato recuerdo, y otro con el que aún quiero tener una entrevista. Éstos dos son pesos pesados en la industria de la música clásica, y hablaban muy bien de recitales anteriores de Mrs. Sakurauchi.
Aunque estaba sorprendido por ésta coincidencia, me dejaba aún más anonadado el hecho de escuchar voces. ¿Me estaré volviendo loco? ¿O es sólo mi subconsciente jugándome bromas?
Debe ser lo segundo, si un periodista pierde el juicio, pierde su trabajo.
-Tal vez debería conversar el tema con alguien.
El tipo con el que quería hablar, primero se iba a burlar, luego me daría unos consejos muy tontos, y al final, al analizar mi situación y pedirle encarecidamente que me crea, me aconsejaría sabiamente. Estoy seguro de todo lo anterior, menos de lo último. Lo conozco desde antes de ir a Numazu, después de todo, es mi amigo.
¿Qué acababa de decir? ¡Wow! ¡Sorprendente! Por un momento sentí que recordé algo, pero de repente lo olvidé. Esto nunca había pasado antes. Por lo menos lo compartí con alguien, se lo dije a él. ¿Lo recordará Sam? Oh, bueno, creo que no. Pero al menos yo no olvidaré la sensación de felicidad que sentí por unos segundos. ¡Yousoro~! Aquí y ahora debo ir a preparar mi desayuno, pero me tomaré mi tiempo, al fin y al cabo, a excepción de Sam, no hay nadie aquí. Así que no hay quién me apure. ¡Ah el horizonte se ve tan lindo cuando amanece!
La próxima vez que venga Sam, le diré que vayamos juntos al acuario.
Mientras You pensaba todo ésto, en su interior hacía todo lo posible para intentar sonreír y estar entusiasmada. Estar sola, a fin de cuentas, no es una experiencia muy agradable. Una deidad observaba ambos mundos atentamente, parecía estar divirtiéndose.
