Capitulo 6: Ayudar es un baño milagroso
Leonia hoy se despertó por un propósito: Todos los días veinticinco del décimo segundo mes del calendario thunderiano, ella iba al pueblo, a pedido de su padre, hacer varias actividades con el pueblo de Thundera.
Ella sólo hizo su higiene, tomó su café, terminó su higiene y colocó una ropa simple y modesta. Un simple vestido de seda azul oscuro, sin detalles y corto, con cuello solitario y una media pantalón negro consigo misma en las piernas. Sus cabellos permanecían sueltos, pero su tiara * denunciaba su posición como princesa de thundera, pero ella no se importó con eso. El padre de ella siempre decía para mantener en la cabeza entonces, tenía que obedecer al padre que tanto ella lo admiraba.
- Alteza, vamos a ir junto contigo. Tenemos que estar seguros de que estar seguros. - decía uno de los guardias detrás de ella en un tono serio.
- Me disculpen, pero sé que me vuelvo sola. ¿Voy a desacatar mi orden? - preguntó Leonia, con un poco de rabia en su mirada.
- Claro que no, sino sólo por cuestiones de seguridad. Alguien puede robar y ... - Respondía uno de los guardias, en tono medio preocupado.
- De ladrones yo sé cuidar muy bien. Gracias, queridos. Sólo vuelvan a sus posiciones. - Dice ella, apenas dejando una pequeña sonrisa traslada y volviendo hacia el establo.
Ellos no se atrevieron a desacatar y ella tomó uno de los montes thunderianos y junto a dos bolsas grandes con algo y una mochila en su espalda, corrió con él fuera del palacio real y el primer lugar que fue, fue un orfanato.
Y así que ella llegó allí ...
- Alteza, es un honor venir a nosotros. Espero que se sienta acomodada. - Dice una de las cuidadoras que vino a recibir. Una mujer adulta medio gorda, pero de gran humor.
- Jejeje ... no te preocupes! Es un honor enorme estar ... - decía Leonia, con su típico buen humor, hasta que dos gatitos correr por debajo de ella. - aquí.
- Cuidado, niños. ¡Usted está frente a la princesa! - Dice la otra cuidadora para los gatitos que habían pasado por debajo de la Leonia. Esta era un poco más joven, de estatura magra y un poco más alta que la princesa.
Pero tan pronto como oyeron la palabra "princesa", todos se callaban y miraban estáticos para ella.
- LA PRINCESA LLEGÓ! - Gritaba uno de los huérfanos para todos los demás, en un tono alegre.
- YEEEEEEEEEEHHHHHH ! - Todos ellos empezaron a gritar de alegría y correr hacia Leonia.
Así que Leonia los vio corriendo hacia ella y agarrándose en sus ropas, ella apenas se río de ellos. Ellos la recordaban en su época de infancia. Una infancia donde los jefes de los otros reinos no intentaban poner en la cabeza de su padre, la idea de que ella se casara con un rico príncipe de buen partido.
- Jejejeje ... calma. He traído juguetes para ustedes que no juegue más y una historia maravillosa. - Dice ella, riendo bajito y mirando a todos los niños.
- HISTORIA PRIMERO! - Gritaba a uno de los huérfanos.
- JUGUETES PRIMERO! - Gritaba otro huérfano para ella.
Ella estaba concentrada en los huérfanos, pero más adelante estaba una gatita con dos gatitos. Esta gatita estaba siendo molestada por ellos. Y ella sólo caminó hacia ellos, y tan pronto como se dieron cuenta de que la princesa estaba en dirección a ellos, se detuvo con sus actividades con la gatita.
- ¿Quieres contar la historia junto conmigo en mi regazo, niña? ¿Cuál es tu nombre? - preguntó ella, arrodillándose para la niña para verla bien.
- Me llamo Kalyssa ... princesa. Es sí. - Respondió tímidamente a la niña.
- Bueno ... entonces cuento la historia primero y luego vamos a los juguetes. - decía Leonia en un tono bien alegre y tirando a un sillón, dejándole en su regazo y abriendo el libro para que la niña Kalyssa contara la historia.
Una hora se pasó después de que ella contara la historia.
-... Y así, el valiente rey, así que aprisionó al monstruo terrible para él nunca más aterrorizar thundera, volvió a su reino. Y así, él, su esposa y su pueblo, vivieron felices por muchos y muchos años. Fin. - Termina Kalyssa de contar la historia, luego, con la princesa cerrando el libro.
Los niños y las cuidadoras batieron palmas para la historia de Leonia, pues ellos sabían que el "valiente rey" era Leon-o y el "monstruo terrible" era Mumm-ra. Hasta que un huérfano levanta la mano.
- Puedes hablar. - Dice la princesa, mirando alegre a quien levantó la mano.
- No entendí la parte de Pumyra. ¿Dónde está ella? - preguntó el niño huérfano.
- Sus cenizas fueron llevadas por la marea de la playa junto con sus otros huesos, pues saben que por tradición thunderiana, traidores no tiene un descanso pacífico y nunca deberían tener **. Como ella fue muerta por el rey por haber traicionado a su nación, ni siquiera merece entierro. - Respondía ella, en un tono serio, pero no tanto para no asustar a los niños.
- Alteza, ¿y por qué me invitas a leer contigo la historia? - preguntó Kalyssa, que salía del cuello de ella.
- Bueno ... noté una cosa. ¿Tenía unos dos chicos molestándote, si? - Le preguntó Leonia, en tono pensativo.
La gata sólo estuvo de acuerdo.
- Pues bien ... ustedes no pudieron arrancar la respuesta a esa pregunta que se está haciendo ahora? - Volvía de nuevo a preguntar sobre ese asunto.
Hasta que una de las huérfanas levanta la mano.
- Puedes hablar. - Dice la princesa, mirando atentamente a una gatita que levantó la mano.
- Yo ... no sé si está segura mi respuesta, pero ... aprendemos un poco con la historia que ... nadie es mejor que nadie o superior a nadie. El rey fue lo suficientemente modesto ... para repartir su comida a los otros thundercats, y ... aunque era rey ... no le importó comer poco. - Respondía a la gatita, sorprendiendo a todos ya la princesa.
- Sí, papá siempre ha sido modesto, humilde y gentil con todos sus súbditos. - Dice ella a todos los huérfanos allí presentes, recordando alegremente la personalidad de su padre. Alguien que sacrifica cuerpo y alma por su pueblo y pone la vida de sí mismo por encima de la vida de los demás, porque si es para él morir, Leonia quedaría en su lugar.
- Ok ... pero ¿qué tiene que ver con el hecho de estar jugando con ella? - Dice uno de los gatitos que estaban antes molestando a Kalyssa, de brazos cruzados y con cara de "poco importa".
- Porque, en primer lugar, ella se puso triste. Y broma que rinde tristeza no es broma. Es alguien tratando de arrancar la sonrisa de alguien para sustituirlo por tristeza, como modo de sentirse superior. Y eso es totalmente equivocado. Como ella habló allí, la historia ya dejó clara una lección general: Nadie es mejor que nadie y todos se equivocan algún día. Quien sepa aprenda a respetar a sus colegas de orfanato ahora con esa lección de vida. Porque todo el mal que usted planta, podrá rendir frutos de azar en su vida futura. - Explica la princesa sabiamente en un tono bastante tranquilo con todos.
Todo el mundo se atrevió a quedarse callado y mirar feo al chico. Y mientras él, apenas se quedaba quieto, pues él vio que él nunca más debe molestar a cualquiera si no quiere cosechar frutos de azar en el futuro ***.
- Dejando ese clima pesado de lado ... ¡HORA DE LOS JUGUETES! - Dice Leonia, cortando el clima y levantándose alegre para la distribución de juguetes.
Los huérfanos nuevamente se levantaron para ver los juguetes que la princesa trajo.
Después de largas horas en el orfanato, ella se despidió de todos los niños e incluso ganó una flor de un niño y un hermoso diseño de ella misma de otro niño. Dos regalos que por más que sean modestos, ella amó, pues la flor fue cosechada con mucho cariño y simbolismo y el diseño fue hecho con mucho amor.
Y así, ella tomó su caballo, y partió. En el caso de que se trate de una persona, Y después de horas, estaba casi oscureciendo y ella volvió al palacio, pues hacer actos de buena voluntad por voluntad propia, era un baño de bendiciones de los dioses para ella. Y Leon-o, viendo esas buenas acciones que ella siempre hacía cada día veinticinco del duodécimo mes, estaba seguro: Thundera en el futuro tendría la mejor reina del mundo.
