Y bien, finalmente nos volvemos a encontrar. Espero que hayan disfrutado leyendo el último capítulo tanto como yo disfruté escribiéndolo. Antes de continuar, quiero utilizar este espacio y aprovechar de responder las reviews que me han dejado, no piensen que me he olvidado de ustedes ;). Aquí vamos: Rockroll star: Creo que ya te contesté, pero es mejor asegurarse ;) El método que menciono es derivado de algo llamado "PNL" o "Programación Neurolingüística". Puedes buscar en google algo más sobre el tema, estoy seguro de que lo encontrarás interesante. more-chan: Espero que la conti no te haya decepcionado, me alegra saber que te gusta mi historia, y gracias por el fav! Ten por seguro de que no la voy a dejar tirada. Saa-Alicia-chan: Muchas gracias! Realmente trato de ser lo suficientemente descriptivo cuando escribo, y la verdad soy algo perfeccionista, es decir, trato de que tanto los personajes sean lo más cercanos a la serie posible como que las situaciones que relato sean realistas. Ya llegó la actualización que pedías, así que espero que la hayas disfrutado. Espero tu próximo review. PD: ¡Viva el Cuba Libre! Ghost iv: Jajaja, ya ves que tal resultó el asunto. Gracias por comentar, ya sabes, en algún momento tienen que progresar ;). jessy moon 15: Me alegra que te haya gustado! Y sí, el "cuando quieras" iba muy bien con el momento jaja. Mei Fanel: Gracias! De veras, también es mi capítulo favorito en lo que va de historia.


Capítulo 5: Resaca

El sol se colaba, radiante, por la ventana de la habitación de Ichigo, provocando que toda la pieza estuviera iluminada. El pelinaranja se encontraba profundamente dormido, pero la fuerte luz que llegaba sobre su rostro provocó que frunciera un poco el ceño, antes de abrir los ojos lentamente, parpadeando varias veces en el proceso. ¿Dónde estaba?... El pelinaranja se incorporó levemente, mirando hacia su alrededor. Se encontraba en su casa, lo que provocó la segunda pregunta: ¿Cómo mierda había llegado? Sus recuerdos se cortaban poco tiempo después de haber bebido el vaso lleno de alcohol en el juego ese, y el dolor en su cabeza no le ayudaba precisamente a concentrarse. Mierda… definitivamente se había pasado anoche, y el dolor de cabeza se encargaría de recordárselo durante las siguientes horas. Era como si le hubiesen dado un hachazo en la mitad del cráneo, no se sentía con ganas de nada. A regañadientes, se levantó en dirección al baño, con la clara intención de darse una buena ducha y lavarse los dientes al menos unas tres veces, estaba muy consciente de que el hálito que debía de tener podría desmayar a alguien. Esta vez se acordó de llevar sus ropas para cambiarse. Mientras le daba a la llave del agua caliente, trató de recordar algo más, alguna pista que le indicase como fue que llegó a su casa. Se acordó de que se puso a jugar Play con Keigo, y de que luego empezaron a jugar a esa cosa de las cartas… ¿Cultura Chappystica era? No se acordaba. Luego recordó que Keigo hizo una pregunta sobre Rukia… se sonrojó levemente con el recuerdo. Estaba seguro de que por culpa del alcohol había confesado, sobrio nunca le hubiesen podido sonsacar algo así. Aunque ahora que pensaba en la pequeña shinigami… ¿Le habría visto en mal estado? Recordó que no había tenido ninguna llamada por parte de ella, algo que lo sorprendió levemente, pero no demasiado. Seguramente su viejo o alguna de sus hermanas le habían comentado cuáles eran sus planes, y por una vez, decidió dejarlo en paz. Suspiró. No sabía por qué, pero tenía el presentimiento de que pasaba algo por alto algo importante relacionado con la pelinegra. No es que pudiese hacer mucho ahí, en la ducha, así que dejó de darle vueltas e intentó relajarse un poco, aunque fuera por unos pocos minutos.

Rukia suspiró, mientras se volvía a recostar en su cama dentro del armario. El cabeza de chorlito al fin se había despertado, y a juzgar por la expresión de su cara, debía tener una jaqueca de los mil demonios. Sonrió. Se lo merecía por el atrevimiento que tuvo anoche… bajó la cabeza, pensativa. ¿Qué habría impulsado a Ichigo a actuar así? Claro, el alcohol era la respuesta más obvia, pero Rukia no podía evitar pensar que quizás hubiese algo más. Después de todo, Ichigo podría ser cualquier cosa, pero estaba segura que no era del tipo que andaba besando a cuanta mujer se le cruzara por delante cuando se emborrachaba. ¿O quizás sí...? Sacudió la cabeza. ¿Qué le importaba a ella? Lo que ayer pasó fue un simple accidente, nada más que eso. Claro, a veces Ichigo lanzaba comentarios algo arrogantes, pero Rukia estaba segura de que Ichigo no consideraba tener nada con ella. No es que a ella le interesase, tampoco… ¿Cierto? Al principio no estaba segura, pero ayer se dio cuenta de que el pelinaranja estaba totalmente ebrio, él era la última persona que verías hablar mal en condiciones normales, por lo que definitivamente no podía tomar seriamente nada de lo acontecido anoche. Se preguntó si acaso se acordaría de algo. La verdad, lo dudaba, aunque tendría que asegurarse. Una sonrisita llegó a sus labios. Si el Ichigo que conocía se acordaba de lo sucedido, era seguro que haría todo lo posible por evitarla, una, por la vergüenza (por muy arrogante que actuase, Rukia sabía que en el fondo era una simple ovejita inocente) y otra, por seguridad personal, para tratar de evitar la paliza que debería darle. Aunque ahora que lo pensaba, ¿realmente se la merecía?... Quizás no, después de todo no estaba en sus cinco sentidos cuando cometió el acto, y la resaca parecía ser un castigo suficiente. Lo dejaría pasar… por esta vez.

Ichigo salió del cuarto de baño viéndose bastante mejor que cuando entró. Se había puesto unas zapatillas blancas bajas, unos jeans celestes, junto a una polera morada, y un cinturón blanco. También se había asegurado de lavarse bien los dientes y lavase varias veces la cara, a pesar de que tuviese un dolor de cabeza enorme, de ningún modo iba a dejar que los otros se dieran cuenta. Lentamente bajó las escaleras, para encontrarse a su familia almorzando. Su padre, Yuzu, Karin, y también la enana.

- Buenos días.

- Buenos días – dijeron todos, en un tono de voz normal. Al parecer había tenido éxito en su plan de pasar inadvertido. Sin embargo, no se dio cuenta de que Rukia lo miraba atentamente, en busca de alguna indicación sobre el incidente de anoche.

- Eh, Ichigo, ¿a qué hora volviste? – le preguntó Isshin, mientras se llevaba otro pedazo de carne a la boca.

- Creo que como a las 7 de la mañana, no me fijé en el reloj – dijo Ichigo sin complicarse. Obviamente no tenía idea como había vuelto, así que trató de decir una hora que no lo pusiese en algún apuro innecesario.

- Ya veo. ¿Qué tal lo pasaste? ¿Había alguna chica linda por ahí? ¿Tuviste la oportunidad de finalmente dejar de dar pena y perder tu virginidad de una vez por todas? – dijo Isshin con toda la normalidad del mundo, mientras masticaba un pedazo de carne especialmente jugoso.

Tanto Karin como Yuzu miraron a su padre con una mezcla de vergüenza y enojo, mientras Rukia no pudo evitar empezar a desternillarse de la risa con la cara de Ichigo. Este, por su parte, miraba a su padre con una cara de incredulidad absoluta, mientras pensaba cual sería la muerte más dolorosa que podría causarle. - ¡¿Pero a ti que mierda te pasa, viejo degenerado? – gritó. - ¡Qué te importa lo que haga, más encima no había ninguna chica en esa casa, era una junta de amigos! – dijo, con la vena en su frente a punto de estallar.

- Oh, ¿así que te van los hombres? Es una lástima, siempre pensé que serías el primero en darme el privilegio de tener nietos… supongo que tendré que resignarme a que tus hermanas hagan lo biológicamente correcto – dijo Isshin, con media sonrisa y un deje de decepción en la voz. Karin parecía estar a punto de golpearlo, pero su hermano se le adelantó.

- ¡AAAAHH, VIEJO DEGENERADO, ME LAS PAGARÁS! – dijo Ichigo, al mismo tiempo que se lanzaba con la intención de conectar un golpe en el rostro de su eterno torturador, pero, sorprendentemente Isshin simplemente movió su cabeza levemente, esquivando el golpe con facilidad. Ichigo se quedó de piedra al ver a su padre esquivarlo tan fácilmente… ¿Todavía estaba tan afectado por el alcohol? Por su parte, ambas hermanas se encontraban igualmente sorprendidas, nunca habían visto a su padre moverse así.

- ¿Qué sucede, Ichigo? Estas realmente lento, no creas que serás capaz de tocarme un pelo con intentos tan patéticos como ese – dijo Isshin, con una sonrisita arrogante. De pronto, Rukia tuvo la seguridad que de ahí provenía aquella característica de Ichigo.

- Ahhh, no vale la pena – gruñó Ichigo, a la vez que volvía a la mesa, y empezaba a cortar furiosamente el pedazo de carne que tenía en su plato. Isshin, simplemente mantenía la sonrisa mientras miraba a su hijo, aún enojado. Le encantaba sacarlo de quicio, y debía admitirlo, había mejorado bastante en el transcurso de los últimos meses, aunque no lo suficiente.

Ichigo terminó su plato rápidamente y se levantó de la mesa. – Estaré en mi habitación – murmuró, a la vez que volvía a subir las escaleras. – Permiso, gracias por la comida – dijo Rukia, a la vez que también subía escaleras arriba, ahora era su oportunidad para poner en aprietos a Ichigo, y no la iba a desaprovechar.

Ichigo, por su parte, había prendido su computador y se disponía a abrir su facebook. En realidad nunca supo que fue lo que le impulsó a tener uno, supuso que el hecho de que todos los demás tuvieran uno tuvo bastante que ver, ya se había cansado de tener invitaciones en su e-mail. Vio un par de notificaciones, pero no eran nada importante, tan solo unos comentarios en una foto que habían sacado en el instituto. Después de revisar su muro y comprobar que no había nada nuevo, cerró su sesión. Sabía perfectamente que no debía pasar más tiempo del necesario en aquella página, o se volvería como sus amigos, adictos que pasaban horas metidos sin hacer nada productivo. Justo en ese momento llegó Rukia a la habitación, cortando su tren de pensamiento.

- Ey, cabeza de mandarina, ¿Cómo amaneciste? – le preguntó la Kuchiki.

- Bien, ¿por qué iba a ser de otro modo? –respondió Ichigo. En el fondo esperaba que Rukia se hubiese dado cuenta, aunque no recordara nada de lo sucedido.

- ¿Pues debido a que anoche llegaste ligeramente ebrio? – dijo Rukia con una sonrisita. Ichigo simplemente levantó una ceja.

- ¿Alguna objeción, señorita? – dijo, con claro sarcasmo en la voz.

- No me hables así, idiota – dijo la pelinegra, frunciendo el ceño.

- Perdona, enana, me dejé llevar. ¿Así está mejor, medio metro? – ahora Ichigo estaba sacando la artillería pesada de ironía, aun sabiendo las posibles consecuencias, que no se hicieron esperar.

- Idiota – musitó Rukia, golpeando a Ichigo en la cabeza, y dejándole un doloroso chichón. – Y pensar que me preocupé por tu estado – terminó, claramente molesta.

- Sabes que no hace falta, puedo cuidarme solo – refunfuñó Ichigo. Rukia se limitó a suspirar, mientras recorría con la vista la habitación. De pronto observó la mochila de Keigo, y recordó su plan. Ahora sería el mejor momento para llevarlo a cabo.

- Eh, Ichigo.

- ¿Qué pasa ahora, enana?

- ¿Te importaría decirme de que trata esta revista? – dijo Rukia, sosteniendo en la mano la Playboy que Keigo había comprado, y con una mirada inocente en el rostro. El color rápidamente dejó el rostro de Ichigo, que abría y cerraba la boca sin articular sonido. Mirando alternadamente a Rukia y a la revista, finalmente logró articular una frase coherente.

- Ejem… - carraspeó. - ¿De… de donde sacaste eso, Rukia? – preguntó, inseguro de si realmente deseaba conocer la respuesta.

- Pues… ayer la traías en tu mochila, junto con esto – dijo la pelinegra, con una leve sonrisa, a la vez que sacaba la botella de Coca-Cola de la mochila de Keigo.

Mierda. Bastaba con que se emborrachara una vez y el lío era instantáneo. Ichigo suspiró, tratando de ordenar sus pensamientos y darle una respuesta coherente a la shinigami.

- Guarda eso, no quiero que nadie lo vea – dijo, refiriéndose a la botella. – Con respecto a esa revista… bueno… - continuó, tratando de encontrar las palabras adecuadas. – Podríamos decir que es una revista de entretenimiento – dijo, tratando de sonar lo más natural posible.

- ¿Entretenimiento? – preguntó la shinigami. ¿Cómo es eso? ¿Acaso vienen juegos como crucigramas o algo así? – dijo, mientras ojeaba las páginas de la revista, llena de mujeres desnudas. – No veo nada por el estilo, ¿se supone que se entretienen con esto? – dijo, mientras daba vuelta la revista para mostrarle a Ichigo la imagen de una mujer con atuendo de enfermera, en una pose muy sugerente. De pronto el color pareció volver a la cara de Ichigo, quien se sonrojó notoriamente con la imagen. – Ehh… sí, podríamos decir algo así.

- ¿Cómo? – preguntó de nuevo Rukia. – No le veo la gracia. ¿Qué le encuentran de divertido? – preguntó.

Ahora Ichigo estaba sufriendo de verdad, mientras trataba de encontrar de pensar en una respuesta lo más normal posible, y eliminar el rubor de su rostro. – Ehh… pues… por lo general los hombres compran este tipo de revistas, para… estimularse – dijo, rogando por que Rukia entendiera lo que quería decir.

- ¿Estimularse? – Preguntó Rukia - ¿De qué forma, aquí encuentran motivación o algo?

- ¡No!... argh… Me refiero a estimularse…. Tú sabes…. calentarse… - dijo Ichigo, haciendo lo posible por mantener una cara neutral. – Cuando un hombre pasa demasiado tiempo sin… "hacerlo", se tiende a… sentir mal, por decirlo así. Esta revista le ayuda a aliviarse.

- ¿"Hacerlo"? – Inquirió la shinigami - ¿Hacer qué?

- Tú sabes… Tirar.

- ¿Tirar? ¿Así como tirar de una cuerda?

- ¡No!... Me refiero a follar….

- ¿Follar?

- ¡Argh! ¡Tener bebés!

- ¿Tener bebés?

- ¡¿Cómo no vas a saber, Rukia? – e Ichigo, desesperado, hizo un leve movimiento pélvico acompañado de un gesto de sus brazos. Rukia simplemente lo miró fijamente durante unos segundos, una sonrisa asomándose a sus labios. De pronto se echó a reír fuertemente, revolcándose en el suelo. - ¡Jajajajaja! ¡Esa ha sido la mejor explicación que me han dado! – dijo, secándose las lágrimas de sus ojos.

Ichigo se quedó mirándola reír, completamente congelado. - ¿Quieres decir… que sabías…?

- ¿Cómo no voy a saber lo que es el sexo, Ichigo? – dijo ella, con una gran sonrisa en sus labios. – Creo haberte dicho que era al menos diez veces mayor que tú, créeme que he tenido tiempo de sobra para aprender sobre el tema – dijo, con una media sonrisa esta vez. – Hacerlo, tirar, follar, tener sexo, hacer el amor… ¿Tan difícil era decirlo por su nombre? – le dijo.

- Yo…

- Ah, y no nos olvidemos de tu "estimulación" – sonrió la shinigami. - ¿Cómo era… ah sí, "cuando alguien pasa mucho tiempo sin hacerlo, necesita estimularse" – un asomo de risa salió de la boca de Rukia. – Buena definición para masturbarse, Ichigo. Muy…. Eh… suave, por decirlo así.

- Ehh… ¿QUÉ?

- Por supuesto que también se de eso, idiota. – dijo Rukia, una sonrisa en su rostro. – Debo decir que por lo que tengo entendido, tu sabes bastante del tema – completó, con la sonrisa más malvada que Ichigo le había visto en su vida.

- ¿Qué… de que hablas?

- Bueno, veamos, llevo unos cuantos meses VIVIENDO en tu closet, y en todo este tiempo no ha pasado nada que me indique que poseas una vida sexual… en absoluto. Debo admitir que me ha sorprendido lo discreto que eres para… ¿aliviarte era? Yo esperaría que al menos hubiese algún movimiento de sábanas en la noche, pero parece que tienes otro lugar para eso… ¿la ducha, quizás?

Ichigo se había quedado de piedra ante el discursito de la shinigami, con un sonrojo bastante notorio. Sin mucho éxito, trató de recomponer su dignidad en alguna medida.

- ¿Y quién te dice que tengo que recurrir a eso…? Nadie te asegura que no tenga una amiga con ventaja… -dijo, tratando de recomponer su compostura.

Rukia soltó una risita ante eso. – Bueno, claro, es muy posible que tuvieses algo con, por ejemplo, Orihime… pero tú eres Ichigo, y con lo idiota que eres, lo dudo mucho. – Justo en ese momento, el celular de la shinigami empezó a sonar.

- ¿Dónde es? – gruñó Ichigo.

- Es a una cuadra del colegio, en aquel parquecito… - Rukia no alcanzó a terminar, pues en tiempo record Ichigo había usado su insignia y saltado por la ventana en dirección al Hollow. Rukia simplemente se quedó mirando por la ventana, con una sonrisita en los labios. Listo, ya había hecho su trabajo.

….

Ichigo, por primera vez en su vida, se encontraba verdaderamente feliz de tener que ir a la cacería de algún Hollow. Por una vez tenían que servir de algo… y salvarlo de aquella conversación con Rukia también contaba. Mientras saltaba de tejado en tejado, se puso a pensar en su reciente charla… ¿Quién diría que Rukia sabría sobre el sexo? Aunque, bien mirado, tenía sentido. Después de todo, la shinigami era, según ella misma había dicho, al menos diez veces mayor que él. ¿Eso quería decir que también poseía… experiencia en el tema? Aquel simple pensamiento le provocó una punzada de lo que parecía ser una mezcla de enojo y celos. ¿Cuándo? ¿Con quién?... Sacudió la cabeza. No era nada de su incumbencia, después de todo. Y… bien mirado, también podría ser una ventaja. Quien sabe las acrobacias que quizás Rukia supiera… y con ese pensamiento (algo) reconfortante, Ichigo se plantó frente al Hollow. Sin perder tiempo, Ichigo desenvainó su zanpakutou y se dispuso a atacar a quien (irónicamente) lo había salvado de, quizás, la peor humillación de su vida. Vueltas del destino. El Hollow rápidamente utilizó uno de sus brazos, y estampó su puño en el sitio exacto donde Ichigo estaba parado tan sólo segundos antes del impacto. Ichigo saltó, utilizando un poste de luz como plataforma para atacar al Hollow. Sin mayores inconvenientes, utilizó su zanpakutou para cortar por la mitad la máscara de su enemigo de turno, evaporándolo en el proceso. Después de comprobar que no habían más Hollows en el área, Ichigo envainó a Zangetsu, y empezó a saltar de vuelta hacia su casa.

Al llegar, comprobó con alegría (no demasiada, pero suficiente) que Rukia ya no estaba en su habitación, ni en su casa. Seguramente había ido a la tienda de Urahara a comprar, o algo por el estilo. Volvió a su cuerpo, y se recostó en la cama, suspirando. Luego de todo lo acontecido ese día, estaba seguro de que su dolor de cabeza estaba todavía muy lejos de acabarse.


Y continuamos con la historia. Esperen pronto el próximo capítulo… Yo sé que quieren más $%. As always, review!