¿Como está todo el mundo? Ojalá que excelente. Bueno, ya estamos en el séptimo capítulo de este fic, así que gracias a todos por el apoyo, los reviews, y las visitas. Vamos a responder reviews: Fran: No te preocupes, tengo tiempo para leer comentarios largos $%. Muchas gracias, me alegro de que la historia te guste, y si, trato de mantener a los personajes lo más cercanos a la realidad posible. Ghost iv: Gracias de nuevo por tu review, amigo! Seh, ya verás en que pasos van a andar estos dos, y todos los demás en general xD. kaoru240: Aquí está el capi! Disfruta. metitus: Muchas gracias! kyoko-chan2010: Aquí esta el cap! Espero lo disfrutes Fran: Tu respuesta esta en el próximo capítulo!
Rukia se encontraba durmiendo apaciblemente en el armario de Ichigo cuando un súbito ruido, proveniente de su celular, la despertó bruscamente. Con la sorpresa, se incorporó bruscamente, golpeándose la cabeza en el proceso.
- ¡Auch! Mierda, mi cabeza… - se quejó, frotándose la zona afectada. Luego de que el dolor hubo disminuido un poco, se concentró en el causante de su abrupto despertar, su teléfono móvil. En la penumbra, Rukia leyó el mensaje recibido, y abrió los ojos desmesuradamente.
- No puede ser... – susurró.
Capítulo 7: Huevos & Pepinos
- ¡ICHIGO! – gritó Rukia, a la vez que abría bruscamente la puerta del armario en que se encontraba.
Dicho pelinaranja se encontraba durmiendo tranquilamente, sin embargo con el grito de la pelinegra despertó rápidamente.
- ¡¿Qué… qué pasa? ¡¿Hay un Hollow atacando? ¡¿Los arrancar volvieron? ¡¿Se trata de Aizen? – dijo atropelladamente, a la vez que apresuradamente se dirigía a su mesilla de noche para agarrar su insignia de shinigami sustituto. Sin embargo, con el apuro, no se percató de que se había levantado solamente con la polera que usaba para dormir y sus bóxers. Rukia rió sonoramente ante la preocupación del shinigami sustituto (aunque, internamente, se alegró de ver lo preparado que estaba ante cualquier eventualidad), y también ante su aspecto.
- ¡Jajajaja! Nada de eso, idiota – sonrió Rukia. – Anda, ponte esto – le dijo, mientras agarraba un pantalón corto del closet del adolescente y se lo lanzaba sin ceremonias. - ¿A que no adivinas? –dijo, todavía sonriente.
- Por supuesto que no, enana – Ichigo frunció el ceño, mientras se colocaba la prenda. - ¿Por qué me despertaste así?
- ¡Les dieron autorización y vienen en camino! – casi saltó Rukia.
- ¿Qué? ¿Quiénes? ¿De qué demonios estás hablando, Rukia?
- ¡El Capitán Yamamoto le dio autorización a los shinigamis del Gotei 13 que están con nosotros aquí en Karakura para invitar a alguien de la Sociedad de Almas que quiera asistir a la fiesta este fin de semana! – exclamó alegremente la shinigami.
- Ah, ¿eso era todo? – preguntó Ichigo, rascándose la cabeza. Sin embargo, segundos después, asimiló completamente la información.
- … ¡¿QUEEÉ?
…
- Vamos Ichigo, no es para tanto – le dijo Rukia, a la vez que le miraba divertida. Ambos se encontraban desayunando, y Rukia intentaba convencer a Ichigo de que la venida de sus compañeros shinigamis era una buena idea. Ya era viernes, la semana había pasado relativamente rápido entre alertas de Hollows y la escuela, y mañana sería la salida a la disco.
- ¡¿Es que acaso el viejo ese de tu jefe se volvió completamente senil? – preguntó exasperado Ichigo - ¡¿Qué tal si a Aizen se le ocurre atacar a la Sociedad de Almas y quien sabe cuántos capitanes y tenientes están ocupados en el mundo real?
Ante esto, la expresión de Rukia se tornó inmediatamente seria. – Idiota, ¿en serio crees que el Comandante no pensó en eso? Actualmente, el objetivo de Aizen es Karakura, no la Sociedad de Almas. Eso quiere decir que estaremos aún más seguros. Además, no estamos tan desprotegidos en la Sociedad de Almas como crees – terminó, frunciendo el ceño.
- Claro, por eso es que cuatro humanos fueron capaces de entrar al Seireitei casi sin ningún problema, ¿no? – respondió Ichigo.
- Eso era parte del plan de Aizen, ¿recuerdas? El también influyó para que pudieran entrar más fácilmente, fingiendo su muerte y todo eso.
Ichigo se quedó callado, aunque aún no le terminaba de convencer la idea. – Bueno, supongo que no hay nada que podamos hacer al respecto. ¿Cuándo llegarán?
- El mensaje decía que sería hoy por la noche, Ichigo. – dijo Rukia, mientras comía de su tazón de leche con cereales.
- ¿Hoy?... Genial, supongo que los tendremos que ir a recibir. – murmuró Ichigo, sin mucho ánimo, mientras sorbía de su leche con chocolate.
Ambos permanecieron en silencio un par de minutos, hasta que Rukia lo rompió.
- Eh, Ichigo.
- ¿Qué?
- ¿Siempre tomas leche con chocolate? ¿No te aburres? – preguntó la shinigami, señalando el tazón del pelinaranja.
- Por supuesto que no, enana. – sonrió Ichigo. – Me encanta el chocolate y las cosas picantes, son mis favoritas. – terminó el pelinaranja.
- Ahh, con qué es eso – murmuró Rukia.
Ichigo la miró fijamente durante unos segundos antes de preguntar – Eh, Rukia, ahora que lo pienso, ¿Cuál es tu comida favorita?
Rukia le devolvió la mirada, pensativa. – Bueno, me encantan los huevos y el pepino – dijo, sonriente. – Aunque debo decir que las pizzas que he probado también son riquísimas – terminó.
¿Pepinos y huevos, eh? Ichigo pensó durante unos segundos, antes de que una idea le asaltara. Sonriente, preguntó. – Hey, enana, ¿Qué te parece si hoy te hago el almuerzo?
La pelinegra le miró, entre sorprendida y recelosa. - ¿Y a qué se debería ese honor?
- No es nada, es solo que hay una receta que quiero probar. En todo caso, es si quieres nomás, si no, no tengo problema en que te hagas almuerzo tu sola – terminó.
Rukia observó a Ichigo durante unos segundos antes de decidirse. – Está bien. Lo que sí, ahora tengo que salir al centro comercial con las chicas, estaré de vuelta como a la hora de almuerzo.
- Bueno, yo también tengo que salir, pero después de almuerzo – dijo Ichigo. – Supongo que te dejaré listo el plato y luego me dirás que tal estaba – dijo, sonriente.
- Así será, entonces. – dijo Rukia, levantándose de la mesa. – Bueno, creo que yo voy saliendo. – dijo, mientas se colocaba una chaqueta blanca, el día estaba algo frío.
- Nos vemos entonces, enana. – dijo Ichigo, mientras se dirigía a la cocina.
- ¡Adiós! – se despidió Rukia, saliendo de la casa.
Ichigo la observó irse, y puso manos a la obra. – Estoy seguro de que te va a encantar el almuerzo, Rukia. – sonrió levemente.
…
- ¡Capitán! ¿Es cierto lo que dicen? – preguntó Renji, azorado. - ¿Es verdad que va a ir a Karakura?
Byakuya Kuchiki lo miró detenidamente durante unos segundos antes de contestar. – Estás en lo correcto, Abarai.
Ambos estaban en la Sociedad de Almas, preparándose para pasar por el portal que los llevaría al mundo humano.
- Eso quiere decir… ¿Que tiene listo un gigai? – inquirió el pelirrojo a su capitán.
- En efecto. Luego del último… incidente, establecí contacto con Kisuke Urahara, y el nos proveerá de gigais. – respondió Byakuya, calmadamente.
- ¿Nos…? ¿Quiere decir que...? – Renji no alcanzó a terminar, al ver que su pregunta era contestada antes de que pudiera terminar de formularla.
- Hey. – dijo secamente el capitán del undécimo escuadrón, Zaraki Kenpachi.
- ¿Qué tal? – preguntó el capitán del grupo 13, Jyuushirou Ukitake.
- ¿Cómo están todos? – saludó alegremente el capitán del octavo grupo, Kyouraku Shunsui.
- … ¿Qué… qué demonios sucede aquí? – se preguntó débilmente Renji.
…
Rukia iba caminando de vuelta a la residencia Kurosaki, tarareando alegremente una canción que escuchaba en su mp3. Junto a las chicas, había ido de compras para la fiesta de Keigo, así estaba de un humor especialmente alegre. Al llegar a la casa de Ichigo, utilizó las llaves que el padre de Ichigo le había entregado, algo que no había entusiasmado precisamente al adolescente. Al entrar, vio un plato muy decorado, seguramente era el almuerzo que Ichigo le había preparado. Sonriente, fue a mirarlo más de cerca, y soltó un gritito de emoción al darse cuenta de que era un pepino junto a dos huevos. Parecía que Ichigo podía ser realmente amable después de todo. Sin embargo, la forma de la comida seguía intrigando a Rukia, que volvió a echarle una ojeada al plato. El pepino parecía estar cortado en rodajas hasta la mitad, sin embargo estaba unido por su cáscara todavía. Parecía que no se la habían removido por completo, excepto por la punta, que tenía un círculo con la marca del cuchillo alrededor, junto a una línea justo en la mitad de la punta del pepino. Los dos huevos, duros, todavía conservaban la cáscara, sin embargo, tenían varias líneas dibujadas en ellos. Junto al plato, había un pequeño papel con un mensaje. Rukia lo cogió con curiosidad y lo leyó. Decía:
¡Disfruta tu almuerzo, enana! Eso sí, trata de no atragantarte, golosa $%
PD: Este es un modelo a escala, así que no te preocupes, que el original es más grande y más sabroso (H)
Rukia se concentró, preguntándose que quería decir aquella decoración, junto al papel, hasta que súbitamente lo captó. El pepino tenía una especie de línea en la parte superior, junto a un leve círculo de color diferente, junto a dos huevos con líneas que podrían representar… ¿pelos?
El color de la cara de Rukia pasó desde un leve color rosa hasta un marrón oscuro brillante; al darse cuenta de lo que significaba su "comida" parecía estar a punto de estallar.
- ¡IIIIIIICHIGOOOOOOOOO!
…
Mientras, en ese mismo instante, un pelinaranja disfrutaba un helado de chocolate, completamente relajado.
- Hmm… sabe delicioso. – sonrió. – El dulce sabor de la venganza.
Yo sé que quieres dejar una review $%
