Bienvenidos al noveno capítulo de mi humirde fic. Haciendo una excepción, subí este capítulo antes de lo previsto, a pedido de metitus, así que agradézcanle a ella jaja. A continuación, mi parte favorita, responder reviews: metitus: Aquí está el capítulo! Técnicamente no han sacado a todos los mineros aun, así que estoy a tiempo xD. Vai a tener que darme algo a cambio por el capi eso sí, me quedé despierto hasta tarde pa escribirlo 77 $%. En cuanto a Ichigo, realmente no creo que sea tan pavo como todas ustedes creen, así que no veo tan raro que actúe de esa forma jaja. El que sabe sabe nomás (H). L: Gracias! De veras, me halagas ;) En todo caso, en lo personal me gustó caleta el capítulo 423, pienso que podría haber sido un perfecto final para Bleach. Habrá que ver que se trae Tite nomás, lástima que queden dos semanas todavía xd. Mei Fanel: Tus pedidos fueron escuchados! jaja. Aquí está el capítulo, enjoy! Fran: Jajajaja, ya este, la de la mente inocente $%. Está bien, no te preocupes jaja. Aquí está la conti, provecho! $%. luzia no tsuki: Jajaja, Rukia va a tener que sufrir las consecuencias, ya verás. Y gracias, esa era la intención al escribir el fic, que fuera divertido (lo hot lo tomo como un cumplido $%). Saludos! inupis: Ah wena! Si, sé que estuvo super corto jaja, pero voy a tratar de compensar algo con este capi ;). Ah mierda, despierta hasta tarde? Jajaja, cuídate igual, nos leemos. Ghost iv: ¿Cómo anda mi fiel lector? Jajaja wena hermano, gracias por pasarte por aquí de nuevo. Tu sabes, Ichigo le dijo a Kon que se tragaría sus palabras, y bueh, ya viste lo que pasó lol. No te olvides que hay una salida a la disco en el horizonte, ya verás. Saludos! kaoru240: Jajaja manda la pagina po $%. En que trabajas? :O porque estudias y trabajas, no? Filete que te haya gustado el capitulo, a ver qué te parece este. Cuidate iwal, saludos!

Dile que esto es seguro, esto no trae corte, te lo traigo puro. Se baila apretao, pegaíto al muro, dile que no anda' con un bobo, que tu anda' con los duro'.


- ¿Todo listo?

- Todo está preparado, capitán. Cuando usted quiera.

- Vaya, ya ha sido un tiempo desde la última vez que estuve por allá… me da algo de nostalgia recordar aquel pueblo.

- ¿Podríamos dejarnos de charlas y apurarnos? Estoy harto, tengo asuntos pendientes que resolver en ese lugar.

- Cálmate. Bueno, si todos están listos, en marcha.

- Vamos allá.

Capítulo 9: Inesperado (Parte 2)

- Ya están a punto de llegar – anunció un vendedor de caramelos de cabello rubio, mientras observaba calmadamente un enorme portal, el cual emitida energía sin parar. – Tengan todo listo para la recepción de nuestros invitados, Jinta, Ururu.

- ¡Si, señor Urahara! – respondieron ambos niños, a la vez que se dirigían a terminar de dar los retoques finales al lugar en el cual los capitanes aparecerían.

- Urahara, ¿Por qué les ofreciste la salida por esta puerta? Sabes perfectamente que la Sociedad de Almas tiene sus propios medios. – preguntó una despampanante morena, mientras miraba fijamente al rubio vendedor.

- ¡Bueno, nuestra puerta es la que tiene más estilo! – respondió animadamente este, con una gran sonrisa. Al ver que la mujer, de nombre Yoruichi, todavía lo miraba seriamente, cambió su expresión por una más seria. – Además, tengo un par de cosas que hablar con nuestros invitados.

Rukia se encontraba corriendo rumbo a la tienda de Urahara, luego de haber entrado en su gigai. En su mano llevaba el celular con el mensaje que le indicaba la llegada de los shinigamis a la tienda de Urahara, lo que la presionaba para llegar lo antes posible. A pesar de toda la prisa que llevaba, había pasado a recoger su gigai, ya que no le hacía ninguna gracia pensar en lo que Kon y Chappy podían hacer solos, en los cuerpos de ella y de Ichigo. Por lo menos cuando fue a buscar su gigai ambos parecían estar comportándose, algo, pero aun así no pensaba arriesgarse. Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando la tienda de Urahara apareció en su rango de visión. Rápidamente entró, y vio a cinco figuras familiares reunidas. Sonriente, se acercó, pero al mirar detenidamente su sonrisa se transformó en una mueca de sorpresa.

- ¿Qué tal, Rukia? – la saludó Renji.

- Ey, ¿Cómo estas, Kuchiki? – la saludó afablemente su capitán, Ukitake.

- Gusto en verte, Kuchiki-san – la saludó cortésmente el capitán Shunsui.

- Hey – fue el seco "saludo" de Kenpachi.

- Bue… buenos días – balbuceó Rukia, mientras, sorprendida, hacía una reverencia. La quinta figura estaba dada vuelta, así que Rukia procuró ser lo más respetuosa posible. – Buenos días a usted también… - la figura se dio vuelta, y Rukia abrió los ojos desmesuradamente al reconocer al shinigami. - … ¡¿Nii-sama?

Ichigo se encontraba saltando de edificio en edificio para ir al lugar adonde había dejado su cuerpo, sin embargo su sorpresa fue mayúscula al llegar al sitio y no ver su cuerpo por ningún lado.

- ¡Kon! – gritó, levemente preocupado al no tener idea de dónde podía estar. Un gemido ahogado le respondió. - ¡Hmmph…!

- ¿Dónde estás? – dijo Ichigo, aguzando el oído para tratar de encontrar de donde provenía el sonido.

- Hmmph… - continuaba el ruido. Ichigo abrió una puerta que estaba por ahí y se encontró con la perturbadora imagen de verse a sí mismo (en realidad a su cuerpo) atado y amordazado, atándose desesperadamente.

- ¿Qué mierda te pasó, Kon? – preguntó Ichigo, a la vez que procedía a desatar al desafortunado ocupante de su cuerpo.

- Nee-san… fue tan cruel… yo tan solo estaba encima de Chappy, no era nada más…

- ¿Qué tu qué? – preguntó Ichigo, entrecerrando los ojos peligrosamente. Recién ahí Kon pareció darse cuenta de lo que acababa de decir.

- ¡No, Ichigo, no es lo que tú crees! ¡Estábamos jugando con Chappy y yo me caí sin querer encima de ella, no hacía nada malo…!

Ichigo suspiró. – Te creeré por esta vez, Kon. Ahora, mi pregunta es, ¿de dónde sacó Rukia estas cuerdas y ese pañuelo? – preguntó el pelinaranja, alzando una ceja.

- No lo sé, Nee-san parecía llevarlas encima… - dijo Kon, pensativo. – En una de esas lo suyo sea el sadomasoquismo, ¿eh, Ichigo?

Ese simple pensamiento habría de atormentar a Ichigo durante semanas enteras.

Mientras Rukia aun no se terminaba de recuperar de la sorpresa causada por la repentina aparición de su hermano y de los otros tres capitanes, otra figura hizo su aparición.

- Hey – saludó un "joven" de baja estatura y pelo plateado, mientras salía del portal.

- ¡Capitán Hitsugaya! – exclamó Urahara, quien venía llegado de quien sabe dónde. – Llega algo atrasado, ¿ha sucedido algo? – preguntó el vendedor, mientras sonreía ampliamente.

- No sucede nada, Urahara. – dijo el peliplateado capitán, cortante.

- Capitán… ¿por qué no fue ayer al instituto? Estábamos un poco preocupados… - preguntó Rukia, mirando con curiosidad al peliplateado.

- Estuve ocupado haciendo los preparativos para que la venida de los demás capitanes estuviese exenta de problemas – respondió Toshiro. – Luego de la traición de Aizen, hemos estado algo… escasos de personal – dijo, malhumorado.

- Oh, ya veo… - dijo Rukia.

- Si, si, todo eso es muy interesante, de verdad – interrumpió Kenpachi – pero si no te importa, me gustaría saber para que nos mandaste llamar, Urahara. – dijo, mirando impaciente al ex-capitán del escuadrón 12.

- Estoy de acuerdo – murmuró Byakuya, calmadamente. Shunsui se limitó a asentir con la cabeza, mientras Ukitake sonreía afablemente a Urahara, mostrando que estaba de acuerdo.

- Bueno, me gustaría que alguien más estuviera presente antes de… ¡oh, ahí está! – dijo Urahara, mirando sonriente hacia la puerta. Ahí estaba Ichigo, quien caminaba hacia ellos.

- Hey, siento la demora – dijo el pelinaranja, despreocupadamente. – Vaya, parece que estamos todos… - dijo, con un deje de sarcasmo, mientras miraba a Byakuya. Este simplemente le mandó una mirada de profundo desprecio, antes de responder.- Cuida tus palabras, Kurosaki. – Ichigo no se inmutó, mientras se encogía de hombros. - ¿Me perdí de algo?

- No, de hecho justo ahora iba a explicar por qué reuní a estos honorables señores – sonrió Urahara. – El tema también los incluye a ustedes, Rukia-san, Kurosaki-san. – continuó.

Rukia, quien había estado evitando mirar a Ichigo desde que llegó, alzó la vista, intrigada. - ¿De qué se trata? – inquirió.

- Bueno… últimamente ha habido un incremento notable en la actividad en la frontera entre este y Hueco Mundo – dijo Urahara – y basándonos en las características de este aumento, es posible predecir un movimiento masivo de Hollows en el corto plazo – terminó, seriamente.

- Eso quiere decir… - comenzó Ichigo.

- Que los Hollows se están preparando para atacar, idiota – lo cortó Rukia. Ichigo se limitó a mirarla con el ceño fruncido. – La pregunta es, ¿cuándo?

- Basándonos en los análisis… podría ser en cualquier momento – respondió Urahara. Justo después de que termino de hablar, una explosión resonó afuera, haciendo retumbar el suelo de la tienda. Inmediatamente todos salieron afuera, a ver cuál era la causa del alboroto. Su sorpresa fue mayúscula al ver más de un centenar de Hollows en distintos puntos de la ciudad, mientras ocho Menos Grande salían desde el cielo.

- ¡¿Qué demonios… Urahara, esto es obra de Aizen? – preguntó Rukia, alterada. El vendedor negó con la cabeza. – Por lo que sé, esto no tiene nada que ver con Aizen… simplemente parece que a los Hollows les pareció un lindo día para un paseo, o algo así. – terminó.

Ichigo sonrió ante el sarcasmo del rubio. – Bueno, supongo que tendremos que aguarles la fiestecita, ¿no? – dijo. Todos asintieron, mientras se preparaban para el combate. Justo antes de que empezaran, oyeron un par de gritos a lo lejos.

- ¡Kurosaki!

- ¡Kurosaki-kun!

El mencionado se dio vuelta, y vio a Orihime, Chad, e Ishida corriendo hacia él. ¿Qué está pasando, Kurosaki? – preguntó el Quincy, a la vez que miraba a los demás shinigamis.

- Un mortífero grupo de Hollows ha decidido atacar nuestra ciudad. Vamos, lo de siempre, Ishida – sonrió Ichigo.

- No es nada por lo que debas preocuparte, humano – dijo despectivamente Byakuya, mientras desenvainaba su zanpakutou.

- ¿Ah, sí? – dijo peligrosamente Ishida, dando un paso al frente. Sin embargo, Ichigo se interpuso. – Este no es el momento, ni el lugar para eso, Uryuu. – dijo el pelinaranja, mirando seriamente al Quincy. – Todavía no recuperas tus poderes, ¿no? – dijo, sin quitar la vista de Ishida. – Por esta vez, deja que nosotros nos ocupemos. – terminó.

- ¿Cómo estás tan seguro de que mis poderes volverán, Kurosaki? – preguntó Uryuu, mirando al pelinaranja.

Ichigo se encogió de hombros – La verdad no lo sé, es sólo un presentimiento – sonrió. Ishida lo pensó durante unos segundos antes de asentir, y apartarse para proteger a Orihime por cualquier cosa.

- Más vale que no hagas el ridículo, Kurosaki – sonrió el Quincy.

- ¡Já! Como te gustaría – sonrió Ichigo, a la vez que sacaba a Zangetsu.

Kenpachi fue el primero en ir a atacar, aburrido de tanto diálogo. - ¡Luego de terminar con estos idiotas, será tu turno, Kurosaki! – dijo, a la vez que empezaba a exterminar Hollows a diestra y siniestra, disfrutando cada instante.

- ¡Vamos! – exclamó Renji, a la vez que saltaba hacia la acción. - ¡Acabaré en un santiamén con esto! ¡Ruge, Zabimaru! – gritó, a la vez que su espada se extendía y se dirigía hacia los Hollows. - ¡Tomen esto! – gritó, mientras blandía su espada, haciendo desaparecer a varios Hollows en el acto.

- Tsk, tal parece que siempre serán igual de impulsivos – sonrió el capitán de la decimotercera, Ukitake. - ¡Que todas las olas sean mi escudo, que todos los relámpagos sean mi espada! – dijo, a la vez que dos espadas de aspecto idéntico aparecían. ¡Sougyo No Kotowari! – exclamó, a la vez que se unía a sus compañeros en la masacre.

Shunsui sonrió, a la vez que calmadamente sacaba dos espadas, una más larga que la otra. – Las flores y los vientos se dividen, y el dios de las flores llora. – dijo, a la vez que levantaba la espada más corta. – Los vientos celestiales se dividen, y el demonio del cielo ríe. – continuó, entrecruzando ambas espadas. – Katen Kyoukotsu. – dijo, mientras despedazaba a dos Hollows que se habían acercado para atacarlo. Inmediatamente se unió a la contienda.

- Byakuya simplemente se dirigió hacia el grupo de Hollows más numeroso, y dejó caer su espada. – Despedaza, Senbonsakura. – dijo, a la vez que millones de pétalos de cerezo destrozaban a los Hollows dentro de su alcance.

Toshiro no pensaba quedarse atrás, y se puso en movimiento sin vacilar. – No tengo tiempo para perder con ustedes – dijo, secamente. – Acabemos de una vez con esto. – dijo, a la vez que desenfundaba su espada y el hielo empezaba a expandirse sobre los alrededores. - ¡Vamos! – exclamó, mientras congelaba a todos los Hollows que el hielo alcanzaba.

Ichigo miraba a todos atacar, sonriente. Realmente era un espectáculo. – Bueno, supongo que tendremos que trabajar también, ¿no? – dijo Chad, a la vez que levantaba su brazo derecho. – Brazo Derecho del Gigante. – murmuró, mientras su brazo se transformaba. - ¡El Directo! – gritó, pulverizando a varios Hollows en el acto.

- Arremolina, Sode no Shirayuki – Ichigo escuchó aquellas palabras, e inmediatamente se giró para ver a Rukia desenvainar su zanpakutou. – ¡Primera danza, Tsukishiro! – gritó la pelinegra, capturando a una veintena de Hollows en la circunferencia más grande que Ichigo le había visto hacer. – No te asombres aún, Ichigo, que todavía no has visto nada – dijo Rukia, sonriente. Ichigo devolvió el gesto, a la vez que agarraba a Zangetsu.

- ¿Tu no piensas hacer nada, Urahara? – preguntó el pelinaranja, mientras le daba la espada al vendedor. - ¿Yo? ¡No, por favor, tengo que cuidar de mi tienda! – se excusó el rubio, agitando las manos. – Además, tengo plena confianza en ustedes – dijo, sonriente.

- ¿En serio? Es una lástima, y yo que quería verte hacer algo productivo por una vez… - se lamentó Ichigo.

Urahara sonrió, mientras su sombrero le cubría los ojos. – Bueno, ya que insistes… - dijo, mientras desenvainaba su espada. – Llora, Benihime. – dijo, mientras un rayo de luz roja proveniente de su zanpakutou cortaba por la mitad a una veintena de Hollows, sin que Urahara se moviera un metro.

- Impresionante – sonrió Ichigo. – Que remedio… - dijo, mientras levantaba a Zangetsu con la mano derecha, y con la izquierda se agarraba el antebrazo.

- ¡BANKAI!


Ojalá que este capítulo haya servido para ir abriendo boca para lo que se viene. Nos vemos en el próximo capítulo.