Hello! Hello! Good to be back, good to be back! Hello! Hello! Good to be back, good to be back!
I'm back! Al fin vengo con otro chapter después de más un mes. En fin, vamos con los reviews: Ghost iv: Jajaja no te preocupes, ya verás que pronto Ichigo y Rukia tendrán que arreglar las cosas. Saludos, gracias por el review! Mei Fanel: Ya está el capi! Byakuya te manda saludos jaja kaoru240: Ya vi la imagen, igual piola…. Jajajaja $% gracias por el review, espero que te guste el capi. Fran: Me alegro de saber que mi fic te alegró el día! Por lo menos youtube no me ha borrado nada, pero si me ha eliminado el audio de algunas cosas, que es cómo lo mismo xd. En fin, muchas gracias! Sigo tratando de hacer cada capítulo mejor. L: Espero que te guste el capi! Jaja me pasé un poquito de la fecha estimada eso si $%. metitus: Bueh, el chico Head&Shoulders era infaltable lol. De nada, pero sigo pensando que me debes algo 77 $%. Cuídate igual, y disfruta el capitulo! YUKIDESU CHAN: Jajaja te obligué a postear una review! Muhahahaaha $%. Nah, gracias, espero que te guste el capítulo.
Prácticamente todos los shinigamis presentes se giraron para ver la fuente de aquella energía espiritual, y al ver que era de Ichigo, algunos se relajaron, mientras otros fruncían el ceño y otros simplemente observaban con indiferencia.
- Ese idiota… - gruñó Renji. – Por un simple Menos va y libera Bankai. Espero que al menos termine pronto con estos idiotas, no quiero tener que liberar.
Por su parte, Rukia miraba al sustituto con una mezcla de enojo y orgullo. Por muy cabezota e impulsivo que fuera Ichigo, siempre era enorgullecedor ver en Bankai al adolescente que apenas unos meses atrás se había quedado con sus poderes.
Kenpachi sonrió ante la liberación. – Con que el idiota al fin se lo toma en serio, ¿eh? Supongo que tendré que hacer lo mismo – sonrió, a la vez que acababa con decenas de Hollows en segundos.
Entre tanto, tanto Byakuya como Ukitake simplemente miraban en silencio como Ichigo liberaba su zanpakutou. Byakuya con indiferencia en el rostro y Ukitake con algo de preocupación. El capitán del octavo grupo, Shunsui, simplemente sonrió ante la liberación. – Dejen al chico jugar, también tiene que divertirse – comentó, despreocupado.
Capítulo 10: Inesperado (Parte 3)
La onda espiritual fue lo suficientemente poderosa como para sacudir toda el área, captando incluso la atención de los Hollows. Inmediatamente, un grupo bastante numeroso se acercó a Ichigo, con la intención de devorar al portador de tan poderoso reiatsu. Sin embargo, se vieron reducidos a polvo con un simple movimiento de Zangetsu. Deseoso de acabar de una vez por todas con esto, Ichigo concentró su reiatsu por unos segundos, y cuando suficientes Hollows se habían acercado, lo liberó de golpe, causando una explosión y eliminando a un grupo considerable de Hollows en el acto.
- ¡Voy a por un Menos! – gritó, a la vez que saltaba para ponerse al nivel de uno de aquellos colosales Hollows, y poner fin a su existencia. - ¡Getsuga Tensho! – gritó, mientras partía a un Menos por la mitad.
Byakuya, luego de acabar con decenas de Hollows, también parecía deseoso de terminar luego con esta batalla. Sin más, fue a ponerse en frente de un Menos Grande, a la vez que levantaba su espada.
- Despedaza, Senbonzakura – dijo, a la vez que miles de pétalos destrozaban a un Menos. Sin embargo, Byakuya no había divisado al Menos Grande que estaba detrás de él, el cual disparó un Cero en contra del capitán.
- ¡BANKAI! – se escuchó un grito, a la vez que una luz deslumbrante brillaba justo en frente de Byakuya, y el Cero era desviado hacia un lado, levantando una nube de polvo. Cuando el polvo se hubo disipado, se pudo observar a un pelirrojo que empuñaba una gigantesca espada, con algo que parecía un cráneo de dinosaurio en la punta. – Hihiou Zabimaru.
Byakuya miraba en silencio, mientras Renji sonreía. – Hora de acabar con este idiota. ¡Cañón de huesos! – gritó, mientras su espada emitía un rayo de energía que acababa con el Hollow. Luego de terminar con aquella molestia, Renji se dio vuelta para encarar a su superior. - ¿Qué sucede, capitán? ¿La edad lo está haciendo perder reflejos? – preguntó, mientras sonreía socarronamente.
- Nadie pidió tu ayuda, Abarai. – respondió fríamente el noble, antes de desaparecer usando shunpo.
Renji suspiró. Y pensar que por un momento se le había cruzado por la cabeza que tal vez su capitán le iba a dar las gracias. Justo en ese instante, el cuerpo de un menos colapsó a unos pocos metros de donde se encontraba el pelirrojo, y por poco lo alcanza. Aún con el corazón en la garganta, Renji miró hacia arriba para ver el causante de su casi-muerte, y vio al capitán Kenpachi con una cara de decepción. – Y yo que pensé que este idiota duraría cinco minutos al menos… - murmuró, frustrado, a la vez que envainaba su espada.
Unos metros más allá, varias explosiones sacudieron el área, levantando una nube de polvo. Cuando esta se hubo disipado, se pudo observar al capitán de la octava división, Kyouraku Shunsui, junto al capitán Ukitake, mientras dos Menos Grande se erigían frente a ellos.
- Tsk, estos chicos son realmente molestos, ¿no crees? – comentó Kyouraku, mientras levantaba sus espadas y se disponía a atacar. Ukitake, sin embargo, lo detuvo. – Espera un momento, Shunsui. – Este le miró, confundido. - ¿Qué sucede? – preguntó, algo que el capitán de la quinta división respondió señalando a los Menos, los cuales preparaban sendos ceros. – Déjamelo a mí – sonrió Ukitake.
Shunsui devolvió la sonrisa, comprendiendo el plan. – Bueno, nos vemos cuando termines con ellos – dijo, mientras se iba a exterminar a algunos Hollows menores que todavía daban vueltas por el lugar. Ukitake, por su parte, sonrió afablemente a los Menos. – Bueno, como pueden ver, me quedé solo. ¿Qué esperan para atacar? – sonrió, mientras levantaba sus espadas. Los Menos, en ese instante, lanzaron sus Ceros, lo que causó que un brillo rojizo cubriera todo el lugar, como una par de bengalas brillando en el cielo, atrayendo durante unos segundos la atención de todos los combatientes en el lugar.
- Sougyo no Kotowari. – dijo Ukitake, mientras los Ceros llegaban a destino.
Se alcanzó a ver una luz deslumbrante provenir de la espada del capitán del quinto escuadrón, y después de un segundo los Ceros desaparecieron, para un momento después volver a surgir y desintegrar a los Hollows que los habían disparado.
- ¡Bien hecho, Ukitake! – gritó Shunsui, mientras acababa con otro Hollow. El capitán del quinto grupo sonrió, mientras guardaba sus espadas.
…
- ¿Qué tal te va, Chad? – preguntó Ichigo. Ambos se encontraban peleando contra hordas de Hollows que parecían interminables. – Este no es el lugar más apropiado para charlas, Ichigo… - respondió Sado, a la vez que utilizaba su brazo para destrozar a un Hollow. – Bueno, si no es ahora, ¿Cuándo? – preguntó Ichigo. – En fin. – prosiguió. – Yo me encargo de estos idiotas, tu ve por el grandote – sonrió Ichigo. – Sin ofender, claro.
Chad asintió. – Está bien. – Y sin más, se dispuso a enfrentar al Menos que estaba más cerca de ellos. Este, al ver a Sado corriendo hacia él, se dispuso a intentar aplastarlo, poniéndole el pie encima, pero no contaba con la fuerza sobrehumana de Chad, que con un gran esfuerzo logró sacarse de encima el gigantesco pie, botando al suelo al Hollow en el acto. Una vez que este cayó, Chad saltó, y apuntando hacia la cabeza, gritó - ¡El Directo! – mientras reducía a cenizas al Menos, el cual se desvanecía junto a otro, el cual había sido congelado por Toshiro, quien guardaba su zanpakutou tranquilamente.
Mientras Ichigo observaba a los Menos desvanecerse, un aullido sobrenatural lo hizo darse vuelta, para ver al último Menos que quedaba, detrás de él, listo para lanzar un Cero. Inmediatamente cerró los ojos y levantó a Tensa Zangetsu para intentar reducir el impacto, que nunca llegó.
- ¡Segunda danza, Ola Blanca! – se escuchó un grito. Ichigo inmediatamente abrió los ojos, para ver a Rukia disparar una ola de hielo, destrozando al Hollow.
- ¡Bien hecho, Rukia! – exclamó Renji, quien venía llegando. – Nunca antes había visto ese ataque, ¡es espectacular!
- Gracias, Renji – sonrió Rukia. Ichigo se acercó, y miró con el ceño fruncido al pelirrojo. – Sí, sí. Tampoco es pa' tanto, chupamedias. – musitó.
- Bueno, déjalo. – Interrumpió Rukia, mientras miraba al pelinaranja con el ceño fruncido. – Al menos él es capaz de apreciar lo que hago. – dijo, para después darse la vuelta y dirigirse hacia el pelirrojo. – Vamos Renji, vamos a ver cómo están los demás.
¿Y a esta qué bicho le picó? Se preguntó internamente Ichigo, mientras observaba con el ceño fruncido a Rukia marcharse. Se disponía a dar la vuelta, pero de pronto vio a Byakuya aparecer en frente de él, por lo que se quedó en su lugar, curioso.
- ¿Qué sucede, Byakuya?
- Podría preguntarte lo mismo, Kurosaki. – respondió el noble. - ¿Qué hiciste ahora para molestar a mi hermana?
Ichigo se encogió de hombros. - ¿Y yo que sé? Tú sabes cómo es ella, un momento puede estar toda feliz y al siguiente querer rebanarte en pedacitos. – terminó.
Byakuya miró fijamente al adolescente durante unos segundos antes de hablar. – Espero que no sea nada grave, o te las verás conmigo, Ichigo Kurosaki. - ¿Me explico?
Ichigo sonrió. – Si, lo que digas, Byakuya. Es raro, no te imaginaba como del tipo de hermano mayor sobreprotector. – sonrió levemente.
Byakuya se dio vuelta para irse. – Bueno, tengo que ponerme al día por todo el tiempo que perdí. – dijo, antes de desaparecer usando shunpo.
Ichigo se quedó ahí, sin habla durante unos segundos, y después sonrió. Quien lo diría, Byakuya si tenía un corazoncito después de todo, ¿eh?
…
Rukia seguía caminando junto a Renji, dirigiéndose hacia la tienda de Urahara, donde ya se habían reunido todos los capitanes luego de la batalla.
- Eh… Rukia.
- ¿Qué pasa?
- ¿Te sientes bien? – preguntó Renji, con algo de preocupación.
- ¿Qué? ¿Por qué iba a estar mal? Los Hollows no eran tan fuertes… - preguntó Rukia, confundida.
-No es eso, es que te vi más enojada con Ichigo que de costumbre… ¿pasó algo? – preguntó Renji, curioso.
Rukia agachó la cabeza. ¿Había pasado algo?... Definitivamente la respuesta más sincera era un sí rotundo. El problema era que Rukia no tenía muy claro el cómo reaccionar ante una situación así, por lo que optó por el camino más confiable que tenía: pelear con Ichigo. En cierto modo se sentía culpable, no tenía motivos para haber tratado así al pelinaranja, aunque fuera algo que ni muerta (figuradamente hablando) le diría.
- No pasa nada, Renji, ese idiota de Ichigo a veces me pone de los nervios, es todo – sonrió Rukia. Sin embargo, Renji no terminó de comprarle, aunque prefirió guardar el tema para otra ocasión.
Mientras caminaban, se encontraron con Uryuu y con Orihime, que venían del lugar de la pelea.
- Eh, Ishida, Inoue, ¿están bien? – preguntó Rukia.
- Por supuesto, no nos pasó nada. Ya terminaron de encargarse de todos los Hollows, ¿verdad? – preguntó Ishida.
- Si, para la próxima trataremos de dejarte alguno. – sonrió Renji.
Ishida lo miró con el ceño levemente fruncido, y agregó. – Por supuesto. Bueno, nos vemos, Kuchiki-san, Abarai-kun. Voy a pasar a dejar a Orihime, hasta luego.
- ¡Adiós! – se despidió alegremente la chica de grandes atributos.
- ¡Adiós! – dijeron a la vez Renji y Rukia, mientras levantaban el brazo. Casi sin darse cuenta, ya habían llegado a la tienda de Urahara.
- Permiso – dijo Rukia, mientras entraban a la tienda.
Dentro ya estaban todos los capitanes, e Ichigo también estaba, sentado con un semblante serio.
- ¿Nos perdimos de algo? – preguntó Renji, mientras tomaba asiento.
- Bueno, estábamos comentando de que los capitanes no van a quedarse para la fiesta como originalmente estaba propuesto – dijo Urahara, con una expresión de disculpa en el rostro. – Hemos decidido que, debido a la magnitud de este ataque, lo mejor será que los capitanes vayan a presentar informes detallados a la Sociedad de Almas, y se preparen para una eventual segunda oleada que pueda venir. – terminó el rubio vendedor.
- Estoy de acuerdo – musitó Ichigo. – Será mejor que estemos preparados por cualquier cosa.
- Bueno, entonces supongo que nos veremos pronto – sonrió el capitán Ukitake, mientras se dirigía al portal espiritual. – Hasta luego, Kuchiki, Kurosaki-san, Urahara-san. – se despidió.
- Tuviste suerte esta vez, Ichigo, pero a la próxima tendremos nuestro enfrentamiento – sonrió Kenpachi, mientras lamía su espada, sonriendo. – Hasta la próxima – se despidió, mientras cruzaba el portal.
- ¡Hasta luego, Nii-sama! – se despidió Rukia de Byakuya. Este simplemente asintió con la cabeza levemente, antes de lanzarle una última mirada de advertencia a Ichigo, quien se hizo el desentendido. – Nos vemos, Rukia. – dijo, antes de desaparecer en la luz de la puerta interdimensional.
- ¡Hasta luego, espero poder estar presente para la próxima fiesta! – sonrió Shunsui, antes de partir.
- Nos vemos. – murmuró Toshiro, quien sin más volvió a la Sociedad de Almas.
- ¡Adiós! – dijeron Ichigo, Rukia y Renji, agitando la mano. Renji se estiró fuertemente, bostezando. – Bueno, ya es tarde, creo que es hora de irnos a dormir, ¿no creen? – Ichigo asintió con la cabeza. – Si, hoy día ha sido un día larguísimo, quiero puro irme a la cama.
Rukia también bostezó, tapándose la boca. – Ya, nos veremos mañana adonde Keigo, Renji. Trata de llegar puntual, eso sí. – dijo, mirando acusadoramente al pelirrojo.
- Pff, por supuesto que estaré puntual ahí. Solamente me retraso cuando se tratan de cosas oficiales, como reuniones o ese tipo de chollos, no recuerdo haber llegado nunca atrasado a una fiesta. – sonrió.
Rukia lo miró entre reprobatoria y divertida. – ¡Idiota, debería ser al revés! ¡Se supone que las ocasiones formales son más importantes que las fiestas!
Ichigo la miró con cara de incredulidad. - ¿De qué estás hablando, enana? No seas tan responsable siempre, relájate de vez en cuando. – dijo, mientras cruzaba los brazos.
- Soy una Kuchiki, tengo que dar el ejemplo – respondió secamente Rukia, frunciendo el ceño.
Ichigo suspiró. – Va, Rukia, lo que digas. Bueno Renji, nos vemos. – dijo, mientras daba media vuelta y empezaba a caminar en dirección hacia la puerta. – Adiós, Urahara. – dijo, levantando la mano para despedirse del vendedor. – Despídeme de Ururu, de Yoruichi y del idiota pelirrojo. Sin ofender, claro. – dijo, sonriéndole a Renji. Este frunció el ceño – Ándate pronto mejor, fresita.
Rukia se dirigió hacia la puerta detrás de Ichigo, también despidiéndose. – ¡Nos vemos, Renji! ¡Adiós, Urahara! ¡Despídeme a mí también! – sonrió, mientras salía junto con Ichigo hacia la calle.
…
El silencio reinaba nuevamente entre Ichigo y Rukia. Ambos caminaban en dirección a la residencia Kurosaki, sin cruzar palabra. Ichigo miró hacia Rukia un par de veces, pero al ver que esta no parecía tener la más mínima intención de hablar, suspiró, sacó sus audífonos, y se puso a escuchar música.
Rukia, sumida en sus pensamientos, vio como Ichigo se ponía a escuchar música en frente de ella, y frunció el ceño. ¿Es que acaso no pensaba decir nada sobre lo que había pasado hoy día? Después de todo, el fue el que había provocado todo con su famoso almuerzo… sacudió la cabeza para evitar pensar en ello. ¿A quién engañaba? Prefería el silencio por el momento a tener que explicarle a Ichigo por qué le había besado. Claro que estar siempre así de callados tampoco le hacía ninguna ilusión, por lo general siempre discutían o conversaban cada vez que caminaban juntos, y la tensión que existía no le agradaba en nada. Bueno, por lo menos mañana tendrían la fiesta de Keigo, ocasión en la cual Rukia esperaba que todo se solucionara de una buena vez.
Al ver que estaban por llegar a la casa, Ichigo se adelantó, sacó sus llaves, y abrió la puerta, entrando. Rukia se cruzó de brazos. – Las damas primero. – dijo mordazmente, esperando alguna reacción por parte del pelinaranja. Este simplemente la miró durante unos segundos con una expresión que Rukia no pudo descifrar antes de dar un par de pasos y ser impactado por una patada de su padre.
- ¡Son las 11 de la noche! ¡Qué crees que haces a esta hora afuera, más encima con Rukia-chan, quizás que le pudo haber ocurrido, hijo idiota! – vociferó Isshin, antes de que Ichigo lo silenciara con un puñetazo en el rostro. – A la próxima te dejo pasar primero – dijo, mirando a Rukia de reojo antes de subir hacia su cuarto. Esta se sintió aún peor al darse cuenta de que Ichigo había entrado primero porque sabía que lo más probable era que su padre lo atacara, y si Rukia pasaba primero hubiese sufrido las consecuencias. Aún cuando no se hablaban el idiota la seguía protegiendo… a su manera, sin pedirle permiso ni opinión. Rukia suspiró, antes de dirigirse hacia el cuarto de Karin y de Yuzu. – Buenas noches, Rukia-chan – murmuró el patriarca de los Kurosaki, sobándose la mandíbula y dirigiéndose a su cuarto. – Buenas noches, Isshin-san. – respondió Rukia, antes de cerrar la puerta.
Ichigo, por su parte, se estaba acostando, todavía pensando en los acontecimientos de aquel día. Tendría que ver como solucionaba la situación con Rukia, no le gustaba para nada la tensión que había entre ellos. Se tapó bien con las sábanas y se giró hacia un lado, mientras cerraba los ojos. Mañana definitivamente sería un largo día.
Ya, al fin terminé con esto jaja. No puedo prometerles una fecha específica para cuando va a estar listo el próximo capítulo, pero creo que no debería ser demasiado. Espero que hayan disfrutado, y gracias por leer. Te tinca dejar alguna review?
