Ya estamos de vuelta con el siguiente chapter. Vamos con los reviews: shyta: Jaja me alegra que te haya gustado ese capi! También es mi favorito de momento. Aunque es autor, no autora. Y si, ya vas a ver qué es lo que pasa en el antro, saludos! L: Jajaja bien por el capítulo a los años! Seeh, confía, esta va a ser una party to remember. Gracias! Trataré de hacerme mierda en mi gira $%. Saludos! Mei Fanel: Seeh, a mi igual me alegra haber actualizado jaja. En fin, aquí está el capítulo y sobre tu pedido, bueno, haremos lo que se pueda ;) Cuídate, saludos!


Ichigo despertó con una mezcla de emociones. Por un lado, estaba un poco preocupado por la situación con Rukia, y por el otro, estaba ansioso por la salida que tendría lugar esa noche. Algo le decía que sería una memorable.

Capítulo 11: La Previa

Cuando Ichigo bajó a desayunar, se encontró con su familia ya instalada en la mesa, tomando desayuno, así que tranquilamente se sentó también, saludando a todos.

- Hey, buenos días, papá, Karin, Yuzu, Rukia. – dijo casualmente, mientras se ponía un poco de huevos revueltos en el pan.

- Buenos días. – coreó su familia. Yuzu estaba comiendo un pan con queso, mientras Karin e Isshin, al igual que Rukia, disfrutaban unos panqueques que la más pequeña de los Kurosaki había hecho.

- Eh, Ichigo, ¿tienes planes para hoy? – preguntó Karin, mientras miraba a su hermano.

- Ehh… sí, ¿por qué lo preguntas?

- Es que me voy a quedar a dormir adonde una amiga, entonces era por si te podías quedar con Yuzu. Pero si ya tienes planes, olvídalo, el viejo se encargará. ¿También vas, Rukia-chan?

- Si, Karin-chan – sonrió la pelinegra.

- Espero que cuides a mi tercera hija, ¿eh Ichigo? – dijo Isshin, mirando seriamente a su primogénito.

- Si, papá. Lo que digas. En todo caso, Rukia puede cuidarse perfectamente por si sola – apuntó aburridamente Ichigo, mientras descansaba su cabeza en la palma de su mano.

- ¿De qué hablas, Kurosaki-kun? – dijo Rukia con su tonito inocente. - ¡Que cruel eres, ni siquiera te importo como para que me protejas! – continuó, mientras se secaba unas lagrimas falsas con un pañuelo. – No te preocupes, si así lo deseas, me iré sola para no ser un estorbo. – terminó, melodramáticamente.

Ante esto, Isshin prorrumpió en llanto, emocionado. - ¡No, por favor Rukia-chan! ¡Obligaré a ese cabeza de chorlito a que te cuide, o puede ir olvidándose de su mesada! – dijo, categóricamente.

- Muchas gracias, Isshin-san – sollozó Rukia, mientras se terminaba de secar las lágrimas y sonreía burlonamente al pelinaranja.

Ichigo sintió su ojo derecho moverse, presa de un tic. Sacudiendo la cabeza, se levantó de la mesa. – Lo que sea. Provecho. – murmuró, mientras se iba hasta su cuarto, a navegar un rato en internet.

Luego de un rato de ver que no había nada interesante, Ichigo decidió salir del computador, justo cuando Rukia entraba a la habitación.

- ¿Qué haces, idiota?

- Nada, me iba a cambiar de ropa. Qué, ¿quieres quedarte a ver el show? – preguntó Ichigo, con sarcasmo en la voz.

- Depende si el show es de calidad o no – respondió la pelinegra, sonriente.

Ichigo miró fijamente a Rukia durante un par de segundos, antes de decir, sonriente. – Va, Rukia, en serio, me voy a cambiar.

- Yo también hablo en serio, zanahoria. ¿El show es de calidad o no? – preguntó Rukia maliciosamente, descolocando al pelinaranja.

- Ehh… pues… sí, por supuesto. – respondió Ichigo, vacilante.

La sonrisa de Rukia se ensanchó aún más. – Bueno, si es así, ¿Qué estás esperando?

Ichigo meditó durante unos segundos antes de responder. - ¿Y yo que gano? Acá la única que saldría ganando serías tu, enana. – dijo, sonriendo.

Rukia, sin perder la compostura, respondió tranquilamente. – Bueno, si tu show es de calidad, yo te haré uno a ti, ¿hecho? – dijo, sonriente.

- Trato hecho – respondió el pelinaranja, a la vez que estrechaba la mano de Rukia.

- Pero recuerda, sólo si das la talla, ¿eh? – dijo Rukia, maliciosamente.

- Bueno, tu lo pediste – sonrió Ichigo, mientras se levantaba de la cama donde estaba sentado y se dirigía hacia el computador, revisando varias carpetas. – Toma. – le dijo a Rukia, a la vez que le pasaba la silla del computador para que se sentara en el centro de la habitación.

Rukia miraba con atención los movimientos del pelinaranja, que estaba ocupado poniendo música. Finalmente se dio la vuelta, sonriente, mientras "Ahora Es" empezaba a sonar.

Anoche, anoche soñé contigo
Soñaba que te besaba, y que te acorralaba

Ichigo empezó a bailar al ritmo de la música, mientras miraba fijamente a Rukia. Al compás del ritmo, empezó a caminar lentamente hacia la pelinegra, hasta quedar parado encima de las piernas de Rukia, y acercó su rostro al de Rukia, rozando su pelo con su rostro antes de alejarse nuevamente.

Y ahora dale, sin miedo, hasta que se rompa el suelo
Y dale, sin miedo!

En el coro, Ichigo, al compás de la música, dio una vuelta, moviendo la cintura sin parar. Luego, dio la vuelta hasta quedar detrás de Rukia, mientras pegaba su rostro a la mejilla derecha de la pelinegra, haciendo lo mismo en el otro lado. Luego Ichigo volvió a estar enfrente de la pelinegra, aunque ahora dándole la espalda.

Anoche, anoche soñé contigo
Soñaba que te besaba, y que te acorralaba

Al ritmo de la música, Ichigo empezó a mover su trasero de arriba para abajo, mientras que después volvía adonde Rukia y repetía la acción, esta vez al lado de la pelinegra. Mientras seguía en esto, el pelinaranja agarró la parte de debajo de su polera, y la levantó por completo, quedando desnudo de la parte de arriba. Luego se dio vuelta, a la vez que volvía a acercar su rostro peligrosamente al de la pelinegra.

Y ahora dale, sin miedo, hasta que se rompa el suelo
Y dale, sin miedo!

Ahora Ichigo tomó de la mano a Rukia, y la levantó de la silla, a la vez que empezaba a bailar junto a ella, pegado a su cuerpo. Rukia, por su parte, no se hizo de rogar, mientras colocaba sus brazos en el cuello de Ichigo, y este los suyos en la cintura de la pelinegra. Luego, Ichigo empezó a desabrochar su cinturón, y abrió el botón de su pantalón, dejándolo abierto, mientras seguía bailando con la pelinegra. Para el último coro, Ichigo volvió a acercar su cara a la de Rukia, mientras susurraba "anoche soñé contigo" al ritmo de la canción, sonriente. Luego de que la canción terminó, Ichigo tomó una polera color calipso y se la colocó, mientras miraba a Rukia con una leve sonrisa.

- ¿Y bien, enana? ¿Estuvo a la altura? – preguntó.

Rukia sonrió – Así que Kurosaki-kun tiene un lado "salvaje" después de todo. Tengo que admitir que estuviste mejor de lo que esperaba, fresita. – terminó, maliciosamente.

Ichigo sonrió – No has visto nada. Me lo debes, entonces – dijo, a la vez que iba hacia el closet en busca de un pantalón para cambiarse.

- Lo pensaré – sonrió Rukia, mientras se disponía a dejar el cuarto.

- ¡Hey, enana!

- ¿Qué pasa, fresita?

- Yo ahora me termino de vestir y me voy adonde Keigo, tengo que estar un poco antes que empiece. Nos vemos allá – dijo Ichigo.

- Será. Nos vemos. – respondió Rukia, mientras dejaba la habitación.

Luego de que Rukia se hubo marchado, Ichigo se puso unos pantalones gris oscuro, junto a unas zapatillas y cinturón blancos, y una cadena de plata en cuello. Encima se puso una chaqueta blanca, y con la mochila de Keigo al hombro se disponía a abandonar la casa cuando su padre lo detuvo.

- ¡Eh, Ichigo!

- ¿Qué pasa?

- Te cuento, voy a ir con Yuzu a la playa, tu sabes, en la ciudad de al lado, y Karin va a volver mañana en la noche, que es cuando yo creo que también vamos a estar volviendo. Cuida a Rukia, ¿eh? – dijo Isshin, seriamente. – Y aprovecha de hacer orgulloso a tu padre y dile a Rukia-chan que te haga hombre de una vez – agregó, mientras le guiñaba un ojo a Ichigo con una sonrisa pícara en el rostro. Este, por su parte, sólo suspiró.

- Está bien, viejo. Nos vemos mañana en la noche – se despidió, mientras salía hacia la calle.

- ¡Hasta mañana! – se despidió Isshin, saludando con la mano.

Ichigo llegó a la casa de Keigo luego de varios minutos de caminata, y tocó la puerta. Keigo abrió unos instantes después, sonriente. – Hey – saludó – pasa, Ichigo.

- ¿Cómo estás, Keigo? – sonrió el pelinaranja.

- Bien, gracias. ¿Trajiste lo que te pedí? – preguntó el anfitrión.

- Me ofendes, viejo, por supuesto que sí – respondió Ichigo, a la vez que abría la mochila que traía y sacaba de su interior la botella de ron con Coca-Cola de la vez anterior, junto con dos botellas de ron sabor limón.

- ¡Eeeso es! Chad y Mizuiro fueron a comprar vodka y ron, y volverán en cualquier momento – dijo Keigo, frotándose las manos.

- Y bien, ¿Cuál es el plan? – inquirió Ichigo.

- Bueno, tu sabes, consumir, charlar, jugar un par de juegos y de ahí como a las 12 nos vamos para la disco – respondió el pelicastaño. – Te conseguiste documentos, ¿cierto? – preguntó.

- Por supuesto, tengo 18 según esto – sonrió Ichigo, mostrándole a Keigo una tarjeta.

- Todo bien. Los chicos también tienen, y a las chicas nunca les hacen problema – dijo Keigo. En ese momento tocaron a la puerta.

- Iré a ver – dijo Keigo, mientras se levantaba. Ichigo, entre tanto, se fue al equipo 5.1 de Keigo y conectó su mp3 para poner algo de música. Estaba en eso, cuando Keigo volvió con unos invitados.

- ¡Eh, Ichigo!

El mencionado se dio vuelta y se encontró con Keigo, Chad, Mizuiro, Tatsuki, Renji, Rangiku, Rukia, Ishida, Inoue y Yoruichi.

Chad estaba con un pantalón gris claro, zapatillas negras, y arriba una polera blanca con una chaqueta negra encima. Mizuiro estaba con unos jeans celestes y una polera roja, con un chaleco blanco encima. Tatsuki tenía puesta una polera corta que dejaba ver su ombligo y unos pitillos blancos debajo, junto a unas zapatillas del mismo color. Renji tenía unos pantalones negros anchos, junto con unas zapatillas blancas y una polera morada. Ishida tenía unos pantalones ajustados y una camisa manga corta azul con cuadros blancos. Inoue tenía puestos unos jeans junto con unas zapatillas con caña, una polera rosada con escote y una chaqueta negra encima. Rangiku vestía una polera gris y una minifalda blanca, junto a sandalias y chaqueta del mismo color. Yoruichi tenía puesta una polera blanca sin mangas con un generoso escote, y unos pantalones negros ajustados. Sin embargo, fue Rukia quien llamó la atención de Ichigo. Llevaba puesta una polera manga larga negra, con cortes en las mangas que dejaban ver sus brazos, y abajo unos shorts de jeans cortos, que daban una generosa vista de sus piernas.

- ¿Cómo anda eso? – sonrió el pelinaranja, mientras iba a saludar a todos. Mientras, Keigo se disponía a servir sendos vasos de combinados para todos los invitados.

- Bueno, bueno, ¿empezamos? – dijo animadamente Rangiku, mientras se instalaba en un sofá y le subía el volumen al sistema de sonido, con lo que el reggaetón empezaba a sonar. – Y antes que nada, quiero hacer un brindis, por esta noche. ¡Salud! – dijo, a la vez que levantaba su vaso de vodka con jugo de naranja.

- ¡SALUD! – corearon todos, a la vez que tomaban generosos tragos de sus vasos.

Y así dió inicio una noche que recordarían por mucho tiempo.


I wish I was a hardstyle dancer
Do the shuffle highest degree
I would be dancing until the morning
For the pleasure to be with me
But the night is long
And I cannot rock over
Now have I the skills to pretend
If I could find me
A lovely DJ
To take me over, where the beats never end...

Scooter - Where The Beats...

Bueeeeno, eso es. Espero lo disfruten.