04.
Silencio. La ciudad volvía a recibirlos en medio de un falso silencio nocturno que solo podía ser interrumpido por las alarmas de los autos policiales que merodeaban como hormigas dando la impresión de ser un lugar tranquilo y seguro.
Nada más alejado de la realidad.
—Konoha es una mierda —Mencionó Menma mientras caminaban entre los callejones oscuros, teniendo cuidado de no ser vistos por alguna patrulla. A su lado, Charasuke lo seguía expectante— Una mierda con demasiadas cosas buenas de las que aprovecharse —Agregó antes de adentrarse a un edificio aparentemente abandonado.
Charasuke le echó un vistazo a la fachada del lugar. La pintura descascarándose y el olor a orina a su alrededor provocaban inevitablemente en él una sensación de rechazo casi imposible de ignorar.
—No veo lo bueno de esto —Se atrevió a decir observando a Menma interrogante.
—Es porque tú no conoces nada bueno, ya te lo dije —Espetó el otro.
Uchiha se mordió los labios inquieto antes de atreverse a poner un pie en aquel edificio, pisando con cuidado los escalones de metal oxidado que conducían al subterráneo oscuro. El eco producido por el sonido de sus propias pisadas al chocar contra el metal causaba una sensación de vacío que a cualquiera haría pensar que solo estaba perdiendo el tiempo en aquel lugar.
— ¿Asustado? —Preguntó Menma. Su voz divertida rebotó tanto en las paredes como en sus oídos.
Charasuke soltó un bufido— ¿Cuánto más vamos a tener que bajar? Siento como si en cualquier momento un idiota saldrá a darme un golpe por la espalda.
Apenas terminó de decir aquello, sintió unos brazos rodeándole la cintura y hubiese reaccionado con violencia de no ser por el "A quien llamas idiota, bastardo" que susurró Menma a su oído antes de alzarlo para echárselo al hombro.
—¡Hey! —Se rió inevitablemente de la situación dándole un par de golpes duros a la espalda de su acompañante en reproche— ¿Qué haces? Suéltame.
—Ugh, con un demonio, deja de golpearme —Se quejó Menma frunciendo el ceño acomodándose mejor a Charasuke soltándole una nalgada fuerte en respuesta a sus golpes. El gritillo sorprendido del moreno por su acción le sacó una carcajada— Pareces una tortuga, mejor cállate y disfruta del paseo.
Charasuke hizo un mohín con los labios— Ahora lo estoy disfrutando —Respondió colando una de sus manos heladas debajo de la ropa del que lo sostenía haciendo que este diera un respingo. Sintió un nuevo golpe a su trasero que le hizo morder los labios y no por molestia— Mh~ Así que te gusta rudo —Comentó con curiosidad— Dime qué más te gusta, cariño.
Namikaze soltó un gruñido— Jo, no preguntes cosas peligrosas, podría salirte en contra.
—Eso lo vuelve más excitante.
Sintió su palpitar apresurarse cuando se detuvieron segundos después. Inevitablemente un sonrojo cubrió sus mejillas al no saber qué estaba pensando el otro. Aunque si realmente fuera lo que creía, lo tomaría gustoso y sin chistar.
Lamentablemente, Namikaze lo bajó mantenido su seria expresión característica mientras señalaba una puerta delante de ellos. No lo entendió hasta que él la golpeó lentamente en intervalos de un segundo cinco veces hasta que alguien les abrió.
—Malnacido, creí que estarías muerto —Dijo el sujeto rubio que había abierto dejándolos pasar.
Deidara, que era uno de los encargados del lugar, había salido a recibir a Menma apenas lo reconoció en las cámaras de seguridad. Al notar la presencia desconocida a su lado se le quedó viendo descaradamente de arriba hacia abajo, como si quisiese devorarlo en cualquier momento.
—No lo mires tanto, imbécil —Se quejó Menma, pasando un brazo por la cintura del moreno para atraerlo hacia él de manera posesiva ignorando la insistente mirada interrogante de Charasuke.
Sabía que no debía dar explicaciones para que el chico delante de él entendiera lo que quería decirle.
—Hm, ¿Traes dinero? —Preguntó entonces Deidara.
—¿Con esto te basta? —Espetó Menma mostrando unos cuantos billetes ganándose el permiso de entrada.
La puerta se cerró pesadamente detrás de ambos. Deidara los escoltó hacia la sala principal mostrando lo que parecía ser un casino del bajo mundo.
Inmediatamente Charasuke identificó ese lugar. Akatsuki, el lugar de mala muerte en donde los desafortunados iban a parar.
Apretó el brazo de Menma que no lo había soltado ni por un segundo, buscando llamar su atención que consiguió de inmediato.
—¿Por qué estamos aquí?
-Saldar algunas cuentas… —Los ojos azules miraron fijos a la cámara de seguridad ubicada justo sobre ambos antes de lanzar el manojo de dinero sobre la mesa de la banca esperando que lo cambiaran por fichas— Y abrir otras.
Uchiha no lo entendió del todo, pero algo le decía que estaban a punto de meterse en un gran lio cuya magnitud ignoraba.
—Me dijeron que los perros están siguiendo tu rastro —Deidara parecía no querer quitarles la mirada de encima, por lo que era fácil de suponer que este conocía a Menma desde antes— El jefe no ha parado de maldecirte.
—Me importa una mierda, ya no trabajo para él —Respondió mordaz Menma sentándose en una mesa de póker vacía indicándole a Charasuke que se quedara a su lado.
—Hm, ¿De verdad crees que puedes mostrar tu cara como si nada luego de matar a uno de sus mayores proveedores de órganos?
—Teníamos un trato que no cumplió —Le cortó el regaño apostando un par de fichas. El sonido de unos dedos golpeando la mesa a su lado parecía indicar que había cometido un error. Observó a Charasuke curioso pero este simplemente sonrió como siempre lo hacía negando un par de veces con la cabeza.
—Síguete metiendo en sus narices, Namikaze y terminarás directo en la cárcel pudriéndote por toda la eternidad.
—Jo, ¿Qué acaso esa es la nueva técnica que tiene Obito para deshacerse de sus subordinados sin perder su prestigio? Me importa una mierda, ya te lo dije.
—Banca… jugador … banca…
La chica delante de ellos comenzó a repartir las cartas y Menma impulsivamente mostró las suyas.
Nada. Había perdido.
Soltó una maldición al tiempo que Deidara se burlaba de él para luego irse de allí dejándolos solos. Apenas verificó que este no estuviera cerca se volteó a Charasuke para hablarle notando que comenzaba a apostar una alta cantidad de dinero escandalizándolo.
—¿Qué haces?
—Jugar.
—Banca… jugador … banca…
Sintió estremecerse cuando un serio Charasuke clavó sus ojos negros y misteriosos en los suyos para acto seguido mostrarle las cartas que le tocaron sin siquiera echarles un vistazo antes de hacerlo.
—Jugador uno, banca cero. Jugador gana la partida.
La sonrisa de Charasuke se amplió al escuchar lo que ya parecía saber desde antes.
Oh, la cabeza de Menma pareció hacer clic e inclinándose un poco acercó su boca a la oreja del moreno.
—Cambiaste las cartas —Susurró dando por hecho el asunto.
—¿Qué tal? ¿A que no soy bueno? —Respondió Charasuke pasando sus brazos por los hombros anchos del otro aparentando estar compartiendo un momento meloso producido por la felicidad de haber ganado.
—Jo…—Menma se rió suavemente y sin que el moreno pudiese habérselo esperado le mordió el lóbulo de la oreja— Eres perfecto —Aseguró.
Charasuke dio un respingo en su lugar a causa de la sorpresa. Ese sí que había sido un cumplido. El moreno se atrevió a posar una mano en la mejilla de Menma acariciándosela antes de besarle la otra.
—Te estas volviendo atrevido en tus coqueteos —Gruñó Menma no acostumbrado a esa clase de muestras de afecto.
—Es que siento que las palabras no surgen efecto en ti, así que tuve que cambiar, ¿Qué no te gusta mi nueva técnica? —Cuestionó inocentemente el Uchiha apartándose para tomar sus fichas y guardarlas.
Las manos firmemente aferradas a su cintura parecían darle la respuesta que quería. Menma volvió a acercarse, la sensualidad del chico desde un comienzo le había parecido magnética. Sin lugar a dudas, aunque fuera nuevo en esos temas con otro hombre, le gustaba.
—¿Recuerdas que dijiste que querías hacer algo grande? —Le recordó Namikaze, aun en voz baja mientras le instaba a levantarse de la mesa de póker para ir hacia un sofá apartado del resto de personas de bajo perfil— Hoy lo haremos.
Una de las cejas oscuras de Charasuke se alzó interrogante— ¿Por eso vinimos aquí, no? —Intuyó a lo que Menma asintió en afirmación— Esta gente parece conocerte —Mencionó hundiéndose en el sofá mientras analizaba la situación tratando de anticiparse a cualquier hecho.
—Pero a ti no —le hizo notar— La dueña de este lugar oculta la llave de una caja fuerte llena de los billetes que su esposo mafioso oculta idiotamente a manera de banco enterrada en algún lugar de Konoha.
Los ojos de Charasuke se llenaron de un brillo indescriptible al escuchar aquello. La sensación de peligro que comenzaba a apoderarse de su cuerpo no era nada en comparación a la adrenalina que surgía al mismo tiempo.
Menma llamó a la camarera que traía en una bandeja cervezas enlatadas quitándole una para beberla sin ofrecerle al moreno.
—Saquemos todo el dinero que tiene ese hijo de puta para ofrecernos y luego larguemos de esta asquerosa ciudad.
La lata de cerveza que sujetaba se deformó por la fuerza que ejercía en ella. Charasuke admiró la escena en silencio sabiendo que lo que Menma había estado escondiendo desde el primer día que lo conoció tenía relación con ese sujeto para el cual Menma debió trabajar en el pasado y del cual ahora quería vengarse.
Se encogió de hombros, sin querer se había metido en problemas de los cuales dudaba poder librarse ¿Y qué? Tarde o temprano, terminaría en el lugar de Menma por haberse metido con la mujer incorrecta.
—¿Vas a llevarme contigo luego de tener el dinero? —Preguntó atento a la reacción del Namikaze que abrió los ojos con sorpresa y se volteó a él de inmediato.
—¿Piensas ir a algún otro lado? —Cuestionó.
—¿Puedo irme a otro lado? —Le devolvió la pregunta entrecerrando la mirada al tiempo que se acomodaba él mismo un mechón de su cabello dejando a la vista su cuello blanco y perfecto, seduciéndolo descaradamente.
Joder. Menma no se había puesto a pensar seriamente en qué haría con Charasuke, había dado por hecho que este continuaría siendo su cómplice por lo que escucharlo decir aquello le causaba una incomodidad difícil de describir.
Tsk, que ya sabía desde hace un tiempo que Charasuke no era solo un simple cómplice para él.
—Jo, ¿Crees que puedes correr de mí? —Le retó— Vas a venir conmigo aunque tenga que ponerte una correa —Respondió sin confesar sus verdaderos sentimientos por él y jamás lo haría, no porque fuera un cobarde, sino porque estaba seguro que Charasuke nunca admitiría de igual forma que su coqueteo insistente era simplemente eso o algo más.
Y como si le leyera la mente, el moreno le besó en los labios por breves instantes pero suficientes como para que Menma entendiera que estaban sellando un trato.
—Y dime, cariño, ¿A quién debo seducir entonces?
Ah, ¿Qué era ese sentimiento de dicha que parecía llenarle el pecho? No lo había experimentado nunca.
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Había sido fácil, no tanto como lo creyó pero fácil a fin al cabo.
En medio de palabras dulces y toques sugerentes, no había podido evitar desvestirse al igual que aquel cuerpo esbelto femenino para darle lo que ella había estado pidiendo a gritos luego de varios minutos haciéndose compañía.
A Charasuke no le había importado en lo más mínimo recibir una mamada antes de penetrar ese cuerpo menudo que se contraía en cada estocada por placer que al parecer su esposo no podía darle.
Era la dueña del lugar, la esposa del mayor ministro de justicia que irónicamente era el jefe de la mafia. Hermosa, con un cuerpo de ensueño y caricias delicadas. Una pieza exquisita que añadir a su colección de conquistas.
Le había dicho a Menma que él solo se acostaba con una de las chicas que conquistaba si solo lo consideraba necesario. La llave que escondía la chica en el interior de su vagina le daba razones para hacerlo ¿O no? No es como si no lo hubiese disfrutado de todas formas.
¿A qué hombre no le gustaba tener sexo? Sin dudas el que respondiera que ese tema no le interesaba, estaba loco. El asunto de Charasuke era diferente.
Él había tenido tanto sexo con mujeres que ya se le daba como algo trivial y por eso ahora escogía a sus acompañantes con más cuidado.
—Hey, Charasuke —La voz de Menma anunciando su llegada seguido del sonido de la puerta cerrándose le hicieron salir de sus pensamientos relacionados con sus anteriores conquistas para llenarse con el que había conseguido recientemente.
La sola voz de Menma era necesaria para provocarle un estremecimiento. Al no haber atendido a su llamado de inmediato el Namikaze entró al cuarto del hotel barato buscándolo, en donde le había pedido que se quedara después de conseguir la llave mientras él iba por el dinero dado a que temía que fuera demasiado peligroso para ambos.
Charasuke lo admiró de arriba abajo notando sus ropas sucias con la tierra que suponía haber removido para coger el motín que traía en el enorme bolso tras su espalda y que ahora dejaba caer descuidadamente al suelo como si no fuese nada importante.
—¿Por qué coño no respondes? Joder.
Su voz ronca y enojada le hizo morder los labios. No perdió detalle de como su compañero se quitaba la camiseta que traía dejando a la vista sus buenos músculos. La cicatriz que había quedado en su brazo le daba un aspecto más varonil.
Ah, ¿Quién hubiese dicho que llegaría el día en que se terminaría cansando de las mujeres y terminaría enganchado de un tipo como aquel? Sin duda era algo inesperado pero no por eso volvía su curiosidad menos excitante.
—Perdón, cariño, ¿Qué traes entonces? —Quiso saber sin levantarse de la cama en donde estaba sentado. Menma abrió el bolso haciendo que sus ojos se abrieran más de lo moral en sorpresa— Mierda… —Exclamó, a lo que Menma se carcajeó antes de sacar el dinero y comenzar a lanzarlo por la habitación como queriendo decirle que sí, era real.
—Todo esto es nuestro, Charasuke —Lo nombró con un tono diferente a lo usual.
Charasuke rió de esa manera que a Menma se le antojaba encantadora, ocultando su sonrisa tras una de sus manos antes de ir hacia el minirefri de la habitación en donde había encargado dos botellas grandes de alcohol para celebrar.
—Joder, de haber sabido que era tanto dinero hubiese pedido champaña —Igual de emocionado que Menma empezó a lanzar los billetes por el aire mientras este abría una botella dándole un sorbo directamente.
Menma se dejó caer en el suelo contando el dinero entre sorbos y sorbos a su botella. Charasuke se sentó a su lado haciéndole compañía, quitándole la botella de vez en cuando para beberla.
—Todo esto es gracias a ti, Charasuke —Dijo entonces el Namikaze dejando de lado la tarea de contar los billetes que parecía imposible. Le dio un golpecito en el brazo al chico dándole crédito— No solo eres una cara bonita, al parecer.
Charasuke se atoró un poco con la cerveza para luego echarse a reír—Somos como Bonnie y Cyle, cariño —Bromeó haciendo que Menma soltara una carcajada divertido por la comparación.
Namikaze buscó en sus bolsillos los papelillos de marihuana que había guardado de la fiesta del otro día ofreciéndole al moreno para luego encender ambos con su encendedor.
Ah, esto sí que era dicha. No podía ser más perfecta ¿O sí?
En algún momento del silencio que se había producido entre ambos por estar ocupadas fumando y bebiendo, Charasuke pareció tener suficiente por lo que le soltó el humo en la cara para molestarlo.
—Ups, perdón —Se disculpó fingiendo inocencia a lo que Menma le arrebató la colilla tirándola al suelo apagándola en venganza.
La mirada desafiante que le mandó Menma al hacerlo no parecía para nada enojada.
—Oye, eso era mío —Se quejó alzando el brazo amenazándolo con golpearlo pero el Namikaze lo sujetó comenzando un forcejeo entre ambos.
Ambos tenian fuerza e intentaban vencer al otro en broma mientras Charasuke soltaba un par de risitas y Menma se carcajeaba ante los intentos fallidos del otro por derribarlo. Entonces el moreno decidió cambiar de estrategia y aprovechando que ambos estaban sentados se subió sobre las piernas cruzadas de Menma sentándose de frente mientras enrollaba las suyas alrededor de la cintura de este.
Namikaze detuvo el forcejeo de inmediato y soltó sus brazos para aventurándose a poner ambas manos en su trasero de manera descarada.
—Dijiste que no seducías hombres —Le recordó en un gruñido atreviéndose a apretar con fuerza aquellos glúteos que desde hace rato tenía unas ganas de tocar. Sus rostros estaban nuevamente demasiado cerca.
Charasuke le acarició el cabello sin incomodarse por los toques del otro—Creo haber dicho que podría hacer una excepción —Espetó siguiéndole el juego, porque creía que había dejado claro con los besos que se habían permitido antes que estaba haciendo una gran excepción con él.
Los brazos de Menma se aferraron a su espalda abaja atrayéndolo aún más a su cuerpo y Charasuke pudo sentir la corriente eléctrica provocada por la sensualidad del otro recorriendo por el suyo.
Soltó el cabello del Namikaze para posar sus manos en ambas mejillas repasando las marcas de estas mientras afirmaba su frente en la contraria manteniendo un tenso contacto visual. Era increíble como con solo mirarse sentía que podía entender todo del otro, incluso lo que no conocía de este.
Menma buscó sus labios y él permitió que los encontrara. No fue un toque delicado ni breve, sino que esta vez era demandante y extenso.
Namikaze no pudo evitar pensar una vez más mientras fundía su boca en la contraria que aquel chico hermoso de personalidad coqueta y extrovertida era un ángel que había sido enviado solo para él.
Y nadie más que él tenía derecho a disfrutarlo.
Se levantó como pudo con el chico en brazos. Charasuke que tenía las piernas firmemente sujetas en su cintura le facilitó la tarea de ir hacia la cama en donde se dejó caer con este sin dejar de besarse con ansias, como si ambos lo hubiesen esperado por demasiado tiempo.
—Ah, Menma… —Gimió Charasuke cuando le mordió el cuello, justo encima de uno de los chupetones que la dueña del local le había hecho en medio del sexo.
Uchiha percibió inmediatamente la diferencia entre el sexo que había tenido antes con el que parecía que tendría con Menma en ese momento.
El tipo era tan rudo y demandante como su personalidad misma que le hacia estremecer ansioso.
—Jo, así que follaste con ella —Mencionó Namikaze sin sentir ninguna molestia por ser consciente de ese hecho. Aprovechó el momento en que el moreno se quitó la camisa para admirar su torso— Con un demonio, nunca había conocido a un tipo más sexy que tú —Lo halagó sin poder evitarlo produciendo que Charasuke se riera avergonzado por el cumplido.
—Estaba pensando exactamente lo mismo —Confesó atrayéndolo para volver a besarlo. Las manos de Menma comenzaban a tirar de su pantalón hacia abajo y él permitió que se lo quitara dejándolo desnudo — ¿Desnudo soy más sexy? —Preguntó queriendo molestarlo.
La mirada insistente de esos ojos azules sobre su cuerpo le dijeron que sí sin tener que oírlo.
—Con mi polla metida en tu culo te verías aún mejor —Le instó el otro a lo que Charasuke le soltó un golpe en el brazo como reprimenda.
—¡Hey, eso es vergonzoso! ¡No estoy acostumbrado a escuchar algo así! —Se quejó avergonzado.
Menma simplemente volvió a carcajearse quitándose el pantalón junto a la ropa interior tomando su miembro para sacudirlo sobre el del moreno. Ambos excitados.
—Ósea que si quieres que te la meta —Insistió— No creí que un casanova como tú le gustara morder almohadas.
Y eso fue precisamente lo que fue a dar a su cabeza. Una almohada que Charasuke le lanzó para que se callara.
—Escucha, tarado. Nunca he hecho esto con otro hombre, así que siéntete orgulloso de que alguien tan perfecto como yo lo esté permitiendo. A veces igual me gusta ser sometido luego de tener siempre el control.
Menma rodó los ojos antes de tomarlo de las piernas y alzárselas de manera vergonzosa.
—Bonita vista —Siguió fastidiándolo solo porque le regocijaba la vergüenza del otro.
Pero Charasuke pareció acostumbrarse a ello porque respondió de una forma que Menma no se esperó en lo más mínimo— ¿Te gusta, cariño? Puedes entrar y salir cuanto quieras de allí.
Y eso fue suficiente para que Menma decidiera callarse de una puta vez y ponerse en acción metiéndole un par de dedos mojados en saliva en el esfínter del moreno que no paraba de contraerse y removerse entre adolorido y excitado.
—¡Ah~! —Gimió el moreno removiéndose inquieto— Joder, Menma~ métemela —Pidió ansioso, no porque quisiera hacer eso rápido, sino porque sentía que en cualquier momento podría correrse.
Jamás pensó que unos dedos en su trasero le harían sentir tan jodidamente bien, ahora entendía a las chicas que en algún momento se lo habían pedido.
—Como su majestad ordene —Respondió el Namikaze enterrándose en el cuerpo contrario que tembló por el dolor. Soltó un suspiro dejándose caer hacia adelante para besarlo mientras le embestía sin importarle que no se hubiese acostumbrado aun.
Charasuke no se quejó de esa acción desconsiderada porque en el fondo estaba cumpliendo una fantasía sexual reprimida desde su adolescencia. Ser brutalmente follado por un chico bien dotado, la cual creyó enferma en su momento por el simple hecho de tener morbo de pensarlo pero ahora oh, lo estaba disfrutando mucho.
—Ugh, joder… como duele —Se quejó enterrándole las uñas en los hombros bronceados.
—Tsk… ¿Quieres que me detenga?
—¡Ah! ¡No!
—Entonces… no digas que te duele… —Le regañó Menma ya comenzando a creer que lo estaba lastimando en serio y eso le cagaba el rollo, por lo que en venganza salió por completo de ese apretado y exquisito esfínter para volver a meterla de una estocada con fuerza.
—¡Ah! ¡Eres un maldito! —Gritó Charasuke sintiendo que se movía al mismo ritmo de la cama que golpeaba la pared en cada arremetida.
La pared crujió al tiempo que escuchaban como el sujeto que se alojaba al lado gritaba algo como "¡CALLENSE, PAR DE MARICAS!".
Menma se carcajeó y Charasuke abrió la boca para responderle igual de divertido que su amante por la situación.
— ¡EL ÚNICO QUE TIENE DERECHO A GRITAR ESTA NOCHE SOY YO, ASI QUE CÁLLATE CON UNA UGH…MIERDA, ME CORRO!
Namikaze solo negó con la cabeza sin poder dejar de pensar en que ese tipo, era demasiado para él.
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Hola, traje la continuación pronto debido a algunos problemas que tengo a la hora de escribir. Estoy dando mi mayor esfuerzo, perdónenme si sienten que estoy escribiendo como ¿raro? es que yo siento que estoy escribiendo mal o algo así...
En fin ¡Gracias por todo el apoyo que le están dando al fic! De verdad me anima bastante! Sobretodo a Hatake-Seikatsu y Luliz Rizo que se dan el tiempo para comentar bua
Nos vemos en la siguiente actualización!
