— Boruto-kun, tus amigos estan aquí — gritó Hinata para que su hijo la escuchará —. Pasen — les sonrió.

— Buenas tardes — dijeron todos al unísono.

Boruto bajó las escaleras corriendo.

— Bueno, iré con el abuelo junto a Himawari — Hinata dijo y llamó a la pequeña.

— ¿Otra vez? — inquirió un poco irritado. Él quería ver a su abuelo y su madre no lo llevaba.

— No te llevo porque tus amigos están aquí — le da un beso en la frente y Boruto se sonroja, apartandola —. Tú padre está trabajando aún y... bueno, Ino vendrá en cuaquier momento. Ella cuidará de ti.

— No necesito que me cuiden... — murmuró a su madre para que sus amigos no lo escuchen.

— Tienes prohibido salir.

— ¿Qué? ¡Pero ibamos al parque, a comer y etcétera! — casi gritó.

— No. Me dijiste que los chicos vendrían a la casa, así que ahora se quedan en la casa. Pueden hacer lo que quieran — sonrió y Himawari llegó — Regreso más tarde — Salió de la casa con Himawari tomando su mano.

Él rubio bufó justo cuando la puerta se cerró.

— Hey, ¿a dónde iremos? traje dinero suficiente — se acercó Denki alegre.

— Vayamos a comer algo, vine realmente hambriento — sugirió el moreno.

— Oigan — El ojiazul rascó su nuca suavemente — mi mamá no me dejó salir...

— ¿Qué? Boruto, se supone que iriamos al parque.

— ¡Y a comer! — exclamó Iwabee irritado.

— ¡Lo sé, lo sé! Pero no puedo desobedecerla — repitió la misma acción de antes.

— ¿Nos tendremos que quedar aquí? — inquirió Mitsuki, Boruto asintió con un suspiro — De acuerdo, ¿y qué podemos hacer? — preguntó con su habitual sonrisa.

— No sé... ¿Videojuegos?

— Ugh, ya qué — respondió el ojiverde con pereza.

— Sí, como sea. Boruto, ¿tienes comida? — el estómago de Iwabee parecía rugir.

— Oh, solo ramen instantáneo que compra mi papá... — dijo con un ligero asco en su rostro.

— Ugh, dame uno, muero de hambre — suplicó rendido.

— Puedes hacerlo. Vamos — le dijo a los demás y corrieron hacia su habitación.

— ¡Oye! ¡Soy invitado, atienden tú! — gritó irritado — Vaya servicio... — abrió el empaque y comenzó a "cocinar" el ramen.

.

— ¿Qué juegos tienes, Boruto? — Denki tomó varios videojuegos, exáminandolos.

— Pueden elegir cualquiera — dijo sin mucha emoción mientras se recostaba en su cama.

Mitsuki se sentó a su lado observando al de lentes.

— Escuché que le gustas a Sarada — soltó el peliblanco de repente aún sonriendo. Las miradas sorprendidas de todos se dirigieron a él.

— ¿Eh? — atinó a responder el rubio lleno de confusión, miedo y un poco de desagrado.

— Chōchō estaba hablando sobre eso con ella, y ella lo aceptó. No sabían que yo estaba escuchando todo. — dijo con su sonrisa y dirigió su vista a los videojuegos — Oh, tienes el juego de Dragones vs caballeros — tomó el juego y comenzó a examinarlo.

— ¿Gustarle? ¿Yo...? — el estruendoso sonido de la puerta hizo a todos dirigir su vista al moreno que acaba de entrar.

— ¡Boruto! ¡Hay una sexy chica en tu cocina! — exclamó sorprendiendo a todos.

Antes de que Boruto siquiera respondiera confundido, todos bajaron con prisa.

Tímidamente asomaron por la cocina, encontrándose con la linda espalda de una rubia.

— ¡Ah, Boruto! — exclamó la ojiazul dándose la vuelta. Todos se deleitaron con el bonito rostro y sensual cuerpo de la chica.

Los chicos tragaron con fuerza. Jamás habían visto a una chica tan bella y sexy.

Ella se acercó a Iwabee y con el ceño levemente fruncido le quitó deblas manos la sopa instantánea.

— Boruto. ¿Cómo se les ocurre comer esto? ¡Qué tu padre sea un adicto no significa que debas consumirlo también! — ella miró a Iwabee regañandolo también con la mirada, el Iwabee casi se sonroja por lo linda que se veía — ¿Tienen hambre? ¡Yo les prepárare algo delicioso! Casualmente acabo de volver del super mercado con los ingredientes. Esperen, no tardaré.

Ino se colocó un mandil, y se veía tan malditamente adorable para Boruto. Él miro a sus amigos, y ellos estaban abobados cocon la rubia, casi babeando.

— Está bien — alcanzó a decir — Estaremos arriba — jaló a los demás con cierta molestia ante las miradas que le daban a su tía. Subieron a su habitación.

Todos yomaron asiento por la habitación. Shikadai y Boruto en la cama, Denki en el piso, Mitsuki en una almohada en el suelo, e Iwabee se quedó de pie apoyado en la pared.

— ¡No les pasaré el número de mi tía! — Boruto gritó cuando notó que ellos querían hablarle. Todos abrieron los ojos sorprendidos por la palabra "tía". Aún así, guardaron silencio y Boruto supuso que de verdad iban a pedir el número de ella.

Él solo pudo suspirar con molestia.