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Hermione se miro con ojo critico, su embarazo no era notorio por supuesto y a pesar de portar un ajustado vestido veraniego que dejaba libre sus hombros y se abrochaba en su cuello, su figura se veía igual de esbelta que siempre, se alegro de ello y coloco un poco de carmín en sus labios.
Draco no debía de tardar.
En esos momentos su corazón se debatía entre lo mucho que lo había extrañado y lo que tenia que decirle. Porque si, había decidido decirle la verdad, después de todo él era el padre de su hijo y debía saber que estaba embarazada, era consiente que la idea quizás no le iba a agradar en lo mas mínimo y pero aun estaría furioso, pero tenia motivos para pensar que todo estaría bien.
Después de pasar todo el día anterior tratando de pensar que hacer, se había dado cuenta de algo, si, Draco había sido claro desde el principio en que no quería ataduras y mucho menos hijos, pero las cosas habían cambiado.
También su relación lo había hecho, bien, quizás él jamás le había dicho que la quería, pero él nunca había sido muy bueno con las palabras, era mucho mejor con las acciones. La preocupación que mostraba con la más minima enfermedad que la atacaba, la ansiedad por verla cada vez que volvía de un viaje, el que se tomara el tiempo para despertar con ella por las mañanas y escucharla le decía que al menos debía sentir algo por ella.
Era obvio que tenían que casarse para darle un hogar a su hijo y ella estaba segura que con el tiempo haría que lo que él sentía se convirtiera en amor, después de todo se llevaban de maravilla, podían simplemente hablar durante horas de cualquier tema, tenían peleas por supuesto, pero nada fuera de lo ordinario y ella lo amaba con locura, lograría que la amara.
Si, todo estaría bien, sonrío y su corazón se detuvo un instante, él estaba ahí, podía sentirlo, se volvió y en efecto, lo vio recargado en la puerta, con sus ojos clavados en los suyos. Sonrío aun más y se acerco a él tranquilamente, él deslizo sus brazos por su pequeña cintura y la abrazo. Hermione cerro los ojos y se recargo en su hombro, la sensación de bienestar era demasiado tentadora, se aferro a él sintiendo un extraño estremecimiento en el pecho, ¡Dios tenia ganas de llorar! ¡Ganas de que la abrazara y le dijera que todo iba a estar bien! Lo necesitaba tanto...
-¿Qué tal el viaje?-dijo alzando el rostro tratando de al menos entablar una conversación. Pero al instante cerro la boca, Draco la miraba con fuego plateado.
-No lo se.-dijo confundido, después inclino la cabeza y la beso en los labios.
Hermione se derritió entre sus brazos, sus labios se ajustaron a su beso demandante y posesivo, le metió las manos debajo de la chaqueta y toco sus músculos, lo sintió temblar y sonrío. Pero él no se quedo atrás, la cargo y ella lo rodeo con sus piernas, camino directamente a la cama y la dejo en ella, después se levanto y tiro rápidamente de su saco y su camisa, ella lo espero con los brazos abiertos y él se coloco encima de ella, le tomo las manos y las coloco encima de su cabeza, mientras devoraba sus labios a su antojo.
El movimiento de su rápida respiración había hecho que uno de sus senos se asomara tímidamente debajo del escote del vestido, él lo noto y se detuvo, sus ojos se oscurecieron como los de un cazador que acecha a su presa y agarrando sus dos manos con una suya, utilizo la otra para remover la tela que le estorbaba.
Acaricio delicadamente su seno y Hermione gimió, estaba mucho más sensible a causa del bebé, pero él pareció notarlo pues su tacto fue tan suave como las alas de una mariposa, se inclino y utilizo su lengua para formar círculos alrededor del pezón.
-Draco...-murmuro Hermione.
El le dedico una arrogante sonrisa y después hizo lo que ella deseaba, tomo el pezón con sus labios y lo succiono lentamente, hasta que la cima se irguió. Después hizo lo mismo con el otro seno y al terminar, observo su obra, los dos pezones erguidos y húmedos.
Después la miro a los ojos, en los grises había una extraña emoción, que Hermione no fue capaz de descifrar. El tomo su seno en su mano y lo estrujo suavemente.
-Esto es mío.-declaro posesivamente.
Hermione sonrío ¿a caso tenia alguna duda de que no fuera así? El soltó sus manos y ella lo abrazo por el cuello, obligándolo a bajar la cabeza para poder besarlo, delineo sus labios con su lengua y después disfruto de su sabor, él se encargo de desabrochar los dos botones del vestido, después se lo quito rápidamente, dejándola desnuda y a merced de su mirada.
Los ojos grises la recorrieron entera, concentrándose en sus senos y en sus muslos, él se movió quedando de lado, acaricio su vientre sin saber que su hijo ahora mismo crecía ahí, pero Hermione no quería hablar en esos momentos, tan solo quería sentir, así que dejo que su traviesa mano descendiera. Draco movió la suave seda de las bragas e introdujo un dedo, Hermione se arqueo al sentir la intromisión, fuego liquido corría por sus venas, él la miraba directo a los ojos, observando como ella reaccionaba a sus movimientos.
Introdujo otro dedo y continuo entrando y saliendo, preparándola para recibirlo, Hermione movió la cabeza de un lado a otro, encajando sus uñas en las sabanas de la cama, él se inclino y la beso, sus labios eran suaves y sensuales, la insto a abrir la boca y a dejarlo explorar a su antojo, sus dedos finalmente encontraron el pequeño botón de nervios y lo acaricio, ella gimió elevando las caderas.
Draco sonrío y la beso una vez mas en los labios, para después acomodarse entre sus piernas, desgarro las braguitas con un rápido movimiento y coloco las piernas de la joven en sus hombros. Hermione abrió los ojos al ver lo que iba a hacer y lo único que pudo hacer fue morderse los labios con fuerza al sentir como él movía su lengua con suma maestría en su interior.
Cerró los ojos, acariciando sus cabellos y tratar de no gritar ante el placer que él le estaba proporcionando, él coloco sus manos debajo de sus nalgas y la alzo, entrando mucho mas en ella, Hermione no pudo resistir más y con un grito lleno al cielo.
Los espasmos del placer recorrieron su cuerpo, su pulso se disparo y su respiración era agitada, él se levanto y Hermione vio de nuevo esa sonrisa arrogante en sus labios, tomo sus manos y las coloco al lado de su cabeza, clavo su mirada en la suya.
La penetro fuerte, con una sola embestida llegando a lo mas hondo de su ser, Hermione gimió abrazándolo con sus piernas, él comenzó despacio, sabiendo que ella se estaba recuperando de su intenso orgasmo, pero después aumento el ritmo, podía escuchar el sonido de sus cuerpos, la respiración caliente de Draco sobre sus labios, su cuerpo cubierto de sudor, lo amaba tanto, tanto.
El tomo su rostro con sus manos y la beso hasta dejarla sin respiración, sus movimientos se hicieron mas fuertes, urgentes, la llenaba totalmente, su cuerpo se tensiono y después se libero al mismo tiempo que ella.
Draco rugió y su fuerte cuerpo se convulsiono, vertió su semilla con ferocidad en el suave interior, después se dejo caer lentamente, tranquilo, saciado, feliz, sin saber que ese mismo acto había creado una vida.
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Abrió los ojos aunque realmente no quería hacerlo, no le apetecía en lo mas mínimo levantarse y comenzar el día. Así que no lo hizo. En vez de eso intensifico su agarre, el delicado cuerpo femenino cabía perfectamente entre sus brazos, ella dormía tranquilamente, sus senos se presionaban contra su torso y su pequeña mano descansaba sobre su pecho, mientras que una de sus piernas cubría uno de sus fuertes muslos.
Le aparto el cabello de la cara y beso sus labios.
Como siempre, eso solamente lo dejo sediento de mas, finalmente no había podido esperar, el día anterior después de terminar sus tratos y delegar responsabilidades había abordado su avión privado. No creía poder soportar una noche más en la fría cama de su mansión en Londres, sabía lo fácil que resultaba conseguir compañía femenina, pero también sabia que sus ojos se negaban a posarse en alguien más que no fuera ella.
Aun recordaba su pregunta de como había estado el viaje y su respuesta, le había dicho la completa verdad, en su mente no había existido nada excepto la necesidad de verla, lo demás no era nada mas que inconvenientes, ella hacia que lo que él consideraba importante no lo fuera mas, hacia que sus sentidos se concentraran solo en ella y eso...le asustaba.
Nunca nadie había tenido esa clase de poder sobre él y resultaba perturbador. Ella se revolvió suavemente queriéndose apartar, pero él no se lo permitió, la mantuvo en su sitio, donde debía estar, junto a él.
Sonrío un poco al ver que ella hacia un puchero y después se relajaba para seguir durmiendo, su vista se paseo por la habitación y enarco una ceja divertido al ver el vestido que ella había llevado y que ahora estaba tirado en el suelo, junto con su demás ropa.
Ella era hermosa de una manera suave y delicada, en su vida había conocido a muchas mujeres, modelos, actrices, empresarias, todas hermosas y deslumbrantes, pero Hermione además de eso contaba con una sensualidad e inocencia que lo volvía loco. El que ella no fuera consiente de su atractivo hacia mucho mas que delicioso el que lo fuera, era hermosa para él vistiendo un fino vestido de seda o con unos vaqueros y una sudadera.
Habían pasado toda la noche haciendo al amor, desde que la había visto y ella lo había abrazado sabia que así iba a hacer. El aroma de su suave piel y su delicado cuerpo, eran cosas que no podía ignorar.
Recordaba lo que le había dicho "Esto es mío" él no se había considerado un hombre posesivo y celoso hasta que ella había entrado en su vida, no era promiscuo pero había tenido numerosas amantes y el volverlas a ver de nuevo con otro hombre, era algo que no tenia importancia para él, pero el solo pensamiento que alguien la tocara a ella, hacia que la sangre le hirviera en las venas, que su vista se nublara y que un dolor agudo se concentrara en la boca de su estomago, como la noche que la había hecho suya por primera vez, la sola idea de ver a Hermione bailando en brazos de otro hombre había hecho que su cabeza explotara, sonrío, no se arrepentía de que así hubiera hecho, si él no hubiera estado tan enfadado esa noche con ella por ser tan hermosa y llamar la atención de su cliente, quizás no hubieran terminado haciendo el amor.
Pero así había sido y ahora ella era suya, solamente suya y no pensaba dejarla marchar.
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-¿Estas bien?-
Hermione alzo el rostro y observo como los ojos grises se llenaban de preocupación, no sabia que había estado demasiado callada.
-Si, si, solo...estoy bien, no te preocupes.-
El entrecerró los ojos observándola con más atención, pero cuando ella le dedico una sonrisa tranquilizadora, él asintió y siguió leyendo el periódico.
Estaban sentados en la terraza tomando el desayuno con el viento fresco y el sol en lo alto, se habían levantado hacia unas horas y Hermione sabia que Draco tenia que irse a trabajar en cualquier momento, por supuesto no iba a aplazar su trabajo, nunca lo hacia, tenia que encontrar las palabras para decirle que estaba embarazada, no sabia como pero no iba a desistir, el acto de amor que habían compartido la noche anterior, solo le confirmaba que hacia lo correcto.
-Draco...-él alzo la vista del periódico haciéndole saber que la estaba escuchando y después continúo su lectura. Hermione tomo aire, tenia que decírselo.-Estoy embarazada.-
¿Era su imaginación o los pájaros habían dejado de cantar y el cielo se había vuelto gris? Sus palabras cayeron ensordecedoras como una bomba silenciosa que podía explotar en cualquier momento, el aire se volvió tenso y Hermione experimento un estremecimiento pero no se dejo amedrentar, en vez de eso lo miro directo a los ojos.
Draco se movió lentamente, doblo el periódico por la mitad y lo coloco a un lado, después se recargo en la silla de mimbre y al final sus ojos se posaron en ella. Hermione ahogo un gemido al ver su expresión, su mandíbula estaba fuertemente tensionada, sus rasgos se endurecieron y sus ojos parecían granito puro.
Su rostro estaba exento de emociones y sus ojos vacíos, mantenía una pose relajada, pero Hermione sabía que el que no se hubiera puesto a gritar o patalear como una persona normal no significaba que estaba menos furioso, al contrario de esa manera era más peligroso, podía sentir como una intensa furia se apoderaba de él.
-¿Cuánto tienes, un mes, dos? Te felicito, preparaste esto de una manera estupenda, caí en la trampa como un verdadero imbecil. Tres años juntos y jamás me imagine esto, ni siquiera la idea cruzo por mi mente.-dijo. El sonido áspero y seco de su voz, junto con su cinismo hizo que a Hermione se le erizara la piel.
¿Cómo podía pensar eso de ella, acaso no la conocía la suficiente como para saber que ella jamás haría eso?
-Las cosas no son así, déjame explicarte...-
-¿Qué piensas explicarme? ¿Cómo es que me engañaste o quizás como no te conformaste con todo lo que daba? No, claro que no, aspiras a algo mas que ser solamente mi amante ¿no es cierto? El titulo de la señora Malfoy te va mejor, pero te equivocaste, una mujer como tú jamás seria mi esposa, subestimas demasiado tu precio por los servicios prestados.-
-¡Cállate!-Hermione se puso de pie y se sostuvo de la mesa, todo le daba vueltas y respiraba agitadamente, pero la rabia la hacia mantenerse en pie, él que el pensara que no era suficiente para él y que la considerara poco mas que una prostituta le quemaba las entrañas.-Yo jamás te engañe y no voy a permitir que me hables de esa manera.-
Draco elevo la comisura de sus labios en una gélida sonrisa.
-¿Qué no me engañaste? Entonces como llamas al hecho de que supuestamente estabas cuidándote. Vamos, cuéntame ¿Qué pastillas tomabas todas las mañanas en vez de los anticonceptivos eh?-
Hermione enrojeció de furia pero trato de tranquilizarse diciéndose que él tenía que entender y que la mejor manera de que lo hiciese no era abofeteándolo.
-Me quede embarazada de tu ultimo viaje a Londres, estuve muy enferma y parece que los antibióticos eliminaron el efecto de las píldoras.-explico con la voz ahogada.
-Que conveniente, encontraste la manera perfecta de atraparme y parecer inocente. No tienes la culpa de nada ¿verdad, fue solo un accidente?-dijo sarcástico. Eso fue todo, Hermione ya no podía soportarlo, su corazón se rasgaba dolorosamente con cada una de sus palabras matando la esperanza que había crecido en su interior.
-Pregúntale a mi doctora si no me crees pero es la verdad ¡Estoy embarazada y no hay nada que pueda cambiar ese hecho!-
Los ojos de Draco se endurecieron aun más, se levanto y clavo la mirada en su vientre.
-Eso es lo que tú crees.-dijo y después se marcho.
Hermione se dejo caer en la silla, abrazo su vientre, protegiéndolo. ¿Qué había querido decir con eso? No podía pensar que... ¡No!
Se levanto rápidamente y lo alcanzo antes de que abandonara el departamento.
-No pienso deshacerme de mi bebe.-aseguro mirándolo con una clara determinación.
El le dedico una mueca que podría pasar como una sonrisa, en un sentido totalmente retorcido.
-Claro que no ¿Cómo negar el recibir la manutención del niño?-Hermione cerro los puños con fuerza.-Eres demasiado inteligente para eso verdad, seguramente lo planeaste todo meticulosamente, dándome la opción de casarme contigo cuando no eres nada mas que mi amante o aparecer en la primera plana.-
Hermione no lo pensó, para cuando se dio cuenta su mano salio disparada, quería borrar la expresión cínica de su rostro y lo logro, su mano quedo impresa en la pálida mejilla a causa del fuerte golpe que hizo que él volviera el rostro.
Draco tomo su muñeca en un férreo agarre que le hacia daño y la miro a los ojos enfurecido, por primera vez, Hermione de verdad tuvo miedo.
-Suéltame...-susurro asustada. Pero él pareció no escucharla y si lo hizo no dio indicios de que así fuera, al contrario su agarre se hizo mas fuerte, ardientes lagrimas le nublaron la vista.-Draco me haces daño.-
El pareció volver al presente, observo como su mano tenia apretada la frágil muñeca y la soltó rápidamente como si su solo contacto le diera asco. Hermione se sobo la delicada piel donde los largos dedos habían hecho una profunda marca.
Draco hablo fuerte y claro.
-Puede ser tu juego, pero jugaremos con mis reglas y créeme siempre hay una tercera opción.-después de eso salio del departamento cerrando lentamente la puerta, pero Hermione hubiera preferido que la azotara y que todo se viniera abajo.
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¿Cómo había podido ser tan estupido, como no se había dado cuenta? Se tomo la cabeza entre las manos desesperado, de repente alzo la vista confundido sin saber donde estaba. Se dio cuenta que estaba en su piso, ni siquiera sabia como había llegado ahí, tan solo había comenzado a caminar sin rumbo fijo. Se levanto mecánicamente y se desvistió. La fría agua de la ducha castigo su cuerpo, intentando aliviar al menos un poco el torbellino de emociones que lo recorría.
Ella lo había engañado. ¿Cómo se atrevía a hacerle algo así, como cuando él había confiado plenamente en ella?
¡Dios! Cuanto se a de haber divertido viéndole la cara de imbecil, planeando todo para hacerlo caer entre sus garras y él, cielos, él se lo había puesto tan fácil. Ni siquiera había sospechado, nada, ni siquiera tenia una minima duda de que ella estaba con él por su dinero.
El dinero era un poderoso imán para todos, en especial para mujeres sin escrúpulos que vendían su cuerpo al mejor postor con tal de conseguir lo que querían. No había sabido que Hermione era una de ellas. No, pero tampoco era toda su culpa, ella lo había engañado magistralmente de tal manera que no podía imaginar su vida sin su presencia.
Comenzó a reír histéricamente, incluso... había creído que la amaba. Diablos, ya no importaba, al menos se había asegurado de que ella no viera cuanto le afectaba realmente, quizás había hecho el papel de un pelele, pero ciertamente no el de un tonto enamorado. El aprender a controlar sus sentimientos desde niño le había ayudado a no ponerse a gritar como un loco lleno de dolor a causa de su traición. Pero el que no lo hubiera demostrado no quería decir que no lo sintiera, de hecho pudo sentir como algo se quebraba dentro de él al escuchar la verdad, tan solo había sobrevivido escudándose detrás de una mascara cínica y cruel.
Ja, se jactaba de poder reconocer a una cazafortunas cuando la veía, pero realmente había estado ciego, una de ellas había estado viviendo debajo de sus narices y él había estado demasiado ocupado perdido dentro de ella como para darse cuenta. La seguridad que había visto en sus ojos cuando le había dicho que ya todo estaba hecho le había martillado la cabeza, ella pensaba que lo tenía entre sus manos, lo cual ciertamente era verdad, aunque no pensaba demostrárselo. Apretó los puños con fuerza, ¿como se había atrevido a pensar que él sugería deshacerse de su hijo? Eso estaba simplemente descartado. Ese niño era un Malfoy y crecería como tal, las circunstancias que se habían suscitado no importaban.
Estaba bien se dijo, eso no era nada más que una lección de la vida y él tenía que aprender de sus errores, había sido un error confiar en ella, un error que jamás volvería a cometer. La venda se le había caído de los ojos, ¿de verdad ella pensaba que iba a creer esa estupida historia de la enfermedad, cuando seguramente lo había tenido todo perfectamente calibrado?
Había esperado un tiempo oportuno cuando él no sospechara, pero no hubiera importado cuando hubiera puesto su plan en marcha, el hubiera caído rendido de todas maneras, eso lo puso furioso. Salio del cuarto de baño con tan solo una toalla en su cadera y se acostó en la amplia cama.
Observo el crepúsculo a través de los largos ventanales que rodeaban la habitación, se dio cuenta que jamás había estado tanto tiempo ahí. Ese ya no era su departamento, había dejado de serlo cuando descubrió que solo estaba a gusto cerca de ella. Hermione jamás había estado en ese piso y él podía sentirlo. El lugar era oscuro y apático, una proyección de su interior, era por eso que ya no había podido estar ahí, no cuando le gustaban los colores y aromas que Hermione había traído a su vida, tan solo conservaba ese lugar como un recordatorio de que él no estaba atrapado por una mujer, que no la necesitaba.
Que errado había estado.
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Al fin lo comprendió, era como si todo el tiempo hubiera estado en un túnel oscuro, conformándose con lo que veía y sentía, pero al fin había encontrado una puerta y detrás de ella, la luz, la verdad.
El no la amaba, para él no había sido nada más que un juguete sexual que había estado a su disposición, una aventura sin importancia, la veía como cualquier mujer por la que pagaba sus servicios, pero el juego se había terminado. ¡Dios! Como había podido ser tan estupida para confiar en él, para amarlo, para darle todo lo que tenía sin reservarse nada...
Durante tres largos años él había sido la razón de su vida, de su alegría, su mundo entero había girado a su alrededor, pero se había acabado, todo.
Las lágrimas le inundaron los ojos, pero se negó a llorar mas, estaba cansada y exhausta. Había sido una completa ingenua al pensar que él podía realmente sentir algo por ella, pero eso ya no importaba ahora, ella ya no importaba.
Su bebe.
Eso era lo único que tenia ahora y por lo que iba a luchar. Draco podía tener planes de deshacerse de su hijo, pero ella no se iba a quedar esperando. Tenía que ser fuerte y actuar rápido. Su mente trabajo a toda velocidad y después de darse un relajante baño había elegido su destino.
Salio del departamento y se dirigió a la recepción donde tomo el teléfono alegando que el suyo tenia algunas fallas, se lo concedieron sin preguntas dándole intimidad. Hizo dos llamadas, una al aeropuerto reservando un billete de avión hacia Londres en el vuelo de las 8:30 p.m. utilizando su segundo nombre y el apellido de su madre y una segunda a una compañía de taxis, dando expresas ordenes de aparecer por la puerta de atrás dentro de media hora de manera discreta.
Cuando termino subió rápidamente a hacer las maletas. Tomo todas las cosas que pudiera reclamar como suyas, dejando ahí todo lo que Draco le había regalado, ropa de marca, fina lencería, joyas, podía hacer con ellas lo que apeteciese. No quería nada de ese bastardo arrogante.
Reviso las habitaciones por última vez, dejando para el último la habitación principal. Su estomago se encogió al entrar y saber que era la ultima vez que iba a estar ahí. Era realmente irónico lo feliz y desdichada que había sido en ese lugar. Su hijo había sido concebido ahí, pero no podía olvidar que también era ahí donde lo habían rechazado.
Draco podía pensar en deshacerse de su hijo, bien, ya no iba tener de nada de que preocuparse, ni de aparecer en los diarios arruinando su reputación ni en mantenerlos, ella no era suficiente para llevar su apellido, pues esperaba que encontrara a una mujer que si lo fuera. Aun le resultaba increíble que después de todo lo que habían compartido, todos los momentos, él la considerara una interesada cuando su dinero y posición había sido lo último que había llamado su atención.
Había sido él, solamente él lo que había querido y amado. Era el hombre de sus sueños, a veces malo, a veces bueno, un ángel vengador, un hombre fuerte, inteligente, amable, pero la verdadera razón de porque se había enamorado de él, era su verdadero yo.
El saber acerca de su infancia y su padre había aclarado sus dudas acerca de porque no era expresivo con sus sentimientos, el saber lo necesitado que estaba de amor había terminado con ella. Se había enamorado profundamente de él y podía decirse que también había creído que el sentía algo por ella.
Estupida, se reprocho.
Lo había amado, pero su crueldad y el rechazo a su hijo habían terminado con eso.
Un sonido en la puerta la alerto, su corazón latió mas aprisa, pero se tranquilizo al ver que era el portero. El hombre tomo sus maletas y las llevo a la puerta trasera tal y como ella se lo había pedido. Las subió al taxi y no dijo nada, aunque le lanzo una mirada curiosa y un "Que le vaya bien"
Hermione sabía que así seria. Le pidió al taxi la llevara al banco donde vacío sus cuentas, sin tocar absolutamente nada de la astromosa cantidad que Draco había dispuesto para ella desde que se convirtió en su amante, podía tragarse su dinero si quería, cerro su contrato con ellos y salio de ahí con el suficiente tiempo para llegar a tomar su vuelo.
Se recargo en el asiento exhalando lentamente, tranquila, lo había conseguido. El avión arranco y ella se dispuso a ver por la ventanilla. Había tenido un miedo irracional de que algo pasara, pero todo había salido bien.
Draco jamás la encontraría, ni a ella ni a su bebe.
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