Que tal chicas, ya se que no tengo vergüenza, pero si supieran todo lo que me ha pasado, bueno les contare lo mas triste del caso, ¡Me robaron mi carro con todo y laptop! fue horrible pues ahí tenia todos mis archivos y documentos así que comprenderán que fue un shock terrible pues perdí información que nunca voy a recuperar T_T

Pero bueno, lo prometido es deuda.

Disfruten.

oOoOoOoOoOoOoOoO

La puerta se abrió y sintió como su corazón dejo de latir, un sentimiento tan extraño pero que desde que la conocía era tan común.

El verla ante él tuvo el mismo efecto que si alguien obligara a su corazón a latir mas rápido, sus ojos chocaron y pudo observar su sorpresa y después su miedo mientras llevaba su mano a su vientre protegiendo a su bebé, el bebé de ambos.

De repente la rabia estallo dentro de él ¿Cómo había sido capaz de hacerle eso, de marcharse, de negarle a su hijo dejándolo solo y abandonado? Todo el dolor que había experimentado en esos cuatro meses exploto dentro de él.

Eso no se iba a quedar así.

Estaba dispuesto a hacérselo saber cuando observo su palidez y como lentamente se desvanecía. No pensó, se movió rápidamente antes de que tocara el piso y la tomo en brazos. Como siempre ella cupo perfectamente en ellos, pero en ese momento fue consiente de la nueva constitución de su cuerpo, su rostro se relajo completamente al sentirla cerca, al notar el calor de su cuerpo, el aroma de su piel, sin ser consiente su cuerpo se deshizo de una tensión de la cual apenas y era consiente.

-¿Quién era querida?-Una mujer mayor apareció por una puerta y lanzo un gritito al verlo en el vestíbulo con Hermione en brazos.-¿Qué fue lo que paso?-pregunto alarmada.

-Se desmayo, ¿Dónde puedo acostarla?-

-Oh si, si claro. Por aquí.-lo dirigió por un largo corredor y después abrió una puerta.-Por favor colóquela en la cama, llamare a mi hijo, es medico. ¿Podría quedarse un momento con ella?-

Draco asintió sin decirle que en esos momentos ni un huracán lo podría separar de su lado y la mujer salio de la habitación. Observo detenidamente a la joven que descansaba en la cama, observando los cambios que se habían efectuado en ella.

Seguía tan hermosa como siempre, su cabello estaba un poco mas largo pero igual de sedoso y brillante comprobó, pero había algo más. Algo misterioso que hacia que no pudiera apartar su vista de ella y que lo obligaba a querer tomarla entre sus brazos y besarla hasta dejarla sin aliento, no solo eso, sentía un deseo irreversible de recorrer su cuerpo desnudo con sus manos, de sentir los cambios que su hijo había operado en ella.

Acaricio su mejilla cuidadosamente sintiendo su suave y delicada piel y ella se removió murmurando algo, lentamente abrió los ojos y clavo su mirada en la suya. Se miraron un largo instante en que sintió como ella lo traspasaba con sus ojos marrones.

-Draco…-murmuro suavemente.

El sonido de su nombre lo hizo cerrar los ojos un momento. Dios santo, ¿Cuántas veces había despertado en mitad de la noche escuchando ese suave murmullo? ¿Cuántas veces había sentido una opresión en el pecho al saber que era solo un sueño?

Miles.

Abrió los ojos nuevamente y la observo contener el aliento.

De repente un sonido se escucho, fuertes pisadas que se acercaban hasta que la puerta se abrió bruscamente y un joven pelirrojo apareció en el marco de la entrada. Draco apretó la mandíbula con fuerza.

Ron Wisley.

El joven entro a la habitación sin apenas verlo, seguido de su madre.

-Hermione.-Ron se acerco a la cama rápidamente y toco su mejilla.-¿estas bien?-

Ella asintió.

-Si, yo…, tan solo tuve una fuerte impresión. Eso es todo, estoy bien, de verdad.-

-¿Segura querida? Aun luces un poco pálida.-murmuro la Sra. Wesley.

-Estoy bien.-aseguro tragando en seco, aunque por supuesto, estaba a años luz de estar bien. Se sentó en la cama y se mordió el labio observando a Draco.

Ron siguió su mirada y en ese momento fue consiente de su presencia. Había estado tan preocupado por Hermione, cuando su madre le informo que había sufrido otro desmayo que no había sido consiente de la presencia del alto rubio que había en la habitación.

-¿Disculpe quien es usted?-

-Oh Ron, que tonta soy, este joven fue quien trajo a Hermi a la habitación cuando se desmayo.-la Sra. Wesley se acerco a Draco y le apretó la mano afectuosamente.-Muchas gracias.-

Draco asintió y el doctor le sonrío amablemente.

-Es verdad, muchas gracias, señor…-

-Draco. Draco Malfoy.-dijo clavando su mirada en el joven doctor.

Ron se puso rígido y se volvió para mirar a Hermione, quien tan solo se mordió el labio nerviosa. Cuando el doctor se volvió a mirarlo de nuevo, Draco supo que sabia perfectamente quien era y lo corroboro cuando le hablo y en su voz no había ni un pequeño rastro de amabilidad.

-Retírese inmediatamente.-

La Sra. Wesley lanzo una exclamación ahogada.

-¡Ron Wesley que modales son esos!-

-Los únicos que tengo para este hombre.-murmuro Ron mientras se acercaba a Draco.-Márchese de mi casa o yo mismo lo sacare.-dijo entre dientes.

-Tan solo inténtelo.-desafío Draco.

La violencia era palpable entre los dos hombres que se miraban desafiantes, con los ojos centellando y los puños apretados. Parecían medirse con la mirada y sostener un gran odio entre ellos a pesar de ser la primera vez que se veían frente a frente.

-¡Basta!-ambos se volvieron al escuchar esa suave voz femenina y observaron como Hermione los miraba enfadada.-¿Qué rayos les sucede a los dos?-exclamo airada.

Draco la miro a los ojos.

-Necesitamos hablar y lo sabes. Si piensas que voy a marcharme estas muy equivocada.-

Hermione lo sabía. Se mordió el labio y se volvió para ver a la Sra. Wesley y Ron.

-Hermione no tienes porque…-comenzó Ron, pero un codazo por parte de la Sra. Wesley lo detuvo, así mismo como su seño fruncido.

-Los dejaremos un momento a solas.-empujo a Ron fuera de la habitación pero antes de marcharse se volvió a ver a Draco y levanto un dedo.-Espero que Hermione no vuelva a sufrir otra impresión. Esta en un estado muy delicado y no quiero que este estresada ¿entiende?-

Draco la miro con una sonrisa de medio lado y asintió.

-Se lo aseguro.-musito con un extraño brillo en los ojos, la Sra. Wesley asintió satisfecha y salio de la habitación cerrando la puerta.

Hermione trato de no entrar en pánico, no lo logro. Draco parecía un tigre salvaje mientras caminaba de un lado a otro en la habitación, sin duda esperando tranquilizarse. Su sola cercanía la ponía nerviosa, el verlo de nuevo, escuchar su voz, observar sus ojos.

Trago en seco.

-¿Cómo me encontraste?-eso hizo que se detuviera bruscamente y que la mirara rabioso con las manos en la cadera.

-No fácilmente, eso te lo aseguro.-murmuro entre dientes.-Contrate a los mejores investigadores y esos incompetentes no fueron capaces de encontrarte. ¿Qué pensabas hacer, esconderte toda la vida? ¿Negarme a mi hijo?-grito enfadado.

Hermione se puso de pie y el lucho contra el deseo de apretarla en sus brazos, ella lo miro con los ojos echando chispas y se planto enfrente de él, encarándolo.

-¿¡Yo!? ¿Me estas diciendo que crees que yo tengo la culpa? Como te atreves, bastardo arrogante cuando tu planeaste desacerté de mi hijo.-alzo la mano intentando golpearlo, pero el aferro su muñeca sin causarle daño.

-¡Estas loca, yo nunca haría algo así!-replico sintiendo como la ira se apoderaba de el.-Yo nunca le haría daño a nuestro hijo.-aseguro, ella intento soltarse de él, pero solo logro que Draco la estrechara entre sus brazos.

-Te equivocas, este niño es solo mío.-replico Hermione.

Draco negó con la cabeza.

-Piensa lo que quieras. No pienso cometer el mismo error que mi padre, te aseguro que mi hijo conocerá a su padre y recibirá mi amor y protección, además de mi nombre. Ni siquiera intentes separarme de él Hermione, porque no lo voy a permitir de nuevo.-

Sus furiosas miradas chocaron y la tensión se apodero del lugar cuando de repente Hermione sintió una patadita en el vientre. El abrió los ojos sorprendido al sentir la ligera presión del movimiento en su abdomen. Bajo la mirada observando como nuevamente el bebé pateaba. Sintió la vibración de la acción y contuvo el aliento.

-Se esta moviendo.-exclamo sorprendido con una extraña voz, tan dulce y suave que Hermione solo le había escuchado mientras hacían el amor.

Asintió, sintiendo como su cuerpo temblaba, parpadeo intentando contener las lágrimas al ver la emoción en su voz y tomo su mano, colocándola en el sitio exacto donde el niño se movía. Nuevamente el bebé se movió y ella observo la mirada fascinada de Draco en su vientre.

-¿Te duele?-pregunto suavemente.

Hermione negó con la cabeza.

-A decir verdad me tranquiliza que se mueva, es muy activo.-

-¿Es un niño?-la miro a los ojos con un gran anhelo que Hermione hizo un esfuerzo titánico por contener las lagrimas.

-Si, Ron lo confirmo hace unas semanas.-

De pronto los ojos grises perdieron toda emoción y aparto la mano de su vientre, su expresión se volvió dura.

-Claro, el amable doctor con el que vives.-

Hermione arrugo el seño.

-¿De que estas hablando? Yo no…-

-¿Me vas a negar que estas viviendo aquí con ese hombre?-

Hermione abrió los ojos de par en par.

-¡Claro que si! ¿Acaso eres ciego? ¡La Sra. Wesley también vive aquí!-

-Oh siento si no tienen suficiente intimidad.-exclamo irónico.

-Eres un…-aspiro y expiro. Tratando de tranquilizarse, tenía que hacerlo por el bien de su bebé. Se froto la nuca cansada, era demasiado.-Vete Draco, por favor. Estoy demasiada cansada y a sido suficiente por hoy.-

Draco la observo, tan frágil y voluble, cerro los puños para no tomarla entre sus brazos y sentarla en su regazo para confortarla. Pero admitió que era lo que mas deseaba, quería tenerla entre sus brazos, sentir su cuerpo junto al suyo, eh de ahí cada patética excusa que había inventado para tocarla, cuando lo único que ansiaba en esos momentos era acercarse a ella y decirle que todo estaba bien, que no importaba lo que había pasado que…

Asintió toscamente.

-Tienes razón. Yo…-cerro la boca y asintió nuevamente, sin poder hablar mas temiendo dejar escapar el mar de emociones que sentía en esos momentos. Camino hacia la puerta y la abrió, pero cuando estuvo a punto de marcharse se volvió y la miro a los ojos.-Esto no se ha acabado Hermione.-

Hermione cerró los ojos, lo sabia.

oOoOoOoOoOoOoOoO

-Querida no creo que sea una decisión prudente.-dijo nuevamente la Sra. Wesley.

Hermione sonrío agradeciendo su apoyo y reconociendo que la mujer no se daría por vencida. Después de que Draco se marchara había tratado de poner en orden el caos de su mente, pero se había dado cuenta que era algo prácticamente imposible, necesitaba relajarse y descansar.

Así que había decidido volver a la casa de campo. Algo que por supuesto había hecho que la Sra. Wesley pusiera el grito en el cielo, acompañada por Ron, quien aseguraba que el que ese "tipo" hubiera aparecido no era razón para regresar a la casa.

Aunque por supuesto, ambos se habían dado cuenta que había tomado una decisión y no iba a dar marcha atrás, si algo había aprendido de ellos era a no darse por vencida, así que cuando resolvieron que no la harían cambiar de parecer la acompañaron a la bonita casa para dejarla instalada.

Ron detuvo el coche en la entrada y bajo las maletas de Hermione, mientras la Sra. Wesley abría la casa. Por supuesto esta estaba igual que cuando Hermione la había abandonado y apenas puso un pie dentro sintió una enorme paz, que la hizo reforzar su decisión, además no quería involucrar a la Sra. Wesley y a Ron con Draco, no después de lo bien que se habían portado con ella. El casi haber presenciado como Draco y Ron se libaban a golpes le había hecho darse cuenta que ese era un asunto que solo le concernía a ella y a Draco, aunque agradecía profundamente el apoyo de los Wesley.

Ron miro el lugar con el seño fruncido y la miro con los brazos cruzados.

-Sigo insistiendo en que esto no es necesario, creo que estarías mejor con nosotros.-

Hermione negó con la cabeza.

-Les eh dado demasiadas molestias.-el estuvo a punto de rebatir pero ella continuo.-Es verdad Ron, les agradezco todo lo que han hecho pero necesito estar sola.-

-Pero no esta sola.-aseguro suavemente.

La joven le sonrío dulcemente y lo beso en la mejilla.

-Lo se. Pero necesito hacer esto por mi misma.-

El suspiro derrotado, pero asintió y la Sra. Wesley se acerco para abrazarla.

-Descansa y piensa querida, es lo que necesitas.-ambas sabían que ese comentario tenia que ver con un guapo rubio, pero la Sra. Wesley tuvo el tacto de no mencionarlo, algo que Hermione agradeció.-No olvides que solo necesitas hacer una llamada y estaremos aquí ¿de acuerdo? Aunque no te quepa la menor duda que mañana a primera hora estaré aquí.-

Hermione se mordió el labio intentando no llorar y la abrazo con más fuerza.

-Gracias Sra. Wesley.-

-De nada cariño.-le dio un beso en la mejilla y se alejo con los ojos brillando. Ron la miro con una sonrisa triste y se acerco a abrazarla.

-Si ocurre algo no dudes en llamar ¿entendido?-

Ella asintió y le dio un beso húmedo en la mejilla, el le guiño un ojo y salieron de la casa. Ron ayudo a su madre a subir al auto y después el ocupo el asiento del copilo, encendió el carro y ambos se despidieron con la mano para después marcharse. Hermione suspiro cuando se fueron y se sentó en un columpio que estaba en el pórtico, acariciando levemente su vientre.

Paso largo tiempo ahí tumbada, meciéndose suavemente con un pie, escuchando el sonido de los pájaros y el murmullo del mar. Inmensa en esa tranquilidad fue capaz de analizar lo que había ocurrido después de que esa mañana hubiera abierto la puerta y se hubiera encontrado a Draco.

El la había estado buscando, apenas lo podía creer, pero el había afirmado eso.

Contrate a los mejores investigadores y esos incompetentes no fueron capaces de encontrarte.

Le creía, recordaba perfectamente su feroz expresión cuando se lo había asegurado y sabia muy bien que en ese estado era incapaz de pensar correctamente y mucho menos figurar una mentira. Pero si así había sido, si la había estado buscando ¿Por qué?

¿Qué pensabas hacer, esconderte toda la vida? ¿Negarme a mi hijo?

Cerró los ojos tratando de analizar todo detenidamente, pero el sonido de su voz la distraía. Primero, al verlo entrar había pensado que era un sueño, pero después, cuando despertó y su mirada choco con sus ojos, supo que era él. Además de sentir su aroma en la piel.

Lo había extrañado tanto, había pasado largas horas convenciéndose que había hecho lo correcto, sin embargo ahora lo dudaba realmente al recordar el dolor de su voz.

Yo nunca le haría daño a nuestro hijo

No pienso cometer el mismo error que mi padre, te aseguro que mi hijo conocerá a su padre y recibirá mi amor y protección, además de mi nombre. Ni siquiera intentes separarme de él Hermione, porque no lo voy a permitir de nuevo.

Por supuesto, era normal que no quisiera parecerse en nada a su padre y mucho menos darle a su hijo la clase de niñez desdichada que él había tenido.

Pero no solo eso, la ansiedad de sus palabras le había partido el alma.

¿Te duele?

¿Es niño?

Abrió los ojos, como era capaz de haberse engañado durante tanto tiempo ¿Cómo, cuando conocía la única realidad?

Seguía perdida e irrevocablemente enamorada de Draco Malfoy.

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El haber admitido lo que sentía no la ayudo para nada. Francamente sintió que se había quedado en el punto de partida. Así que había tomado un relajante baño y tomado una abundante cena para después tumbarse en la cama.

La luna apenas comenzaba a dejarse apreciar, pero se sentía totalmente exhausta. El bebe requería cada día mas de ella y a pesar de estar en una situación semejante, cada vez que pensaba en su hijo una sonrisa se formaba en sus labios.

Amaba a su bebé con tanta intensidad como amaba al padre. Había intuido que sus sentimientos por Draco no habían cambiado desde que abandono Nueva York, pero había intentado repetirse hasta el cansancio que debía odiarlo, aborrecerlo, sin embargo era imposible hacerlo.

Su corazón latía solo por él, para él.

Sabía que era una gran desventaja, él no la amaba y podía aprovecharse fácilmente de su situación, lo que más temía. Además a pesar de amarlo con locura no podía olvidar lo que había sucedido en Nueva York, la manera en la que el la había tratado tachándola de oportunista cuando ella nunca haría algo semejante para traicionarlo. Las heridas que creía cerradas sangraron de nuevo, haciéndola recordar el terrible dolor de la desilusión y el desamor.

Por supuesto, no podía culparlo por no amarla pero lo que había ocurrido entre ellos había roto irremediablemente con un lazo íntimo que los unía, con algo precioso que había entre los dos.

Y no sabía si podía recuperarse.

Después de haber pensado, sabía bien que si Draco había estado insistiendo tanto para encontrarla, se debía a una sola cosa:

Quería al bebé.

Eso era un hecho y ella trataba de no entrar en pánico al pensar en que intentaría quitárselo de algún modo. Por supuesto ella no podría enfrentarse ante su poder y dinero, sin embargo, su hijo era suyo y no iba a permitir que la separaran de él bajo ninguna circunstancia.

Draco aun no había dejado entrever sus intenciones, pero eso no quería decir que no estuviera preparándose para la conversación que sabia iban a tener.

Cerró los ojos intentando dormir y el cansancio hizo que rápidamente entrara en el mundo de los sueños.

Despertó sintiendo el aroma del mar en la cara y pensó en un apetecible paseo por la playa. Se sentó con una sonrisa en los labios y se desperezo como un gato, cuando fue conciente de algo. Lentamente alzo la mirada y se quedo sin aliento.

-¿Qué estas haciendo aquí?-

Draco no respondió. Estaba recargado en la pared, enfrente de ella y lucia extremadamente atractivo portando unos pantalones caqui y una camisa blanca. Hermione trago en seco y entonces fue consiente del brillo de su mirada plateada y de que probablemente no la hubiera escuchado, parecía mas concentrado en otra cosa.

Bajo la vista lentamente y se ruborizo al darse cuenta del objeto de su atención, el movimiento de la noche había hecho que un tirante del fino camisón que portaba se deslizar por su hombro y dejara expuesto uno de sus pechos. Rápidamente cubrió su despiste colocándose la bata apropiadamente, abrazándose a la sabana de la cama, aterrada, no por él, si no por las imágenes que habían acudido a su memoria, donde Draco tomaba su pezón en la boca y lo succionaba hasta que este florecía con sus caricias.

Se sonrojo aun mas al reconocer que quería sentir sus manos nuevamente en su cuerpo, tocando lo que era suyo. Cerro los ojos y los volvió a abrir, tomando valor.

-Pregunte que estas haciendo aquí.-

El pareció salir de su estupor y la miro a los ojos, sin ningún rastro de sensualidad en su expresión.

-Tenemos que hablar.-

Y en efecto, así era, pero por supuesto no había esperado que el se presentara ahí y mucho menor a esas horas. Apretó los labios enfadada ¿Cómo se atrevía a entrar a su casa de esa manera?

-Y lo haremos, pero no en este momento.-contesto tratando de parecer tranquila, estaba muy equivocado si pensaba que saltaría corriendo a obedecerlo como un perrito.

El enarco una ceja y asintió.

-Muy bien. Vístete mientras preparo el desayuno. Te espero abajo.-

Hermione parpadeo asombrada y el se marcho antes de que pudiera decir algo. El Draco Malfoy que ella conocía no hubiera hecho, al contrario, hubiera fruncido el seño y atacado de nuevo hasta que saliera vencedor. Aunque se pregunto si realmente lo conocía, prácticamente había vivido tres años con él y estaba segura que el día anterior lo había visto mas furioso que en todo el tiempo que habían estado juntos.

Era un hombre controlado que no exteriorizaba lo que pensaba y sentía, era por eso por lo cual su corazón se llenaba de amor cada vez que el perdía el control al estar con ella, esa era la única señal que le daban un leve indicio acerca de lo que sentía hacia ella.

Suspiro y se puso de pie para entrar al baño, no tenia ningún caso retrasar lo inevitable, ¿así que para que hacerlo?

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No se volvió, no tenia porque hacerlo. Sabia que ella estaba ahí y sabia que seguramente contemplaba la pequeña mesa sorprendida.

-¿Cómo sabes que en las mañanas solo puedo comer pan tostado y té?-

El se encogió de hombros y coloco la mermelada sobre la mesa.

-Quizás de la misma forma en que supe donde encontrarte.-

Hermione entro a la cocina.

-Vaya, el investigador que contrataste debe ser realmente bueno.-

-Lo es.-la ayudo a tomar asiento y se sentó enfrente de ella. Hasta entonces Hermione no había sido consiente de lo que pequeña que era la cocina, aunque sabia que se debía a Draco.

-Draco yo…-

El negó con la cabeza y empujo la mermelada hacia ella.

-Come. Hablaremos cuando termines.-

Hermione quiso rebatirlo pero no lo hizo. Estaba muerta de hambre. Así que se sirvió tres rebanadas de pan tostado con abundante mermelada de fresa y se la comió gustosa.

Ella no era consiente, pensó el vagamente. No tenia ni la más remota idea del esfuerzo que le costaba estar sentado enfrente de ella simulando tomar un café, cuando lo que quería era inclinarse y tomar sus labios con los suyos, sentir como se abrían para dejar paso a su lengua. Se le escurrió un poco de mermelada por la boca y cuando observo la punta rosada de su lengua lamerla, fue suficiente. Un hombre tenía sus límites.

El verla después de cuatro meses y no poder tocarla, era lo mismo que mostrarle un suculento pedazo de carne a un tigre.

Se levanto rápidamente y ella alzo el rostro mirándolo sorprendida, supo sus intenciones porque abrió los ojos sorprendida, pero no opuso resistencia. Se acerco y la alzo fácilmente pegándola a su cuerpo y después inclino la cabeza.

Ella le encajo las uñas en los hombros cuando sus labios se encontraron. No fue gentil o suave, al contrario, araño sus labios de puro deseo pero ella le respondió abriendo la boca y probando su sabor.

Dios, ella sabia tan bien.

Profundizo el beso y coloco una de sus manos en su nuca, impidiéndole irse, pero ella le rodeo el cuello y se apretó a él. Sintió la redondez de su vientre y se éxito, su otra mano resbalo y se coló debajo de su blusa. Suavemente inspecciono el sitio donde su hijo crecía, notando las nuevas formas para después seguir su camino y rodear un tierno pecho.

Hermione gimió bajito y el beso su mejilla.

-¿Estas más sensible?-

Ella se mordió el labio y asintió. El fue muy cuidadoso, rodeando apenas el pequeño botón hasta que estuvo erecto, después se inclino tomándolo entre sus labios a través de la blusa. Hermione grito al sentir la humedad de su boca succionado su pecho, enterró su mano en sus cabellos rubios y lo dejo hacer, mientras él lo rodeaba con la lengua y succionaba.

Quería sentirlo en su piel sin que la molesta tela estorbare, pero cuando estuvo a punto de quitarse la blusa, él la tomo por las caderas y embistió. Ella sintió su masculinidad, el poder de su deseo buscándola y despertó bruscamente recordando que esa situación era la que los tenía ahí ahora. Intento apartarlo por los hombros pero era tan inútil como tratar de mover una montaña y el parecía tan ocupado besando su cuello y acariciando sus pechos.

-No pienso dejarte marchar.-murmuro sobre la piel que estaba besando.

-Draco no…por favor.-encontró su pulso en la garganta y paso su lengua sobre él.-La Sra. Wesley, ella…ella vendrá dentro de poco, detente por favor…-murmuro como ultima esperanza.

El negó y clavo su mirada en la suya.

-Te equivocas, la Sra. Wesley no vendrá.-

Hermione se quedo completamente aturdida.

-¿Cómo lo sabes?-

-Esta mañana la visite y charlamos, fue ella quien me dijo donde encontrarte y que preferías desayunar. No el detective.-suspiro cansadamente y se paso una mano por el cabello.-Aunque tienes razón, es mejor detenerme.-pero no lo hizo inmediatamente, al contrario, se inclino y la beso profundamente empujando su lengua dentro de su boca y probando su sabor para después dar un paso atrás.

Hermione se sintió abandonada al instante y se ruborizo, sabia perfectamente el aspecto que debía de tener con el cabello embarazado y los labios rojos e hinchados, como una mujer necesitada, aunque se alegro al ver que no solo ella estaba completamente excitada, Draco estaba haciendo sin duda un esfuerzo titánico por no acercarse a ella, podía notarlo en sus labios apretados y la manera en la que mantenía la distancia, así como la forma en que pasaba su mano por el cabello nerviosamente.

Cerró los ojos brevemente, no podía estar pensando en eso, no cuando había algo mucho más importante en juego.

-Draco.-él levanto la vista y la miro a los ojos.-Estoy lista para hablar.-

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Escucho la decisión en su voz y el brillo de sus ojos. Trato de permanecer calmado a pesar de que su corazón latía violentamente. Las cosas habían cambiado, era tan consiente de ello como que ella no era la misma de hacia cuatro meses.

El haber afrontado su embarazo sola la había hecho cambiar, madurar. Sin duda el tener a cargo otra pequeña vida había hecho que su carácter cambiara, así como sus prioridades.

Ahora era una mujer que decía lo que pensaba y hacia lo que quería y el saber que no lo necesitaba hizo que un nudo de desesperación se formara en su estomago. También podía notar el dolor que le había causado en Nueva York y el recordar las cosas que le había dicho lo hizo apretar los puños con fuerza.

El había sufrido su marcha, pero el pensar que ella había tenido que soportar su rechazo y vivir con su desilusión, además de cargar con la responsabilidad de su embarazo lo abrumaba. Sabia que estaba bien, la Sra. Wesley le había contado como había sido su estadía y como estaba de salud, aunque también le hablo acerca de las sombras que veía diariamente en sus bonitos ojos.

También le hablo acerca de la relación de Ron y Hermione y comprendió que el doctor le había dado lo que el no. Su apoyo, confianza, él la había ayudado cuando mas lo necesitaba ya que el estaba demasiado ocupado furioso con su traición como para ver mas allá.

La idea de perderla martillaba su cerebro, la primera vez había sobrevivido de su recuerdo, pero no creía poder soportarlo nuevamente. La necesitaba, la necesitaba para respirar, para poder vivir. En esos cuatro meses se había desconectado completamente del mundo exterior, nada le había importado, ni sus negocios ni el dinero, mucho menos cualquier clase de vanalidad.

Su mente y su corazón solo pensaban en ella, en volverla a ver, tenerla entre sus brazos.

Se había portado como un imbecil, acusándola de traicionarlo cuando sabia que ella no era capaz de hacer algo así y en esos momentos no le importaba nada, nada excepto el saber que ella regresaría con él.

Pero algo en sus ojos le dijo que no era lo que iba a suceder.

-Vamos, demos un paseo por la playa.-sugirió suavemente. Ella asintió y ambos salieron de la casa y respiraron el aire fresco. Pronto bajaron por el camino que daba a la playa y comenzaron a caminar sin rumbo.-Es precioso.-

-Si, es un lugar agradable por eso decidí instalarme aquí.-Draco no dijo nada mas, no quería escucharla decir que se quedaría ahí para siempre. Se dio cuenta de lo confundido que estaba, sabia que la situación no estaba en sus manos y eso lo hacia vulnerable, algo que nunca antes había sucedido.-¿Cuánto tiempo te quedaras?-

Enarco una ceja sorprendido ante su pregunta.

-El tiempo que sea necesario.-

Ella lo miro perspicaz.

-Sin duda tus negocios no pueden estar mucho tiempo sin tu presencia.-

Draco se encogió de hombros.

-En esta ocasión así será. Tengo cosas más importantes que tratar.-

Hermione lo miro a los ojos.

-¿Te refieres a mi bebé?-

-Nuestro bebé.-corrigió.-Es hijo de los dos Hermione y como ya te dije no voy a permitir que me separes de él.-

Ella lo miro con los ojos ardiendo en llamas.

-¿Yo? Por si no lo recuerdas yo no me fui solo por que si. O acaso pretendías que después de lo que paso me quedara sentada esperando que regresaras. Creí que me conocías pero ya comprobé que no era así, yo nunca te engañe y si sigues pensando que yo planee este embarazo es porque eres un completo imbecil. Nunca me importo tu dinero, jamás.-

El apretó los puños con fuerza.

-Lo se. Entendí bien el mensaje cuando observe que no te llevaste nada de lo que te había regalado además de que no tocaste el dinero que dispuse para ti.-se acero lentamente a ella.-Pase largas horas preguntándome el porque de esa acción, hasta que en efecto comprobé que era un imbecil.-

-¿Eso que significa, que al fin me crees?-

-Si, se que tu no tuviste la culpa de nada.-

Hermione cerró los ojos y respiro aliviada.

-Jamás pretendí obligarte a casarte conmigo.-murmuró parpadeando para no ponerse a llorar, pero comprendió que era inútil, el dique de control que hasta esos momentos había mantenido para no romper a llorar cayo en mil pedazos.

Todas las emociones que sentía salieron a flote y la única manera de expresarlas fue mediante el llanto.

-Lo se, lo se.-la tomo entre sus brazos y la apretó a su pecho mientras la sentía temblar ligeramente.-Me di cuenta de la verdad pero era demasiado tarde, te habías ido. Lo siento, lo siento tanto.-

Ella sollozo y se aferro a su camisa.

-Me sentía tan sola…no tenia a nadie.-

-Nunca más Hermione. Me tienes a mí.-prometió.

Y ella supo que era verdad.

-¿Qué es lo que sugieres?-pregunto cuando pudo tranquilizarse y se alejo un poco de él, no quería mostrarse tan voluble frente a él pero había necesitado que la rodeara con sus fuertes brazos.

El la miro a los ojos, lleno de determinación.

-Cásate conmigo.-

Hermione lo miro completamente sorprendida, abrió y cerró la boca pero no dijo nada, sacudió la cabeza y lo miro incrédula.

-¿Qué?-

-Cásate conmigo.-repitió nuevamente clavando su mirada en la suya.

Ella comenzó a procesar la idea en su cerebro, conocía muy bien el brillo de sus ojos mientras consideraba su proposición y después de unos momentos, lo miro resuelta y contesto.

-No.-

Draco frunció el seño y ahora su cara mostraba su incredulidad.

-¿Qué?-

-No puedo casarme contigo.-

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¿Qué les pareció?

Espero que me dejen un comentario para saber sus opiniones.

p.d Draco no la va a tener tan fácil XD jaja