De rey León, a Gatito salvaje

¡¡Hola, hola niñas!!

Bueno, parece que este pedacito de locura les esta gustando... Entonces, ¡vamos al segundo capitulo!

P.D. Así: &&&&& es como cambiare los POV durante los capítulos. Ya saben que los personajes son de la creadora de una de las mejores sagas: Stephanie Meyer. La historia es completamente mía.

Ahora si, ¡DISFRUTENLO! ¡¡Nos leemos abajo!!


Summary: Un buen día, Edward Cullen decide escapar de lavida de lujos que ha llevado; nunca imaginó que buscando su destino encontraría el verdadero amor...

¿Dónde vives?, te llevo –ofrecí

Por ahora... en ninguna parte –susurro...

–... entonces vendrás conmigo


Capitulo 2: Extraño

Bella POV

Sábado por la noche; otro día, otro dólar... o talvez la expresión "otra noche, otra razonable cantidad de dólares", sonaría mucho más adecuado en mi caso.

Soy Isabella Swan... en realidad Bella Swan, si no quieren terminar con una buena patada en el culo. Tengo 22 años, y vivo en Seattle.

Realmente no hay mucho que decir sobre mí; soy una chica común, como cualquier otra, ya saben, con problemas, manías, gustos y demás. Soy blanca, con el cabello café, largo y un poco ondulado y mis ojos son de un extraño café que casi parece negro.

Tengo algún tiempo en mi actual trabajo... 2 año y medio, para ser exactos; y claro, también estoy estudiando mi último año de universidad. Mi propósito es trabajar en una agencia de publicidad cuando por fin me gradúe y dejar este trabajo que, aunque no esta nada mal y me divierte bastante, es muy cansado y nada sencillo.

Pero jamás me arrepentiría de quien soy, mucho menos de lo que he hecho y de lo que hago... además todo vale la pena por sacar adelante a mis pequeñas, ellas, además de mis amigos, son todo lo que tengo... toda mi familia, y mi vida entera.

– ¡BELLS! ¡Deja de soñar y ten cuidado con esos tragos! – Leah me saco muy amablemente de mi ensoñación.

– ¡Lo que digas jefa! – le devolví, sabiendo lo mucho que detestaba que le dijera jefa.

¿Qué?, cuando dije "otra noche, otra razonable cantidad de dólares", ¿pensaron que era prostituta o algo?... Error. En realidad soy bartender en Eclipse, el mejor y más famoso bar de todo Seattle -eso dice el tonto de Jake, y bueno, también todos los clientes que vienen lo dicen-. La dueña del lugar, como ya lo habrán notado es Leah; ella y su prometido Sam, pusieron el lugar hace algún tiempo, cuando apenas se conocían. Abrieron el bar, siguieron trabajando juntos y taran, nació el amor.

Tanya e Iris también sirven tragos en el bar, pero presumiendo un poco, todo el mundo sabe que yo soy la mejor bartender; en realidad las chicas prefieren dejarme el trabajo "difícil" a mi y dedicarse a preparar los tragos más sencillos y bailar con todo el mundo en la barra -Si, mis amigas son un poco zorras, pero son geniales-. Normalmente yo me mantengo fuera del campo "bailar en la barra", no me malentiendan, no es que no me guste bailar... y sonando un poco egocéntrica, bailo bastante bien; pero prefiero lucirme más sirviendo mis tragos que enseñando más carne de la que ya dejo ver con este pequeño chaleco y la minifalda.

– ¡Hey Bells!, te preguntaría como estas... pero veo que estas más que bien –

– ¡Bells!, cariño ¡te ves muy sexy y apetecible hoy! –

– Hola Félix, Demetri, ¿que les sirvo? – preferí ignorar sus asquerosos comentarios y la forma lasciva con la que me recorrían con la mirada, mientras me forzaba a sonreír un poco.

Félix y Demetri son hermanos; ambos altos, un poco morenos y no muy corpulentos, el primero con el cabello corto mientras al segundo le llegaba a la barbilla; obviamente ambos se parecían bastante no solo en le físico si no en el modo morboso y repulsivo al hablarme. Los conozco desde que comencé a trabajar en Eclipse, creo que el ver sus caras es la única parte que detesto de mi trabajo.

Félix me sonrío de una forma que me hizo querer vomitar

– Bells cariño, ¿Por qué no me das una de tus especialidades? – no pude evitar estremecerme un poco al notar el tan evidente doble sentido de Félix, al pronunciar la ultima parte.

– ¿Y no prefieres que te enseñe yo una de mis especialidades? – preguntó con tono amenazador la inconfundible voz de Jake a espaldas de los hermanos.

Tanto Demetri como Félix voltearon sobre sus talones, para encontrase justo frente a ellos a un Jake con una cara que destilaba ira y repulsión, la mandíbula fuertemente apretada, los brazos cruzados a la altura del pecho, y su típica pose "guardia de seguridad"... si no lo conociere, estaría aterrada.

– Eh, Black... nosotros sólo le pedíamos a Bells unos tragos nun... –

– No se quien rayos se creen para llamarla con tanta confianza Bells... – Jake se detuvo mientras respiraba hondo, pero sin suavizar su actitud – no puedo echarlos del bar porque no es mío... pero si vuelvo a ver que molestan a Bella, si le hablan así de nuevo, incluso si sólo la ven de mala forma... y peor aún, si vuelven a llamarla Bells, les patearé tan fuerte el culo que se les saldrá por la boca, juro que ni siquiera la pobre de su madre los reconocerá de nuevo cuando Seth y yo acabemos con ustedes. Así que será mejor que dejen a Bella tranquila ¿esta claro? – termino Jake, alternando su mirada de uno al otro.

Félix y Demetri, sólo pudieron tragar saliva ruidosamente y asentir en respuesta, después, caminaron dándome la espalda y sin dejar de ver con los ojos muy abiertos a Jake, se alejaron hasta mezclarse entre toda la gente dentro del bar. Cuando ya no pudimos verlos, Jake suavizo su postura y volteo a verme, regalándome una inmensa sonrisa, como si no acabara de amenazar de muerte a dos tipos apenas unos segundos antes.

– ¿Qué tal la noche Bells? –

– ¿Sabes que Leah se pondrá como loca si sabe que vas por ahí amenazando a los clientes con sacarles el culo por la boca? – le reproché, aunque me sentía muy agradecida de que hubiera llegado.

– Pff... Me importa una mierda si Leah se enoja, no voy a dejar que esos idiotas traten así a las chicas del bar... menos a ti – me respondió Jake mientras recargaba los brazos en la barra.

– Ok... cuando te grite, no me vengas con que no te lo dije – respondí sonriendo.

– Si mamá –

– ¿Qué haces aquí adentro de todos modos?, no es que te corra Jake, pero ¿sabias que los guardias normalmente están en la entrada del local? – sonreí al terminar de hablar.

– Ja, ja, que graciosa... necesito unas cervezas – lo mire con el ceño fruncido, mientras él soltaba una risita – tranquila, sabes que no tomo durante el trabajo; es para un chico que encontré afuera, parece que acaba de llegar de viaje o algo, y al pobre lo acaban de asaltar... no es como si tuviera algo de dinero a la mano que darle, pero pensé que después de un robo, una cerveza no le vendría mal – termino encogiéndose de hombros.

– ¿Y esta bien? – no conocía al chico, pero imaginaba que debía ser horrible que te asaltaran, recién llegando de viaje – quiero decir ¿no esta herido o algo? –

– Naah, por lo que pude ver fue muy valiente y les hizo frente a esos idiotas, aún después de que eran tres contra uno y que estaban armados... o fue increíblemente valiente o increíblemente estúpido – Jake sonrió.

– Entonces démosle algo bueno al chico – respondí comenzando a sacar todo para preparar un BlueNight*.

– Bells ¿qué haces?, te pedí dos cervezas no una de tus... – se detuvo un momento, supuse que diría "especialidades" – una de tus invenciones –

– Jake ¿asaltan al chico y tu quieres darle una simple cerveza?, peor aún ¿vienes a pedirme a mi una tonta cerveza, cuando puedo preparar los mejores tragos? – puse una falsa cara de horror.

– Primero, no te hagas la egocéntrica porque no te queda. Segundo, no te pedí una cerveza sino dos; y por último, de saber que te pones así de loca mejor se las pido a Tanya o Iris – terminó con una enorme sonrisa.

– ¿Yo que? – interrogó Tanya que había llegado a la barra después de repartir algunos tragos – Oh, hola de nuevo Jake... amm, ¿no deberías estar afuera en la entrada? –

Jake bufó fastidiado, mientras Tanya y yo sonreíamos.

– Ustedes son insoportables; sólo faltaría Alice para completar el cuadro – nos acusó con tono de irritación, aunque estaba sonriendo – Si Bella me diera lo que le pedí no estaría aquí, dejando al pobre de Seth sólo en la entrada –

Rodé los ojos por su comentario, saque dos cervezas mientras Tanya atendía a algunos clientes; le di a Jake las cervezas mientras le sonreía, él me devolvió la sonrisa.

– Gracias preciosa – me dijo tomando ambas cervezas con una sola mano, mientras colocaba la que tenía libre en el borde de la barra, para apoyarse; se inclinó un poco y me dio un beso en la mejilla.

– De nada hermoso – le respondí guiñándole un ojo y apenas sonrojándome mientras ambos sonreíamos.

Probablemente si Jake me hubiera dicho preciosa y hubiera tenido ese gesto conmigo hace algunos años, ahora estaría más roja que un tomate; pero después de lo que había pasado, ya no era tan dulce, ingenua e inocente como antes... ya nunca más.

– Nos vemos Tanya – se despidió Jake; mi rubia amiga sólo le sonrió, ya que estaba ocupada con unos clientes.

Vi como Jake se habría paso entre toda la gente, luego pude apenas verlo, muy a lo lejos, en la misma planta baja acercándose a una mesa.

En la mesa sólo había un chico, estaba sentado tan lejos de mi campo visual que sólo pude verlo superficialmente; no podía distinguir bien como era su rostro, su edad, ni siquiera si era de complexión grande o no; sólo podía verlo ahí sentado, con las manos entrelazadas sobre la mesa y la cabeza un poco agachada, en realidad parecía que estaba deprimido o que se quedaría dormido de un momento a otro.

Cuando Jake llegó con él, el chico levantó la cabeza como para ver a mi amigo, Jake le tendió una cerveza y la otra la dejó en la mesa, se inclinó un poco hacia el chico, quien asintió y le tendió la mano como en forma de saludo. Cuando se despidieron Jake se dirigió a la entrada para seguir con su trabajo, mientras el chico le daba un largo trago a su cerveza; cuando terminó dejó la botella en la mesa y fijo su mirada al frente, hacia la barra, y la fue desviando hasta que la posó en mí. No se que pasó, pero cuando me vio me sentí extraña; no es que me mirara como Félix o Demetri, su mirada era más bien cálida. Y por primera vez después de muchos años, sentí que me sonrojaba más de lo normal... y a pesar de que el chico estaba bastante lejos, juraría que lo vi sonreír.

–... tercera vez, ¿puedes darme lo que te pedí? – un chico me sacó de mi ensoñación.

Parpadeé varias veces y sacudí otras tantas la cabeza, para calmarme un poco y volver a la normalidad.

– Perdón ¿qué me pediste? –

– Quiero un BoomStrawberry, dos BlueNight, un DarkApple y dos cervezas lindura – me sonrió el chico, aunque no me incomodó

– Seguro guapo – le respondí, con el toque coqueto que siempre mantenía con mis clientes; no es que fuera una zorra, pero entre mejor atiendas a los clientes más te recomendarán con otros, y mejor propinas tendrás.

Comencé a sacar todo lo necesario para preparar mis exclusivos tragos -invenciones, según el idiota de Jake-.

A lucirse – pensé mientras comenzaba mis tragos.

. . . . . .

La noche pasó como cualquier otra...entre tragos, buena música del DJ Sam, luces nocturnas y fluorescentes, algunos gritos, humo de cigarros, charlas, pequeñas discusiones, bailes, caras tanto nuevas como conocidas, risas...

Si, se podría decir que todo estuvo normal para una noche más en Eclipse... la única excepción a esa "noche normal" fue que constantemente me sentía como observada por alguien, y al buscar de donde provenía dicha mirada, me topaba con el chico solitario de la mesa; ese al que Jake ayudo y que me miraba de tanto en tanto mientras -según yo- sonreía de forma coqueta. Como sea, no es como si fuera la primera vez que un hombre me ve en el trabajo, y supongo que tampoco sería la última.

Ya deberían de ser como las cuatro de la mañana, así que todos comenzaron a irse, no sin antes dejarnos a mí y a las chicas, algunos números de teléfono, direcciones, despedidas muy "emotivas y románticas" y sonrisas/risitas tontas. Seth estaban adentro, Jake cuidaba la entrada, Leah y Sam comenzaban con el dinero, mientras las chicas y yo limpiábamos el lugar.

Esa era nuestra rutina de miércoles a sábados: todos sabían a que hora cerraba el bar; los clientes comenzaban a marcharse mientras las chicas y yo guardábamos nuestros "instrumentos de trabajo". Una vez que la mayoría de los clientes salían del local, Sam y Leah se encargaban de contar y administrar correctamente el dinero.

Jake se quedaba afuera para asegurarse de que los clientes alegres no armaran escándalo o comenzaran alguna pelea, y también se encargaba de ayudar a pedir taxis para algunos. Seth entraba y revisaba que nadie se quedara adentro, o que los pocos dormilones a causa del alcohol levantaran su alcoholizado culo para marcharse.

Y claro, Iris, Tanya y yo, asegurábamos como era debido todo el alcohol, íbamos por todo el bar buscando y tirando las botellas vacías que la mayoría de los clientes dejaban en cualquier lugar, colocábamos los vasos, tarros y demás en el cuarto de atrás - es decir el "cuarto de lavado" - y después sacábamos las escobas, trapos y todo lo ecesario para dejar como nuevo toodo el bar... como dije antes, mi trabajo no es nada fácil.

– Oye, amigo lo siento pero tienes que irte –

Como ya el lugar estaba vació y las luces normales encendidas, todos escuchamos lo que Seth intentaba sonara como una baja voz; dejamos lo que estábamos haciendo y nos volvimos a ver a quien le hablaba Seth, en realidad era muy raro que algún cliente se quedara dentro amenos que estuviera dormido o inconsciente. Cuando vi a Seth, me di cuenta que le hablaba al chico de las sonrisas coq... ¡Mierda, que estoy diciendo!... al chico que habían asaltado, si, a ese chico.

– Amm, si seguro... lo siento, yo... yo ya me iba – se disculpo con una preciosa y aterciopelada voz. Se levantó, tomo una mochila que estaba en el piso, junto a su silla y se fue.

– Eso fue un poco... extraño – soltó Iris.

– Si, un poco – reconoció Leah.

– Ya olvídenlo... chicos ¿todo listo? – pregunto Sam.

– En la planta de arriba ya no hay nadie, tampoco en los baños y revisé hasta por debajo de las mesas... el lugar esta limpio – terminó Seth regalándonos una de sus dulces sonrisas.

Realmente quienes no conocieran bien a Seth y Jake, si los vieran juntos pensarían que son hermanos. Los dos son altos, - aunque Seth es un poco más bajo que Jake -, tienen la piel un poco morena, el cabello negro, son corpulentos y tiene las sonrisas más lindas que hasta ahora haya visto; cualquiera diría que son gemelos.

– Gracias Seth, Iris por favor dile a Jake que ya puede entrar y que no olvide cerrar por dentro –

– Seguro Sam – salio mi amiga en busca de Jake, mientras Tanya y yo guardábamos las escobas y trapos en el pequeño desván.

– ¿Todo limpio chicas? –

– Guardamos con llave el alcohol, los vasos están listos para lavarlos mañana, ya barrimos y limpiamos las mesas y guardamos todo... ¡Oh! Y ya revisamos todo el bar, hay cero botellas de cerveza – respondí a Leah, quien no despegó su mirada del dinero.

– Todo listo afuera, no hubo peleas hoy y todas las chicas lindas van rumbo a su casa. Por cierto un auto se tuvo que quedar afuera, la chica estaba muy ebria como para conducir y preferí pedirle un taxi. En realidad se veía bastante molesta cuando no la dejé conducir.

– Creo que estará mejor molesta por un rato, a terminar contra un poste o algo – soltó Tanya.

– De acuerdo, si todo esta listo... fue una excelente noche chicos, ya saben el dinero esta aquí – Sam señalo los seis montones de dólares bien acomodos en la barra. Obviamente todos sabíamos que el más grande era el de él y Leah.

Sam y Leah siempre hacen eso; colocan los montones con el total de la noche en la barra, decían que ellos sólo tomaban una parte más grande porque el lugar era suyo, y que nos dejaban ver el total del dinero para que no pensáramos que se quedaban con más de la cuenta. Honestamente yo creo que es un poco tonto; quiero decir, me pagan endemoniadamente bien como para preocuparme si se quedan con más de la cuenta, además como ellos dicen el lugar es suyo y es justo que se queden con la mayor parte... eso sin contar que cada quien se queda con sus propinas.

Los chico y yo les habíamos dicho millones de veces que no era necesario que hicieran eso, pero ellos insistían en que no era molestia, y que además sentían que el ser honestos entre todos y no vernos como jefe-empleado, sino como amigos, ayudaba a que el bar fuera tan bien. Cada quien tomo su respectiva cantidad de dinero. Mientras Sam revisaba algunos papeles pendientes, los demás fuimos al pequeño "guardarropa" que teníamos por nuestras bolsas y demás.

– ¿Cómo estuvieron las propinas? –pregunto casualmente Seth, mientras sacaba su chaqueta.

– Bastante bien, supongo que mis pequeñas y yo podremos ir a cenar a un elegante lugar hoy – le respondí mientras los dos soltábamos risitas de complicidad.

– ¿Creí que estaban con Alice? ¿O las dejaste solas en casa? – me pregunto evidentemente interesado y preocupado Jake.

– Claro que no las dejé solas tonto, están con Alice... por eso quiero irme pronto a casa, las extraño mucho. Aunque se que ellas pueden cuidarse, detesto que se queden solas en casa –

– Bueno, salúdalas de parte de todos, y diles que la próxima parrillada será en tu casa – Tanya sonrió mientras se quitaba sus generosamente altas botas y se ponía unos zapatos más cómodos – Uff, estoy muerta... necesito llegar, comer algo y una buena sesión de sexo. Bien chicos nos vemos – se despidió. Ninguno se sorprendió por su ultimo cometario, todos conocíamos lo ninfómana y loca que podía llegar a ser Tanya

– También nos vamos, siento que necesito una ducha – soltó Seth, mientras tomaba la mano de Iris.

– Créeme cariño, necesitas una ducha – respondió su novia, mientras Seth fruncía el ceño y todos reíamos.

– Chicos dejen al pobre de Seth... el no tiene la culpa de oler como a perro mojado el día de hoy – lo "defendió" Leah.

– Ja, ja... muy graciosa jefa suprema – soltó Seth, Leah volteo fulminándolo con la mirada – Ejemm, creo que... ¿nos vamos cariño? ¡Adiós chicos! – salio disparado, casi arrastrando a Iris con el.

– Cobarde – murmuro Leah.

– Todo listo amor – Sam dejo los papeles dentro de un pequeño maletín y se giro hacia su prometida – ¿Quién va a cerrar hoy si ya todos se fueron? – soltó Sam poniendo una falsa cara de enfado, lo delataba su sonrisa.

– ¡Hey!, todavía estamos aquí Bells y yo... – Jake comenzó a buscar algo en sus bolsillos – ¡Mierda!, olvide la llave en casa... ¿Bells? –

– Seguro, yo traigo las mías, no se preocupen yo cierro –

– Bien, nos vemos mañana en la tarde chicos ¡Adiós! – se despidió Leah, mientras Sam la esperaba en la puerta.

– ¿Quieres que te espere y te lleve a casa? – me pregunto Jake, una vez que estuvimos sólos.

– Traje mi auto hoy – Jake me miró algo preocupado – Anda, no me va a pasar nada. Después de todo, supongo que ahuyentaste a los ladrones, y mi auto esta en el estacionamiento –

– Bella, no me molesta esperarte – se encogió de hombros – no es como si a mi me esperara en casa una sesión de sexo como a Tanya –

– ¡JAKE CIERRA LA BOCA! – le grite entre en serio y en broma, si no me apetecía conocer ni imaginar la vida sexual de Tanya, mucho menos la de el.

Jake se rió.

– Lo siento, no lo pude evitar... Ya en serio, ¿segura que no quieres que te espere? – asentí sonriendo – Bien, pero en cuanto llegues a casa me llamas ¿esta claro? –

– Si papá – respondí mientras lo abrazaba – Te quiero Jake.

– También yo tonta – me dijo mientras me devolvía el abrazo. Después de un pequeño momento nos separamos – Entonces espero tu llamada, nos vemos Bells –

– Adiós Jake –

En cuanto Jake se fue, me acerqué a la puerta y la cerré con llave, sólo por si acaso. Revise que no se me olvidara nada y me acerque al interruptor de luz para apagarlas; me acerqué a la puerta quite el seguro y abrí. El estacionamiento estaba justo junto al bar, así que sólo tenia que caminar algunos metros y llegar a mi auto para poder irme a casa.

Casi llegaba al estacionamiento cuando algo, o más bien alguien llamó mi atención. Era una persona, un chico, estaba sentado junto a la puerta del estacionamiento; mi corazón se acelero y me paré en seco al pensar que tal vez estuviera esperando al dueño del último auto para asaltarlo o algo peor, tal vez debí decirle a Jake que me esperara. Decidí no asustarme por nada y supuse que sería un vagabundo, así que seguí caminando.

Fue hasta que quede frente a el y lo vi que note que no podía ser un vagabundo; llevaba ropa casual, pero se notaba limpia y de buena calidad, estaba como hecho bolita y entonces vi su mochila y recordé al chico, el que estaba sentado sólo en la mesa, al que Seth sacó del bar cuando ya estaba cerrado, al que me sonrió varias veces, al que Jake ayudo cuando lo asaltaron... era él.

Ahí estaba, acurrucado entre el cerco del estacionamiento y el frío suelo, vi que tembló un poco como su tiviera frío y se me partió el corazón. No podía ver su rostro, porque se cubría con una delgada sudadera, pero pude ver que era bastante fuerte y supuse que tendría más o menos mi edad.

– Hey – lo llamé.

No se que diablos me pasaba, el tipo podría ser peligroso o algo y yo llamándolo; pero, por alguna extraña razón, no me sentí asustada o insegura junto a él. Cuando me escucho volteo a verme y me deslumbró... tenía una cara de lo más hermosa, unos ojos verdes como a nadie le había visto, su cabello parecía muy suave y era de color bronce, tenia la piel blanca, y una bonita nariz; no pude evitarlo y vi sus labios, eran de un bello color rojo y con un tamaño como para vivir besándolo por siempre.

– Hey – me devolvió el saludo apenas en un susurro, aunque con esa misma encantadora y aterciopelada voz.

– Amm... ¿estas bien? – pregunte tontamente.

– Supongo que si – contesto mientras se le forma en esos labios una pequeña pero un tanto triste sonrisa y desvió la mirada para posarla al frente.

– De acuerdo... sabes, si te quedas ahí te vas a resfriar o... –

– No te preocupes, en serio... ya me las arreglare –

– Te vi en el bar – me senté junto a el en el piso, mientras dejaba mi bolsa entre mis piernas, el pareció tensarse un poco – con Jake, el... me dijo que te asaltaron, lo siento – murmuré la última parte.

– Si, también te vi – volteó a verme y me recorrió un poco con la mirada; extrañamente en lugar de sentirme incómoda, me sentí alagada – Tu, tu no... ¿Me conoces? – pregunto viéndome a los ojos.

– Además de saber que te asaltaron y que tomaste dos cervezas en Eclipse... No, no te conozco – sentí que se relajaba un poco cuando termine de hablar, y de nuevo dejo la mirada al frente.

– Genial – murmuró, casi parecía aliviado... extraño.

– Oye, si no tienes dinero para llamar a alguien, o para un taxi puedo... – no pude terminar, cuando soltó una triste y musical risita.

– No tengo dinero ni para pedir un deseo... no tengo un solo centavo –

– Puedo preguntar ¿Cómo te llamas? – no me gustaba hablar con alguien sin saber quien era.

– Edward... Masen – volteo a verme de nuevo – ¿Y tú? –

– Isabella Swan... pero dime Bella – le sonreí un poco, de verdad parecía estar muy triste.

– Un gusto Bella – también me sonrió, y esta vez parecía que de verdad se alegraba.

– Bueno, si no tienes dinero. ¿Donde vives?, te llevo – ofrecí

– Por ahora... en ninguna parte – susurro. Me quedé en shock.

No es como si nunca hubiera visto gente vivir en la calle, pero encontrarte a alguien que parece de tu edad, con todo un futuro por delante, peor aún, hablar con esa persona, y que después te diga que no tiene ni donde caerse muerto... eso es algo completamente diferente. No podía hablar, y sabía que probablemente tenía los ojos completamente abiertos.

– Tu... tu... no quiero verme grosera o meterme en lo que no debo... pero tu ¿vives, no se, en la calle? – pregunte lo más sutil que pude.

– Se podría decir que hoy es mi primer día – me dijo sin dejar de verme, y de nuevo con esa sonrisa triste.

De nuevo no se como o porqué, pero al verlo así, tan triste, sólo y diciéndome que acababa de salirse de su hogar... o que lo corrieron o cualquier mierda de esas, sentí algo. No me refiero a compasión o lástima... de acuerdo si sentí eso también, pero sentí unas inmensas ganas de ayudarlo, más bien dicho sentía la necesidad de protegerlo. Todo mi cuerpo me gritaba que tenia que ayudarlo, que era mi deber cuidar a ese hombre que tenia frente a mi... probablemente me había vuelto loca, pero supongo que eso estaba bien. Así que en ese momento de locura, o iluminación o como quieran llamarlo, tome una decisión.

–... entonces vendrás conmigo – dije con voz totalmente firme y poniéndome de pie.

No se si lo asuste, o sorprendí, o ambos, pero ahora Edward me miraba como si me hubieran salido antenas y un tercer ojo.

– ¿Qué? – me preguntó aún con la misma expresión.

– Que vendrás conmigo – solté aún más convencida que hace dos segundos y con una gran sonrisa.

– ¿Cómo que voy contigo?, Bella escucha, te agradezco mucho que quieras ayudarme... pero no entiendes, no tengo a donde ir ni...–

– Creo que el que no entiende eres tu – Edward se quedó callado mientras me vio un poco sorprendido – no te estoy diciendo que vendrás para que te deje en algún sitio... vendrás conmigo a mi casa, te quedaras ahí hasta que encuentres un lugar donde quedarte y ¡Listo!, ahora muévete porque comienzo a tener frío –

– Bella... yo no... tú, no puedes... yo... – Edward por fin se puso de pie – no puedes hacerlo, es decir, ni siquiera me conoces –

– Tú tampoco me conoces a mi... así que supongo que estamos en la misma situación – sonreí un poco y el pareció considerarlo. Bufé – mira Edward, por hoy no tienes donde dormir, que tal si hacemos un trato o algo así... – me detuve un momento.

– Te escucho – susurró

– Que te parece: te vas conmigo y duermes en mí casa por hoy... si te sientes a gusto te quedas todo el tiempo que necesites, mientras encuentres un lugar donde quedarte, trabajo o lo que sea. Si no te sientes a gusto después de esta noche... – me encogí de hombros – bueno, te vas si quieres... entonces, ¿Qué dices? –

Edward desviaba la mirada de un lugar a otro mientras pensaba lo que le había dicho, se paso una mano distraídamente por el cabello y el estúpido pensamiento de que ojala fuera mi mano y no la suya la que acariciara su cabello, me llegó de golpe. Tuve que sacudir la cabeza para quitarme ese pensamiento. Escuche que Edward bufo un poco.

– De acuerdo... iré contigo... pero con una condición –

– ¿Cuál es la condición? –

– Te ayudare en tu casa en todo lo que pueda y cuando tenga dinero te pagare cada centavo – soltó muy serio.

– Hecho – acepté sonriendo. Edward me devolvió la sonrisa, esta vez era una completamente feliz, y nuevamente me deslumbro. Era una sonrisa torcida y, sin duda era la más hermosa y dulce que jamás hubiera visto... incluso superaba las sonrisas de Seth y Jake juntas.

– ¿Estas bien Bella?, estas como... muy sonrojada –

Me llevé una mano a mi mejilla, y casi pude sentirla arder... esto era completamente extraño, hacía más o menos seis años que no me sonrojaba a estos niveles, después de lo que había pasado ya nunca me sonrojaba como antes... y ahora, gracias a Edward, en una sola noche me había puesto roja como semáforo dos veces.

– Amm, si... yo, estoy bien. Será, será mejor que nos vayamos, comienza a hacer un poco de frío –

– De acuerdo – Edward me sonrió, gracias al cielo no me tomo tan desprevenida como antes, por lo que no hubo sonrojos de por medio.

Edward tomó su mochila y yo mi bolsa y nos dirigimos al estacionamiento para irnos en mi auto. Cuando casi estábamos junto a mi auto Edward se quedo completamente quieto, parecía que ni siquiera respiraba.

– ¿Edward, estas bien?, te ves pálido – me acerque un poco a él. Sacudió la cabeza y luego volteo a verme con los ojos muy abiertos.

– Ese... ¿ese es tu auto? – preguntó apenas en un susurro.

– Humm, si... ¿te molestan los autos convertibles? O... –

– ¿Eres rica? – me pregunto de pronto, dejándome bastante confundida.

– Si es eso lo que te asusta o molesta pues no, no soy rica... fue un regalo de mi padre, algun tiempo antes de morir – susurré

– ¡Oh!, que bien – eso me confundió y molesto un poco – ¡No!, lo siento no me refería a lo de tu padre... digo que es genial lo del auto, lamento mucho lo de tu padre – realmente parecía arrepentido.

– Descuida, fue hace mucho... pero ¿Por qué preguntabas por el auto? ¿No te gusta? –

– ¡Bromeas! ¡TIENES UN PONTIAC SOLSTICE GXP!, es de mis carros favoritos – no pude avitar reírme de Edward, parecía un niño en la mañana de navidad – puedo... –

– Adelante – le dije sonriendo, conocía a los chicos como el y sabia a lo que se refería; saqué las llaves y las tendí en su derección. Edward pareció dudar un poco, así que le sonreí y enseguida tomo las llaves. Fue hasta mi auto y lo abrió; y claro, lo primero que hizo fue abrir el cofre para revisar el motor.

– Dos puertas, motor original turboalimentado de 2.0 litros, 260 caballos de fuerza y 260 lb-pie, va desde 60 km/h en sólo 5.5 segundos... Wow –

– La pintura es original, igual que los rines, los asientos son de piel en tono negro y funciona de maravilla – terminé muy orgullosa de mi bebé.

– Debió costarle bastante – comentó mientras cerraba el cofre y yo me acercaba para que nos fuéramos.

– "Un precio justo por hacer feliz a la mayor de mis pequeñas"... es lo que siempre me decía cuando yo me molestaba por tener un carro tan... magnifico –

– Debió ser alguien grandioso – me susurró Edward, viéndome a los ojos.

– Lo fue... – toda esta conversación me entristecía mucho – bueno, será mejor que nos vayamos de una vez... ya esta amaneciendo. Ahora, si no te molesta, antes de irnos a mi casa quiero hacer lo que toda mujer quiere a estas benditas horas y en domingo –

No se que fue lo que dije... pero los ojos de Edward brillaron de forma extraña y se abrieron un poco más.

– Por favor dime que quieres desayunar – casi me rogó. No pude evitar reírme nerviosamente, Tanya siempre decía lo que yo le solté a Edward y ahora entendía su reacción... nota mental, nunca repetir algo que diga Tanya.

– A eso mismo me refería – solté.

Nos subimos a mi auto y conduje tranquilamente, gracias a que a esas horas no había absolutamente nadie; el camino fue en completo silencio, parecía que Edward no quería preguntarme nada por miedo a incomodarme, y honestamente yo estaba en lo mismo. Llegué a mi lugar favorito para desayunar, sabiendo que a estas horas Tony ya tendria abierto.

– Aquí es – parecía que Edward dudaba si bajar o no – ¿Qué pasa? – pregunté.

– Bueno... no quiero abusar de tu generosidad, y... ya sabes, no tengo dinero, yo no... –

– Alto – lo corté – por lo de tu condición a nuestro trato, deduzco que vas a buscar trabajo – él asintió rápidamente – bien pues, toma esto como una invitación... hoy yo invito, después tu me invitas a mi, ¿te parece? –

– Hecho – sonrió.

– Bien, vamos que muero de hambre –

Bajamos del auto y nos dirigimos a Delicias de Tony. Debo admitir que me sorprendí mucho cuando Edward abrió la puerta del restaurante para que yo entrada primero, honestamente esa clase de caballerosidad ya no se ve en estos tiempos.

– Gracias – susurré. Él simplemente me sonrió.

– ¡Bella cariño!, creí que ya no vendrías, normalmente vienes un poco más temprano – Tony me saludo desde detrás del mostrador, me acerque y le di un beso en la mejilla – en un segundo te preparan tu desayuno ¡Tina, Bella esta aquí querida, prepárale su desayuno! –

– ¡Hola Tony!, gracias... amm Tony el es Edward Masen, es... un amigo –

Tony desvió su mirada a Edward, y después sonrió tendiéndole una mano.

– Hola Edward, soy Anthony pero puedes llamarme Tony... lamento no haberte tomado en cuenta pero, siempre me emociono cuando Bella o las chicas vienen, soy un poco paternalista con ellas –

– Mucho gusto Tony, y no se preocupe, cualquiera se distraería estando Bella presente – Edward dijo la última parte en voz más baja, pero lo pude escuchar mientras me dirigía a mi mesa, lo que dijo me halagó y sonrojó bastante.

Edward y yo desayunamos en completo silencio, a mi me sirvieron lo de siempre - tostadas con mermelada de fresa, mucha fruta y una enorme malteada de chocolate -, Edward pidió lo mismo, aunque el comió el doble que yo... pobre, de verdad parecía tener hambre.

– Aquí esta tu postre preciosa – me dijo Tony mientras ponía frente a mi, mi enorme rebanaba de pastel de queso con fresas arriba – Tina espera que te guste, y también a ti Edward – termino, poniendo otra rebanada frente a él.

– Gracias – respondió Edward, mientras yo le sonreía a Tony.

Cuando al fin terminamos de comer, Tony me dio dos rebanadas más de pastel "para tus chicas" me dijo. Edward pareció un poco confundido por el comentario de Tony, pero no me dijo o pregunto nada. Salimos del restaurante y nos dirigimos a casa, Edward iba muy callado, incluso creo que se quedó dormido y de nuevo, sentí que se me partía el corazón; no sabía de donde venía ni cuanto llevaba sin dormir, pero parecía que era bastante.

Me alegre mucho cuando llegamos al fin a casa, lo que más quería además de ver a mis chicas era tirarme en mi cama y dormir, y como sabía que lo primero no ocurriría hasta dentro de un rato, decidí que lo mejor era decirle a Edward donde podía dormir él y luego hacer lo mismo yo en mi cuarto.

Realmente mi hogar les podría parecer a muchos un poco... grande, pero considerando que a veces además de mis chicas y yo, también Alice, Jasper, Emmett, Jake e incluso Tanya se quedaban en casa... grande, era un término erróneo para calificarla.

Mi casa consta de dos pisos. En el primero, justo al entrar tenemos una pequeña sala de estar, al avanzar un poco esta la cocina/comedor y a la derecha de ésta está la gran sala principal, del lado izquierdo de la sala hay una puerta de vidrio corrediza que da hacia el patio de atrás -el famoso patio de parrilladas, según Tanya-; a la derecha de la sala principal, están las escaleras, y entre la sala y las escaleras hay un pequeño pasillo con tres puertas; la primera es el cuarto de lavado, que a su vez tiene una puerta hacia la cochera; la segunda puerta es un baño, mientras la puerta del fondo da hacia la pequeña biblioteca.

Al subir las escaleras al segundo piso, tenemos una sala que, según las chicas y Emmett, esta destinada como la "sala de juegos", y además de la sala, tenemos cuatro habitaciones -dos de las cuales son un poco más grandes, las más pequeñas son de cada una de mis chicas- y también un baño... Bueno supongo que mi casa si es un poco grande, pero los chicos me ayudaron a pagarla, además de con la decoración y los muebles.

Como había supuesto, Edward se había quedado dormido en mi auto... se veía completamente dulce dormido, tenía la cabeza recargada en el asiento y permanecía ladeada en mi dirección como si quisiera verme; tenia la boca un poco entreabierta y sus mejillas parecían un poco sonrojadas... dulce e indefenso, así es como se veía, pero tenía que despertarlo.

– Edward... – no respondió así que lo sacudí un poco por el hombro – Edward despierta –

– Rose... – susurró todavía dormido... me pregunté quien es Rose.

– Edward vamos, tienes... bueno tenemos que entrar – volví a sacudirlo y pareció reaccionar.

– ¿Qué?... ¿Bella? – sólo le sonreí – me... me quedé dormido, lo siento – se disculpó mientras se tallaba un poco los ojos con el dorso de la mano.

– Descuida, vamos hay que entrar – Abrí la puerta y me salí de la cochera, Edward hizo lo mismo.

Cerré la puerta de la cochera y me dirigí a la puerta de enfrente, entré y Edward me siguió aunque se seguía viendo bastante cansado.

– Creo que ambos estamos un poco muertos... así que te haré un recorrido por la casa más tarde. Por ahora sólo te diré donde puedes dormir –

– Gracias Bella – respondió después de un audible bostezo, de nuevo no pude evitar sonreír.

Puse las rebanadas de pastel en la mesa y subí las escaleras con Edward pisándome los talones, llegue al único cuarto que teníamos libre y entré.

– Aquí lo tienes... espero que estés cómodo y si necesitas cualquier cosa puedes tomarla – le sonreí

– Gracias por todo Bella – y lo próximo que hizo me dejo paralizada... Edward me abrazó. No es como si nunca me hubieran abrazado, pero no me lo esperaba, además de que era practicamente el abrazo de un completo extraño.

Y a pesar de todo eso, no pude evitar devolverle el abrazo, fue como si mi cuerpo supiera que tenía que abrazarlo, y cuando lo hizo me sentí tan bien, me sentía como en casa; a pesar de que sentí una descarga cuando mi piel hizo contacto con la suya, fue todo como... perfecto, o mejor dicho maravilloso. Cuando por fin nos soltamos ambos estábamos un poco sonrojados.

– Si... yo, seguro... quiero decir, de... de nada – balbuceé sin sentido – ahora te... te dejaré dormir y yo haré lo mismo. Si necesitas algo, mi recamara es la de la izquierda – señale la puerta ya un poco más calmada.

– Bien – respondió, dejando su mochila junto a la cama y sentándose al borde de la misma.

– Bien... descansa –

– Igual Bella –

Salí de su cuarto cerrando la puerta y me dirigí al mío. Me senté un mi cama y dejé mi bolsa en el piso junto a mis pies; me quite las botas y fui a mi guardarropa, saque una blusa de tirantes y unos shorts y volví a sentarme en la cama.

– Uff... que día – pensé en voz alta y luego me deje caer por completo en la cama. En menos de lo que podía decir "extrañé mi casa" me quedé dormida.

. . . . . .

– Shh... Lex, voy abajo no la despiertes – escuche a alguien murmurar... o tal vez seguía dormida. Después creí escuchar pasos por las escaleras, y otros más ligeros alejarse un poco... muy extraño.

De nuevo supuse que seguía dormida así que me acurruque más en mi cama y me volví a dormir.

&&&&& Edward POV

En cuanto Bella me dejó en mi cuarto me quite la sudadera que traía, los zapatos y me acosté boca arriba en la cama. Me puse a pensar en todo lo que me había pasado y sólo pude concluir algo.

– Uff... que día – pensé en voz alta; una tonta sonrisa se me dibujaba en el rostro – bueno ahora losé, los ángeles existen y tienen nombre... Bella – susurré. Me juré a mi mismo que le pagaría el haber sido tan buena, y que buscaría trabajo lo antes posible; con ese pensamiento cerré los ojos y me quede dormido.

. . . . . .

Escuche un extraño ruido y me acomode mejor en la cama... en otro momento me hubiera levantado a ver que ocurría, pero estaba tan cansado de todo que preferí no moverme.

– Shh... Lex, voy abajo no la despiertes – escuche la voz de una chica susurrar... estoy muy seguro de no estar soñando.

Abrí un poco los ojos cuando escuche unos ligeros pasos dirigirse a mi cuarto, pero estaba tan adormilado que no lograba ver nada con claridad. Lo siguiente que supe fue que tenía a una pequeña encima de mi brincado.

– ¡Hola! – me dijo la niña en un susurro, con una enorme sonrisa en su angelical rostro, mientras se sentaba encima de mi.

De verdad era una niña preciosa; supuse que tendría unos cinco años, tenia el cabello muy largo, ondulado y de un color café oscuro, casi negro; tenia la piel blanca y las mejillas sonrojadas, su nariz parecía un botón y sus enormes ojos parecían girasoles; eran de un extraño color entre el café, dorado, negro y verde... eran extraños pero muy bonitos. Llevaba un vestidito blanco como de verano y no traía zapatos... menos mal sino tal vez me hubiera matado por la forma en que me brinco encima.

– Hola – le respondí sonriendo, su sonrisa se hizo más grande.

– ¿Cómo te llamas? – me pregunto susurrando de nuevo, tenía una voz dulce.

– Edward... ¿Cómo te llamas tú? y ¿por qué estamos susurrando? – le pregunte mientras la sentaba junto a mi, para poder sentarme también.

– Me llamo Lexy... y no podemos despertar a mamy Bella... por eso susurramos – me dijo mientras balanceaba los pies en el borde de la cama.

Lexy me tomó de la mano y me arrastró fuera de la cama, me llevó fuera del cuarto y me hizo sentarme en uno de los sillones que estaban en la sala frente a los cuartos.

– Espérame aquí, mi mamy no te conoce y quiero que te conozco – salio corriendo y cuando estaba parada al inicio de las escaleras volteó a verme y entrecerró los ojos – no te vayas – me dijo apuntándome con su pequeño dedo.

– No señorita – le dije mientras hacía un saludo militar, ella pareció convencerse porque sonrió, para luego salir disparada por las escaleras.

Cuando se fue pensé en lo que me había dicho – no podemos despertar a mamy Bella –. Pero después salio hacia abajo para buscar a su mamá y que pudiera conocerla ¿Qué diablos significa eso?... tal vez no se dio cuanta que... ¡a que diablos!, claro que sabia que Bella estaba dormida, así que en conclusión, o la niña tenia una confusión respecto a quien o donde estaba su mamá, o Bella es lesbiana y su novia esta abajo, o... ya no entiendo una mierda.

– ¡QUÉ! – alguien gritó desdé abajo, parecía una chica y se notaba asustada.

Apenas iba a salir corriendo para saber si estaba bien, cuando una chica tal vez un poco más joven que yo entró en mi campo visual. Se parecía bastante a Bella, excepto que sus facciones eran un poco más aniñadas, su cabello era más corto y un poco más oscuro y sus ojos eran del mismo color que los de la niña.

Pero lo que más llamó mi atención fue el enorme cuchillo que traía en la mano derecha...


¡Aaaahhh!... ¿Quién será la chica del cuchillo? ¿Se quedara bastante tiempo Edward en casa de Bella? ¿Será Bella lesbiana, o Lexy su hija? ¿Qué es lo que le paso a Bella para haber cambiado tanto? ¿Estarán sintiendo algo Edward y Bella?... ¿Por qué hago tantas preguntas? Jajajaja.

Ok, ya en serio ESPERO LES GUSTE EL CAPITULO… muchas de mis alocadas preguntas se responderán en el siguiente capitulo... pero si quieren actualización pronto, con reviews me inspiro más rápido ;) Y también ya en el siguiente capitulo estarán apareciendo más personajes... veremos que pasa.

¡Se me olvidaba!, en mi perfil pondré la ropa que Bella trae puesta en el bar, y también su precioso auto... Y, los nombres de las bebidas de Bella son inventos mios, me gusto como sonaban extraños pero muy antojadisos... ya no se lo que digo jaja XD

Bueno ya saben, espero sus opiniones, quejas, sugerencias, reclamaciones, etc, etc... Todo es bienvenido.

Sabes que las adoro mis lectoras GRACIAS POR TANTO APOYO ¡ME HACEN TREMENDAMENTE FELIZ! XD ¡Cuídense!

P.D. Gracias en especial a: Pola Cullen Masen, Hikari Strife10, 20061901soraya, E. Cullen Vigo (de los mejores reviews que he tenido), , FS-Twilight-, PattyxCullen, Pulga... por sus hermosas palabras, sus bellos reviews, alertas y favoritos... ¡GRACIAS, GRACIAS Y MUCHISISÍSIMAS GRACIAS! ¡Nos leemos pronto!

¡¡Besos de vampiro... de lobito y abrazos de Emmett para todas!!

Atte:

..dayaaBlack...

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