De rey León, a Gatito salvaje
¡Aloha niñas y niño!
Todas digan hola a mi nuevo LECTOR (con O jaja) Antes que todo:
Primero: A todas mis lectoras y lector nuevos, Bienvenidos y Gracias por entrar y tomarse un poco de tiempo para darnos una oportunidad tanto a mí como a mi historia.
Segundo: A mis antiguas, pero muy amadas lectoras, Gracias a todas por el apoyo que me brindaron en mi tiempo desaparecida ;) y gracias por seguir aquí a pesar de la larga espera (¿Saben que son lo máximo? ¡Pues LO SON!)
Tercero: ¡80 Reviews! ¿Pueden creerlo? Yo no, estoy muy feliz por eso y espero que lleguemos a muuuchos más :) Como sea, tengo algunas noticias más, pero abajo hablamos.
P.D. Así: &&&&& es como cambiare los POV durante los capítulos. Ya saben que los personajes son de la creadora de una de las mejores sagas: Stephanie Meyer. La historia es completamente mía.
Ahora sí, ¡DISFRUTENLO! ¡Nos leemos abajo!
Summary: Un buen día, Edward Cullen decide escapar de lavida de lujos que ha llevado; nunca imaginó que buscando su destino encontraría el verdadero amor...
– ¿Dónde vives?, te llevo –ofrecí
– Por ahora... en ninguna parte –susurro...
–... entonces vendrás conmigo –
Capitulo 9: Sorpresa, Sorpresa
Edward POV
– Entonces... – volteé a ver a Ness, estaba recargada en la puerta de su recámara – ¿Listo para ver a Cupido? – suspiré.
– Ness... te dije que no quería nada con tu hermana –
– Y yo te dije que no te creía... vamos Edward, no soy ciega. He visto como se ven el uno al otro y... bueno, Jake me dijo lo que pasó en la despensa –
– Mierda – me pasé una mano por el cabello con desesperación.
– Vamos – Ness se hizo a un lado para dejarme entrar a su recamara. No me moví.
– Yo... iba a tomar una ducha ¿sabes?.. –
– Edward – su tono de voz ya no era juguetón, ahora estaba muy seria – lo que estoy haciendo es por el bien tuyo y de mi hermana, deberías apreciarlo. – agache la mirada un poco avergonzado. Increíble, una chica de 19 años me está sermoneando.
– Ahora, mueve tu trasero antes de que me desespere y cambie de opinión –
Supongo que no tenía otra opción. Además la maldita calentura de hace un rato ya se me había bajado un poco así que... decidí seguirla y averiguar si la joven mamá sabía que rayos hacer conmigo y Bella. La primera y única vez que estuve en el cuarto de Ness ella estaba... bueno, no quería recordar eso. El punto es que no había visto realmente su cuarto y
– ¡WOW! – Ness soltó una risita.
– ¿Se nota que me gusta el rojo? – preguntó retóricamente.
Claro que se notaba. Su cuarto no era muy grande, al entrar lo primero que veías era una cama, junto a ella había una mesita con una lámpara encima. Del otro lado de la cama había un mueble de madera café rojizo y enfrente de la cama estaba su ropero, con un pequeño sillón junto a él. Lo curioso es que todo era rojo; las paredes eran de un vivo color rojo sangre, los muebles eran café rojizo, la lámpara era de un rojo parecido a las paredes, incluso la colcha de la cama era roja.
– A Bella no le gusta que haya tanto rojo en mi cuarto pero... – se encogió de hombros – es mi cuarto y lo respeta – le sonreí en respuesta.
Sin decirme nada tomo el sillón junto al ropero y lo jaló hasta que termino entre la cama y el ropero. Se sentó en el pequeño sillón con las piernas colgando de uno de los reposabrazos. Cuando pareció estar cómoda me sonrió.
– Cierra la puerta y ven – palmeo la cama junto a ella.
Hice lo que me dijo y luego me senté frente a ella. La cama era cómoda y esponjosa, aunque yo me sentía incomodo por esta situación. Los curiosos ojos de girasol de Ness no se despegaban de mí.
– Entonces señor no-me-gusta-tu-hermana... empecemos – tragué saliva pesadamente.
– ¿Qué quieres que te diga? –
– Se porque Bella esta tan confundida con respecto a esto, es mi hermana y la conozco. Lo que quiero saber para empezar es ¿qué pasa contigo? –
No le respondí. Me quede pensando en su pregunta ¿Qué pasa conmigo?, nada malo pasaba conmigo.
En mis 23 años, podría decir que había conocido a muchos tipos de chicas, pero sin duda la mayoría estaban dentro de una misma categoría. Todas las chicas que me habían presentado o con las que hubiera salido eran justo así, sólo un montón de niñas que no maduraban lo suficiente como para ver más allá de lo que tenían enfrente, esa clase de chicas "yoyo", ya saben: "sólo importo yo, todo lo merezco yo, todo lo quiero yo"... y así podían seguir toda la vida, sólo yo, yo, yo y más yo.
Por eso es que dejé de salir con chicas durante mucho tiempo, no me interesaba tener que estar con alguien a quien sólo le importara como se ve frente a un espejo, cuando podría salir en la portada de una revista, que club está de moda para ir lo antes posible o incluso cual sería la táctica más rápida para sacarme el mayor dinero posible; llegué a pensar que la única chica diferente a eso era mi hermana Rose... y ahora conozco a Bella.
Ella es sin duda la chica más diferente al resto que jamás hubiera conocido. No creo que existe palabra para describirla, tal vez la que se le acercaría más sería "única", si, definitivamente única la definiría... o por lo menos un poco. Nunca había conocido a chica más dulce, simpática, carismática, alegre, sexy, encantadora, desinteresada, amorosa, responsable, madura... y la lista seguiría y creo que no tenía fin. Única, definitivamente le quedaba bastante bien.
Me quede paralizado como una estatua, no podía ser... de verdad no podía estarme pasando esto.
– Ella me gusta – susurré en voz alta, intentando asegurarme de que era verdad y al mismo tiempo tratando de convencerme de que no era cierto.
– ¡SORPRESA! – Ness agito los brazos en el aire de modo exagerado. Me había olvidado por completo de donde y con quien estaba.
Pero ahora lo entendía, Bella de verdad me gustaba...
Ahora entendía porque no pude dejar de verla mientras servía y servía tragos en el bar, porque me sentí extraño pero a salvo cuando se sentó a hablar conmigo en el frío piso de las calles de Seattle, porque cada que escuchaba su voz o me veía sentía que todo estaría completamente bien y que mi vida estaba completa, pero sobre todo ahora entendía porque cada que la veía no podía evitar sentir unas inmensas ganas de besarla hasta que ninguno de los dos recordara ni su nombre.
– No puede ser – enterré mi rostro en mis manos.
– ¿Qué te pasa? ¿Mi hermana no es suficiente para ti o qué? – levante mi rostro al escuchar su tono. Estaba molesta, en realidad parecía furiosa.
– No Ness... no es eso, jamás creería eso de Bella. No es que no me guste la idea de tu hermana y yo juntos porque ¡Diablos! sería el hombre más malditamente feliz en todo el mundo si estuviéramos en una relación... –
– ¿Pero?.. –
– Siento que ella se merece algo más que yo – susurré – quiero decir ahora no tengo prácticamente nada, no sólo dinero, no tengo un hogar ni nada que ofrecerle – fui subiendo mi voz hasta que estaba parado junto a la cama casi gritando.
– Wow, tranquilízate gatito – Ness no se levanto, pero estiro sus brazos hacía mi e hizo un movimiento con sus manos con el que me decía que me calmara y me sentara de nuevo.
Intente calmarme un poco e hice lo que me pidió.
– Ok, primero: acabas de iniciar tu vida de nuevo, es lógico que creas que no tienes nada, pero eso no es verdad Edward. Ahora tienes un trabajo con Emm, tienes un hogar con nosotras... tienes una familia. –
Me le quedé viendo con los ojos como platos. No podía creer lo que me estaba diciendo.
– Se que tal vez no me creas porque llevas muy poco aquí, pero todos te queremos. Bella, Lexy, yo, Alice, Jasper y Emmett. Incluso Jake, aunque está un poco molesto ahora – la vi sin entender lo último – luego te lo explico. El punto es que nosotros somos tu familia ahora y tienes mucho que ofrecerle a mí hermana, la quieres y eso es lo más importante –
– Ness yo... – levantó una mano sin dejarme terminar.
– Todavía no acabo. Segundo: no pienses en un hogar y toda esa mierda aún, quiero decir, apenas se conocen, no es como si se fueran a casar... todavía – me sonroje cuando dijo eso, ella sólo me guiñó un ojo.
– Y por último. Te diré algo – suspiró – yo... no soy muy unida a mi madre, supongo que te diste cuenta cuando Bella te conto de nuestra vida – sólo asentí, no sabía a donde quería llegar – Yo... yo no conozco, o más bien no reconozco a otra madre que no sea Bella. Ella ha desempeñado ese papel para mí desde que tengo memoria –
– Ness no entiendo –
– Edward, yo nunca... jamás creería haber encontrado a alguien digno de Bella. Tampoco pensé que algún día ella conocería a alguien que la hiciera comportarse de un modo parecido a como era antes. Y ahora aquí estas tu... no creo que exista alguien que se merezca más a mi hermana. Además la tienes vuelta loca – ella sonrió.
– En realidad no creo que lo haga –
– ¿Estas bromeando? Cuando esta cerca de ti se sonroja, se pone nerviosa y un poco torpe. Nunca sabe que decir o como actuar, y se porta más descontrolada que nunca. Yo diría que le gustas demasiado – se recargo en el sillón con una cara de superioridad radiante. Luego se puso un poco seria y me apunto con un dedo – Si le dices a alguien lo que te dije de Bella, juro que no dejare ni tus cenizas –
Me reí por su comentario.
– Ok, prometo no decirle a nadie –
– Bien, entonces comencemos con el plan De rey León a Gatito salvaje – sonrió
– ¿Qué se supone que significa eso? –
– Veras Edward, a Bella le gustas tal como eres, pero a ella le gustan los chicos que son más... agresivos. Más salvajes ¿entiendes? – asentí – y tu, bueno te comportas como un pequeño niño rico – no puede evitar soltar una risita. Si supieras la razón que tienes.
– Dime que, según tu muy gran experiencia debo hacer. Porque al parecer, besarla dentro de la maldita despensa no sirvió de mucho –
– Error, eso fue brillante – la vi como si le hubieran salido antenas – descontrolaste a Bella, la desarmaste y ahora está más confundida que antes –
– Y ¿de qué me va a servir que este confundida? – Ness bufó.
– Hombres... Edward, Bella ha mantenido su vida, o más bien nuestras vidas bajo control por mucho tiempo. No es una chica controladora, pero desde que tuvo que hacerse cargo de mi tuvo que madurar antes y aprender a controlar a la salvaje chica que lleva dentro. Y lo que tú tienes que hacer es desatar a esa chica –
– Entonces... tengo que sacar a la extrovertida y hormonal Bella de antes –
– Exacto –
– Y además debo sacar a mí macho interno a flote –
– Dejemos a tu "macho" en tus pantalones – hizo las comillas con sus dedos. Ambos nos reímos por lo que dijo.
– Tú sabes de que hablo –
– Si, lo sé. Bien – se levantó del sillón y se estiró un poco – ahora que ya sabes que hacer, tienes mi permiso para seducir a mi hermana –
– ¿Gracias? –
Después de eso Ness me hecho de su cuarto, alegando que tenía cosas que hacer para la escuela. Además dijo que su plan para que Bella y yo estuviéramos juntos no se llevaría a cabo solo... Bella y yo juntos...la idea me pone de un maldito buen humor. Ahora el único problema es ¿Caerá Bella en las redes de Cupido?
&&&&& Narradora POV &&&&&
El avión ya casi estaba en Seattle.
Rosalie se sentía llena de vida y con unas ganas enormes de llegar al fin a su destino. Todavía estaba un poco sorprendida de que su plan resultara justo como espero que lo hiciera.
-Flash Back-
Rosalie conducía a toda velocidad con dirección a su hogar. El molesto tráfico de New York nunca le había parecido tan desesperante y... lento. Cuando al fin pudo llegar a la mansión Cullen, salió corriendo escaleras arriba en busca de su madre. Esperaba de todo corazón que su padre estuviera aún en el trabajo, así podría convencer a su madre más fácilmente.
Parecía que la suerte seguía de su lado. Esme estaba en el pequeño despacho que tenía en casa. Se encontraba sentada detrás de su escritorio, encima de este había cientos de papeles: planos de propiedades, muestras de telas y algunos diseños que, Rosalie imagino, su madre aún no terminaba.
Lo único visible entre tanto desastre era el teléfono, descansando en una esquina del ocupado mueble. Parecía cuidadosamente despejado de todo, como si fuera lo único importante dentro del despacho de la dulce mujer. Esme revisaba detalladamente los papeles que invadían todo aquel espacio, pero cada poco tiempo desviaba su mirada y por unos segundos reposaba en el teléfono, después continuaba con lo que estaba haciendo, como si no le importara nada más en el mundo. Como si no se hubiera perdió por unos segundos, viendo el teléfono.
Rosalie no pudo evitar tan fuerte sentimiento de culpa que le estrujó el corazón. Tenía pensado desaparecer por un tiempo igual que su hermano lo había hecho. De verdad quería hacer ese viaje, pero estando ahí, delante de su madre tan... indefensa y preocupada, ya no se sentí igual de segura que hace unos minutos.
Esme desvió la mirada de las muestras de tela que sostenía entre las manos para ver a su hija.
– Hola cariño, no te escuche llegar – la mujer frunció un poco el seño – ¿pasa algo? –
Rosalie sonrió un poco. Su madre la conocía demasiado bien, ella sabía que la joven no se atrevería a molestarla mientras estuviera trabajando, a menos claro que lo que pasara fuera algo de suma importancia para la rubia.
– Nada malo mamá... o eso creo yo – la mujer frunció aún más su seño.
Rosalie no sabía muy bien cómo empezar la conversación. Se reprendió mentalmente, nunca había sido una persona cobarde y no tenía pensado comenzar a serlo justo en aquellos momentos. Suspiro sonoramente para ahuyentar los sentimientos de culpa.
– Mamá, estaba pensando ¿te importaría si saliera de viaje? –
– ¿Por qué me lo preguntas cielo? Si tienes trabajo y necesitas viajar sabes que te apoyo – Esme puso más atención a la conversación, algo en el comportamiento de su hija le parecía extraño.
– Bueno, no es un viaje de negocios. Creo que quiero algo así como unas vacaciones. Pero si no quieres está bien, no es la gran cosa – se encogió de hombros.
Entonces Esme lo entendió. Rosalie pensaba que, después de lo que había pasado con Edward, ella estaría el doble de preocupada si salía de viaje. La mujer de cabello acaramelado salió de detrás del escritorio y se acerco a su hija para abrazarla. Cuando se separaron la tomó de las manos y la guió hasta un pequeño sillón. Ahora ambas estaban sentadas y tomadas de las manos.
– Cariño, sé que me veo preocupada por Edward... y en parte lo estoy. Es mi hijo y siempre me preocupare por ustedes. Pero si quieres viajar no te detengas por mí – Rosalie sonrió al escuchar aquello – Solo asegúrate de decirme a dónde vas y de mantenerte en contacto, es lo único que pido –
– Lo haré, gracias mamá – Rosalie la abrazo de nuevo.
– Y ¿a dónde quieres ir? París debe estar precioso en esta época del año, o tal vez quieras ir a un lugar más cálido –
– En realidad quiero ir a un lugar más pequeño, y no tan alejado de ustedes. París no me suena tan atractivo –
Esme enarco una ceja ante aquello. No era normal que su hija rechazara unas vacaciones, mucho menos unas en París. Ahora su comportamiento no sólo le parecía extraño, sino sospechoso; aún así no dijo nada.
– Bien pues, cuando sepas a donde quieres ir me avisas ¿Ya sabes cuándo te vas, o cuánto tiempo estarás fuera? – Esme se levantó y se dirigió de vuelta a su escritorio.
– Si todo sale como lo planee me voy mañana mismo, pero aún no se cuanto me quedare. Supongo que depende como la esté pasando –
Después de haber hablado con su madre Rosalie no había perdido el tiempo. Sabía que si Edward no había tomado mucho dinero y que si no quería llamar la atención de los medios, primero: no había viajado a algún sitio lejano. Y segundo: no había comprado los boletos de su transporte personalmente.
Esa misma noche, cuando sus padres estaban durmiendo entro a la recámara de Edward. Duro más de una hora pero al fin encontró la portátil de su hermano, escondida debajo de un montón de cosas dentro del gran ropero. La contraseña no fue difícil, la había descubierto hacía mucho tiempo y sabía que Edward no la cambiaría. Tuvo razón.
Reviso las últimas entradas a internet y ¡BINGO! Ahí estaba, un portal en línea de una agencia de autobuses barata.
– Pensé que serías más cuidadoso Edd – susurró a la nada la chica. De verdad se decepcionó al darse cuenta del poco cuidado que su hermano había tenido para cubrir sus huellas.
– Si mis padres no fueran tan ingenuos a veces... ahora estarías de vuelta en casa – habló para sí de nuevo.
En realidad estaba agradecida por sus descuidos. Ahora sabía exactamente donde estaba Edward, mejor aún
– Seattle ¿eh? Bien, supongo que ahora será mucho más fácil encontrarte Edd – Sabiendo que no obtendría respuestas del aire, la joven apago el aparato, lo escondió de nuevo donde estaba y salió de la habitación de su hermano sin hacer ruido.
Después de eso todo fue sencillo para Rosalie. Su madre había hablado con su padre para explicarle los planes de la rubia. Ninguno de los dos vio problema alguno en que su hija se ausentara de sus deberes por algún tiempo.
Carlisle pensó que el viaje le serviría para pensar en lo que había pasado con Edward y que la ayudaría a entender que el escapar sin avisar a nadie no era necesario. Se dijo a si mismo que su hija necesitaba entender que el la quería y que no tenía que escapar como lo había hecho su hermano si quería alejarse de su ritmo de vida por algún tiempo.
Tentando un poco su suerte Rosalie les había dicho a sus padres que quería quedarse por tiempo indefinido en Seattle. A Esme no le agradó mucho la idea, pero no se quejó. En su lugar hizo algunas llamadas y le consiguió a su hija un pequeño departamento en la ciudad, así no tendría que quedarse en un hotel. Justo como Rosalie esperaba, la mayoría de las personas sabían de su viaje. A diferencia de Edward, ella no esperaba esconderse en Seattle o inventase alguna nueva identidad, por lo que, el que las personas supieran sus planes no era realmente un problema para ella... no mientras no supieran sus verdaderas intenciones. Y como no tenía porque esconderse decidió viajar cómodamente en el avión de la familia.
– Solo cinco horas – pensaba la chica mientras revisaba que llevara con ella todo lo necesario. Sin intentar prolongar más aquello se despidió de su padre con un fuerte abrazo y un beso.
– Cuídate mucho Rosie. Si necesitas cualquier cosa llámanos – pidió más que ordenar su padre.
– Seguro papá – Rosalie se acerco a su madre.
– Diviértete mucho cariño – Esme la abrazo fuertemente – bueno, no demasiado – le dijo cuando al fin se soltaron. La rubia no pudo evitar reírse por eso.
– Hare lo que pueda mamá – su madre sonrió. Después se le acerco para darle un beso en la mejilla y justo cuando termino susurró algo a la joven que la dejo completamente aturdida.
– Dile a Edward que lo quiero – Esme se separo de la chica y le guiño un ojo.
-Fin Flash Back-
De acuerdo, Rosalie sabía que no todo había salido exactamente como esperaba. En realidad, ahora que lo meditaba no le sorprendía que su madre supiera que iba en busca de su hermano, ella la conocía demasiado bien y sabía cuando se traía algo entre manos. Lo que en parte si le sorprendía era saber que, ahora que conocía el paradero de su hijo, no estuviera haciendo nada para encontrarlo. Supuso que su madre debería tener sus motivos y que, igual que ella, entendía y respetaba la decisión de Edward.
Todavía divagaba entre sus pensamientos cuando el avión privado de los Cullen llego a Seattle sin contratiempos. Cuando Rosalie al fin pudo bajar de él, se dio cuenta que sus padres habían rentado o comprado un carro exactamente igual al de ella. El que la chica hubiera vivido sus veintiún años rodeada de lujos y riquezas, no evitaba que aún se sorprendiera cuando sus padres hacían algo como aquello.
Como aún era temprano, llegar a su nuevo departamento no le tomo mucho tiempo. El lugar era perfecto, la chica pensó que le debía una muy grande a su madre por haber acertado... de nuevo. El departamento era acogedor, con el total estilo de la rubia. No era demasiado grande, pero tampoco era exageradamente pequeño.
– Simplemente perfecto – sonrió.
La chica estaba tan emocionada por todo que no se sentí con ánimos de desempacar todo lo que había llevado. En su lugar decidió dar una vuelta por las calles de Seattle.
Justo como lo había pensado, la gente la reconocía. No era como caminar por New York, que en realidad no se le podía llamar caminar. La pobre chica prácticamente corría de un lugar a otro para evitar a los paparazis y a la multitud que siempre parecía estar presente. En Seattle las cosas eran muy diferentes, pensó la rubia; llevaba más o menos veinte minutos caminando sólo por caminar y apenas la habían molestado.
Le habían pedido dos autógrafos y algunas fotos, le habían regalado muchas miradas y sonrisas y eso era todo. Lo que más le gusto fue no ver a ningún reportero o alguien relacionado con los medios acechándola.
– Podría acostumbrarme a esto –
No sabía cómo llego al lugar o que tan lejos quedaba realmente de su nuevo departamento. Pero de pronto se encontraba frente a un taller que, según pudo ver no tenía nombre. Simplemente tenía la imagen de un oso como logotipo. Eso le pareció extraño, pero no le prestó demasiada atención.
Entro al lugar sintiéndose un poco rara. El único que sabía de su pasión sin medidas por los autos y la velocidad era Edward, y estar ahora dentro de un taller sin él la hizo sentir extrañamente desprotegida. De nuevo se regaño mentalmente, ella no era una cobarde ¿Qué diablos le estaba pasando últimamente? Seguramente tendría que ver con todas estas alocadas decisiones que estaba tomando.
El lugar parecía tranquilo, o más bien todo lo tranquilo que podría llegar a ser un taller, además el lugar parecía tener varios departamentos. Cuando Rosalie entro de lleno vio un carro con el capo abierto.
La chica sonrió de lado mientras inclinaba un poco la cabeza para contemplar tan lindo trasero que se asomaba del coche. Rosalie no era una chica fácil, mucho menos una zorra como las había muchas, pero evitar contemplar aquello, definitivamente seria un pecado.
– ¡Emmett hay una chica aquí! – Rosalie volteó a ver al chico que había gritado. Estaba más al fondo del taller. Cuando la chica lo vio le sonrió amablemente, él le devolvió la sonrisa – ¡Y no es mía! –
– Paul, ninguna chica es tuya – Rosalie no pudo evitar reír por eso.
Le agradaba la gente con sentido del humor, en especial los hombres. Bien, para que engañarse sola, le encantaban los chicos con sentido del humor y, por tan perfecto culito que se cargaba, el chico estaba sumando puntos. Cuando escucho la musical risita de la rubio Emmett saco la cabeza del auto para verla.
El chico creyó que había muerto. Se quedo sin aire e incluso sin palabras, lo cual era tremendamente extraño en él. Emmett siempre tenía algo que decir y ahora, ahí estaba una simple chica que lo había dejado mudo.
Pero llamarla una "simple chica", pensó el grandote, era la cosa más estúpida y equivocada que alguien pudiera decir. Emmett la miraba como si acabara de descubrir la joya más preciada del mundo, como un ciego que ve el arcoíris o el atardecer por primera vez. No pudo evitar recorrerla con la mirada.
Lo primero que noto es que era alta, no tanto como un chico, pero si más alta que las chicas promedio, eso le gusto, si tuviera que besarla no tendría que agacharse demasiado... a menos claro que no quisiera besarla precisamente en los labios. Tenía un cuerpo de infarto, con una piel blanca y cada curva bien pronunciada. Cintura pequeña, amplias caderas, pechos del tamaño perfecto y unas piernas que parecían no tener fin. Emmett deseó de todo corazón que llevara una falda en lugar de jeans; aunque esos jeans a la cadera se le pegaban casi como una segunda piel, y no pudo evitar imaginarse esos tacones clavándosele en la espalda baja... bien, ahora no le molestaba demasiado lo que traía puesto. El castaño se lamió los labios.
Siguió subiendo la mirada. Definitivamente lo mejor de la chica estaba en su rostro. Tenía una nariz pequeña y una delicada barbilla que hacían juego con unos divinos labios carnosos y rojizos. Pero lo que termino de cautivarlo: sus ojos. No eran muy grandes, tampoco demasiado pequeños. Eran de un extraño color azul, con un toque gris y verde en ellos, adornados por espesas y largas pestañas. Emmett recordó haber visto algo de esa mirada en otra persona, pero no supo donde o de quien.
Muerto, era la única explicación que el chico encontraba.
– Preciosa – pensó el chico, aún incapaz de emitir sonido alguno.
Rosalie no estaba mucho mejor que él. El tiempo que tardo Emmett en evaluarla fue justo el tiempo en que ella se lo estuvo comiendo con la mirada, seguramente con la misma intensidad con que él lo estaba haciendo.
Lo primero que noto, supuso que sería lo que toda persona notaría al ver a Emmett: era gigante, sin duda el chico más alto y grande que la rubia hubiera conocido jamás. Curiosamente su tamaño no la asusto, se pregunto ¿Qué clase de cosas podría llegar a hacer con semejante cuerpo? Se sintió sonrojar por el pensamiento.
Llevaba puesta una playera de tirantes gris y unos jeans sucios y desgastados. Nunca creyó que alguien tan desaliñado le parecería tan... sexy. Tenía unos brazos musculosos y la playera que traía se le pegaba tanto al pecho que la rubia no necesitaba que se la quitara para apreciar su bien formado abdomen. El pantalón no le quedaba demasiado ajustado, solo lo necesario para adivinar la apariencia de sus fuertes piernas y... claro, para poder apreciar a la perfección ese culito de ensueño.
Cuando por fin desvió su mirada para ver su rostro, sintió que el corazón le daba un brinco. Tenía la carita más encantadora que jamás hubiera visto en un hombre. Rosalie pensó que parecía la cara de un ángel travieso, ya saben, la clase de ángel que te trataría como a una reina pero, muy probablemente tendría unas esposas esperándote junto a la cama. Esta vez una sonrisa un tanto pícara le hizo compañía a su leve sonrojo. Emmett también tenía unos preciosos ojos café oscuro, casi parecían del todo negros, como si su iris se perdiera en el color de la pupila.
– Fascinante – pensó Rosalie.
Cuando Emmett se dio cuenta que llevaba varios minutos casi babeando por la chica se sintió tremendamente estúpido. Tomo un pedazo de tela para limpiarse la grasa de las manos y se acerco a la chica. Cuando estuvo frente a ella le sonrió coquetamente. Rosalie sintió que las piernas le fallaban y que el piso se abría para que no tuviera de donde sostenerse.
– Hoyuelos – pensó mientras contemplaba la sonrisa del muchacho. Si había algo que volvía endemoniadamente loca a Rosalie era un chico con hoyuelos en las mejillas. Definitivamente debía estar soñando con este... espécimen.
Emmett se inclino un poco hacía ella, mientras el corazón de Rosalie palpitaba a destiempo.
– ¿Estás bien? – preguntó el chico. Ella sonrió ante aquello, no sólo era atractivo, también era encantador.
– Seguro. Lo siento no quería interrumpirte o algo – la chica sonrió para tranquilizarlo. Emmett se sentía desfallecer.
– Emmett McCarthy a tus servicios – el moreno hizo un saludo como de la realeza. Rosalie no pudo evitar reírse fuertemente al verlo así. Cuando él se enderezó de nuevo aún sonreía.
– Rosalie Cullen – le siguió un poco el juego, levantando los lados de una amplia falda imaginaria y doblando ligeramente las rodillas. A Emmett le gusto que lo hiciera.
– ¿Necesitas algo? ¿Una reparación para tu coche o... –
– ¡Oh! No, solo estaba curioseando. Acabo de mudarme a la ciudad, estaba dando una vuelta y di con el taller –
– Mi taller – Emmett se cruzo de brazos, orgulloso de remarcar aquello. Los ojos de Rosalie brillaron, los hizo rodar como fastidiada aunque sonreía como nunca antes.
– Una chica con tacones dentro de mi taller. Esto es tan raro como sexy ¿sabes? – Rosalie no sabía que decir, las palabras de Emmett la habían hecho sentir única y muy pero muy excitada.
– Si quieres me voy – comenzó a caminar a la salida. Emmett no pudo evitar lo que hizo. No había sido demasiado, solo había tomado a la chica de la cintura para que no pudiera alejarse de nuevo de él.
– Nunca dije que te fueras – susurró Emmett mientras la soltaba. Ambos se sintieron vacios cuando dejaron de tocarse.
– Entonces no tienes visitas femeninas muy seguido ¿eh? – Rosalie intento aligerar el ambiente. Emmett sonrió.
– No muchas. En especial tan hermosas – le guiñó un ojo al terminar de hablar – entonces ¿qué trae a una chica como tú a mi taller? –
– Que significa "una chica como tú" – Rosalie hizo las comillas con sus dedos, un tanto exasperada. Si había algo que la molestaba en serio, era que la etiquetaran – No sabes nada de mí – se cruzó de brazos.
– Eso es cierto – Emmett estaba muy contento al haberla molestado. Más bien estaba excitado, verla molesta lo excito más que verla sonreír.
– Deberías saber que conozco mucho de autos. Cuando tenía trece hasta que cumplí dieciocho estuve trabajando a escondidas en un taller. Me encantan los autos ¡Sorpresa! – exclamo con una falsa voz de entusiasmo.
– No deberías haber dicho eso – Emmett se le acercó. No tanto como quería, pero sí bastante cerca. Suspiro sonoramente – Ahora más que antes tendrás que aceptarme una cerveza. A menos que no te guste la cerveza –
– ¿Es una cita? – pregunto descaradamente la chica, controlando su voz para no escucharse desesperada.
– Por supuesto – Emmett sonrió. Rosalie le devolvió esa sonrisa.
– Me encantaría –
– ¡Grandioso! Está bien el ¿viernes a las 8? –
– Dime donde y ahí estaré – Emmett sonrió aún más.
– Yo paso por ti. Te llevare al mejor bar de todo Seattle... –
Rosalie estuvo de acuerdo le dio su dirección, sin saber que muy probablemente... sus deseos por encontrar a su hermano se cumplirían más rápido de lo que pensaba.
Ok antes que todo, una disculpa a Velourya se que prometí que actualizaría mañana antes de mediodía. La pura verdad es que me toco hacer limpieza de mi casa a mi solita :/ Triste ¿no? Bien pues cuando al fin termine prendí la TV solo por prenderla y ¡Sorpresa! Estaban pasando un espectáculo de "Circus da Solei" y me quede literalmente IDIOTIZADA jajajaja. Pero bueno aquí esta cielos :)
Ok, ahora si ¿Qué les pareció? Supongo que notaron que la mayoría del cap. se trata de Emm y Rosalie. Pues sí, los había tenido olvidadillos así que aquí los tienen ¿Les gusto? Espero que sí. Quería que su encuentro fuera medio cursi pero bastante Hot (muy acorde con ellos xD). Ya saben que me encanta leer sus opiniones al respecto de todo así que ¡DIGANME! Y ¿qué tal Cupido y sus consejos? ¿Creen que Bells caiga? O que Edward al fin saque su "Gatito salvaje" (no piensen mal, aun no habrá desnudos jaja xD)
Un aviso importantísimo. Tienen que saber que he estado modificando un poco la historia. La trama base, así como su final se quedan igual, pero a algunos capítulos les agrego cosas nuevas y otros los elimino y eso. Si se preguntan porque... Ni idea, simplemente así está resultando la historia, la estoy dejando que se desarrolle "sola" por decirlo de algún modo. Lo único que espero es que les este gustando. Así que ya saben ¿Quejas? ¿Sugerencias? ¿Dudas? ¿Reclamaciones? Lo que quieran, saben que los escucho y respondo ¿Ok? :)
Ya saben que los adoro mis lectores, muchas gracias por la paciencia en este tiempo, en serio, son lo máximo gracias de nuevo y Bienvenidos a los recién llegados :D... GRACIAS POR TANTO APOYO ¡ME HACEN TREMENDAMENTE FELIZ! XD ¡Cuídense!
Casi se me olvida, un anuncio personal. Quienes se han dado una vuelta por mi perfil, sabrán que me quería hacer un tatuaje desde hace tiempo xD Les anuncio gustosa que el 09 de Febrero cumplo 4 meses con el n.n Pondré la foto en mi perfil (será mi avatar ok?) Por si quieren curiosear lo que me puse.
P.D. Gracias en especial a: Pola Cullen Masen, Hikari Strife10, 20061901soraya, E. Cullen Vigo (Gracias por el review y el regaño jaja ¡TE KIERO CIELO!), , FS-Twilight-, PattyxCullen, Pulga, Gatita 7, Charlotte y Jane Vulturi, Miraky, chechuu, tatty1, ainoaaaaa, Caperucita Verde,ale-cullen4, Black Cullen, gaby de cullen, IsabellionaxCullen, fanieCullen (adsadacasx), kxprii, Cullen.C.I, Lady Pink Any, Angel0607, Peqe, roma88, mei-cullen-clan, Little Hope, Albaln, marieblackvolturi, Mary, ur2grt2b4go10, go10, teishi, susurrodeviento, Ermia, DanyPao, Nia06, MariellaWaldorf, shie-san, Twilight-Edwella, Robsten, shopia18, LeidaJim, Dreams Hunter (¡Besotes a mi nena de Colombia!), Mimako Brandon, Lamb'stown, Beloya, CLAURUI, michellerm39, LadyWithlock, tiinaCullen, Cathaysa, nadiarc22, Jenny Hatake, sakumo20, Yashamaru Kotohime, Esmeraldy, Mayra17, Joha, Yenny Cullen, Mon de Cullen (Uno más corazón), Chi2-chan, SadisticTorment, Maru M. Cullen, Vampire-Momo, Ainhoa Cullen chiiocullen, mariia Cullen swan, lamy-is-86, fer-Cullen, nyssaCullen, dezkiciada, Josephine I, MissBennetDarcy, Aiiram, JLM-swan, MarceAntonia, , MelizzaMasen, Lolaki, kxprii, carlita16, Lady-Diva, Izu03, CammiB, dioda, libroadicta, francés-k, LaaNgH0sT, fullsoul, rayencilla, Rei Hino Cullen, Epa0yo, anybuff, Jacky Masen'Cullen, Cullen-21-gladys, Erk92, PATSS, BlackCullen, EDWARD-BELLA- MASEN (Aquí lo tienes cielo), CindyLo, .22, Noe Pattz, Anitus91, pinkrose24787, frances-k, suspiroscullen, Serenita Kou, Maedna33, AliCeSakurita, Law Masen Cullen, Bite Me Sr. Cullen, ALEXITACULLEN, Isabel De Cullen (prometo dedicarte la siguiente ducha fría ;)), BellaliciousRobsten1990, patatorrez, lizzy90 (Bienvenida cariño), .Cullen (Yo feliz de que me dejes reviews :D ¡Bienvenida!), Ally-Nessi Cullen (Gracias por leerme hasta altas horas de la madrugada jaja y Bienvenida), harpohe, Nelly McCarthy (gracias corazón), bellaliz, Velourya (Gracias cariño), EmilioLT (Mi primer lector ¡Bienvenido!), Naddy L, darkny, vaneiancullen, Nathyot, vale9315, adx-25, natha1121, luciacarolina, maryCullen7, musegirl17, PeaceAndLoveGirl97... por sus hermosas palabras, sus bellos reviews, alertas y favoritos... ¡GRACIAS, GRACIAS Y MUCHISISÍSIMAS GRACIAS!
¡Espero nos leamos pronto!
¡Besos de vampiro... de lobito y abrazos de Emmett para todos!
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..dayaaBlack...
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