De rey León, a Gatito salvaje
¡Aloha niñas Bellas!
Perdón por la espera n.n ¡DISFRUTENLO! ¡Nos leemos abajo!
Dos cosas: Casi al final se menciona una canción, es "Heavy in your arms" de Florence and the Machine. Y no quite la nota de autor, para que puedan publicar review en el capitulo sin problema. Así que será como si nos hubieramos comido un capitulo, pero no pasa nada n.n
P.D. Así: &&&&& es como cambiare los POV durante los capítulos. Ya saben que los personajes son de la creadora de una de las mejores sagas: Stephanie Meyer. La historia es completamente mía.
Summary: Un buen día, Edward Cullen decide escapar de lavida de lujos que ha llevado; nunca imaginó que buscando su destino encontraría el verdadero amor...
– ¿Dónde vives?, te llevo –ofrecí
– Por ahora... en ninguna parte –susurro...
–... entonces vendrás conmigo –
Capitulo 14: Primera Cita
Bella POV
Vaya noche la del día de hoy. Por fin estábamos cerrando el bar, la única persona que quedaba aquí, además de los trabajadores, era Edward. Alice me había quitado las llaves del coche y literalmente me ordeno irme a casa con Edward, alegando que tenía que ver su nuevo vehículo. Todos mis amigos se habían ido, dijeron que mañana tendrían muchas cosas que hacer, aunque creo que solo era una mentira para dejarme a solas con Edward. Aun así no pregunte nada.
– Tú fuiste quien ideo lo de la frase en el baño, y tenias que ser justamente tu quien rompiera esa regla – era Sam.
Si, así habían estado toda la noche desde que Edward y yo terminamos con nuestras actividades divertidas dentro del baño. No es como si me importara mucho en realidad, estaba demasiado feliz por lo que pasó y lo que pudo haber pasado, como para que me preocupara lo que los chicos pudieran decir.
– Creo que yo pude escucharla gemir por sobre todo el escándalo –
– ¡TANYA CIERRA TU BOCOTA! – bien, eso si me molestaba bastante.
– Sabes Bells, si te preocupa tanto ese comentario, debe ser cierto – Jake sonrió.
– Estoy a punto de dejarte estéril Jake – le sisee entre dientes – Leah, puedes por favor pagarme de una vez para largarme de aquí – casi rogué.
– Bien, bien –
Mi jefa termino de apilar los billetes y abrió sus brazos, como invitándonos a tomar lo que era nuestro. Me acerque a la barra, con el brazo del idiota de Jake rodeándome los hombros.
– Vamos Bella, deja de ser tan gruñona. Solo bromeábamos – Jake me suplicó mientras caminábamos al armario.
– No soy gruñona, solo no entiendo porque hacen tanto escándalo... Quiero decir, Tanya casi se come a una chica en la barra un día y lo único que obtuvo fueron felicitaciones ¿Porqué rayos debo ser yo a la que humillan? – tome mi chaqueta y después mi bolso.
Jake se paro en frente de la puerta mientras cruzaba los brazos... Oh bien, ahora está molesto.
– Eres una tonta Isabella. Nadie intenta molestarte, los demás salimos con personas o nos divertimos o hacemos estupideces. El punto es que tú nunca sales con nadie y es divertido tomarte el pelo cuando te ves así de feliz. Pero descuida, no diré una sola palabra nunca más –
Genial, pase de estar feliz, a completamente molesta, a sentirme una mierda y una pésima amiga. Suspire.
– Jake lo lamento. Es sólo que... – me quede callada.
Jake suavizó su pose y me acerco hasta que me rodeo con sus brazos. Le devolví el abrazo apretándolo fuerte de la cintura.
– Lose, lose. Estas asustada – sólo asentí – Hey, no tienes por qué estarlo, Edward es un buen chico... Aunque odie admitirlo –
– Ese es el asunto – Jake se alejo hasta que pudo verme a los ojos – ¿Qué pasa si lo arruino todo? –
– No pienses en eso, nada malo va a pasar ¿sí? Todo va a estar bien y tú podrás ser feliz, como te mereces – Jake sonrió.
Eso espero pensé para mis adentros. Fruncí un poco el ceño al rebobinar sus palabras.
– Y ¿qué quieres decir con eso de "aunque odie admitirlo"? – hice una pobre imitación de su grave voz.
Jake me soltó y sonrió a medias, intentaba parecer serio y amenazante.
– sabes que te quiero Bells, eres más que sólo mi mejor amiga, eres una hermana para mí. Siempre voy a tratar de protegerte y cuidarte... Aún si debo de hacerlo de los chicos, incluso de los que parecen decentes como Edward –
Sonreí por eso. Jacob sin duda es como un rayo de sol en mi vida.
. . . . . . . .
Definitivamente no podía haber una vista mejor que esta: Un estacionamiento de un bar, completamente desierto y semi iluminado. Justo en el centro una preciosa moto negra con acabados cromados, y recargado sobre ella, y de la manera más sexy y atrevida... ahí estaba Edward. Si, nada como eso.
Cuando me vio caminando hacia él se le dibujo la más preciosa y sexy de las sonrisas.
– Pensaba que te quedarías ahí dentro toda la vida – fue su primer comentario.
– Lo siento, hablaba con Jake – sonreí de vuelta.
Edward me tomó de la cintura y me acerco, hasta que nuestras caderas chocaron. El sólo sentirlo así de cerca hizo que me estremeciera.
– Bien, su carruaje espera – eso me hizo reír.
– Muchas gracias, mi buen caballero – le seguí el juego y me subí a su nuevo vehículo.
Edward se me quedo viendo mientras fruncía un poco el ceño. Se puso una mano debajo de la barbilla, como si estuviera pensando algo muy importante.
– Necesitamos conseguirte un casco – susurró.
– Nada de cascos, me veré estúpida con uno. Anda, quiero ir a casa – palmeé el pedazo de asiento frente a mí.
– Que mal, tenía pensado raptarte un par de horas – se subió a la moto – Y tengo que confesarlo, mis intenciones no son nada buenas – volteó su rostro de modo que pudiera verme y mostrarme esa encantadora y derrite personas, sonrisa torcida.
– Tus encantos como semental tendrán que esperar un poco... estoy muerta de cansancio –
Edward tomo mis manos y rodeo su cintura con mis brazos. Parecía sentirse sumamente alegre al manejarme como si fuera una muñeca de trapo: fácilmente y sin que yo me resistiera.
– Pues tu ropa no ayuda mucho con esta situación – tuve que soltar una traviesa y nerviosa risita por su comentario.
El camino a casa fue tranquilo, después de todo no hay demasiado tráfico en las calles a altas horas de la mañana. Cuando por fin llegamos Edward metió su preciosa e increíblemente rápida moto a la cochera, le pregunte varias veces cuanto había costada pero se negó a decirme.
Caminamos charlando entre susurros por la casa, hasta que llegamos a la puerta de mi habitación. Edward tomo mi mano y entrelazó nuestros dedos, mientras me miraba sonriendo.
– No estaría bien que te invitara a mi habitación... ¿cierto? – sonrió de nuevo, pero esta vez sus mejillas adoptaron ese adorable tono rosado.
– Quisiera decir que si... – sonreí, mientras el soltaba una pícara risita por mi comentario – Pero aún me debes una cita, y además mañana tengo que trabajar – diablos, nunca me había molestado mi trabajo tanto como en este preciso momento.
– Le pedí a Leah que te diera el día libre. Dijo que sería bueno que al fin te tomaras un descanso –
Eso es a lo que yo llamo complot en mi contra.
– Entonces tenemos una cita mañana – Edward sonrió con orgullo, como si al escuchar aquello en voz alta le diera una extraña sensación de autosuficiencia o alguna mierda parecida.
Aun con nuestras manos unidas y nuestros dedos fuertemente entrelazados, se inclino y me dio un dulce y encantador pero completamente casto beso, justo en los labios. Después de eso me soltó y camino hacia su cuarto.
– Descansa Bella mía –
No pude responderle, la piel se me puso como de gallina y se me enredó la lengua al escucharlo hablar con ese perfecto acento italiano. Así que solo me sonroje... de nuevo, y me fui a dormir.
– Mañana será un grandioso día – susurré metiéndome en la cama.
. . . . . . . .
Es raro como pasan las cosas a veces.
Ayer por la tarde, Alice se burlaba de mí porque no paraba de tener penosos y muy explícitos sueños húmedos con Edward. Pero hoy había despertado sin tener ningún sueño extraño o que se relacionara con algo sexual, supongo que el encuentro en el baño del bar, me serviría para mantener al margen mis alocadas hormonas.
La puerta de mi recamara se abrió despacio y una muy despeinada Lexy entro corriendo; se subió a la cama y se metió debajo de las cobijas hasta que la tuve abrazada.
– Mamy Bella... Edward me asuta – bostezó al terminar la frase y yo no pude evitar reírme por su modo de hablar.
– ¿Por qué te asusta Edward, pequeña? – apostaba todo mi maldito sueldo a que esto iba a ser muy divertido.
– Sonríe mucho y canta como tonto –
Tuve que soltar una fuerte carcajada por eso, aunque debo admitir que sentí mariposas o alguna clase de presencia no muy frecuente en mí estomago. Edward estaba feliz porque saldríamos hoy... y eso me ponía muy feliz pero también muy, muy nerviosa. Hacía mucho tiempo que no salía con algún chico, y decir que Edward me atraía era quedarme completamente corta; Edward me volvía loca, completa y estúpidamente loca hasta la médula.
Mi mente volvió al presente cuando Lexy jalo mi cabello para llamar mi atención.
– Mamy Bella ¿podemos comer? –
– Claro preciosa, vayamos a hacer el desayuno –
Lexy y yo salimos de mi cama, ambas con nuestras pijamas puestas y el pelo bastante alborotado. Y como yo suponía, mi sobrina no había mentido; Edward estaba limpiando un poco el leve desorden que había en mi casa, y mientras lo hacia su cara tenia dibujada una enorme sonrisa y él cantaba una estúpida cancioncilla sin parar.
Ness estaba tirada en el sillón, en una posición bastante extraña pero muy cómoda al parecer: tenía las piernas colgando del respaldo, y su cabeza estaba colgando por debajo del sillón... era como si se hubiera sentado al revés en el esponjoso mueble; su cabello se arrastraba y barría el piso cada que giraba su cabeza para seguir a Edward con la mirada. Las mejillas de mi hermana comenzaban a ponerse rojas por estar tanto tiempo con la cabeza volteada de ése modo.
Me asome un poco para que pudiera verme, ella sonrió al vernos a mí y a Lexy de la mano. Señale a Edward que en ese momento se encontraba de espaldas a nosotras, intente preguntarle a Ness, sólo con mi mirada de que rayos se trataba todo aquello. Ness sonrió de un modo que me dio miedo, en ese instante supe que me arrepentiría cuando mi querida hermana abriera la boca.
– Si quieres saber porque Edward esta tan contento... supongo que tiene que ver con que se besaran como locos, y que muy pronto será tu chico, mi querida hermana mayor –
Todo lo siguiente pasó muy rápido: Lexy comenzó a gritar como si fuera la sirena de un camión de bomberos. Ness se reía como loca, tanto que le corrían lagrimas por el rostro. Yo me puse tan roja que supongo que parecía que mi rostro iba a explotar de un segundo a otro. Y Edward soltó una fotografía que estaba limpiando, el objeto reboto entre sus manos y termino estrellándose en el mueble donde antes estaba acomodado.
– ¡Edward! – Lexy, Ness y yo gritamos su nombre al mismo tiempo.
El mencionado se dio la vuelta, mientras nosotras corríamos como tres locas para ver que no estuviera lastimado. Si no estuviera preocupada por Edward, me resultaría lo más divertido del mundo ver a Lexy gritar como toda una persona adulta y salir corriendo al rescate de su amado tío.
– Lo siento, yo no... – Edward estaba más preocupado por la foto que por otra cosa –
– ¿Te lastimaste? – era Ness.
– No, no. Sólo me tomaste desprevenido y lo solté – desvió su verde mirada hacia mí – Bella, lo siento. Te comprare otro marco, lo prometo – levante una mano para que cerrara la boca.
– No importa tonto, mientras la foto este en buen estado, y tu estés bien, el marco me importa lo mismo que nada, o poco menos que eso –
Edward se me quedo viendo, como si le hubiera hablado en chino; eso hizo reír a Ness.
– ¿No te da un poco de miedo salir con alguien que habla así? –
Esta vez fue Edward quien se rio del comentario de Ness.
– Naah, es dulce que hable como trabalenguas –
– Ya basta ustedes dos – ambos se mordían el labio, para evitar reírse – ¿Seguro que estas bien? –
– Mejor que nunca – sonrío con esa sexy sonrisilla torcida.
Dios, creo que me estoy mojando con solo verlo. Sacudí la cabeza para quitarme esos pensamientos de la mente. Me acerque al mueble y con mucho cuidado recogí los pedazos de vidrio. Ness ya estaba junto a mí, sosteniendo un cesto de basura para los vidrios. Edward había tomado a Lexy en brazos, le dedique una sonrisa como agradecimiento, lo que menos deseaba era ver a mi pequeña con un pedazo horrendo de vidrio enterrado en su pie.
Ness soltó un suspiro bajo.
Me di la vuelta para ver qué pasaba. Cuando vi la foto que tenia entre las manos, supe que era lo que estaba pensando.
– ¿Quién es? – Edward se nos había acercado por detrás.
– Es el abuelito Charlie – Lexy contesto con un susurró, como si ella supiera o sintiera, que no se podía tener un tono alegre al hablar de su abuelito Charlie.
Tome la foto de las manos temblorosas de Ness y le di un beso en la sien, ella sonrió a medias.
Me acerque un poco a Edward y levante la foto hacia él para que pudiera verla mejor. Era una de mis fotos favoritas del pasado. En la imagen aparecíamos Ness, nuestro padre y yo. Mi hermana y yo hacíamos muecas tontas hacia la cámara, mientras mi padre sonreía y nos abrazaba por los hombros.
– Este es Charlie Swan... era Charlie... nuestro padre – le explique casi sin voz a Edward.
– Tienes los ojos y el cabello de tu padre Bella – sonreí por eso, aun con la vista fija en la imagen congelada sobre el papel.
Casi pude sentir el dolor de Ness al escuchar las palaras de Edward. Desde niña todo el mundo decía que era la viva imagen de mi madre, y eso definitivamente la ponía furiosa, considerando... todo.
Edward se concentro más en la imagen y luego sonrió un poco.
– Y Ness tiene su nariz, y ese hoyuelo en la mejilla que se te forma al sonreír, creo que tu padre lo tenía – era como si Edward hubiera leído mis pensamientos y tratara de hacer sentir mejor a mi Ness.
– ¿Qué hoyuelo? – en su voz había esperanza.
– Ahí... ¿lo ves? Se le forma un pequeño hoyuelo al sonreír mucho, y cuando tú sonríes mucho también lo tienes – Edward me vio y me guiño un ojo.
Ahora que veía la imagen, lo que Edward decía era muy cierto. En verdad agradecía que lo hubiera notado, Ness parecía a punto de llorar de felicidad y eso me ponía de un excelente y maldito buen humor. Ness tomo la foto y la apretó fuerte contra su pecho.
– Tendremos que conseguir otro marco para papá... deberíamos ir de compras – dije.
– Edward ha estado limpiando por un buen rato, deberíamos salir a despejarnos – Ness tomo a Lexy de los brazos de Edward.
– Lo dices como si hubieras ayudado mucho a la buena causa de Edward – Ness me saco la lengua, Que madura hermana.
– Papá decía que ayuda más el que no estorba – se encogió de hombros como diciendo "eso demuestra que es cierto ¿qué se le va a hacer?".
Sonreí un poco y negué con la cabeza, definitivamente no podía cambiar a mi hermana... y en realidad agradecía eso.
– De acuerdo, que les parece si desayunamos y nos vestimos para pasar un bonito día en el centro comercial –
Lexy comenzó a hacer ese sonido como de sirena de camión de bomberos. Fruncí el seño mientras veía a mi pequeña sobrina con cara extraña.
– Tendré que golpear a quien te enseño a hacer eso – a Ness no parecía agradarle nada ese sonido. Aún con Lexy en brazos, subió las escaleras.
Edward se rio con Lexy, mientras mis pequeñas iban subiendo; volteé a verlo y me hizo un guiño. Creo que encontré al responsable de la travesura. Lo vi entrecerrando los ojos.
Aun sonriendo de modo coqueto Edward levanto las manos, como demostrando su inocencia.
– Le dije que necesitábamos un sonido para saber cuando estaba muy, muy contenta, sería nuestro sonido secreto –
– Si es un sonido secreto ¿Por qué Ness y yo lo escuchamos? – pregunté.
Él se rió.
– El secreto es que nadie sabe que el sonido es sólo nuestro, pero no puedo evitar que exprese su alegría – levantó la barbilla, orgulloso.
– Eso no tiene ningún sentido –
Edward se me quedo viendo, me recorrió con la mirada de arriba a abajo, sus ojos adoptaron un tinte diferente, como un verde quemado, casi negro.
– Tu pijama tampoco tiene sentido... pero es increíblemente sexy –
Me sonroje mucho cuando termino de hablar... Dios, Bella controla tu pulso y tus estúpidos sonrojos.
No vi que él se moviera, pero de pronto lo tenía tan cerca que sentía el calor de su cuerpo envolviéndome. Con una confianza que no estoy segura de haberle otorgado, Edward puso las puntas de sus dedos sobre el pedazo de vientre que mi pijama no cubría. Fue moviendo sus dedos, como si fueran pequeños pasos, hasta que me apretó la cintura. No había notado que cerré los ojos debido al placer, tampoco fui consciente de mi mano tomando a Edward por la playera y atrayéndolo más cerca de mí. Abrí la boca para decirle algo, pero lo pensé un poco y volví a cerrarla.
La mano de Edward acariciaba mi piel de arriba a abajo, movía sus dedos despacio, sin ninguna prisa; puso su otra mano en mi espalda baja, también por dentro de la molesta tela de mi pijama. Con sus manos sobre mi cuerpo me fue jalando hasta que sentí su tibio aliento rozarme el cuello, y su nariz restregarse en mi piel de arriba a abajo.
Toda la piel se me puso como de gallina y los bellos de los brazos y la nuca se me erizaron. Si hay algo que me vuelve completamente loca, es ese punto sensible y carnoso del cuello.
– ¿Quieres algo Bella mía? – susurró, para después arrastrar su lengua por mi cuello.
Me mordí fuerte el labio inferior, casi lo sentí sangrar.
– Bésame... – apenas y pude escuchar mi propia voz.
Edward movió su mano de mi espalda, la puso en mi cuello mientras me acariciaba la mejilla con su pulgar. Y así sin más me beso. Movió su boca despacio sobre la mía, abrí más mi boca hasta que sentí a mi propia lengua acariciando la suya de modo suave, pausado pero completamente enloquecedor; y ahí estaba ese perfecto sabor a manzanas verdes, algo dulce pero no empalagoso, algo acido pero no amargo... Un sabor simplemente perfecto.
Me separe un poco de su boca, mientras ponía una mano en su nuca para jalarlo más hacia mí, la mano que tenia enganchada en su playera la moví hasta que la puse en su trasero y lo apreté un poco. Edward gimió, fue el sonido más excitante que he escuchado hasta ahora. Acerqué de nuevo mi boca a la suya, pero antes de que pudiera besarme le mordí el labio inferior una, dos, tres veces.
Edward hizo un ruidito como de frustración, y antes de que pudiera hacer otra cosa, me tomo de las caderas y me levantó hasta que pude envolver su cintura con mis piernas, él se movió hacia atrás y de pronto estábamos sobre el sillón; Edward tenía los pies colgando del reposabrazos y yo estaba sentada a horcajadas sobre él. Me incline un poco hacia enfrente para poder besarlo de nuevo, pero me detuve cuando sentí algo grande...algo muy grande y duro presionando en la cara interna de mi muslo.
Solté un pequeño jadeo, parte sorpresa y parte placer por sentirlo así de... animado en toda esta situación. Antes de poder hacer otra cosa, Edward tomo un mechón de mi cabello y lo jalo suavemente hasta que pudo besarme de nuevo. Mientras me besaba, acariciaba mis caderas, espalda y me apretaba el trasero de la forma más excitante que puedan imaginar.
En un acto reflejo, sus caderas comenzaron a embestir suavemente sobre las mías. Como el vaivén lento y rítmico de un barco sobre el mar.
Una parte muy pequeña de mi cerebro encendió una alarma que me gritaba que parara todo esto; y no porque quisiera detenerme, al contrario, deseaba que Edward repitiera su invitación de subir a su recamara y quedarnos ahí hasta que mis morbosos sueños se cumplieran en perfectas realidades. Pero esa alarma me decía que mi sobrina estaba en casa y en cualquier momento podría bajar y encontrar a su nuevo tío y a su mamy Bella jugando a cosas muy extrañas sobre el sillón.
– Están en la ducha – Edward parecía haber adivinado el rumbo de mis pensamientos de nuevo.
No necesite que dijera otra palabra, agache más mi cuerpo hasta que sentí ese bulto tocar el punto exacto donde lo quería. Edward siseo, enterrando sus dedos en la piel de mis caderas, empujo con sus manos mi cuerpo más aún hacia abajo y me beso más fuerte. Con mucho cuidado y con una lentitud contraria a lo que estábamos haciendo hasta ahora, metió una de sus manos por debajo de mi playera y la fue arrastrando apenas tocando mi piel, hasta que sentí sus fríos dedos rozarme el pezón. Solté un bajo gemido y apreté fuerte los ojos mientras Edward movía de forma experta sus dedos sobre mi pecho.
Saco su mano y tomo la orilla de mi blusa, jaló la tela hasta que uno de mis pechos quedo al aire libre; lentamente subió su cabeza, arrastró un poco su nariz, como aspirando mi aroma. Sentí el ápice de su fría lengua tocar la punta de mi endurecido y caliente pezón, y en un rápido movimiento lo metió en su boca. Tuve que poner una mano sobre el sillón para poder sostenerme, enterré mis dedos en el esponjoso material, y con mi otra mano tome a Edward de la nuca y lo acerque más a mi pecho. Su lengua y sus labios no paraban de moverse sobre mi endurecido y gratificado pezón...
– ¡DIABLOS! –
Lo siguiente que supe fue que me encontraba en el suelo, con la cara completamente roja; Edward parecía estar compitiendo conmigo con el tremendo sonrojo que tenía, y Ness estaba al pie de las escaleras con los ojos tapados.
– Hermana, tendré que repetirte las palabras que me dijiste hace algún tiempo... – parecía que Ness rompería en risas de un momento a otro, y aún no se destapaba los ojos.
– Lo sé – doble mi brazo hasta que me pude tapar los ojos con él.
– "La casa Swan no es un hotel" – ambas hablamos al mismo tiempo.
Ness soltó una pequeña risita.
– Vamos niños, no es el fin del mundo y no tienen de que preocuparse. Nadie sabrá de esto – aún así no me moví de donde estaba – Ahora, subiré a ayudar a Lexy y a terminar de arreglarme. Y espero que ustedes dejen sus... actividades y se preparen para ir al centro comercial –
Después de eso escuche sus ligeros pasos por las escaleras y todo se quedo en silencio. Volteé a ver a Edward cuando escuche que soltaba una gran carcajada, no pude evitar que una sonrisa se posara en mis labios.
– Deja de reírte... esto es... – aun sonreía.
– ¿Vergonzoso? – me ayudó.
– Iba a decir horrible, pero supongo que también es vergonzoso – Edward se rió de nuevo.
– Vamos gatita – Edward se levantó y estiro sus brazos para ayudarme a levantarme.
– ¿Y cómo es que termine en el suelo? – estábamos subiendo las escaleras cuando pregunté.
– Creo... que tal vez yo te empuje, un poquito – se sonrojo conforme iba hablando.
No pude más que reírme por la situación en la que mi hermana nos había encontrado. No me preocupaba demasiado, sabía que Ness no diría nada si no quería que yo mencionara casualmente el incidente que yo había presenciado entre ella y Jake. Supongo que esto será un "estamos a mano".
Edward se me acercó y me dio un beso en los labios, antes de entrar a su habitación me dio una nalgada y luego salió corriendo; como un niño que hubiera cometido una travesura, la sonrisa pícara no abandonó su rostro. Endemoniado y sexy hombre.
Después de que los cuatro comiéramos, ya vestidos y listos, nos dirigimos al gran centro comercial. Edward había decidido que sería más fácil que nos fuéramos todos en mi auto, y así lo hicimos. Estaba bastante segura de que Alice me mataría cuando se enterara de que habíamos ido de compras y no la invitamos. Por alguna razón el pensamiento me resulto más divertido que aterrorizante; hacía tiempo que no molestaba a mi pequeña amiga, y cuando eso pasaba todo era endemoniadamente divertido.
Estacione cerca de la entrada. Lexy bajo corriendo y Ness tuvo que correr tras ella y tomarla de la mano; se adelantaron un poco, pero a la distancia pude escuchar como mi hermana reprendía a mi pequeña por salir de ese modo del auto.
Edward me espero hasta que cerré el auto.
– Creo que Lexy pasa demasiado tiempo con Alice – sonaba divertido.
– Su poder no pudo corromper a Ness y a mí tampoco. Mi pequeña no corrió con tanta suerte – le sonreí al terminar de hablar.
Justo cuando entrabamos al lugar, Edward tomo mi mano y entrelazo nuestros dedos. Su agarre era firme, pero aun así pude darme cuenta de que se sonrojaba un poco por sus actos. Sonreí por eso, definitivamente Edward era todo un encanto.
Le di un leve apretón hasta que volteo a verme, me puse de puntitas y lo jale de la nuca hasta que alcance sus labios con los míos. Sentí a Edward sonreír contra mis labios.
– ¡Vamos tortolos! – nos grito Ness entrando a una tienda.
Caminamos tomados de la mano detrás de Ness y Lexy. Mi sobrina tomaba cada cosa que le parecía interesante, después de que examinaba cada objeto mi hermana se lo quitaba de forma sutil y lo dejaba de nuevo en su sitio. Me gustaba como se sentía esto... Edward y yo tomados de la mano, mis pequeñas frente a nosotros con un semblante completamente tranquilo y feliz. Era como volver a ser una familia completa, el único que faltaría para tener un cuadro perfecto ante mí, seria Jake.
Lexy salió corriendo de la tienda, esta vez arrastrando a Ness que no tenía intención alguna de soltarla en aquel enorme lugar.
– ¡Mamy! – Lexy permanecía con la carita pegada al vidrio de la tienda, mientras señalaba con su pequeño dedito hacia adentro.
– Cielo... la última vez que entramos a la juguetería casi me quedo en bancarrota – Ness se cruzo de brazos, intentado parecer muy seria.
– ¿Se saldrá con la suya? – me susurro Edward, para que sólo yo pudiera escucharlo.
– Claro que si – Se rio por mi respuesta.
– Aww mamy, te pometo que no quedas rota – Lexy le sonrió. Y la vencedora es...
Ness suspiro – Bien, veamos que te gusta –
Lexy hizo ese sonido molesto que Edward le había enseñado, tomo a mi hermana de la mano y salió corriendo de nuevo.
– ¡Iremos a buscar ese marco Ness! – grite sobre el ruido de toda la gente para que me escuchara. Ella sólo asintió sonriendo.
Edward y yo caminamos de nuevo entre el gentío, hasta que llegamos a una gran tienda. Era la clase de lugar donde encuentras de todo, desde ropa hasta accesorios para el hogar y demás. Caminamos ente los pasillos mirando aquí y allá, aun teníamos las manos unidas.
– ¿Qué tal este? – me mostro uno de madera ligera, pero con grabados preciosos. Probablemente sería una mejor idea tener un marco de madera, en lugar de uno todo de vidrio.
– Creo que es el elegido – le sonreí de vuelta, mientras tomaba el marco de sus manos.
Cuando comenzamos a caminar hacia las cajas, me invadió un extraño sentimiento. Un pequeño escalofrío me recorrió la espalda y sentí que los bellos de la nuca se me ponían de punta.
Solo había dos personas en este mundo que me producían este sentimiento... Dos personas a las que esperaba no tener que volver a ver jamás.
Me quede completamente quieta, y sentí que la sangre se me fue del cuerpo.
– Renesmee... – susurré por lo bajo.
– ¿Bella? – Edward sonaba preocupado, pero esta vez no le presté atención.
Mire hacia atrás, había muchas personas en la tienda, pero ninguna cara conocida para mí... Y a pesar de eso, no me podía quitar el sentimiento de que algo estaba endemoniadamente mal.
Acerque el marco hacia Edward.
– ¿Podrías pagarlo? Necesito encontrar a Ness –
– ¿Ocurre algo malo Bella? – de nuevo sonaba preocupado.
– Nada pasa... o eso creo – su ceño se frunció por eso – sólo necesito encontrarla, por favor... –
Edward asintió, aunque aún parecía preocupado. No perdí más tiempo explicándole y salí corriendo en busca de mi hermana. Intenté no parecer desesperada, no quería alarmar a la gente que ya comenzaba a mirarme.
Entre a la juguetería, con la vista fija en cada mujer joven y una pequeña de la mano, desafortunadamente en una juguetería, resulta una imagen muy común.
– ¡Mamy Bella! –
Gire hacia atrás para encontrarme a Lexy corriendo hacia mí, con un peluche de un hipopótamo en las manos. La tomé en brazos y la abrace fuerte, necesitaba sentir que mi pequeña estaba a salvo.
– Hey Bells – Ness se veía contenta, pero cuando me miro, su cara se quedo en blanco.
No tuvo que preguntarme para saber lo que pasaba, ella me conoce bastante bien.
– No estoy segura... pero será menos salir de aquí –
Ella asintió mientras tomaba a Lexy de mis brazos. Salimos de la tienda y encontramos a Edward sentado en una pequeña banca junto a la juguetería; aún tenía ese semblante preocupado. Me acerque a él, y con uno de mis dedos alisé las arruguitas que se le formaban en la frente. Él sonrió por mi gesto.
– Descuida, solo tenía que encontrar a Ness – lo tranquilicé.
– Si crees que todo está bien, podríamos comer algo antes de irnos – las palabras de Ness sonaban más como una pregunta.
Volteé de nuevo a los lados; aún sentía que algo andaba mal, pero me sentí mejor teniendo a mis pequeñas conmigo.
– Supongo que no nos vendría mal comer – dije.
Caminamos hacia el comedor del enorme lugar. Ésta vez Edward iba adelante, llevaba a Lexy de la mano y de vez en cuando la tomaba en brazos y la alzaba en el aire, haciendo que Lexy riera como loca. Él se veía realmente feliz al hacerla reír de esa manera.
Ness y yo íbamos justo detrás de ellos. Mi hermana sostenía mi mano con nuestros dedos entrelazados; ella sólo hacia eso cuando estaba asustada.
Apreté su mano para que volteara a verme.
– No dejaré que se te acerquen Nessy –
Ella no dijo nada, simplemente asintió.
Llegamos al comedor, y nos acercamos al puesto de hamburguesas. Ness ya se veía más tranquila, tomó a Lexy en brazos mientras ordenábamos algo, para después sentarnos en una mesa un poco al centro del enorme comedor, esperando a que nos llamarán cuando la comida estuviera lista.
Di otro vistazo rápido alrededor, sólo para estar segura de que no había algún peligro. De nuevo no vi un solo rostro conocido, pero a pesar de eso no pude quitarme la sensación de que algo estaba un poco mal, de que había alguien por ahí observándonos. Sacudí la cabeza para intentan aclararme la mente, no era posible que supieran donde estábamos Ness, Lexy y yo; y si alguna vez lo sabían, jamás permitiría que se le acercaran a mis pequeñas.
– Entonces ¿A dónde piensan ir para su maravillosa primera cita? – volví al presente cuando Ness preguntó aquello.
Edward sonrió al escucharla decir eso, su mirada tenía un tinte orgulloso. Como si escuchar en voz alta que él y yo tendríamos una cita lo pusiera en la cima del mundo. Eso me hizo sonreír también.
– Es una sorpresa – contestó con un tono de misterio, alargando la palabra sorpresa.
– Estas consciente de que Bella detesta las sorpresas ¿cierto? – Ness levantó una ceja, parecía muy divertida con la situación.
Me alegré de que ya no estuviera preocupada.
– Ésta le gustará. Lo sé – Edward se cruzó de brazos al terminar de hablar.
Me acerqué un poco a él, para que Lexy no pudiera escucharme.
– Si no me gusta, te partiré el trasero Masen – entrecerré mis ojos, aunque estaba sonriendo como una idiota.
Edward sonrió con picardía, y levanto las cejas de modo sugestivo.
– Estoy pensando algo más interesante que relaciona la palabra trasero Swan – se inclinó aún más cerca de mi – Tu trasero –
Me puse sumamente roja por lo que dijo. Antes de que pudiera responderle Edward se levantó riendo y fue por nuestra comida. Estúpidas hormonas que no hacen nunca lo que les digo.
Comimos tranquilamente, de vez en cuando daba un vistazo a mí alrededor. Me reprendí mentalmente por eso, no necesitábamos volver al pasado, a cuando nos preocupábamos cada que dábamos un paso o salíamos a algún sitio. Lo que Ness y yo necesitábamos era seguir, continuar adelante sin miedo en la vida. Yo me encargaría de que eso se volviera una realidad.
Cuando terminamos de comer decidimos regresar a casa. Lexy estaba muy feliz con su nuevo hipopótamo de peluche, a quien decidió llamar bolita, lo que hizo reír mucho a Edward. Ness iba en el asiento de atrás con ella, Edward iba junto a mí, me había sostenido la mano desde que terminamos de comer, y hasta ahora no la había soltado. De vez en cuando me acariciaba los nudillos con su pulgar, o levantaba nuestras manos y me besaba los dedos. Cada que lo hacía, sentía pequeñas descargas por todo el cuerpo. En serio, podría acostumbrarme gustosa a esto.
Cuando llegamos a casa, Edward me dijo que tenía que terminar de preparar todo para nuestra cita. No entendí bien a qué demonios se refería, pero si aseguraba que me gustaría su sorpresa, preferí no preguntarle y dejarlo hacer lo que le viniera en gana. Sonrió antes de darme un ligero beso en los labios, para después montarse en su moto e irse.
– En serio me alegro de que lo hayas encontrado – Ness y yo estábamos tiradas en el patio trasero, sobre el césped.
Lexy estaba a unos metros, sentada jugando con bolita el hipopótamo y luna el lobo de peluche que Emmett le había regalado. No sé a qué estaba jugando, pero reía como una pequeña y hermosa loca.
– Se que Lexy es un encanto, pero odio que me ignores – reí por eso.
– Lo siento Ness, ¿Por qué te hace tan feliz tener a Edward en nuestra casa? Yo pensé que te agradaría más tener, no sé, a mi mejor amigo por aquí – sonreí cuando se sonrojó.
– No me cambies el tema Isabella – me saco la lengua por segunda vez en el día, sonreí por eso. – Pero ya en serio, me gusta que Edward esté aquí porque veo lo que te hace. Cuando él está cerca es como... como si todo lo malo del mundo desapareciera para ti Bells, es agradable verte sonreír así –
– Él me gusta, y por alguna razón me hace sentir segura. Como si con Edward todo marchara bien Ness –
– Eso es bueno... –
Volteé a verla, algo en su tono de voz me hizo preocuparme. El cabello oscuro de Ness parecía bailar con el leve viento que corría afuera, donde estábamos sentadas.
– Bella ¿Qué pasó en el centro comercial? –
– No estoy segura – me frustraba no haber estado segura de lo que pasó.
– ¿La viste? – Ness parecía más fatigada que preocupada.
– No vi a nadie en realidad, fue más bien una sensación. Sentí que algo estaba mal... Quizás no fuera nada Ness – traté de tranquilizarla de nuevo.
Ness volteó a verme con una cara como diciendo "no te creo ni media maldita palabra". Suspiré.
– Llamaré al amigo de papá en Phoenix, veré que... que está pasando –
– No quiero que se le acerquen a Lexy... Bells, no creo que podría soportarlo – recargó su cabeza sobre mi hombro.
Le devolví el gesto, recargando mi mejilla sobre su cabello.
– No permitiré que les hagan daño Nessy. Tu sabes que no lo haré – le paso un brazo sobre los hombros para abrazarla.
– Pero SÉ, que tú podrías soportarlo – volteó a verme cuando dije eso – eres fuerte Ness. Eres la persona más fuerte que conozco –
Pensé que se deprimiría de nuevo, pero en lugar de eso sonrió un poco y sus ojos adoptaron un tinte diferente, como si aquellas palabras le hubieran inyectado una dosis de seguridad. Me alegré por eso.
El teléfono sonó, me levanté mientras Ness iba tras Lexy para que vieran una película juntas.
– ¿Hola? – contesté.
– Hey Bells – era Alice.
– Que tal, mi dulce panquecito – soltó un pequeño gritito de frustración. Eso me hizo reír.
– Juro que mataré a Emmett por lograr que todos me llamen así –
Reí más fuerte por eso.
– ¿Qué pasa Alice? –
– Llamo de parte de tu chico – podía escuchar la sonrisa en su voz.
– ¿Qué noticias interesantes me tienes? –
Alice se rió. No comprendí porque lo había hecho, pero preferí no preguntarle, a veces Alice podía comportarse como una verdadera desquiciada.
– Edward quiere que te pongas ropa cómoda. Debes estar lista a las 8 en punto, tu transporte pasará por ti a esa hora –
Fruncí el ceño.
– ¿Edward no vendrá por mi? – no se suponía que era una regla, que el chico te recogiera en la primera cita... ¿O en todas las citas?
Alice se rió por mi tono quejumbroso. Ya lo dije, Alice esta demente.
– No estoy autorizada para darte esa información. Sólo cierra la boca y arréglate – hubo un pequeño silencio – Por cierto, dejé lo que debes ponerte en tu cama –
– ¡ALICE BRANDON! Te he dicho un millón de veces que no entres en mi casa, cuando yo no estoy –
Sólo un día después de darle una llave de mi casa a Alice, me había arrepentido por completo. Constantemente encontraba mi guardarropa más lleno, y con prendas cada vez más pequeñas y seductoras.
Un momento.
– ¿Alice? – sólo hubo silencio al otro lado de la línea.
¡Ella me había colgado! Bien, como sea.
Aún era un poco temprano, pero, teniendo en cuenta todo el tiempo que llevaba sin salir con alguien, decidí que sería bueno tener tiempo de sobra para arreglarme como se debía. Después de todo, debería quedar como alguien digna de Edward.
Subí a mi habitación. Tal como Alice había dicho, en mi cama había un pequeño shorts de mezclilla y una playera holgada de la banda Rolling Stones, en color café desgastado ¿ese color existe cierto? Junto a la ropa había una caja de zapatos nueva, cuando la abrí solté un pequeño gritito; dentro había un par de botas estilo militar en color negro.
Llevaba mucho tiempo queriendo esos zapatos... bien, por primera vez no me molestaba tanto que Alice hubiera entrado a mi casa a hacer lo que quisiera.
Una pequeña bolsa como de regalo, a los pies de mi cama llamó mi atención. Era de color negro, y tenía un precioso moño rojo sangre en un lado. Sin saber qué demonios era eso, tome la bolsa y de ella cayó una tarjeta:
"Espero, por tu bien que lo uses hoy.
Créeme cuando te digo que Edward lo amará.
Diviértete esta noche, te lo mereces cielo".
Alice.
Tuve un poco de miedo de meter la mano en la maldita bolsa, mi mejor amiga a veces tenía unas ideas sumamente locas. Tenía miedo de lo que pudiera encontrar ahí. Cuando por fin saque el contenido, creo que me puse más roja de lo que jamás había estado en mi vida. Dentro de la bolsa había un conjunto negro de ropa interior en encaje, el conjunto era sumamente pequeño y sumamente lindo.
No supe que fue lo que vio Alice en nosotros, que le hiciera pensar que necesitábamos esto, pero no me importó. Decidí que haría esto a su manera y también a la mía, así que usaría lo que escogió para mí.
Tome el conjunto y una toalla y entre al baño. Creo que nunca había tardado tanto en la ducha; me depilé a consciencia, lave mi cabello dos veces y me aseguré de que todo quedara cuidadosamente limpio.
– Esto no es normal – susurré para mí.
Me puse el conjunto y me miré en el espejo de cuerpo completo, de la puerta de mi baño. El sostén de encaje hacía que mis pechos parecieran más grandes, eso me gusto; las pantis me quedaban a la mitad del trasero. No pude negar que me sentía completamente sexy con esas pequeñas prendas.
Me gusto saber, que a pesar de todo, podía sentirme sexy.
Aún en ropa interior salí del baño, y busque mi maquillaje. Alice me había enseñado que me maquillara antes de ponerme la blusa "así tu ropa no se manchará de maquillaje", me había dicho. Así que pensé que si tenía una cita, lo mejor sería hacerle caso a alguien que sabía más que yo sobre estos temas.
– ¡Por Dios Bella! – me reprendí a mi misma – sólo es un chico, Edward sólo es un chico con el que saldrás, no es para cambiar toda tu vida hasta ahora –
Desgraciadamente, una vocecita dentro de mi cabeza, parecía gritar que Edward no era un simple chico. La mande al diablo y continué preparándome.
Me maquille sólo un poco más que de costumbre; seque mi cabello con mi vieja secadora, formando ligeros y desordenados bucles, para que se viera natural. Me puse la holgada y cómoda blusa, el pequeño shorts de mezclilla y las botas. Cuando al fin estuve lista me vi en el espejo de nuevo, me sentí orgullosa y sorprendida de lo bien que me miraba. ¡Mierda! De acuerdo, por si no era notorio estaba nerviosa como el infierno. No sabía cómo sentirme y no sabía si estaba lo suficiente linda para tener una cita... Mucho menos una cita con Edward.
Todo éste asunto de salir con chicos era tan conocido para mí como lo sería la maravillosa inmortalidad de los cangrejos. Decidí que me mantendría calmada, después de todo Edward estaba viviendo conmigo y no me había sentido así de nerviosa con él, así que no debería tener motivos para empezar a estarlo ahora.
Baje las escaleras, ya con mi pequeña bolsa colgada del hombro. Lexy seguía viendo televisión, junto a bolita y luna. Ness estaba en la sala también, tenía su portátil sobre las piernas y se veía muy concentrada haciendo sus deberes.
– Bueno... ¿Qué opinas? – me le acerqué para que me viera.
– ¡Vaya! Te ves como una chica de la mejor era del rock Bells– levantó los pulgares en aprobación.
Me reí por su comentario y me dejé caer junto a ella en el sillón, aún faltaban algunos minutos para las 8. Ness jaló con uno de sus dedos la manga de mi blusa, haciendo que callera y quedara a la vista el tirante de encaje de mi sostén.
– Se ve mejor así... ¿Estás nerviosa? – preguntó.
– Un poco – levantó una ceja. Suspiré con frustración – Estoy malditamente asustada – admití.
Ness soltó una enorme carcajada.
– Creo que eso es bueno, es una señal de que él en serio te gusta.. o que eres un poco rara –
Le golpeé la pierna por eso. En lugar de molestarse sólo se rio más fuerte de mi. Cundo dejé de infundir miedo.
Me despedí de Ness y Lexy cuando escuché a un carro sonar la bocina como loco afuera. El auto resulto ser un taxi, en serio, ¿que no es una regla que el chico recoja a la chica? Qué diablos. Subí, susurrando un "buenas noches" al conductor, el sólo sonrió un poco y salió disparado. Ni siquiera se molesto en preguntarme a donde ir, así que supuse que ya sabía el destino.
Me sorprendí mucho cuando el taxi se detuvo delante del taller de Emmett. Estaba a punto de preguntarle si no se había equivocado, cuando Edward salió a recibirme. Cuando me vio, sonrió de lado y me recorrió con la mirada. Sus ojos se detuvieron en mis piernas. Deja de verme así o te saltaré encima, pensé para mis adentros.
Estaba más sexy que de costumbre: llevaba unos pantalones de mezclilla azul oscuro, estaban gastados en una de las rodillas. Le quedaban bajos y ajustados a las piernas, aunque no demasiado. Su playera era de color blanco y de cuello en V, y tenía puestas las botas que Alice le había dado. Su cabello estaba más desordenado que de costumbre y se veía un poco húmedo, como si acabara de salir de la ducha. En serio, en serio estaba considerando saltarle encima y comérmelo a besos.
– Vamos a la par en zapatos – fue lo primero que dije para romper el silencio.
Edward volteo a ver mis pies y se rió.
– Creo que se ven mucho mejor combinadas con tus piernas – sonrió cuando me sonrojé.
Se me acerco y me dio un beso en la mejilla, esta vez fui yo la que sonrió. Tomo mi mano y cuando entrelazo nuestros dedos me guio hacia adentro.
– ¿Se puede saber que hacemos en el taller de Emmett? – en serio no entendía nada.
– ¿Confías en mi? – preguntó. Estábamos entrando al área de pintura.
– En teoría... – Edward se rió por eso.
Cuando al fin llegamos me quedé paralizada, tanto por la sorpresa como por la confusión. Estábamos en el área de trabajo de Edward, el lugar donde lo habíamos visto hace ya bastantes días haciendo magia con la imagen de un leopardo sobre un lujoso auto. El lugar había cambiado por completo. Las cuatro paredes, incluyendo la de vidrio, por donde habías espiado a Edward pintando, estaban adornadas con varias tiras de luces navideñas en color blanco, estaban colgadas como si siempre hubieran estado ahí.
Fuera de esas luces, y algunas velas de diferentes tamaños y colores que estaban juntas, acomodadas en un pequeño círculo cerca de una de las paredes, no había más luz. Debajo del circulo de velas encendidas, había una amplia manta y en la orilla de ésta, estaban esparcidos varios cojines que se veían muy esponjosos.
Cerca de las velas había dos platos, dos vasos, cubiertos y lo que parecía comida y bebida para dos. También me di cuenta que en el centro de la habitación descansaba firmemente acomodado sobre un par de sillas de aspecto pesado y rígido, el capo de un auto. Era de color blanco y parecía nuevo.
Parecía la cita más extraña y desorganizada del mundo, y sin embargo quede ENCANTADA. Si ponías atención podías ver que nadie ayudo a Edward, el parecía haber colocado cada cosa, haber escogido el lugar, los adornos y cada minúsculo detalle. Creo que era lo más lindo que alguien había hecho alguna vez por mí: Tomarse la molestia de impresionarme. Como si Edward no me impresionara lo suficiente, con sólo sonreír.
No sé qué cara tenía en aquel momento, pero Edward carraspeo un poco para llamar mi atención.
– No todo está perdido – encendió algo, y Heavy in your arms comenzó a sonar por todo el cuarto.
Me reí un poco.
– Extraña decisión de música –
– Alice me dijo que la música que tocan en el bar te gusta. Pero si no es así podemos mandarla a la mierda – Edward sonrió, y después se puso serio – Hablo de la música, no le digas eso a Alice –
Tuve que reírme muy fuerte por eso. Me acerque a él, le rodeé el cuello con los brazos mientras él enredaba los suyos en mi cintura.
– Me encanta, TODO me encanta – le di lo que esperaba fuera sólo un ligero beso en los labios. Edward parecía tener otra idea.
Levantó una de sus manos y me tomo por la nuca para profundizar el beso, su lengua se abrió paso entre mis labios y la sentí resbalarse dentro de mi boca. Me apreté fuerte contra su cuerpo. Sentí maravillada como se iban tensando y relajando los músculos de su espalda, mientras pasaba mis manos por encima de su playera.
Edward gruño contra mis labios, juro que casi me vengo por eso. Se separó un poco de mi, ambos respirábamos agitadamente.
– Comamos antes de que pierda el control contigo – reí de nuevo.
Me llevó de la mano al pequeño picnic improvisado, me senté sobre los cojines, dejando un espacio para Edward. La comida eran rabioles, MUCHOS y deliciosos rabioles, Edward se sentó frente a mí y comenzó a servirlos.
– ¿Edward? –
– ¿Si preciosa? – Dios, este hombre me mataría.
– ¿Por qué no hablamos un poco? – pregunté.
Me paso un plato y una soda. Le sonreí en agradecimiento, él tenía el ceño un poco fruncido, como si dudara de algo. Después agacho la mirada y continúo sirviendo.
– Emmett me dijo que esto no te gustaría. Quizás debí llevarte a un restaurante o a algo más romántico no s...–
– Wow ¡WOW! Edward cierra la boca – a pesar de todo, el sonrió – ¿Por qué dices eso? Todo esto me encanta, ya te lo dije –
Dejó su plato en el piso junto a sus pies.
– ¿Entonces de que quieres hablar? ¿Pasa algo Bella? –
– No. No me refería a eso. Quiero decir, me refería a que, tú estás viviendo conmigo, y esta es nuestra primera cita –
– Y espero que haya muchas más – me interrumpió. Tuve que soltar una tonta risita por eso.
– Lo que quiero decir es que, bueno... No conozco mucho de ti, las cosas que te gustan, las cosas que no, ya sabes – agite la mano para restarle importancia.
– Bueno – sonrió de manera torcida. ¡Santa mierda! Pero que estúpida me pone esa sonrisa.
– ¿Bueno? – respondí con la voz entrecortada.
Edward sonrió con picardía – ¿Qué quieres saber preciosa? –
A petición de ustedes, mis niñas AMADAS, seguiré publicando por aquí en FanFiction n.n Pero espero de todo corazón que no suceda alguna situación lamentable, y que, si ustedes llegan a saber de algún sitio donde este mi historia, me lo hagan saber, por favor nenas. Aclaro NO HE DADO NINGUNA AUTORIZACIÓN PARA PUBLICAR O TRADUCIR A OTRO IDIOMA MI HISTORIA, SÓLO LO QUE YO SUBO.
Ahora sí, espero que les haya gustado el capítulo y vamos por muchos reviews ¿Si? Les comento que el siguiente ya tiene varias paginitas, y ya lo estoy continuando, desde luego será el seguimiento de esta cita :D El próximo también ya tiene algunas páginas, y espero estar subiendo muy pronto. Quise hacer éste capítulo largo en compensación por todo lo que les hice pasar. ¡PERDÓN EN SERIO! :C Espero que sigan todas por aquí ¡BESOS!
Ok, quiero compartir algo con ustedes. ESTO LO ESCRIBÍ DESPUÉS DE TERMINAR TODO. Al terminar de escribir cada capítulo, me voy a mi correo y voy revisando cada notificación que me llega, para poner su Hermoso nombre (PEN NAME) en los agradecimientos. Personalmente me parece muy importante mencionarlas porque es gracias a ustedes que ESTO llamado De rey León, a Gatito salvaje es posible. Quiero reprenderlas con un nudo en la garganta, por haberme hecho llorar de Alegría. Tenía 6 páginas de mi correo llenas de sus mensajes, alertas, favoritos, etc. desde el capítulo pasado hasta hoy. En serio niñas, no saben lo inmensamente feliz que me han hecho hoy al haber visto todo el apoyo que tengo de ustedes. Después de todo lo que me paso, ver que no me dejaron abandonada en este pedacito de Mí que les comparto, es lo más bello del mundo.
No duden cuando les digo que, probablemente nunca nos lleguemos a ver los rostros, pero, de todo Corazón LAS AMO PEQUEÑAS; a todas y cada una de ustedes. Quiero agradecer especialmente a TheDC1809, .Pxa y lunagotik. Gracias especiales porque fueron leyendo, y me fueron poniendo un review de cada capítulo jaja, y estoy casi segura, por la secuencia de correos que me llegaron, que se leyeron la historia en una sola noche ¡GRACIAS LINDAS, SON ANGELES!
P.D. Ustedes son exactamente mi marca de Heroína: Pola Cullen Masen, Hikari Strife10, 20061901soraya, Cullen Vigo, , FS-Twilight-, PattyxCullen, Pulga, Gatita 7, Miraky, chechuu, tatty1, ainoaaaaa, Caperucita Verde,ale-cullen4, Black Cullen, gaby de cullen, IsabellionaxCullen, fanieCullen (adsadacasx), kxprii, Cullen.C.I, Lady Pink Any, Angel0607, Peqe, roma88, mei-cullen-clan, Little Hope, Albaln, marieblackvolturi, Mary, ur2grt2b4go10, go10, teishi, susurrodeviento, Ermia, DanyPao, Nia06, MariellaWaldorf, shie-san, Twilight-Edwella, Robsten, shopia18, LeidaJim, Dreams Hunter(GRACIAS POR CONTINUAR CONMIGO NENA, TE QUIERO), Mimako Brandon, Lamb'stown, Beloya, CLAURUI, michellerm39, LadyWithlock, tiinaCullen, Cathaysa, nadiarc22, Jenny Hatake, sakumo20, Yashamaru Kotohime, Esmeraldy, Mayra17, Joha, Yenny Cullen, Mon de Cullen(GRACIAS POR ESTAR AQUÍ LINDA, TE ADORO), Chi2-chan, SadisticTorment, Maru M. Cullen, Vampire-Momo, Ainhoa Cullen chiiocullen, mariia Cullen swan, lamy-is-86, fer-Cullen, nyssaCullen, dezkiciada, Josephine I, MissBennetDarcy, Aiiram, JLM-swan, MarceAntonia, , MelizzaMasen, Lolaki, kxprii, carlita16, Lady-Diva, Izu03, CammiB, dioda, libroadicta, francés-k, LaaNgH0sT, fullsoul, rayencilla, Rei Hino Cullen(GRACIAS POR SEGUIR AQUÍ CORAZÓN, POR LO PRONTO CONTINUAREMOS EN FF), Epa0yo, anybuff, Jacky Masen'Cullen, Cullen-21-gladys, Erk92, PATSS, BlackCullen, EDWARD-BELLA- MASEN, CindyLo, .22, Noe Pattz, Anitus91, pinkrose24787, frances-k, suspiroscullen, Serenita Kou, Maedna33, AliCeSakurita, Law Masen Cullen, Bite Me Sr. Cullen, ALEXITACULLEN, Isabel De Cullen, BellaliciousRobsten1990, patatorrez, lizzy90, .Cullen, Ally-Nessi Cullen, harpohe, Nelly McCarthy, bellaliz, Velourya, EmilioLT, Naddy L, darkny, vaneiancullen, Nathyot, vale9315, adx-25, natha1121, luciacarolina, maryCullen7, musegirl17, PeaceAndLoveGirl97, Paolita93, I'm a Black Sheep, kotita, Moni Cullen Potter, Noe76, Black Angel Lilith, nitzuki, Oevix Olem, FanHistoria, Lunita Black27, Ludwika Cullen, vero Masen Cullen, ruthi, Lady Bonbons17, NinieN, maelilautner96, scarlett003, Michel Wayland S. Cullen, Tami-92, , Bells Cullen Miranda, ma pau Cullen, Aredhel Isile, litzy(ERES UNA DIOSA, GRACIAS POR ESPERAR JUNTO A MI, BESOS), Aliapr-peke, isabella1992vas, xikiss Cullen, kardan, fernandita4.0, Gaby Madriz, fany cullenpattz, jhazy-malfoy-patts, missju, Mati Culen Black, May CuLLen FeraLdh, BkPattz, horbak, Annalice, Twilight-Edwella, tamara1986, Heart on Winter, , Akemix, Alexa127, Mati Cullen Black, , DMendez1809, masen-saenz, Nessie Masen, Somela, nonblondes, wndy30, Hey vampire girl, konytacullenmasen, florfigu92, liveblack, nany87, Alea ' Aela, ginnypottermaisen, anni. eska, twilightersisabella, ISACOBO, kiiLlii, zujeyane, Breyeli (ESPERA LA CONTINUACIÓN DE LA CITA, ESTOY SEGURA QUE HABRÁ COCHINADAS JAJA), Lucero Cullen, FherniiTha, saku hyuuga, Mac Masen, M. 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¡Indudablemente, nos leemos pronto!
¡Besos de vampiro... de lobito y abrazos de Emmett para todos!
Atte:
..Dayana Black...
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