De rey León, a Gatito salvaje
¡Aloha niñas Bellas!
Perdón por la espera n.n ¡DISFRUTENLO! ¡Nos leemos abajo!
P.D. Así: &&&&& es como cambiare los POV durante los capítulos. Ya saben que los personajes son de la creadora de una de las mejores sagas: Stephanie Meyer. La historia es completamente mía.
Summary: Un buen día, Edward Cullen decide escapar de lavida de lujos que ha llevado; nunca imaginó que buscando su destino encontraría el verdadero amor...
– ¿Dónde vives?, te llevo –ofrecí
– Por ahora... en ninguna parte –susurro...
–... entonces vendrás conmigo –
Capitulo 15: Conociéndonos a Fondo
Bella POV
Edward sonrió con picardía – ¿Qué quieres saber preciosa?
. . . . . . . . . .
No sé cuánto tiempo había pasado. Edward y yo habíamos estado hablando desde que empezamos a comernos los deliciosos rabioles; ya habíamos terminado y aún seguíamos hablando.
Había descubierto tantas cosas de él, cosas banales pero que a mí me resultaban sumamente interesantes. Creo que lo que más me gustaba era saber todo lo que teníamos en común; como que a Edward le encantaba la música clásica, pero que uno de sus grupos favoritos era The Doors, igual que el mío. Adoraba pasar horas leyendo, igual que yo; y podía vivir toda una vida sin televisión, siempre y cuando tuviera música para pasar el rato.
Descubrí otras cosas, como que no podía subirse a un auto sin acelerar a fondo, porque la adrenalina y la velocidad, lo ponía loco; que su comida favorita era la italiana, aunque adoraba la mexicana porque le gustaban los sabores picantes. Que detestaba que trataran de ponerle límites, sobre lo que era capaz de hacer y que no le gustaban los kiwis. Edward también me pregunto un millón de cosas, desde mi color favorito, hasta las cosas que me gustaba hacer de pequeña. Adoraba ver que cada pequeño detalle parecía apasionarlo, como si en lugar de estarme escuchando a mí, estuviera escuchando la novela más interesante del universo.
– Tengo una cicatriz en la espalda, por una estúpida pelea que tuve cuando tenía unos 16 –
Edward se había cambiado de lugar cuando habíamos terminado de comer. Se había sentado detrás de mí, recargando su espalda en la pared; yo estaba sentada en el piso, entre sus piernas abiertas. Me tenía abrazada de la cintura, sus manos jugueteaban con las mías en mi vientre, y cada que hablaba su aliento me hacía cosquillas en la mejilla.
– ¿Puedo verla? – pregunté.
– Ya sabía yo que querías verme sin playera – su voz sonaba engreída.
Le pellizqué el brazo, Edward se rió por eso.
– Claro que puedes – se puso de pie, cuidando no golpearme mientras lo hacía.
Ésta vez fue él quien se sentó enfrente de mí. Levantó sus brazos por encima de su cabeza, y jaló su playera para que su espalda quedara a la vista. Edward tenía la piel blanca y tersa, tenía varios lunares bonitos sobre la suave piel. Muy cerca de donde comenzaba el brazo, pero hacia el centro donde está la columna, tenía una delgada cicatriz, como de unos 10 centímetros de larga. Estiré mis dedos y la toque con las puntas, Edward se tenso como tomado por sorpresa, y luego se fue relajando.
– En la escuela, discutía con un chico. Cuando los golpes empezaron me lanzó contra un árbol y una rama me hizo eso –
– Creo que no fue tu mejor pelea –
Edward se rió por lo que dije.
– Creo que tienes razón. Ahora... – se levantó, estiro sus brazos hacía mi para ayudarme a levantarme también.
– ¿Ya nos vamos? – aún no quería que nuestra cita terminara. Hasta ahora todo me había parecido perfecto.
Edward sonrió por lo que dije, aunque sus ojos parecían cautelosos. Como si no supiera lo que iba a pasar a continuación.
– ¿Ya te aburriste de mi? – preguntó.
– ¡No seas idiota! – eso lo hizo sonreír aún más. Me sonrojé por cómo le había contestado – Lo siento... quise decir que no, aún no quiero volver a casa –
– Pues me parece muy bien, porque aún no lo haremos –
Caminó hacía el capo blanco de coche que estaba en el centro de la habitación, y me hizo señas para que me acercara. Tomó un cubre-boca del tipo industrial, de esos que son gruesos y duros, y me lo tendió. Frunciendo el ceño lo tomé.
– Pensé, que ya que ésta sería nuestra primera cita, te podría enseñar lo que más me apasiona –
– Los cubre-bocas, son un fetichismo muy perturbador Edward –
– ¿Tienes que desconfiar de todo Swan? – estaba sonriendo.
– ¿Tienes que hacerlo todo tan misterioso Masen? – lo reté cruzándome de brazos.
Edward se rió de nuevo. Me encantaba saber que mi presencia lo ponía así de feliz.
– Eres necia. Te voy a enseñar como pintar un auto – sonrió triunfal cuando terminó... aguarda un maldito segundo ¿qué acaba de decir?
&&&&& Edward POV
Era el maldito hombre más jodidamente feliz del mundo. Hasta ahora todo iba bien en la cita entre Bella y yo. A diferencia de lo que Emmett e incluso Alice me habían aconsejado, yo intuía que algo sencillo sería más del estilo de Bella; y me alegraba el no haberme equivocado. También me encantaba todo lo que ella y yo habíamos progresado. Ahora me sentía con la confianza y el derecho de poder abrazarla, tocarla y besarla como me viniera en gana. Y mierda, eso era lo mejor del mundo.
Pero ahora lo que quería era enseñarle a Bella lo que me gustaba hacer. Quería mostrarle lo que era para mí, crear una obra de arte en un auto.
– Pensé, que ya que ésta sería nuestra primera cita, te podría enseñar lo que más me apasiona –
Bella me miro. Como si le hubiera hablado en ruso.
– Los cubre-bocas, son un fetichismo muy perturbador Edward – eso me hizo reír.
– ¿Tienes que desconfiar de todo Swan? – no pude evitar sonreírle.
– ¿Tienes que hacerlo todo tan misterioso Masen? – se cruzó de brazos, tratando de parecer amenazante.
Me ponía tremendamente feliz, y muy caliente cuando ella hacía eso. Rara vez una mujer me tomaba constantemente tan desprevenido como lo hacía Bella; eso era tan extraño y fascinante que me prendía como nadie más lo hacía.
– Eres necia. Te voy a enseñar como pintar un auto – le sonreí al terminar de hablar.
– ¿Qué tu qué? – se veía aún más confundida que antes.
Tomé el cubre-boca de sus manos y se lo pasé por la cabeza, hasta dejarlo colgando en su cuello. Cuando terminé, hice lo mismo con el mío.
– Bueno... me gustaría que sepas porque me gusta tanto hacer esto Bella – me acerque a ella y la abrace por la cintura.
Bella puso sus brazos sobre los míos, como si no quisiera que la soltara.
– Esto, la aerografía es algo importante para mi preciosa, y tú lo eres también –
Bella se sonrojó un poco cuando terminé de hablar.
– ¿Qué pasa si lo arruino? –
– Eso no pasará. Te enseñare como hacerlo bien – le aseguré.
– De acuerdo –
Tomé una de las pistolas y se la entregué.
– No presiones el botón o empezarás a pintar, te diré como hacerlo antes y después lo haremos –
Bella sólo asintió.
Me puse detrás de ella, la rodeé con mis brazos hasta que pude tomar la máquina entre sus manos. Sentí como la respiración de Bella se aceleraba un poco. ¡Joder! En serio estaba considerando mandar a la mierda la pintura y hacer algo más interesante, con ella en este bendito cuarto, solos. Sacudí un poco la cabeza, para enfriarme la mente.
– Debes sostenerla como si fuera una pistola de juguete. Que el botón para activarla quede en tu dedo índice ¿lo ves preciosa? – susurré junto a su oído.
Si había algo que me gustaba más que la aerografía, definitivamente era poner así de nerviosa a Bella. Era tan jodidamente caliente y excitante como encender un fósforo en una habitación llena de gasolina.
– Si... – la voz de Bella sonó baja y atrayente.
– Bien. No pongas la máquina tan cerca del auto, o la presión hará que la pintura goteé y... –
– Y se vea horrenda. Entiendo – asintió de nuevo.
Sonreí por eso. Bella parecía estar captando todo a la perfección.
– Bien – me puse de frente a ella y coloqué el cubre-boca en su lugar.
Me agaché para tomar el otro aerógrafo y me puse el cubre-boca también.
– Ahora sólo debes pintar, sin estar demasiado cerca. Como te dije – mi voz sonaba amortiguada.
– ¿Cómo se qué rayos dibujar? – sonreí cuando terminó de hablar.
&&&&& Bella POV
Edward no me respondió, me acerqué a él y vi que ya había dibujado algo. Había hecho lo que parecía un trozo de mar, con varias tonalidades de azul. La imagen era sumamente linda, pero sobre todo real; era como ver la pintura a brocha limpia sobre un lienzo.
– ¿Cómo lo haces? – puse mi mano en su espalda baja para llamar su atención.
– Sólo pienso en algo que quiero plasmar – Su voz sonaba chistosa.
– Pues yo no sé qué demonios poner – lo miré entrecerrando los ojos.
Me había emocionado la idea de hacer lo que tanto amaba Edward, pero yo no sabía cómo hacer esto. Edward me puso de frente al capo.
– No es un examen cielo, sólo pon algo. Sólo piensa en algo que te gustaría poner y hazlo – Edward sonaba entre divertido y desesperado.
– Bien, bien – me enfurruñe.
Vi que mi pintura era color café oscuro, así que trate de dibujar unas montañas. En realidad pude hacerlo, la única diferencia es que el paisaje de Edward parecía una obra de arte, y el mío, se parecía a los mejores trabajos de kínder de Lexy. Bien, soy patética para esta mierda.
Escuche una ligera y tonta risita amortiguada detrás de mí.
– La primera vez es un poco difícil, sólo necesitas practicar y dominar la técnica –
Pude ver, a través del grueso cubre-boca que Edward intentaba no reírse de mi triste intento de montañas. Volví a entrecerrar los ojos, y sin pensármelo dos veces, le rocié de pintura la parte delantera de la playera. Edward dio un paso hacia atrás con los ojos muy abiertos. Parecía que no se esperaba para nada aquello. Sonreí por eso.
Solté un gritito de sorpresa cuando me tomó por los muslos y me levantó hasta sentarme encima del capo del auto. Traté de zafarme de su agarre, y al mismo tiempo rociarlo de nuevo, desafortunadamente Edward fue más rápido, antes de que pudiera darme cuenta, tenía una enorme mancha color azul intenso. La pintura me cubría parte del brazo y el muslo derecho.
Lo vi mal. Él se quitó el cubre-boca y sonrió.
Me quité el cubre-boca también.
– ¿Te parece divertido? – traté de que mi voz sonara peligrosa, pero tenerlo así de cerca sólo me ponía muy estúpida.
– La verdad, si –
Antes de que pudiera responderle Edward tomó mi rostro entre sus manos y me besó. La pistola de pintura hizo un ruido seco cuando la dejé caer al suelo. Tomé a Edward de la playera y lo acerque más a mí, abriendo mis piernas para que él se parara en el hueco entre ellas. Por primera vez, su boca no sabía a manzanas verdes; Edward sabía a soda de limón, que era lo que había estado tomando. Soltó mi rostro, pero delineó con su lengua mi labio superior. Abrí más mi boca, en el momento en que él metía sus manos por debajo de mi playera, para apretarme fuerte las caderas. Sentí cosquillas por todo el cuerpo cuando lo hizo.
Pasé mis manos por debajo de su playera y lo atraje más hacía mi cuerpo, agarrándolo fuerte de la espalda baja. Edward me mordisqueo los labios y antes de que pudiera hacer otra cosa metió de nuevo su lengua en mi boca, hasta que se enredo con la mía. Bajó sus manos hasta que me tomó del trasero, me bajo un poco del capo, hasta que pude enredar mis piernas en torno a su cintura. Tuve que recordarme que debía respirar. Me separé un poco de él. Edward entendió la indirecta y se alejo un poco. Mi pecho subía y bajaba de forma irregular y acelerada, aún tenía los ojos cerrados, pero sentía que todo me daba vueltas.
– Dios ¿qué me hiciste Bella? –
Antes de que pudiera preguntar a que se refería, se agacho y comenzó a besar mi cuello. Ladeé un poco la cabeza para que siguiera besándome. Sentía que el aire no me llegaba a los pulmones, y comenzaba a sentir que mi ropa interior se humedecía.
– ¿Qué... te hice? – apenas y pude hablar.
Edward levantó la cabeza y me vio directo a los ojos. Sonrió de manera torcida.
– No puedo pensar en ti, sin pensar en mil cosas sucias y deliciosas que podría hacerte –
Sentí que me sonrojaba muchísimo por sus palabras. Desvié la mirada de sus verdes ojos, no sabía que decirle. Yo también sentía lo mismo, cada que lo veía era como encender algo dentro de mí, además estaban mis dulces sueños que eran la maldita prueba de que Edward me ponía completamente caliente.
Sentí sus dedos debajo de mi barbilla, levantando mi cara para que pudiéramos vernos a los ojos de nuevo.
– Pero me criaron como un caballero después de todo. Así que no quiero que... eso, pase aquí. Quiero que todo sea perfecto cuando estemos juntos –
Sus palabras me dejaron sin aliento. Edward podía ser dulce y completamente pecador, todo con la misma frase.
– Yo también... también quiero estar contigo de ese modo Edward – lo tomé del cuello y recargue mi frente sobre la suya. Cerré los ojos un momento.
– ¿Y por qué parece que tuvieras una lucha interna, detrás de esos precioso ojos cafés? – aún tenía sus manos en mis caderas, por debajo de mi ropa.
Abrí los ojos. Yo no era una cobarde, además a Edward podría decirle cualquier cosa.
– Quiero hacerlo. En serio, mierda no tienes idea de cuánto – sonrió de forma engreída por eso.
– ¿Pero? –
– Pero, creo que es muy pronto. Quiero decir, apenas tendremos como un mes de habernos conocido, y ésta es nuestra primera cita. Quizás deberíamos esperar, no se... quiero decir, no sé si te parezca bien, o pu... –
Edward me apretó las caderas para que dejara de hablar.
– Podemos ir despacio Bella. No porque te deseé te obligaré a que lo hagamos justo ahora – sonrió – Aunque, bueno, podríamos hacer otras cosas. Ya sabes –
Abrí mucho los ojos y me sonrojé de nuevo cuando me di cuenta a que se refería, ¡Demonios! Últimamente me sonrojo más de lo que he hecho en toda mi vida. Carraspeé un poco, sentía que mi voz se había ido. Edward se rió al ver mi reacción.
– Después de lo que pasó en el baño del bar ¿ahora te pones así? – se rió de nuevo – Eres preciosa Bella –
Bufé molesta, aunque sabía que tenía razón.
– Cierra la boca... Entonces ¿Q-qué quieres hacer? – no pude evitar tartamudear un poco.
Edward sonrió aún más. Suspiró, como considerando sus opciones y luego se agacho hasta poner su boca muy cerca de mi oído.
– Cierra los ojos – me susurró.
Aún completamente nerviosa, hice lo que me pidió. Edward tomó mis manos, quitándolas de su cuerpo, y las puso sobre el capo. Dejé de sentir sus manos, y después sentí sus labios presionando los míos. Le devolví el beso gustosa. Estaba a punto de volver a meter mis manos debajo de su playera.
– Te daré una sarta de nalgadas si haces trampa Isabella – juró que sentí mi ropa interior completamente mojada, cuando escuche ése tono peligroso y bajo en su voz de terciopelo.
Casi hundí mis dedos en el metal debajo de mí, para no moverme. De pronto sentí los labios de Edward besando mi oído, para después morder mi lóbulo.
– He visto toda la noche ese tirante de tu sostén – susurró – Me he estado peguntado como se ve el resto –
Me mordí el labio muy fuerte. Edward bajo sus labios por mi cuello, hasta que llego a mi hombro. Me beso una vez ahí, luego besó el tirante descubierto. Estaba tan al pendiente de la deliciosa sensación de sus labios rozarme la piel caliente, que no noté que movía sus manos, hasta que jalo mi blusa para quitármela.
– Levanta los brazos – hice lo que me pidió, aún con los ojos cerrados.
– ¿Ya puedo abrir los ojos? – mi voz sonó entrecortada. Estar sin playera delante de Edward era demasiado para mi salud mental.
Escuche una pícara risita.
– No, no puedes – sonaba muy divertido.
Volvió a besarme el hombro, luego el tirante y cuando lo hizo, sentí su lengua rozarme la piel. Sentí de nuevo sus manos en mis caderas, apretando mi piel, y luego sus dientes me rozaron el hombro cuando bajo mi tirante. Con una de sus manos bajo el otro.
– Si te quito esto... ¿Sería demasiado para hoy? –
– Dios no – creo que me puse roja por eso, casi soné desesperada.
Sentí los dedos de Edward moverse sobre mi piel, hasta que alcanzó el broche de mi sostén. Cuando lo desabrochó deslizó la prenda por mis brazos hasta que me la quito. Después no sentí nada, sostuve la respiración, tratando de imaginar porque Edward no hacía algo, estaba empezando a ponerme nerviosa.
Solté el aire cuando sentí de nuevo sus manos sobre mi cintura. Su cabello me hizo cosquillas en la barbilla cuando se agacho a besarme la clavícula, siguió bajando y bajando hasta que sentí sus labios rosarme el inicio de los pechos. Sus manos subieron por mi abdomen, hasta que me rozó los pechos con los pulgares; Edward comenzó a besar mí recién expuesta piel, cada pedazo que tocaban sus labios parecía arder en fuego.
Solté un bajo jadeo cuando sentí su lengua pasar por encima de mi pezón, luego sentí sus dientes rosarme la piel. Tuve que apretar un poco las piernas por eso. Edward se movió en ese momento, puso una de sus manos en mi espalda y me arqueó un poco, con su otra mano tomó uno de mis pechos y lo masajeo, mientras su boca tenía prisionero a mi otro pecho.
Comencé a soltar pequeños y bajos gemidos cuando empezó a succionar fuerte mi pezón. Apreté más mis piernas alrededor de sus caderas, en un intento por acercarlo más a mí. No pude resistirme más y tome con una de mis manos el cabello de Edward, apretando y jalándolo al mismo tiempo. Edward cambió su boca a mi otro pecho, bajo su mano a mi muslo y lo apretó. Sentía mi ropa interior completamente mojada, y la enorme erección de Edward se me clavaba en los muslos.
– Dios... Edw-Edward si no paras... – no pude seguir hablando. En serio, su boca era todo un placer.
Jaló con sus dientes mi pezón, y después se separó un poco de mi piel.
– Si no paro ¿Qué pasará nena? –
Apreté fuerte los ojos al sentir su pulgar moverse en círculos sobre uno de mis pezones.
– Si no paras, ya no podré detenerme –
Escuché su traviesa y nerviosa risita.
– Estoy empezando a arrepentirme de decir que no haríamos nada –
Recargó su frente en mi hombro. Con la mano que aún tenía en su cabello, le acaricié la espalda. Edward enredó sus brazos en mi cintura; aún podía sentir su erección rozarme las piernas.
– Esto será más difícil de lo que parece ¿cierto? –
Sentí su cuerpo sacudirse con su risa, por lo que había dicho.
– Bueno, si me dejas hacer esto, digamos.. todos los días, valdrá la pena la espera – hablo contra mi piel.
Fruncí un poco el ceño
– ¿Me dejarás devolverte el favor? –
Edward levantó el rostro, sonriendo.
– Si te dejara hacerlo, probablemente ya no podría parar –
Esta vez fui yo la que rió muy fuerte. Intenté moverme para volver a ponerme mi ropa, pero Edward me apretó entre sus brazos para que no lo hiciera.
– ¿Por qué haces eso Bella? –
Parpadeé, sin entender a que se refería.
– ¿Por qué hago qué? –
– Parece que te apartaras de mí, como si tuvieras miedo de acercarte demasiado. Miedo de dejarme entrar –
Me retorcí un poco entre sus brazos, incomoda de lo que estaba diciendo. Sabía que después de lo que habíamos vivido Ness y yo, mantenía mi distancia, especialmente con los hombres. Pero no había notado que lo seguía haciendo; más bien no había notado que lo hacía con Edward, al igual que con el resto. Esquivé los ojos verdes de Edward
– Sólo quería ponerme mi ropa... –
Edward sonrió a medias.
– No eres una buena mentirosa cielo – se agacho, y paso su nariz por mi cuello – Además si sólo estuvieras avergonzada, es una maldita estupidez –
– Déjame tranquila – intenté quitármelo de encima. Edward sólo apretó sus brazos más fuerte alrededor de mis caderas.
– Eres jodidamente preciosa – me beso el cuello – y tu cuerpo me pone como un estúpido adolescente –
Sonreí por eso.
– Es bueno saberlo –
– ¿Entonces.. puedo seguir donde estaba? –
– ¿Qué no habías terminado ya? – ambos sonreíamos como idiotas.
– ¡Mierda, claro que no! – solté una pequeña risita por eso.
Aún me sentía un poco nerviosa, pero trate de parecer segura y relajada; me recosté sobre el capo.
– Estoy bastante segura de que tengo todo el culo lleno de pintura –
– Puedo revisar.. meticulosamente –
Me jaló de los tobillos hasta que volví a estar parada, con el capo del coche golpeándome la espalda.
– Veamos los daños – me hizo girar, hasta que quedé de espaldas a él.
Algo entre una risa, quejido y gemido, salió de mis labios cuando me pellizcó el trasero, para jalar mis shorts.
Edward se rió de forma pervertida.
– Algo manchado, si. Pero creo que sobrevivirás – me dio la vuelta de nuevo.
– Pues tú tienes los brazos y la playera llenos de pintura –
– También tu, el brazo y el muslo – se rió de nuevo – Creo que debimos esperar a que la pintura se secara antes de divertirnos –
– Creo que tienes mucha razón –
Edward desvió su mirada hacia mi pecho. En ese momento recordé que aún estaba sin playera ni sostén.
– Creo que por hoy está bien –
Edward se sonrojó un poco, cuando se dio cuenta que lo había pillado viéndome los pechos.
– Por ahora – sonrió de manera torcida de nuevo, y se inclinó para plantarme un rápido y sonoro beso en los labios.
Me pasó mi sostén y mi blusa. Cuando estaba poniéndome la ropa Edward me abrazó por la cintura.
– Ya que parece que regresaremos a casa.. Hay algo que he querido preguntarte toda la noche... –
Me pase la blusa por encima de la cabeza y miré mi brazo. La pintura aún se sentía algo fresca, por lo que la parte manchada se me pegaba a la piel.
– Alice me matará cuando vea lo que le hice a la ropa nueva – volteé a verlo, entrecerrando los ojos – Esto es tu culpa –
Edward metió sus manos en las bolsas traseras de mis shorts, justo como había hecho cuando salíamos del baño del bar, el día anterior.
– Te dije que quiero preguntarte algo –
Sonreí de modo malicioso. Sabía exacto lo que iba a preguntarme, pero sentía de nuevo esa extraña y fuerte sensación, no de mariposas, sino de rinocerontes salvajes moviéndose en mi estómago. Volví a esquivar su pregunta, jugando con él, y, porque no admitirlo, conmigo.
– Le diré a Alice que fue tu culpa. Toda su maldad recaerá sobre ti ¿sabes? –
Me apretó el culo hasta que me hizo soltar una carcajada.
– ¡Joder endemoniada y preciosa mujer! – estaba sonriendo como loco, como un verdadero loco de amor. Dios, que cursi soné.
Conforme habían pasado los días y las semanas, fui notando que Edward cambiaba un poco. Y no me refiero a su físico, porque ¡Mierda! Seguía pareciendo un actor de primera. Pero también iba notando como su lado de ¿macho? O una mierda parecida iba aumentando. Probablemente se debiera a tantas horas en éste taller, rodeado de testosterona pura. O quizás sólo era su genuina personalidad, que comenzaba a surgir al estar en más confianza con todos, incluyéndome. Y tenía que decirlo: Estaba ENCANTADA de esto, de en lo que Edward se estaba convirtiendo. De este hombre cariñoso pero enloquecedora y atrayentemente salvaje que se estaba volviendo.
Volví al presente cuando paso lentamente su lengua sobre mi cuello. Tuve que morderme la parte interna de la mejilla para no gemir… De nuevo.
– ¿Tengo tu atención de nuevo? –
– Fuerte y claro capitán – sonreí por su desesperación.
Levanto su cabeza de mi cuello. Comenzó a sonreír, con esa bendita sonrisilla torcida y me vio a los ojos.
– Oficialmente ¿Quieres ser mi novia Bella mía? –
Tuve que reírme un poco, parecía tan anticuado que alguien preguntara eso. Aún así, estaba feliz de que lo hubiera hecho a la antigua. Me rasqué un poco la cabeza, como si lo pensara.
– Creo que debo pensarlo un poco. Quizás el camino a casa me ayude para tomar una buena desi... –
No pude seguir hablando, sus labios se comieron mi frase. Me beso de forma suave, pausada. Metió su lengua en mi boca de forma lenta, como si intentara disfrutar del sabor de mis labios y lengua. Cuando se separó de mi, todo el maldito cuarto daba vueltas.
– Definitivamente si – susurré sonriendo
Edward me rodeó la cintura con sus brazos y me dio vueltas. Me bajo de nuevo y me dio múltiples besos pequeños en los labios. Jamás me había reído tan estúpidamente, pero con tanta felicidad.
– Te voy a hacer feliz preciosa. Lo juro – prometió.
– Sé que lo harás – recargué mi frente con la suya – Bien, ya que acordamos eso ¿Quieres irte ya? –
– Creo que es buena idea. Tienes que trabajar mañana – ya sonaba triste.
– No seas melodramático, el bar abre hasta tarde, así que estaré todo el bendito día en casa –
– Lo sé. Deberíamos ver una película o algo así. No recuerdo un solo día que hayamos hecho eso –
– Claro que lo haremos, mañana es domingo ¿recuerdas? Es día de parrillada en casa –
Edward sonrió de nuevo. Creo que pensaba que ahora podía llamarse oficialmente "parte de la familia", eso me pareció demasiado lindo.
– Entonces hay que irnos. Pero antes, quiero pintar algo ¿Puedo? –
Reí de nuevo – Claro que puedes... ¿Qué pintarás? –
– Espera aquí preciosa –
Edward salió del área de pintura. Fruncí el seño por eso ¿A dónde se supone que va o que rayos hace? Cuando volvió traía un pedazo mediano de metal; era del tamaño de un lienzo y del mismo color blanco del capo en el que me enseño a pintar.
Movió el capo, dejando libres las sillas que lo detenían, y puso el pedazo de metal sobre una de ellas. -Justo como el tripie que usan los artistas- pensé. Cuando lo dejó bien acomodado salió de nuevo, y regreso en menos de un minuto, cargando con barios recipientes de pintura, de diferentes colores. Dejo todo cerca de su estudio improvisado, incluyendo el aerógrafo que yo estaba usando antes. Se acercó a mi cargando de nuevo uno de los cubre bocas.
– Ahora – me tomó de las manos y me puso frente a la silla, me paso el cubre boca por el cuello y lo acomodó en su sitio. Movió mi cabello y lo acomodó un poco. Cuando pareció estar satisfecho se acomodó detrás de la pieza metálica.
– Bien. No se mueva señorita Swan – comentó divertido.
– ¡Estás jugando! ¡No vas a pintarme a mí! – protesté, sonrojándome de nuevo.
Edward posó su mirada en mí. Con esa simple, salvaje y concentrada mirada, hizo que dejara de decir idioteces y no me moviera. Estuvo un rato pintando, cambiando la pintura de vez en cuando. Me veía y luego pintaba un poco más. Comencé a tararear una tonta cancioncilla sin sentido. Después de unos minutos Edward se alejó de su lienzo metalizado y sonrió.
– ¿Terminaste? – él asintió. Me acerqué a él, quitándome el cubre boca – Te advierto que si se parece a los dibujos de Lexy, te demandaré –
Tuve que dejar mis bromas tontas para contemplar lo que Edward había hecho. Era sólo yo. En la imagen aparecía mayormente mi rostro, y parte de mi playera; como en esas imágenes de las identificaciones, pasaportes o esas cosas. Soy simplemente yo. Y aún así, era una de las pinturas más bellas que hubiera visto jamás. Edward me plasmo con una mirada fiera y seductora, la mirada de un depredador; de alguien que no sólo va por el mundo, sino que parece atacar la vida a cada instante. Estaba complemente inmersa en esa pintura... Era yo, y aún así, parecía alguien muy diferente.
– ¿Te gusta? – Edward sonaba tímido y feliz a la vez.
– Me encanta Edward – entrelacé sus dedos con los míos – Es preciosa –
– No más que tu – me beso el cabello, sonriendo por lo que dije.
– ¡Tenemos que llevárnosla a casa! –
Edward soltó una enorme carcajada por lo que dije.
– Cielo, es un pedazo de metal plano ¿Qué harás con él? ¿Colgarlo en tu recámara? – se rió de nuevo, como si fuera una gran estupidez sólo decirlo.
– En realidad pensaba en la sala principal, ya sabes.. Ahí la vería todo el mundo... – susurré.
Edward me miró entre confundido y muy divertido
– ¿En serio quieres poner esto en tu casa? ¿Cómo si fuera un cuadro o una mierda así? –
– ¡Es un cuadro! Si no querías que lo pusiera en NUESTRA casa, no me hubieras pintado tan linda – remarque la palabra nuestra, por alguna razón, detestaba que aún no pensara que era su casa tanto como mía
– Bien, bien. La llevaré mañana a casa, no creo poder lidiar contigo y esa cosa en la moto – sonrió.
Traté de que Edward me dejara ayudarle a recoger todo lo que organizó para nuestra cita, pero se negó por completo. Me dijo que lo dejaría todo listo mañana; sólo apago las velas, desconectó las luces y salimos de su área de trabajo.
Me acurruqué entre su chaqueta de cuero, comenzaba a hacer frío y yo había olvidado llevar algo además de lo que tenía puesto; y mi... Novio, siendo el caballero que es, me dejo usar su chaqueta de camino a casa.
– ¿Qué es eso? – pregunté, mientras Edward sacaba dos cascos, y se acercaba a su moto
– Te dije que debía conseguirte uno. Si yo llevo uno, por supuesto que tú tienes que llevar uno también – sonrió para tratar de calmarme.
– Me veré estúpida con esa cosa – bufé molesta.
Edward soltó una pequeña risita y se acerco a mí. Los estúpidos cascos eran del mismo negro brillante, pero uno se veía un poco más pequeño. Supuse que era el mío. Edward lo tomó y lo giró, de modo que pudiera ver la parte trasera del objeto. Casi en la orilla del casco estaba escrito Bella, decorado por un par de alas de ángel, una a cada extremo de mi nombre, todo en color azul eléctrico. Era un detalle demasiado dulce, parecía la promesa de que, el puesto detrás de Edward en su moto, era sólo mío. Diablos, eso me excita.
– Puedo cambiar el diseño cada que te venga en gana – me dijo, mientras pasaba mis dedos por la pintura.
Sonreí.
– Debes dejar de hacer cosas tan endemoniadamente lindas por mí – sonrió aún más. El día de hoy, ambos éramos sonrisas a cada maldito segundo. Parecíamos un par de adolescentes enamorados. – ¿El tuyo también tiene uno? – pregunté
– Por supuesto pequeña – volteó también su casco. Su nombre estaba escrito en letras color cobrizo, casi del color exacto de su cabello; y en cada extremo de éste, había unas pequeñas llamas con diferentes tonos de rojo -Los hombres y sus flamas - pensé.
Puso su casco en el suelo, y me puso el mío. Se alejo un poco para verme, mientras yo levantaba la estúpida cosa de platico, que te protege los ojos.
– ¿Qué tan estúpida me veo? – comenté.
Edward adquirió un brillo travieso en sus ojos.
– En realidad te ves malditamente sexy. Aunque mi chaqueta rompe un poco con el encanto – termino riendo de nuevo.
– ¡Muchísimas gracias! – lo miré entrecerrando los ojos. Era algo molesto intentar hablar bien con ésta cosa puesta – Vamos a casa de una vez –
Edward asintió, subiéndose a la mota, al tiempo que se ponía su casco. Me subí tras él y, ésta vez no espere a que el pusiera mis brazos alrededor de su cintura, yo misma los enganché ahí. Acomodé mis pies y sentí como, por culpa del poco espacio en esta cosa, apretaba las piernas de Edward con mis muslos.
– Mierda.. Fue la mejor idea del mundo no comprar una moto más amplia – ladeó si cabeza para que pudiera verlo guiñarme un ojo.
Arrancó la moto, aún con mis risitas nerviosas de fondo. Íbamos a una velocidad increíble, ahora entendía porque Edward se ponía loco con la velocidad; sentía que la sangre me corría a toda velocidad por las venas.
– ¡¿Entonces?! – medio grito, para que pudiera escucharlo por sobre el ruido del viento que nos golpeaba – ¡¿Te gustan las manzanas verdes preciosa?! –
Sólo pude reírme como una loca, al recordar lo que me había preguntado el día anterior en el bar. Ahí estábamos los dos, montados en una moto que iba a toda velocidad rumbo a casa. Por primera vez en mucho tiempo, sentía que cada pieza del rompecabezas estaba en el lugar exacto. Sentía que Edward había llegado a mi vida para quedarse... No sé si para siempre, o por un tiempo más corto; pero definitivamente estaba dispuesta a descubrir eso junto a él. Por primera vez en mucho tiempo, me sentía de nuevo feliz y segura. Me sentía de nuevo en casa.
¡PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN Y MIL VECES PERDÓN!
Sé que dije que ya no volvería a ausentarme como la última vez. Pero ustedes saben que cuando el cerebro se niega a sacar lo que una quiere, no se le puede forzar. Sólo les diré que tuve ciertos problemitas, pero que estoy bien y estoy con ustedes. En serio que, espero que sigan por aquí porque como siempre les digo: Por más que tarde en publicar, ésta historia no parará hasta que la mire terminada ¿Quedamos?
En serio las AMO infinitamente, y espero que el capítulo les guste y que, pues la mayoría siga por aquí... Y que no me odien u.u
El siguiente capítulo lo estoy iniciando justo ahora, y para algunas que ya me lo habían preguntado, la respuesta es SI, los capítulos lemmon comenzarán a aparecer muy pronto. Así que espero que me digan que les parece éste capítulo, y los nuevos giros que está dando la historia. Y a las nuevas lectoras (que veo, han sido bastante) ¡BIENVENIDAS!
Y una última cosa: Si olvidé contestar alguno de sus reviews, una inmensa disculpa más, prometo contestar sin falta los siguientes n.n
P.D. Ustedes son exactamente mi marca de Heroína: Pola Cullen Masen, Hikari Strife10, 20061901soraya, Cullen Vigo, , FS-Twilight-, PattyxCullen, Pulga, Gatita 7, Miraky, chechuu, tatty1, ainoaaaaa, Caperucita Verde,ale-cullen4, Black Cullen, gaby de cullen, IsabellionaxCullen, fanieCullen (adsadacasx), kxprii, Cullen.C.I, Lady Pink Any, Angel0607, Peqe, roma88, mei-cullen-clan, Little Hope, Albaln, marieblackvolturi, Mary, ur2grt2b4go10, go10, teishi, susurrodeviento, Ermia, DanyPao, Nia06, MariellaWaldorf, shie-san, Twilight-Edwella, Robsten, shopia18, LeidaJim, EmDreams Hunter (Besos preciosa, el gatito es tuyo jaja), Mimako Brandon, Lamb'stown, Beloya, CLAURUI, michellerm39, LadyWithlock, tiinaCullen, Cathaysa, nadiarc22, Jenny Hatake, sakumo20, Yashamaru Kotohime, Esmeraldy, Mayra17, Joha, Yenny Cullen, Mon de Cullen, Chi2-chan, SadisticTorment, Maru M. Cullen, Vampire-Momo, Ainhoa Cullen chiiocullen, mariia Cullen swan, lamy-is-86, fer-Cullen, nyssaCullen, dezkiciada, Josephine I, MissBennetDarcy, Aiiram, JLM-swan, MarceAntonia, MelizzaMasen, Lolaki, kxprii, carlita16, Lady-Diva, Izu03, CammiB, dioda, libroadicta, francés-k, LaaNgH0sT, fullsoul, rayencilla, Rei Hino Cullen, Epa0yo, anybuff, Jacky Masen'Cullen, Cullen-21-gladys, Erk92, PATSS, BlackCullen, EDWARD-BELLA- MASEN, CindyLo, .22, Noe Pattz, Anitus91, pinkrose24787, frances-k, suspiroscullen, Serenita Kou, Maedna33, AliCeSakurita, Law Masen Cullen, Bite Me Sr. Cullen, ALEXITACULLEN, Isabel De Cullen, BellaliciousRobsten1990, patatorrez, lizzy90, .Cullen, Ally-Nessi Cullen, harpohe, Nelly McCarthy, bellaliz, Velourya, EmilioLT, Naddy L, darkny, vaneiancullen, Nathyot, vale9315, adx-25, natha1121, luciacarolina, maryCullen7, musegirl17, PeaceAndLoveGirl97, Paolita93, I'm a Black Sheep, kotita, Moni Cullen Potter, Noe76, Black Angel Lilith, nitzuki, Oevix Olem, FanHistoria, Lunita Black27, Ludwika Cullen, vero Masen Cullen, ruthi, Lady Bonbons17, NinieN, maelilautner96, scarlett003, Michel Wayland S. Cullen, Tami-92, , Bells Cullen Miranda, ma pau Cullen, Aredhel Isile, litzy, Aliapr-peke, isabella1992vas, xikiss Cullen, kardan, fernandita4.0, Gaby Madriz, fany cullenpattz, jhazy-malfoy-patts, missju, Mati Culen Black, May CuLLen FeraLdh, BkPattz, horbak, Annalice, Twilight-Edwella, tamara1986, Heart on Winter, , Akemix, Alexa127, Mati Cullen Black, , DMendez1809, masen-saenz, Nessie Masen, Somela, nonblondes, wndy30, Hey vampire girl, konytacullenmasen, florfigu92, liveblack, nany87, Alea ' Aela, ginnypottermaisen, anni. eska, twilightersisabella, ISACOBO, kiiLlii, zujeyane, Breyeli, Lucero Cullen, FherniiTha, saku hyuuga, Mac Masen, M. Shily, Alejandra Yaruro, pauswift, aniithacullen, litzy, .Cullen, nai-zarautz, (Mi nena hermosa, mil y un besos), AnithaPattzCullenPacker, Andrea2508, jessyFpattz, Jessy-Jess, RossxCullen, EJsam, Chemita, VianeyCullenMasenHaleMcCarty, etzelita, Lyannette Zoe Cullen, flooorr, lokaxtv, bedaniie, M-Masen, NorixBella Leon de Masen, SarahCullenMasen, DreamyGirl21, isabella 1205, TheDC1809 (jaja Aquí lo tienes cielo, mil besos), marcecrepusculo, .Pxa (Gracias cielo, espero que éste capítulo sea mejor que el anterior), Vampire's Heart (Gracias por el review preciosa, Besotes), msolcito, Natyu, YumelCullen, Indira Cullen Clan Meyer, Stefanni Hale, aripotter24, Lala-Landia, Aleja Maggie, hilarycullen17, AimeCullendePattinson, AshleyCullen98, EmirlyC, LizDePode, abys, Lunagotik Masen Cullen89 (Jjajaja Muchas gracias por tus palabras preciosa, y claro que te lo puedes robar, y claro que se llama luna por ti. Espero que aún sigas aquí, y que no estés decepcionada de mi larga tardansa. Te adoro nena), Bells-15, PleaseBiteMee, PanteraFenix Negra, baarbii4, JessFpattz, Evelynmr, Aleja E, Alice Cullen Night S, Katiuska Cullen Swan, marcecullenswan, Gabriela Baron Medina, Mrcdz Cullen Pattison, ICI21, Marithah Cullen, supattinsondecullen, dboora, indii93, jennyhale, Sarah Cullen Masen, Tamy Masen Cullen, Denisse-Pattinson-Cullen, yuli09 (Muchos besos cielo, gracias por tus palabras), Janni0210, crisvel, SabrinaCullenBlack, MARIE8878, afroditacullen, Calipswan15, carmenlr, DannyCullen13, lourdescullen, JEKA CULLEN, Jigoku No Kokoro, jennle, lorenaviidal, AleBlake Belikov, NinaMcCarthy, vidita142, IsAbElA M CuLlEn, Suemyy19, Agus Cullen Swan, lvkv, Hellenzu, michelle91, NazzaPattinson96, bells cullen potter, Jeess, Krom, Valent Herazo, CamiPattz, Ko0oralle patzz, dana masen Cullen, kattzz, Ale de Cullen 13, PiuBella, Michelle Rathbone, CosmicTisha, covaric, Lurix, Semivampiro, andreiita crepuZ, olly26i, Romi de Cullen, GAVM, RoxCM, alecssie cullen vulturi, tafranzavi, Ilse Masen, TheDC1809, Black Angel Lilith, Katherine Swan, Hellen Masen, RenCullenSwan, NachiCullen, phoenix1993, grisii2410, I'm reading my life, sarahFF, angelita04, Soy un Shinigami (HERMOSA, de los reviwes más bellos que me han dejado jaja Gracias por estar aquí desde hace mucho, y espero que por aquí sigas. Besos lindura), Nanny PGranger Evans Cullen, Katie Lupin, AdriiRomero14, AlitaC, Clau MacBells, Paamelitaa, jovipattinson, syuuki06, FerHdePattinson, camiTomlinson, vivi S R, NirvanaRb, lynda cullengh, YamiletSoler, miiliiziitha Cullen, kat-RPtzz, mirylion, Gigi Cullen (Que bueno que te encanta la historia cielo, espero que sigas por aquí. Besos), isamariaag29, Leticia, VictoriaMasenCullenVulturi (jaja Gracias por tus lindas palabras dulzura. Pues no se si se enojará mucho cuando lo sepa, Bella está medio loca jaja Saludos hermosa), carla82, ELISACULLEN86, florbarrio18, Love-of-the-heart13, Gabs Frape, krosag, MC-y-EC, karenseguram, iam Nikkiswan (Muchas gracias por desvelarte leyéndome cielo. Y gracias por ser mi vigilante de robos jaja), Vanessa love me for ever, yorelina, SulyVan, anagbz85, ErzeLaveauHunter, Lily Masen, Oh Dary Night, Azul Tachikawa, thequeenredforever, Esali Whitlock, alwayswithRK, valery1, nany13, Vero Cullen, perl rose swan, MeeluuZeuqirne, , Cerezo de la Luna-Haruno, claudita1986, ... Por sus HERMOSAS palabras, sus bellos reviews, alertas y favoritos... ¡GRACIAS, GRACIAS Y MUCHISISÍSIMAS GRACIAS! Son lo máximo, las amo, las adoro y ¡SOY SU FAN!
¡Nos leemos pronto!
¡Besos de vampiro... de lobito y abrazos de Emmett para todos!
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..dayaaBlack...
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