De rey León, a Gatito salvaje

¡DISFRUTENLO! ¡Nos leemos abajo!

P.D. Así: &&&&& es como cambiare los POV durante los capítulos. Ya saben que los personajes son de la creadora de una de las mejores sagas: Stephanie Meyer. La historia es completamente mía.


Summary: Un buen día, Edward Cullen decide escapar de lavida de lujos que ha llevado; nunca imaginó que buscando su destino encontraría el verdadero amor...

¿Dónde vives?, te llevo –ofrecí

Por ahora... en ninguna parte –susurro...

–... entonces vendrás conmigo


Capitulo 15: Parrilladas

Bella POV

Domingo, sin lugar a dudas el mejor día de la semana. En realidad el mejor probablemente es el viernes, pero considerando que en mi tan disfuncional y rara familia, las parrilladas son en domingo, bueno, para mi es el mejor día de la semana.

Después de nuestra cita en el taller, Edward y yo volvimos a casa; ninguno de los dos parecía querer dormir así que después de bañarnos para quitarnos la pintura del cuerpo, decidimos ver una película en la sala de juegos del segundo piso. Tomamos algunas mantas y tiramos los cojines de los esponjosos sillones sobre la alfombra; realmente no puedo decir que película se supone que veíamos, la mayor parte del tiempo Edward y yo nos estuvimos besando o haciendo cariños cursis. Era como ver a dos adolescentes una tarde después de clase. Finalmente nos quedamos dormidos sobre las mantas, hasta que Lexy vino a despertarnos, alegando que las pijamadas tenían estrictamente que incluirla a ella.

La mañana pasó sin muchas novedades. Edward se fue temprano al taller, comentando que tenía que limpiar todo o si no Emmett lo mataría; Leah me llamó para decir que no era necesario que fuera a ayudar con la limpieza del bar, por lo que pude quedarme en casa a descansar un poco más. Ness me hizo contarle todo sobre mi cita con Edward y sólo me dejó tranquila cuando le dije que las cosas se habían calentado un poco, después de eso me rogó que no dijera más. Hermanas, quién las entiende.

Pasaban de las tres de la tarde, por lo que los cuatro estábamos preparándonos, esperando a que llegaran los demás para comenzar con nuestra tradicional parrillada del domingo.

– ¡Mamy Bella! – mi pequeña entro como un torbellino a mi recámara.

– ¿Qué pasa preciosa? – estaba terminando de luchar con la pierna de mis jeans rasgados y favoritos.

Ya que era domingo de parrilla había decidido ponerme una sencilla y holgada playera color bronce, con dibujos de plumas de pavorreal como estampado en la parte de enfrente, y unos jeans comunes y desgastados.

Escuché que Lexy se reía, probablemente de mi lucha con él maldito pantalón.

– ¿Puedo buscar mariposas? – Lex hizo ese pucherito que Alice le había enseñado. Esa chica está corrompiendo a mi pequeña.

– Tus tíos llegarán pronto cielo, porque no hacemos un traro – extendí los brazos para que se acercara. Lexy corrió a mi encuentro, mientras yo me agachaba hasta quedar a su altura.

– Que te parece si, después de que todos terminemos de comer, hacemos una gran pijamada en el patio, comeremos malvaviscos asados, dulces y veremos las estrellas – le extendí mi meñique – ¿Hecho? –

– Hecho – Lexy enlazo su pequeño dedito con el mío. Tenía un modo sumamente divertido de decir "hecho", como si arrastrara las primeras dos letras; parecía que sólo decía "cho".

Dios, esperaba que no creciera pronto y comenzara a avergonzarse de Ness y de mí. Disfrutaba demasiado ésta edad linda en la que estaba y no quería que creciera jamás. Sacudí la cabeza para dejar de pensar en tantas boberías, cargué a Lexy y salimos de mi habitación.

– Mira lo que trajo el viento – Jasper estaba terminando de subir las escaleras.

– ¡Tío Jazzy, tío jazzy, tío jazzy! – Lexy canturreo feliz, mientras luchaba con mis brazos y salía corriendo hacia Jasper.

La levantó y le dio un gran beso en la mejilla – ¿Por qué aún están aquí arriba? hay que empezar a preparar todo, muero de hambre – Jasper entrecerró los ojos mientras me miraba.

– ¿Por qué crees que es mi culpa? Ni siquiera sé donde están Edward y Ness – le devolví la mirada.

– Los dos están abajo, Edward está preparando el fuego para la parilla y Ness acomoda las sillas. Lamento decirte que eres una pésima anfitriona y que eres la única que no está haciendo nada – Jazz sonrió, como si lo que acababa de decir le diera una victoria segura, tonto.

–Pues no veo que tú estés haciendo mucho – le saque la lengua mientras corría escaleras abajo.

– ¡Pero si vine a buscarte! – escuché que gritaba mientras bajaba a paso lento, con Lexy en sus brazos.

Me reí por eso. Algún día maduraríamos y seriamos un poquito normales.

Encontré a Alice en la cocina, poniendo las bebidas en el refrigerador. Parecía estar tomándose muy en serio la tarea de que todo cupiera allí.

– Hey Alice –

– ¡Belly Bella! Tienes que contármelo TODO ¿A dónde te llevó? ¿Qué comieron? Porque una cita no es una cita si no hay comida de por medio ¿Ya te besó de nuevo? ¿Fue encantador o más bien salvaje y desenfrenado? ¿Qué tan rápida es esa bendita moto? Le dije que te llevara a un lugar completamente formal pero no me hizo caso ¿Te gustó la cita? ¡Dios santo respóndeme Isabella! –

– Quizás si dejaras de hablar por un segundo podría contestarte Alice –

Ambas volteamos hacía la puerta cuando escuchamos esa inconfundible carcajada de Emmett. Y por primera vez, Emm no venía sólo. Rosalie venía caminando tímidamente detrás de él.

Alice volteó a verme, ocultando su sonrisa, ambas sabíamos lo que significaba que Rose estuviera en mi casa para la parrillada: el gran oso estaba perdido en el amor.

Una vez Emmett nos había dicho que jamás invitaría a alguien los domingos a mi casa, a menos que de verdad fuera alguien especial, alguien importante con quien quisiera una relación seria. Y desde entonces había mantenido su palabra, Emm salía con muchas chicas sólo para pasar el rato; pero nunca había traído a ninguna a casa hasta ahora. Esto era demasiado bueno para todos, por fin todos parecíamos estar con su perfecta mitad.

– Descuida Rose, se queda así como idiotizada por un rato y después vuelve a funcionar. No te preocupes, aparentemente no es contagioso – Rosalie se río por, aguarda un segundo.

– ¡Te estoy escuchando! – le grité a Emmett.

– ¡Aleluya! ¡Está viva hermanos! Ahora podemos comer en paz – Emm hizo una perfecta imitación de un padre loco curando a alguien le da una enfermedad mortal.

– Rosalie – me acerqué a ella y la salude, parece que todos nos habíamos quedado algo sorprendidos y ni siquiera la habíamos saludado. Tremendos modales los nuestros.

– Hola Bella – Rose me devolvió el beso en la mejilla – Espero que no les moleste que viniera, Emm dijo que estaba bien – sonaba algo dudosa.

– ¡Claro que está bien! siéntete como en tu casa – le sonreí para tranquilizarla. Eso pareció servir.

Me acerqué a saludar a Emm, mientras Alice saludaba a Rose. Jasper se acercó también a Emmett y sólo pudo sonreírle mientras Lexy estiraba sus brazos hacía el grandote para que la cargara. Rosalie saludó a Jasper y cuando se volteó hacía Emm, parecía que miraba el sol. Y debo admitir como una tía jodidamente orgullosa, que Rose no miraba a mi amigo.

– ¡Santo cielo! ¿Quién es ésta criaturita tan hermosa? – Rosalie volteó a verme enseguida, supuse que pensó que era mi hija.

– Ésta señorita es Lexy Swan cariño, es, algo así como la bebé de todos – Emmett soltó otra carcajada por su propia broma. Lexy lo acompaño con una risita traviesa mucho más pequeña.

Tanto Jasper, Emmett, Alice y yo esperábamos a ver cómo reaccionaba Lex con Rosalie. Como ya dije antes, mi niña tiene un sexto sentido con las personas; y si parecía no agradarle Rose, estaríamos en problemas.

– Hola bonita – la saludo Rose – Me llamo Rosalie, pero me puedes decir Rose –

Lexy alargó su manita hacia Rose, ella se acerco un poco más. Creí que le tocaría el rostro, pero paso sus pequeños deditos entre los largos y rubios mechones de Rosalie.

– Bonito, bonito – sonreí por eso, a Lex le gustaba mucho el cabello largo.

– ¿Te gusta? – Lexy sonrió. Sentí que alguien ponía su mano en mi espalda. Era Ness, que sonreía mientras veíamos a Lexy.

Parecía que todos estábamos hipnotizados, esperando a ver que hacía Lex. Definitivamente mi pequeña es nuestra perdición.

– Bueno, a mi me gustan tus ojos – continuó Rose.

Lexy alargó sus brazos para que Rosalie la cargara.

– ¿Eres novia de mi tío oso? –

– Parece que si – Rosalie sonreía como nunca antes le había visto.

– ¿Serás mi tía Rosie? – Y ahí está, la pequeña ha hablado, y en palabras de Emmett "ahora podemos comer en paz".

– Me encantaría muñeca – Lexy comenzó a reír como loca, abrazando a Rose por el cuello. A ella no pareció importarle si mi pequeña le arruinaba el peinado.

– Bien, ahora podemos hacer las presentaciones finales. Rosalie, ella es mi hermana Renesmee. Ness ella es Rose, la novia del oso –

– Encantada – contestó Ness, saludando a Rosalie – y ésta pequeña traviesa, es mi chica –

Pensé que Rose haría algún comentario sobre lo joven que era mi hermana, o que preguntaría algo. Pero sólo volteó a ver a Emm, quien asintió sonriendo. Supuse que mi amigo ya le habría contado un poco sobre nosotras a la rubia. Así que ya estaba todo listo.

– ¡Rose! – Edward iba entrando desde el patio trasero, parecía muy sorprendido de ver a Rosalie en casa.

– ¡Hermano! Traje lo que me pediste –

Emmett regreso a la puerta de entrada, se acerco a mí cargando un gran rectángulo envuelto en papel de regalo.

– Tu chico me dijo que te trajera esto, y Bella, debes apreciar que lo hiciera – estaba muy serio mientras me hablaba.

Yo sólo pude sonreírle a Edward mientras él me guiñaba un ojo. Escuche un bufido y me gire para ver a Emmett con una enorme cara de falso enfado.

– No me refería a Edward ¡Agradéceme a mí! –

– Dijiste que era de parte de Edward –

– Pero tu hombre no fue quien entró a una maldita tienda, y quedo como un idiota, por pedir algo tan raro –

– Emmett cierra ya la boca, estas arruinando mi sorpresa – Edward no parecía molesto, sólo muy divertido.

¡Diablos! Esta cosa es algo pesada. Rompí el papel y sentí que me quede un poco sin aliento. Era la pintura sobre metal que Edward había hecho de mí, el metal ahora estaba incrustado en una especie de cuadro de madera, como si fuera el marco de una fotografía pero sin el cristal. Baje el dibujo con cuidado y después corrí a abrazar a Edward.

Él me atrapó en el aire, me tomo de los muslos mientras yo enredaba mis piernas y brazos en torno a su cuerpo. Aleje un poco mi rostro para verlo y después lo bese suavemente. Un coro de "aww" hizo que separara mi boca de la suya.

– Uhmm bien, ya puedes bajarme – sentí mi rostro muy rojo por un momento.

Edward me bajo despacio y al girarme vi que todos nos miraban con caras igualmente cursis. Maldita familia entrometida. Me removí un poco, incómoda por tanta atención.

– Bien bien, dejemos los arrumacos por un segundo y vayamos a terminar todo – intenté alejar la atención de mí lo más pronto posible.

– ¿Tú hiciste esto Edward? – Rosalie tenía entre las manos el dibujo.

Él sólo asintió sonriendo mientras se acercaba más a Rosalie, tomo el pesado dibujo y se dirigió a la pared del lado izquierdo de la sala. Levanto el objeto sobre su cabeza y lo colgó con cuidado, al parecer ya había colocado lo necesario en la pared para sostenerlo ahí. Me importaba una mierda lo que cualquiera pensara, ese dibujo quedaba perfecto justo donde estaba ahora.

– Supongo que tenías algo de razón – me dijo Edward, alejándose para ver de nuevo su obra de arte.

– ¡Bien ya podemos comer! – era Emmett de nuevo.

Sólo pude reírme por su desesperación. Lexy lucho un poco con los brazos de Rosalie, hasta que la rubia la dejó libre. Alice continuó con su misión de las bebidas y los chicos salieron a hacer lo que ellos mismos llamaron "trabajo de hombres", lo que básicamente consistía en acomodar cosas afuera y poner la carne sobre la parrilla caliente.

Ness y yo nos pusimos a trabajar también en algunas salsas y verduras. Rosalie se me acercó un poco más.

– ¿Puedo ayudarlas en algo? No me siento bien estando aquí sin hacer nada –

– Seguro podrías huhmm – Ness medito por un momento en que podría echarnos una mano.

– En realidad Emmett y yo trajimos algunas patatas. Las patatas asadas y gratinadas son algo así como mi especialidad –

– ¡Eso será perfecto Rose! – Alice sonaba muy feliz.

Así que ahí estábamos, las mujeres preparábamos las salgas, verduras y patatas; mientras los hombres derrochaban testosterona afuera, bebiendo cervezas y haciendo el supuesto "trabajo duro". Alice insistió nuevamente con el tema de la cita con Edward, a diferencia de Ness mi amiga me pidió muchos detalles incluso sobre las cosas más pequeñas, como el ambiente y decoración del lugar o si la comida era deliciosa; extrañamente cuando le dije que las cosas se habían calentado un poco, en lugar de pedir más información me dejo tranquila, lo cual me confundió bastante; Alice no es conocida por ser una persona que no exige hasta el más mínimo detalle en todo.

– No puedo creer que Edward hiciera esa pintura, es preciosa – Rose había terminado rápidamente con las patatas, y ahora se encargaba de entretener a Lexy trenzando su cabello.

– Hace años que comenzó a practicar la aerografía, y toda esa experiencia ha rendido sus frutos – respondí a su comentario.

No supe identificar porque, pero Rose parecía un poco deprimida, como si saber lo que hacía Edward la hubiera golpeado como un camión. Su reacción no tenía sentido en lo absoluto para mí.

– ¿Necesitan ayuda con algo más, o ya podemos comenzar a comer? – Edward estaba recargado en el marco de la puerta, con las piernas cruzadas a la altura de los tobillos.

¡Dios! Se veía sumamente sexy con esa playera blanca, con tres pequeños botones al inicio del cuello desabrochados, y ese pantalón rasgado de las rodillas ¿cómo alguien con un simple pantalón de mezclilla y una playera podía hacerme babear? Definitivamente es algo que no lograría entender jamás. Nada de palabra con "A", sigue siendo demasiado pronto para eso.

– Creo que ya todo está listo, salgamos antes de que Emmett muera de hambre – Alice sonrió y comenzó a avanzar con los brazos llenos de recipientes rebosantes de comida.

Me acerqué a ella y la ayude. Tanto Ness como Rose y Lexy nos siguieron, las primeras dos también traían entre los brazos algunas bandejas y bebidas, pero Edward se acercó a Lexy y le quito las cosas que llevaba, susurrándole un "después de usted pequeñita", para que saliera al patio. Ella sólo se rió y salió dando brinquitos.

Comimos entre muchas pláticas y risas. Rosalie nos contó un poco más de su vida, descubrimos que ella y su familia eran ridículamente ricos y me deprimí un poco cuando nos dijo que, esta era su primer "parrillada en familia". Al parecer sus padres eran muy amorosos pero el trabajo y la vida ajetreada de una familia rica en una ciudad enorme como Nueva York, no les había permitido pasar más tiempo de calidad en familia.

Cuando terminó de contarnos todo aquello, vi que Emm sostenía su mano de forma dulce.

– Siempre serás bienvenida a pasar los fines de semana y festividades con nosotros Rose, ahora eres parte de la familia, porque eres parte de mi vida –

Todos se quedaron muy callados cuando Emmett la tranquilizó con esas palabras. A pesar de conocernos tan bien, Emm no mostraba su lado dulce y vulnerable a menudo. Sentí una opresión en el pecho, de orgullo y felicidad por ellos; a diferencia de los demás, yo sí conocía ese lado de mi amigo y, sabía que a partir de ahora él se dedicaría día y noche a hacer feliz a Rosalie.

Sacudí la cabeza, esta parrillada comenzaba a ponerse sumamente emotiva, y esa no era la razón de las reuniones en domingo.

– Creo que ya fue suficiente de cursilerias – todos voltearon a verme – Yo le prometí a Lexy una pijamada, con fogata, comida azada y todo el paquete completo – comenté.

Lexy saltó de su silla y se acercó a mí.

– ¡Podemos sacar las almohadas mamy Bella! – me preguntó con brillo en los ojitos de girasol.

– ¡Claro que podemos! – todos volteamos a la puerta, al escuchar la voz de Jake – Perdón por llegar tan tarde, tuve que atender algunas cosillas antes de venir –

Ness se sonrojó mucho y Lexy corrió a sus brazos, Jake traía en las manos una caja de galletas y una de chocolates, listo para preparar smors.

Todos comenzamos a movernos para sacar las cosas, volteé hacia atrás y vi que Edward se acercaba a Rosalie para decirle algo al oído. Fruncí el ceño, pero me distraje cuando Emm se me acerco y me rodeo el cuello con el brazo.

– ¿Qué se supone que pasa ahí? – no quería sonar como una estúpida novia celosa, sólo tenía un poquito de curiosidad.

– Isabella Swan, ¿estás acaso convirtiéndote en una noviatzila con Edward? – Emmett hacía un gran esfuerzo por no reírse.

Fruncí el seño.

– ¿Qué demonios es una noviatzila? –

– Ya sabes, una novia loca, celosa y posesiva, que va destruyendo todo a su paso... Como el legendario Godzilla – me explicó.

– ¡Y una mierda! Claro que no soy una noviatzila – fruncí más el ceño cuando Emmett soltó una fuerte carcajada y me jalo hacía adentro de la casa.

– De acuerdo, pero si yo confío en Rose, tu deberías confiar en Eddy – me pellizco la mejilla cuando terminó de hablar.

– Deja mi cara tranquila – entrecerré los ojos mientras hablaba. Emmett sólo se río más de mí, pero no me soltó.

– Además, presiento que no le has dicho a Edward, ya sabes – movió ligeramente la mano, como si con esa seña yo pudiera entender a qué demonios se refería.

Evidentemente no lo hice, y por un segundo pensé que hablaba de lo que nos había pasado a Ness y a mí de pequeñas. Emmett levantó una ceja y sonrió de forma picara, entonces entendí a que se refería.

No pude evitar que un pequeño jadeo, parte queja y parte sorpresa por lo que decía, se saliera de mis labios.

– No creo que sea algo importante, además eso fue hace mucho, muchísimo tiempo – intenté sonar segura, pero fallé estrepitosamente.

– Quizás no sea algo importante cielo, pero creo que es algo que deberías mencionarle, no es muy bueno tener secretos en las relaciones –

Sonreí con malicia y tuve la satisfacción de ver que Emm tragaba saliva con dificultad, muy probablemente adivinando lo que diría a continuación.

– ¿Eso quiere decir, que tu se lo dijiste a Rose? –

– Lo haré en nuestra siguiente cita – entrecerré los ojos y Emm rio de nuevo con picardía – Sabes que nunca he sido un cobarde, y hasta donde recuerdo tu tampoco, así que díselo y mejor que sea pronto, o pensará que se lo ocultas a propósito – me soltó y comenzó a subir las escaleras trotando ligeramente.

Maldito hombre gigante, si no tuviera que verlo hacia arriba para golpearlo..

De acuerdo, supongo que Emmett tenía algo de razón y lo más lógico sería decirle todo y no guardar secretos con él. Pero ¿es que acaso no sigue contando eso de "lo que no fue en tu año, no fue en tu daño"?, ahora no estaba tan segura. Mañana, por mi salud mental tendría que comenzar a trabajar en eso mañana que no tuviera mi casa llena de gente entrometida.

Subí rápidamente las escaleras, todos estaban amontonados en el armario junto al baño, sacando almohadas y mantas grandes para colocar en el patio. Tome dos almohadas de la sala de juegos, estaba por llegar de nuevo al primer escalón de las escaleras, cuando una mano me sujeto el brazo para detenerme.

– Deja que bajen todos – Jake sonaba muy serio.

Me estremecí un poco cuando recordé porque había llegado tarde hoy.

– Descubriste algo – mi voz salió de mi boca tan entrecortada, que apenas fue un susurro débil.

Jake asintió, trague saliva con fuerza y después me golpeé la cabeza mentalmente. Tenía que ser fuerte, Ness y Lexy contaban con que no me derrumbara.

– Está en Seattle – Jake hizo una pausa y espero a que dijera algo. Sólo asentí – No hablo de él... El oficial Jonah, el amigo de tu padre, no quiso decirme nada de él, lo que me deja aún más preocupado. Pero, ella está aquí Bella, está en Seattle. Dudo mucho que conozca su dirección. Tu madre nunca fue la persona más observadora del mundo, pero si busca un poco más a fondo o contrata a alguien que las rastree.. – Jake no terminó la frase.

Tuve que soltar una oscura y triste risa.

– ¿Renee contratando a un detective para encontrarnos? No suena muy propio de ella. Ni siquiera sé porque querría encontrarnos ¿Qué pretende? ¿Una maldita reunión familiar? A excepción del estúpido ADN no tiene nada que ver con nosotras ni en nuestras vidas, no tiene derecho a acercarse, tampoco podría hacerlo, legalmente tiene que estar lejos, no puede acercarse Jake, no lo hará no.. –

Hasta que Jake me abrazó no había notado que estaba temblando de miedo y enojo. Levanté los brazos y los enrede en su cuerpo, en un intento desesperado por calmarme.

– No importa si puede o no hacerlo, ni siquiera importa si quiere hacerlo. No se acercará a ustedes y punto, yo me encargaré de eso Bells – me besó suavemente el cabello cuando terminó de hablar.

Aun no me soltaba, y note a través de nuestras ropas que el corazón le latía muy rápido. Hasta ese momento no había notado lo preocupado que estaba Jake porque mi madre no se interpusiera en nuestras vidas.

– Supongo que no interrumpo nada ¿verdad? – Ness estaba recargada en el barandal de las escaleras. Los desgastados vaqueros y la playera de caricaturas que traía, hacía que pareciera de 12 años de nuevo. Supe por la forma en que nos sonreía, que no había escuchado nada de lo que dijimos.

Jake se rió por lo que dijo y yo levante la vista, intentando decirle con esa mirada que no le dijera nada a mi hermana. Él sólo asintió levemente, para darme a entender que lo había captado fuerte y claro.

– Que no te dijo papá alguna vez que compartieras Ness – intenté sonar divertida.

Ness bufó e hizo una falsa cara de asco que nos hizo reír tanto a Jake como a mí, mientras nos soltábamos.

– Alguien dispáreme por favor – susurró antes de comenzar a bajar las escaleras.

Volví para tomar las almohadas que había dejado en el piso, pero pude ver como Jake corría para abrazar por detrás a Ness, mientras ella soltaba un gritito de sorpresa. Sonreí por eso, ya tenía algunos días pensando que sería un buen momento para hablar con mi hermana y decirle que ya era hora, que era tiempo de que formalizara su relación con Jacob porque, admitámoslo, los únicos que pensaban que no estaban en una relación eran ellos dos.

Intente con todas mis fuerzas enterrar en el fondo de mi cabezota lo que me había dicho Jake. Imagine que estaba en una de mis clases de diseño, trabajando en el programa básico que manejábamos, visualice en mi mente la pantalla de mi portátil, con toda la información que Jake me había dado representada en un dibujo gráfico, de pronto daba un clic y todo estaba borrado.

Sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarme al hecho de que mi madre estaba en la ciudad, muy posiblemente buscándonos para Dios sabe qué, pero hoy no quería lidiar con todo eso, por hoy no me preocuparía por ella, mañana sería otro día y podía comenzar a destruirme la cabeza con el tema.

Salí al patio, ya todos estaban acomodados encima de las mantas y almohadas, alrededor de una fogata que alguien tuvo la maravillosa idea de hacer sobre un pequeño cubo de metal que nos había traído Emmett, para no arruinar el césped.. o morir por un incendio.

Todos habían formado una media luna alrededor de la fogata, habían colocado en una esquina la mesa y sillas plegables, para que Lexy pudiera correr intentando atrapar insectos que volaban perezosamente.

La noche era fresca pero sin llegar a ser glacial y, como cosa de suerte el cielo estaba tan despejado que la luz de la luna y las estrellas proyectaban un espectáculo sumamente encantador. Lexy se detuvo un momento de su búsqueda por insectos e inclinó la cabeza hacia atrás para poder ver el cielo; sonrió y comenzó a girar lentamente en círculos, hasta que termino sentada, riendo de sí misma. En serio, esta niña es un ángel.

– ¿Dónde está Edward? – no había notado que no estaba, hasta que me acerqué a Jasper para dejar las almohadas que cargaba.

Jasper dejo de concentrarse en quemar un malvavisco y volteó a verme.

– Creo que está en la sala – apenas terminó de hablar, siguió encajando malvaviscos en el palito de brocheta que sostenía.

– Bien.. No mueras de un ataque de azúcar – sonreí cuando me miro mal.

Entre... de nuevo, y me acerqué a la sala.

Edward estaba tirado en la alfombra, con una pierna estirada la otra doblada hacia un lado. Tenía la cabeza recargada en el asiento del sillón, y los ojos cerrados. Su cabello estaba algo alborotado y algunos mechones bronce le caían sobre los parpados cerrados. Se veía endemoniadamente sexy.

Doble las piernas y me agache hasta quedar a su altura.

– ¿Y qué se supone que haces aquí? – le pregunté entre confundida y divertida.

Abrió los ojos sonriendo cuando terminé de hablar, y pude distinguir en su verde mirada un destello pícaro. En lugar de contestarme, estiró lo más que pudo el cuello, hasta que alcanzó a ver la puerta; mire hacía el mismo lugar, sin saber qué demonios pasaba.

Apenas pude contenerme de soltar un grito por la sorpresa. Edward me había jalado hasta que quedé sentada a horcajadas sobre él. Sonreí por eso ¿Qué pretendes mi salvaje y sexy gatito?

Levantó una mano, la puso en mi nuca y lentamente me fue acercando a su rostro. Me detuve un momento, recargando mis manos en su pecho.

– Todos están afuera incluyendo a Lexy –

– Me portare bien – lo mire levantando la ceja, el sólo se rió – Todo lo bien que pueda portarme, sabiendo que alguien puede entrar – terminó.

Sacudí un poco la cabeza, divertida y también excitada por sus palabras. Edward me jaló de nuevo pero esta vez no lo detuve. Arrastre mis manos por sus hombros hasta que las enrede en su cuello.

Sentí el aliento de Edward entre mis labios y de pronto su lengua me recorrió el labio superior; una corriente eléctrica comenzó a recorrerme el cuerpo cuando su boca por fin chocó con la mía.

Deje que me besara a su antojo, comenzó suave y poco a poco fue volviéndose más salvaje, bajando sus manos hasta apretarme las caderas y los muslos. Tuve que recordarme que debía controlarme porque todos estaban afuera, muy probablemente esperando que saliéramos en cualquier momento. Desafortunadamente lo que palpitaba debajo de mis muslos, no estaba ayudando a que me controlara en nada.

– Sólo dos minutos más – me susurró Edward, adivinando mis pensamientos.

Sonreí contra sus labios, al darme cuenta que sonaba como un niño pequeño, pidiendo quedarse en la cama 5 minutos más.

Lentamente metí mi lengua en su boca, hasta que ese delicioso y enloquecedor sabor a manzana verde me inundó las papilas. Edward gruño, literalmente había gruñido y tuve que poner todo mi autocontrol para separarme de su boca y recargar mi frente en la suya. Ambos respirábamos agitadamente.

– Eres una mala persona – aún tenía los ojos cerrados.

– ¿Yo? Tú fuiste quien me esperó aquí, y después casi me taclea para poder besarme – ambos sonreíamos como tontos – En todo caso la mala persona eres tu –

– Eres una mala persona por besarme así y no dejarme terminar esto como se debería – contestó

– ¿Y cómo debería terminar esto Masen? –

Edward fingió pensarlo un momento, y después puso esa maldita sonrisa torcida que tanto me encantaba en sus labios.

– Creo que un látigo no nos caería nada mal. El prenderle fuego a las sábanas definitivamente no es discutible –

Esta vez no pude contener la enorme carcajada que salió de mi boca, en parte divertida y en parte nerviosa y encendida por lo que había dicho. Porque ¡diablos! Estaba más que segura que si, cuando al fin lo hiciéramos la cama entera terminaría reducida a cenizas.

Me levanté lentamente y Edward me siguió. Todos seguían tirados en el patio, junto al fuego. Lexy estaba en las piernas de Jake mientras él le ayudaba a preparar smors. Alice y Rose parecían muy concentradas hablando sobre telas de buena calidad, mientras Emmett y Jasper discutían las mejores tácticas de vencer a los adolescentes en los videojuegos en línea.

Alice sonrió con picardía cuando nos vio salir de la mano a mí y Edward.

– Llevan demasiado tiempo ahí dentro, como para ser inocentes –

Trate de ignorar su comentario y el estúpido rubor que me cubrió prácticamente toda la cara, pero claro que Emmett tuvo que soltar una descomunal carcajada por lo que Alice dijo.

Edward me rodeo con el brazo para tranquilizarme y me jalo hasta que quede sentada entre sus piernas abiertas, como el día anterior en nuestra cita.

Me estiré un poco para jalar a Ness que estaba sentada cerca de mí, junto a Jake desde luego.

– Quiero preguntarte algo, pero no quiero que te molestes conmigo – intenté hablar lo más bajo posible, lo último que necesitaba era que Emm nos escuchara y no la dejara tranquila por el resto de su vida.

– No seas idiota, sabes que puedes preguntar lo que sea – Ness tampoco levanto la voz demasiado.

– ¿Cuándo dejarán de ser tan idiotas tu y Jake respecto a su relación? –

Las mejillas de mi hermana se tornaron de un leve rosa, pero mantuvo su mirada firme.

– ¿De qué hablas? ¿Y eso a que viene además? –

– Creo que ya es tiempo, de que puedan formalizarlo Ness. Nada malo va a pasar, y no tienes nada que temer por dar ese pequeño paso, además no es como si no estuvieran ya en algo, o como si el resto no lo supiéramos –

Ness lo pensó un momento, lo noté por la forma en que sus ojos se perdían un poco en un punto fijo.

– Entonces ¿Qué se supone que haga? ¿Levantarme y decirles a todos que estamos en una relación? – está vez su mirada si flanqueo un poco, lo que me daba a entender que en verdad no sabía cómo actuar.

– Creo que simplemente puedes dejar de actuar como si no estuvieran juntos, se con él como Alice es con Jasper o como yo soy ahora con Edward. Nadie te juzgará Ness, al contrario –

Me apretó un poco la mano, sonriendo a medias por mis palabras.

– Creo que es un buen plan Bells, y gracias por preocuparte por mí, aún en cosas tan banales como esta – sonrió, esta vez sin rastro de tristeza en el rostro.

Le sonreí de vuelta, contenta de haber logrado algo realmente bueno después de hablar con Jake y también con Emmett.

Me enderecé de nuevo y recargué la espalda sobre el pecho de Edward, él inclino la cabeza para darme un pequeño beso en la mejilla.

– Así debería ser siempre – le susurre, con el corazón lleno de una extraña y alegre sensación. Nunca me había sentido tan en casa, como en éste momento. Ojalá mi padre hubiera podido estar ahí.

– ¿Incluso con Rosalie en casa? – su voz sonaba extrañamente alegre.

Me gire un poco para poder verlo a la cara.

– ¿Por qué no me alegraría tener a Rose aquí? Es muy agradable, además sé que lo que tiene con Emmett es serio –

– ¿Lo sabes sólo porque conoces muy bien a Emmett? –

Recordé de pronto lo que Emm me había dicho y me sonrojé un poco, simplemente por no saber cómo hablar de esto con Edward, o si decirle algo siquiera. Antes de que pudiera contestarle algo, Lexy se acercó con pequeños pasitos, hasta dejarse caer en mi regazo.

– Mamy Bella ¿ya podemos dormir? – bostezó hasta que su boca formó una perfecta "O".

Sonreí por eso, rodeándola con mis brazos.

– Creo que si pequeña –

Como toda respuesta Lexy se acurrucó más entre mis brazos. Estiré mi pie hasta que la punta de mi zapato alcanzó la pierna de Ness, ella volteó, probablemente para mirarme mal pero al ver a Lexy sólo comenzó a pararse.

Jake la ayudo a levantarse y, en lugar de esperar a que Ness tomara a Lexy el se inclinó hacía mi y la tomo con cuidado de mis brazos. Lexy se enrosco entre sus brazos igual que un pequeño caracolito, Jake sonrió por eso y los tres entraron a paso lento a casa.

– Quizás es buena idea que nos marchemos ya, es un poco tarde y hay que levantarse temprano mañana –

Alice miraba con ternura a Jasper.

– Mi novio siempre es la voz de la sabiduría –

Jasper sonrió un poco avergonzado, pero se levanto y comenzó a recoger algunas almohadas. Todos lo imitaron, tomando almohadones y mantas para ponerlos dentro de nuevo.

Una vez que todo estuvo en su lugar, Edward y yo nos acercamos a la puerta para despedir a los demás. Rosalie se acerco a mí y me abrazó fuerte, tomándome por sorpresa.

– Gracias por esta noche, y por ser... – no terminó la frase.

– ¿Por ser una persona un poco desequilibrada? – intenté ayudarla, haciéndola reír.

Funcionó bastante bien, me soltó dándome un último apretón de manos.

– Gracias por ser tal como eres – comentó por fin.

Únicamente pude sonreírle como respuesta, realmente no tenía una maldita idea de qué demonios estaba hablando, pero me alegraba mucho que tuviera una opinión tan buena de mi.

Cinco minutos después todos se habían ido, excepto Jake, quien me había pedido quedarse en casa con la pobre excusa de que temía haber bebido un poco más de lo normal y no llegar seguro a casa. Yo sabía que en realidad no quería irse porque en el fondo, tenía miedo de que mi madre estuviera en Seattle y que eso significara que él también.

Eso no me detuvo para decirle que se quedara. A pesar de que me sentía complemente segura teniendo a Edward en casa, mi subconsciente asociaba todo lo relacionado a nuestro pasado con Jake. Y como Edward estaba en la habitación de invitados, muy convenientemente Ness y mi mejor amigo tendrían que quedarse en la habitación de mi hermana. Ahora empezaba a preguntarme si el que se quisiera quedar, no se debería a que ambos sabían que compartirían habitación.

Ya tenía el pijama puesto y me entretuve en la sala del segundo piso, terminando unos deberes pendientes para mi clase del día siguiente. Estaba tan concentrada que no noté a Edward hasta que me levanto las piernas y se sentó, colocándolas encima de su regazo.

Estire los músculos y le sonreí por su gesto.

– Pensé que ya estarías dormido –

– No estoy tan cansado, y vi que salías. Pensé que podíamos ver una película para atraer el cansancio – sus dedos tamborileaban distraídamente sobre mi tobillo.

– Quisiera decir que sí, pero necesito terminar esto – ni siquiera despegué los ojos de la pantalla de mi computadora.

– ¿Puedo ver lo que haces? –

– Seguro –

Encogí las piernas para que Edward pudiera moverse. Los sillones eran tan amplios que ambos podíamos estar acostados, uno junto al otro cómodamente. Edward quedo sentado junto al respaldo del sillón, y me paso un brazo distraídamente sobre los hombros; yo estaba sentada cerca del borde, me acomode mejor para no caerme.

– El señor Banner es el profesor más exigente que puedas imaginar, quiero decir, sabe muy bien lo que hace, pero es despiadado cuando se lo propone –

– Huhmm ¿Qué clase imparte? –

– Creatividad en imagen, puedes creer lo ridícula que suena su asignatura – se rió por mi comentario – Me refiero a que, no creo que alguien tuviera que decirte de que forma ser creativo, cada persona tiene sus propias ideas –

Edward pasaba distraídamente sus dedos sobre mi hombro, no parecía muy consciente de que ese pequeño toque me distraía demasiado de lo que intentaba decir.

– No creo que se trate de que todos deban ser creativos de la misma forma, cada persona tiene ideas muy distintas. Pero posiblemente se refiera a tener la idea más creativa, de acuerdo a las necesidades de tu cliente –

Lo miré levantando una ceja, completamente sorprendida de sus palabras.

– No sabía que fueras un experto en diseño gráfico y publicidad –

Edward sonrió a medias.

– No lo soy pero soy experto en manejo de empresas y cosas tediosas que los clientes pueden llegar a pedir –

– ¿Eso hacías en la empresa de tu padre? –

Edward me había contado un poco más de su familia, en nuestra cita del día anterior. Me había contado que su padre manejaba una empresa bastante grande y que él trabajaba junto a él, como su mano derecha.

– Entre otras cosas – fue su única respuesta.

Lo mire, pensando que quizás se sentía un poco triste de hablar de su familia de nuevo, pero parecía muy tranquilo.

– Como sea, el señor Banner nos pidió crear un logotipo para un restaurante de comida italiana – expliqué señalando lo que tenía avanzado en el portátil.

Edward lo examino por un momento sin decir nada, luego se giro a verme sonriendo.

– ¿Cómo puedes ser tan buena en esto y haber sido un maldito desastre para dibujar con el aerógrafo? –

En lugar de molestarme por sus palabras, hizo que soltara una pequeña carcajada.

– Supongo que tiene que ver con el hecho de que uso un programa en computadora, en lugar de mis torpes manos – comenté cerrando la portátil para ponerla en el piso.

– No creo que seas tan torpe como piensas – acercó su mano a mi cuello y la cerró suavemente en torno a él, para masajearlo despacio.

Incline la cabeza hacia un lado, sumergida en la sensación de sus dedos tocándome suavemente el cuello y los hombros. Cerré los ojos inundaba de placer, pero sentí que Edward se inclinaba más cerca de mi; su mano libre paso por encima de mi hasta que la pudo meter debajo de mi espalda, abrazándome por la cintura.

– ¿Terminaste por hoy? – susurró muy cerca de mi cuello.

– Me parece que si – susurré de vuelta.

Bajo su cabeza lo justo para besarme el cuello, por debajo de la oreja. Me beso una segunda vez, y en esta ocasión entreabrió sus labios para sacar lo justo el ápice de su lengua y pasarlo levemente por mi piel, un escalofrío me recorrió desde los pies hasta la nuca.

Abrí los ojos y lentamente me gire hacia un lado para quedar frente a él.

– Jake me dijo algo hoy... algo importante y que no me gusta –

No supe porque lo había dicho, pero me sentí en la necesidad de decírselo a alguien, o por lo menos aceptar de una forma vaga que lo que Jake dijo había sido real, y que debería enfrentarme a ello más temprano que tarde.

Edward acarició levemente mi cintura con su pulgar.

– ¿Quieres hablar de eso preciosa? –

– No lo sé. Tendría que hablar ya sabes –

En realidad no lo sabía, pero pareció entender a que me refería y sólo asintió levemente, aún acariciando mi cintura.

– Quizás lo que realmente necesitas en un poco de distracción, de toda esa información –

– ¿La clase de distracción que me estás dando justo ahora? – pregunté de forma inocente.

– Quizás incluso mejor –

Su voz sonó baja y atrayente, cargada de sensualidad.

Me beso despacio en los labios, en un rápido movimiento bajo su boca de nuevo a mi cuello y comenzó a besarlo lentamente.

– Cierra los ojos – me susurró.

Hice lo que me pidió, mientras continuaba besándome el cuello. Poco a poco fue bajando su mano de mi cintura hasta que llego al inicio de mis shorts. De verdad quería decirle que parara, que no era el mejor momento pero diablos, era un momento perfecto. Como no opuse resistencia metió lentamente su mano bajo la prenda, pero por encima de mi ropa interior.

– ¿Encima o debajo? –

Ni siquiera tuve que pensarlo.

– Debajo – fue lo único que pude decir, antes de sentir sus dedos arrastrándose por debajo de mi ropa interior.

Pensé que intentaría meter un debo dentro de mí, pero en lugar de eso colocó la yema de su pulgar sobre mi clítoris. Su piel estaba fría y con el primer contacto, una pequeña descarga eléctrica me recorrió el cuerpo. Comenzó a mover su pulgar despacio, formando círculos sobre mi piel, arrastrando un poco su dedo arriba y abajo mientras lo movía.

Tuve que morderme el labio para no gemir. Abrí un poco las piernas y sentí como Edward sonreía contra mi cuello. Su pulgar comenzó a moverse más deprisa, comencé a sentir pequeños nudos en mí bajo vientre mientras lo hacía; intentaba quedarme quieta pero no podía evitar mover mis caderas contra su mano.

Cerré los ojos con fuerza, mientras sentía el dedo de Edward ir cada vez más rápido, presionando levemente para hacerme sentir más placer. Sentí su lengua ir desde mi clavícula hasta mi oído, donde comenzó a morder levemente. Estaba jodidamente cerca y deseaba con todas mis fuerzas que por una vez, nadie nos interrumpiera.

– Deja de pensar – ésta vez su voz sonó demandante, como si leyera la dirección de mis pensamientos.

Me concentré de nuevo en el enorme placer que me estaba dando. Sentí que bajo su índice, presionando mi entrada pero sin penetrar, mientras su pulgar continuaba moviéndose. De pronto cambió sus movimientos, y comenzó a formar pequeños ochos en mi adolorido y excitado clítoris, levantándolo cada vez más. Comenzó a presionar su índice en mi entrada al mismo tiempo que mordía mi cuello, su dedo comenzó a moverse más rápido.

Hundí los dedos en el suave material del sillón, apreté los ojos y tuve que morderme el labio fuerte para no gritar. Y eso fue todo.

No había sido un orgasmo prolongado, pero si uno potente y enloquecedor que me hizo morderme el labio para no despertar a nadie. Solté un pequeño suspiro mientras sentía que Edward retiraba su mano y la colocaba sobre mi vientre.

– ¿Funcionó? –

– Ni siquiera recuerdo de que estábamos hablando –

Edward se rio por mi respuesta. Desvié mi mirada levemente hacia abajo y pude ver claramente, a través del pantalón de pijama de Edward, el enorme bulto.

Edward siguió mi mirada y sonrió de forma torcida.

– No pasa nada –

– Eso no parece nada, debería poder devolverte el favor –

– Bells, en serio no mentía cuando dije que, si te dejo hacerlo ya no podré parar – sonaba muy serio al respecto.

– Pero no me parece justo, además no se supone que puede llegar a ser, ya sabes ¿doloroso? – no pude evitar sonrojarme.

Edward levanto la mano y me acarició la acalorada mejilla con los dedos, apenas tocándome.

– No pasa nada – volvió a repetir – Dame un momento para calmarme y listo. Ahora, se que evidentemente soy genial para distraerte de tus preocupaciones – seguía sonriendo – pero ¿estás segura que no quieres hablar de ello? –

Lo pensé por un momento, acurrucándome más cerca de él. Edward me rodeo con sus brazos de forma protectora, levante mi brazo izquierdo y lo recargué distraídamente en sus cintura. Solté el aire que hasta ese momento no había notado, estaba conteniendo.

– Cuando nos fuimos a vivir con mi padre, el juez (que no recuerdo si comente antes, era muy amigo de papá), dictamino una orden de restricción para mi madre –

Edward frunció levemente el ceño, pero no dijo nada.

– Mi madre no puede acercarse a menos de doscientos metros de nosotras. Además no puede presentarse en nuestra casa, trabajos, institución educativa o lugar recreativo que podamos frecuentar. Si lo hace puede permanecer un día entero en la cárcel o llegar a una pena mayor –

– ¿Y sabe que viven en Seattle? –

Hice una mueca por su pregunta.

– En teoría tengo que avisar a la corte si cambio de lugar de residencia, pero... el juez Stephan, el amigo de mi padre, me pidió la información y nunca lo declaró en nuestro expediente. Lo cual es un delito pero, ya que el caso es suyo, parce que nadie se enteró. Le prometió a papá antes de que falleciera, que no dejaría evidencias que especificaran en que ciudad vivimos, así si mi madre intentara buscarnos, no sabría donde iniciar –

– ¿Pero algo va mal no es cierto? –

Me mordí el labio. Comenzaba a preocuparme en serio, todo este tema estaba comenzando a plantearse como real en mi mente, y mi cerebro me estaba atosigando con ello.

– No sé cómo, pero mi madre está en Seattle. Por eso Jake llegó tarde hoy, fue a la comisaría a ver al oficial Jonah, que es nuestro contacto con el juez en Forks... De algún modo mi madre supo que estamos en Seattle y está aquí –

– ¿Estás preocupada por ello? –

– Creo que esto aterrada y enfadada también –

Edward se rascó distraídamente el mentón, meditando lo que acababa de decirle.

– Creo que no debes preocuparte tanto. Quiero decir si, está en la ciudad, pero no creo que tenga forma de saber tu dirección y bien, no estamos hablando de Nueva York, pero la ciudad es bastante grande, no es muy probable que se topen por ahí cielo. Si no quieres volverte loca con éste tema, será mejor que trates de pensar racionalmente –

Medite sus palabras tratando de verlo desde su perspectiva. Quizás Edward tenía razón, quizás no era el fin del mundo y en todo caso, si nos encontrábamos podría amenazarla con la orden de restricción. Intenté sonreírle un poco a Edward, el me beso suavemente la frente.

– Gracias Edd –

– Vamos, deberías intentar dormir – se sentó, jalándome para que hiciera lo mismo.

Nos paramos y aún tomados de las manos, caminamos hasta que llegamos a la puerta de mi habitación. Me puse de puntitas hasta que mis labios alcanzaron los suyos.

– Nos vemos mañana, descansa –

Edward me sujetó de la cintura, y me besó de nuevo, profundizando un poco más de lo que yo esperaba.

Me soltó sonriendo

– Si necesitas más distracción, avísame – me dio la vuelta, para quedar frente a mi puerta y me dio una pequeña nalgada.

No tuve tiempo de protestar, cuando me di la vuelta estaba cerrando la puerta de su habitación. Me metí en mi cama, con una media sonrisa en el rostro que poco a poco se fue perdiendo.

– No va a encontrarnos – susurré en la oscuridad – Reneé no va a encontrarnos –


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¡Nos leemos pronto!

¡Besos de vampiro... de lobito y abrazos de Emmett para todos!

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