De rey León, a Gatito salvaje

P.D. Así: &&&&& es como cambiare los POV durante los capítulos. Ya saben que los personajes son de la creadora de una de las mejores sagas: Stephanie Meyer. La historia es completamente mía.


Summary: Un buen día, Edward Cullen decide escapar de lavida de lujos que ha llevado; nunca imaginó que buscando su destino encontraría el verdadero amor...

¿Dónde vives?, te llevo –ofrecí

Por ahora... en ninguna parte –susurro...

–... entonces vendrás conmigo


Capitulo 16: Historia de Terror

Bella POV

Era raro ser la primera en levantarse, sobre todo casi dos horas antes de que sonara mi despertador. Pensé que sería divertido tomar el rol de Lexy e ir a levantar a todo el mundo, pero apenas asomé la cabeza por la puerta de Edward, decidí dejarlos dormir a todos un poco más; Edd se veía más joven e indefenso mientras dormía y no me pude atrever a levantarlo.

Así que me fui a la cocina a preparar café, y me entretuve calentándome los dedos con la humeante taza, sentada en uno de los altos bancos de la barra. Evidentemente no tenía nada de divertido haber madrugado tanto por culpa de pesadillas; después de entrar a mi habitación me había quedado dormida más rápido de lo habitual, sólo para pasarme la noche despertando y dando vueltas en la cama, por culpa de las estúpidas pesadillas. Aparentemente las distracciones de Edward sólo me habían servido por poco tiempo, y no tenían cobertura en mi subconsciente. Cuando por fin acepté que no podría descansar, me levante de la cama.

Intentaba con todas mis fuerzas creerme las palabras de Edward, convencer a mi mente de que mi madre no podría encontrarnos pero, no podía quitarme esa terrible sensación en el estómago, de que algo estaba malditamente mal.

– Dime que hay más café listo – Era Jake, vestido sólo con un pantalón de pijama y el cabello revuelto. Se talló los ojos con fuerza y cuando me vio la cara, torció la boca con preocupación

– ¿Dormiste algo Bells? No quiero sonar cruel pero, diablos.. Te ves horrible –

– Buenos días para ti también – bufé molesta, sabiendo que tenía mucha razón – y sí, la cafetera está llena –

No dijo nada mientras se acercaba para sacar una taza y se servía café. Se acerco con cuidado y se sentó frente a mí. Estiró la mano hasta que me toco la punta de los dedos.

– ¿Mala noche? – sabía que sólo lo preguntaba por cortesía.

– ¿Qué tan probable sería que nos encontrara Jake? – tamborileé mis dedos sobre los suyos – Y si lo hiciera ¿Qué debería hacer? No sé si pueda soportar verla de nuevo –

– Sabes que no soy bueno con los números, pero sería una casualidad jodidamente grande que sólo este en Seattle por cosa del destino. Y no soy un fiel creyente de las coincidencias –

– No quiero decírselo a Ness, pero sé que se molestará conmigo si no se lo digo pronto –

Jake encogió su mano hasta que rodeo la taza con ambas, adoptando la posición en la que yo estaba antes de que apareciera. Fruncí el ceño y cerré la mano en un apretado puño.

– Jacob Black – susurré, apretando los dientes.

– Se lo dije anoche Bells, antes de dormirnos – no dije nada, Jake parecía levemente tranquilo.

Intenté imaginar la reacción de Ness mientras Jacob le explicaba todo, sólo pude negar frenéticamente con la cabeza.

– ¿Qué tan malo fue? –

– En realidad lo tomó bastante bien, incluso pensé que estaba fingiendo para no preocuparme. Pero cuando vio mi reacción me explico que ya no se sentía tan indefensa como hace años, me dijo que si tu madre se presentaba aquí le haría frente, que ya no se ocultaría ni permitiría que les arrebatara la felicidad a ninguna de las tres –

Me quede callada, con la vista fija en el café. Estaba demasiado sorprendida como para decir algo; no podía creer que Ness se hubiera tomado las cosas así, quizás la subestimaba demasiado. O quizás era yo la que tenía miedo, e intentaba creer que mi temor se debía a que quería proteger a Ness, y no a que quería protegerme a mí misma.

Me estremecí por eso ¿Cuándo el temor por mi hermana se había convertido en propio? ¿Cuánto tiempo llevaba preocupándome por mi hermana y sobrina, que no había notado que también sentía miedo por mí, en toda esta maldita situación? Quizás se debiera al hecho de que nunca había tenido oportunidad de tener miedo, y ahora que las cosas se volvían a salir de mis manos, empezaban a salir a la luz mis propios demonios.

– Hey –

La voz de Jake me saco de mis pensamientos. Estiró de nuevo su mano, hasta que relaje los músculos y dejé que mis dedos tomaran los suyos.

– Es normal sentirse asustado, aún para alguien que no ha pasado por lo que tú y Ness. No hay nada de malo en sentir temor Bells, y lo sabes. Pero debes enfrentarte a ello, o no podrás dejar de vivir con miedo –

– Lo sé, sólo pensaba en todo, ya sabes –

Pegué un pequeño brinco cuando la alarma de mi teléfono comenzó a sonar. Solté a Jake y desactive el molesto despertador.

– Será mejor que me prepare o se nos hará tarde – me levanté de un brinco del asiento.

– Me ducharé abajo, hay demasiada población arriba –

Reí por su comentario, negando con la cabeza. Subimos juntos las escaleras, supe que Ness y Lexy ya estaban en el baño, porque se escuchaban risitas a través de las paredes.

Me asomé de nuevo a la habitación de Edward, esta vez ya estaba despierto y se tallaba distraídamente una toalla contra el cabello. Llevaba una playera gris claro que hacía que se le marcaran los músculos de los brazos, a través de la tela.

– Hey – me saludo mientras sonreía.

– Hey para ti también –

Me senté con las piernas cruzadas a modo indio sobre la cama. Edward colgó la húmeda toalla en la orilla de la cama, y se acercó hasta quedar sentado frente a mí. Su sonrisa se convirtió en una pequeña mueca de molestia. Me acarició levemente por debajo de los ojos, con la punta de los dedos.

– Soy una mierda para eso de distraerte ¿no? –

– Sacaste una A en distracción avanzada. No dormí muy bien, eso es todo –

Antes de que pudiera decir otra cosa me incliné hacia enfrente y lo besé levemente, apenas rosando mis labios con los suyos. Me alejé lentamente de él, mientras sostenía su cara con mis manos, acariciando sus suaves mejillas con mis pulgares.

– Estoy bien, en serio. Ahora voy a ducharme o se nos hará muy tarde –

Entre a mi cuarto de nuevo y rebusqué en mi guardarropa, hasta encontrar una blusa con mangas tres cuartos, a cuadros guinda con negro, y los mismos pantalones gastados de las rodillas del día anterior. Me duché rápido, me cambié y me entretuve un poco más de tiempo en el maquillaje, al parecer Jake tenía razón, las enormes y oscuras ojeras me daban un aspecto espantoso.

Cuando al fin estaba algo presentable salí corriendo de mi recamara, con la mochila colgando distraídamente del hombro. Ya todos estaban abajo, Ness estaba hablando con Jake y, lo que sea que le estuviera diciendo, parecía muy serio.

Estiré la mano para tomar las llaves del pequeño bowl de vidrio donde siempre las dejaba, pero Edward fue más rápido que yo y las tomó antes de que mis dedos tocaran el borde del recipiente. Lo miré frunciendo el ceño.

– Dame mis llaves Masen –

– Dadas las condiciones de tu estado actual, hemos decidido que no vas a conducir hoy – comentó alegremente

– ¿De qué rayos hablas? – estaba comenzando a molestarme.

– Bells – Ness se acercó a mí, al parecer su colección de playeras con caricaturas iba en aumento – No tienes muy buen aspecto hoy hermana, los tres creemos que sería mejor si Edward nos lleva al escuela, y por la tarde va por nosotras –

– Edward tiene que ir al taller, no puede depender de nuestro horario para trabajar. Vamos, no sean idiotas los tres, no pasará nada si conduzco –

Rodé los ojos cuando los vi acercarse para considerar sus opciones, como un estúpido equipo deportivo. Antes de que pudieran convencerme de no ir por mi cuenta a la universidad le arrebaté las llaves a un sorprendido Edward. Casi sentí la necesidad de agitarlas enfrente de su cara y hacer una pequeña danza de la victoria, no todos los días podía ser yo la que tomara desprevenido a Edward, y no al revés.

Lexy se acercó hasta tomar mi mano.

– Lista mamy –

– Por lo menos alguien de ésta familia aún confía en mí – volteé hacia atrás para mirarlos mal.

Ness bufó, algo molesta.

– Bien, bien, vámonos ya Bella gruñona –

Saqué el auto de la cochera mientras Edward hacia lo mismo con su motocicleta. Subí a Lex y la abroché, cuando me levante vi a Jake y Ness despedirse con un apasionado beso, recargados en el pequeño Toyota rojo de mi amigo. Bien, al parecer se está tomando muy enserio tu consejo de actuar como novios.

Edward me jaló un mechón de cabello, para llamar mi atención, mientras me rodeaba con su brazo libre la cintura.

– ¿Segura que estarás bien? Sabes que me gusta que dependas un poco de mi –

Le acaricié el cabello de la nuca.

– Estoy bien, en serio. Estoy intentando hacer que mi día funcione como cualquier otro – él sólo asintió – te veo más tarde –

– Lo esperaré con ansias –

Rodé los ojos, divertida por su dramatismo. Como toda respuesta Edward sonrió más y me beso, pero antes de que las cosas se calentaran más me soltó y trotó levemente hasta llegar a la moto. Lo despedí con la mano mientras Ness subía al coche.

Intenté conducir con más cuidado de lo normal, sólo para demostrarle a mi hermana que había sido una completa estupidez todo lo de hacía un rato. El que no hubiera dormido del todo bien, no significaba que caería noqueada de un segundo a otro.

Antes de lo que pensaba ya habíamos dejado a Lexy en el preescolar, e íbamos con muy buen tiempo para llegar a nuestras clases.

– Entonces... ¿hablaremos en algún momento del hecho de que Renée esté en la ciudad? – era muy extraño que Ness se refiriera a ella como mamá.

Suspiré.

– Se que estás molesta, pero no quería preocuparte. Quizás no sea nada –

Ness rió sin humor.

– Si claro, tus malditas ojeras son una prueba de que estas segura de tus palabras –

– De acuerdo, estoy algo preocupada Ness. Pero no tiene caso que ambas lo estemos –

– Sabes que detesto que me ocultes las cosas, aún si es para protegerme – suavizó su voz – Se que tal vez no me creas Bells, especialmente por las pesadillas de hace unos días. Pero empiezo a sentirme más fuerte, más segura de todo lo que hemos logrado; quiero decir, sé que por lo menos podría enfrentarme a Renée –

– Pero no tenemos porque hacerlo, y ese es el problema, eso es lo que me está destruyendo el cerebro. El juez Stephan me aseguró que no había mencionado que vendríamos a Seattle, nunca lo puso por escrito ni lo comentó con nadie ¿cómo sabe que estamos aquí? Se me eriza la piel sólo de pensarlo –

– Pues si se atraviesa en nuestro camino, antes de soltarle una buena bofetada, será lo primero que le preguntaré –

Incluso hablando de todo eso, tuve que reír por su comentario. Ness se rió también, dejándose llevar por mi buen cambio de humor. Llegamos al escuela y esta vez con bastante anticipación, lo que nos dio tiempo de pasar a la cafetería por una taza de café y rollos de canela glaseados.

Me despedí de Ness, entrando en mi salón.

. . . . . .

El Sr. Banner había quedado sumamente contengo con mi trabajo del logotipo de comida italiana e incluso había hablado conmigo después de clase, y me había escucho con mucha atención mientras le explicaba el porqué de mis constantes retrasos y salidas rápidas. Sorprendentemente me dijo que, si tenía la necesidad de salir por una urgencia familiar, podía hacerlo y no se vería reflejado en mis calificaciones.

Comenzaba a parecer que el día mejoraba en serio.

– ¿Notaste que tus ojeras fueron reemplazadas por una gran sonrisa? Empiezo a pensar que eres bipolar Bells –

Empuje juguetonamente a Ness del hombro, mientras le explicaba porque estaba tan contenta.

– ¿Crees que Jacob haya desarrollado una fuerte codependencia por mi? –

Reí fuerte por eso, íbamos llegando al enorme estacionamiento.

– ¿A qué diablos viene eso? –

– Tengo unas 25 llamadas pérdidas de Jake –

– ¿Porqué no contestaste? podría ser algo urgente – comenté distraídamente.

Algo a lo lejos captaba mi atención. O estoy imaginando cosas, o hay un sexy hombre cobrizo, recargado en una motocicleta.

– ¡Estaba en clase! No voy a cambiar mi vida sólo porque salga con él – sonaba muy divertida.

– ¿Qué no saliste al almuerzo? ¿O acaso tus maestros te obligan a seguir las clases una tras otras sin descanso? –

– Todas estas estúpidas llamadas son de hace unos 15 minutos – levanto la vista y frunció el ceño, aunque no parecía preocupada – ¿ese es Edward? –

– Lo ves, ese es un novio que vale la pena, uno que viene a recogerte... aun si tú vienes en tu propio auto –

Ambas reímos por mi estúpido chiste. De algún modo parecía que toda la preocupación se había ido de nuestras vidas, al salir de clases. Irónico.

– Será mejor que llame a Jake –

Comenzó a marcar su número, mientras avanzábamos para llegar a donde Edward estaba estacionado.

Edd llevaba lentes oscuros pero supe, por el modo en el que me brincó el corazón, que por fin me había encontrado con la mirada. Fruncí el ceño, cuando en lugar de sonreírme, se acercó casi corriendo hasta llegar a mi; todo el destilaba preocupación.

Antes de que pudiera decir o pensar cualquier cosa, una inconfundible voz retumbó en mi cabeza.

– Isabella... –

Escuché el teléfono de Ness estrellarse contra el piso, pero incluso el fuerte golpe de metal contra concreto quedó opacado por el gemido que soltó mi hermana. Giré en redondo, sólo para encontrarme cara a cara con mi madre.

. . . . . . . . . .

Fui vagamente consciente del brazo de Edward rodeándome protectoramente la cintura, pero en esta ocasión sólo pude reaccionar al sentir los húmedos dedos de Ness cerrándose en torno a mi mano.

– ¿Renesmee? Estás tan diferen... –

– ¿Qué haces aquí Renée? – la voz de Ness logró traerme del todo al presente.

– Yo... –

– Sabes que no puedes acercarte a nosotras, el sólo hecho de que estés en la misma ciudad, se considera desacato en una corte –

– Yo tenía que... –

– ¿Tenías qué, Renée? – mi propia voz me sonó extraña.

Dio un paso titubeante al frente.

– Quería saber –

– ¡¿Saber qué?! – la voz de Ness era como una navaja afilada, nunca había escuchado ese tono en su voz.

– Niñas, yo no –

Me solté del brazo de Edward y de la mano de Ness.

– No te atrevas, no te atrevas a venir aquí después de todo lo que pasamos, y fingir que sólo fueron unas lindas vacaciones de tus hijas. Incluso si un juez no lo hubiera mandado, no tienes derecho a acercarte a nosotras –

No debería dolerme, yo sabía cómo reaccionaba mi madre a los reclamos e insinuaciones; pero ver la furia en sus ojos me dolió a pesar de todo.

– Isabella, son mis hijas. No importa lo que una corte diga, siempre tendré el derecho de verlas –

– ¿Tus hijas? – tuve que reír sin humor – ¿Dónde estabas cuando Ness te necesito? ¿Por qué no fuiste nuestra madre cuando te pedímos vivir con papá? ¿Dónde estaba tu instinto materno cuando Ness estuvo a punto de perder a Lexy, o durante toda la noche que paso en labor de parto? Dónde.. ¿Dónde estabas cuando papá murió, cuando no teníamos a nadie en el mundo? –

Ni siquiera fui consciente de que comenzábamos a llamar la atención de los demás alumnos, ni de que Jake había aparecido en la escuela con un oficial local. Tampoco fui consciente de que se me humedecían los ojos, hasta que comencé a ver el rostro de mi madre borroso. Me limpié de un manotazo las lagrimas que aún no derramaba, regañándome mentalmente por ser tan débil.

– Una verdadera madre habría creído en sus hijas, una buena madre nos habría protegido de todo y de todos. Una verdadera madre habría estado siempre de nuestro lado y, de haber cometido un error, entendería que sus hijas están mejor sin ella –

Los ojos de Renée eran como los de un animalillo deslumbrado por faros, era como si me viera por primera vez, desde que era una niña. Ness se acercó y me tomo de la mano.

– Yo no tengo que reencontrarme con mi madre, Renée. He sabido quien es mi madre desde que tenía 10 años, y como una buena madre siempre ha cuidado de mí – Ness me apretó los dedos, pero no despego sus ojos de Renée – ¿La vez ahora? Bella siempre, SIEMPRE ha sido mi madre –

Jacob le dijo algo al oficial en voz baja, lo siguiente que supe fue que el agente tomaba firmemente a mi madre del brazo mientras la acercaba a lo que supuse, sería su auto. Él le dijo algo y ella se marcho, fue hasta ese momento que me di cuenta que no sabíamos cómo nos había encontrado o qué quería.

Noté de nuevo los dedos de Ness apretando mi mano, y apenas fui consciente de que me decía algo. Cuando por fin pude reaccionar sólo distinguí "Jake cuidará de mi".

Un segundo después entendí que me decía que me fuera un rato, que me alejara de toda esa situación que, extrañamente me había afectado más que a ella. Quería vomitar, gritar, dejarme caer en un pozo e ir tras mi madre y saber qué diablos había sido todo eso; El verla me había recordado todo lo que pasamos, todo lo que implico esa bendita noche y después, todo lo que habíamos tenido que sacrificar por su culpa. Lo único que pude hacer fue dejar caer mi mochila y salir corriendo.

&&&&& Edward POV &&&&&

Todo había sido jodidamente raro, extrañamente callado y violento a la vez.

Cando Jake me llamó no entendía que demonios estaba pasando, o lo que pasaría después; pero sólo necesite que dijera las palabras exactas para que nada más tuviera sentido.

"Bella, necesitas encontrar a Bella ahora"

Eso fue todo, ni porqués ni contextos de por medio. Si Bella estaba en problemas todo mi cuerpo siguió la instrucción de Jake como si mi vida dependiera de ello. Y cuando por fin estuvimos en el estacionamiento, cuando apareció la madre de Bella y Ness, todo fue más claro y más confuso a la vez.

Tuve que correr como un maldito loco para poder alcanzar a Bella, y sólo lo logre cuando ella se detuvo junto a un árbol y se dejo caer, recargándose en el tronco. Estábamos a las orillas del Parque Kerry, donde los turistas se veían como personas pequeñas a lo lejos.

– Bella... – no sabía que decirle, tenía muchas preguntas y no tenía la más mínima idea de por dónde empezar.

Bella recargo su espalda sobre el áspero y enorme tronco del árbol. No me hizo caso cuando la llame, así que me senté junto a ella mientras intentaba ordenar mis ideas y saber de una vez por todas que decirle. Sabía que la relación entre ella y su madre no había sido buena, pero todo lo que había pasado en ese estacionamiento apuntaba a algo mucho más grave.

– Un día me preguntaste por el padre de Lexy... – su voz era apenas un susurro, pero aún en ese tono podía distinguir la tristeza de sus palabras.

– Te pregunte si las pesadillas de Ness tenían que ver con el padre de Lexy – intente que mi voz no sonara muy baja.

Bella no me veía en absoluto, su mirada permanecía anclada en un punto lejano frente a ella. Sus ojos del color del chocolate se veían casi negros, como si estuvieran nublados por los recuerdos de un pasado que me parecía muy, muy oscuro.

– Cuando... cuando mi madre se caso de nuevo todo cambio. Ella dedicaba la mayor parte de su tiempo a su matrimonio, mientras Ness y yo tratábamos de adaptarnos a que alguien más estuviera con nosotras –

Se quedo callada por un momento.

– Ness era dos años más pequeña que yo, y era mucho más inocente e ingenua. No le gustaba la idea de una nueva figura paterna, pero nunca se lo dijo a mamá porque prefería verla feliz... igual que yo –

Cerró los ojos con fuerza mientras tomaba una gran bocanada de aire. La expresión de Bella reflejaba enojo, desesperación y una inmensa tristeza.

– La primera vez ocurrió cuando Ness tenía sólo doce. Esa noche estaba lloviendo... prácticamente nunca llueve en Arizona pero esa noche llovía de modo constante y ruidoso. Él entro a su habitación, sabiendo que nadie lo escucharía... Ella... ella dice que no recuerda mucho de lo que pasó... Ness estaba medio adormilada cuando.. el empezó... después sólo sintió el dolor. Yo... le había enseñado que, cuando tuviera miedo o sintiera dolor cerrara los ojos fuerte y se imaginara en otro lugar... en.. en un lugar feliz y lejos de la tristeza, y eso hizo... Se repitió a sí misma una y otra, y otra vez que aquello no era real... que ella estaba en otro lugar, en alguna parte lejos de él... Ness lloro y pensó tanto en algo que la alejara de lo que pasaba, hasta que se quedo dormida... cuando logro despertarse todo estaba como siempre –

Ella volteó a verme, con los ojos impregnados en furia.

– No había sangre en su ropa, ni en la cama... no había sangre en su cuerpo, pero el dolor no se iba.. así que ella sabía que todo había sido real, que nada era un sueño... – quería abrazarla y alejar el dolor de ella, pero no me moví – Él la limpio Edward... borro todas las evidencias para que nadie supiera lo que le había hecho a mi hermanita... –

Posó su mirada de nuevo hacia el frente.

– Mientras los días pasaban yo notaba que Ness era diferente... ya no sonreía.. Casi no hablaba... Cuando él estaba cerca parecía asustada... –

– Bella... – apretó sus manos en puños hasta que los nudillos se le pusieron completamente blancos.

– Debí preguntarle que le ocurría... pero pensaba que sólo era una etapa, algo por lo que todos pasamos... Dios, pensé que era un estúpido berrinche infantil.

Una noche, mientras intentaba dormir escuche un ruido, parecía el andar silencioso de alguien.. después escuche pequeños sollozos... pero... me sentía tan estúpidamente cansada que me recosté de nuevo... –

Tome una de sus manos con cuidado; el puño en el que estaba transformada fue suavizándose hasta que entrelazo sus dedos con los míos.

Bella soltó un sollozo profundo y atormentado, sus ojos estaban llenos de lágrimas que parecía no querer derramar y su cara demostraba un sentimiento que parecía no querer borrar de su mente: culpa.

– Edward... debí levantarme. Soy su hermana mayor debí... Tendría que haber sabido que ella me necesitaba... que estaba en peligro... debí haberme dado cuenta que él... que ese monstruo.. abusaba de mi Ness noche tras noche –

De nuevo no dije nada. No sabía que decir, jamás me había sentido tan estúpido.

– Días después, mientras me preparaba para dormir Ness entró a mi cuarto... me dijo que no quería estar sola.. que por favor la dejara dormir conmigo... Yo aún no entendía porque me lo pedía pero le dije que estaba bien. Ella me dijo que buscaría su almohada y volvería... espere un poco pero Ness no regreso.. así que fui a su cuarto a buscarla... –

Bella cerró los ojos con fuerza de nuevo, respiro entrecortadamente, como si se estuviera ahogando y el aire no le llegara a los pulmones.

– Escuche a Nessy llorar... abrí un poco la puerta, sólo lo suficiente para poder ver qué pasaba... Él... la tenía sobre la cama, aferrada de las muñecas con una mano.. con la otra cubría su boca... para que no pudiera gritar. Ness forcejeaba, pero él la sostenía muy fuerte... Estaba desnudo de la cintura para abajo.. igual que ella... –

Une pequeña sonrisa completamente falta de alegría apareció en el rostro de Bella.

– ¿Te dije que Ness estaba en el equipo de beisbol del pueblo? – negué a su pregunta, aun sin entender a donde quería llegar – Ella dejaba su bate junto a la puerta de su recamara... Cuando vi lo que pasaba lo tome.. y no lo solté –

– ¿Bella tú...? –

– Camine lo más rápido que pude sin hacer ruido. Recuerdo cada golpe como si todo pasara de nuevo... Primero a su costado, golpeé tan fuerte que perdió el equilibrio y cayó de la cama. El segundo en su brazo.. el bastardo grito tan fuerte que estaba segura de haberle roto algo. Un golpe más en su rostro, uno de sus dientes salió volando... Lo golpeé una y otra vez mientras él me rogaba que por favor me detuviera –

– Pero no lo hiciste – susurré, aun sin poder creer que la frágil chica delante de mi hubiera molido a golpes a un hombre que probablemente le triplicaría la edad en aquel entonces.

– Mientras lo golpeaba escuchaba a Nessy llorar y gritar... pero ella asegura que estaba muda por la sorpresa y el miedo... que era yo quien gritaba y lloraba mientras me llenaba las manos de sangre, aun sin soltar el bate –

Su rostro se sereno un poco, supuse que lo peor había pasado.

– Mi madre llego mientras lo golpeaba – Bella soltó una pequeña risa amarga – Imagina lo que ella vio: Su hija menor, completamente vestida y quieta junto a la cama y a su hija mayor golpeando sin control a su amado esposo con un bate ensangrentado... Creo que Ness recobro un poco del valor que ese monstruo le había robado.. mi hermana le dijo a nuestra madre lo que había pasado... lo que él le había hecho todo ese tiempo –

Bella me vio de nuevo.

– Ella no le creyó... nuestra propia madre Edward.. Renée le grito mentirosa a mi Ness, después me arrebato el bate y se arrodillo junto a su esposo para consolarlo y ayudarlo. No podía entender cómo no nos creía, cómo podía ser tan estúpida –

– ¿Qué hiciste? –

– Tome a Ness de la mano y nos encerré en mi habitación. Busqué como una loca el móvil que mi padre nos había comprado y lo llamé, ni siquiera sé cómo pudo entender algo de lo que dije, no paraba de llorar y gritar mientras aferraba a Ness. Mi padre contacto al departamento de policía de Arizona y pidió que un agente arrestara al esposo de mi madre, y que permaneciera en casa hasta que el llegara. El vuelo duró 3 largas horas.. –

No dije nada mientras sentía como la respiración de Bella se calmaba.

Phil, su nombre es Phil Dwyer. Un agresor sexual normalmente alcanza una pena de 50 años, pero Ness te lo dije una vez, estar del lado de la ley tiene sus ventajas –

– Tu padre era policía –

– Un agente muy condecorado, con muchos amigos en distintos estados, incluyendo a varios jueces. Le dieron cadena perpetua por lo que hizo, Ness, ella no había sido la primera –

– ¿Y tu madre? –

Suspiró

– El juez dictaminó una orden de restricción para ella, no puede estar en la misma ciudad que nosotras y, de ser así debe presentarse ante un juez y argumentar cuáles son sus motivos –

– Bella yo –

Sorbió un poco por la nariz e intento sonreírme, la felicidad no alcanzaba a llegar a sus ojos.

– No tienes que decir nada. Sólo necesitaba, ya sabes, decírselo a alguien, poder desahogarme. Estaremos bien –

Acaricié su mejilla con mis nudillos hasta que se relajo un poco.

– Quiero que sepas algo – Bella se tensó un poco. Le sonreí a medias para tranquilizarla – Quiero que entiendas cielo, que todo lo que paso no fue tu culpa ¿comprendes? eras una niña igual que Ness y no había forma de que supieras lo que estaba pasando; quiero decir ¿conoces a tu hermana? Si algo de todo aquello hubiera sido tu culpa, ella te seguiría pateando el trasero por eso –

Soltó una pequeña risita, me alegró que mis palabras pudieras hacerla reír un poco.

– Y creo que eres la persona más maravillosa y valiente que he conocido Bells, y yo jamás, jamás dejaré que alguien vuelva a lastimarte a ti, a Ness o a Lexy ¿entiendes eso cielo? –

– Gracias Edward –

Esta vez no hubo besos, sólo un fuerte y prolongado abrazo; permanecimos así, recargados en el árbol y entrelazados por mucho tiempo, hasta que comenzamos a distinguir el atardecer. Ahora entendía todo, entendía porque todos los amigos de Bella se concentraban tanto en cuidar de ellas; comprendí porque Ness no podía hablar serenamente del padre de Lexy y, porque Jake se volvió algo loco cuando me mude con ellas.

Pero sobre todo, en ese momento entendí lo fuerte que podía llegar a ser Bella... Entendí que quería estar con ella siempre.


Por sus HERMOSAS palabras, sus bellos reviews, alertas y favoritos... ¡GRACIAS, GRACIAS Y MUCHISISÍSIMAS GRACIAS! Son lo máximo, las amo, las adoro y ¡SOY SU FAN!

¡Nos leemos pronto!

¡Besos de vampiro... de lobito y abrazos de Emmett para todos!

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..dayaaBlack...

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