De rey León, a Gatito salvaje
P.D. Así: &&&&& es como cambiare los POV durante los capítulos. Ya saben que los personajes son de la creadora de una de las mejores sagas: Stephanie Meyer. La historia es completamente mía.
Summary: Un buen día, Edward Cullen decide escapar de lavida de lujos que ha llevado; nunca imaginó que buscando su destino encontraría el verdadero amor...
– ¿Dónde vives?, te llevo –ofrecí
– Por ahora... en ninguna parte –susurro...
–... entonces vendrás conmigo –
Capitulo 17: Obra Swan
Bella POV
Alguna vez escuche a alguien decir "después de la tormenta, llega la calma", creo que tenía mucha razón. Después de lo que había pasado en el estacionamiento de la universidad, Edward y yo nos habíamos quedado en el parque Kerry mucho después de que atardeció. A pesar de que aún me negaba a derramar lagrimas por lo que había pasado, fue muy reconfortante poder hablar con Edward y decirle la verdad; más aún, fue endemoniadamente tranquilizador que no me viera con lástima, o como una muñeca de porcelana a punto de romperse.
Él me había escuchado en todo momento, sorprendido e impactado de lo que paso y de cómo había actuado en aquel entonces, incluso creo que me había visto como a alguien distinta, alguien fuerte y valiente.. Justo como me había visto mi padre hacía ya muchos años.
Cuando al fin llegamos a casa creí que Ness y Lexy estarían dormidas, pero en su lugar encontramos la entrada de casa llena de autos. Estaba el Toyota rojo de Jake, el Taurus azul de Jasper e incluso el Camaro plateado de Emmett.
Edward y yo entramos a la cochera aún montados en su motocicleta, y usamos la puerta del cuarto de lavar, para entrar a casa. No había dado más de dos pasos adentro, cuando Alice se me colgó del cuello en un enorme abrazo
– Bella, ¿Cómo estás pequeña? –
Le devolví el abrazo, agradecida de que fuera tan buena amiga.
– Estoy bien Al, necesito ver a Ness –
– Sorprendentemente está bien, sólo algo nerviosa pero en general parece tranquila. Creo que sólo estaba algo preocupada por ti –
Todos estaban en la sala y el comedor, excepto Lexy que supuse estaría dormida. Toda la casa tenía un delicioso aroma a chocolate caliente. Alice no mentía, Ness estaba en uno de los grandes sillones, recargada sobre el pecho de Jake, que la rodeaba distraídamente con un brazo.
La cara de Ness se relajo por completo en cuanto me vio, se levantó despacio para no derramar el burbujeante chocolate, y al igual que Alice se acercó a abrazarme.
– ¿Estamos bien? –
Como toda respuesta Ness me apretó más fuerte. Todos estaban sumamente callados, como esperando a que una de las dos se desmoronara, incluso a mí me parecía algo extraño que no estuviéramos algo histéricas... Algo digamos, parecido a lo que pasó en el estacionamiento.
– Esto es un cierre Bells, eso fue todo – la solté, para verla a la cara y entender qué demonios trataba de decirme – La vi a los ojos y no tuve miedo, no sentí culpa y creo que ya no puedo sentir enojo –
– ¿Estás diciendo que la perdonas? –
Ness sonrió sin humor.
– No creo que alguna vez pueda perdonarla, por no ser lo que necesitaba, lo que necesitábamos las dos. Pero ya no la odio, ya no quiero odiarla Bells. No podemos perder más años huyendo de eso –
– Un cierre entonces – sólo asintió.
Le di un pequeño abrazo de nuevo. Cuando nos soltamos, todos nos estaban viendo con cara de preocupación. Sonreí por eso, era bueno tener una buena familia. Sentí la mano de Edward en mi espalda baja.
– ¿Alguien trajo malvaviscos para ese chocolate caliente? –
Emmett sonrió ampliamente, mientras levantaba una enorme bolsa de malvaviscos pequeños. Qué bien me conoce.
Pensé que ya todos sabrían a detalle lo que había pasado en la Universidad, pero Ness prefirió que yo y Edward llegáramos a casa, para dar una explicación sumamente exacta.
– Resultó que yo tenía razón Bells, tu madre contrato a un investigador que, si bien no pudo obtener su dirección, si pudo decir a qué escuela asisten ambas – era Jake.
– ¿Qué pasó cuando me fui? –
En este momento me sentía algo idiota y culpable de haberme marchado y dejado a Ness y Jake solos con toda la situación, pero la realidad era que me encontraba muy fuera de mí y no podía continuar en ese lugar.
– El oficial al que lleve traslado a Reneé a la comisaría, yo y Ness los seguimos en el Toyota. Tu madre tuvo que ser interrogada por el juez con el que he hablado y que está al tanto de su caso. Ahí explico lo del investigador pero no quiso decir por qué las estaba buscando. –
– Acepto pagar una buena cantidad de dinero y no volver a molestarnos, para que no la metieran algún tiempo en prisión. Creo que todo lo que Bella le dijo, la hizo entender que no queremos volver a saber de ella –
– Por su bien, espero que de verdad lo haya entendido – Alice parecía más molesta que nunca.
– Creo que eso es todo, podemos dejar de preocuparnos por ella – sentí la mano de Edward masajearme suavemente el cuello.
– Nosotros venimos para saber cómo estaban y pasar un rato con ustedes, pero quizás sería bueno que nos fuéramos pronto – Jasper siempre parecía la voz de la sabiduría.
Comencé a levantarme, pero Emmett se me acercó negando.
– Tú quédate a disfrutar ese chocolate repleto de malvaviscos, todos sabemos dónde está la puerta. – se inclino para besarme en la mejilla, y me susurro – Estoy orgulloso de ti muñeca –
Le sonreí levemente, abrazándolo con la mano que no sostenía la taza.
– ¿Sería demasiado molesto, si me quedara de nuevo esta noche? – Jake se sonrojó un poco al preguntarlo.
Antes de que pudiera decir algo, Ness se le acerco y lo besó en la mejilla.
– No tienes que preguntarlo, tonto –
Subí los pies al sofá, con cuidado de no tirarme encima el chocolate; Edward se sentó junto a mí y me paso distraídamente el brazo por encima de los hombros.
– Ahora que estamos algo más tranquilos, tengo que preguntarte algo –
Lo miré frunciendo el ceño, no sabía de qué diablos estaba hablando. Jake intento ocultar su risa con una muy falsa tos.
– ¿Y ahora qué demonios pasa? –
– Anda viejo, sólo díselo... Explotará de todos modos –
Esta vez fue Ness quien intento ocultar su risa con una tos, ¿pero qué diablos les pasa?
– Bien, creo que hay una chica en la universidad a la que detestas… Creo que su nombre es ¿Lauren? –
Arrugué la nariz en cuanto pronunció su nombre.
– Es una de esas chicas, ya sabes, con mucho dinero y muy poca educación. Constantemente intenta joderme la vida con comentarios molestos y esas estupideces. Intento evitarla pero tenemos algunas clases juntas, ya sabes cómo es eso ¿por qué lo preguntas? –
Se rascó la nariz con el pulgar, parecía algo nervioso y también divertido.
– Bueno, espero que no enloquezcas conmigo. Pero cuando fui a buscarte y las esperaba en el estacionamiento, se me acercó y... Bien no estoy muy seguro, pero creo que coqueteaba conmigo –
No dije nada, pero Ness que estaba sentada sobre la alfombra, bufó sonoramente.
– Claro que coqueteaba contigo. Eres de buen ver, y Lauren es lo bastante zorra como para coquetear con cualquier hombre de buen ver –
Sé que no tenía por qué molestarme con Edward, conocía bastante bien a Lauren como para saber que, sin importar que él fuera indiferente con ella, Lauren insistiría y coquetearía con el simplemente porque es Lauren. Claro que eso no evito que me hirviera un poco la sangre al saber que esa linda mujer, nótese el sarcasmo, coqueteaba con Edward.
– Huhmm ¿Qué fue lo que paso? –
Edward aún parecía algo nervioso. Jake, que estaba sentado en la alfombra junto a Ness, parecía a punto de soltar una enorme carcajada.
– Sólo se me acercó y me preguntó si ocupaba ayuda – rodé los ojos y asentí para que siguiera hablando – Le dije que buscaba a Bella Swan y... –
– ¡Por Dios santo! Vamos, solo dímelo. No me voy a molestar contigo porque te coqueteara, no seas tonto – le sonreí para animarlo a terminar de hablar.
Antes de que Edward pudiera decir algo, Jake le robó la palabra.
– Pues Lauren se rió cuando Edward le dijo que te buscaba y dijo algo como "¿por qué alguien como tu buscaría a alguien como Swan?" y Edward, siendo tan jodido caballero como es respondió algo como "Sólo tengo que encontrarla, gracias" –
– ¿Cómo rayos sabes todo eso, si llegaste después de que nosotras encontráramos a Edward? – pregunté.
– Edward me lo dijo – parecía muy orgulloso de sí mismo.
De nuevo fruncí el ceño.
– ¿Pero como sabes que era Lauren? –
Esta vez ni Ness ni Jake sonreían. Jake sólo parecía algo incómodo y Ness se notaba molesta.
– Quiero saber qué demonios paso –
Edward de nuevo se rascó la nariz.
– Sólo dijo algo como "cuando te canses de tan poca cosa, puedes buscarme. Me llamo Lauren" y, se fue –
No, definitivamente no estaba molesta con Edward. Pero toda mi furia tenía un punto muy específico de canalización. ¿Con qué muy poca cosa he? Volteé a ver a Ness, y sonreí de forma perversa, a ella parecieron brillarle los ojos.
– ¿Hace cuanto que no hacemos una buena obra Swan, hermana? –
– Oh Dios... No una obra Swan, por favor no empiecen con eso – Jake se restregó las manos sobre la cara.
Edward se veía sumamente confundido, se alejó un poco para verme mejor el rostro.
– ¿De qué estás hablando cielo? –
– ¿No tengo que recordarles que no estamos en Forks verdad? ¿Y que en Seattle no tienen inmunidad para ir a la cárcel? –
Ness y yo rodamos los ojos al mismo tiempo.
– Vamos, una travesura no le hace mal a nadie... especialmente a alguien como Lauren. Ni siquiera a ti te cae bien –
– En serio ¿de qué carajos estamos hablando? –
– Las pequeñas Swan se hicieron algo famosas en Forks, digamos que algunas travesuras se salieron de control, al grado de que al pobre jefe de policía lo molestaban los demás oficiales, preguntando cuando sería la siguiente "obra Swan" –
– ¿Es cierto? – Edward parecía no poder creer que mi hermana y yo tuviéramos, algo así como un pequeño historial de mal comportamiento.
– ¿Te imaginas lo que es, ser una adolescente embarazada, en un pueblo donde todo el mundo se conoce? No podíamos quedarnos de brazos cruzados, al ver que hablaban de mí, como si fuera una estúpida a la que se le olvidó usar un condón. Créeme Edward, Bella ha sabido cuidar de mi, por los medios que creyéramos necesarios –
– Suena como algo que me encantaría escuchar – Edward parecía muy divertido.
Jake soltó una gran carcajada.
– ¡Hermano! Debías verlo para creerlo. Imagínate la cara de las viejas y chismosas pueblerinas, al encontrar su patio lleno de estiércol y un enorme letrero que decía "el estiércol es para la gente que habla mierda" – rió de nuevo – Nunca voy a poder olvidar la cara de esas mujeres, y la expresión de Charlie, intentando no reír y actuar como un policía molesto –
– Por mucho que me encante la idea, de que no te dejes pisotear por nadie, tampoco quiero que acabes en la cárcel Bella – de nuevo rodé los ojos.
– No soy idiota, pero no voy a dejar que Lauren dijera que soy muy poca cosa para ti. Siempre esta molestándome y, normalmente sólo la ignoro. Pues bien, esta vez no voy a quedarme callada y hacerme a un lado – volteé a ver a Ness – ¿estás conmigo? –
– Siempre – me guiñó un ojo – ¿Cuál sería una buena venganza para Lauren? Tiene que ser algo público, si nadie se da cuenta, será como no haberle hecho nada –
– Cierto –
Nos quedamos calladas, pensando en qué sería lo bastante vergonzoso pero no ilegal, como para poner de una vez por todas a Lauren en su lugar.
– ¿Público? ¿Qué tan público? – Edward se había puesto un poco blanco.
Fruncí de nuevo el ceño ¿por qué le preocupaba que hiciéramos algo público? No es como si no estuviéramos saliendo juntos ¿cierto? Quiero decir, tuvimos una cita juntos y me preguntó si quería ser su novia. Ness y Jake parecieron notar mi cambio de humor, porque comenzaron a levantarse un poco serios.
– Creo que nos iremos a dormir, mañana podemos terminar de planear, lo que sea que haremos Bells... descansen –
Deje mi taza ya vacía sobre la mesita junto al sillón en el que estábamos sentados. Edward no parecía consiente de la incomodidad de mi hermana y Jake, y tampoco parecía notar que lo miraba algo desanimada.
– ¿Hay algún problema en que nos vean en público? –
No era mi intención sonar tan directa, pero no entendía la reacción de Edward. Esta vez fue él quien frunció el ceño, y poco a poco su expresión me demostró que entendía por fin, porque los chicos se habían marchado.
– Cielo, claro que no. Sólo no estoy muy cómodo con las grandes multitudes – lo miré sin ninguna expresión, pero sentí una pequeña opresión en el pecho. Edward se puso un poco pálido de nuevo. – Bella, cielo ¿no pensarás que me avergüenzo de ti o una mierda parecida? – intenté parecer indiferente. Edward atrapó mi rostro con sus manos – Jamás, nunca quiero que pienses eso. Estoy contigo, y estoy jodidamente orgulloso de salir contigo, lo juro –
Sus palabras me relajaron, en sus ojos no había un solo indicio de que estuviera mintiendo.
– Entonces ¿en serio te molestan las multitudes? –
– La verdad es que si, no me agrada estar en algún lugar en el que tenga que ser el centro de atención. Pero si vengarte de esa chica, es por alguna extraña razón, algo importante para ti, lo haré –
Recargué mi espalda en su pecho y dejé que me abrazara.
– Ya pensaré en algo, que nos haga feliz a ambos ¿de acuerdo? –
Me besó el cabello.
– Es un trato –
Después de un rato nos levantamos y subimos las escaleras para dormir.
Me despedí de Edward con un pequeño beso y un abrazo y entré a mi habitación. Apenas había terminado de cambiarme cuando escuche que tocaban levemente la puerta.
Del otro lado estaba Ness, llevaba una enorme camiseta a modo de bata para dormir.
– ¿Qué sucede, Lexy está bien? –
– Dormida como un tronco, vamos no seas alarmista. Creo que ya tengo el plan perfecto, y no te preocupes, será lo normalmente público para no incomodar a Edward –
– Habla hermana –
– Bien, ¿no notaste algo extraño en la cochera? – me le quedé viendo, sin entender a qué demonios se refería – Quizás que faltara, no sé, tu auto –
Estoy muy segura que me puse pálida como un fantasma, cuando termino de hablar ¡Cómo demonios no me di cuenta que mi coche no estaba en casa!
– Por favor, dime que no fui víctima de los altos índices de inseguridad –
– ¡Claro que no tonta! Jake y yo lo dejamos seguro, al cuidado de uno de los guardias de la Universidad, el buen hombre nos aseguro por su honor y, por unos 50 dólares que Jake le dio, que tu auto estará sano y salvo esta noche –
Solté un pequeño suspiro de alivio. Ness siguió hablando.
– Como no tendremos como ir a la escuela, ya hice arreglos con Jake. El nos llevará a Lexy y a mí, eso quiere decir que Edward puede llevarte en su moto. Tú trabajo mi querida hermana, es escoger algo jodidamente genial que ponerte mañana... Digamos que vas a vestirte para ir al bar, pero sin tacones –
– ¿Cómo sabemos que Lauren estará ahí, para verlo todo? – comenzaba a gustarme este plan.
– Bella, por favor no insultes mi lado delictivo, recuerda recogerte el cabello antes de ponerte el bendito casco, o tu cabeza parecerá un nido de pájaros –
Después de pasar toda mi vida junto a Ness, había aprendido a no presionar ni querer saber cómo es que logra hacer ciertas cosas. No tenía idea de cómo estaba tan segura de que Lauren nos vería llegar juntos a mí y a Edward a la Universidad, pero estaba segura de que esta sería una anécdota digna de contarse.
Ness levanto su puño y lo choco con el mío, antes de darse la vuelta y caminar a paso tranquilo, hacia su habitación. Me recosté en mi cama, cuando mis ojos se adaptaron a la oscuridad, me quede viendo un punto fijo en el techo.
Un cierre, es lo que Ness había dicho. Esperaba de todo corazón que mi mente se convenciera pronto de que tenía que dejar de dar un brinco cada que sintiera que Reneé nos había encontrado; sabía por el modo en que mi hermana me lo dijo, que no estaba mintiendo, que en serio estaba cansada de escondernos o tener miedo de toda esta jodida situación. Pero tampoco era estúpida, sabía que ella estaba pensando lo mismo que yo, que sería una pequeña batalla interna hasta lograr convencer a nuestras necias cabezas, que por fin nos habíamos desecho de nuestra madre.
No sé en qué momento me había quedado dormida, pero a diferencia del día anterior, no me había levantado por culpa de las pesadillas. De hecho ni siquiera recordaba haber soñado algo en particular.
Pensé en lo que me había dicho Ness, sobre ponerme algo genial para que Lauren me viera al llegar. Pero me dije a mi misma que parte de ponerla en su lugar, tendría mucho que ver con seguir siendo yo frente a ella.
Busque un pantalón de mezclilla color negro, y una blusa roja de tirantes gruesos y un escote más pronunciado que de costumbre. Me había puesto debajo de la blusa, un lindísimo bralettle negro que Alice me había regalado. La prenda tenía dos tiras que iban desde el pequeño hueco entre mis pechos y se unían a cada lado de los tirantes regulares del sujetador.
Ya me había puesto la prenda en varias ocasiones, por lo que no me pareció de mucha importancia usarla específicamente hoy. Me puse mis converse negros y, como todos los días me maquille sólo un poco y deje mi cabello suelto para que terminara de secarse.
Tome mi portátil y la hundí en mi mochila. Mi mano se quedo a escasos centímetros de la puerta, Edward había sido más rápido que yo, como siempre.
Le sonreí como saludo pero, descubrí que no me veía precisamente a los ojos. Intenté parecer enfadada.
– Por si no lo has notado, tengo los ojos acá arriba, muñeco – estaba tratando con todas mis fuerzas, no reírme.
Edward levantó la vista cuando termine de hablar. Estaba sonriendo, pero un leve rubor le cubría las mejillas.
– Deberías ponerte eso más a menudo, aunque debo ser honesto contigo, no te vería a los ojos –
Solté una pequeña risita por su comentario y me puse de puntitas para darle un ligero beso en los labios.
Edward soltó un suspiro cuando me alejé de él.
– En serio, estas matándome mujer –
Solo pude volver a sonreír. Me puse sería de nuevo, era momento de llevar a cabo la obran Swan.
– Tengo que pedirte un favor hoy –
– Qué pasa nena –
– Ayer, después de lo de mi madre, olvidé por completo que nos fuimos al Parque Kerry en tu moto y mi auto se quedo en la Universidad. Creo que Ness y Lexy se irán con Jake pero... –
Antes de que terminara, se me acercó y me abrazo por la cintura. Mis brazos se enredaron en torno a los suyos, como por arte de magia.
– ¿Estás diciéndome, que harás mi sueño realidad y dependerás de mi hoy? –
Solté una tonta risita cuando comenzó a besarme repetidas veces en la mejilla.
– Sólo para poder llegar a tiempo al escuela, por la tarde podré regresar en mi auto ¿podrías llevarme? –
– ¡Demonios, claro que sí! – bajo su cabeza, hasta que sus labios me rozaron la oreja. Tuve que cerrar los ojos, para evitar devorarlo a besos – No creas que no se que planean algo, pero soy un hombre genial así que fingiré que no pasa nada –
Tuve que morderme el labio para no reír o gemir de placer, definitivamente el lóbulo de la oreja es un muy buen lugar para morder.
– Oigan ustedes dos, intenten controlarse. Parecen dos adolescentes hormonales ¡ni siquiera son las 9 de la mañana! – Jake estaba sentado en la sala de juegos, con una taza de café en las manos.
Edward se inclino para darme un sonoro beso en los labios, antes de acercarse a las escaleras. Me guiño un ojo y se giró a ver a Jake.
– Porque estoy seguro que lo que escuché anoche, era una guerra de almohadas entre tú y Ness –
Jake se puso pálido y le enseño el dedo medio a Edward, mientras este bajaba riendo como un loco. Jake se giro para verme, y tuvo la decencia de sonrojarse.
– ¿Guerra de almohadas? –
– Seré honesto contigo cielo – levanté una ceja y Jake sonrió con malicia – Tu hermana abuso de mi anoche –
– ¡Huhgm eres asqueroso! – me tapé los oídos y baje corriendo las escaleras.
Todavía escuchaba sus carcajadas, desde la cocina. Ness ya estaba lista, estaba poniéndole la mochila a Lexy. Otra vez iban a la par en ropa: ambas llevaban puesta una playera de las tortugas ninja, un pantalón de mezclilla deslavado y converse negros. Cuando se giró y me vio levantó los pulgares en probación.
– No te olvides de tu chaqueta, o te dará frío durante el camino – me señaló uno de los sillones, donde encontré mi chaqueta de piel negra. Ness volvió a levantar los pulgares, sonriendo. – Ahora escúchame bien Bells, cuando lleguen al estacionamiento te llamaré al móvil. Cuando lo haga te daré mi ubicación y tienes que ir a donde te digo; dejaremos que Lauren se le acerque a Edd, y entonces tu regresaras y, bueno, lo besas o algo así. Tienes que lucirte ¿sí? Nada de vergüenzas por montar una escenita en la Universidad –
– Haré lo que pueda, esta vez no dejaré ganar a Lauren –
Ella sonrió con malicia.
– Bien mujeres, es hora de partir. ¿Lista cielo? – Jake se agachó para levantar a Lexy.
– ¡Lista! – Lexy hizo de nuevo ese molesto sonido que Edward le había enseñado. – Adiós mamy Bella –
Me acerqué para besarla en la mejilla.
– Ten un lindo día preciosa – ella sólo asintió sonriendo.
Ness se me acercó y me abrazo.
– No olvides recogerte el cabello –
– No lo haré –
– ¿Estas lista nena? – Edward iba entrando, con los cascos en las manos.
De verdad esperaba que Lauren nos viera, porque Edward estaba endemoniadamente sexy aquella mañana. Llevaba unos pantalones de mezclilla azul claro, que tenían una ligera rasgadura en una de las rodillas, y una playera negra de manga larga y cuello V, que se había arremangado hasta los codos y claro, las botas estilo militar que Alice le había dado.
– De verdad debo estar jodidamente bueno, para que me veas así –
Rodé los ojos con dramatismo.
– Arruinaste el momento – sólo se rió por mi comentario.
Ambos salimos, me giré para cerrar la casa con llave y Edward me quito la mochila del hombro. Me acerqué a él y lo vi contemplar la motocicleta con el ceño fruncido.
– No consideré que no hay donde poner tu mochila – se rascó la frente, aún con el ceño fruncido por la concentración.
– No exageres, soy perfectamente capaz de llevarla colgada –
Deje la mochila en el pavimento, junto con mi casco. Me metí rápidamente en la chaqueta y me pase los dedos por el cabello para hacerme una trenza floja. Tome la mochila y me pase el tirante para que quedara en diagonal sobre mi pecho, ajuste la tira para que no estuviera tan holgada, sólo por si acaso.
Cuando todo estuvo en su lugar tome el casco y me lo puse, Edward ya estaba en su sitio, con chaqueta y casco puestos. Me acomodé bien y le rodeé la cintura con los brazos.
– ¿Lista hermosa? – sonaba sumamente contento.
– Lista, guapo –
Piso el acelerador y salimos volando desde el residencial, hacia la carretera. Con cada metro avanzado, sentía que me sudaban un poco las manos, no esperaba estar algo nerviosa por lo que haríamos Ness y yo; no es que le tuviera miedo a Lauren, pero al igual que Edward, no me gustaba nada volverme el centro de atención.
Cada que nos deteníamos, Edward bajaba un pie para sostener derecho el vehículo, se enderezaba un poco y me pasaba distraídamente la mano por la pierna o me acariciaba los dedos. Me pregunté de nuevo ¿Cómo podía ser tan jodidamente sensual y dulce a la vez?
Dimos la última vuelta a la derecha y divisé el camino de entrada al estacionamiento de la Universidad. Bien, hora de empezar la obra Swan. Edward entró al bullicioso estacionamiento y detuvo la motocicleta a unos metros de la entrada al enorme edificio. Cuando la moto estuvo bien asegurada lo tomé por los hombros y de la forma más elegante que fui capaz, pase la pierna por encima del asiento para bajarme.
Ya comenzábamos a llamar algunas miradas curiosas, está de más aclarar que nunca nadie me había llevado en moto a la escuela. Me pregunté si el día anterior cuando Edward apareció con su motocicleta, había llamado de esta forma la atención, o si las miradas curiosas se debían a que estaba conmigo, una chica muy común y corriente entre tantos estudiantes populares o miembros de grandes equipos que resaltaban.
Me quité el casco y Edward hizo lo mismo con el suyo, mientras me pasaba los dedos por el cabello para deshacer la trenza. Tuve la gran suerte de que no se me hubiera hecho todo un desastre, incluso la trenza permitió que se me acomodara en unas bonitas ondas naturales.
Justo cuando le entregué el casco a Edward, mi móvil comenzó a sonar. Tuve que reprimir una risita.
– ¿Hola? –
– Acércate a la cafetería, estoy justo en la entrada. Dile a Edward que te espere un segundo y ¡camina rápido hacia acá! –
Bufé un poco, para que todo pareciera muy normal. Aunque Edward sabía que haríamos algo, no quería que destruyera el elaborado plan de mi hermana.
– ¿Me esperas un segundo? Es Ness –
– Seguro cielo – me sonrió, como si no pasara nada.
Definitivamente Edward era un mejor actor que yo, era eso o pensaba que era demasiado temprano para la obra Swan. Caminé a paso rápido, para que nadie sospechara y en menos de 5 minutos ya estaba con Ness.
– ¿Y ahora qué? – me crucé de brazos frente a ella.
– Ven – me jaló y en un rápido movimiento me quito la mochila y jalo la chaqueta para que me la quitara por completo. Me colgó la mochila del brazo y le paso la chaqueta por encima para que quedara colgada sobre esta. Me arreglo un poco el cabello y luego me giró para que viera en dirección a Edward.
Desde esa distancia, pude ver con claridad que Lauren caminaba a paso seguro hacia él. Edward estaba ligeramente recargado en la moto, con los brazos cruzados a la altura del pecho.
– Te le acercas, de la forma más sensual que puedas, y le dices algo como "nos vemos luego", y luego hermana tienes que darle el beso más jodidamente genial y caliente que puedas imaginarte –
– Haces que parezca sencillo, sabes que no me gustan los numeritos –
– ¡No es momento de acobardarse! Es ahora o nunca –
Justo en ese momento, vi como Lauren se pasaba el cabello por detrás de las orejas y le acariciaba el brazo a Edward con un dedo. ¡Ah no, pequeña zorrita! Edward es mío.
Caminé con paso seguro hacia ellos, y no me paso desapercibido que varias personas me veían. Justo cuando estaba detrás de Edward le pase una mano por la espalda para llamar su atención, mientras me paraba frente a él. De forma muy sutil me coloque completamente delante de él, de modo que Lauren tuvo que moverse para no chocar conmigo. Edward abrió un poco las piernas y yo me coloque en el hueco entre ellas, mientras le pasaba los brazos por el cuello para abrazarlo.
– Gracias por traerme cielo, ¿nos vemos en casa más tarde? –
Edward sonrió de forma torcida, y casi tuve que morderme el labio, para no reírme de la cara que seguramente tendría Lauren.
– Lo espero con ansias – repitió sus palabras de ayer.
Antes de que se moviera bajé lentamente el rostro hasta que nuestros labios se encontraron. Enredé los dedos en su suave cabello mientras sacaba mi lengua para meterla en su boca. Edward gimió despacio y sentí que me pasaba las manos por debajo de la blusa, para apretarme las caderas. Apreté mi cuerpo contra el suyo, mientras sentía que nuestras lenguas se entrelazaban. Sentí que las manos de Edward se movían de mis caderas, a mi espalda y un poco más abajo, caso al inicio de mi trasero.
Sentí que ese beso duró por horas, aunque estoy segura que sólo habían pasado algunos minutos. Me despegué de Edward despacio, todavía disfrutando el sabor a manzanas en su boca. Le mordí el labio inferior unas cuantas veces, mientras él soltaba una traviesa risita, todavía me sostenía las caderas por debajo de la blusa, moviendo distraídamente sus dedos sobre mi piel.
Me alejé un poco de él, pero sin soltarlo y me giré para ver maravillada, que Lauren nos veía con una cara de completa furia y envidia. Edward respiraba agitadamente, igual que yo. Puse una falsa cara de confusión.
– ¿Te podemos ayudar el algo Lauren? ¡Ah que grosera fui! Creo que no te he presentado a mi novio – ni siquiera le dije su nombre, Lauren se veía aun más furiosa que antes.
Edward no dijo nada, pero me besó el cuello despacio. Me giré de nuevo para verlo y le sonreí levemente. Escuché los pasos de Lauren, mientras se alejaba echando chismas. Estaba a punto de ponerme a hacer una péquela danza de la victoria.
– Eres buena – Edward sonreía como nunca antes.
Solté otra risita y le di un pequeño beso en los labios.
– Gracias por dejarme divertirme –
– ¿Estás jugando? Después de ese beso, te dejaré hacer todas las obras Swan que se te pasen por la cabeza –
Me reí fuerte por su comentario, mientras me soltaba la cintura.
– Tienes que ir a trabajar, te veo más tarde –
– Ten un lindo día Bella mía – me giró hasta que quedé de espaldas a é, y me dio una pequeña nalgada para animarme a entrar al edificio.
Me sonrojé sólo un poco y troté hasta que entre. Me di cuenta que varios estudiantes aún me seguían con sus curiosas miradas, pero no me importó. Giré un poco el rostro para ver a Edward, el me guiño un ojo antes de ponerse el caso y salir a toda velocidad del estacionamiento. Apenas había avanzado unos cuantos pasos, cuando Ness se me acerco con una enorme sonrisa en el rostro y con un par de vasos llenos de café en las manos.
– ¡Diablos Bells! Debiste ver la cara de Lauren cuando comenzaste a besar a Edward – soltó una carcajada – Tenemos que repetirlo, ha sido lo más divertido que hemos hecho en meses –
Tome el vaso que me ofrecía y me subí un poco el tirante de la mochila, que había estado a punto de caérseme, durante mi fogoso beso con Edward.
Acerqué mi cabeza a Ness y bajé un poco la voz
– Tienes que decirme, cómo demonios lograste que esa bruja se acercara en el momento exacto –
– En el taller de Emmett, cuando salgamos. Le prometí a Jake que le daría la primicia del resultado –
Ambas comenzamos a reírnos. Sip, definitivamente Lauren no metería su operada nariz en nuestros asuntos por algún tiempo. Sabía que esto podía significar iniciar una pequeña batalla con ella pero, a la mierda todo, estaba un poco harta de siempre poner la otra mejilla y dejar pasar sus estúpidos comentarios mordaces.
. . . . . . . . . .
Las clases pasaron sin muchas novedades.
Nos estábamos acercando a las vacaciones, lo que sólo significaba menos clases y más trabajos finales por entregar. Teóricamente lo tenía todo bastante ordenado y, sentía que mi último año en la universidad estaba transcurriendo demasiado rápido. Pronto tendría que comenzar a buscar lugares para aplicar, y dejar el trabajo en el bar. Era una sensación agridulce, después de todo llevaba ya algunos años en Eclipse y había conocido a personas geniales ahí. Pero, definitivamente no podía pasarme toda la vida sirviendo tragos para vivir.
Cuando estaba en mi última clase del día recibí un mensaje de Ness, diciéndome que se tardaría un poco más de lo normal en salir. Me acerqué a mi auto y fue un alivio enorme darme cuenta de que estaba sano y salvo, tuve que detenerme de abrazarlo como si fuera una enorme persona de metal.
Vi la hora y marqué al móvil de Emmett.
– ¿Qué pasa muñeca? –
– Oso, necesito un enorme favor, Ness saldrá un poco más tarde ¿podrían tu o Jake pasar por Lexy? –
Todavía no terminaba la frase, cuando escuche los inconfundibles sonidos de un motor encendiéndose.
– Estoy saliendo del taller, descuida yo paso por ella –
– Gracias, pasaremos por ahí en un momento –
– ¡Hey espera! – Emmett me grito antes de que pudiera colgarle, al fondo escuchaba el ruido del tránsito.
– Te van a multar por conducir al teléfono ¿qué pasa? –
– ¿Se lo dijiste? –
Tragué saliva con dificultad.
– ¿Decirle qué, a quién? – intenté sonar genuinamente confundida.
– Eso no funciona conmigo, ¿le dijiste a Edward? –
Bufé con fastidio ¿es que no podía dejarlo por la paz?
– Todavía no – Emmett chasqueó la lengua, en señal de desaprobación – ¿debo suponer que tu ya se lo dijiste a Rose? –
– No debes suponer nada, porque se lo dije ayer por la tarde –
Me quedé callada, intentando adivinar si decía la verdad o estaba bromeando.
– ¿Lo dices en serio? –
– Dame un segundo – esperé pacientemente, mientras escuchaba a Emmett apagar su auto. Comencé a escuchar varias voces de niños y luego la voz de Emmett mientras saludaba a la maestra de Lexy. Después escuche la inconfundible voz de mi pequeña mientras conversaba un poco con mi amigo.
– Listo, la pequeña está en la jaula – no pude evitar sonreír, cuando escuche las quejas de Lexy, por el molesto comentario de su amado tío. Supuse que la jaula sería la sillita de Lexy – ¿de qué hablábamos? ¡A si! Decíamos que dejes de ser tan cobarde y seas honesta con Edward –
– ¡Deja de ser tan molesto Emmett! – soltó una enorme carcajada, muy a su estilo – No puedo creer que se lo dijeras a Rosalie ¿Cómo lo tomó? Por favor, dime que no me odia porque ella en serio me agrada –
– Claro que no te odia Bella, pero evidentemente no fue algo placentero de escuchar. Pero en serio, creo que no sirve de nada ser deshonestos. ¡Con mil demonios, sólo díselo! –
– No encuentro el momento adecuado, pero prometo que lo haré antes de que termine la semana –
– Bien, bien. Debo colgar, tu sobrina está dándome un sermón sobre los peligros de conducir mientras hablo contigo por teléfono ¿pero qué demonios les enseñan ahora a los niños? – Emmett sonaba muy divertido, sonreí por ello.
– Es una buena chica, te veo pronto –
– ¡Estoy lista! –
Pegué un enorme brinco cuando escuche la voz de Ness a mis espaldas.
– ¡Jesús, no hagas eso! –
Ness me saco la lengua y se acercó al auto, rodé los ojos sonriendo. Estábamos a unas cuantas manzanas de llegar al taller, cuando Ness carraspeo levemente.
– ¿Pasa o pasó algo que tengas que decirme? –
Fruncí el ceño, sin despegar los ojos del camino.
– ¿A qué viene eso ahora? –
– Has estado muy callada, normalmente no estás tan callada después de clases. ¿Paso algo, todo va bien? –
Me rasqué un poco la frente. Prácticamente Ness sabía todo lo que pasaba en mi vida, excepto por el pequeño tema que tenía que tratar con Edward. No sabía si sería bueno decírselo después de tanto tiempo sin que mi hermana lo supiera. Estaba más que segura que se pondría como una loca, cuando le dijera que se lo había ocultado por años.
– ¿Qué tanta prisa tienes por llegar con los chicos? – Ness sólo levanto una ceja – Necesito una charla de chicas contigo y Alice –
– Entonces tienes que girar justo en esta esquina –
Sonreí por su comentario, agradecida de que fuera siempre tan malditamente buena hermana.
Esperaba que, después de lo que estaba a punto de saber, aún continuara de tan buen humor. Estaba a punto de soltarle una pequeña bomba, que podía cambiarlo todo...
¡Feliz año nuevo para todas! Espero que se encuentren de lo mejor y que hayan pasado unas lindas fiestas. Muchas gracias por todos los favoritos que he estado recibiendo, y espero de corazón que me dejen sus comentarios y opiniones sobre este capítulo o los anteriores. ¡Las amo, son las mejores!
¡Nos leemos pronto!
¡Besos de vampiro... de lobito y abrazos de Emmett para todos!
Atte:
..dayaaBlack...
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