De rey León, a Gatito salvaje
P.D. Así: &&&&& es como cambiare los POV durante los capítulos. Ya saben que los personajes son de la creadora de una de las mejores sagas: Stephanie Meyer. La historia es completamente mía.
Summary: Un buen día, Edward Cullen decide escapar de lavida de lujos que ha llevado; nunca imaginó que buscando su destino encontraría el verdadero amor...
– ¿Dónde vives?, te llevo –ofrecí
– Por ahora... en ninguna parte –susurro...
–... entonces vendrás conmigo –
Capitulo 18: Punto de Quiebre
Bella POV
En menos de 15 minutos estábamos en la puerta de entrada de Alice y Jasper. Sabía que Jazz estaría trabajando, lo que nos permitiría poder hablar tranquilamente. Antes de que tocáramos, Alice abrió la principal sonriendo.
– Escuché el auto ¿todo va bien? –
Ness y yo entramos. Al igual que nuestra casa, la de Alice era de dos pisos, pero denotaba ese aire de elegancia que distinguía a mi amiga. Todos los muebles eran de catálogo y todo tenía un estilo minimalista. Igual que siempre que estábamos con Alice, nos quitamos los zapatos y salimos al jardín trasero, donde Jasper le había instalado una hermosa mesa con 4 sillas estilo vintage, para tomar café o comer al aire libre.
Siempre que estábamos ahí, una venita de envidia me recorría el cuerpo. Alice tenía su instalación fija y permanente mientras yo, tenía que mover y acomodar sillas y mesas cada domingo de parrillada. Claro, que en el jardín de Alice sólo podía realizarse una pequeña comida o meriendo, eso borraba a mi monstruo verde de los celos, del mapa.
Estiré las piernas mientras me sentaba. Ness me imito, mientras Alice se reunía con nosotras con un enorme bote de helado de chocolate y 3 cucharas. Mi amiga llevaba un bonito y sencillo vestido veraniego, color azul cielo, y también iba descalza.
– Muy bien ¿qué pasa ahora en la emocionante vida de las Swan? – Alice nos entrego nuestras cucharas y puso el enorme bote de helado en el centro.
Tome un poco antes de empezar a hablar.
– De acuerdo, primero Ness tengo que contarte algo que quizás ya sepas, pero no te había confirmado. Y por favor, no te molestes por no habértelo dicho antes ¿si? –
– Por Dios santo ¿De qué rayos estás hablando? –
Suspiré antes de continuar.
– Recuerdas que hace ya bastantes años, poco después de que nos instalamos en la ciudad Emmett y yo nos conocimos – ella sólo asintió.
– Ohh... diablos – Alice mordió su cuchara, con nerviosismo.
Ness se giró a verla y luego a mí, alterno su mirada de una a la otra unas cuantas veces, y luego abrió mucho los ojos. Soltó un gemido que pareció un sonido entre el horror y la sorpresa.
– ¡Estás jugando! ¿Acaso tú y él...? –
Sonreí con nerviosismo.
– Pasábamos mucho tiempo juntos, y el, bueno nosotros nos llevábamos muy bien. Una cosa llevo a la otra y estuvimos, algo así como saliendo por unos meses – tomé más helado, esperando que el sabor a chocolate me tranquilizara un poco – Sabes muy bien que, después de lo que pasamos con Reneé me era difícil confiar en los hombres, igual que a ti. Y, bien, Emmett y yo nos llevábamos en serio bien. Pero pronto nos dimos cuenta que funcionábamos mejor como amigos que como algo más, y eso fue todo –
Mi hermana entrecerró los ojos y me apuntó con su cuchara repleta de helado.
– Si eso fuera todo, no estarías así de nerviosa – se quedo callada por un segundo y de nuevo abrió los ojos hasta que casi se le salían de lugar – ¡Santo cielo, te acostaste con el ¿no es cierto?! –
– ¡Baja la voz! – me ardía la cara de vergüenza, Alice comenzó a reírse de mi – Cierra la boca Al –
Ness recuperó la compostura y se acomodó mejor en su lugar. Esta no era precisamente la reacción que estaba esperando de ella.
– ¿Entonces es cierto, durmieron juntos? –
– Fue sólo una vez... – Ness soltó un enorme silbido, sin dejar de verme. Cerré los ojos antes de terminar de hablar – De hecho fue huhmm.. fue mi primera vez –
Alice intentaba amortiguar sus risas, llenándose la boca de helado. Ness sólo se me quedo viendo, sin ninguna expresión.
– Por todos los infiernos, ¡dime algo! –
– Bien, en serio no sé qué decir Bells. Ya sospechaba que habían estado saliendo cuando nos conocimos, pero no pensé que hubiera pasado algo más – torcí el gesto, avergonzada – Oye vamos, en primer lugar no estoy molesta porque no me lo dijeras antes, en todo caso quizás fue mejor, no sé como podré verlo a los ojos de nuevo – esta vez tanto Alice como yo nos reímos.
– ¿Y en segundo lugar? – Alice la animó a seguir.
– No creo que sea el fin del mundo, quiero decir, eso fue hace ya bastante tiempo. Y ahora los dos están saliendo con alguien, realmente no entiendo porque mencionarlo ahora –
– Emmett se lo dijo a Rosalie – ambas se me quedaron viendo, con idénticas caras de sorpresa – En serio la quiere, y ya saben que Emmett siempre es endemoniadamente honesto. Así que pensó que no sería correcto ocultárselo, y como se lo dijo a Rose, ahora tengo que decírselo a Edward, o al menos es lo que Emmett piensa –
Por primera vez desde que llegamos, Alice parecía terriblemente preocupada.
– No creo que Edward lo tome muy bien –
– ¿Por qué habría de darle tanta importancia? No creo que Edd no se haya acostado con otras chicas, antes de comenzar a salir con Bella –
– Pero Rosalie es s... – volteé a ver a Alice, sin entender qué demonios intentaba decir – Quiero decir, no creo que sea algo cómodo que se entere de que Bella durmió con uno de sus mejores amigos, y que siguen frecuentándose sin más –
Ness se recargó en su silla, estirando las piernas como un gato, hasta que le tronaron las articulaciones.
– Sigo pensando que no es el fin del mundo, claro que será un poco raro cuando se lo digas, pero se le pasará. No creo que sea demasiado importante – movió la mano, restándole importancia al asunto.
– ¿Pero en serio debo decírselo? ¿Y si no lo hiciera? – agaché la cabeza y me jale un poco el cabello con ambas manos – Esto es de locos ¿si no es importante, por qué demonios tengo que complicar las cosas, diciéndoselo? –
Alice me jalo la mano, para que volteara a verla.
– Sabes muy bien que, si Emmett se lo dijo a Rose, tarde o temprano Edward se enterará. Será mejor que se lo digas tu misma – su voz sonaba firme pero, en sus ojos había duda, como si no estuviera segura de lo que estaba diciendo.
El móvil de Ness comenzó a sonar, rodó los ojos como fastidiada, aunque estaba sonriendo.
– Hola guapo... ¡hombres! Son peores que un grupo de viejas y chismosas pueblerinas. Llegamos en 10 minutos... adiós – volteó a verme – Era Jake, están locos por saber lo de Lauren –
Alice arrugó la nariz, al escuchar su nombre.
– ¿Qué paso con esa bruja odiosa? –
– Tendremos que contártelo luego – Alice hizo su famoso puchero, pero negué con la cabeza – Tenemos que pasar por Lexy con ellos – soltó un pequeño suspiro, y asintió resignada.
Estaba dando pequeños brincos para ponerme el zapato, cuando Alice se me acercó y me abrazó.
– Tienes que decírselo, no habrá un "momento perfecto" – hizo las comillas con sus dedos – no le des demasiada importancia. Quizás se moleste, pero se le pasará –
Le sonreí y la abracé de nuevo.
Tal como Ness había dicho, en menos de 10 minutos estaba estacionando en la entrada del taller de Emmett. Había varios carros dentro, y la mayoría de los chicos estaban ocupados, definitivamente el negocio de mi amigo, iba cada vez mejor.
Entramos a lo que Emmett había designado como un comedor. El espacio no era demasiado grande, pero tenía todo lo que el grandote pensaba que los hombres requerían en la cocina: pegado a la pared de la izquierda había una pequeña mesa con un microondas y una cafetera encima. En la pared del fondo había un refrigerador de buen tamaño y junto a este había una máquina dispensadora de golosinas, galletas y botanas. En la pared de la derecha había una mesa a juego con la del microondas, en la cual había una televisión de plasma, junto a un reproductor de dvd. En el centro de la habitación había dos mesas medianas de madera, a juego con sillas suficientes para todos los que trabajaban ahí.
Como normalmente los chicos no comían a la misma hora, por lo general nadie tenía que quedarse parado.
Cuando Ness y yo entramos, encontramos a Jake y Emmett enfrascados en una profunda conversación sobre qué película preferiría ver Lexy. Mi pequeña sobrina permanecía sentada detrás de ellos, con una sonrisilla bailándole en los labios, mientras balanceaba distraídamente los pies sobre el aire.
– ¡Mamy! – grito al ver a Ness.
Mi hermana entro y la levanto para darle un beso en la mejilla. Tanto Emmett como Jake se giraron para saludarnos. Emmett se froto las manos como un villano de película infantil; por un momento temí que insistiera con el tema de hablar con Edward, pero en su lugar se acercó a una silla y la giro para quedar sentado a horcajadas sobre ella, con los brazos descansando en el respaldo.
– De acuerdo, quiero saberlo todo. ¿Qué clase de obra malévola llevaron a cabo, mujeres Swan –
Tanto Ness como yo, rompimos en risas. Lexy estaba sumida en su mundo de fantasía, mientras mi hermana explicaba con lujo de detalles como se desenvolvió nuestra última hazaña en contra de Lauren, Emmett no paraba de reír como loco, mientras Jake negaba, sin poder creerse nuestras idioteces.
– Lo que todavía no entiendo es ¿Cómo conseguiste que Lauren llegara en el momento justo? –
Ness sonrió.
– Le envié un mensaje, desde el móvil de un amigo de clase. Escribí: encuéntrame en el estacionamiento, atentamente el chico cobrizo de la motocicleta – no pude evitar acompañar a Emmett con sus enormes carcajadas – Ella pensaba que Edward la estaba esperando, por eso se acercó a él, muy segura de sí misma – Ness destilaba orgullo.
– ¿Cómo conseguiste su número telefónico? –
– ¡Vamos cielo! ¿Crees que es demasiado difícil conseguir el número de una chica fácil de la escuela? – Ness le guiñó un ojo a Jake, cuando termino de hablar.
– Pudieron haberme advertido, que no me sorprendiera cuando intentara seducirme –
Los cuatro nos giramos, cuando escuchamos la voz de Edward, mientras entraba al comedor. Se acercó sonriendo y me besó levemente en los labios.
Por primera vez desde que había comenzado a salir con Edward, su beso no me supo del todo bien. Tuve que hacer acopio de todo mi autocontrol, para no torcer el gesto mientras alejaba su rostro del mío.
Ness pareció intuir mis pensamientos, se giro a verme y, casi de forma imperceptible asintió. No supe si lo hacía para darme ánimos, o para indicarme que este era un buen momento para hablar con Edward. Él de acercó al refrigerador y yo lo seguí, casi sin ánimos.
– Necesito hablar contigo – intenté no parecer demasiado nerviosa, no quería que pensara que algo andaba mal, aunque para ser honesta, no estaba muy segura de que nada malo estaba ocurriendo.
Edward se enderezó mientras sacaba una lata de jugo del refrigerador.
– ¿Qué pasa preciosa? –
Me perdí por un momento en la perfecta visión de Edward levantando la lata y tomando un largo trago. ¿Desde cuándo algo tan sencillo como tomar jugo, me ponía así de idiota? Edward inclinó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos mientras bebía. Los músculos de su brazo se endurecieron cuando lo flexionó, y su cuello se puso algo rígido mientras el líquido pasaba por su garganta. No pude apartar la vista de su brazo y, por un momento me invadió la imagen de ese brazo sosteniéndome contra una pared, haciendo algo completamente distinto a tomar jugo.
Las risas a mis espaldas me devolvieron a la realidad. Edward me veía levantando una ceja, aunque una traviesa sonrisa bailaba en la orilla de su boca. Sacudí un poco la cabeza, y bufé cuando escuché más risas a mis espaldas.
– ¿Quieres que salgamos un momento, para poder hablar? –
Asentí, todavía algo aturdida. En serio, que demonios pasaba conmigo. Me tomo de la mano y me dirigió hasta el área de pintura. Una vez que estuvimos solos, me tomo por las piernas y me levanto hasta dejarme sentada sobre la mesa que estaba a la entrada del área.
– ¿Qué se supone que haces? – pregunté algo divertida y excitada.
– Ese beso del estacionamiento, todavía me tiene algo encendido – no pude evitar reír por sus palabras.
Lo tomé del cuello y acerqué su cara hasta que nuestras bocas se encontraron. Edward se movió junto a mis piernas, hasta que las abrí y se pudo colocar en el hueco entre ellas. Le jalé el cabello cuando sentí que metía su lengua en mi boca, el sólo gruño como respuesta. Tenía que parar, estaba de maravilla aquí pero si no paraba, no tendría el valor de hablar con él.
Me paso las manos por debajo de la blusa, una pequeña descarga me recorrió la columna, cuando sus dedos se hundieron en mis caderas. Con mucho esfuerzo separé mis labios de los suyos, para recuperar el aliento; a él no pareció importarte el no respirar, porque comenzó a besarme el cuello, mordiendo de vez en cuando.
– Edward... en serio, necesito decirte algo –
– Huhmmh – fue toda su respuesta
Suspire de nuevo, por frustración y placer. Necesitaba concentrarme, lo cual era jodidamente difícil, si no dejaba de besarme el cuello de esa manera. Edward pareció notar mi reacción porque recargó su frente en mi cuello.
– Perdona, parece que nunca tengo suficiente de ti – sonreí por eso – ¿Qué querías decirme? – levanto su cara para verme a los ojos.
En su mirada aún había lujuria, pero más que nada cariño. Me mordí la mejilla por dentro, y me maldije mil y un veces por estarme convirtiendo en una cobarde, con este jodido tema.
– Mañana trabajo, así que tengo que ir a hacer las compras al supermercado hoy, quería saber si quieres ir conmigo –
Edward sonrió, mientras me bajaba de la mesa.
– Claro cielo – intenté que mi sonrisa no pareciera demasiado forzada – Hoy tengo un poco más de trabajo, ¿te veo en casa, más tarde? –
– Seguro – jalé su playera para alcanzar a rozar mis labios con los suyos – te veo más tarde –
No tuve el valor de voltear a verlo a los ojos, mientras caminaba fuera de su área. Cuando regresé al comedor Ness, Lexy y Jake ya no estaban. Emmett no levantó la vista de su portátil cuando entré. Jalé la silla junto a él y me desplomé sobre ella.
– ¿Todo va bien? – me dio unas palmaditas en la espalda.
Deje caer la frente contra la mesa, y mi cabello me cubrió el rostro como una cortina café.
– ¿Desde cuándo soy una cobarde Emm? –
Escuché que se reía por mi comentario.
– No eres una cobarde, sólo no quieres joder las cosas con él –
– Si se lo digo, todo estará un poco jodido ¿no crees? –
Emmett no me corrigió.
– Si no se lo dices, creo que será peor –
Giré la cabeza para poder verlo a los ojos, de nuevo me dio unas cuantas palmaditas en la espalda y volví a girar la cabeza, me quedé contemplando por un momento la mesa.
– Estoy en serios, serios problemas Emmett –
No me dijo nada, lo que me hacía sospechar que tenía algo de razón. En serio ¿cómo demonios me había metido en esto? Quiero decir, entendía perfectamente que sería algo incómodo saber que había salido con Emmett y aún peor, que me había acostado con él. Pero aquello había sido hace ya bastantes años y, no era como si alguno de los dos estuviera enamorado del otro.
Me parecía que todo aquello tenía que ver, más con algún asunto de orgullo masculino, que otra cosa. Levanté la cara y me quedé meditándolo un poco; Emmett tenía razón, todo mi nerviosismo se debía a que no quería meter la pata con Edward, especialmente cuando apenas estábamos iniciando nuestra relación... Pero me dije a mi misma que, si lo que había pasado mucho antes de que él llegara a mi vida, era más importante para él que nuestra relación, quizás no tendría sentido continuar juntos.
Poniéndolo todo en retrospectiva, yo no había presionado a Edward a abrirse más conmigo sobre su pasado o sobre la familia de la cual había escapado; así que no me parecía justo que hiciera toda una tormenta por el hecho de que hubiera dormido con Emmett, hacía ya bastante tiempo.
Volví al presente cuando sentí que una pequeña manita jalaba mi blusa. Baje la mirada, Lexy levanto los brazos para que la sentara sobre mi regazo.
– ¿Qué tal estuvo tu día pequeña? –
– ¡Bonito! Hicimos dibujos, y cantamos los números – sonreía, muy orgullosa de sí misma.
– Eso es genial princesa, ¿estás lista para ir a casa? Tenemos que poner algo de comida, en esa pancita – le piqué las costillas mientras ella reía.
Lexy se despidió de Emmett, mientras Ness se acercaba a Jake para darle un beso. Tome a mi pequeña sobrina en brazos, y me acerqué a Emmett para darle un beso en la mejilla.
– Deja de preocuparte ¿sí? Todo saldrá bien –
Sonreí por el comentario del grandote, de todo corazón, esperaba que tuviera razón. Había mucho tráfico por lo que el camino a casa fue lento y algo tedioso. Cuando por fin llegamos, Ness y yo nos pusimos manos a la obra y preparamos espaguetis con carne y una enorme ensalada. Cuando terminamos de comer, Ness se enfrasco en sus deberes, mientras Lexy se entretenía con un libro para colorear.
Limpié un poco y avance un tanto más con mis trabajos finales. Todavía no eran las seis de la tarde, cuando escuché la moto de Edward entrando a la cochera. Dejé que comiera y cuando estuvo listo nos dirigimos al supermercado, Ness quiso darme algo de espacio para hablar con él, por lo que ella y Lexy se quedaron en casa.
Dejé que Edward condujera mi auto y me la pasé en silencio la mayor parte del camino. Volteé a ver a Edward cuando escuché que suspiraba.
– Quiero que sepas que no soy idiota. Sé que, lo que intentabas decirme en el taller no era precisamente que te acompañara al supermercado, y también espero que sepas que no voy a presionarte, y que puedes decirme lo que sea que esté ocurriendo, cuando estés lista Bella –
Un latigazo de culpa me recorrió el cuerpo. Edward estaba siendo increíblemente comprensible conmigo, y yo aún no me sentía capaz de decirle cuál era el maldito problema. Entrelace sus dedos con los míos.
– Perdona, no quiero que te preocupes por esto... Pero –
– No estás lista para decírmelo – termino la frase por mi – Está bien cielo, puedes decírmelo, cuando estés lista – acerco nuestras manos unidas a su boca y me beso los nudillos.
Sonreí por eso e instintivamente sentí que me relajaba un poco. Ya dentro del enorme supermercado, Edward me ayudo a ir empujando el carrito por cada pasillo. Todavía se burlaba de la enorme cantidad de comida que llevaba y de lo rápido que se llenaba el bendito carro.
– Deberías considerar unirte a la franquicia de mercados, quizás sea mejor para tu economía –
Lo empujé con el hombro, lo que sólo hizo que se riera aún más de mí. Hablamos un poco sobre nuestro día y como avanzamos en nuestras respectivas actividades; Edward me contó sobre un proyecto que estaba llevando a cabo con Emmett, para renovar la pintura de los autos como parte de una exhibición artística, ni siquiera sabía que existieran exhibiciones de autos, específicamente sobre la pintura en ellos.
Se escuchaba completamente emocionado por lo que estaban haciendo él y Emmett, y de nuevo la culpa regreso a mí. Si Edward se molestaba al punto de no retorno conmigo o Emmett, no quería pensar en que considerara terminar su amistad o su relación laboral con el enorme de mi amigo. Este tema en serio estaba destruyéndome el cerebro, estaba volviéndome completamente paranoica con esto.
Tenía que decírselo, y pronto...
. . . . . . . . . .
Era un hermoso sábado.
Así es, habían pasado ya tres días desde la obran Swan, y no había tenido las agallas de hablar con Edward. Había estado intentando abordar el tema de una forma u otra, y cuando estaba a punto de hablar con él, me acobardaba y me resignaba a posponerlo para el día siguiente. De esa forma habían transcurrido ya tres jodidos días.
Era tarde y me estaba preparando para el trabajo. Jake se había llevado a mis dos chicas a cenar y luego verían alguna película animada, para divertir a Lexy. Ness me había dicho que se quedarían a dormir en el departamento de Jake. Edward tampoco estaba en casa. Él, Jasper y Emmett se habían reunido en la casa del oso, para una emocionante noche con cervezas y juegos de video. Hombres, después de todo.
Le había prometido a Emmett decirle la verdad a Edward antes de que terminara la semana, lo que significaba que la parrillada sería mi momento límite. Está de más aclarar que tenía que decírselo antes de tener a toda mi familia metida en casa, definitivamente eso no saldría nada bien. Había decidido ponerme un pantalón de mezclilla azul marino, y una blusa holgada, de color blanco de mangas cortas y cuello redondo, que dejaba al descubierto un pedazo de mi abdomen. Terminé mi atuendo con unos botines negros de tacón. Me maquillé, arregle mi cabello y salí como alma que lleva el diablo, camino al bar.
Cuando llegue aun era temprano, pero la pequeña fila comenzaba a formarse en la entrada. Definitivamente hoy el lugar estaría a rebozar, producto de la proximidad de las vacaciones. Saludé a Seth cuando entre y rápidamente me dirigí al pequeño armario para dejar mi chaqueta y mi bolsa.
– ¿Qué hay muñeca? – era Tanya.
– Hey, ¿Qué tal tu semana? –
– Llena de vida nocturna y mucho amor –
Rodé los ojos sonriendo, definitivamente Tanya nunca cambiaría. Tal como lo predije, el lugar esa noche estaba llenísimo, había gente bailando por todas partes y las mesas no se daban abasto, igual que Tanya Iris y yo. Jake y Seth tuvieron que hacer algunas apariciones rápidas adentro, para despejar un poco a algunas personas que pensaban que iniciar una pelea, sería buena idea.
A mitad de mi jornada, sentía que los brazos se me caerían de un momento a otro. Hacía mucho tiempo que no preparaba una cantidad tan grande de tragos, en una sola noche, había mucha genta a la que no conocía, personas de mi edad que, estaba muy segura, estaban celebrando los días venideros libres de trabajos y clases universitarias.
Cuando por fin la noche llego a su fin, me sentía demasiado agotada incluso para quejarme del largo día que había tenido.
– Por favor, díganme que no soy la única que está muerta de cansancio – Iris se había quitado los tacones, y estaba descansando los pies en un taburete de la barra.
– Esta ha sido una noche, en serio de locos – Jake se pasó una mano por el cabello.
Me acerqué a él y le di unas cuantas palmaditas en la espalda.
– Ser guardia apesta ¿no? –
Todos reímos por mi comentario, incluso Jake. Sam bajó de su lugar y Leah también apareció junto a nosotros. Como siempre, colocó los montones de billetes y cada quien tomó sus respectivas ganancias. En silencio nos acercamos al armario y comenzamos a tomar nuestras pertenencias, todos parecíamos demasiado cansados incluso para mantener una conversación trivial.
– En serio, esta noche ha sido alucinante –
Todos volteamos a ver a Tanya.
– Hace demasiado tiempo que el bar no estaba tan lleno, creo que las noches que nos esperan a partir de ahora y hasta que terminen las vacaciones, serán muy parecidas – todos torcimos el gesto cuando terminé de hablar.
Iris se enderezó y nos sonrió.
– Hay que ver el lado positivo, habrá muchas ganancias. Intentemos despachar a todos lo más rápido para que la noche no sea tan pesada ¡Vamos! ¿Desde cuándo nos da miedo dar algo de pelea? – nos guiño un ojo cuando termino de hablar.
Iris y Seth eran los más jóvenes del grupo, pero me sentí demasiado identificada y agradecida con sus palabras. Volteé a ver a los demás y me di cuenta que no era a la única que ese pequeño sermón le había ayudado. Tanya sonrió con malicia.
– Iris tiene razón, además podemos descargar todo este estrés laboral con sexo salvaje –
Jake volteó a verme, sonriendo.
– ¡No te atrevas a decir una sola palabra Jacob Black! –
Todos comenzaron a reírse por mis palabras. Jake lanzo detrás de él una llave imaginaria, después de cerrarse los labios con ella; sólo pude negar sonriendo. Mi mejor amigo y yo caminamos con calma hasta llegar a nuestros coches, me despedí de él con un beso en la mejilla y justo antes de subirme a mi auto me gire para verlo.
– Cuida bien a mis chicas esta noche, los veo mañana para la parrillada –
Él sólo asintió sonriendo, y me dijo adiós con la mano.
Era muy de madrugada cuando por fin pude llegar a casa, metí mi auto en la cochera y entré por el cuarto de lavar. La única luz que se veía provenía de la planta alta, subí despacio las escaleras, sentía que mis pies no cabían en los benditos botines que me había puesto.
Encontré a Edward en la sala de juegos, estaba sentado con una cerveza en las manos, mientras veía sin mucho interés una película de acción. Se giró sonriendo, en cuando escuchó mis pasos.
– Hola preciosa – palmeó el lugar junto a él.
Me dejé caer sobre el esponjoso sillón, suspirando. Me incliné y le di u pequeño beso en los labios.
– Hola –
– Llegaste más tarde que de costumbre –
Se levantó y se sentó sobre la alfombra, justo enfrente de mí. Me bajó el cierre de los botines y me quito los calcetines, mientras comenzaba a masajearme levemente los pies. Dejé caer la cabeza hacia atrás, de placer y felicidad.
– El bar estaba a reventar, maldita gente alcohólica –
Escuché la risa de Edward.
Levante de nuevo la vista, parecía muy concentrado en darme un digno masaje de pies. Recordé de pronto las palabras de Iris, tomé una buena bocanada de aire y lo dejé salir de golpe.
– Tengo algo que decirte –
Edward levanto la vista, pero continuó con su labor.
– ¿Es sobre aquello que querías decirme, hace unos días? – sólo asentí como respuesta – Bien, ¿qué pasa? –
Me impulsé con los codos para sentarme mejor, el movimiento hizo que mi pie se zafara de las manos de Edward. Internamente agradecí que no lo tomara de nuevo, a pesar de lo inocente de su toque, el solo contacto de sus dedos contra mi piel, me distraían un poco la mente.
– No sé muy bien por dónde empezar – Edward no dijo nada, me rasqué pensativamente la barbilla. Ya no había marcha atrás, no mas cobardía, era ahora o nunca. – Creo que ya sabes que conocí a todos los chicos hace bastante tiempo. Todos nos volvimos muy unidos en muy poco tiempo –
Edward asintió – Son tu familia –
Me mordí el labio.
– Son mi familia – confirmé – Pero antes de verlos a todos como familia, sólo éramos amigos, o personas conociéndose –
Edward se rió y yo fruncí el seño, sin entender qué le divertía tanto.
– Creo que estas divagando preciosa. Solo soy yo Bella, sólo dímelo –
Tome aire de nuevo, aquí voy entonces.
– Cuando Emmett y yo nos conocimos, nos hicimos muy unidos, de hecho éramos inseparables. Y quisimos intentar ser algo más que amigos, así que comenzamos a salir por algún tiempo, sólo uno cuantos meses. Pero no funcionó y eso fue todo –
Edward se quedó un poco serio, procesando lo que acababa de decirle. Vi que estaba a punto de decir algo, y supe que tenía que decirle todo antes de que abriera la boca, y me bloqueara por lo que sea que pudiera decir.
– No quiero que alucines, pero bueno, estábamos saliendo y nosotros... lo hicimos, ya sabes – moví la mano, restándole importancia a mis palabras.
Volteé a verlo. Su rostro pasó específicamente por tres emociones en cuestión de segundos: confusión, sorpresa y enojo. Así es, Edward quien acababa de decirme que era "sólo el" y que podía decirle lo que sea, estaba molesto por lo que acababa de decirle. Extraña y sorprendentemente, su reacción me enfureció también. Edward se levanto despacio, dio unos cuantos pasos y luego se giro a verme, con el ceño fruncido y una mirada que nunca antes le había visto. Fruncí el ceño también.
– ¿Te acostaste con Emmett? ¿Con el hombre que ahora sale con... –
– ¿Rosalie? – terminé la frase por él, ya que parecía no poder hacerlo el mismo.
Soltó el aire de golpe y se restregó las manos sobre los ojos, parecía molesto y sumamente frustrado.
– ¿De verdad importa tanto? Fue hace años, ni siquiera te conocía Edward. Él y yo somos amigos, ambos éramos más jóvenes y nos llevábamos muy bien. Intentamos tener algo más allá de una amistad y no funciono. Seguimos siendo amigos y eso es todo, fin del asunto – me crucé de brazos, reacia a dar mi brazo a torcer.
– ¡Y si había salido contigo, ¿por qué diablos dejaste que saliera con Rosalie?! –
Fruncí aún más el ceño, no soportaba que estuviera reaccionando así, y mucho menos que me gritara por esto.
– ¡¿Pero qué maldito bicho te pico?! ¿Por qué te interesa tanto que este saliendo ahora con Rosalie? ¡¿Acaso ella te gusta?! –
– ¡Claro que no, no seas ridícula! – se jaló el cabello con desesperación.
Respiré un par de veces, intentando calmarme. De nada serviría que nos gritáramos el uno al otro. Esto era algo solucionable y pretendía ponerle fin a este asunto de una vez por todas. Edward se dejo caer junto a mí en el sillón, me acerqué a él y le acaricié el brazo con los dedos. Intenté no parecer demasiado victoriosa, cuando no se alejo de mí.
– Sólo fue algo que pasó una vez, y nunca volvió a pasar Edward. Fue solo cosa de una primera vez –
Justo cuando terminé de hablar, entendí que, por alguna razón no debí haber dicho eso.
– ¿Primera vez? ¿Te acostaste por primera vez con Emmett, con el hombre con el que trabajo, y que ahora sale con m... con Rosalie? –
Su mandíbula se tensó y esa expresión de furia que estaba desapareciendo de sus ojos, regreso y parecía no querer irse nunca. Me pellizque el puente de la nariz, en un intento por no volver a caer en los gritos.
– Debo entender entonces, que esto te importa demasiado como para molestarte conmigo y Emmett por no habértelo dicho – sólo se quedó callado.
Por alguna razón, su silencio me dolió más que cualquier cosa que pudiera decirme. ¿Acaso pensaba que yo era una cualquiera, que iba por ahí acostándose con todos sus amigos? ¿Significaba esto que habíamos cruzado un punto sin retorno? Sentía un nudo en el estómago y la opresión en mi pecho parecía cada vez más grande. En serio no entendía porque reaccionaba así, pero sobre todo no entendía porque su reacción me afectaba tanto.
Me levanté, entendiendo que esto no llegaría a ningún lado. Camine a mi habitación y me giré para verlo, no pude evitar detenerme cuando me di cuenta que ni siquiera había volteado a verme. Cerré las manos en puños, hasta que sentí que las uñas se me encajaban en las palmas.
– No sé porque te pones así por esto. Estoy siendo honesta contigo ¿y esto es lo que me gano? Que te pongas como loco y me apliques la estúpida ley del hielo – siguió sin decir nada
Apreté más los puños. Sentí que la ira que veía en sus ojos, era sólo un reflejo de lo que yo estaba comenzando a sentir.
– Te dije todo, y no solo hablo de esto. Te dije la verdad, sobre mi familia, sobre mi madre... todo. Nunca te he presionado para que me digas algo que no quieres, a pesar de que pueda pensar con eso, que no confías en mí. No te he guardado secretos, y quizás no lo sepas, pero no es fácil para mí confiar en alguien e iniciar una relación – por fin volteó a verme – Confié en ti, con cada cosa que te he dicho ¿y esto me gano por ello? Que te pongas furioso por algo que paso hace años –
Me veía pero la furia no abandono sus ojos.
– Quizás esto no fue buena idea – parpadeo, como sorprendido – Quizás fue demasiado pronto que iniciáramos una relación. O quizás deba buscar a otra persona con quien salir –
Frunció más el ceño, si es que eso era posible.
– Quizás tengas razón –
– Puede ser que Rosalie tenga un hermano –
Su expresión cambio, parecía no tener idea de que decirme.
– Tal vez si ella tiene un hermano, pueda presentármelo. Es probable que reaccione con la misma madurez que ella, al decirle lo que acabo de decirte –
Edward se levantó y dio un paso al frente.
– ¿Rosalie lo sabe? – sólo asentí – ¿Y no le molesta? –
– Emmett me dijo que no fue algo que le gustara saber, pero que ya todo estaba arreglado. Al parecer ella piensa que su relación es más importante que toda esta estupidez –
Por primera vez desde que empezamos a hablar los ojos de Edward se suavizaron, dio otro paso hacia mí y yo retrocedí.
– Bella... – ya no parecía molesto, pero tampoco era el Edward de siempre.
Apreté los dientes. Esta vez quien estaba completamente furiosa era yo, ¿entonces tengo que aguantarme estas mierdas, sólo porque hice algo mucho antes de siquiera conocerlo? No señor, claro que no.
– No quiero hablar – caminé de nuevo hacia mi habitación.
– Bella espera, tienes que entender. Ponte un segundo en mi lugar –
– ¡Claro! Porque tú te pusiste en el mío hace un segundo ¿no? –
No contesto nada. Cada cosa que decía o no decía, solo me estaban poniendo peor, definitivamente esto no tendría solución... O por lo menos no ahora.
– No quiero hablar de esto, ni ahora ni en un futuro cercano Edward –
Se quedó quieto de nuevo, parecía sumamente sorprendido de cómo había girado toda esta situación.
– ¿Estás diciéndome que no hablaremos en días? – sonaba dolido.
– Eso parece... –
Entré a mi habitación y, por primera vez en años, le puse el seguro a la puerta. Pegué la oreja a la pared hasta que escuché como Edward caminaba y después el golpe de su puerta cerrándose. Busqué mi pijama, me lave la cara y los dientes. Me metí debajo de las mantas, hundí lo más que pude la cabeza en la almohada y grité sobre esta, en un desesperado intento por no llorar.
Cuando estuve un poquito más calmada me volteé hasta que quede boca arriba.
– Pero que mierda acabas de hacer Bella – susurre bajo las mantas, en la oscuridad.
Aquí les dejo otro, ya que estoy bastante inspirada hoy. ¡Déjenme sus reviews chicas! Me encantaría saber lo que piensan de los capítulos.
¡Nos leemos pronto!
¡Besos de vampiro... de lobito y abrazos de Emmett para todos!
Atte:
..dayaaBlack...
¿Reviews?
