De rey León, a Gatito salvaje
Los personajes son de Stephanie Meyer. La historia es completamente mía.
Summary: Un buen día, Edward Cullen decide escapar de lavida de lujos que ha llevado; nunca imaginó que buscando su destino encontraría el verdadero amor...
– ¿Dónde vives?, te llevo –ofrecí
– Por ahora... en ninguna parte –susurro...
–... entonces vendrás conmigo –
Capitulo 19: Efectos Secundarios
Bella POV
No tenía idea de qué hora era, pero los malditos golpes en mi puerta me despertaron, o más bien, me hicieron salir de la cama. No había podido dormir prácticamente nada, había estado dando vueltas debajo de las sábanas, rebobinando una y otra vez la discusión que había tenido con Edward. Internamente me pregunté ¿Cuándo podría tener una noche tranquila en la que pudiera descansar, sin estar dando vueltas toda la noche?
Bufé molesta, cuando una nueva ronda de golpes sobre la puerta, comenzaron a sonar con más intensidad que los anteriores. Quité el seguro y abrí la puerta de un fuerte tirón.
Ness estaba del otro lado, cruzada de brazos y con cara de fastidio.
– ¿Desde cuándo cierras con llave esta maldita puerta? –
– Desde que hice lo que todos me dijeron y ahora Edward y yo no nos hablamos, y quizás no volvamos a hacerlo nunca – camine hacia la cama, conforme iba hablando.
Escuché que Ness entraba rápidamente y que volvía a cerrar la puerta, para después poner el seguro. Se subió de un pequeño brinco a la cama, estaba muy sería.
– ¿Pero qué rayos pasó? –
Le expliqué lo más detalladamente que pude todo lo que había pasado, todo lo que había intentado explicarle a Edward y como había reaccionado; y después como me había enfurecido por su reacción, hasta que le dije que no quería hablar con él.
– En serio no los entiendo. No sé porque Edward reaccionó de una forma tan exagerada a lo que pasó, y tu – la vi mal, ella sólo rodó los ojos – ¿En serio? ¿Ni si quiera intentaste ponerte en su lugar? –
Parpadeé un par de veces, sin poder creer lo que estaba diciendo.
– ¿Me estás diciendo que vas a ponerte de su lado? Que no te das cuenta de lo estúpido que suena, que se molestara a estos niveles conmigo ¡Por algo que paso hace años! –
– Quieres bajar la voz, ¿estás siquiera escuchándote? Bella aquí no hay bandos. Esto solo es un estúpido malentendido que, aparentemente ninguno de los dos supo cómo solucionar. El maldito problema de todo, fue que tu no quisiste escuchar sus motivos y el no quiso oír los tuyos. –
Me crucé de brazos y me gire para ver cualquier cosa, menos sus ojos. No quería pensar que tuviera razón, aunque en el fondo sabía que así era.
– ¿Qué, según tu gran experiencia, debería hacer? –
Ness suavizó su gesto y puso su mano en mi brazo, hasta que me resigne y dejé que entrelazara sus dedos con los míos.
– Por ahora creo que deberías dejar que las cosas se calmen. Deja que el piense un poco en lo que pasó y que, entienda que fue cosa del pasado. Y tú, intenta también entender que evidentemente sería algo que lo pondría fuera de sus casillas, pero eso no significa que tú debías reaccionar de la misma estúpida forma –
A pesar de la situación y de toda mi preocupación, sonreí por sus palabras. Siempre podría contar con Ness, para ayudarme con mis estúpidos problemas. Se levanto de la cama y comenzó a caminar hacia la puerta. Quito el seguro y se giro para verme, antes de salir.
– Será mejor que te arregles y te prepares para que te fastidien un poco, con algunas preguntas. No creo que vayamos a tener un domingo de parrillada común y corriente –
Deje caer de golpe la cabeza, sobre la cama. No, definitivamente este sería uno de los domingos familiares más desesperantes e interminables, de la historia.
Tome ropa interior limpia y me metí en la ducha; no sabía qué hora era, pero los chicos por lo general llegaban temprano los domingos. Estaba segura de que, la discusión con Edward no tendría solución de la noche a la mañana, pero esperaba poder hacer una pequeña tregua con él, para que mi entrometida familia nos dejara tranquilos, por lo menos las próximas horas.
Tome la primer playera que encontré y unos pantalones de mezclilla que, prácticamente ya no podían llamarse azules. Me vestí rápidamente, me puse los tennis y me maquillé solo un poco; tomé una gran bocanada de aire antes de salir de mi recamara.
Sentía una extraña sensación en la boca del estómago, era algo parecido a la sensación que tuve cundo Edward y yo tuvimos nuestra primer cita, excepto que esto se sentía como algo desagradable y aterrador.
Lexy estaba tirada en la alfombra, frente a la televisión de la sala de juegos. Parecía muy concentrada en colorear y realmente no estaba prestando atención a lo que pasaban en la pantalla. Me acerque a apagar el aparato y levantó la vista rápidamente.
– ¿Puedo escucharla mamy Bella? Me gusta escucharla cuando dibujo – sonrió ampliamente.
– Claro que si muñeca, ¿has visto a Edward? –
Se paso el dedito índice sobre la barbilla, como una persona adulta intentando recordar algo importante.
– Afuera ¿o en la cocina? ¡Fuera! Si en el patio mamy –
Sonreí por sus palabras, mi pequeña siempre era demasiado dulce.
Baje a paso lento las escaleras, pero Edward no estaba afuera. Estaba parado frente al refrigerador, metiendo botellas de cerveza y algunos refrescos. Internamente agradecí que la puerta del refrigerador mantuviera oculto su rostro, no sabía si mi corazón podría soportar ver de nuevo la expresión de enfado, con la que me había juzgado la noche anterior.
Como si pudiera adivinar mis pensamientos, volteó a verme en cuanto estuve en la planta baja. Cerró las puertas dobles del electrodoméstico y metió las manos en las bolsas traseras de sus pantalones; ya comenzaba a darme cuenta, que solo hacia eso cuando estaba nervioso o avergonzado, me pregunté cómo se sentiría justo ahora.
– Hey – lo saludé, mi voz fue apenas un susurro.
Una pequeña chispa brillo en los ojos de Edward, y supe que estaba resignado a que ni siquiera lo saludara. Se rasco distraídamente la parte de atrás de la cabeza y se giró, dándome la espalda.
– Hey, hay café listo ¿te sirvo una taza? – se giró a verme, levantando una ceja.
Reprimí las enormes ganas que tenía de besarlo. Sabía que todo el asunto de ayer había sido algo muy exagerado y que, podía solucionarse fácilmente. Pero también sentía que parte de mi orgullo se negaba a que fuera yo quien se disculpara, especialmente por haber sido honesta con él.
Me acerqué a él y tomé una taza limpia.
– Yo lo tomo, gracias –
No pude evitar que se me estrujara el corazón, cuando capte una pequeña mueca de decepción atravesarle el rostro.
– Fui a comprar algunas cosas para la parrilla. Bebidas y la carne –
– Gracias –
Comencé a salir de la cocina, pero me detuve cuando sentí su mano en la cintura. Me giré de nuevo para verlo.
– ¿Podemos hablar sobre lo de anoche? –
Me recargué en la encimera, y lo vi levantando una ceja. El se paro frente a mí, recargando la cintura en la barra.
– ¿Te disculparás por haberte portado tan infantil? – no pude evitar reprochárselo.
Edward parpadeó, como tomado por sorpresa. Frunció un poco el ceño, pero no parecía realmente molesto, no como anoche.
– ¿No crees que los dos reaccionamos de una forma infantil? –
Tome un pequeño sorbo de café, para pensarlo un poco. De pronto vinieron a mi mente las palabras de Ness; ella tenía razón, sería mejor dejar que las cosas se enfriaran, antes de que volviéramos a discutir y termináramos furiosos el resto de la vida.
– Sé que no debí gritarte, y me disculpo por ello. Pero esperaba que pudieras entender que lo que te dije ayer, fue algo difícil para mí. Y si, esperaba que te cabrearas un poco, pero no esperaba que te pusieras como un completo loco – Edward abrió la boca y, supe que de nuevo había hablado de más.
Levanté la mano, para que me dejara terminar.
– Edward, no quiero hacer esto ahora ¿sí? Sé que no reaccionamos bien ayer, y que tienes derecho a estar molesto. Pero yo tampoco estoy contenta... sólo ¿podemos dejarlo para otro momento? En serio no quiero enfrascarme en esto y que lleguen los chicos –
Se pasó las manos por el rostro con frustración, y soltó un gran suspiro.
– Si, está bien Bella – dio un pequeño paso hacia mí.
Estaba segura que intentaría besarme. No sé qué cara puse en esos momentos, pero se paró en seco y torció el gesto de nuevo.
– Nunca pensé que pondrías esa cara, cuando quisiera besarte –
¡Diablos! Eso fue un golpe en serio bajo. Fruncí de nuevo el ceño, dejándome llevar un poco por el enfado.
– Lo sé, yo nunca pensé que me verías justo como lo hiciste anoche. Parece que los dos estamos llenos de sorpresas –
No esperé a ver su reacción. Caminé hacia el patio, donde encontré a Ness acomodando las sillas; tuve que hacer acopio de todo mi autocontrol para no gritar, como lo había hecho anoche contra mi almohada.
Ness me vio y su sonrisa desapareció. Se acerco tranquilamente a mí y me abrazo.
– Pero qué demonios será de ti, cuando ya no vivamos juntas –
Solté un sonido a medio camino entre una risa y un lamento. Era domingo de parrillada y de familia en casa, tendría que repetírmelo mucho para poder terminar este día, con mi cordura intacta.
Habían pasado aproximadamente unos veinte incómodos minutos, en los que Edward había desaparecido y Ness y yo estábamos preparando la salsa, cuando los chicos comenzaron a llegar. Alice y Jasper fueron los primeros, en cuanto mi amiga cruzo la puerta se acercó a mí casi corriendo.
– ¿Hablaste con él? – sólo asentí como respuesta – ¿y qué paso? –
– Será mejor que lo dejes pasar Alice – le aconsejó Ness.
Alice volteó a verme, levantando ambas cejas.
– ¿Fue tan malo? – esta vez incluso Ness asintió – ¡Cielo santo! No pensé que esto se complicaría tanto –
– ¿Qué pasa? – las tres levantamos la vista.
Emmett estaba entrando, con una bolsa llena de cervezas en una mano y una bolsa de botanas en la otra. El grandote sostuvo la puerta con el pie, para dejar pasar a Rosalie. Sentí un pequeño tirón en la espalda; está sería la primera vez que nos veríamos desde que Emmett le dijo que nos habíamos acostado.
Esperaba de todo corazón, que no reaccionara conmigo como lo había hecho Edward.
Rosalie camino directo hacia nosotras, saludo a Ness, a Alice y cuando se giró a verme dejo lo que traía en las manos y me abrazó. Después de un pequeño momento de duda levante los brazos y le devolví el abrazo.
– ¿Crees que pudiéramos hablar por un minuto? – me soltó para poder verme a los ojos.
Asentí y la tome del brazo para que me acompañara al patio. Cerré a medias la puerta corrediza, para tener algo de privacidad; sabia que la maldita puerta era de vidrio, y que muy probablemente todos nos estarían viendo, pero al menos no escucharían nada de lo que dijéramos.
Me encaminé hacia el comedor improvisado de cada domingo y Rosalie me siguió en silencio. La rubia se sentó frente a mí y carraspeó un poco, como si quisiera llamar mi atención o infundirse algo de valor.
– Emmett me dijo, que pensabas que te odio por lo que pasó entre ustedes –
Hice una mueca por eso.
– Se que ambos debimos ser honestos contigo y Edward, pero quiero que sepas que nada de esto fue planeado Rose. No pretendíamos mentirles, es sólo que lo mío con Emmett paso hace mucho, muchísimo tiempo – ella solo asintió – ni siquiera podrías decir que teníamos una relación, éramos algo así como amigos con derechos ¡sé que eso no suena mejor! Lo que quiero decir es que no fue nada importante, fue algo así como una etapa en la que nos enfrascamos Emmett y yo y eso fue todo –
Rosalie sonrió, quizás porque parecía que en lugar de estar hablando con ella, estaba divagando sin sentido. Sentí las mejillas algo calientes; levanté la vista cuando escucha la suave risa de Rose.
– No te odio Bella, y tampoco a Emmett. No te mentiré, fue algo raro saber que en algún momento tuvieron algo. Pero mi abuela solía decir que lo que no fue en tu año, tampoco fue en tu daño – estiró la mano hasta que tomo la mía – Emmett te estima mucho, y tú me agradas –
Titubeó un poco y se puso algo roja. Fruncí el ceño, sin entender a qué diablos se debía su reacción.
– Ahora soy yo quien te pide no odiarme – asentí para que continuara, aún sin entender a qué diablos se refería – Emmett me contó lo que le pasó a tu hermana –
Solté el aire en un leve jadeo.
– ¡Por favor no te enojes con él! Te juro que no se lo ha dicho a nadie más y yo tampoco. Sólo quería decirte que creo que eres una persona extremadamente valiente Bella, y te admiro por todo lo que has logrado –
Me sonrojé de nuevo, de verdad esta conversación no era para nada lo que estaba esperando. Rose me apretó la mano, para llamar mi atención de nuevo.
– Se que no me incumbe, pero ¿le dijiste todo a Edward? – asentí a regañadientes – ¿qué tal lo tomó? –
Me solté de su apretón de manos y me rasqué distraídamente la frente.
– Honestamente, nada bien. Básicamente estamos bastante peleados –
Rosalie torció el gesto y, por alguna extraña razón estaba idéntica a Edward en esos momentos.
– Lo superará, estoy segura –
– Parece que el club de los positivos, va en aumento –
Ambas reímos por mi comentario. Bien, al menos Rosalie no me odiaba, eso me quitaba un pequeño peso de los hombros. Los chicos comenzaron a salir para que pudiéramos preparar todo. No me había dado cuenta de que incluso Jake había llegado, hasta que salió de casa cargando sobre los hombros a Lexy.
– Parece que llevas todo el mundo sobre esa cabezota necia Bells –
Lo golpeé tan fuerte como pude sobre el pecho. ¡Malditos mejores amigos musculosos y enormes!
– Déjame tranquila Jake –
Tendría que intentar, por mi salud mental aparentar normalidad delante de todos. Aunque claro, estaba muy segura de que no estaba engañando a nadie. Todos los miembros de esta desequilibrada familia de amigos, venían dotados de poderes especiales para meterse en mis asuntos. Normalmente era algo que encontraba muy divertido, pero claro, la situación no era tan graciosa cuando contabas con un novio jodidamente sexy y encantador, con el cual estaba molesta.
Regrese al presente de golpe, el idiota de Emmett me había jalado el cabello para llamar mi atención.
– Será mejor que colabores más con el equipo, o tendremos que buscar otra casa para reunirnos –
Sabía que intentaba distraerme.
– ¿Cómo es que aún me sorprende lo odioso que puedes llegar a ser? –
Alice estaba colocando en su lugar los platos, vasos y cubiertos. Ness y Jake tenían las manos llenas de salsas, verduras y bebidas; Jasper se encargada de entretener a Lexy. Fruncí un poco el ceño.
– Rose fue por una cerveza adentro, por favor, deja de ser tan malditamente paranoica – Emmett rodo los ojos, algo enfadado de mi actitud.
Me sonrojé por sus palabras. Sabía que probablemente esto no sería el fin del mundo, pero no podía quitarme la horrible sensación de que esto no era normal. No era normal que no pudiera ir adentro y comerme a besos a Edward, o estar sentada charlando tranquilamente con él.
Definitivamente tendría que solucionar esto pronto, o me volvería completamente loca de preocupación.
. . . . . .
Edward POV
Odiaba esto. No existía una mejor manera para describir como se sentía, estar molesto con Bella. Lo peor de esta jodida situación es que, ni siquiera estaba molesto con ella, de cierto modo solo estaba molesto con Emmett.
Era demasiado raro para mi maldita salud mental, saber que Emmett se había acostado con Bella, y ahora lo estaba haciendo con mi hermana. Pero quizás Bella tenía razón, ¿Por qué me ponía tan mal saber esto, cuando lo que ella y Emmett tuvieron había sido hace muchos años? Alguna mierda de orgullo masculino, quizás.
También estaba algo dolido, y molesto conmigo mismo. No podía evitar sentirme mal por la forma en la que reaccione cuando Bella me dijo la verdad y, me sentía como una completa mierda al recordar su mirada dolida. ¿Pero qué diablos me pasaba? Le había prometido hacerla feliz, y estaba haciendo justo lo contrario.
Volví de mis pensamientos, cuando escuche la puerta corrediza abriéndose. Era Rosalie. Cerró la puerta de nuevo y se sentó junto a mí, en la sala.
– ¿Cómo va todo? –
Me apreté el puente de la nariz con frustración, mi hermana suspiró sonoramente.
– Dime que paso –
– Pensaba que Bella te lo diría –
– Sólo me dijo que discutieron, no me dio muchos detalles. En caso de que temas que este dejándote como el villano –
Casi sonreí por eso.
– En realidad supuse que no lo haría –
Le expliqué a Rose toda la situación. Intente contarle todo como alguien imparcial, sin pensar que alguno de los dos realmente había tenido la razón en algún punto de aquella maldita conversación.
Rosalie estuvo muy callada en todo momento, sólo asintiendo para darme a entender que lo estaba captando fuerte y claro.
– Crees que actué mal – no era una pregunta, por la forma en que me veía, estaba completamente sorprendido de que no me hubiera arrancado la cabeza.
– No quiero que Bella piense que estamos hablando de esto, así que solo te diré una cosa, y espero que con eso entiendas hasta donde la has jodido. – levante una ceja, esperando a que continuara – ¿Le dijiste ya, que somos hermanos? –
Me quede en blanco, y estaba muy seguro de que los ojos se me saldrían de las cuencas, de un momento a otro. Esa era mi hermana, haciéndome entender hasta donde había estado mal.
La noche anterior había juzgado a Bella, me había puesto como un maldito loco porque no me hubiera dicho antes que se había acostado con Emmett ¡Su primera vez! me había sentido traicionado como nunca antes... Ahí estaba yo, haciéndola sentir culpable y aún así, no le había dicho la verdad sobre mí.
Entendí a la perfección a que se refería Rose. Me había enojado con Bella por no haber sido honesta en un cien por ciento conmigo, desde el principio. Cuando era yo el idiota que no estaba siendo honesto con ella. Yo le había mentido sobre quién era, y le seguía mintiendo.
Rosalie no espero a que dijera nada.
– Quizás pensaste, cuando la conociste, que ella podría tratarte diferente si sabía quién eras. Pero ¡por Dios santo Edward! Ella te quiere, y creo que Bella ha demostrado que no es la clase de chicas que va por la vida leyendo revistas de moda y tratando de atrapar a los millonarios del mundo. Entonces ¿Por qué demonios no le has dicho la verdad? –
Me gire para verla a los ojos.
– Por eso no te molestaste con Emmett, cuando te dijo todo ¿cierto? –
Rosalie se puso de pie, y me miro algo triste.
– Lo quiero Edward, en serio lo quiero. No me moleste con él porque, todo eso paso hace años. Pero también porque me siento culpable de no ser honesta con el del todo, y si puedo ser honesta contigo estoy harta de esto. –
– Ahora tengo más miedo que antes, de decirle todo – Rosalie frunció el ceño – Bella esta endemoniadamente molesta y dolida, no sé si me perdonará todo esto –
Mi hermana suavizó su mirada y me acarició el cabello, como lo hacia nuestra madre cuando éramos niños.
– Cuanto más tardes en decírselo, más tardará ella en perdonarte Edd. Sólo hazlo hoy –
Asentí sin mucho ánimo.
Ambos nos giramos rápidamente cuando escuchamos la puerta corrediza abrirse, Alice asomó la cabeza antes de entrar.
– Será mejor que salgan, no queremos que todo este estúpido drama se haga más grande. – Rosalie asintió y salió a paso tranquilo.
Me restregué las manos sobre el rostro y me levanté suspirando. Noté que Alice evitaba mi mirada ¡genial!, ahora ella también estaba molesta conmigo. La tomé levemente del brazo hasta que se giró a verme, algo fastidiada.
– Le diré la verdad hoy Al –
Abrió mucho los ojos, después su mirada se suavizó y de pronto me dio un fuerte abrazo.
– Esto no será fácil, pero tampoco será el fin del mundo. Confía en mí – me guiñó un ojo. Esta vez fue ella la que me tomó del brazo, para arrastrarme fuera.
Definitivamente ni Bella ni yo sabíamos como estar enfadados, y fingir que nada pasaba, delante de los demás. Todo el mundo comió sin mucho ánimo y el ambiente era pesado y tenso.
Emmett intento hacer algunas bromas y Bella hizo un triste intento de seguirle la corriente. Después de un rato el grandote dejo de intentar y prefirió ir adentro junto con Jasper y Jake, los tres se entretuvieron con juegos de video.
Las mujeres parecían querer un momento de chicas. Por primera vez desde que había ido a vivir con Bella, me sentí excluido en su hogar; aparentemente nadie me quería tener cerca.
Entre de nuevo, había subido dos escalones cuando Emmett me grito. Me detuve y me giré a verlo.
– ¿Te vas a la cama hermano? ¡Vamos! Estoy seguro que eres más patético que Jasper en este juego – Emmett sonrió ligeramente.
Jasper le dio un puñetazo en el brazo, tanto Emmett como Jake rieron.
– Qué pasa Edward, no hay cobardes en esta casa – Jake sonrió.
Supe lo que estaban haciendo y sonreí como un niño pequeño en navidad. Después de todo, mis nuevos amigos no me odiaban, solo estaban incómodos con la situación. Me senté junto a ellos.
– Si juegas tan bien como arreglas carros, la tengo más que fácil –
– Pero que... – Emmett soltó una enorme carcajada – ¡viejo, te hare mierda! –
Habíamos estado jugando como una hora, cuando las chicas entraron a la casa. Ness cargaba a una muy dormida Lexy, y me di cuenta que Bella parecía más relajada que antes. Las mujeres tenían poderes para calmar a otras mujeres.
Todos se acercaron a la puerta y se despidieron. En menos de 10 minutos ya se habían ido; Ness subió, todavía con Lexy en bazos, lo que nos dejó a Bella y a mi solos en el primer piso. Me senté de nuevo en uno de los grandes sillones, recargando mis codos sobre las rodillas. Tome una bocanada grande de aire y me giré para ver a Bella al pie de las escaleras.
– ¿Podemos hablar un momento? –
Bella se giró a verme, todavía dudando se acercó hasta quedar sentada junto a mí. Nos quedamos callados por un rato, me jalé el cabello y me giré a verla.
– Tengo que decirte algo importate –
Bella asintió, su mirada estaba dudosa.
– Primero quiero disculparme contigo, por como reaccione ayer. Tenias razón, fui un idiota e infantil. Realmente no estaba molesto contigo – me jalé de nuevo el cabello con desesperación – Creo que en realidad me molesté por saber que un hombre estuvo de esa forma contigo –
Bella rió, aunque sin mucho humor.
– ¿Acaso pensabas que nunca me acosté con alguien? Porque yo no me hago ilusiones Edward, y estoy muy segura de que has estado con otras mujeres –
– No me refiero a eso. Lo que quiero decir es que, creo que lo que me molestó fue el hecho de saber que estuviste con un hombre que de hecho podría bien ser mi mejor amigo. Emmett me agrada y, es algo raro que alguien te agrade tanto y luego saber que durmió con tu novia –
Bella lo pensó por un momento y luego suspiró.
– Creo que tiene sentido... tampoco me gustaría saber que dormiste con Alice –
Sonrió a medias, lo que también me hizo sonreír. Hasta ahora todo iba por buen camino. Esperaba que termináramos de la misma forma esta maldita conversación.
Bella abrió la boca sonriendo. Levante la mano, antes de que dijera algo y me arrepintiera de ser honesto con ella.
– Tenías razón sobre lo que dijiste. Has sido honesta conmigo, sobre cada cosa en tu vida y... no quisiera que pensaras que yo no lo he sido contigo –
Frunció el ceño.
– ¿De qué estamos hablando, justo ahora? –
– Cuando nos conocimos, te dije que me fui de casa porque no me entendían. Porque no podía ser yo mismo con mis padres –
– ¿No era verdad? –
– En parte sí. En realidad sólo me sentía así con mi padre. El es dueño de una gran empresa y, siempre quiso que yo fuera justo como él, que siguiera sus pasos en todo –
– La empresa en la que trabajabas ¿es de tu padre? –
Había sorpresa en su voz, pero hasta ahora no había molestia.
– ¿Has escuchado hablar de Cullen's Company? –
Bella abrió mucho los ojos.
– Es una compañía multimillonaria de bienes raíces, espera... ¿cuál es el apellido de Rose? –
Casi podía escuchar los engranajes en su cabeza, trabajando la pequeña cantidad de información que le había dado. Abrió los ojos hasta que casi se salían de su lugar.
– Rosalie es... –
– Mi hermana menor. Masen es el apellido de mi madre, su apellido de soltera. Soy Edward Cullen, hijo de un empresario multimillonario que se olvido de ser padre, cuando su hijo fue lo suficientemente mayor, para aprender el negocio familiar. Soy hijo de una amorosa mujer llamada Esme Cullen, dueña de un negocio muy grande en decoración de hogares. Y soy hermano de Rosalie, la novia de uno de tus mejores amigos. –
Bella no dijo nada. Su rostro estaba completamente en blanco, no había enfado pero tampoco alegría.
– Me fui de casa, porque mi padre no quiso escucharme. Intenté hacerle ver que el negocio familiar no era lo mío, pero nunca me escuchó, y tampoco pude ser lo suficientemente valiente como para hacerle mucho frente y explicarle todo a detalle. Bella yo... –
– Basta... – su voz fue apenas un susurro cargado de dolor.
– Bella si me dejas pu –
– No quiero escucharte – parpadeé, sorprendido – ¿Quién eres? –
Fruncí el ceño, sin entender.
– Soy yo, sólo Edward –
– No, eres alguien que me mintió. No eres al que conocí en el bar, sólo fingiste ser alguien que no eras – su voz se quebró.
Intenté abrazarla, pero se puso en pié de un brinco. Casi pude sentir mi corazón partiéndose, cuando vi como sus ojos se llenaban de lágrimas.
– ¿Creíste que había sido fácil para mí, decirte lo que nos paso cuando éramos niñas? ¿Crees que voy por ahí dejando entrar gente en mi casa, o en mi vida? –
– Bella, se que debí decírtelo pero –
– ¿Pensaste que me agrado saber que te lastimaría, al decirte lo de Emmett? Por eso te pusiste como un maldito loco, cuando te dije que dormí con Emmett ¿cierto? Porque ahora está saliendo con tu hermana... Confié en ti, y tú sólo... mentiste –
Apenas podía escuchar su voz, pero hubiera preferido un millón de veces que me gritara. Apretó sus manos hasta formar dos puños, con los nudillos completamente blancos. Me odiaba, me echaría de su casa y de su vida, por una maldita mentira que a mis ojos era insignificante.
Se acercó a las escaleras, con paso tranquilo. Si no escuchara lo rápido que estaba respirando, pensaría que estaba perfectamente tranquila.
– Bella – me le acerqué mientras hablaba, pero levanto una mano para que no me acercara más.
– Puedes quedarte. Te dije que podrías vivir en mi casa, hasta que consiguieras algo para ti y siempre cumplo mi palabra. Pero... – frunció el ceño.
– Si no quieres que estemos juntos – me miró a los ojos, triste – entenderé. No quería mentirte, sólo no encontré el momento para decírtelo. Sé que eso no justifica el haberte mentido. Lo siento mucho Bella, pero si no quieres estar conmigo, te dejaré tranquila –
Se giro hasta darme la espalda.
– No te odio Edward. Pero necesito pensar esto –
– Entiendo –
– Y preferiría que no intentaras besarme, o abrazarme... por un tiempo –
De nuevo sentí esa maldita opresión en el pecho. Lo haba jodido, y lo había hecho en grande.
– Si, también lo entiendo –
Subió las escaleras, y desde la planta baja escuché el leve ruido de su puerta cerrándose. Me deje caer de nuevo sobre el sillón. Ni siquiera podía pensar que, quizás Bella decidiera terminar conmigo; pero todo esto había sido mi culpa.
De una forma u otra, tendría que asumir las consecuencias de toda esta mierda. Por primera vez en mucho tiempo, me sentía vacio y sólo de nuevo.
Espero que estén bien, y espero de todo corazón que les guste el capítulo y que continúen por aquí conmigo.
Espero nos leamos muy pronto.
¡Besos de vampiro... de lobito y abrazos de Emmett para todos!
Atte:
..dayaaBlack...
¿Reviews?
