Capítulo 5

"¡Merlín! ¡Levántate! Vas a llegar tarde de nuevo con Arturo" gritó Gaius.

Lentamente, el brujo abrió los ojos. Había pasado una mala noche, casi no pudo dormir. Las noticias del día anterior pasaron una y otra vez por su mente mientras exploraba los distintos escenarios de la reacción de Arturo, escenarios que ya conocía: sentencia de muerte, exilio, perdón, aceptación o desprecio por parte del rey, de Gwen y de los caballeros.

'Kilgharrah y Gaius tienen razón. Debería darles más crédito en lugar de desconfiar de ellos', pensó Merlín. 'Hemos pasado por muchas cosas juntos como para que se olviden de nuestra amistad' continuó reflexionando por esta línea de pensamiento mientras se levantaba y se arreglaba.

'Pero eres un brujo, un hechicero. Los que practican la magia mienten y engañan, no eres tan diferente a los demás' dijo de repente una voz en su cabeza que extrañamente sonaba como a Uther, 'has asesinado, puesto en peligro a Camelot y dañado a los Pendragon'.

Eso era verdad, aunque había usado su magia con las mejores intenciones, ¿correcto? La magia no es ni buena ni mala, son las acciones los que definen si es buena o mala. Él actuó con las mejores intenciones para proteger la ciudad que se había vuelto su hogar, a sus amigos, su familia, a su rey, su destino. Él era distinto a los demás, ¿no es así?

"¿Merlín?"

Merlín no se dio cuenta que había salido de su habitación y que se había sentado y que apenas había probado de las gachas de avena que le había servido Gaius. "Merlín", continuó el médico, "¿estás bien?"

"Estoy bien, Gaius. No te preocupes" dijo el joven con una sonrisa, ocultando las dudas y temores que plagaban su mente. "Será mejor que me apresure o llegaré tarde con Arturo", dijo mientras se levantaba y salía rápidamente de las cámaras de Gaius en dirección a las cocinas.

-oOo-

"¡Levántate y brilla!" gritó animadamente Merlín mientras abría las cortinas de golpe, dejando que la luz cayera sobre el dormido rey. Arturo gruñó mientras se tapaba la cara con las cobijas tratando de recuperar la tranquila oscuridad y seguir en el sueño.

"¡Vamos, señor!" continuó Merlín mientras forcejeaba con el rey tratando de quitarle las cobijas. "Tienes todo un día por delante, idiota. Hay mucho que hacer: entrenar, reunirte con los miembros del consejo, y una tarde llena de diversión con el papeleo que al parecer has aplazado. También tienes que…"

"Merlín, cállate" gruño Arturo bastante molesto "¿No tienes tareas que hacer hoy?"

"Desde luego que sí, señor. Pero si no fueras todo un dollop-head, sabrías que estoy cumpliendo mi deber levantándote de la cama" replicó Merlín divertido.

"¿Algún día aprenderás algo de respeto hacia tu rey y entenderás que un sirviente debe ser silencioso y no notarse?" dijo exasperado Arturo mientras movía los brazos para recalcar que sus palabras eran tan obvias que no era posible que después de años de servicio, su sirviente siguiera siendo tan idiota como para entenderlo.

"Por supuesto que no, señor. Te aburrirías demasiado" dijo Merlín con una sonrisa.

"Idiota" dijo Arturo mientras ponía los ojos en blanco.

"Imbécil" contestó con toda naturalidad el brujo muy divertido.

Arturo se puso de pie y se dirigió a su mesa para consumir su desayuno mientras Merlín arreglaba las cámaras del rey.

"¿Y Gwen?" preguntó de repente Merlín.

"Merlín, ella es la reina ahora, se respetuoso cuando te refieras a ella" contestó Arturo. "Aunque no es de tu incumbencia, se levantó temprano, quería dar una vuelta por el Pueblo Bajo".

"Deberías aprender de ella el ser madrugador" dijo Merlín.

"Merlín"

"¿Cállate?"

"Ya entendiste"

Una vez que Arturo terminó su desayuno, Merlín lo ayudó a ponerse su armadura, preparándolo para su entrenamiento, cuando de repente tocaron a la puerta de las cámaras reales.

"Adelante" dijo Arturo.

"Señor" saludó respetuosamente Sir León con una inclinación ante su rey.

"Sir León, ¿pasa algo?" preguntó Arturo.

"Se le necesita en la Sala del Trono. Una mujer fue acusada por uso de magia en la ciudad" dijo León seriamente.

-oOo-

'Esto tiene que ser una especie de broma' pensó tristemente Merlín mientras observaba a los guardias llevar a una mujer a comparecer frente a los reyes. El brujo miró alrededor de la habitación, los caballeros de la Mesa Redonda estaban hasta al frente cerca de los reyes en caso de que la hechicera intentara algo.

'Tengo que decidir si le contaré la verdad a Arturo y ahora hay un juicio sobre el uso de la magia en Camelot, ¿así es como el destino me anima a decidir?', Merlín pensó sombríamente, mientras escuchaba a la corte murmurar sobre la clase de escoria y monstruosidad que era la mujer.

La acusada llegó frente a los reyes temblorosa. Era joven, apenas pasaba de los 30 años, ojos de color café claro y un cabello castaño claro. Su aterrorizada mirada se dirigió al frente, hacia los gobernantes de Camelot. Silenciosamente, tragó saliva esperando el juicio y su inminente condena.

"¿Cuál es tu nombre hechicera?" empezó Arturo.

"Ana, mi señor" dijo la mujer.

"¿Sabes por qué estás aquí?" continuó el rey.

"Sí, mi señor"

"¿Niegas haber hecho uso de la magia sobre los ciudadanos de Camelot?" preguntó seriamente el rey

"Sí, mi señor, lo niego" contestó Ana.

"Hechicera" continuó Arturo, "hay testigos que juran haberte visto usar la magia sobre toda una familia, ¿lo niegas?"

"Así es mi señor, lo que dicen los testigos es falso. No usé la magia sobre toda una familia. La usé únicamente para curar a mi cuñado. Él estaba sufriendo de una enfermedad mortal. No podía dejarlo morir, él era el único sostén de su familia" contestó tranquilamente Ana.

"Hechicera, conoces la ley. El castigo sobre el uso de la magia en Camelot es la muerte" dijo Arturo mientras miraba a Ana fijamente, tratando de entender porque ésta mujer haría eso. 'Es una hechicera. La magia corrompe y destruye la humanidad de las personas, ¿por qué salvar a ese hombre? ¿Podría ser que no necesariamente la magia requiere de ser usada con fines oscuros?' pensó el rey mientras evaluaba a la acusada 'Pero, la ley es la ley, nadie está por encima de la ley' recordó Arturo tal y como le había enseñado su padre.

"Hechicera, te encuentro culpable por el uso de magia en Camelot y sobre sus ciudadanos. Serás ejecutada mañana al medio día. ¿Hay algo que quieras decir?"

"No importa, no escucharías. Usé mi don como correspondía, para cuidar a mi familia. Sabía las consecuencias de lo que podría pasar y lo acepto, al menos sé que estarán bien" dijo valientemente la acusada.

"La magia es malvada, sólo corrompe y destruye" dijo impulsivamente Arturo. Como si fuera una señal, los guardias se apresuraron tomando a la mujer bajo custodia para regresarla a los calabozos.

"Como dije, señor, no escucharías" dijo resignadamente la hechicera mientras la llevaban a su destino.