Capítulo 10

Merlín se dirigía a las cámaras reales. No hacía mucho que había regresado; sin embargo, la excitación y comentarios en el mercado sobre la ejecución le habían bastado para imaginarse lo que había sucedido. Arturo continuó según lo planeado.

Merlín suspiró, mientras daba la vuelta en uno de los corredores, se supone que Arturo liberaría la magia, ese era su destino, pero parecía que nada había cambiado y todavía estaba lejos de que sucediera. Aunque el reino de Arturo era más flexible con respecto a la magia que durante los tiempos de Uther, todavía parecía creer que debía cumplir con la guerra que había iniciado el difunto rey. 'Es mi culpa' pensó Merlín 'si no hubiera fallado en salvar a Uther, las cosas serían distintas'.

Finalmente llegó a las cámaras reales. Al entrar, vio al rey mirando por la ventana, lucía serio. Arturo al escuchar que alguien entraba, se giró para descubrir que era su sirviente luciendo inseguro de cómo proceder ante él.

"Ah, Merlín. Volviste" dijo Arturo dirigiendo su mirada nuevamente a la ventana.

"Así es. Veo que continuaste con la ejecución" dijo Merlín intentando ocultar su decepción.

Arturo se volteó a ver a su amigo, no se había perdido que Merlín sonaba triste y decepcionado; y por alguna razón, que él pensara así de él, dolía demasiado. "Sabes, le di la oportunidad de evitar la condena de muerte".

"¿Es en serio? ¿Por qué?" preguntó sorprendido Merlín, no esperaba que Arturo hiciera algo así.

"No tengo que darte explicaciones, Merlín. Sin embargo, ella rechazó la oferta" continuó Arturo "sólo tenía que dejar de practicar la magia y a cambio se le perdonaría la vida".

Merlín guardó silencio. Él entendía la decisión de Ana, para él literalmente la magia era su vida, incluso si pudiera tener la opción de abandonar la magia, él no la aceptaría, era su vida, su orgullo, su forma de vivir, simplemente, abandonar no era una opción.

"Gracias" dijo de repente Merlín.

Arturo lo miró sorprendido, alzando las cejas le preguntó "¿Por qué?"

"Por darle una oportunidad" dijo Merlín sonriéndole. Aunque Arturo no lo sabía, el reconsiderar la sentencia le daba esperanzas al brujo para el futuro, para su destino. Éste era un gran paso por parte de Arturo. Tal vez por esto Kilgharrah había venido a advertirle sobre revelarse, el joven Pendragon estaba teniendo un cambio de mente y de corazón. El tiempo del Actual y Futuro Rey se acercaba.

"Simplemente me encontraba de buen humor. No creas que volverá a suceder. Ahora deja de sonreír como un idiota y limpia mis cámaras, están hechas un desastre".

Merlín simplemente puso los ojos en blanco. "Bueno no estarían en este estado si no me hubieras mandado a retirar y me hubieras dejado cumplir con mi trabajo".

"Cállate Merlín" dijo Arturo volviéndose a mirar hacia la ventana. Sin percatarse del otro, ambos amigos sonrieron.

"Por cierto Merlín, cenaré con Guinevere, no es necesario que nos atiendas esta noche".

"Espera, ¿me estás dando la noche libre? ¿No estarás enfermo, señor?" preguntó divertido Merlín.

Arturo puso los ojos en blanco ante el comentario de sirviente. "Merlín, deja de ser un idiota. ¿O quieres trabajar esta noche?" preguntó el rey un tanto arrogante.

"Imbécil"

"Idiota"

"Por cierto Merlín" dijo Arturo con una pequeña sonrisa maliciosa "mañana iremos tú y yo de cacería, así que asegúrate de que todo esté preparado".

A pesar de la alegría que lo llenaba en este momento, Merlín no pudo evitar soltar un gemido de disgusto. Odiaba ir de cacería.