Capítulo 11

"Merlín, deja de quejarte" dijo irritado Arturo.

"Disculpe, señor. Hemos cabalgado demasiado tiempo y empieza a dolerme el trasero" contestó Merlín.

"No seas una niña. Sabes, necesitas salir más a menudo para acostumbrarte y dejar de quejarte por tu trasero" continuó el rey.

"Bueno, no todos estamos igual de rellenos como tú para amortiguar la incomodidad de la silla de montar, clotpole" se burló Merlín.

"Merlín, ¡No-Estoy-Gordo!" replicó el rey recalcando molesto cada una de sus palabras.

"Bueno, yo no dije que lo estuvieras" dijo divertido el brujo "Tú sólo supusiste que insinuaba que lo estabas, ¿será qué crees estarlo?".

"Merlín"

"¿Cállate?"

"Sí"

Merlín río silenciosamente mientras seguían cabalgando hasta llegar a un claro en el bosque. El lugar era uno de los favoritos del rey, acostumbraba venir aquí desde sus días como príncipe para relajarse y escapar de las presiones de sus deberes reales; sin embargo, desde que ascendió al trono, las posibilidades de continuar escapándose habían disminuido considerablemente.

Hacía tiempo que el rey había salido a una cacería sólo son su sirviente, generalmente salía con los caballeros de la Mesa Redonda; sin embargo, secretamente extrañaba las salidas donde sólo estaban ellos dos, donde ambos podían ser únicamente Arturo y Merlín, dos amigos.

Merlín detestaba salir a cazar para buscar trofeos que presumir en lugar de aprovecharlo para consumir; aunque él también apreciaba salir a estos paseos y descansar de la mayor parte de sus tareas. Ambos habían pasado bastantes momentos de tensión estos días, así que era un momento oportuno para relajarse y olvidar todo el asunto de la magia, la aplicación de la ley y sus destinos.

Arturo desmontó rápidamente de su caballo inhalando profundamente y dejando que el aire puro del bosque inundase sus pulmones relajando la tensión de su cuerpo ocasionada por la cabalgata. "Dejaremos los caballos aquí Merlín" dijo volteándose a ver a su sirviente que trataba, sin mucho éxito, de mantener el equilibrio mientras batalla con el estribo que se había atorado en su pie. "Prepara las armas, es hora de ver que presas nos ofrece el bosque" dijo sonriendo divertido el rey ante la caída de su sirviente.

-oOo-

Arturo caminaba silenciosamente a través del bosque siguiendo el rastro de un ciervo, seguido de cerca por su sirviente, quien iba bastante cargado con la ballesta y las flechas, entreteniéndose con el canto de las aves, sobresaltándose con los repentinos correteos de las ardillas.

"Merlín, guarda silencioso" se irritó Arturo después de que Merlín hubiera tropezado por tercera vez con la raíz de los árboles.

"Lo siento, Arturo" se disculpó Merlín ocultando la sonrisa que amenazaba con formarse y hacer exasperar más al rey.

"En serio Merlín, sé que eres torpe, pero juro que eres más torpe que nunca durante estas salidas" exclamó Arturo mientras continuaba siguiendo el rastro de su presa. Merlín lo siguió intentando mantenerse lo más silenciosamente posible hasta que pisó una rama haciendo todavía más ruido en el ya silencioso bosque.

"Silencio" dijo de repente Arturo levantando el brazo para que Merlín no diera un paso más. Notando la emergente tensión que sufría su amo, el brujo se detuvo y guardo silencio mirando a su alrededor poniendo al máximo sus sentidos mientras dejaba que su magia se proyectara buscando amenazas. Fue cuando se dio cuenta, todo estaba silencioso, demasiado callado.

"¿Arturo?"

"Prepárate" dijo el rey calmadamente al mismo tiempo que tomaba la empuñadura de su espada.

En cuanto las palabras del rey terminaron de salir de su boca, gritos salvajes llenaron el bosque seguidos de la aparición de un grupo de bandidos que corrían en su dirección. Rápidamente, Arturo sacó su espada mientras le gritaba a su sirviente que se escondiera, preparándose para arremeter contra sus atacantes.

Merlín se paró detrás de un árbol listo para defender a su amo. "Ástryce" murmuró por lo bajo, sus ojos brillaron de color dorado mientras una poderosa fuerza invisible golpeaba a algunos de los bandidos que intentaban atacar por detrás a Arturo.

El rey se giró sorprendido de encontrar parte de la emboscada inconscientes en el suelo, sin tener tiempo para pensar en lo que había sucedido, el rey esquivó rápidamente el golpe de uno de los bandidos reaccionando inmediatamente haciendo girar su espada cortando a su agresor en el pecho.

"Brecða blen" susurró Merlín quebrando algunas de las ramas de los árboles que golpearon a los bandidos al caer dejándolos inconscientes. Súbitamente, su magia cosquilleo alertándolo del bandido que estaba por atacarlo por detrás. Merlín esquivó la espada por un pelo tropezando y cayendo al suelo "Hathian" dijo el brujo asegurándose de que la espada se calentara al rojo vivo obligando al bandido a soltarla con un alarido. De repente apareció Arturo quien golpeó al hombre con su puño dejándolo inconsciente.

"¿No puedes ser más inútil?" preguntó Arturo mientras escaneaba rápidamente a su sirviente asegurándose de que no estuviera herido.

"Lo creas o no también hice mi parte" se quejó Merlín mientras se levantaba y dirigía una mirada molesta a su amigo por la insinuación de haberse estado escondiendo cuando en realidad le había salvado la vida.

"Claro Merlín" se burló el rey "escondiéndote y tropezando Eso es una gran ayuda bajo situaciones de este tipo"

Antes de que Merlín pudiera replicar, uno de los bandidos que el brujo había dejado sin sentido al inicio de la pelea se levantó del suelo, arrojando una daga hacia el rey aprovechando que se encontraba de espaldas y con la guardia baja.

"¡Arturo, cuidado!" gritó Merlín.

Instintivamente el rey se volteó para ver como la daga se dirigía hacia él sin tener la oportunidad de poder esquivarla. De repente, la daga empezó a perder velocidad, deteniéndose a escasos centímetro del pecho del rey y redirigiéndose hacia su propietario, golpeándolo en el pecho ocasionándole una muerte inmediata. Arturo sin creerlo se giró hacia su sirviente alcanzando a ver como el brillo dorado de sus ojos desaparecía.

'Dioses, no' pensó Merlín al ver como la expresión de sorpresa e incredulidad de su amigo cambiaba en ira, traición y desconfianza ante la revelación de su sirviente.

"Tienes magia" finalmente dijo Arturo.


N/A: Espero que éste capítulo sea de su agrado y satisfactorio, nunca antes había escrito una escena de pelea.