Capítulo 14

"¿Alguien más está harto de esto?" preguntó malhumorado Gwaine mientras movía el hombro intentando disminuir el dolor de sus extremidades ocasionado por el intensivo entrenamiento al que los había sometido Arturo el día de hoy.

Como respuesta, Gwaine recibió varios gruñidos provenientes de los caballeros León, Elyan y Percival expresando estar de acuerdo con su compañero. Los cuatro se encontraban bastante cansados y adoloridos en la armería quitándose sus armaduras muy lentamente.

Hacía una semana que Arturo había enloquecido, y siendo el hombre que el rey era, había decidido desquitar sus problemas durante los entrenamientos, lo cuales eran cada vez más intensos, con una mayor duración de tiempo y a diario. Además había incrementado el número de patrullas por la amenaza de Morgana, limitando el tiempo de descanso para los caballeros y el resto de los soldados.

"Bien, compañeros, creo que es hora de que tengamos una larga y agradable charla con la princesa" prosiguió Gwaine haciendo una mueca mientras levantaba el brazo continuando con sus estiramientos.

"Gwaine, no creo que una noche en la taberna sea lo que Arturo en realidad necesite" dijo cansinamente Elyan quien se encontraba recostado en la pared y ponía los ojos en blanco ante la obvia solución que su amigo estaba sugiriendo.

"¿Y quién dijo algo acerca de la taberna?" replicó Gwaine mientras tronaba sus nudillos viendo hacia la entrada de la armería con una expresión decidida en su rostro, como si espera que Arturo entrara en cualquier momento por esa puerta.

"Gwaine, no vamos a golpear al rey" le regañó León mientras ponía los ojos en blanco nada sorprendido por el plan de su compañero; sabía que Gwaine era más un hombre de acción que de palabras, todos lo eran, pero por desgracia, su compañero era demasiado impulsivo a veces, y no dudaba que en cualquier momento correría en busca del rey.

"Bien, ¿qué propones?" respondió malhumoradamente el pícaro caballero mirando desafiante a su superior.

León guardó silencio mientras pensaba en una solución. Nadie sabía qué hacer con el rey en estos momentos. Desde que Arturo había vuelto de la cacería con Merlín la semana pasada, el rey había estado con un humor insoportable desquitándose con el pobre desgraciado que se atreviera a cruzarse en su camino; además había hecho un cambio en el personal que nadie hubiera esperado: despedir a Merlín. No tomó mucho tiempo para que todos se enterasen que el rey finalmente había despedido a su sirviente y nombrado al cuadrado de George como su nuevo sirviente personal.

"Tal vez la reina podría tratar de hablar con él…" empezó León.

"Gwen ya lo intentó, León" interrumpió Elyan molesto por la actitud de su cuñado hacia su hermana mientras recordaba algunas de las pláticas con ella donde le había contado como había reaccionado el rey ante los intentos de hacerle hablar. "Arturo sigue negándose a decirle que es lo que le molesta y dudo que eso vaya a cambiar".

"Bueno, ¿qué hay de Merlín?" siguió León.

"La princesa no quiere y no va a hablar con Merlín" dijo exasperado Gwaine. Para todos era claro que el estado de ánimo del rey se debía a un problema con su sirviente, más que eso, era un malentendido entre dos amigos. Después de despedirlo, Merlín había pasado prácticamente todo su tiempo confinado en las cámaras de Gaius, y si se le alcanzaba a ver lucía muy desanimado y bastante distraído. La chispa que caracterizaba al joven había desaparecido y él odiaba eso.

Gwaine había intentado hablar con su amigo en varias ocasiones tratando de animarlo llevándolo a la taberna con los demás, sobra decir que Merlín se negó a todas las invitaciones e incluso había terminado por gritarle al caballero ante su insistencia, procediendo a disculparse una y otra vez con Gwaine. El caballero no le guardaba rencor a su mejor amigo; sin embargo, con el rey era otra historia, a su parecer, el problema era Arturo.

Todos suspiraron, no sabían que podían hacer por sus dos amigos. Éste era un problema entre ellos dos que debían de solucionar solos, no les tocaba intervenir ni tomar partido en su disputa pues aunque todos eran amigos de Merlín y de Arturo, aún eran caballeros al servicio del Rey de Camelot, y Arturo no dudaría en usar su autoridad contra ellos.

"Bueno, tal vez Gwaine tenga algo de razón" dijo de repente León sorprendiendo a los demás caballeros ante el inesperado apoyo al plan de Gwaine por parte del Primer Caballero "es momento de intervenir un poco e intentar hacer entrar en razón a Arturo" terminó León mirando seriamente a sus compañeros.

"Bien, ya escucharon señores, es hora de hablar seriamente con la princesa" dijo sonriendo maliciosamente Gwaine disponiéndose a buscar a Arturo.

"Digo que tenemos que hablar con él, Sir Gwaine" regañó León nuevamente.

"Está bien. Lo haremos a tu manera León" dijo el caballero poniendo los ojos en blanco "Así que es tu deber hacerlo" dijo sonriendo de repente.

"Espera, ¿qué?" dijo sorprendido León.

"Sí, tú eres el diplomático" contestó seriamente Gwaine mientras sus ojos brillaban maliciosamente.

"Además eres su Primer Caballero, su segundo al mando" argumentó Elyan sonriéndole a su superior.

"Gracias, León" dijo Percival dirigiendo una tranquila y confiada sonrisa.

'Cobardes' pensó León. "Bien" suspiró "hablaré con Arturo". 'Sólo espero que escuche' pensó mientras se dirigía en busca del rey.

-oOo-

Arturo se encontraba sentado en su escritorio intentando concentrarse con todo el papeleo que tenía pendiente por hacer; sin embargo, no importaba lo que hiciera, no podía concentrarse lo suficiente en sus deberes. Una y otra vez volvía a pensar en el asunto de Merlín, los únicos momentos del día en lo que podía evitar pensar en él, en el hechicero, era durante el entrenamiento.

Arturo se sobresaltó al escuchar que tocaban la puerta, '¿Y ahora qué?' pensó molesto el rey de que lo interrumpieran de sus deberes; rápidamente dio la orden para que entrara quien sea que fuese el que tocaba la puerta y ver que necesitaba.

"Señor" saludó León mientras inclinaba la cabeza.

"León" dijo Arturo "¿pasa algo?"

"Ejem, bien, ¿podríamos hablar?" preguntó seriamente el caballero mirando fijamente al rey.

"Adelante" dijo Arturo señalando una silla cercana para que tomara asiento.

León tomó asiento y se quedó momentáneamente callado mientras pensaba en cómo abordar la situación y esperando que Arturo tomara represalias. "Sir León, ¿qué pasa?" preguntó un tanto impaciente el rey ante el tiempo que se tomaba su Primer Caballero para abordar lo que tuviera que decir.

"Señor, es sobre los entrenamientos" dijo León.

"¿Qué pasa con ellos?" preguntó sorprendido Arturo.

"Bien, sabes perfectamente que todos los caballeros daríamos nuestra vida por ti y por Camelot, que nos tomamos en serio nuestro deber" empezó León.

"Lo sé" contestó Arturo sin saber a donde quería llegar el caballero.

"Bien, si es así, ¿qué es lo que pasó cómo para que consideraras que ninguno de los caballeros estamos a la altura de las expectativas y de lo que se espera para el reino?" cuestionó León.

"¿Qué? Nada, no pienso menos sobre mis caballeros" afirmó sorprendido Arturo.

"Entonces, ¿qué es lo que te está molestando?" interrogó León "Dices que no piensas menos de nosotros, pero actúas como si fuera todo lo contrario. Arturo, si mantienes este ritmo y esta actitud, ninguno estará a la altura, y en estos momentos, necesitamos estar preparados para cualquier eventualidad" terminó León.

Arturo suspiró mientras se frotaba el puente de la nariz con molestia, ya tenía mucho en que pensar en ese momento: la situación con Merlín, la molestia de su esposa, los asuntos del reino, y ahora el descontento de los caballeros. Sí, había actuado como un idiota con sus caballeros exigiéndoles más de lo necesario, todo por evadir su principal problema. León tenía razón.

León sabía que había logrado algo con Arturo, a pesar de que no había dicho nada, conocía lo suficientemente bien a su rey, y se atrevería a decir a su amigo, como para saber que estaba reconsiderando toda la situación.

"Está bien, León, tomaré en cuenta tu consejo" dijo finalmente Arturo, dando a entender que la reunión se había terminado.

León se levantó y se dispuso a salir de la habitación del rey, pero antes, se volteó y le dijo:

"Señor, si me permite" Arturo levantó la mirada hacia León y asintió levemente. "Sé que no me corresponde a hablar de esto, pero te conozco lo suficiente como para saber que algo más te está molestando" dijo el caballero seriamente "Tienes que hacer algo por arreglarlo, está afectando a Camelot más de lo que crees". Dicho lo anterior, el caballero inclinó levemente la cabeza y salió de las cámaras del rey.

Arturo suspiró. Aunque estaba completamente seguro de que Sir León no conocía del todo el asunto que lo aquejaba, él tenía razón, esto no podía seguir así, no podía mantener la vista gorda ante una situación así, ya había pensado en una solución, sólo espera que fuera la correcta y que saliera bien.