Capítulo 22
Todos los reunidos en la plaza de la ciudadela se quedaron inmóviles sorprendidos ante la repentina aparición de la antigua pupila del rey Uther. La una vez dulce joven y de buen corazón había desaparecido hace mucho tiempo, ahora sólo era una mujer retorcida por su odio y ambición. Morgana miró a todos los presentes con ojos brillantes, centrándose en el pequeño grupo que le había arrebatado su trono y se había llevado a su hermana lejos de ella.
La bruja se lamió los labios lentamente dejando que formaran una malévola sonrisa mientras veía a sus presas enloquecidamente. Arturo y los caballeros se movieron rápidamente poniendo a Guinevere detrás de ellos mientras se ponían en guardia, listos para el ataque de Morgana. "Hola querido hermano" dijo finalmente la bruja.
Arturo se tensó, conocía a la desquiciada de su hermana. Jugaría con ellos para después asesinarlos. Ella era astuta, podía ser incluso una gran estratega; sin embargo, en esto momentos era demasiado visceral y errática, mucho más peligrosa. Sus intentos de tomar el trono habían sido con la ayuda de traiciones y ejércitos numerosos, ahora ella estaba aquí sola. Desde su aparición, no habían surgido nuevos incendios en la ciudad, parece ser que nadie más la ayudaría en este momento.
"¿Qué pasa Arturo? ¿No estás contento de verme nuevamente?" sonrió inocentemente Morgana mientras sus ojos destellaban salvajemente, revelando su estado mental en este momento al atreverse a intentar tomar Camelot ella sola.
"Vete de aquí Morgana. No eres bienvenida en Camelot" dijo desafiante el rey apuntando con su espada preparado para lo que viniera. Sabía que no era rival por sí solo contra la magia de Morgana, confiaba en que sus tropas estuvieran listas para atacar. Sin desviar su atención de su enemiga, Arturo miró rápidamente a sus hombres, todos con arma en mano listos para defender a su reino, sólo necesitaban que diera la orden.
"¡Nunca!" gritó la bruja "Camelot es mío por derecho, tú eres quien debe irse". Morgana levantó su mano preparada para lanzar un hechizo contra el rey cuando de repente los caballeros lanzaron un grito de guerra y cargaron contra Morgana.
La bruja sonrió mientras desviaba la mirada rápidamente de su hermano para enfrentarse contra la horda de caballeros que iban hacia ella. "Ástryce" gritó enviando a volar a una gran cantidad de los caballeros que aterrizaron fuertemente contra el suelo. "Næglingas fléogean ond cwellaþ híe" dijo la bruja mientras varias de las armas de los caídos se elevaban y atacaban a los sorprendidos caballeros.
Morgana se volvió hacia Arturo mientras sonreía. "Te sugiero que te rindas si quieres salvar la vida de tus hombres, aunque eso no salvara la tuya", dijo la bruja mientras el patio rebozaba del golpe de las espadas y los alaridos de los hombres que iban cayendo.
"Elyan," dijo Arturo "Protege a Guinevere a como dé lugar" ordenó el rey a su cuñado quien sólo le dio un silencioso asentimiento parándose frente a su hermana determinado a cumplir con su deber. "Los demás ¡conmigo! ¡Por el amor a Camelot!" gritó el rey corriendo hacia Morgana.
"¡Por el amor a Camelot" gritaron los demás caballeros siguiendo a su rey contra su enemigo. Morgana sonrió haciendo destellar sus ojos lanzando otro ataque mágico que mandó a volar a Gwaine y Percival, seguido de invocar una espada en su mano cuya hoja de color negro resplandecía con un fantasmagórico brillo verde similar a los ojos de su dueña.
León se adelantó lanzando un rápido golpe a la bruja con su espada quien bloqué su ataque con su espada, empujando al caballero obligándolo a retroceder siendo relevado por Arturo. Tanto Excalibur como la espada de Morgana sonaban y cortaban el aire una y otra vez, ajeno a ellos, la hoja de la espada del rey brillaba cada vez que colisionaba con la de Morgana con un color dorado.
Tanto Gwaine como Percival se sacudieron el golpe preparados para ir contra Morgana quien con su magia había incapacitado tanto a León como a Arturo. Ambos caballeros llegaron a tiempo para detener el golpe destinado a acabar la vida de León. Riendo, Morgana arremetió contra Gwaine.
"Sir Gwaine" se burló la bruja "Deberíamos dejar de encontrarnos de esta manera".
"En eso estoy de acuerdo mi lady, deberías rendirte de una vez y conseguirte una vida y tal vez un tratamiento de belleza" respondió el pícaro caballero con una sonrisa de desafío.
"Eso voy a hacer, conseguiré la tuya y de aquellos indignos que se hacen llamar caballeros" gruñó Morgana rompiendo la defensa de su contrincante hiriéndolo en el brazo. Gwaine retrocedió con un alarido siendo relevado por Percival. Aprovechando la distracción de la bruja en su combate, Elyan tomó a su hermana por el brazo llevándola hacia la seguridad del castillo.
Morgana rió. "Æthleápan. Forbærne yfel"
"¡Elyan!" gritó Gwen deteniéndose junto con su hermano justo a tiempo para ver como una pared de fuego aparecía frente a los dos hermanos bloqueando su acceso al castillo. Los dos se voltearon para ver la oscura silueta de Morgana con los ojos brillando de un color anaranjado, libre de los ataques de los caballeros.
"¿Te vas tan pronto sin despedirte, dulce Gwen?" demandó la bruja mirando a su antigua sirvienta "Esos no son modales dignos de una reina, de la reina de Camelot" dijo escupiendo al decir el título que se le había arrebatado.
Elyan se adelantó para proteger a su hermana, preparado para enfrentarla mientras su enemiga se acercaba sin quitar su odiosa sonrisa. Elyan cargó contra Morgana rápidamente obligándola a detenerse para enfrentar al caballero de hierro quien dando furiosos golpes trataba de obligar a la bruja a retroceder.
La bruja se preparó para atacar, a lo que Elyan se anticipó; Morgana, aprovechando terminó su finta pasando sobre la guardia baja del caballero a quien hirió en el costado y terminó por lanzar con un destello de su magia quedando semiinconsciente. Lentamente, Morgana dirigió su atención hacia la reina quien tomó la espada de su hermano irguiéndose orgullosa para enfrentar a su antigua ama y amiga.
"Oh Gwen, es una lástima. Él hubiera sido un gran aliado, hace mucho que no convoco a un caballero, pero seguro no te importaría, ya has aceptado espectros así en tu vida" se burló crípticamente la bruja.
"¿De qué hablas Morgana?" preguntó confundida la reina sin entender de lo que estaba hablando.
"Eso no importa, querida. Porque morirás aquí mismo" dijo la bruja alzando su espada y atacando a Gwen.
"¡Morgana!" gritó Arturo mientras corría para salvar a su esposa, la bruja volteó lo suficientemente rápido como parar el golpe de su hermano, reanudando su duelo. Los caballeros se acercaron rápidamente cubriendo a la reina mientras ella se inclinaba asegurándose que su hermano estuviera bien.
"¿Elyan?"
"Estoy bien Gwen" dijo Elyan tratando de levantarse y con los ojos vidriosos "¿Dónde está Arturo?"
Los ojos de Morgana brillaron lanzando a Arturo que aterrizó cerca de sus caballeros. Mientras se levantaba se dio cuenta que Excalibur no se encontraba con él, sus ojos se movieron rápidamente escaneando el campo de batalla buscando su espada.
"¿Estás buscando esto?" preguntó Morgana sonriendo y agitando ligeramente a Excalibur, ahora en su poder, para llamar la atención del rey.
"Devuélvemela ahora" exigió el rey mirando con horror como su hermana empuñaba su espada, sin saber el porqué o de donde le había llegado el pensamiento en ese momento de que nadie, sobre todo Morgana nunca debería de empuñar a Excalibur.
Morgana rió. "No, creo que la guardaré, será un hermoso trofeo para recordar este día. El día en que finalmente moriste y recuperé lo que es mío por derecho" continuó riendo la bruja mirando ávidamente a su hermano.
"Oh Arturo, es tan poético este momento" continuó burlandose la bruja "Asesinado por la espada que según se dice te confería el derecho al trono".
"¡Arturo!" llamó León arrojando su espada hacia su rey, la cual Morgana alejó con un destello de sus ojos, dejando al rey desprotegido.
Los ojos de la bruja volvieron a brillar congelando a su hermano y al resto de los caballeros junto con la reina en su sitio. Arturo sintió como su cuerpo parecía endurecerse sin querer seguir sus órdenes mientras veía el triunfo de Morgana en sus ojos. Arturo maldijo, iba a morir, sus caballeros morirían y Camelot caería nuevamente bajo el dominio de Morgana. Bien si iba a morir, moriría con dignidad. El azul zafiro de los ojos del rey se encontró con el esmeralda de los de la hechicera en un último acto de desafío mientras la bruja levantaba Excalibur lista para asesinar.
"Déjalo en paz, Morgana" gritó una voz grave.
Todas las miradas giraron a una para encontrar a Merlín de pie cuan largo era, la cálida sonrisa había desaparecido manteniendo una expresión decidida y con los ojos enfurecidos mirando con odio a su enemiga.
